Capítulo 14: "Acosado"

Sonrió caminando por la calle olvidando quien era, rememorando los momentos que recién había tenido junto a ella, satisfaciendo sus deseos de verla una vez más, escuchar su voz y besar sus labios. Tragó fuertemente enanchando la sonrisa y de pronto sintió el cuchicheo femenino cerca suyo, miró de reojo y vio un grupo de estudiantes que se le quedaban mirando. Él frunció el ceño acelerando el paso, a medida que caminaba sentía ya que le seguían los pasos y junto a ellas se unían otras. Apretó los puños recordando que esto no era Tsukihama, en Tokio era peligroso exponerse así como así.

- I… ¿Inuyasha? – Tartamudeó una chica tras de él y el muchacho tragó haciéndose el desentendido y apurando más el paso. Sin embargo de pronto se vio de frente a una muchacha que se había posado en frente suyo con una libreta en una mano y un lápiz en la otra y mirándolo realmente como si fuera un Dios.- Pu… puedes… ¿darme tu autógrafo?

Miró a su alrededor y se vio cercado de colegialas que chillaban y lo miraban como si fuera un gran pastel de chocolate después de una dieta. Miró nuevamente a la chica que tenía en frente negando apenas.

- Lo siento, creo que me confundes con otra persona- Respondió rápidamente. Intentó seguir su paso a través de la cerca humana de ellas pero las chicas no se movieron, incómodo, miró a todos lados, realmente hasta le dio algo de miedo, tragó fuertemente intentando parecer calmado.

- Por favor…- Dijo la muchacha aun con su pequeña libreta y lápiz-… sólo un autógrafo.

El chico dio un paso atrás y chocó contra las demás. Volteó frunciendo el ceño, aquellas colegialas realmente estaban acosándolo.

- Déjenme pasar…- Murmuró, pero ellas no se movieron. Entonces, cuando la chica del autógrafo se abalanzó a él dándole un beso en la mejilla y colgándose del cuello, todas las demás intentaron hacer lo mismo. Le quitaron la chaqueta, le arrancaron el gorro y las gafas oscuras se le cayeron al suelo escuchando como se quebraba bajo los pies de cientos de ellas cual de todas besándolo o tironeándolo de alguna extremidad. Quiso pedir ayuda pero su voz se quedaba ahogada bajo el fuerte chillido y griterío de las fans. Pensó que era su fin, por más que tironeó para salir de la prisión de ellas, no pudo hacerlo, realmente se sentía como un pedazo de carne lanzado a una jauría de leones… leonas, en este caso.

Con la camisa rasgada en las mangas, la chaqueta desaparecida y el cabello completamente desordenado, Inuyasha agradeció una vez más a la pareja de policías que lo había "salvado" de aquellas fans, no sin antes haber sufrido el peor acoso de su vida. Los policías sólo hicieron una mueca y luego se marcharon en su patrulla. El joven cantante suspiró y entró a su lujosa mansión realmente hastiado. Debió haber recordado que esto no era Tsukihama y que no podía estar tranquilo en cualquier lugar. Cielos… todo por ir a ver a Kagome. Se tendió en el sofá cerrando los ojos y volvió a sonreír al recordar a la joven sacerdotisa correspondiéndole de la forma que él tanto deseaba. Bueno… valía la pena traerse aquello en la memoria después del incidente con las fans.

Sesshoumaru apareció de pronto en la sala con sus anteojos de lectura puestos y una agenda pequeña en la mano, al verlo tendido sobre el sofá, totalmente desastrado se paró en seco y lo miró no sin antes levantar una ceja sospechando lo que había sucedido. Claro, era lógico, él sospechaba que su hermano menor había salido a la ciudad. Lo vio con los ojos cerrados y la sonrisa demasiado amplia para alguien que realmente lucía como si llegara de la guerra, que no pudo evitar el reproche del cual estaba acostumbrado hacer.

- Supongo que te veremos otra vez como protagonista en los programas de farándulas de mañana ¿verdad?

El chico abrió poco a poco sus enormes ojos dorados y entonces se incorporó en el sofá hasta quedar sentado Su mirada era seria y la sonrisa había desaparecido del rostro completamente.

- Sesshoumaru… el mentiroso otra vez… - Murmuró y de inmediato los ojos casi de halcón de Sesshoumaru se posaron desafiantes sobre los de él.

