¡Advertencia! 1827 ""Shonen-ai""
Capitulo 14.-
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El "Baile".
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En teoría, el joven Vongola debería aprender a darse más créditos por sus logros.
Claro, no había descubierto un nuevo continente, pero fue capaz de sobrevivir casi sin ningún inconveniente la salida al barrio comercial que sus amigos habían planeado. Eso sí que era algo trascendental, al menos en lo que concierne a su pobre vida social. Y aunque no estaba en posición de negar que en más de una ocasión creyó que su corazón se detendría por la cantidad de nerviosismo y adrenalina que recorría su cuerpo, le sorprendía que nada haya terminado de la manera catastrófica que él había imaginado. Era un milagro.
Aunque, en ese preciso instante, lo que ocurrió hace más de un día ya no tenía ni la más mínima relevancia, menos tomando en consideración el actual predicamento que le traía con los pelos de punta. Si, haber resistido toda una tarde recorriendo tiendas de etiqueta junto a sus amigos y Sasagawa Kyoko sin el deseo de arrancar fue un gran avance, pero nada de eso servía; no cuando aún no conseguía una cita para el baile de fin de año. Y, para empeorar su insuficiente fortuna, la creciente angustia que le creaba este asunto comenzaba a mezclarse con el alto nivel de envidia que recorría su sistema en ese momento.
El joven Vongola no estaba en posición de negar que, en definitiva, era deprimente ver como cada uno de sus compañeros de clase cruzaban la puerta que protegía el salón de eventos de su escuela con una chica entre sus brazos mientras que él, Sawada Tsunayoshi, estaba tratando en vano de atar su corbata en un plan poco eficaz de disimular la ausencia de acompañante que poseía. El patio de la secundaria Namimori estaba sofocado de un silencio infranqueable, solo siendo perturbado por el eco que la música proveniente del baile creaba de vez en cuando, logrando de manera eficaz robar otro suspiro de los labios del solitario castaño que no hacía más que esperar su milagro.
Sí, y aunque sonara tonto; él creía en los milagros, esos que le habían salvado de muchas.
Sus amigos estaban allí, disfrutando del momento más memorable de un adolescente de secundaria; su enamorada también estaba allí, bailando quizás con su hermano y sus amigas, riendo y luciendo espectacular con ese vestido color coral que él tuvo la oportunidad de ver hace no más de cuarenta y ocho horas. Y después estaba él, esperando por ese inaudito milagro que le salvaría de esta, rodeado por la soledad de la noche mientras que un par de miembros del 'Comité de disciplina' le observaban de tal manera que le quedaba claro que no le dejarían entrar. Era difícil sentirse solo, desplazado.
"¿Qué haces aquí, Sawada Tsunayoshi?" Y cuando el joven Vongola creía que su desgracia no podía arruinarse más, escuchó tras de sí a su 'Guardián de la Nube' llamarle con un tono de leve molestia.
Grandioso. Ese no era el milagro por el que estuvo implorando.
"Y-Yo… no tengo cita."
Le fue más difícil de lo que creyó soltar esas palabras, logrando al final solo murmurar por lo bajo mientras sentía la mirada fría de Hibari Kyoya sobre sí. En ese momento su cuerpo temblaba por más que solo el aire congelado que corría por el lugar, y la tensión tangible que estaba en el ambiente no ayudaba a calmar sus descarrilados nervios. Pero, lo inimaginable ocurrió.
Sintió una de las tonfas del prefecto presionar sobre su costado derecho, llamando su atención hasta lograr que levantase la mirada en dirección a la puerta del salón, la cual se abría y le mostraba el baile con el cual había estado fantaseando desde que llegó a la escuela esa tarde. Ansioso volteo la mirada hacia el azabache, quien solo le observó y le indicó de manera silenciosa que entraran. Lo primero que notó fue la mirada sorprendida que tenía Kyoko sobre su rostro al verle allí, enviándole una sonrisa antes de desaparecer entre la multitud del lugar.
El joven Vongola estaba genuinamente contento porque la peli-anaranjada notó su presencia, de verdad lo estaba, pero, por alguna razón que él no podía definir con claridad, su mente se encontraba repleta de pensamientos que recaían sobre el azabache que caminaba a unos pasos tras de él. Y, aunque no entendía del todo las acciones de su 'Guardián más fuerte', solo se limitó a disfrutar de su compañía con un pequeño sonrojo cubriendo sus mejillas.
Su milagro se cumplía y, aunque sentía la aterradora-aún-grata presencia de Hibari Kyoya a su lado, no podía estar más feliz.
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Una minúscula sonrisa se formó en su rostro mientras observaba a lejos como cierto conocido castaño trataba de agradecerle al presidente del 'Comité de Disciplina' por haberle acompañado en el baile, temblando como gelatina bajo la mirada fría del contrario, dejando a la intemperie su enorme timidez. Él solo pudo reír quedito gracias al espectáculo, caminando en dirección a su 'Hogar' antes de que alguien le viera.
Sabía que dentro de su trabajo no estaba dar regalía como aquella, ofrecer favores especiales a adolescentes problemáticos como lo era Hibari Kyoya, o mostrar debilidad por el alumno que nunca creyó llegar a apreciar en lo más mínimo; él era un humano al final de día, y el Noveno había predicho que algo como esto podría llegar a ocurrir.
Si había alguien que conocía al joven Vongola mejor que nadie, era él, su Tutor. Y, aunque tenía claro que su 'acción de día' no comenzaría una hermosa e infinita historia de amor entre ambos adolescentes, dar un leve empujón no le hacía daño a nadie.
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Todos los derechos reservados a Akira Amano, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión.
¡Yo!
Ah... El penúltimo capitulo.
Desde que había planeado comenzar con este proyecto tenía planeado que terminaría con el 'Baile' de tercer año. No es que no me agrade el Tsuna de trece-después-catorce años, pero prefiero ambientar mis historias al menos un año después de la trama principal del Manga, más en este caso, pero es solo un intento por ampliar un poco el rango de ideas. Si no estuviera en tercero de secundaria, ¿como irían al baile? Exactamente.
Bueno, en un principio pensaba llamarlo "El milagro del baile", pero después recordé que ya tenía un capitulo con la letra 'M' y deseché la idea. Por cierto, este es el drabble más largo de toda la historia, un poco más de novecientas palabras; aunque no creo que sea un problema, ya que tenía previsto desde antes que sería más extenso de lo normal.
En fin, sin más que decir, comienzo con mi protocolo. Agradezco de antemano a quienes se toman el tiempo de leer esta historia, también a quienes me escriben un review o le dan un favorito. Es reconfortante para un escritor saber que por allí deambula al menos un alma que le gusta su trabajo, y significa más para mi de lo que parece. También me disculpo por las faltas de ortografía o de gramática que estén presentes en el capitulo, soy mi propia beta después de todo.
Nos vemos la proxima semana, ¡By-e!
