Camino hacia el futuro...

el destino es incierto, y bien dice el dicho que "del odio al amor sólo hay un paso"... pues yo te lo comprobaré

Hola hermanito/as del fic!

Ahora si que me he pasado demasiado con las actualizaciones, sin embargo tengo una buena razón: Mi vida personal necesita un poco de tiempo para organizarme mejor. en verdad siento mucho hacerles esperar... :(

No les quito mucho el tiempo de lectura y aunque este pequeño capítulo sea realmente corto, espero que les guste.

Saludos y hasta pronto.

Gracias por todos sus bellos mensajes :D


Capítulo 14: Encuentros

La suerte no estaba de su lado ni mucho menos tenía las ganas de continuar en ese lugar. Para su desgracia tuvo que asistir a una de esas juntas exasperantes en la empresa de su tío… ¡no podía soportar verle! Por un lado estaba el parecido físico a su difunto padre. Simplemente era matador; por el otro, su tío Hizashi era déspota, grosero y controlador y sólo luchaba vehemente por tener su custodia. Era ya la décima vez que tenía que estar ahí sólo para perder el tiempo por el simple hecho de que ese hombre sólo quería molestar a Naruto, quitarle a su madre y llevarlas a vivir al barrio Hyuga. ¿Acaso no se daba cuenta que ni ella ni Hanabi deseaban dejar a los Uzumaki? ¡Estaba harta de todo eso!

Sin embargo no tenía el poder para detenerlo. Ella siempre fue débil y lo demostraba a cada momento. ¿Ahora no estaba el propio Naruto poniendo su presencia por ella? ¡Estaba tan deprimida! Agachó la mirada completamente derrotada. No era buena hija, hermana o mujer…

-No puedo permitirlo- La voz de Naruto la sacó de sus pensamientos. En esos momentos el rubio tomó su Ipad y lo apagó como restándole importancia al archivo que le había dado su tío a leer. Con toda la calma del mundo, lo guardó en su portafolio y suspiró como si no pasara nada. Después miró a Hizashi completamente serio. -¿Para esto hiciste que perdiera mi tiempo y el de Hinata? En verdad que te encanta ser redundante y necio. No y la respuesta vuelve a ser la misma: NO. ¿Acaso no entiendes el español? ¿Eres idiota o qué?-

Neji, que se había mantenido en silencio, no pudo más ante la grosería de ese imbécil. Se levantó de su asiento completamente cabreado. –Bájale a tu tono, Uzumaki-

El mencionado rodó los ojos molesto. Estaba harto de poner la cara de buenos amigos que no deseaba, escuchar sus estupideces y sobre todo, quería sacar a Hinata de ahí ya que estaba completamente desarmada y triste. Para él era doloroso ver como ella perdía ese brillo especial en sus ojos por la culpa de ese hombre sin corazón. -¿Acaso tienes derecho a hablar? Te recuerdo Neji que este asunto es entre tu padre, Hinata y yo… así que sal de esta oficina cuanto antes aprovechando que estás parado. Solo tu presencia me disgusta- Naruto se mostró grosero ante el chico. No quería ser así ya que no era una característica suya, sin embargo de igual manera estaba tan molesto con la estúpida idea de Hizashi de pelear la custodia de Hinata y Hanabi después de este tiempo. ¿Para qué quería quedarse con ellas? ¿Qué buscaba realmente?

-¡Tú!- Neji se levantó de su asiento cabreado. –No vu…-

-Neji, calma- Hizashi detuvo fuertemente la necedad de su hijo con el tono de su voz, haciendo que el mencionado se sentara nuevamente y le mirara asombrado. –Ve por los papeles que le encargué a Sarah. No podemos perder más tiempo con estos dos-

-Pero padre…- él solamente intentó defender a su padre y él mismo le callaba y ponía en vergüenza enfrente de ese idiota rubio.