- De qué hablas…

El muchacho lo miró con rencor unos segundos a ver si su hermano mostraba alguna clase de arrepentimiento o algo pero el rostro de Sesshoumaru le develó siempre lo mismo. Frialdad. Suspiró hastiado y se levantó de golpe posándose en frente suyo.

- Fui a ver a Kagome.

- ¿Kagome?- Repitió el otro levantando un ceja- ¿Kagome?... ¿la chica del crucero?

- La que le dijiste que yo jugaba con ella… - Respondió el ídolo-… la misma a la cual culpaste de haberme delatado a las revistas…

El manager no pareció importarle demasiado pues ni siquiera movió un sólo músculo del rostro. El cantante exasperado apretó los puños de su mano y se acercó más a él.

- ¿No dices nada?

- Lo hice por tu bien- Respondió Sesshoumaru al fin, mirándolo aun con calma- Esa niña era un estorbo…

El impulsivo hermano menor se abalanzó a él tomándolo por la chaqueta de su traje y mirándolo realmente enrabiado.

- ¡Imbécil!... ¡No te atrevas a llamarla así! – Bramó y sólo en ese momento el rostro del manager se llenó de confusión.

- ¿Qué pasa Inuyasha?... ¿por qué la defiendes así?

El joven cantante lo miró a los ojos un momento más y luego lo soltó.

- Yo… siento algo por ella… - Respondió al fin.

- ¡Pero es sólo una fan!- Dijo Sesshoumaru consternado haciendo casi una mueca de despreció. El ídolo entrecerró los ojos y casi de improviso le dio un certero golpe en la quijada que de inmediato brotó sangre de los labios del manager. Ambos se hubieran enfrascado en una tremenda pelea sino llegara Rin y los separara a duras penas. La muchacha miró el labio sangrante de Sesshoumaru y entonces lo obligó a sentarse en el sillón mientras ella comenzaba a limpiar con sumo cuidado la sangre que le borboteaba aunque no demasiado.

- ¡No vuelvas a hablar así de ella!... ¡No te lo permito!- Dijo Inuyasha mirándolo con ira mientras respiraba fuertemente.

- ¡Inuyasha!... ¿porqué lo golpeaste?- Preguntó la corista horrorizada.

- Esta enojado porque se ha encaprichado con la niña loca del concurso…- Rezongó Sesshoumaru mirando a su hermano menor con rencor. Inuyasha quiso golpearlo nuevamente pero Rin se levantó de golpe y miró al cantante.

- ¿Eh?... ¿Te gusta la chica distraída?- Preguntó con una sonrisa incrédula- ¿en serio?- Al ver que el cantante sólo esbozaba una sonrisa ella se rió más y se acercó a él olvidándose del novio- Ahhh no me digas que… estuviste con ella en Tsukihama ¿verdad? Estoy segura que la versión que contaste no es del todo verdadera…

- ¡Ja!... eres muy perceptiva Rin- Respondió Inuyasha. Extrañamente la muchacha dio un pequeño grito de emoción. Sesshoumaru la miró confundido desde su asiento.

- Ahhh ¡que romántico!… ¡que bonito!… - Ella lo abrazó y entonces Sesshoumaru, hastiado, se levantó y la separó de él sin muchos ánimos.

- Basta Rin.

- ¿Por qué? – Preguntó la chica mirándolo impresionada.

- Sesshoumaru esta tan en contra de eso que incluso ha querido separarnos… nos ha mentido… a los dos… - La chica abrió los ojos consternada pero Inuyasha posó una mano en su hombro- Tranquila… ya nos reconciliamos…- Sonrió. Iba a salir de allí y darse una ducha pero antes se detuvo frente al manager y lo miró con rencor- Eres un buen manager… pero no permitiré que te involucres en mi vida personal… eso es mío… y haré lo que quiera… y sin mentiras… dime una cosa… quien te habló fue el recepcionista del hotel ¿verdad?

El manager sólo hizo una leve mueca que le develó a Inuyasha lo que ya imaginaba. Claro, seguro que el dinero que él le había dado no había sido suficiente y su adorable hermano debió haberle dado una gran suma por su noticia.

