Encuentro.

EXTERIOR. AEROPUERTO DE JAPON – HORA PUNTA

En imagen un camión rojo, sonido de bocinas, que revelan…

Una mujer con su Digimon armándose de valor contra la avalancha de la ciudad. Los SONIDOS son abrumadores mientras Mimi llama un taxi. No es lo suficientemente enérgica para conseguirlo en el primer intento. Cuando finalmente lo consigue, el conductor arranca antes de que ella haya cerrado la puerta.

Odaiba, por favor. Dijo Palmon.

EXTERIOR. ODAIBA – VARIAS TOMAS

A través de la ventanilla del taxi de Mimi vemos lo siguiente: CALLE 42 – llena de vagabundos, prostitutas, cines X.

AVENIDA DESCONOCIDA – tiendas con escaparates sin cristales y

cerradas con tablones, edificios de cinco plantas sin elevadores, en las mismas condiciones.

CALLE 125 – Borrachines, vendedores ambulantes, proxenetas,

sin techo y estafadores.

AVENIDA ESTE – Edificios semiderruidos, pilas de escombros

como después de una guerra.


EXTERIOR DE HOTEL – NOCHE

El taxi de Mimi se abre paso entre vagabundos apiñados

alrededor del fuego que sale de los barriles metálicos y

traquetea hasta que se detiene. A través de la ventana del

taxi vemos:

INTERIOR. TAXI

Mimi paga al taxista a través del cristal protector.

INTERIOR. HABITACIÓN DE HOTEL – NOCHE.

Una habitación modesta, pero de lo mejor que el Bronx tiene

para ofrecer. Mimi cierra y bloquea la puerta. Coloca su

equipaje sobre la cama. Quita la tira de cuero, y la agarra

como las cuentas de un rosario. Agitada por el viaje, es su

único nexo con la tranquilidad del mundo espiritual que ha

dejado tras de sí.

INTERIOR. HOTEL – MÁS TARDE

Mimi, duchada y calmada y llevando encima una simple bata,

se sienta en el escritorio. Está escribiendo con los

artículos de escritorio del hotel.

"Querido hijo Takeru:

Si no tengo la valentía de acercarme

a ti mañana, quiero que sepas que

estuve presente en tu graduación…

y las razones por las que estuve

ausente de tu vida."

Paró de escribir y abrió la ventana, mirando la ciudad

desde arriba por primera vez desde hace tiempo.


INTERIOR. SALÓN DE LA ESCUELA- DÍA

La lluvia ha obligado a celebrar el acontecimiento bajo

techo. El auditorio está lleno y las ceremonias de

graduación se suceden a lo largo del día.

Los estudiantes, con toga y birrete, están situados a lo

largo de la pared. Hacen una fila hasta el escenario,

mientras les van llamando por sus nombres. Escuchan

los aplausos aislados de la familia y amigos de un estudiante mientras este sube al escenario. El director de la escuela agarra el micrófono:

El director reprendiendo a la muchedumbre dice:

-Por favor, guarden sus aplausos para el final...y luego

Akane Kinomoto...

EL PÚBLICO-

Mientras una familia aplaude. Una mujer sola, apoyada contra el muro al final del auditorio. Mimi Profundamente sumida en sí misma, tratando de mantenerse invisible y tan discreta como puede... agarrando su abrigo con ambas manos como si necesitara toda su fuerza para silenciar las emociones dentro de ella. Es obvio que no está mirando al escenario, pero sí un estudiante en la fila, esperando por su diploma.

Es su hijo, Takeru Tachikawa . Un delgado niño de 13 años de estatura media, sus nervios son evidentes mientras se acerca cada vez más al escenario. De repente, se gira y sonríe apretadamente saludando con la cabeza en dirección a Mimi.

A Mimi se le hiela la sangre. ¿La habrá visto? ¿La conoce? Ella intenta un pequeño y frío saludo, pero VE que la sonrisa de Takeru era para dos personas sentadas cerca de ella.

El señor y la señora Tachikawa.

Los abuelos de Takeru y padres de Mimi. Una pareja entrada en

años, más o menos sesentones. Canas y gafas, han trabajado

duro para mantener el anonimato de japon dominante.

