¡Holaaaaa lectores! Justo como les mencioné, comencé a escribir el siguiente capítulo, y ya se los tengo. Espero que les guste porque es importante, a partir de aquí, las cosas cambian, jaja. Por favor, dejen reviews. Me ayudan a escribir, y así sé si vale la pena seguir con lo mismo. Recuerden que escribo para ustedes y necesito saber si lo estan disfrutando :)

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)


-And you won´t bring me down! Bring me down!
Ohh ohhh ohhhh!

Al terminar con la última nota, las chicas me aplaudieron. Las había citado en el departamento, para que me escucharan cantar Defying Gravity, y me dieran su punto de vista.

-Igual de asombroso a como cuando cantaste en el glee club- dijo Mercedes.

-Tú me odiabas cuando estábamos en glee-dije, extrañada- De hecho, todas ustedes me odiaban.

-No te odiábamos- dijeron Mercedes y Tina a coro.

-Yo sí- admitió Quinn, sonrió, y después se encogió de hombros.- Era una cínica en la preparatoria.

Suspiré.

-Rachel, lo hiciste genial- dijo Tina- Tú eres Elphaba, no pueden elegir a nadie más.

-¿De verdad lo creen?

-¡QUÉ SÍ!- respondió Mercedes, abrazándome- Estuviste increíble, nadie puede competir contigo.

-Por cierto-comencé- ¿Cómo vas con tu dieta? ¿Ha dado resultado?

Mercedes negó con la cabeza.

-Bajé dos malditos kilos, y después aumenté tres.

-¿Y qué vas a hacer ahora?

-Seguiré con la maldita dieta, y me resignaré…

Quinn le palmeó la espalda.

-Lo importante es que no te estás rindiendo-dijo- Ninguna de nosotras lo ha hecho, y deberíamos estar orgullosas. Yo, por ejemplo, he estado saliendo con Greg, me la he pasado bien, y aunque aún estoy casada con Noah, no dejo que ninguno de los dos me afecte.

-¿Te consideras libre?- le preguntó Tina.

Quinn sonrió.

-Estoy planeando en escribir un nuevo libro basado en esta nueva etapa de mi vida- anunció- Se llamará: "Soltera y Fabulosa".

Mercedes soltó una carcajada.

-¡Entonces estarás hablando de mí!- exclamó- ¡Yo soy soltera y fabulosa!

-Sí-dije- Hasta que cinco hombres lo estropearon todo.

Volvió a decaer su postura.

-No puedo creer que mi vida gire en torno a cinco hombres- se lamentó.

-¡Pero tú los amas!- le recordó Tina.

-No, querida- la contradijo Mercedes- Una cosa es que haya estado detrás de ellos, me haya divertido con ellos, me…haya tirado a uno que otro, y otra muy diferente es que sienta afecto por ellos.

-Vaya diferencia- dije con sarcasmo.

-Últimamente no se sabe lo que quieren los hombres-comentó Tina, como de pasada- Leí en una revista que en algunos países, las mujeres bigotudas se consideran atractivas.

-¿Porqué me miras a mí cuando dices eso?-preguntó Mercedes.


-Rachel Hudson- me llamó la recepcionista- Adelante.

Respiré profundo, y Kate me acompañó al entrar al teatro. Ahí ya estaban sentados los productores, directores y escritores. Saludé a todos, y después subí al escenario. Kate me deseó buena suerte, y antes de prepararme, volví a leer el mensaje de Finn.

Rach:

Daría lo que fuera por estar ahí, viéndote cantar, pero igual sé que no me necesitas, porqué lo harás extraordinariamente. Los dejarás encantados. ¡Rómpete una pierna!...Te amo

Finn

Suspiré, me guardé el móvil en mi bolsa, y me puse en posición.

Entonces comencé…


Al terminar, todos los presentes se pusieron de pie, y al mirar directamente hacia los reflectores, sentí a mi corazón envolviéndose de alegría, de emoción, de expectativa…más que nada, recordándome que Finn estaba pensando en mí en ese momento.


Semanas después, las chicas y yo nos reunimos en el café Blossom. Al parecer, Tina tenía algo muy importante que decirnos.

Quinn, Mercedes, y yo nos quedamos esperándola, preguntándonos que era lo urgente que tenía que comunicarnos.

