Harry al ver los ánimos de todos decidió que era mejor esperar a contarles lo que sucedió los siguientes años. Si bien sus amigos sabían un poco del trato que había recibido por sus supuestos amigos no sabían todos los hechos.
Mientras relataba pensó en omitir o mentir en algunas cosas pero si no podía ser honesto y dejar salir sus sentimientos, ¿qué clase de persona sería? Su familia y amigos le estaban dando una oportunidad irrepetible de dejar salir esas emociones negativas que sólo lo estaban lastimado y él pensaba en mentirles.
Él quería que todos asimilaran sus palabras y supuso que necesitaban tiempo, él necesitaba tiempo. Aún no creía del todo que Sirius; su padrino y a quien intentó ver cómo un padre y no logró, era su alma gemela, su compañero de vida, aquel con quien formaría una familia en el futuro. Sirius lo veia a él como su cachorro, como un niño, incluso creía que como un hijo; a Harry no le gustaba que ahora que Sirius sabía que era su alma gemela se vería obligado a quererlo de una forma diferente, Harry no lo quería así, deseaba que lo amara porque Sirius así lo quería no porque se viera obligado por lo que decía un pergamino.
No sabía cómo sentirse, si bien al principio se emocionó un poco e incluso planeo un futuro ahora lo pensaba mejor y se dio cuenta de su error, no había dejado hablar a Sirius. No había querido escucharlo y Sirius sólo respetó su decisión de "hablar más tarde". Ahora Harry se sentía terrible y sólo quería alejarse un poco de todos ellos, se sentía abrumado por sus sentimientos, mismos que había estado reprimiendo desde que llegó a la Casa de los Gritos y desde que conoció a los Dioses, sus padres.
Necesitaba pensar, estar sólo, fuera de las miradas de furia y venganza. Tenía que dejarles claro a todos que él no quería ninguna venganza para nadie, sólo pedía justicia por lo que le hicieron. Venganza era rebajarse al mismo nivel de aquellos que lo lastimado, justicia era hacer que recibieran lo que merecían por sus malos actos, para Harry la justicia era que fueran a Azkaban por sus delitos. Aunque posiblemente él estaba mal pero ya se vería más adelante, ahora en lo que pensaba era en salir de esa sala.
Hestia intuía los pensamientos de su querido niño así que sin preguntarle a nadie lo transportó a su pequeño pero hermoso templo, era un lugar tranquilo donde Harrison podría estar sólo y buscar la paz que necesitaba. Ella se dio cuenta que todos la miraban molestos y se dispuso a explicarse antes de que el dramático de su hermano Zeus haga una escena ante los pequeños magos.
— Sus sentimientos y pensamientos eran caoticos, él necesita asimilar por todo lo que ha pasado. Enterarse de quiénes son sus padres, que es o será un dios, su alma gemela y además confiarnos un poco de lo que ha sufrido todos estos años lo han abrumado, no sabe cómo procesar todo, necesita tiempo. No les diré dónde esta, denle el tiempo que necesita y no lo presionen — tras decir eso, Hestia se retiró de la sala con rumbo a los jardines.
Dentro todos se quedaron quietos, perdidos en sus pensamientos, asimilando todo.
~ Despacho del Director, Hogwarts ~
Hace dos días Dumbledore había perdido el rastro de su pequeño peón y todo por culpa del idiota de Black.
Muchas veces el viejo había intentado entrar a Grimmauld Place #12 sin éxito, siempre terminaba tirado en la calle porque las barreras lo repetían. Había intentado todo lo que se le pudiera ocurrir, desde magia de luz hasta la más oscura que él sabía y nada había funcionado, intentó entrar llevando un poco de la sangre de Black para confundir las barreras y para su frustración no funcionó. Nada funcionaba y él necesitaba esa casa, quería entrar porque deseaba obtener todo el conocimiento impreso en los libros que se encontraban en la biblioteca Black.
En los pensamientos de Dumbledore sólo él podía manejar ese conocimiento, sólo él podía ser así de poderoso; el que otros obtuvieran ese conocimiemto antes que él era inconcebible, nadie más que él tenía la sabiduría necesaria para manejar esa información y no sucumbir ante la sed de poder.
El viejo tenía a la mayoría de la Orden buscando a Potter y Black. Ellos no deberían de estar muy lejos de eso estaba seguro, los artefactos en su escritorio le habrían avisado de ello ya que estaban conectados directamente a la sangre y magia del niño, Dumbledore ya sabría si Potter hubiera salido del país.
El que ese par desapareciera había frustrado sus planes y él de los Weasley, justo este verano comenzarían a darle las pociones para tenerlo controlado y que se enamorara de la más pequeña de los Weasley; pero no, el niño idiota se había ido y no le había dicho a nadie que lo haría, ni siquiera a sus supuestos amigos, esos a los que Dumbledore pagaba.
