Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling, de lo demás la culpable soy yo.

Ha llegado la hora de que la verdad sea revelada, último capítulo en regla, solo queda decir GRACIAS por su apoyo y comentarios: Candice Saint-Just, Sally Escobar, lesiramuc, Cecis-drkpotter y AcizeJ-HaruZuchla.

Gracias también porque el fic quedo en 2do lugar en los Dramione Awards 2013.

Música para el capítulo: Uno de Benny Ibarra, linda, linda canción que me pone la piel chinita y claro, Ella vive en mí de Alex Ubago.

CAPITULO 14. ELLA VIVE EN MI

Es ella la que lleva al cielo de la mano
la que me quiere tal y como soy
esa que llena el mundo de alegría y fantasía
Es ella la que me resalta toda mi locura
esa que me acompaña en la aventura que es la vida
la que cura mis heridas con sus besos
a donde siempre regreso…

Draco detuvo su auto gris frente a la entrada del lugar, bajo y se arreglo su traje gris, entrego las llaves al chico del valet. Chequeo su reloj y se dio cuenta que llegaba puntual como siempre, como le gustaba y le había enseñado su madre. Se encamino a la entrada del lugar, parecía un sitio muy romántico, de esos donde llevas a tu novia o esposa a celebrar un aniversario, donde le pides a la mujer que amas matrimonio o porque no también si quieres que te disculpen una metida de pata.

Negó con la cabeza, aun no entendía que hacia ahí, según lo que Maggie le informo, Luna efectivamente estaba casada con Theodore Nott que ahora era conocido como el Rey Midas de los restaurantes en todo Reino Unido, tenían un par de mellizos pero ningún proceso de divorcio en trámite y mucho menos un juicio para establecer una pensión alimenticia. Aquello lo hacía creer que todo era una broma, cosa que comprobaría al llegar. Es patético no tener nada más que hacer un viernes por la noche-pensó-mas que venir a comprobar que me han visto la cara.

Se encamino hasta quedar frente al chico de la recepción y educadamente dirigió su vista a la plaquita con su nombre, Máximo, leyó.

-Buen…-pero no termino lo que tenía planeado, alguien lo interrumpió.

-¡Draco, que gusto verte!-exclamo una emocionada rubia que de inmediato asumió era Lovegood dándole un abrazo tan cariñoso que lo saco completamente de su papel-Déjalo Max, es la persona que esperaba, yo lo acompaño a su mesa.

¿Me acompaña? ¿Pero que la cita no era con ella?-se pregunto Draco.

-Ven por aquí-le dio un jaloncito con su brazo que había cruzado con el de Draco-Y bien ¿Qué te parece el lugar? ¿Te gusta?-preguntaba emocionada sin siquiera prestar atención por donde caminaba y pensar que era la reina de las pistas unos años atrás ¿Cómo era tan descoordinada ahora?

Sin esperar respuesta Luna siguió con su cháchara pero Draco Malfoy ya no estaba escuchándola, su atención estaba puesta en la mujer castaña de vestido verde botella, con su cabello rizado cayendo por su espalda, la mirada perdida en un punto en el jardín frente a ella.

-Mi mejor mesa y la mejor compañía-dijo Luna deteniéndose-y hasta aquí es donde llego yo, me dio mucho gusto verte en verdad, Draco.

Solo entonces Draco se dio cuenta que efectivamente había sido engañado pero era el engaño más dulce, el mejor recibido.

-Gracias, Luna-Dijo distraídamente.

-Habla con ella, por los dos, se lo deben-Luna se puso de puntillas pues era bastante más baja que él y dio un beso en la mejilla-Hasta luego.

-Hasta luego.

La mesa para dos que Hermione ocupaba, estaba en una especie de balcón que daba a un hermoso jardín con una fuente preciosa en el centro, era la única mesa en ese espacio y la luz de la luna se abrió paso entre las nubes de la lluviosa Londres para bañar con sus rayos a la mujer que lo esperaba, lucia preciosa.

Hermione se giro entonces, respiro hondo y dejo salir todo el aire en un intento de controlar lo que sentía al ver al hombre, sí hombre porque Draco ya no era el muchacho aquel de sus recuerdos, ahora era un hombre tremendamente atractivo y elegante. Se puso de pie, cuidando de que su nerviosismo no la hiciera tirar la mesa, que sus pies se enredaran con la silla y la hicieran caer o esas mil cosas torpes que puedes hacer justo cuando no quieres hacerlas.

-Draco, hola-saludo tímidamente.

-Hola, Hermione-respondió el ojigris acercándose a ella e invitándola con su mano a que se volviera a sentar, acercando su silla cuando lo hizo.

-¿Pensé que estaba aquí por algo sobre una pensión alimenticia?-comento con una sonrisa ladeada, marca registrada Malfoy, Hermione no había encontrado otra igual.

-Idea de Luna-dijo Hermione poniendo los ojos en blanco y elevando un poco sus hombros.

-Ya veo.

-Es que yo no sabía…quiero decir que yo quería…Yo quería hablar contigo pero no sabía cómo hacerlo.

-Ya, pero la rubia si está casada con Nott, ¿Verdad?-pregunto señalando al lugar por el que se había retirado Luna.

-Sí, ella si está casada con Nott, la historia es extraña pero están felizmente casados y con dos diablillos en casa.

-Interesante.

-Si-dijo ella sonriendo y librándose poco a poco de su nerviosismo-Si te dijera que fue ella la que le pidió salir, la que le pidió matrimonio y la que manda en casa ¿Lo creerías?-le dijo acercándose al rubio al decirlo.

-Tendría que verlo-le respondió con una sonrisa.

