Notas de la Autora:
Hola, aquí me presento justo a tiempo para el año nuevo con un nuevo capítulo. Desde aquí es que comienza a cambiar todo, señoras y señores, ésto toma un nuevo rumbo, por lo menos por un par de capítulos. Vamos a ver qué tal nos va.
Perdón de nuevo por el retraso, éste capítulo iba a ser aún más largo, pero al final decidí dejarlo hasta aquí porque quería poner el nuevo capítulo este año, se los dejo, es un tanto filler, pero es importante, dentro de todo, les prometo hacer lo imposible por hacerlo más interesante a la próxima.
Me acordé de dos canciones del capítulo pasado, visiten mi blog para trozos de fics, el playlist de Letargo y demás, el link está en mi profile.
Banana Pancakes - Jack Johnson
1,2,3,4 - Feist (Ésta especialmente es decisiva, al igual que el capítulo anterior.
Óiganlas gentecita bonita!
Me despido, besos!
Issiuh :)
Capítulo 14
Por qué lo estaba mirando así? Por qué demonios todas ellas lo estaban mirando así? Observé sus sonrisas comunes, ví como se susurraban las unas a las otras en el oído cosas que quise haber escuchado, y como ponían aquellos gestitos bonitos con los labios recién pintados en sus caras de modelito, oí sus risas discretas y sobretodo aquellas miradas lascivas que me hacían arder la sangre de una manera poco usual y por un motivo del cual nisiquiera yo estaba segura.
Intenté no hacerles mucho caso, no intentar perderme en su cháchara destructiva a poca distancia de nuestro lugar y me concentré en otra cosa, perdiéndome en mis pensamientos una vez más.
Mi cabeza voló hacia aquella mañana de octubre, de aquel día que no había terminado de salir de mi cabeza del todo, aquella mañana en la que había despertado en la cama de Naruto sin recordar muy bien lo que me había traído hasta allí.
-
Todavía se podía oler en el ambiente la humedad de la lluvia, y el frío latente de la noche asesina acorazando mis huesos. Busqué la cobija distraídamente para taparme todavía sin abrir los ojos, cuando mis fosas nasales medio dormidas por la hora temprana (o no tan temprana) y medio muertas por el viento helado de la ventana abierta (o no tan abierta) percibieron una esencia en especial, muy cerca, muy muy cerca de donde me encontraba. Abrí los adormilados ojos lentamente esperando que se acostumbrasen poco a poco a la luz de la mañana, todavía no listos para muchas sorpresas cuando de pronto y sin quererlo me encontré con dos ojos azules como zafiros y cálidos como una mañana de verano. Me miraban fijamente a muy poca distancia de los míos propios, a demasiada poca distancia, la suficiente como para causarme un shock nervioso por invasión de la burbuja de espacio personal. Abrí los ojos desmesuradamente en sorpresa mientras los acompañaba por un grito ahogado ronco por la poca usanza.
En cuanto los tenaces ojos se hubieron despegado unos cuantos centímetros supongo que por el susto inicial, pude percibir que eran los de Naruto.
-Qué…?- Murmuré con sorpresa, todavía sin imaginarme lo que estaría haciendo mi amigo en mi cuarto.
-Estabas roncando.-Me respondió con una sonrisa despreocupada.
Roncando? Yo? Roncando? Claro que no! Debía de ser una vil excusa para… Bueno, de todas maneras éso no era lo que importaba, ahora lo que importaba era…
Dónde estaba? Me senté en la cama, de pronto recordándolo todo, observé la jungla que era llamada su habitación, el cielo gris saludando tristemente desde la ventana y a mi amigo mirándome con la cabeza ladeada, ésa que parecía poner cada vez que no me entendía. Recordé la noche pasadaruborizándome un poco y me froté los ojos con un gesto infantil antes de arreglarme el cabello, que despeinado formaba cúmulos en la cosa rosada llamada mi cuero cabelludo.
-Qué hora es?-Pregunté como un cavernícola a la misma vez que bostezaba y me tapaba la boca con la mano como una señorita (Señorita multifuncional, además!)
-Sólo las doce, Sakura-Chan!- Rió mi amigo despreocupadamente (Bueno, ésto no hace mucha falta señalarlo, siempre se encuentra despreocupado).
Sólo las doce? Sólo las doce? Miré la oscura ventana, todavía no muy convencida. Bien podrían haber sido las seis de la mañana, sin embargo no me negué a considerarlo verdad, después de todo, con la lluvia de el día anterior…
De nuevo… las doce? LAS DOCE?
-Tienes alguna idea de cómo se va a poner mi madre, Naruto!?- Chillé iracunda levantándome de la cama mientras él me abría paso retirándose hacia una esquina segura de la habitación.- Me va a matar!!! Por qué demonios no me despertaste!
-Sa…Sakura-Chan… me hubieses matado!- Tartamudeó mi amigo contra la pared con mirada indefensa ante mi actitud furibunda.
Era verdad, aunque porsupuesto no se lo dije, me dí la vuelta cruzada de brazos sobre aquella camiseta oscura que no me pertenecía y suspiré con fuerza. Bueno, después de todo no importaba tanto, me iba a castigar de todas maneras, qué importaba un minuto más o menos si igual luego venía regaño?
-Quieres desayunar?- Me preguntó con una voz alegre mientras desaparecía por el pasillo conmigo pisándole los talones.
-No. Luego no almuerzo y mi madre se queja,- Le respondí entre dientes admirando la habilidad que tenía mi amigo para cambiade tema.
Mientras observaba su sonrisa sincera no pude sino pensar en cómo se sentiría él no teniendo padres y no habiéndolos nunca tenido, nadie que se preocupase si llegabas tarde, nadie que se angustiase si no comes lo suficiente, nadie, nadie que te extrañase en las misiones. De pronto mientras sentía otro frío muy distinto apropiarse de mi cuerpo me prometí a mi misma no volver a quejarme de mi madre, por lo menos no enfrente de él.
-Aquí tienes tu ropa.- Me colocó mi vestimenta habitual limpia y calentita por la secadora entre los brazos mientras sentía un escalofrío, y luego pareció querer aclarar al constatarse de mi cara de confusión,- Por si quieres cambiarte digo.