El ramillete de Sateo, orgullosamente prendido, es lo mejor

De Sora1 . Un emblema de la Legión Americana adorna

la solapa de un amigo. Sateo sopla un efusivo beso a Takeru.

Keisuke lo saluda.

Mimi paralizada por la visión de ellos. Sus suegros están lejos de ser sus amigos.

Mientras el director continúa con la ceremonia.

... Takeru Tachikawa...

Takeru sube al escenario y acepta su diploma.

Los Tachikawa aplauden vigorosamente.

Algo se apodera de ella. A pesar de sí misma comienza aplaudir, reír desafiantemente... con un orgullo innato.

Para cuando se da cuenta de que... los Tachikawa.

La han descubierto. Su actitud es clara. Ellos no perdonan a Mimi y comienzan a intercambiar Suspiros sobre su presencia.

- MÁS TARDE

El director está casi acabando mientras Mimi, continua de pie al fondo, saca una carta del bolsillo de su abrigo.

... Namiko Li. Dijo el director.

Los Tachikawa mientras aislando y se van dirigiendo directamente a Mimi. Ella los ve venir y pararse para enfrentarse.

¿Qué estás haciendo aquí? Dijo Sateo en voz baja, hirviendo de intensidad.

Mimi acumula su dignidad y con férrea calma rebaja su nerviosismo.

Hola, madre... padre. He venido a ver a mi hijo, en el día más importante de su vida.-dijo Mimi.

¡Dirás que has venido a arruinarlo!-dijo su padre.

-No tengo intención de hacer eso. O dejar que nadie lo haga.-dijo Mimi.

Por favor, márchate. Venir después de todos estos años...¡no tienes derecho! Dijo Sateo.

Mimi sobrelleva ese ataque con todas sus fuerzas y

sensatez.

-Soy su madre y tu hija. Debo estar aquí. Dijo Mimi.

¡Yo tengo hija!-grito su padre.

Sateo intenta calmar a su esposo, mientras los asistentes se giran hacia ellos.

¡Mi hija esta muerta, para mi!-dijo su padre marchándose.-¡Perdimos a nuestra hija el día que se fue con ese hombre!

Más gente se vuelve, Sateo agarra a su esposo.

Eso no es cierto. Espero que no hayáis pasado la vida pensando que es verdad. Papa lo lamento haberte de sesionado, pero estaba enamorada. Dijo Mimi fría, directa.

Algunos miembros del público les piden silencio, mientras:

desde el escenario el director dice:

... y finalmente, Sara Zedman.-dirigiéndose al público,-Ahora pueden aplaudir a la promoción graduada.

El público se levanta y aplaude.

Elevan sus voces por encima del estruendo.

Acogimos al chico cuando lo abandonaste –dijo su padre, - ¡fue una bendición!

No hija destruyas todo lo bueno que hemos hecho por él. Ten

clemencia, por el amor de Dios. –dijo Sateo.

El hombre mira hacia Sateo: pero para que lo escuche Mimi

No es nuestra hija. ¡Es una traidora!

Sateo mira a su esposo y dice:-Este no es el momento ni el lugar, -agarra a su esposo.-Vamos, cariño, encontremos a nuestro pequeño y llevémoslo a casa.

Mientras se lo lleva, Mimi se queda sola. Sus acusaciones la han dañado. Mira hacia abajo, al sobre arrugado en sus manos temblorosas. Ella lucha por mantener la compostura mientras la muchedumbre pasa a su lado. Luego, mira adelante.

Sus abuelos miran a Takeru. Lo saludan y le llaman, luego se acercan a Takeru. Tratan de sacarle fuera, pero la muchedumbre los hace ir despacio.

Takeru descubre a Mimi. Se para. La alegría y ánimo del encuentro se deja ver en su cara.

Sus abuelos lo notan. Tiran de Takeru para que se mueva, pero él hace un gesto para que esperen. El ruido de la muchedumbre se pierde mientras:

Mimi y Takeru se miran a los ojos. Mimi no puede moverse. Ha esperado toda su vida por ese momento... y se encuentra abruptamente impotente. ¿Sabrá él quién es? ¿Qué pensará de ella? ¿Sabe que lo ama?