Se vieron durante un par de minutos, reconociendo en aquel hombre y aquella mujer a los chicos que fueron, que aun eran en sus respectivos corazones. Se habían visto antes pero no de la manera y con la oportunidad que en ese momento tenían. Hermione bajo la mirada al plato frente a ella.

-Quizá no es apropiado…-comenzó a decir en voz baja y de nuevo nerviosa dejando atrás la complicidad que habían tenido apenas un instante atrás-quizá tengas que regresar a casa, alguien te espere…

-No-se apresuro a contestar Draco.

-¿No estás casado?-Pregunto la castaña, dudosa, ella creía que sí.

-Aun no-Draco estaba sorprendido parecía un interrogatorio.

-¿Entonces estas comprometido?-Hermione jugaba nerviosa con la servilleta en su regazo.

-NO, aun no-una sonrisa torcida comenzaba a hacer acto de aparición en el rostro del rubio.

-Tienes novia, seguro estas saliendo con alguien-siguió Hermione, afirmando más que cuestionando y dejando ver una inseguridad impropia en ella.

-Al contrario de ti, no tengo ningún tipo de compromiso, soy adicto al trabajo y eso es todo, mi compromiso esta con mis clientes, por el momento-la voz de Draco era firme, determinada y un poco seca.

-Sé lo que pensaste el otro día pero yo tampoco estoy con nadie-se apresuro entonces a aclarar Hermione-No tengo esposo, ni estoy comprometida-dijo levantando su mano izquierda-tampoco tengo novio o algo por el estilo-dijo riendo nerviosamente-Charlie, el hermano de Ginny y yo trabajamos juntos, y de hecho él está casado con Nymphadora Tonks.

-¿Me debería ser conocido ese nombre?-pregunto Draco con una ceja alzada.

-Si-respondió Hermione-Es tu prima, hija de Andrómeda, hermana de tu madre. Ella y Charlie tienen un pequeño llamado Teddy, tu sobrino.

-Lo siento, yo nunca he tenido relación con la familia de mi madre, excepto mi tía Bellatrix…

-Lo sé.

El silencio volvió a reinar, había tanto por decir pero no era un silencio tenso, solo que no sabía cómo comenzar.

-Creí que Longbottom y Lovegood terminarían juntos.

-Si yo igual-Hermione volvió a sonreír-terminaron antes de salir de Hogwarts y siguieron siendo los mejores amigos, Neville tiene novia y su nombre es Hannah.

Pero cuando Draco estaba pronto a hacer su siguiente pregunta, un chico con un carrito se disculpo y comenzó a arreglar la mesa para servir la cena, la cual aclaro, eligió Luna para ellos especialmente. Draco no dejaba de mirar a Hermione, al verla entendía perfectamente porque nunca la pudo olvidar era por mucho la más hermosa mujer que se hubiera atravesado en su camino. Cuando el chico se retiro, Draco de inmediato siguió con la conversación, la esperanza naciendo de nuevo en él, ahora que había aclarado que el pelirrojo no estaba con Hermione.

-¿Qué ha pasado con la pelirroja?-se intereso Draco.

-Ginny-lo corrigió y Draco asintió con una sonrisa burlona-ella está recién casada y espera un bebe-el rostro de Hermione se ilumino al decirlo y eso hizo que a Draco le pareciera más hermosa todavía-se caso con mi amigo de la infancia, Harry Potter.

La mente de Draco intento ubicar ese nombre en sus recuerdos pero lo que vino a su mente fue un recuerdo más reciente.

-Me la imaginaba rodeada de chiquillos corriendo a su alrededor-comento como sin nada el rubio, ante el recuerdo del parque.

-¡Lo está!-comento Hermione riéndose alegremente-Todo el tiempo Ginny está rodeada de sus sobrinos a los que lleva a todas partes, tiene no se seis o siete y ella es feliz llevándolos al parque o al centro por un helado, a los museos, deberías verla. No sé como lo hace, logra controlarlos y déjame decirte que son como huracanes los pequeños Weasley.

Draco también rió, todo comenzaba a tomar sentido en su cabeza, los chiquillos corriendo alrededor de los amigos reunidos en el parque, el porqué el pelirrojo la abrazaba con tanta confianza.

-Y que fue de Crabbe y Goyle-se intereso Hermione después de un rato de silencio porque Draco parecía perdido en sus pensamientos en el que ambos habían comenzado con la cena frente a ellos.

-Crabbe trabaja con su padre, está casado y tiene un chiquillo igual a él pero tremendamente más inteligente-dijo Draco recuperándose rápidamente y haciendo reír a Hermione-y Goyle vive en España, Brasil o Hong Kong, viaja todo el tiempo, hace mucho no lo veo.

-Ya veo…

-Trabajo con Zabini-continuo hablando Draco-Estudiamos juntos, resulto que terminamos trabajando en el mismo lugar y al graduarnos nos independizamos. Esta de luna de miel por el Caribe.

-Eso es realmente…mmm…sorprendente creo-dijo Hermione acompañando sus palabras con un movimiento de hombros, dudando de la verdad en sus propias palabras-¿Fuiste a Oxford?

-No, en realidad fui a la Universidad de Manchester, al principio quería especializarme en negocios pero termine estudiando leyes y dedicándome al área civil-le respondió Draco encogiéndose de hombros-¿Qué me dices de ti?

-Fui a Brown tres años y el ultimo año lo curse en Paris, conseguí un trabajo como asistente de Editor en Jefe de una importante compañía de libros y ahí estoy hasta ahora, soy Editor Jr., Charlie y yo nos especializamos en libros infantiles.