-Ah! Bueno no creo que haga falta…-Murmuré todavía sin creerme que Naruto tuviese una lavadora y una secadora escondida en algun lugar de su departamento. De pronto me pareció una buena idea, para agregarle más rebeldía al asunto, llegar a mi casa sin peinarme y con la ropa de Naruto que había usado para dormir. Sí, mi madre se volvería loca.
Sonreí.
-Si quieres te puedo conseguir un peine.- Dijo mi amigo rebuscando entre pilas y pilas de baratijas, lo que me indicó que no utilizaba el peine muy a menudo.
-No, no hace falta, Narut0.- Le respondí con una sonrisa.
Me miró incrédulo, captando una idea del instinto rebelde que quería demostrar a mi madre al llegar a casa. Se mordió el labio suavemente y negó con la cabeza con simpatía como diciéndose para sí mismo lo niñita que le parecía.
-No entiendes.- Reí, mientras le daba un empujón en el hombro.
-Pero qué, Sakura-Chan, si yo no he dicho nada!- Me respondió entre carcajadas.
Porsupuesto que no entendía, nunca entendería lo libre que me sentiría al volver a mi casa en tal estado, después de todo, él siempre había vivido así, con un espíritu y una voluntad libre.
-Estás segura que no quieres desayunar?-Me gritó preocupado desde la cocina, mientras podía oír las gavetas abrirse ante un Naruto buscando algo comestible que no fuese ramen. Me pregunté en qué momento se habría deslizado hacía la cocina ante mis propias narices sin que yo me hubiese dado cuenta.
-Completamente,- Le respondí a sus espaldas.
Volteó con una mirada reprochadora que luego se transformó en una de preocupación:
-Pasa algo, Sakura-Chan?-Murmuró las últimas palabras con aquel tonito tan especial y aquel mohín de los labios que recordaban a un puchero, y una sonrisa inconsciente se extendió inmediatamente por mi cara.
-No. No pasa nada. Luego hablamos, sí? Por ahora quiero llegar a mi casa mi madre debe de estar preocupada.-Le respondí cargando con mis pocas pertenencias luego de haberme puesto las botas (Las pintas que debía de traer debían de ser alucinantes) e intentando abrir la puerta que parecía no querer abrise por nada del mundo. Me estaba preguntando si mi amigo habría pasado la llave a propósito cuando reaccionó con su velocidad acostumbrada.
-Ya va, tiene truco,-Le oí decir mientras ocupaba mi lugar y me abría la puerta luego de un ligero golpecito en el pomo.
Aquél pequeño momento de cotidianidad fue probablemente lo que me hizo sentirme más en casa al final, de una manera que nunca había sentido. Casa de Naruto, mi casa? Podría ser… por qué no?
Me dejó pasar adelante y salí con paso fijo todavía un poco reacia a irme del todo.
-Bueno, adiós.-Murmuré mientras echaba una ojeada a su cara somnolienta.
-Adiós, Sakura-Chan! Nos vemos en la tarde!- Me respondió con una animación un poco difícil de soportar tan temprano (Hey!) por la mañana.- Seguramente Obaa-Chan nos llama para hacer una D o algo.
Puso una teatral cara de fastidio para finalizar mientras yo asintía con la cabeza.
Al parecer las únicas misiones que sobraban en Konoha eran las clase D, y para mí, a la que Tsunade-sama todavía cuidaba como muñequita de porcelana recién operada, parecían mandadas a hacer. No sabía por qué mi amigo siempre parecía unirse al combo, suponía que debían de ser unas especies de vacaciones para él.
Le hice un gesto con la mano mientras me deslizaba por el callejón, medio inconsciente todavía en mi propia somnoliencia, y en mi propia ensoñación matutina, aunque no parecía estar muy concentrada en mis propios universos paralelos, pues justo cuando pasaba por la esquina oí a mi amigo cantar mi nombre.
Me dí la vuelta instantáneamente para encontrármelo a unos pasos de mí, con la mayor cara de sinverguenza que pudiera alguna vez haberle visto a Naruto, y eso era ya un decir. Su cara zorruna estaba torcida en una mueca afable y sus ojos brillaban mientras bromeaba:
-Al final dónde está mi beso?
Agradables escalofríos recorrieron mi esplada al recordar con un poco de verguenza aquella deuda. Sin darle cabida a la rabia que sentí poco después (Qué descarado!), sujeté un lado de su cara con mi mano fría ante su mirada atónita y con más ganas que las que quería transmitir planté un beso de un par de segundos en su mejilla caliente.
-Sa…Sakura-Chan.-Le oí murmurar sorprendido mientras un rubor incomprensible se adueñaba de sus mejillas de una manera un tanto tierna.
-Nos vemos después, entonces.- Me despedí, esta vez finalmente, mientras daba la vuelta a la esquina y me perdía por una de las calles centrales de Konoha.
La casa estaba fría. Más fría de lo habitual me refiero. En el aire, además del familiar perfume de ambientador de vainilla, la fragancia miles de productos de limpieza, y la natural cera para el parqué, pude percibir un olor que seguramente correspondería al del almuerzo. Quitándome las botas embarradas en la entrada asomé la cabeza por la puerta de la cocina sin encontrar anadie. "Qué raro…" Pensé para mí misma. Mi madre siempre solía estar en la cocina… era su baticueva, su laboratorio subterráneo, su escondite secreto, tal vez por éso era que solía evitar aquél limpio suelo de linóleo blanco a toda costa.
Suspiré con alivio. Una parte de mí se alegró de que al parecer no estuviese en casa para verme llegar, la otra, la rebelde, se entristeció de no poder sacar a relucir sus magníficas dotes de adolescente a la que nadie entiende.
-Sakura…
Me dí la vuelta al escuchar la amenazadora voz de mi madre, dispuesta a pillarme in fraganti mientras buscaba helado en el congelador de la cocina.
-Ah, hola, mamá.- Murmuré sin mucha emoción, intentando hacerme la loca mientras buscaba un plato y una cuchara para comerme el helado en paz.
Me preguntaba cómo habría podido engañar mis sentidos ninja para hacerme creer, a mí, tonta niñita ilusa, que me libraría del regaño inminente.
Mi madre daba miedo, y un nerviosismo insoportable comenzaba a alterarme la circulación.
-Mira la hora que es.- Me respondió con una calma poco habitual y que yo reconocí como peligrosa mientras los sentidos se me alteraban en una alerta permanente.