Dumbledore siguió paseándose por su despacho mientras pensaba y planeaba el nuevo paso que daría, todo esto lo hacía sin siquiera sospechar que el siguiente año escolar no sería como esperaba, sus planes iban a caer poco a poco y todas las personas involucradas pagarían por el daño que habían ocasionado.
~Casa Weasley~
Bill, Charlie y Percy estaban escondidos escuchando la enojada voz de su madre, desde hace dos días Molly Weasley estaba furiosa por la desaparición de Harry y por no poder entrar a la casa de Sirius. Ella ya había planeado irse adueñado de esa casa poco a poco y es que era tan codiciosa que no le importaba el ejemplo que daba a sus hijos, con esas acciones Molly sólo enseñaba a sus hijos que robar no era algo malo.
Ellos tres, dos noches antes, habían escuchado la discusión que tuvieron Dumbledore, Molly y Arthur. Al parecer Dumbledore culpaba a Molly por no asegurarse que Harry se fuera con sus supuestos tíos. También fueron testigos del interrogatorio que siguió para los gemelos quienes afortunadamente no confesaron la verdad, fue una suerte que por la furia al director se le olvidara usar Veritaserum.
Ahora estaban escuchando a una Molly enojada que se quejaba a viva voz de no poder obtener su casa y esos miles de galeones. Se suponía que ellos no deberían estar allí pero los gemelos les habían avisado que saldrían para acompañar a Harry y que ahora era trabajo de ellos tres el vigilar a esas personas que se decían ser sus padres.
Y allí estaban, viendo a la mujer que les dio la vida quien resultó ser un monstruo. Y su padre, ese hombre que siempre les dijo que los amaba, ahora estaba apoyando a su madre y todo por su codicia y ambición, porque deseaban tener dinero sin hacer absolutamente nada, querían la fortuna de los Potter y si podían también el dinero Black.
~En algún lugar~
Lo había visto todo, había sido testigo de todas las acciones realizadas por la codicia y el hambre de poder por parte de personas insignificantes.
Vio cuando ese pequeño niño fue abandonado con esas horribles personas, fue testigo de los maltratos y todo el sufrimiento que había tenido a tan temprana edad.
Quiso ayudarlo, claro que lo quiso. Nunca fue su intención que eso pasara, sólo quería darles una lección a los Dioses y terminó haciéndole daño a un inocente. Cuando se dio cuenta de su error e intentó remediarlo las Moiras se presentaron e impidieron que pudiera hacer algo, tuvo que afrontar las consecuencias de sus actos y ser un testigo silencioso de los crímenes cometidos.
Ahora, después de algunos años, seguía siendo un testigo silencioso y veía la reunión de ese niño con sus padres. Fue testigo de la confusión, la felicidad y las demás emociones que invadieron al pequeño. Vio con gran alegría el pequeño brillo de felicidad que se instaló en esos ojos verdes, unos ojos hermosos debía admitir.
Pronto llegaría el futuro que las Moiras mencionaron, un futuro que prosperaría si se tomaban las secciones correctas pero si hacían algo equivocado el futuro sería el peor que podrían imaginar, ni siquiera él se salvaría.
No tenía más opción que esperar y ver, sólo eso.
~Olimpo, sala de conferencias~
Los semidioses y los magos estaban hablando, los héroes sentían curiosidad por Harry y habían decidido hacer preguntas a los magos.
Todo eso se llevaba a cabo bajo la mirada y total atención de los Dioses, quienes también estaban curiosos por saber un poco de su pequeño príncipe.
Mientras hablaban Hera hizo aparecer un banquete y todos comieron. Al principio los magos habían estado reacios a hacerlo pero al ver que Luna se acercaba a la mesa y comía sin preocuparse todos siguieron su ejemplo y comenzaron a comer. Sirius incluso había apartado un poco de comida para Harry, tenía que volver en algún momento y seguro tendría hambre.
Después de comer volvieron a sentarse y se dispusieron a esperar, si bien los Tres Grandes querían hablar con el hombre que supuestamente era el Alma Gemela de su hijo decidieron posponerlo hasta que su Príncipe terminara de contar su historia, además que no querían molestarlo dañando a una persona importante para él.
Justo cuando todos comenzaron a desesperarse las puertas se abrieron y por ellas entraron unos sonrientes Harry y Hestia.
Posiblemente este capítulo no llene sus expectativas y lo siento por eso.Debo confesar que muchas veces quise rendirme con esta historia, no seguir escribiendo. Las ideas simplemente no llegaban y mis motivaciones habían desaparecido.Gracias a sus comentarios decidí que no, no la abandonaría, que tenía que terminarla. Este es un proyecto que comenzó como algo personal al no poder encontrar un crossover entre el mundo de Harry y el de Percy así que lo seguiré aunque tarde una vida en terminarlo.