-Entonces no vives en Londres-afirmo Draco, muchas dudas aclarándose en su mente.

-No, todavía-aclaro la castaña-Pero quizá logre que me den mi traslado a la nueva oficina que están abriendo aquí.

Hay tanto por aclarar-pensó Draco-tantos años separados y sin embargo claramente hay tantas cosas que nos debemos decir el uno al otro, hasta un ciego lo notaria.

-Creí que estarías casado y trabajarías con tu padre-pensó en voz alta Hermione.

-No todo pasa como se planea o lo planean por ti-dijo Draco recordando a cierta chica llamada Astoria-Fue difícil pero al final, hice lo que yo quería.

-Me alegro mucho por ti-Hermione lo vio a los ojos, se perdió en ellos y sonrió, como no recordaba haber sonreído hace tanto, con algo cálido invadiendo su pecho. Libre de muchos temores y dudas, preguntas que ahora tenían respuesta pero no era suficiente aun quedaban cosas por resolver-¿sabías que Parkinson y Krum se casaron?-pregunto Hermione después de darle un sorbo a su copa de vino.

-No, después que salimos de Hogwarts no supe de ninguno de ellos-aquello realmente le sorprendía.

-Luna me lo contó, le encanta contar esta historia en especial, Nott y Krum aun son buenos amigos, aquello fue como final de comedia romántica-dijo riendo un poquito y alzando las cejas-creo que ella se escapo el día de la boda, de un matrimonio arreglado y él la estaba esperando afuera como si supiera que no se casaría, ya sabes, huyeron juntos, se casaron y viven felices.

-Nunca me lo hubiera imaginado, creía que Krum estaba enamorado o algo así de ti-dijo Draco desviando la mirada

-¿De mi?-Hermione rio-imposible-intentaba controlarse un poco ante lo gracioso de tal idea-en realidad, creo que él siempre estuvo enamorado de ella, desde la escuela-dijo, fijando su mirada en Draco.

Entonces Draco le sostuvo la mirada y Hermione sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. Sus ojos le contaban un secreto, parecían un mar de noche y en calma, quizá lo último que dijo…

Estuvieron en silencio, hasta terminar la cena y que el joven volviera a acercarse para retirar los platos y en su lugar dejar un postre.

¿Cómo puedo perder el tiempo teniéndote cerca?-se pregunto Draco.

-Yo…veras...-Hermione dio un sentido suspiro y se armo de valor, tenía que decírselo para eso estaba ahí-La razón por la que yo quería verte es porque tengo algo que decirte-dijo Hermione dejando de lado la cucharita del postre-pero no aquí y no ahora…

Draco se quedo quieto, dejando también la cucharita de lado y poniéndole toda la atención a la chica frente a él.

-Estaba pensando en quizá vernos mañana en casa de mis padres ¿te parece bien?-Hermione apenas contenía su nerviosismo, su vista clavada en algún punto sobre la mesa. Se hizo el silencio, Draco estaba absorto en sus pensamientos, sabía que algo le ocultaba Hermione, algo importante pero que quería decírselo y hacerlo al día siguiente. Ella esperaba en silencio con el corazón en la garganta la respuesta del rubio.

-¿A las siete, te parece bien?-pregunto Draco, decidiendo que entre más pronto hablaran todo lo que tenían que hablar mejor.

-Claro, perfecto ¿recuerdas donde es la casa de mis padres?

-Desde luego.

-Entonces mañana te espero ahí, a las siete, hablaremos.

-Hablaremos…

Hermione vio nerviosamente su reloj, era hora de regresar a casa pues alguien la estaba esperando y ella era fiel a sus promesas.

-Yo tengo que irme ya-se puso de pie sin dejar de mirar a aquel hombre de ojos grises frente a ella-Hasta mañana, Draco-intento sonreír pero de pronto la melancolía de los recuerdos y el tener que separarse del rubio con la incógnita de lo que pasaría al día siguiente, no le ayudaron.

-Hasta mañana, Hermione-Se despidió Draco.

Ella salió del lugar abrigo en mano y él se quedo ahí sentado, preguntándose que esperar al día siguiente.

SB

Eran las siete en punto del sábado, cuando el timbre sonó, Hermione no tardo en acudir a abrir la puerta y encontrar de pie ahí al hombre dueño de sus desvelos, su corazón agonizante y la razón de sus momentos de lucidez como de locura. Por fin se pondrían los puntos sobre las íes. ¿Qué pasara cuando sepa la verdad?-se pregunto Hermione, sosteniendo la mirada gris anhelante de desvelar sus secretos.

-Hola, Hermione-saludo Draco.

-Hola-intento sonreír ella pero en aquella mueca solo se reflejo inseguridad, miedo y tristeza, algo había en esa combinación de esforzarse por mostrarse serena y agradable mientras su lenguaje corporal demostraba lo contrario que no le daba buena espina a Malfoy-Pero pasa, pasa-dijo abriendo el resto de la puerta para que él la atravesara.

Draco siguió a Hermione hasta el salón, siguiendo mas la estela que dejaba tras de sí su perfume que a ella físicamente, era desquiciante para él ese nuevo olor dulce y fresco a la vez de que hacía gala la castaña.

Llegaron hasta el salón donde ya Draco había estado antes pero que lucía bien diferente después de esos años. La chimenea seguía ahí, igual que el amplio ventanal con vista al jardín y entonces regreso su vista a lo que había sobre la chimenea…y se acerco un paso y después dos más…

Hermione seguía bien puesta en la entrada del salón, noto como Draco observaba lo cambiado del lugar y entonces lo vio dirigirse indeciso hasta la foto, esa foto que por estar acostumbrada a ver siempre en el mismo sitio, que por asumir parte del todo que formaba con lo demás que amueblaba el lugar no creyó relevante hasta que Draco, que le daba la espalda la tomo nerviosamente.