-Las doce y media, vaya.- Susurré con una indiferencia fingida mientras le echaba una ojeada al reloj de la repisa.
-Por qué estás vestida así?- Continuó de manera amenazadora.
-Oh… eh.- Titubeé mientras recordaba mi vestimenta.- Es ropa de Naruto, anoche mi ropa se mojó con la lluvia.
Hubo unos segundos de silencio que parecieron horas con solo el tictac interminable del reloj mientras el helado que no había probado se derretía en su envase de cartón.
-Así que estabas con él.- Ahora sí mi madre dejó por fin escapar aquel tono de indignación y desprecio que había estado camuflando con tranquilidad desde un principio.
-Sí,- Le respondí intentando mantener la calma mientras introducía la primera cucharada de helado en la boca.
-Y supongo que habrás dormido en su apartamento.- Escupió venenosa mi madre.- Sakura, tienes alguna idea de lo preocupada que he estado!? Pensé que te había pasado algo!
-Pues estoy bien, no me pasó nada,-Murmuré retadoramente para luego continuar con acidez.- Todavía no entiendo por qué tengo que reportarte cada mínimo segundo de mi vida. Soy una adulta, mamá!
Dejé la cucharilla con rabia en el plato haciendo un pequeño estruendo que resonó por toda la cocina. El helado se me atragantaba en la garganta y me ví imposibilitada de comer mientras la indignación comenzaba a bullir entre mis venas.
-No. No lo eres, y tampoco te comportas como una! – La oí gritar, perdiendo su cordura, cegada como siempre por la furia que la carcomía al verme formar una vida aparte de la suya.
Intenté respirar hondo para luego decir con fuerza y con una calma que no sentía:
-He sido una adulta desde el momento en el que decidí ser una kunoichi, aunque tú quisieses que me convirtiese en una estúpida y aburrida ama de casa y esposa perfecta como lo eres tú, mamá.
En ese momento me dí la vuelta para enfrentarla cara a cara, para enfrentar su furia asesina en buena parte justificada.
Estaba esperando que explotase, pero me sorprendí al darme cuenta de que hacía como si no me hubiese escuchado (O tal vez no lo había hecho, después de todo, nunca lo hacía) y que hablaba en una voz baja que luego terminó en un chillido autoritario.
-Sabes que no me gusta, Sakura, no me gusta que andes con él, no me gusta que andes por ahí durmiendo en casa de cualquiera!
Que andase durmiendo en casa de cualquiera?Por favor! Ni que hubiese ocurrido algo, sería éso lo que estaba pensando acaso? El sólo pensarlo me hizo ruborizarme ante mi propio horror, pensando en que mi madre vería éso como una debilidad.
-Es Naruto, mamá!-Exclamé defendiéndome con un tono que quería decir: "Por favor, qué ridiculez!"
-Exactamente. Tal vez tú no sabes de lo que es capaz esa bestia, Sakura, pero yo lo recuerdo a la perfección! Tu padre, tu pobre padre vió morir a sus hermanos el día en que…, cómo quieres que acepte que te estés arrastrando con él, intentando convencerte a tí misma de que no es de ningún peligro! Deshonrando la memoria de tu padre!
En ese momento volteé a observar su enorme cara roja, llena de arrugas momentáneas por la indignación y sus ojos relucientes por la severidad y la emotividad de su discurso.
Qué demonios sabía ella? Naruto nunca, nunca sería capaz de herirme con intención, nunca, primero moriría del arrepentimiento, éso lo sabía. Sólo aquella vez, aquella vez que sin querer me había hecho todavía lo hacía dejar de dormir por la noche. Ella no tenía ni idea, porsupuesto que no.
Sentí ganas de llorar por la enorme injusticia de la que estaba siendo víctima mi amigo, aquella injusticia que lo había perseguido toda su vida.
La furia creció incontrolable dentro de mí, me dieron ganas de cachetearla, aunque porsupuesto no podía hacer éso. Para sustituir las enormes ganas asesinas que crecían dentro de mí, decidí darle la espalda y salir de la cocina a paso rápido.
-No metas a mi papá en ésto, madre, no intentes manipularme para hacerme sentir culpable de algo de lo que estoy segura que mi padre aprobaría! Y tampoco comiences a decir estupideces de Naruto, porque éso sí que no te lo perdonaría.- Le grité mientras subía las escaleras con ella detrás, intentando seguirme, intentando mantenerme en su red.
Me agarró del hombro con fuerza haciéndome parar momentáneamente con algo de miedo al observar su mirada furibunda.
-Escúchame, Sakura. – Sus ojos estaban desorbitados de la furia.-Acaso tú y él…
Qué? Qué demonios estaba implicando? Que Naruto y yo éramos algo más que amigos? Sentí que el estómago se me convertía en un nudo, estrángulando mariposas en el proceso.
-NO!- Exclamé con algo de sorpresa por que hubiese llegado a pensar éso.
Por el amor de Dios, no!, pero luego, recuperando mi compostura y de nuevo sintiendo indignación, me extendí:
-Pero qué si llegase a tener algo con él? – Se me atragantó la garganta segundos después por aquella exclamación tan repentino que no sabía de dónde había salido.
-Acaso lograrías detenerme? No lo creo, madre. Nunca, por más que lo intentes puedes ponerme en su contra, qué sabes tú sobre él, ah? Qué sabes tú que yo ya sepa, que yo ya haya perdonado, que yo ya haya superado?- Continué Respondiendo venenosamente por oírla insultar a mi amigo.- No lo conoces. Sólo eres una simple aldeana con prejuicios. Nunca podrás ver más allá porque lo único que te importa eres tú misma, no lo conoces, y no lo harás nunca pero aún así lo odias por algo que él nunca quiso ser.
No lo conocía. No. No lo hacía, lo estaba agrediendo injustamente. A él. A su bondad. A su lealtad. A su generosidad. A su espíritu noble. A su voluntad inquebrantable. A sus sonrisas cálidas. A sus tristes pero a la vez alegres ojos azules. A sus amorosos abrazos. A la manera tan especial que tenía de comprenderme en mi totalidad. Sentí lágrimas resbalar por mi cara, lágrimas de rabia, de frustración. Si éso era lo que pensaba mi madre, después de tantos años, probablemente el resto de los aldeanos pensarían igual o peor de él. De aquella persona a la que había aprendido amar, a aquella persona que me había hecho curar, aquella que me hacía reir, que me hacía crecer, aquella que había vivido de la manera más injusta posible.