-Por favor. Tenemos la junta con los inversionistas y debemos salir lo más pronto posible- mirando a Naruto después de que su hijo abandonó la oficina.–como bien dices, me vale una reverenda mierda tu respuesta tan inmadura, lo que hagas tu o tu patética familia con Hirako, pero mis sobrinas es otro tema completamente diferente. La pelea sigue en pie Uzumaki y no pienso perderla-

-Ya lo veremos- se levantó y tomó suavemente el hombro de Hinata indicándole que era hora de irse. –Sólo quiero aclarar una cosa para que lo tomes en cuenta antes de llamarme y hacerme perder tiempo valioso- el rubio sonrió maliciosamente. –Nadie se mete con mi familia y esta vez no será la excepción y si lo sigues asiendo tendré que tomar medidas más drásticas…- Ayudó a la ojiperla a levantarse y estando frente a ella, sonrió maliciosamente. -¡Ah! Claro, se me olvidaba decirte algo realmente importante. Como bien debes de saber ya, mi familia tiene una muy buena situación económica y por lo mismo yo no… cómo decirlo, no estoy necesitado. Evítate la pena de que vuelva a rechazar tu cheque con tantos numeritos que me enferman. Mi familia, a comparación a la suya, no tiene precio y yo no me vendo como la puta presencia que tienes. Espero que no vuelvas a llamarme en mucho tiempo-

Tomó la mano de Hinata y salió con la frente en alto sin escuchar la respuesta. Ya no tenía miedo.

-Na… Naruto- Hinata, que no había dicho ni una sola palabra en horas, habló en voz baja cuando se quedaron solos en el elevador. –Gra… gracias-

Él la miró y encontró ese sonrojo característico más el movimiento gracioso de sus dedos. ¡Le encantaba! Admitía que al principio era más que molesto por la inseguridad que tontamente pensó que irradiaba, pero ahora simplemente lo adoraba ya que era el símbolo de ternura de esa chica. ¿Quién lo diría? -No tienes nada que agradecerme Hinata. Es una promesa que voy a cumplir y lo hago con gusto- con esas palabras se ganó una de esas sonrisas que le embrujaban. Continuó hablando después de llegar al lobby del edificio, dándole tiempo a la mujer de recuperar la paz que requería… su tío sí que podía ser demasiado molesto. -Desconozco el porqué tu tío no deja de fregarnos la vida, pero estoy completamente decidido a detener a ese hombre cueste lo que cueste- Suspiró pesadamente antes de detenerse y esperar su auto, ella le siguió. –Hinata, ¿puedo hacerte una pregunta algo personal?-

-Claro- No entendía el porqué se sentía tan cómoda y segura al lado de Naruto. Durante esas semanas habían tenido verdaderos momentos de paz (exceptuando algunas peleas claro) y con ello conoció a un chico completamente diferente. Naruto era realmente simpático y se ganaba a la gente con esa sonrisa extraña pero llena de vida. Además que era demasiado sencillo a pesar de su riqueza…

Eso le gustaba mucho y no lo podía negar.

-¿Por qué no te niegas a la custodia de tu tío? Eres ya mayor de edad y puedes hacerlo sin problemas-

Ante la pregunta, ella negó con la cabeza por la idea. -Si lo ha-hago, Hanabi que… quedaría en s-sus manos. Eso es lo que quiere ya que él me-e lo dij-dijo la junta ante pa-pasada-

Con que era eso. Ahora entendía el porqué se negaba rotundamente a contradecir a su tío. Naruto se acomodó mejor a su lado y le sonrió antes de hablar. -No Hinata, ella no caería en sus manos ya que yo soy su tutor oficial-

-Pero…-

-Piénsalo ya que sería una gran arma para tu tío. Él cree que tiene el poder suficiente para alejarlas de tu madre, pero no sospecha que lo único que está haciendo es perder realmente dinero y tiempo-

-¿Por qué lo dices?- le miró de reojo mientras caminaban de nuevo.

-Por el simple hecho de que tú vas a ser una Uzumaki y gracias a eso legalmente serán mi responsabilidad- Como no recibió respuesta volteó y encontró que ella se había detenido algunos pasos atrás. -¿Hinata?-

-¿Serás responsable de las tres?-

-Pues… algo así-

-Pero…-

-Neee, nada que decir Hinata, simplemente ya no puedo pensar- Naruto la interrumpió rápidamente ya que no deseaba indagar más en el tema. Inmediatamente tocó su barriga y con picardía comentó. -No sé tú, pero yo muero de hambre. Así que, ¿se te antoja una rica pasta italiana para después degustar un necesario chessecake? Ya que tengo el deseo de ir contigo a degustar semejante manjar- el tono pícaro más la cara de travieso a medio morir, generó que ella sacara una buena carcajada. Se le había olvidado el hambre cuando entró a la oficina, pero la palabra "pasta" abrió su apetito.