-Yo tengo mucho que explicarte-salió de sus labios sin siquiera darse cuenta pero él tenía que saber que ella en verdad quería decirle todo, solo que aquella foto, que la descubriera, aceleraba todo lo que ella tenía planeado decir, explicar.

-¿Es…el niño es…-las palabras se le quedaba atoradas en la garganta, no era capaz de expresarlas, tomo una bocanada de aire, cerró los ojos y al abrirlos continuo con decisión-¿Es tu hijo?-y se giro, su rostro no expresaba ninguna emoción, ningún sentimiento, nada.

-Sí, es mi hijo-Hermione noto el reproche en aquello ojos grises ardientes, porque así era como estaban en ese momento ardientes, llameantes, llenos de enojo-déjame explicarte como pasaron las cosas, por él dame la oportunidad de hablar y aclarar las cosas.

Draco camino hasta el ventanal, las cortinas estaban corridas y la vista al jardín era hermosa, aun sostenía aquella foto entre sus manos pero no la miraba. Nunca había sentido aquello y jamás imagino que sería ella la causante de lo que sentía, porque estaba molesto, lo sentía en su estomago, estaba desilusionado, lo sentía en su pecho y se sentía traicionado e ignorante prueba de ello eran aquellas palabras que le faltaban y se le atoraban en la garganta y el hecho de que su cerebro no le ayudara a descifrar aquello.

Volvió a mirar la foto, a analizarla…la chica castaña de la foto estaba sonriente, radiante en lo que parecía ser un parque, sus ojos chispeaban orgullosos seguramente causa de la personita entre sus brazos. Y era ahí donde Draco creía que sus ojos le jugaban una mala, muy mala pasada, porque el niño entre sus brazos era rubio, no tanto como sus propios padres o él pero lo era, y su piel era blanca, lisa como de porcelana, como la suya cuando niño, y sus ojos, esos ojos de largas pestañas eran grises…tan grises como los suyos y su sonrisa, uno de sus dientes frontales estaba roto pero era una sonrisa hermosa, digna de un niño amado y feliz…

Hermione no era capaz de hablar o moverse, no lo haría hasta que Draco hubiera digerido lo que veía y entonces cuando lo hiciera, esperaba ella que le diera la oportunidad de explicarse, de decirle todo lo que guardo durante los años pasados.

Draco pasó un dedo por aquella foto, primero por el rostro de Hermione, aquel rostro que atesoro en su privilegiada memoria todo aquel tiempo, el rostro de la mujer que fuera como fuera era la dueña de su corazón. Para después detenidamente pasar por el rostro del pequeño, ese pequeño que era igual a él, como una copia exacta para que no le quedara duda alguna que era suyo, que era un Malfoy. Como quizá de pequeño él mismo fue una copia de su padre. Su cabello era más oscuro y su sonrisa, él no recordaba haber sonreído así alguna vez pero el resto…quizá si lo veía detenidamente tampoco se podía negar quien era su madre…

-¿Cómo se llama?-su voz sonó más baja e insegura de lo que hubiera deseado pero le habían bastado esos minutos para decidirse a escuchar lo que Hermione tuviera que decirle, la escucharía y después ya vería lo que seguía-¿Cuál…cual es su nombre?

-Leo-la voz de Hermione sonó igualmente nerviosa, no sabía cómo se lo tomaría Draco y algo en ella temía que su reacción no fuera exactamente apacible y comprensiva, aunque ella misma en su lugar ¿lo seria? ¿Comprendería que le hubieran ocultado la existencia de un hijo suyo?

-Leo…-repitió él- ¿Cuándo lo supiste?

-Me dejaras contarte, necesito que sepas mis razones, no te pido que las entiendas solo quiero que me escuches, por favor-la voz de la castaña fue suplicante, dolorosamente suplicante para Draco.

-Te escuchare...-aun tenia la vista puesta en el jardín, la tarde había dado paso a la noche, una noche fría-¿Dónde está?-se intereso-¿Con tus padres?-pregunto dándose cuenta por el silencio que reinaba en la casa que claramente solo estaban ellos dos.

-No, está en casa de Ginny y su esposo Harry, llegara más tarde-avanzo ella indecisamente dos pasos para acercarse al rubio, el que aun le diera la espalda y la distancia entre los dos, la lastimaba-mis padres viven desde hace un par de años en Australia, conservan la casa por los recuerdos, supongo.

-¿Cuándo lo supiste?-Volvió a preguntar él.

-El día que sufrí el accidente…-el día que terminaste todo, deseo pronunciar pero no tenía la fuerza para hacerlo.

-¿Por qué no dijiste nada?-las manos blancas del rubio apretaban desesperadamente el marco de la foto.

-Creí que tú no querías saber nada de mi…-de pronto la casa le pareció enorme, el salón le pareció frío, sintió su piel erizarse y se abrazo a sí misma. Al recordarlo, volvía a sentirse igual de perdida, vacía y sola que entonces-tú mismo me lo dijiste, lo olvidas…

-No-fue la seca respuesta que recibió.

-Recuerdo la última vez que te vi, el día de la graduación…-no llorare-se repetía Hermione en su mente-no llorare.

-¿Me creíste? ¿En verdad me creíste que nunca sentí nada?-sin querer aquello sonó a reclamo, aunque ahora que lo recordaba era exacto lo que había querido entonces, alejarla de él.