Subió las escaleras y luego de que lo perdieron de vista Rin miró al manager con rencor. Él esperaba que le dijera algo, que lo reprendiera o le diera un interminable sermón pero la chica luego de unos segundos se giró y volteó saliendo de la habitación. Auch, la indiferencia de ella sí que le dolió más que el golpe recibido.

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Bueno, otro día más, pero esta vez sin periodistas apostados en el templo ni en el colegio, el ambiente estaba más relajado para ella puesto que la noticia del día había sido el acoso de las fans sobre el cantante en pleno centro de Tokio.

Gracias a Souta que la llamó mientras se cepillaba los dientes, había visto aquellas imágenes que realmente la hizo reír y a la vez enojarse y hervir de celos.

- Descaradas… - Murmuró con el cepillo a mitad de camino y sintiendo hasta rabia por él ¿cómo exponerse de esa forma?... ¿le gustaba acaso el asedio de las mujeres? Era lo más probable. La periodista luego informó que el ídolo había sido "salvado" por una pareja de policías y que lo había llevado sano y salvo a su hogar. En ese momento ella meditó que lo que había sucedido había pasado luego de su inesperada visita al templo… entonces tragó fuertemente, cielos ¿era por su culpa?

Ahí estaba ahora, más soñadora que nunca, a lo lejos escuchaba el discurso del profesor de historia pero la Kagome lo único que hacía era escribir una y otra vez sobre su cuaderno el nombre de él junto al suyo acompañado de innumerables corazones. Sentía que estaba flotando en las nubes, que podía estar soñando y que aún no despertaba. Yuca la observó frunciendo el ceño y preguntándose porque ella estaba distraída. Cuando el timbre sonó también sus otras amigas se extrañaron de que Kagome ya no las buscara ni insistiera en hablar con ellas.

- Debe haberle pasado algo ¿no?- Preguntó Ayumi realmente intrigada por saber.

- Esta en las nubes- Dijo Yuca- Esta enamorada, vi los dibujos de corazones de su cuaderno, pero no alcancé a ver nada más…

- ¿Enamorada?... ¿y de quien podrá ser? Que yo sepa… no hay ningún chico que le guste de aquí del colegio… - Murmuró Eri pensativa. Las tres se miraron. Claro, sólo conocían un sólo chico del cual Kagome estaba enamorada, pero ese muchacho había dejado muy en claro casi en "cadena nacional" que no deseaba verla ni en pintura, así que rápidamente lo descartaron. Aunque la intriga las estaba matando… necesitaban saber qué estaba pasando…

Ella caminaba a paso lento mirando el suelo y con una sonrisa en los labios hasta que alguien la detuvo tomándole el brazo. Alzó la vista asustada y se encontró con el juvenil y alegre rostro de Rin que de inmediato la abrazó con su naturalidad confianza mientras Kagome miraba a su alrededor a ver si su ídolo estaba también cerca.

- Rin… - Sonrió apenas mientras la chica se incorporaba y le tomaba las manos.

- Ahhh estoy en una misión secreta- Sonrió- Tienes que venir conmigo, vamos, anda, que te tengo una sorpresa- Ella apuntó al automóvil de vidrios polarizados que estaba estacionado no muy lejos de donde estaba entonces su corazón comenzó a latir con fuerza mientras sentía aquel cosquilleo en el estómago que le develaba que él estaba cerca. Caminaron a paso rápido y entonces entró al automóvil por la parte trasera encontrándose con el chico de ojos dorados que de inmediato la besó. La muchacha soltó la mochila dejándola caer al piso y le correspondió de inmediato. Ohh, sí, su promesa cumplida otra vez.

- ¿Me extrañaste?- Preguntó Inuyasha separándose de ella y mirándola con aquella mirada que a Kagome la dejaba sin aire mientras enredaba su mano en sus cabellos sintiendo la suavidad de ellos.

- Claro que sí- Respondió ella sonriendo y recostándose en sus brazos- Que feliz soy… al fin puedo verte…

- Que linda pareja de tortolitos- Dijo Rin desde el asiento delantero mirando la escena con su amplia sonrisa. Inuyasha la miró de reojo y le hizo un gesto rápido que de inmediato ella comprendió, se volteó y dejó a la pareja para hablar de sus cosas.

- Te vi en un programa esta mañana- Dijo Kagome incorporándose y mirándolo con atención - ¿Te hicieron daño? – Estaba ahí, tan cerca de ella que tuvo escalofríos.