Takeru de desembaraza de sus abuelos... lentamente se dirige a Mimi. Ella se descubre a sí misma caminando lentamente hacia Takeru.

Los Tachikawa miran horrorizados, mientras Mimi y Takeru se encuentran cara a cara... y se miran fijamente.

Takeru estudiando fríamente la cara de ella y dijo:-Te pareces a tu fotografía.

Mimi lucha por enfocar la mirada a través de sus ojos llorosos. Trata de seguir adelante con su misión.

Mimi alzando el sobre y dice: Me... me gustaría mucho que leyeras esto...y... tal vez después podamos hablar...

Takeru no lo mira. Nunca deja de mirarla a los ojos.

No dañarás a mis padres otra vez, ¿entiendes?

Puede que me dieras a luz, pero no eres mi madre. Vete con tu favorito hijo Taro. Odio a Taro por me quito tu amor.-dijo Takeru.

Él vuelve con los Tachikawa, quienes lo apoyan mientras dejan

el salón de actos. No miran atrás.

La cara de Mimi es como alabastro. Deja que las lágrimas se

apoderen de sus mejillas mientras la carta cae al suelo. De

manera mecánica se abrocha los botones del abrigo, y

comienza a desfilar como un doliente en un funeral.

INTERIOR. La casa de T.K- DESPUÉS DE ESE DÍA.

El sonido de un piano anuncia, tristemente, su regreso mientras una desolada Mimi regresa al único refugio que siempre tendrá.

EXTERIOR. ENTRADA DE CASA DE T.K - DÍA

Taro se apoya pesadamente contra un árbol. Incluso dando

la espalda a Asumi se puede sentir su frustración.

¿Cómo puede un hijo hacer eso a su madre?

No entiendo...dijo Taro angustiado.

No todo el mundo es como tú, taro. Muchas almas se

confunden mientras pasan por la vida... y no pueden ver más

allá del daño que se les ha hecho. Dijo Asumi en forma de consuelo.

Taro girá hacia ella y dice:-Yo fui abandonado de cierta manera. Sé lo que se siente. Pero lo superé hace

mucho tiempo...

¿De verdad?-pregunto Asumi

¡Sí! Gracias a mi Padre.. A Kari.. y... a Mimi. Dijo Taro.

Asumi trata de darle perspectiva.-No todo el mundo ha tenido la inmensa suerte de tener personas como esas en sus vidas. Dijo Asumi.

El enojo de Taro amaina.

-Eso es cierto. Yo fui criado y educado con amor y sabiduría-dijo el chico-luego-Sin embargo, no compadezco a su hijo al que nunca Volveré haber.

¿Por qué crees eso?-dijo Asumi.

Ha herido a Mimi profundamente... Estoy preocupado por

ella. Dijo Taro.

Puedo entenderlo. Pero parece que algo más te está

desgarrando. Dijo Asumi.

un largo silencio; luego dice: Quizá es la oportunidad que tiene... y que está desperdiciando.

¿Una oportunidad que tú nunca tendrás? Dijo Asumi.

Mi deseo más profundo es poder encontrarme con mi madre y

hablarle de mi suerte. –dijo Taro.

Un largo silencio. Taro le enseña a Asumi el

medallón.

Esto estaba en los harapos en los que estaba envuelto

cuando me entregaron siendo un bebé. Contiene el retrato

de una mujer. –dijo Taro.

¿Piensas que es tu madre?-Dijo Asumi.

No lo sé... Sueño que así es. Pero al regresar a la

realidad... no pasa a menudo en una vida. Dijo Taro.

Sucedió con nosotros. Dijo Asumi.

Lo sé. Dijo Taro-Pedir más sería codicioso.

Taro, ¿puedo llevarme el medallón?-pregunto Asumi.

taro lo mira, reacio a renunciar a su sueño.

¿Para qué?-pregunto Taro.

Quizá yo pueda encontrar algo sobre esa mujer. Dijo Asumi. un momento; después-¿Te gustaría?

Mientras Taro le entrega el medallón.

Fin del capitulo.