-Nunca escuche de tus labios un te quiero, me convencí que lo veía en tus ojos, que lo sentía en tus caricias y tu manera de hacerme el amor-Hermione seguía abrazándose a sí misma, se sentía helada-pero nunca lo dijiste y después solo apareciste esos minutos para despedirte…cuando dijiste que tú nunca fuiste para mi…en ese momento en verdad lo creí y no te lo dije porque temía que me rechazaras y que tus palabras al confesarme no fueran exactamente de apoyo, cordiales o amables.

-Lo hubiera dejado todo entonces para estar contigo, lo hice, después lo hice solo se habría anticipado…

-Yo entonces no creía eso…

-No te di razón para creerlo…

Draco se giro, necesitaba verla, ahora se daba cuenta cuantos secretos había guardado él también.

-Cuando fui a buscarte desobedecí a mi padre, pelee con mi madre-lo diría todo, era el momento de liberar lo que guardaba-entonces quería verte desesperadamente no me importaba nada, estaba convencido que aquel accidente había sido causa mía, de lo que había hecho y dicho…y al llegar…al llegar tus padres no me dejaron verte, me dijeron que no era el momento pero eran tus padres Hermione, que solo querían lo mejor para ti, que luchaban por darte lo mejor y no me querían ahí…no encontré razón para quedarme, yo no era bueno para ti…

Hubo silencio después de aquella confesión, ambos ordenaban sus ideas, sus recuerdos, buscaban la manera apropiada de transmitir al otro lo que venían guardando, cargando desde hacia tiempo.

-Unas semanas después de la graduación…-Las lagrimas se agolpaban en sus ojos, podía sentirlas, cerró los ojos intentando controlar sus emociones, no quería que aquellas lagrimas traicioneras surcaran sus mejillas, aun no-El día que decidí decirles a mis padres de mi embarazo, recibí la visita de la profesora McGonagall, fue algo tan extraño y sorpresivo, solo estuvo aquí en este mismo salón cinco minutos, minutos que fueron decisivos para el rumbo que tomo mi vida, traía mis trabajos finales, aquellos que habían garantizado mi beca universitaria, los mismo que habían mantenido mi récord como la mejor alumna de mi generación de manera intachable pero no fueron hechos por mí, ni una solo palabra la escribí yo…

Draco tenía la vista fija en la chimenea, camino despacio hasta volver a dejar aquella fotografía de donde la había tomado, se recargo en el borde de la misma y de nuevo enfoco su atención en Hermione.

-Mis padres y yo peleamos, como nunca, no les dije de mi embarazo y a pesar que les prometí antes de saberlo quedarme todo lo posible, tome mis ahorros y sin despedirme de nadie, me fui…nunca nada me fue tan fácil y tan difícil al mismo tiempo-Hermione de nuevo cerró los ojos, era difícil no entregarse a las emociones que venían con los recuerdos, recuerdos hasta entonces bien resguardados-supe que mis padres te echaron, que Ginny, Neville y Luna sabían que habías sido tu quien había hecho los trabajos y la Profesora McGonagall también lo sabia pero lo oculto y yo…yo me sentí traicionada por todos, por ti…tú que no luchaste por lo que teníamos, no te merecías el saber de mi hijo, igual que mis padres que creían saber lo mejor para mi sin consultármelo o mis amigos que sabían lo que habías hecho por mí y lo ocultaron. Y de pronto ante mis ojos estaban las personas que querían mi felicidad…ocasionándome solo dolor…fue muy difícil para mi entenderlos…

Hasta entonces Hermione había permanecido de pie en medio del salón pero sin poder detener más el torrente de emociones que tenia dentro, con el que venía luchando y al que intentaba a toda costa someter, se dejo caer en un sillón y oculto su rostro entre sus manos. Draco se quedo de pie, no se acerco a darle consuelo, sabía que aun tenían mucho que decirse, aquello solo era el comienzo.

-Fui a Oxford ese semestre, tú te fuiste y yo decidí seguir lo que ya tenía destinado para ser mi vida…

Hermione levanto la vista al escucharlo, tenía las manos dentro de sus pantalones y una sonrisa triste, sus ojos miraban un punto fijo en la pared, en la nada.

-Pero no era feliz, tan pronto termino el semestre me fui a buscarte pero no logre dar contigo, no tenía dinero, mi padre había congelado mi cuenta y mis tarjetas, no conocía a nadie en quien pudiera confiar, trabaje todo ese tiempo para sobrevivir…Yo un Malfoy, trabajando como cualquier mortal, Lucius no encontraba donde esconderse por los rumores, pasaba las tardes buscándote, preguntando por ti…-Draco cerró los ojos recordando el tiempo de soledad, tiempo que le sirvió para conocerse a sí mismo y saber de lo que era capaz-regrese con la firme idea de que te ocultabas de mi, que sabias que te buscaba pero no querías ser encontrada, decidí regresar y si nos reencontrábamos solo seria por cosa del destino yo no haría nada por encontrarte, regrese a Londres, mi madre estaba sumida en la peor de las depresiones, mi padre prácticamente me cerró las puertas del que consideraba mi hogar y yo hice mi cambio a Cambridge ese otoño, ahí termine mis estudios, me reencontré con Blaise…decidimos no decir nada de lo pasado hacer como si partiéramos de cero, fue más difícil para él que para mí, estaba arrepentido por lo que había causado pero sabía que no había vuelta de hoja, ya nada tenía solución…creo que eso es lo que nunca pudo dejar ir… Nos convertimos en los mejores amigos, él trabajaba donde Sirius Black y me llevo con la esperanza de conseguir empleo, me dieron un puesto como becario…

En ese punto Draco había logrado sonreír sinceramente, consideraba aquel tiempo como uno de los mejores de su vida, después de aquel corto periodo que paso al lado de la castaña había sido el más feliz, no sin algunos sinsabores y malos ratos pero durante aquel tiempo todo lo logro por sí mismo.