Me dí la vuelta para no ver su cara. Para no tener que ver a mi madre de aquella manera, destilando odio injustificado. Para no tener que recordarla como aquel demonio ciego. Porque no quería que me viese llorar por él, por las cosas que estaba diciendo sobre él.
-No sabes lo que estás diciendo. Es un monstruo.- Murmuró con odio y pude palpar en su tono algo parecido a "Te está alejando de mí".
Caminé hacia mi habitación, intentando refugiarme de su legua viperina mientras todos aquellos recuerdos dulces de mi madre desaparecían y todas aquellas palabras de infancia se quebraban frente a mis ojos. No podía creerlo, no podía creer a mi propia madre. Pude sentir en mi corazón algo más que tristeza, decepción.
-Es una persona. Y es mi amigo. Y es la persona más noble y más bondadosa que he conocido en toda mi vida. – Susurré llorosa, intentando contener lágrimas de rabia antes de cerrar la puerta de mi habitación.-Y si de algo estoy segura es que confío mucho más en él que en tí, y que en mí misma.
-
Volví a la realidad de pronto, negando con la cabeza inconscientemente, recuperando un poco de la indignación que me había sacudido aquella mañana.
Contemplé mi alrededor, intentando ignorar a las estúpidas de la mesa de al lado.
El restaurante coreano lucía igual que todos los días en Konoha. Tal vez un poco más lleno de lo habitual.
Debía de traer una pinta un poco más rara de lo habitual pues Ino no pudo sino comentar en su voz chillona y alta de manera que todo el mundo se enterase:
-Te pasa algo, frentuda?
Naruto a mi lado me miró preocupado mientras yo negaba con la cabeza y medio esbozaba una sonrisa. No, en verdad no me pasaba nada.
Ino pareció restarle importancia con la mano y se enfocó en la "interesante" conversación que Chouji y Shikamaru mantenían acerca del color de las servilletas.
Estábamos esperando la comida que habíamos pedido minutos antes, y por ahora no lograba concentrarme por entero en la velada, no sabía si por el aire viciado del restaurant, el punzante olor a carne o por las imbéciles de la mesa de al lado que no dejaban de mirarme mal.
-No te preocupes, Sakura-Chan, seguramente viene.- Oí susurrar a Naruto en un tono un tanto triste que pretendió ser animador.
Que quién venía? Ah sí! El baka debía de estar pensando que mi inusual estado de ánimo ensoñador debía de ser por Sasuke, y no podía negar, que era así hasta cierto punto. De todas maneras estaba mintiendo. Lo sabía en su voz, estaba intentando animarme, pero sabía tan bien como yo que Sasuke no se iba a presentar, no ése día por lo menos. Era imposible.
-
Una semana había pasado desde el enfrentamiento con mi madre cuando me encontré con Sasuke en una de las callejuelas de la Konoha otoñal. Una semana sin dirigirnos palabra la una a la otra. Naruto se había angustiado al sentirse el culpable principal de la pelea con mi madre, yo simplemente le había prometido que hablaría con ella, aunque todavía no había cumplido, al igual que él no había cumplido su promesa de hablar con Sasuke de una buena vez y dejar ese feudo estúpido de una vez por todas.
"Además, si me bota de la casa, mejor que mejor, ya no puedo aguantarla más, y me gustaría tener mi lugar propio de una vez por todas" Le había dicho yo a mi rubio amigo, sin embargo éste no había parecido muy convencido y había intentado hacerme prometer que me reconciliaría con mi madre durante más de media tarde.
Sin embargo éso no venía al caso.
Me encontré con Sasuke cuando venía de realizar unas compras en el automercado para prepararme mi propia cena, pues ahora mi madre se negaba a cocinar para mí, en una manera de mostrar su claro rechazo hacia mi ideal de mantenerme fiel a mis amistades. Vaya ironía! Vaya madurez de parte suya, no?
Nos encontramos en un callejón oscuro de los menos transitados en Konoha, el que yo usaba usualmente como atajo para mi casa. Si no hubiese conocido un poco mejor a Sasuke, hubiese afirmado que parecía un poco sorprendido con mi presencia, o por lo menos tanto como yo con la suya.
Murmuró mi nombre con cortesía como el saludo al que había estado acostumbrada hacía ya un buen tiempo.
Yo le sonreí a mi vez, un tanto contenta de volverlo a ver y al observar que se encontraba en perfecto estado emocional, o que por lo menos lo aparentaba, contra todo pronóstico.
-Quieres ir a comer algo?-Le pregunté, no me apetecía nada volver a mi casa y mucho menos cocinar, aunque ya tuviese todos los ingredientes.
Asintió dirigiendo sus ojos oscuros hacia mí de aquella manera intimidante que decidí ignorar.
Caminamos por las calles más transitadas en el silencio típico que siempre parecía acompañarlo.
-Qué tal está todo?- Intenté busc arle conversación.
-Hm.-Fue su única contestación por lo que pude intuir que se encontraba todo bien, y si no le estaba, pues no le importaba demasiado.
No dijo nada más, por lo que me dio tiempo para pensar qué demonios comeríamos. Sabía que Sasuke no era muy fanático del ramen, aunque era el puesto que nos quedaba más cerca, no era muy recomendable que Sasuke no consiguiese lo que quería. Él era así, lo sabía por experiencia.
El olor del ramen inundaba el aire, y aunque en verdad no era un alimento que me gustase demasiado, no pude impedir que mis tripas rugiesen en contra de mi voluntad de una manera un tanto embarazosa.
-Hn.-Fue lo único que dijo mi compañero.
Me dieron ganas de reirme incontrolablemente y lo hubiese hecho si no nos hubiesemos encontrado en aquel momento con alguien… vamos, era lógico, estábamos cerca del puesto de ramen, porsupuesto que nos íbamos a encontrar con él!
-Sakura-Chaaan!-Lo oí gritar a la distancia mientras se dirigía a nosotros con unos ánimos casi imposibles de resistir. Sin embargo su cara cambió por completo cuando se dio cuenta de quién me acompañaba.
-Sasuke…-Murmuró mientras se frenaba en seco ante nosotros.