- ¿Ves los programas de farándula ahora?- Preguntó burlón. La chica entrecerró sus ojos y luego negó con la cabeza.

- No me gustan… pero fue mi hermano quien me avisó…- Respondió. Luego lo miró más atentamente y entonces estiró su mano a su rostro, él creyó que sería una caricia y entrecerró sus ojos pero la muchacha descorrió un poco su cabello y entonces vio un rasguño rojo y feo que le marcaba parte del costado de la cara.- Oye… te lastimaron… - Murmuró algo asustada. Él abrió sus ojos y entonces notó la preocupación de la chica, sonrió y se encogió de hombros posando su mano sobre la de ella.

- ¡Ja! Eso no fue nada... ¡si los policías no hubiesen llegado creo que realmente me hubiesen violado!

Kagome abrió la boca y lo miró aterrada. El ídolo que había recostado la cabeza en el asiento la levantó al cabo del profundo silencio y vio la cara de estupefacción de ella.

- Era broma…- Murmuró sonriendo y acercándola su pecho para que se recostara en él. Ella no se quedó muy tranquila. La verdad ahora recordaba aquellas escenas que había visto por TV, con las chicas acosándolo histéricas y capaces de hacer cualquier cosa. Sí, tal vez una mujer sola no era preocupante, pero realmente era un peligro si estaba en un grupo.

- Debes ser más precavido entonces… - Murmuró. Inuyasha sonrió.

- Creo que cuando estoy contigo… olvido algunas cosas…

Las mejillas de Kagome se enrojecieron y entonces sonrió. No, ella no había tenido novio en su vida y en verdad todo era nuevo, pero más allá de eso, estaba el echo de que se sentía irremediablemente contenta y como si la tierra de pronto se hubiese convertido en el mismo paraíso.

- Yo… creí que eso sólo me pasaba a mí…- Murmuró la chica incorporándose y mirándolo atentamente. Él frunció el ceño.

- ¿Qué no habías dicho que ya no eras mi fan?

Kagome quiso reír ahí. ¡Kami sama! Realmente había dicho y hecho muchas boberías ¿cómo a pesar de todo eso él estaba su lado?

- Ya llegamos- Dijo Inuyasha abriendo la puerta y tomando la mano de ella para que lo acompañase. Los ojos de Kagome se alzaron a la inmensa casa de tres pisos que estaba en frente, él la instó a seguirlo mientras subían las escalinatas y entraban a la mansión. De inmediato se encontró con los fríos ojos del manager que involuntariamente la hizo acercarse más al cantante como si realmente le temiera.

- Inuyasha… - Sesshoumaru lo miró con calma-… es hora de tu entrevista con la revista "Teen".

Inuyasha apretó más la mano de la chica y sonrió.

- Dame una hora Sesshoumaru, voy a mostrarle a Kagome mi casa.- Respondió, alejándose de él mientras el otro ya casi echaba humo por las orejas. Miró luego a Rin que se encogió de hombros como si nada.

- No seas tan responsable Sesshoumaru…- Se acercó a él y le desató el nudo de la corbata- Eso, así ¿alguna vez te has salido de las reglas?

- No cuando se trata de compromisos- Respondió secamente. Ella se alejó un poco algo herida.

- Tú sólo piensas en trabajo, deberías aprender de tu hermano que sabe disfrutar la vida.

El manager sólo refunfuñó mientras dirigía la mirada inquieta hacia el interior por donde la pareja se había ido. Él ya suponía que esto iba a pasar, realmente aun estaba en contra de aquella "relación. Peor si era con aquella chiquilla que le había hecho pasar un mal rato a Inuyasha, y más de una vez ¿es que acaso el muy bobo no se daba cuenta de eso?... ¿qué pasaría con su fama?... ¿y su reputación? Ella lo estaba acosando, realmente eso no estaba bien y estaba aún dispuesto a abrirle los ojos a su obstinado hermano sea como sea…

Continuará…


N/A: Lamento la tardanza, muchas cosas que hacer, ya ni me quedan fuerzas jeje.Gracias por leer amigas y gracias por sus reviews, que consuelo n.n gracias... en recompensa pondré muy pronto el siguiente cap. (de echo ya lo estoy escribiendo) ;)

Lady.-