Hermione no lo quiso interrumpir, estaba tan necesitada por saber que había sido de él durante aquellos años separados que estaba absorta en los matices de su voz en cada parte de lo que contaba.

-¿En verdad fuiste a buscarme?-pregunto ella en voz tan baja que Draco pensó que lo había imaginado pero aun así asintió-Yo no regrese en primavera a Brown por que vine a casa para que Leo naciera aquí en Londres-Era su turno de hablar-después de todo quizá si fue el destino el que impidió que nos reencontráramos, aquel semestre no regrese, hasta otoño.

-Tú estabas aquí…estuviste aquí todo aquel tiempo…-Ella asintió.

-Una vez que me fui la relación con mis padres fue tirante, nunca volvimos a ser los mismos, creo nunca me perdonaron que les ocultara mi embarazo todo aquel tiempo…pues no lo supieron hasta que regrese para Navidad-limpio una lagrima mientras hablaba-ellos insistían en que tenía que contártelo, buscarte, insistían en que debías hacerte cargo…

-¿Y lo hiciste? ¿Me buscaste?-la interrumpo Draco sin poderlo evitar, ella negó con un movimiento de cabeza y de pronto él sintió un hueco en su pecho, dolía…pensar que ella no lo quería en su vida…

-No pude, tenía mucho resentimiento, quería olvidarme de ti y pensaba que el bebe que llevaba en el vientre era solo mío-una lagrima se le escapo al decir aquello-es que lo que habías hecho y lo que habías dicho eran las más grandes contradicciones a las que me había enfrentado en vida.

-¿Planeaste decirme alguna vez? ¿Una sola vez en todos estos años?-Draco se sintió molesto de nuevo, no podía evitarlo, mas consigo mismo porque sabía que sus actos y palabras habían sido las causantes de todo aquello.

-Lo hice, mas de una vez…Cuando Leo nació mi padre te busco…tu padre lo recibió y le dijo que estabas en un viaje por el extranjero sin especificar ningún lugar, que no volviera a molestar-Hermione seguía sentada en el sofá y miraba sus manos, jugando con sus dedos nerviosamente-Leo nació y tu madre se presento un día mientras aun estaba en el hospital, dejo un sobre con los documentos de un fideicomiso a nombre de Leo…

-¿Mi madre lo sabía? ¿Ella vio a Leo alguna vez?-de pronto decir el nombre de aquel niño del que hasta hace unos momentos desconocía su existencia, lo hacía real.

Hermione asintió, lentamente, evaluando la reacción de Draco.

-Lo vio mientras yo lo amamantaba, murmuro algo de lo parecido que era a ti y se marcho, dejando el sobre, nunca más supimos de ella.

-Mi madre murió hace tres años, trabajo en el ramo familiar porque ella me lo pidió, que no fuera igual a mi padre…Me aleje de ella y cuando la volví a ver…quedaba tan poco de mi madre, Hermione-busco a la castaña con su mirada-de la mujer que me dio la vida y me educo, solo por aquellos hermosos ojos azules la reconocí, era un fantasma.

-Lo siento tanto, no lo sabía, no tenía idea.

El silencio invadió el lugar por unos minutos.

-La segunda vez, estuve unas semanas aquí en Londres antes de trasladarme definitivamente a Francia, quería buscarte y explicarte todo pero entonces apareció la noticia en primera plana de tu compromiso-Hermione rompió el silencio, las palabras salían a borbotones, no quería quedarse con nada dentro-¿Cómo podía yo llegar y darte una noticia así? Tú estabas haciendo tu vida y no quería que tuvieras problemas, además en ese punto ya estábamos más que acostumbrados a ser Leo y yo…solos los dos…

-Lo recuerdo, después de esa publicación rompí toda relación no solo con Astoria, la chica que decía ser mi prometida también con mi padre, ya que al parecer todo había sido idea suya.

-Yo pensé que te habías casado…

-Nunca lo hice, Astoria y yo salimos unos meses y ella creyó que tras la publicación no sería capaz de negar el compromiso públicamente, que equivocada estaba-Draco comenzó a acariciar el puente de su nariz con las yemas de sus dedos, aun le molestaba aquel recuerdo-mi madre murió y mi padre se caso a los pocos meses con Bellatrix-Hermione no pudo evitar sorprenderse verdaderamente ante aquella revelación-yo siempre lo supe, que ellos tenían algo, incluso creo que mi madre lo sabía y toda aquella idea del compromiso con Greengrass y fue su idea, querían arreglar mi vida…hacer de mi un Malfoy honorable…ellos usando esa palabra…

-¿Cómo…-la voz de Hermione era apenas audible-¿Cómo es que todo esto paso?¿Como lo permitimos?...fuimos tan cobardes…tan orgullosos…