En cuanto a sí quedaba en la obra o no, lo sabría hasta dentro de dos semanas. Para eso ya sería un mes después de mí audición. Me preguntaba si lo harían a propósito…

Finalmente, mi amiga hizo su aparición, y sonriendo se sentó en nuestra mesa.

-¿Qué sucede?- le preguntó Quinn.

Tina suspiró.

-Tengo…tres semanas de retraso.

-¿Qué?-pregunté.

Tina asintió, y me dirigió una media sonrisa.

-Acabo de ver a mi doctor, y…

-¿Y qué?- quise saber.

-Estoy embarazada.

-¡Felicidades!- exclamó Quinn.- Eso era lo que tú querías.

Tina volvió a sonreír.

-Bueno, felicidades- dijo Mercedes- Otro niño más dentro del millón que nos rodea, me tendré que acostumbrar.

Quinn le dio un codazo.

Tina me miró expectante.

Yo no sabía que decir.

Había una parte mía que quería celebrar con ella, dar volteretas en el aire y preguntarle más detalles, pero la otra parte… se sentía miserable. Y esa fue la parte que reaccionó.

-¿Estás embarazada?- le pregunté, aún sin poder creerlo.

Tina asintió.

-Rachel, yo sé que este es un tema delicado para ti, pero…

-No- la interrumpí- Estoy bien.

Entonces me di cuenta de que las lágrimas estaban resbalando por mis mejillas.

-Te felicito, Tina, de verdad, es solo que…

Me paré de la mesa lentamente.

-¿A dónde vas?- preguntó Quinn.

-Lo siento, chicas- dije, ahora llorando- No puedo soportarlo.

Me acerqué a Tina.

-Me alegra que a ti si se te haya cumplido tu deseo, pero…no puedo- le dije.

Y salí de ahí, dejando a las chicas más desconcertadas que nunca.


Una de mis voces internas, la más sensata, comenzó a gritar, pidiendo que regresara, me disculpara con Tina, y fuera feliz por ella. Pero…no podía hacerlo.

Estaba consciente de que mi reacción había sido de muy mal gusto, pero no lo había podido evitar.

Desde el comienzo del año, quedar embarazada había sido mi único sueño. Había retrasado Broadway por el, y Finn y yo habíamos trabajado mucho para que se diera. Lo habíamos pedido aventando una moneda en la Fuente de Trevi, y lo habíamos deseado con todo el corazón.

De cualquier forma, no lograba suceder.

Y sabía que era egoísta de mi parte, pero no entendía como Tina lo había conseguido tan rápido, sin siquiera habérselo propuesto definitivamente.

Escapé a mi departamento, me acurruqué en el sofá, sin parar de llorar, y unos minutos después, Finn llegó a buscarme.

-¿Qué haces aquí?- le pregunté.

-Mercedes me llamó-dijo- Me contó lo de Tina, y que después tú saliste llorando del café.

-No pude evitarlo, Finn-confesé- Me afectó la noticia.

Finn me miró preocupado.

-Tú sabes lo mucho que he deseado estar embarazada- le dije- Y… me dolió que una de mis mejores amigas lo consiguiera antes que yo.

Finn se acercó aún más a mí, y me besó en la frente.

-Tú ya no eras así, Rachel…

-Sé que soy una egoísta- me lamenté- Pero no puedo evitarlo…es lo que siento.

Finn suspiró, y hundió mi rostro en su pecho.


Al día siguiente, continué en la misma situación.

Me había encerrado en mí habitación, y no había salido para nada.

Finn estaba más que preocupado.

Antes de irse a trabajar, me dejó una bandeja con desayuno a un lado de la cama, y me besó.

-He estado pensando…- comenzó- Tal vez tú no puedes tener bebés, pero… ¿y si adoptamos? Hay muchos niños que no tienen un hogar y están en busca de unos padres que les den todo lo que ellos necesitan.

Al escuchar aquello, volví a llorar descontroladamente.

Finn se sobresaltó, y hundió mi rostro de nuevo en su pecho.

-¡No!- exclamó- Está bien, no vamos a adoptar. ¡No llores, Rach!


Por la tarde, Quinn y Mercedes llegaron a mi departamento.

Al verme la cara, me abrazaron.