-Oh claro, se… se-e me antoja-a mucho-

-Pues no hay que perder el tiempo- le sonrió nuevamente y le abrió la puerta del Kyubi. Subieron al auto rápidamente y se dirigieron al Italianni's más cercano (Dahia: Amo ese restaurante: D) con un silencio demasiado cómodo. Lastimosamente la paz entre esos dos murió cuando un loco desesperado molestó a la Hyuga. Naruto no supo realmente el porqué, sin embargo se le fue encima al pobre cristiano que no tuvo de otra que salir huyendo ante el poder Namikaze-Uzumaki.

Después de ello Hinata batalló y aguantó los mil demonios de ese chaval infantil que no dejaba de echarle la culpa a su ropa… ¿qué tenía de malo su saco de pana negro y pantalones de mezclilla? Su propia madre se lo regaló por haber sacado buenas notas…

Lo que ella realmente desconoció fue que se "trajecito" no solo marcaba más su cuerpo, sino que aplastaba sensualmente sus pechos, llamando la atención de Naruto, "Narutito" y cualquier otro hombre lleno de testosterona. Ante eso, el rubio decidió llevarla a su oficina y presentarle a algunos de sus trabajadores, a su secretaria y así encerrarse un rato en su estudio para planear un buen golpe para su tío.

No perdería la oportunidad de patearle el culo a ese demonio. ¿Acaso no entendía que no ganaría? ¡Ha! Esta vez se sintió poderoso al tener todo en sus manos.

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¡No podía creerlo! Apenas podía controlar su risa ante las locas explicaciones de ese moreno. No pudo más y simplemente se dejó llevar por la alegría sentida. ¿Quién iba a decir que Sasuke "el macho todo poderoso" odiaba rotundamente a las operadas ya que no eran nada naturales? Todos sus compañeros tenían a esas diosas en póster para animarse y seguir trabajando en espera de que algún día llegara a su vida una mujer como esa.

Sin embargo Sasuke comentó que él no necesitaba de esas "ideas" ya que él podía tener a la chica que quisiese. Y en eso tenía razón. Para Sakura le pareció ese hombre realmente atractivo con ese traje espantosamente sexy y sus manos llenas de aceite. ¡Qué horror! Se lamentaba mentalmente por pensar siquiera que Sasuke era guapo... sin embargo su propia Inner traidora pecaminosa no dejaba de insinuarle que Sasuke era un lindo caramelo amargo que deseaba probar. ¡Ni loca! La suerte que tenía con los hombres era comparable con la inteligencia de Naruto: era mínima o, atreviéndose a decirlo, inexistente.

-Sasuke, en verdad que eres tan pedante. No dudo que las mujeres se "arrastren" a tus pies- Enfatizó la palabra haciendo el símbolo de comillas con los dedos. –pero debe de haber alguna que te haya hecho la vida imposible, ¿no?-

-Hn…-Rodó los ojos por centésima vez en menos de diez minutos. ¡y lo peor es que no se callaba! –No molesta, para nada-

Sakura resultó ser más molesta y curiosa de lo que él mismo pensó. No dejaba de hablar e intentaba a cualquier costa saber todo. "¿Cómo funciona el radiador? ¿Para qué son esos cables? ¿Qué pasa si lo toco?" ¡Que Dios le ayudase! ¡No sabía si soportaría otra pregunta con tanto rosa pegado en él!

Aunque, pasando el tiempo en la vulcanizadora, descubrió algo que a él mismo le sorprendió. Esa mujer con todos sus problemas y "cosas de mujeres", no solo le había intrigado, sino que realmente le gustaba, aunque no lo admitiera en voz alta. ¡Eso jamás! Por algo tenía orgullo masculino. Eran ya las 8:30 y la señorita se veía demasiado intrigada ante la actitud de él. Pensó erróneamente que Sakura huiría al ver como trabajaba después de comer en tan peculiar lugar, sin embargo no solo se adecuó al ambiente, sino que hasta hizo "reír" (Dahia: llámese un "Ha, ha" demasiado bajo) en Shino, el cual había sido ayudado por ella en el cambio de una llanta.