-Hn.-Contestó mi compañero pelinegro mirándolo inquisidoramente.
Por dentro me sorprendí sintiéndome aliviada de que no hubiesen comenzado con los insultos de una.
-Naruto, íbamos a comer algo, nos acompañas?
Naruto despertó de su ensoñación y dejó de fruncir el ceño un momento para responderme:
-Porsupuesto, Sakura-Chan! Ramen?
Suspiré con fuerza, acaso podría alguna vez decir que no?
-Será.- Me resigné.
-Hn.-Fue el único aporte de Sasuke.
Bueno, tal vez valían la pena dentro de todo esas sesiones de ramen forzado, Naruto sonrió animadamente y se colocó entre nosotros para seguir caminando hacia el puesto del ramen. Si no hubiese conocido mejor a mi amigo rubio, me hubiese despreocupado, pero había algo en su semblante que lo delataba, aquel gesto arisco que no podía ocultar del todo y que siempre aparecía cada vez que la presencia o el nombre de Sasuke salía a relucir en nuestro día a día. No podía ocultar lo falso de su sonrisa ante mis ojos.
-Naruto,- Intenté iniciar una conversación para evaporar la tensión del ambiente.- Falta un poco para tu cumpleaños, no?
Conté con los dedos. Faltaban tres días para el diez de octubre, el cumpleaños de Naruto, el aniversario fatal del ataque del zorro a la villa.
-Ah sí?- Me respondió, fingiendo que no se recordaba, aunque yo sabía que sí lo hacía. Era uno de los días que más temía para pasar en la aldea. Recordé con pesar que aquel era justo el día más miserable para mi amigo, por los ataques de los aldeanos y por el rechazo que solía experimentar justamente aquel día, el día que se suponía que debía de ser el más feliz del año para él y que solía ser el peor, en el que se sentía más odiado, más humillado y más solo. Sentí un escalofrio de culpabilidad, mientras decidía instantáneamente hacer su cumpleaños el mejor día de su vida, desde ese exacto momento en adelante, para compensar todo lo que no había hecho durante todos esos años, todo lo que había dejado de hacer y todo lo que había decidido ignorar.
-Por qué no hacemos algo? Qué tal si vamos a comer a algún sitio con el equipo de Ino? Que sea una noche especial!
Su sonrisa pareció iluminarse de inmediato, no sabía si por la idea o por el hecho de que me hubiese acordado de su cumpleaños entre todas las cosas.
-Me parece una gran idea, Sakura-Chan!
No. Naruto no pasaría solo su cumpleaños, aunque tuviese que poner mi vida en ello.
-Qué dices, Sasuke?-Me dirigí hacia mi otro compañero intentando no dejarlo de lado, y que se involucrase un poco más en la conversación. El ambiente se volvió a tensar cuando sentí los ojos azules de Naruto posarse amenazadoramente sobre el pelinegro.
-Bien.-Fue lo único que contestó.
-Muy bien, entonces.-Sentencié mientras me sentaba en el taburete del puesto de ramen y mis amigos se colocaban a ambos lados.
La comida fue un tanto incómoda, me encontré siendo la única que hablaba ante mi propia sorpresa. Por parte de Sasuke me lo esperaba, sin embargo me sorprendió que Naruto, al que normalmente me era dificil callarlo, no dijese ni una sola palabra.
Hablé de puras tonterías de lo nerviosa que me mantenía la situación, casi no proé bocado por no querer que el silencio se palpase y Naruto engulló plato tras plato para no tener que hablar mientras Sasuke comía lentamente de aquella manera refinada que había olvidado que era su costumbre.
Naruto solía asentir con la cabeza y dirigirme sonrisas ante mi monólogo cada vez más estúpido que terminó inquiriendo el por qué del nombre del ramen, ante la incapacidad de encontrar un tema más interesante y el nerviosismo que hacía mella en mi organismo por la calma en la mesa que parecía venir antes de una futura tormenta entre mis dos compañeros de equipo.
Finalmente terminamos nuestros bocados, cada quien pagó su parte y nos paramos de la mesa. Tenía el pulso un poco acelerado mientras rezaba porque no comenzasen a rasenguearse y chidorizarse en medio de la calle.
-Entonces te esperamos para lo del cumpleaños, Sasuke-kun?-Murmuré sin pensar, con aquella ansiedad que parecía haberse hecho cargo de mí que procuraba impedir cualquier tipo de enfrentamiento.
Naruto me dirigió una mirada un poco rara al oír el sobrenombre y Sasuke sólo se limitó a asentir mientras dejaba escapar un último:"Hn".
-Bueno, entonces hasta luego.-Contesté con una sonrisa y un gesto de la mano, casi segura de todo peligro.
Sasuke asintió de nuevo como única respuesta.
-Sasuke.-Se despidió Naruto con una especie de gesto que intentaba ser gentil.
-Dobe.-Le respondió Sasuke en el mismo tono mientras yo contenía la respiración.
Estaba a punto de sujetar a Naruto para que no le cayese encima a mi amigo pelinegro cuando me dí cuenta con sorpresa que al parecer no sería necesario.
Naruto esbozaba una sonrisa de ésas típicas suyas y fingía no oír.
Sasuke nos dio la espalda finalmente y dejé escapar un suspiro de alivio sintiéndome tan cansada como si hubiese corrido una maratón.
-Qué pasa, Sakura-Chan?- Me preguntó instantáneamente Naruto del cual habían desaparecido en su totalidad cualquier gesto de hostilidad que pudo alguna vez tenido. Ahora me miraba con aquella dulzura mezclada con inocencia que era el sello caracterísitico de mi amigo.
No pude sino sentirme embargada de orgullo y felicidad de que todo hubiese salido bien. Me dieron ganas de reirme con locura y de gritar de alegría ante la idea de que al parecer todas las piezas del rompecabezas estuviesen volviendo a encajar, de que nuestras vidas rotas se estuviesen reparando, de que el equipo siete estuviese volviendo a tomar forma, de que los lazos se estuviesen volviendo a unir, no de la manera más fácil ni la más natural, pero de la manera más necesaria. No sería como antes, no, nunca jamás sería como antes, todos habíamos cambiado, mucho, demasiado, sin embargo, si de algo podía estar segura era de que sería mejor. Esbocé una enorme sonrisa intentando imitar la grandiosidad de la de mi amigo.