-Rachel, no puedes seguir así- me dijo Mercedes- Vamos, cinco hombres están esperando por mí, y por mucho que me frustra, no me pongo a llorar de esa manera.

-Un bebé es muy diferente a un pretendiente, Mercedes- dije.

-Pero tienen algo en común-dijo- Ninguno de los dos piensa coherentemente.

Quinn puso los ojos en blanco.

-Deja de escuchar a esta feminista barata-dijo- Estamos aquí para llevarte a Broadway.

-¿Cómo?

Mercedes asintió.

-No tenemos nada que hacer-comentó- Creo que es un buen momento para salir a distraernos juntas viendo un buen musical.


Después de varios intentos, las chicas lograron convencerme, y salimos de mi departamento para dirigirnos a Broadway.

Al final, decidimos ver Rock Of Ages, y debo admitir, pasé un rato agradable. Gracias a las buenas canciones, y al ruido intermitente, logré despejar mi mente por un tiempo.

Llegué a casa, y Finn había preparado la cena.

Tal vez no estaba en la misma condición que Tina, pero estaba por volver a mí mundo, Broadway, y tenía al mejor esposo del mundo.


Sin embargo, después de una noche rockeando, no llegué a sentirme lo suficientemente bien como para salir de mi depresión. Me volví a encerrar en mi habitación, y comencé a lamentarme de nuevo.

Una vez más, Quinn y Mercedes no quisieron dejarme sola, y llegaron para sentarse al borde de mi cama, y consolarme.

-¡Pensé que Broadway te había hecho sentir mejor!- dijo Quinn.

-Así fue- admití- Pero solo por unas horas….después recordé que mi amiga pudo quedarse embarazada y yo no.

Mercedes suspiró.

-Estoy igual que tú-dijo- Anoche me sentí como la mejor soltera que ha visto Nueva York, y después leí los mensajes de mis acosadores, y recordé que no estoy libre del todo.

Quinn puso los ojos en blanco.

-Y ya que me la paso rodeada de gays…-continuó Mercedes- Aprendí una cosa acerca de los tipos de hombres con los que nos topamos en esta ciudad…

-Y aquí viene otra de las frases celebres de Mercedes Jones…-anunció Quinn, aburrida.

Mercedes asintió.

-El hombre que mete sus narices en donde no le importa, o es un abusador, o te tiene envidia.

-Creo que ha sido lo más inteligente que te he oído decir el día de hoy- repuso Quinn, con sarcasmo.

-¡Es cierto!- reí.

-Bueno, al menos hiciste sonreír a Rachel- dijo Quinn- Pero sigo pensando que eres una feminista barata.

Mercedes le dio un codazo.

-Aún sigo muy confundida…- se lamentó.

-¡Tengo una idea!- exclamó Quinn- Es un experimento.

-¿Qué quieres que haga?

-Quiero que evites a los cinco chicos por unos días.

-¿QUÉ?

Quinn asintió.

-Como me oíste.

-Pero… ¡Richard es mi vecino! ¡Me saluda cada mañana!

-Pero te confunde- le recordó Quinn- Y es un asco. Lo mejor para ti es que te mantengas alejada de ellos en todo el sentido de la palabra. No contestes sus llamadas ni mensajes, no mires siquiera sus fotografías. Así te darás cuenta poco a poco a cual te gustaría ver más, y saldrás de la confusión.

Sonreí.

-Ese es el mismo consejo que yo te di con Noah y Greg, o algo parecido- dije.

-Para eso estamos las amigas- dijo Quinn- Para compartirnos todo.

-Y en cuanto a ti, Rachel…-comenzó Mercedes.

-Tienes que dejar la depresión ahora- dijo Quinn- Tina no se merece que le hagas esto de evitarla. Es decir, sí, se embarazó, y eso te afectó ya que quisieras estar en su lugar, pero, vamos, tienes que perdonarla. No vas a ignorarla para siempre.

Mercedes y yo nos miramos, y ella se tapó la boca con las manos para evitar reírse.

-¿Ahora qué?- quiso saber Quinn.

Suspiré.

-No, olvídalo.

-No, por favor- insistió- ¿Qué ibas a decir?

-Tú… estás tratando de hacerme entrar en razón para perdonar a Tina, cuando ella ni siquiera debe de disculparse de nada conmigo por algo que nos acaba de decir hace tres días, y tú no consideras perdonar a Noah por algo que hizo ya hace un mes.