Ninguno de sus compañeros pudieron con su asombro y ante eso definitivamente Sakura llamó la atención de todos. ¿Acaso no había dicho en la playa que le disgustaba el trabajo de un mecánico? Ella era una reverenda mentirosa como buena mujer. ¡Estaba fascinada! Con decir que dejó calladita a Jaki después de insinuarle "sutilmente" que dejara de ser una perra con los hombres y se pusiera a trabajar.

Simplemente sin palabras…

Estaba observándola de reojo mientras le ayudaba a "parchar" una llanta (Dahia: ¡HA! Esa palabra está en el buen significado de la palabra. No sean mal pensados XD) y notó ciertas cosas que no estaban cuando llegó. La "pelos de chicle" había decidido aprender un poco más de su mundo obligándole en el hecho y no tenía derecho alguno de reclamos por lo sucedido: su ropa blanca de hospital estaba llena de aceite, además perdió un arete al que ella llamó "caballito dorado de mar" y finalmente tenía impregnado en todo su ser el olor a mecánico.

-¿Y ahora? Se supone que tu turno acabó hace media hora. ¿Qué vamos a hacer?- Sakura le codeó las costillas levemente rompiendo el hilo de sus pensamientos y regresándole a su realidad.

-¿Tu qué crees?-

¡Se había divertido de lo lindo! Sí que su Inner podía ser una gran aliada cuando quería… -Sasuke, nunca se contesta con otra pregunta, es de mala educación-

-¡Hn!- Quería estrangularla.

Ella se acercó más a él y le miró con una ceja alzada. -¿Si?-

-Tengo que llevarte a tu casa- Él comentó con voz baja. –Voy por mis cosas y nos vamos-

¿Ir a casa? ¡No quería! Estar al lado del azabache era mucho mejor que estar con sus padres y ver una de esas aburridas películas antiguas. El molestarle era una de sus nuevas adicciones. -¡No!-

-¿Hn?- El grito de ella le detuvo. ¿Y ahora que le pasaba? La miró como si le hubiera salido un tercer ojo. Realmente no podía entender a las mujeres ni mucho menos a esta.

-¡Oh vamos, Gargamel! ¿No crees que sea demasiado temprano para ir a casa? Mira, sé que eres tan amargado y tan antisocial para desear encerrarte en casa, pero debes de vivir la vida hermano… ¡Qué es eso de ir a casa temprano en viernes!- Sakura se sentó en el escritorio de la secretaria del jefe de Sasuke mirando esos ojos negros que no reflejaban realmente nada. ¿Cómo hacerle enojar durante el resto del día sin la necesidad de moverse por toda la ciudad? Sakura pensó en mil y una maneras de entretener a este pervertido evitando exponer su cuerpo (Dahia: Como su muy buena Inner le exigía), y de pronto, por arte de magia, sonrió abiertamente por una idea macabra. Sin decir más tomó rápidamente su bolso y buscó algo ahí sin decir nada más. –¡Rayos! Aunque me duele admitirlo y gracias a eso mi ego ha decaído un poco, Sasuke-kun creo que tienes razón. Vamos a casa… sólo déjame hacer una llamada mientras vas por tus cosas y te comentaré mis planes- Al principio no tuvo el visto bueno de su idea, pero con unos cuantos tonitos y pequeños caprichos, logró su cometido.

Con una gran gota en su cabeza Sasuke se alejó de la pelirrosa mientras que esta llamaba a su padre. A lo lejos pudo ver como esa chica tenía un comportamiento multifacético: primero sonrió abiertamente, después frunció el ceño y terminó parando el pico como niña mimada. ¡Qué horror! Cuando regresó, dos minutos después, encontró que la susodicha andaba felizmente platicando con Shajiro. ¡No podía ser! Ese idiota le había puesto los ojos a la molestia desde que la vio entrar y ahora estaba coqueteándole sin que ella se diera cuenta.

Diciéndose que no eran celos ni que estaba molesto, se acercó a ellos con una paciencia jamás sentida y se colocó al lado de Sakura. –Hn… Vámonos-

-Bueno Shajiro, tengo que irme. Fue un gusto conocerte- Sakura, quien simplemente fue amable con el chico ya que la vio sola esperando a ese lento Uchiha, se despidió de un beso sin siquiera sospechar de las intenciones del tipo este ni de Sasuke, que deseaba estrangularlo.