-Estoy orgullosa de ustedes,-Murmuré.
Naruto pareció ruborizarse ante mi comentario, pero pareció entender a la percepción el por qué de mi orgullo.
-De él también?-Me respondió con un puchero,- Por qué no sólo de mí?
Lo miré de reojo y pude ver que estaba sonriendo. Verdaderamente. No fingía esta vez. Me dieron ganas de abrazarlo por algun motivo incomprensible.
Apoyé la cabeza en su hombro ante su sorpresa mientras observaba la sombra de Sasuke desaparecer al final de la calle.
-
Por qué lo estaba mirando así? Por qué demonios todas ellas lo estaban mirando así?
Eché una mirada asesina hacia la mesa de al lado por una razón desconocida, en vez de concentrarme en lo que en la mía ocurría.
Eran aldeanas. Bien. Yo era aldeana también. A lo que me refería era que eran civiles. Un grupito estúpido de niñitas civiles que me miraban con desprecio y que miraban a mi compañero con tal vez demasiado interés.
No eran ni tan niñitas, debían de tener más o menos nuestra edad, pero podía ver la inmadurez en sus ojos de alguien que no ha vivido, y en la manera de hablar podía captar aquella esencia que exhalaban de no saber sumar dos y dos.
Las miré con odio. Niñitas aldeanas estúpidas. Qué demonios les pasaba?
Estaban emperifolladas a más no poder, con unas falditas increíblemente cortas, gritaban y chillaban para llamar la atención y parecían más maniquíes que personas con el montón de maquillaje que llevaban encima.
Me dieron ganas de aporrearlas… en especial porque de quien parecían querer llamar la atención no era sino otra que la de mi compañero rubio.
Qué demonios les pasaba?
Observé a Naruto que se encontraba a mi lado, ante la mirada lasciva de las tontas de al lado. Parecía no darse cuenta de cómo se lo comían con los ojos, reía despreocupado igual que siempre lo hacía. Qué sabían ellas? Me pregunté qué le estarían viendo. Vamos no es que Naruto fuese feo…para nada, de hecho era bastante decente, y vestido de negro sin el habitual naranja por ningún lado podía llegar a parecer un par de años mayor, pero qué le encontraban de irresistible? Tal vez aquel salvaje cabello rubio que daban ganas de revolver, o aquellos ojos azules llenos de sentimiento, llenos de dulzura, o tal vez aquella sonrisa alegre con la que parecía regalarte el corazón, o la manera en la que decía Sakura-Chan… Bien. No. Ése era otro tema. Lo admitía. Naruto no estaba nada mal. Pero eso era porque yo lo conocía, qué podían saber esas estúpidas de la mesa de al lado?
-Sakura-Chan…
Qué les daba a ellas el derecho de comerselo con los ojos, o de mirarme a mí con odio, cuando no nos conocían y solían ser como el resto de los civiles, unas niñitas inmaduras que no sabían nada de la vida?
-Sakura-Chan…
Nada, absolutamente nada. Qué demonios les pasaba? Y qué demonios me pasaba a mí que parecía molestarme tanto?
-Sakura-Chan, pasa algo?
Desperté de mi ensoñación asesina para darme cuenta de que la conversación se había acabado en mi mesa y que era el centro de todas las miradas.
Observé la sonrisa burlona de Ino que parecía intuir algo, la cara despreocupada de Sai que parecía no enterarse de nada, Chouji que increíblemente había despegado la mirada de la comida que había recién llegado y Shikamaru que me miraba con aquella cara de fastidio habitual. Pero más que todo observé la cara de Naruto que me miraba con preocupación a una distancia tal vez más cerca de la habitual.
Seguí las miradas de mis amigos para ver a qué se encontraban tan atentos en mi persona. Observé mi mano inconscientemente clavada en el brazo de Naruto con la fuerza descomunal que solía ser mi mayor orgullo pero que ahora me hacía avergonzarme.
-Ehm… ehm… perdón.-Murmuré ruborizandome incontrolablemente mientras los soltaba reponiéndome de la sorpresa. Había estado tan abstraída en aquel sentimiento tan angustiante en el que me sumergían las tontas de al lado que no me había dado cuenta de que mi mano había buscado el cuerpo de mi amigo de una manera inconscientemente brusca y…protectiva? Aunque me negase a admitirlo.
Sacudí con la cabeza como para deshacerme de ése tipo de pensamientos. Qué demonios me había pasado, qué demonios me pasaba?
En aquel momento un estallido de risitas estúpidas implosionó en la mesa de al lado, y tuve la sensación paranoica de que las bichas esas se estaban riendo de mí. Bajé la cabeza intentando ignorarlas, concentrarme en mi comida y ponerle atención a la conversación que tenía lugar en la mesa.
-Estás segura de que no pasa nada?-Oí murmurar a mi amigo.
Le respondí con una sonrisa un tanto ruborizada por su atención.
-Totalmente.
Y centré toda mi atención en el trozo de carne que tenía en frente como si fuese la cosa más interesante del mundo.
-
-Las mujeres son ilógicas e irracionales.- Murmuró Shikamaru como para cerrar la cena con una discusión.
Como parecía estarlo haciendo a propósito para encrisparle los nervios a Ino no pude menos que sonreír. Me sentía en el aire, como si tuviese la cabeza despegada del cuerpo y me encontrase varios metros por encima de la gente. No sabía si se debía a la cercanía de Sakura-Chan, al hecho de que estuviese resultando el mejor cumpleaños de mi vida, o tal vez por los tragos que Ino y Shikamaru me habían obligado a tomar ahora que ya era legal para mí hacerlo.
No podía creer que ya éramos tan mayores. Dieciocho años no eran cualquier cosa, ya era un viejo, durante un momento mi mente se desvió hacia el ero-sennin que me había prometido tantos años atrás que me iba a llevar a tomar mi primer sake "legal" en cuanto cumpliese los dieciocho. Desgraciadamente no había podido ser así, pero después de todo no estaba tan mal, verdad?
-Ya vas a ver como Ino se va chillar.-Me susurró Sakura-Chan a mi lado con una enorme sonrisa. No había bebido sino refresco, pues todavía no había cumplido la mayoría de edad. Y en buena parte me alegraba por ello, no podía imaginarme a una Sakura-Chan borracha, seguramente era de las de ése tipo que se ponía a dar golpes a la más mínima provocación… si es que no se ponía a llorar porsupuesto.