-En el momento en que te dije todo aquello en la graduación quise volver y retractarme...pero tienes que entender en aquel momento pensaba que lo mejor para ti era alejarme-Draco volvió en el tiempo a aquel momento en que tuvo que tomar la decisión, y sabia que si lo volviera a vivir haría lo mismo-no me aleje porque sabía que al elegirte a ti perdería todo lo demás, lo material, el dinero, la posición, el estilo de vida…muchos lo pensaron, escuche rumores…me aleje porque no podía permitir que alguien amenazara tu futuro, con arruinar lo perfecto que seria, todo lo que podías hacer ¿Cómo podía dejar que alguien desbaratara todos aquellos sueños que tu tenias? Podía hacer algo y lo hice, en ese momento mi mundo se cerro y no vi mas allá de mis narices, me pareció que no tenia opción, que estaba haciendo lo correcto-Draco cerró los ojos y aspiro fuerte antes de volver a hablar, nunca le había confesado a alguien aquello-en ese momento creí que hacia lo correcto para ti, tu habías luchado tanto por ese futuro, eran tus sueños de los hablaban y sé que ni siquiera tengo que decir quien lo hizo, quien causo que me alejara de ti, ya no vale la pena…mi vida se arruino ese día, el día en que te perdí porque de alguna manera me quede vacío, solo y al dejarte ir, lo mejor de mí se fue contigo-Draco nunca había podido comprometerse, abrirse ante una persona pero ahí estaba esa castaña que tenía todo que ver con lo que era su vida en ese momento-Era una locura lo que sentía, por ti, por la fuerza de lo que sentía -el rubio avanzo un par de pasos a donde Hermione estaba sentada-Lo único que me impedía atormentarme cada minuto, cada hora de cada día era imaginarte feliz.

-Fui feliz-le dijo ella mirándolo a los ojos-pero no completamente…siempre falto algo…¿Tú…tú aun sientes algo de lo que sentiste entonces? ¿Cuándo estábamos juntos?-Draco asintió, era la respuesta que podía dar en ese momento pero era firme y verdadera porque claro que lo sentía estaba ahí, aun, sin cambiar, como el día que se separaron, solo tenía que verla para saberlo y no tenia que preguntar sabia al verla que ella aun guardaba un dulce sentimiento por él.

Y ahí estaban los dos…

Sintiéndose más livianos que al comenzar el día…

Draco era capaz ver como su vida era una línea, algo torcida al principio, paralela a la línea que representaba a Hermione durante mucho tiempo. Podía ver como su línea tenía ya muchos puntos programados que al cruzarse brevemente con la línea de la mujer castaña frente a él (su mente le dio la imagen de las dos líneas ir muy juntas hasta ser casi una misma línea brevemente) cambio el rumbo, dejo la senda que tenia estipulada tiempo atrás. Las líneas se distanciaron, pudieron volver a cruzarse un par de veces sin lograrlo ninguna, hasta hace poco tiempo donde se reencontraron otra vez. Y ahí de pie en ese salón era el momento de decidir…el momento en el que iban ambas líneas cerca una de la otra nuevamente, la pregunta era ¿Por cuánto tiempo seria esta vez? ¿Cuánto tiempo les permitirían a esas líneas dibujarse juntas? ¿Cuánto tiempo…

-¿Aun estaríamos juntos?-aquella palabras dichas en voz baja lo regresaron al momento presente de donde se había ausentado un rato atrás-éramos tan jóvenes…-Hermione miraba sus manos que estrujaba nerviosamente.

-Aun lo somos…

Ella asintió.

-Quisiera decir que habría luchado pero tienes razón cuando te tuve para mi fui cobarde-Draco camino hasta estar cerca de Hermione y cuando lo hizo se puso en cuclillas, sus rostros a un mismo nivel-Y tú fuiste orgullosa, te largaste ocultándome algo que tenía que saber-su voz se endureció igual que su rostro y ella noto lo parecido que era a Lucius en ese momento-Pero la razón por la que estamos aquí es más que obvia-Draco tomo aire para poder seguir- No vale la pena aunque lo hago imaginarme viviendo el tiempo pasado junto a ti, junto a mi hijo…suena extraño, mi hijo-una tenue sonrisa se dibujo en su rostro-pero aquí estamos, ambos cometimos errores, unos llevaron a otros lo tengo claro…solo que ahora las cosas no son solo sobre tu y yo, hay alguien más…

-Lo sé-dijo Hermione aun con aquel tono de voz demasiado bajo, demasiado inseguro.

-Quizá es momento de hacer lo que debimos tiempo atrás y pelear por estar juntos, dejar de imaginar lo que pudo haber sido y hacer algo en este momento, los tres…

-¿Eso quieres? ¿En verdad?

-Me suena bien sabes, tener una familia, nunca tuve una antes…

Hermione sonrió, sus ojos brillaron llenos de esperanza por el futuro, nunca pensó que aquello terminaría de esa manera. En su mente todo terminaba roto. Draco y ella peleando por Leo. Draco y ella reclamándose todo lo pasado. Draco y ella odiándose. Y sobre todo ella llorando y reclamándose haber guardado ese amor por él todo ese tiempo.

-No somos los mismos…-y ahí estaba de nuevo esa inseguridad en ella.

-En esencia somos los de antes, será difícil pero no imposible, la pregunta es ¿Tu quieres intentarlo?

Draco vio la duda dibujarse apenas un segundo en aquel rostro que su memoria tan fervientemente atesoro. Ella paso saliva y lo observo detenidamente, era el momento, lo sentía en todo su ser...y se abalanzo sobre él. Draco sintió los brazos de ella rodear sus hombros y estrecharlo, dudo un segundo de que aquello fuera obra de su imaginación pero solo uno porque de inmediato correspondió aquel abrazo. Es que él lo sabía, no se podía querer tanto y no tener una oportunidad.

Un par de minutos pasaron abrazándose, simplemente deleitándose con la cercanía el uno del otro. Hermione sonreía, Draco podía sentirlo contra el hueco de su hombro y su rostro. El rubio se puso de pie llevando a la castaña con él, le beso la frente antes de separarse completamente de ella.

-Solo quiero saber una última cosa-Draco hablo y cuando termino Hermione asintió alentándole a seguir-¿Qué sabe Leo sobre mi?