Quinn me miró con frustración.

-No es lo mismo.-repuso-Eso no va a suceder. Apenas y puedo mirarlo a la cara.

-Es perdonar- le recordé.

Mercedes asintió, y Quinn se quedó pasmada, hundida en sus propios pensamientos.


Dos días después, nos reunimos en la casa de Tina para cenar, y al recibirme en la puerta, le di un gran abrazo.

-¿Cómo has estado?- le pregunté.

-Un poco enferma- respondió- Pero…bien. Gracias por venir.

-Gracias por invitarme- le respondí, y le acaricié el vientre, sonriendo con afecto.


Una hora después, mientras disfrutábamos de la cena, Quinn estaba muy callada, y nos preocupó.

-De acuerdo- dijo Mercedes- Suéltalo.

Quinn suspiró.

-Cuando Puckerman fue a buscar a Claire, nos topamos, y ya que la vez anterior no nos había ido extremadamente mal a pesar de las circunstancias, tuvimos una pequeña conversación.

-Es bueno que ya te lleves mejor con él- la felicité.

-¡No interrumpas!- me regañó Tina.

-Me mostró un juguete que había comprado para Claire-continuó Quinn- Me le quedé mirando como idiota, y…se me salió.

-¿Qué se te salió?- preguntó Mercedes-¿Una grosería?

-Le dije…que lo amaba.

-¡Oh, Dios mío!- gritó Tina.

-¿Y después?- pregunté, emocionada.

-Escapé a mi habitación, y, según Bridget, lo dejé desconcertado. ¡Ahora no sé si lo podré volver a ver sin sentirme una estúpida!

Después de quedarnos pasmadas por un momento, las chicas y yo nos desternillamos de risa, y Quinn frunció el entrecejo.

-No es gracioso- dijo.


La noche siguiente, Finn y yo fuimos a Brooklyn para cenar en su otra cafetería. Solo la había visto por fotos, ya que ni siquiera él pasaba tanto tiempo en ella, y ahora que estábamos ahí, no pude negar que era hermosa.

Finn me presentó a las personas que trabajaban ahí, y después nos sentamos para disfrutar de nuestra cena.

-¿Qué te parece?- preguntó.

-Me gusta- admití- Pero sigo acostumbrada al Hudson´s de Manhattan.

Finn asintió.

-Desde luego- convino- ¿Y ahora?

-¿Y ahora?

-¿Qué sigue para Rachel Hudson?

Sonreí.

-Pues…no lo sé.

-Me gustaría que siguieras tu carrera, Rach- dijo- Ya estas a un paso de regresar. Aprovéchalo.

-Eso es lo que voy a hacer- decidí- Me concentraré en mi carrera, y me prepararé en caso de que me elijan. Voy a dar lo mejor de mí.

-Yo sé que lo harás, y estarás increíble.

Mi sonrisa se ensanchó aún más.

-Te amo, Finn Hudson.

-Y yo a ti, Rachel Hudson.

Solté una carcajada.

-Te amo por cómo eres- continuó- Por tu sonrisa, tu voz, tu risa, tus ojos, tu forma de ser…

Suspiré profundamente, y me acerqué a él para besarlo.

Probablemente, como alguna vez había dicho Mercedes, a cada persona le toca algo en la vida. Yo siempre tuve un don, un sueño, y con el tiempo, comencé a tratar de alcanzar otros, que, tal vez, no eran para mí. Sin embargo, aquel deseo de brillar nunca me abandonó. Era una parte esencial de mi vida, algo que venía conmigo, y tenía que seguir adelante, verlo crecer, y hacerse realidad una vez más.

Por ahora…


¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? Confieso que para mí fue algo...emocional, jaja. Lo que es dejar un sueño para alcanzar otro :(, pero bueno, aquí TODO puede pasar. Espero que les haya gustado...

Les adelanto que en el próximo capítulo, Rachel se enterará si fue elegida para el musical o no, y también, se verá en qué queda el triangulo Noah/Quinn/Greg...(hagan sus apuestas, jajaja xD)

¡Dejen reviews, por favor! ¡Se los voy a agradecer mucho! Nos seguimos leyendo...