Observé el rostro encendido de Sakura-Chan que parecía muy despierta a pesar de que ya pasábamos de la media noche. El restaurante se había vaciado poco a poco y solo quedábamos nosotros, que gritábamos más de lo habitual. Skura-Chan había estado especialmente rara durante toda la noche. No podía decir qué tipo de rara. Pero rara a fín de cuentas. Y no estaba segura de que se tratase de la no-presencia de Sasuke, lo que me alegraba pero a la vez me asustaba un poco. Qué le podría haber pasado? Sin embargo ahora sonreía como si se le fuese la vida en ello, fuese lo que fuese que le había pasado…había pasado.
Dirigí mi mirada hacia la rubia Ino para ver por qué no había respondido mordazmente a Shikamaru. Se había atragantado con el sake y ahora lo miraba furibunda, ése tipo de furibunda psicótica que se había convertido en su sello.
-Ya vas a comenzar con uno de tus argumentos machistas, Shikamaru!-Chilló la rubia.
Sakura-Chan a mi lado me guiñó el ojo como una manera de decirme "te lo dije", no pude evitar soltar una risotada, con lo que Ino pensó que me encontraba de acuerdo con su compañero.
-Y a tí que te pasa? Tú también piensas igual?-Oí gritar a la rubia.
-Ino! Baja la voz!-Murmuró Chouji que llevaba una expresión de placidez marcada en su cara después de los quince platos de parrilla coreana que llevaba dentro del estómago.
Ino murmuró algo como para sí misma con una furia poco habitual y Sai la miró de reojo con una mirada extrañada que jamás pensé que mi compañero de equipo pudiese alguna vez formular. Sakura-Chan que también lo vio estalló en risas. Hacía mucho que no la oía reir y por éso no pude sino dejar deslizar una sonrisa por mi cara.
-No, es que piénsenlo,- Continuó Shikamaru, que al parecer el alcohol lo volvía filosofo,-Las mujeres tienen que estar todas locas para poder querernos, tan sólo míranos!
Al sentirme aludido me miré y me sacudí de la camisa las migas de pan mientras observaba a Chouji limpiarse la salsa del borde del labio y a Sai mirando el techo observadoramente no del todo en la conversación.
-Imbéciles,-Sentí el dedo de Shikamaru sobre mi figura,-Glotones,- Y señaló a Chouji, decididamente si no hubiesemos tomado tanto y no nos estuviesemos tomando su discurso a risas, probablemente Shikamaru estaría metido en un buen problemilla, pero es que él era de ésos a los que cuando se emborrachaban no había manera de callarlos.
-Míranos!- Señaló a Sai con un dedo acusador.- Todo el día pensando en sexo, densos como una pared de ladrillos cuando se trata de sentimientos, meteduras de pata estúpidas por doquier…
-Ah! Shikamaru, pero es que acaso tenemos otra opción?- Gritó Ino con una enorme sonrisa como si se sintiese apreciada.
No sabía a qué se estaría refiriendo Ino y no sabía si sentirme ofendido por lo dicho o no, estaría diciendo que éramos demasiado irresistibles, o que no tenían otra opción que usarnos como simple reproducción? Igual mi orgullo se sintió súbitamente arrollado.
-Escúchame, Ino!-Le contestó Shikamaru al que se le iba la boca un poco ya.- Mira por ejemplo a Naruto. Quien llegue a enamorarse de él tiene que ser ciega o la loca más irracional de todas!
La mesa estalló en carcajadas y no pude menos que sonreír yo también. Incluso Sai dejó escapar una se sus risas que parecían más el ladrido de un chihuahua que una expresión de gozo. Me pregunté en el silencio de mi mente si Sakura-Chan podría ser considerada cualquiera de las dos en todo caso, la ciega no lo creía, me conocía demasiado para hacerse la vista gorda, en todo caso… Sakura-Chan podría considerarse la loca más irracional de todas en mi mundo de fantasías perfecto.
-Pedimos la cuenta?-Preguntó mi compañera pelirrosa como queriendo cambiar de tema, interrumpiendo la cascada de risas sin sentido que había nacido en los últimos minutos.
-Y qué me dices de Hinata, en cuál categoría queda ella?- Preguntó Ino, limpiándose las lágrimas de risa del rostro.
A qué venía éso? Qué tenía que ver Hinata con la conversación?
-Yo creo que en la de ciega total, porque loca no creo que esté,-Dejó escapar Shikamaru.
-Qué quieren decir?- Pregunté, perdido en la conversación de alguna rara manera.
-Vamos, Naruto, no puede ser que no te hayas dado cuenta, le gustas desde hace años, es más que ovbio.- Me respondió Sakura-Chan con lo que me pareció un deje de cierta amargura, no sabía si por el tema a tratar o por lo imbécil que me consideraba por no estar del todo enterado.
-Ah?
Hinata? Qué? Era una buena compañera, puede que incluso amiga, pero jamás se me había pasado por la cabeza que fuese algo más que éso… habría compartido con ella tal vez dos docenas de palabras, y tres cuartos de ésas habrían sido sobre misiones, de dónde se suponía que habían sacado éso?
-Y qué me dices tú, picaronaaaaa!!!- Exhaló Ino con una bocanada de aliento de sake hacia Sakura-Chan mientras le daba golpecitos en la frente.- Qué me dices de Sasuke-kun??
Sentí como si me tirasen un balde de agua fría encima.
La mirada maliciosa de Ino brilló ante la luz del restaurant, ví a Sakura-Chan ruborizarse de la indignación mientras retiraba el dedo de Ino de su frente, pues sabía que no había cosa que le molestase más que aquello. Y el resto de la mesa estalló en aquellas risas más bien bondadosas que burlonas.
-Vamos, Ino, sabes que éso ya pasó,- Le sonrió Sakura-Chan.- Es todo tuyo.
Sentí cómo podía volver a respirar, y una enorme sensación de alivio anestesiaba mis sentidos.
-
Las carcajadas volvieron a resonar ante la mirada atónita de mi amiga. Sabía que no se esperaba éso, por éso había sido tan divertido decirlo, saborear cada sílaba en mi boca, declarar su victoria, declarar mi derrota, éso habría pensado años atrás, ahora… sólo pensaba que le estaba cediendo el premio de consolación, porque en verdada había descubierto que había algo más que Uchiha Sasuke y toda su atracción misteriosa.