Hermione tomo aire.

-Al principio él no sabía, no tenía idea que no era tan normal que solo fuéramos él y yo, hasta que vio a niños jugar con sus padres en el parque o caminar de su mano en las calles. Recuerdo que vio a un niño pequeño, de su misma edad entrar a un restaurante infantil tomado de la mano de su padre y de su madre, al llegar a casa me pregunto porque él solo tenía mamá… Que si tenía un padre ¿Dónde estaba él?-los ojos de la castaña se llenaron de lagrimas que lucho por no dejar salir-le dije que él si tenía un papá pero que no podía estar con nosotros, al menos en un tiempo, que lo conocería…se lo prometí…

-En ese caso tenemos una promesa que cumplir-la voz del rubio sonó firme.

-Cuando te encontré en el café, cuando nos encontramos sin planearlo yo supe que tenía que decírtelo, que el destino que nos había separado todo ese tiempo nos ponía de nuevo frente al otro porque había llegado el momento de decir la verdad y lo confirme en el momento en que me diste tu tarjeta-Hermione se confesó con Draco, porque en verdad creía que era lo correcto, decir todo esa noche, que no quedara duda de nada entre los dos- por eso Luna me ayudo a armar todo ese teatro para que tú fueras a su restaurante y esta noche yo te lo diría, aunque no hubieras visto esa foto, yo te lo diría, créeme, por favor.

Draco de nuevo la atrajo a él, y la abrazo, era todo lo que necesitaba en aquel momento, sentirla cerca, sentirla real. Ya tendría tiempo para besos y otras cosas…

Hermione correspondía al abrazo, llenándose de aquel olor y tibieza que tanto había añorado, ahora solo dependía de ellos ser felices.

Un auto se detuvo cerca, lo escucharon claramente y de pronto una ligera incomodad llena de preguntas se apodero de la estancia, era una sensación extraña.

-Iremos tan lento como sea necesario, solo quiero que Leo y tú estén cómodos…-aclaro Draco-pero quiero dejar muy claro que mi deseo es pasar todo el tiempo posible con ustedes…

-Estoy de acuerdo.

-Bien, entonces creo que hay alguien a quien debo conocer.

Ambos sonrieron, con aquella sonrisa propia de los enamorados, todo iría bien.

Una risa infantil se escucho…una voz ronca de hombre se escucho después…más risas infantiles le siguieron.

Draco vio a Hermione y ella respondió a su silenciosa pregunta con un asentimiento, no necesito mas, sus pies lo hicieron todo por él y en un par de sus largas zancadas estaba abriendo la puerta de entrada.

Lo vio caminar de la mano de un hombre pelirrojo, le pareció tan pequeño quizá por la altura del hombre que lo acompañaba, tenía su rostro sonriente dirigido a la cara pecosa del pelirrojo y hablaban sobre algo que no tenía interés para él en ese momento. El hombre pelirrojo, que claramente no era Charlie Weasley pero podría ser su hermano aunque poco le importara investigarlo en ese momento, lo vio y detuvo su andar haciendo que el pequeño niño rubio dirigiera su atención a él…

El tiempo se detuvo, podía sentir la presencia de Hermione a su espalda pero eso ahora estaba en un segundo plano porque su hijo, SU HIJO, tenía en su rostro una enorme sonrisa. Lo reconocía, sí que lo hacía, Leo sabia que él era su padre. Lo supo al ver como soltaba la mano del pelirrojo y corría en su dirección y no tuvo duda cuando con una voz segura dejo salir de su pecho un PAPÁ…entonces lo supo, lo que era ser completamente feliz…porque se sintió completo y sin poderlo evitar se agacho para recibir a ese pequeño niño, que era tan suyo como nada en el mundo, en su brazos.

Leo le acaricio el rostro y aquello lo hizo sonreír.

-¿En verdad eres tú?-pregunto Leo observándolo, como queriendo grabarlo en su memoria.

-¿Cómo sabes quién soy?-pregunto el rubio sorprendido.

-Me parezco a ti y me veo al espejo cada día-esa respuesta hizo sonreír a Draco y asintió.

-Te irás pronto-Draco sonrió al ver como su pequeño hijo lo analizaba con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados, la perfecta combinación de sus padres. La seguridad con la que hizo aquella afirmación y el trasfondo que tenia, claramente Leo temía que ahora que por fin lo conocía el tuviera que irse.

-No tengo intención de hacerlo por un buen tiempo-dijo prometiéndose no perder más tiempo con él, dándole aquellas palabras que el pequeño tanto quería oír, que él no se alejaría, no iría a ninguna parte-no me iré si tú no quieres que lo haga.

Leo asintió satisfecho con aquella respuesta. Draco sin borrar aquella sonrisa que sentía tan propia ya, se giro buscando a cierta castaña. Hermione estaba a su lado, sonriendo a pesar de las lágrimas que corrían por sus mejillas, lágrimas de felicidad. Entonces la atrajo a él, con su brazo libre y beso su frente.

Ron Weasley que fue espectador en silencio de aquel reencuentro, sonrió, se sentía un poco triste no podía negarlo pero estaba muy seguro que aquellos errores que Draco y Hermione en su juventud habían cometido no lo volverían a hacer ahora que eran adultos y sabían lo que era estar separados. Sonrió de medio lado y con las manos en los bolsillos se giro rumbo a su auto, estaba de sobra y no era estúpido, lo entendía.

SB

No digo adiós sino hasta pronto, ya saben pueden decirme libremente que si les gusto como si no lo hizo. Ya empiezo a extrañarla y aun no termina.

Sue Black

xoxo