Sonreí con ganas ante su mirada. Y sus ojos parecieron responderme con bondad más que con el odio que me estaba esperando. Parecían decir algo parecido a un "ya era hora" y durante aquel momento que pareció infinito, mientras navegaba en sus ojos azules, pude darme cuenta de que nos estábamos leyendo los pensamientos, de que podía ver a través mío, y de que se sentía extrañamente orgullosa se mí. Me sorprendió descubrir lo mucho que habíamos madurado y la velocidad con la que lo habíamos hecho.
-Y qué me dices, Naruto, por qué no tienes novia?-Oí preguntar a mi curiosa amiga con lo que me pareció un poco de malicia.
Me sorprendió el efecto que causaron en mí esas palabras. Me sentí increíblemente acongojada con sólo de pensar en una posible novia para Naruto. Sentí como se me estrujaban las entrañas, cómo sentía que el corazón se me detenía del coraje y me encontré a mi misma sopesando la posibilidad de que me encontrase un tanto celosa. Y eso con tan sólo pensarlo!
Era imposible, era completamente imposible, Naruto con novia? Imposible! Bueno, no tanto imposible, sino insoportable! No podía imaginármelo tan siquiera de las náuseas que me daba. No. Completamente imposible, insoportable, doloroso a más no poder, y sobretodo confuso. Muy confuso, por qué me debería de sentir así, si tan sólo éramos amigos, sería que… no. Imposible. Imposible.
-Ino, déjalo en paz.- Respondí con más veneno del que hubiese querido, ante la mirada acusadora que le dirigía Ino a mi amigo balbuceante que se había convertido en un manojo de nervios por razones desconocidas y se había encogido a milímetros de repente.
Ino me miró con una sonrisa de ganadora y yo me pregunté el por qué, estaba a punto de preguntarle por qué me miraba así cuando fuimos interrumpidos por el mesonero que traía la cuenta.
-Yo pago,- Dije lo más rápido que pude antes de que alguien se me adelantase.
-Estás loca? Mira cuanto es!- Me respondió Ino, y su expresión me pareció como una manera de referirse a la conversación anterior. Quería saber si estaba loca, acaso? Lo suficientemente loca? Ya hasta me estaba confundiendo a mí misma, y me estaban dando ganas de pegarle un sopapo a mi rubia amiga así que lo dejé pasar como una simple casualidad.
-Es mi regalo de cumpleaños!-Me defendí mientras le arrancaba el papelito de entre las manos a Shikamaru.
-Oh Dios!-No pude menos que soltar al ver cuánto había costado la cena. Me había olvidado que también había invitado a Chouji.
-Tranquila, Sakura-Chan, que cada quien se pague lo suyo.- Murmuró mi amigo nerviosamente viendo que me estaba a punto de dar un colapso nervioso.
-Y tu regalo?-Murmuré un tanto preocupada, no me hubiese gustado deberle su regalo, para nada. Y tampoco me gustaba deberle a la gente.
-Ya lo cobraré en algún momento.-Rió con picardía mientras sentía llegar un golpe en su dirección.
Abrí y cerré la mano derecha con la que le había pegado. Estaba oxidada, muy oxidada. Pero es que no podía hacer nada. Por lo menos me quedaba menos de una semana para poder volver a las misiones con normalidad. Qué tan problemática podía llegar a ser una herida?
Cada quien sacó su monedero dejando un par de billetes en el centro de la mesa, estaba contando lo suficiente como para pagarme lo mío cuando Shikamaru exclamó:
-Hey, Sakura!-Volteé a mirarlo con sorpresa, esta vez parecía serio, bueno dentro de lo que cabía debido a la borrachera que llevaba.- Hokage-Sama me die ésto para tí hace un par de horas.
Me lanzó un sobre amarillo con el sello de la hokage que todos los de la mesa reconocimos muy bien. Era una misión.
Abrí la carta rápidamente para enterarme en qué consistía, me parecía raro que Tsunade-Sama no me hubiese llamado a su despacho, o bien estaba demasiado ocupada para hacerlo o era un motivo que no convenía discutir en voz alta debido a oídos atentos.
-Cómo? Pero si todavía no…-Comenzó a decir Ino, pero el resto la hizo callar esperando a que dijese algo.
Mis ojos se abrieron desmesuradamente al leer el contenido, era extraño recibir misiones de ése tipo, sobretodo para una ninja médico recién operada, parecía un tanto bizarro de parte de Tsunade-Sama.
-Qué es?- Murmuró Naruto a mi lado intentando echarle una ojeada.
-Una tipo S,-Susurré incrédula,- con Rock Lee, salgo a las cuatro de la mañana de…-Me miré el reloj.-Hoy.
-Qué?-Oí a mis amigos exclamar.
Qué se había fumado Tsunade? Rango S a un chuunin recién operado? Eran de ése tipo de misiones tan importantes y tan secretas que normalmente no quedaban ni tan siquiera documentadas por riesgo a que callesen en manos enemigas. Nunca había recibido una, ni había conocido a nadie que hubiese ido a una, porque la gran mayoría de los ninjas…Tragué grueso…no solían volver después de recibir una de ésas. Tsunade me estaba mandando a una misión suicida, con cuatro horas de antelación, y ni siquiera sabía en qué consistía.
Nota de la Autora:
Mhhh, ésto se pone interesante...
Perdonen si pareció demasiado apresurado, o si mi estilo no está en su mejor estado últimente.
Éste ha sido el capítulo más largo hasta ahora, el triple de largo que los primeros capítulos, pero no niego que muy pronto será superado xD Es adictivo,
La velocidad con la que suba un nuevo capítulo dependerá en buena parte de la respuesta (reviews) que tenga éste.
Macháquenme, critíquenme pero sobretodo dejenme su opinión, sus comentarios, cosas que les gustaron, cosas que no, cosas que podría mejorar, ustedes son mis guías, y de ustedes depende que la calidad aumente en vez de bajar vertiginosamente como lo ha hecho en este capítulo filler.
Besos, feliz Navidad atrasada y Feliz Año nuevo justo a tiempo.
2009!!!
(Todavía no estoy segura de que éso sea bueno del todo xD)
Besos y suerte!
Issiuh :D