Sin más palabras, ambos caminaron por las grandes calles de Konoha. La princesa de Kakashi decidió ir caminando mientras le explicaba los maléficos planes que tenía para esa noche. En cuanto a Sasuke, sentía que había cometido el mayor error de su vida. ¡En qué endemoniada cabeza había confiado! Ahora resultaba que no solo estaría en la casa de esa mujer extremadamente problemática, sino que conviviría con el idiota de Naruto. ¡NOOOOO!

Lo único bueno y punto a su favor, es que la propia Hinata estaba invitada.

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Cerró los ojos derrotado. Simplemente no podía hacer nada por el momento y eso era lo que le estaba matando. ¿De qué le servía todo lo que tenía en sus manos si no podía compartirlo con su hermano?

¡Dolía mucho! Nunca había experimentado un sentimiento tan grande como ese y ahora no podía con él. Era cierto que él vio aterrado como sus padres fueron asesinados a unos metros de él y con ello la desaparición de toda su familia, sin embargo encontrar que Sasuke estaba vivo y que caminaba tan normal con esa Hatake tan lejos de él le caló el alma.

Si tan solo supiera que él mismo era su hermano mayor…

Itachi no pudo más ante la desesperación de no saber nada de Sasuke y le siguió. Estuvo estacionado enfrente de la vulcanizadora desde temprano y no fue hasta pasadas de las 4 cuando visualizó a su hermano con esa mujer problemática quien, en todas esas horas laborales, le sacó unas pequeñas pero gratas sonrisas a su hermano menor. –Oh Sasuke-

Con melancolía sonrió al encontrar que Sasuke era un hombre digno del apellido Uchiha: orgulloso, fuerte, serio y enigmático, carácter heredando sin duda de su padre, sin embargo existía dentro de esa faceta regia la sonrisa franca de su madre… ¡Oh si! Recordó el día cuando llegó al cumpleaños número 1 del pequeño Sasuke y lo cargó completamente orgulloso por primera vez después de regresar de ese endemoniado internado en Austria. ¡Jamás lo olvidaría! Su hermano le sonrió con cariño reconociéndole inmediatamente. Ahí supo que sería todo un rompecorazones... Lastimosamente, ese gran momento quedó olvidado ya que no estuvo con él después de la masacre, algunos meses después. No pudo darle una carrera o ayudarle a poner su propio negocio… no pudo darle el amor que tanto necesitó.

Sasuke ahora pertenecía a otra familia y eso marcó la gran diferencia. Al ser adoptado por los Hyuga "pobres", tenía ese rasgo amable y simple característico; en cambio si hubiera vivido con sus padres, él tendría esa arrogancia sin igual.

¿Por qué jamás se le informó de eso? ¿Acaso no fue lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que un Uchiha había sido registrado en la ciudad? ¡Se odiaba a si mismo! Pero eso sí, de ahora en adelante tenía que defenderle y darle lo que por derecho merecía: El poderío Uchiha.

Sin que Kisame o cualquiera supiera, él mismo se había hecho cargo de todo para que el dinero de su padre pasara a sus propias manos intactas. Trabajó por años completos ya que deseaba recuperar un poquito de su familia, sin embargo no había cosa más importante ahora que el bienestar de su hermano menor ya que él sabía que pronto saldría a la luz su existencia y que Akatzuki intentaría deshacerse de él antes de mover las cartas que estaba preparando. Era un hecho que tenía cierta ventaja, pero no podía confiarse ya que Pein era muy peligroso si se lo proponía y por nada del mundo le tocarían un cabello.

Primero moría él antes que Sasuke.

-Te estaré observando Sasu-chan- Con una sonrisa melancólica, observó como su hermano rodó los ojos realmente molesto y como la rosadita se le acercó para susurrarle algo al oído. –Cuídate por favor-

Supo que ella ganó la disputa que tuvieron en el camino ya que fue perseguida por un Sasuke completamente rabioso que le tomó de la cadera antes de que lograra llegar a la esquina y evitar que esa molesta huyera.

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-No-

¿No? ¿Por qué? -Pero…-

-No y no hay nada más que decir- Lo mencionó tan seria que ni siquiera pudo haber respuesta ante su negativa.

¡Ash! No podía ser. ¡Estaba tan desilusionado! Casi todo el día con esa mujer, complaciéndola por primera vez en todo lo que deseaba y para que, lo único que se ganó fue un simpe y rotundo no. ¿Acaso no podía hacer algo para él una sola vez en su vida?

-Oh vamos, no tiene nada de malo- Naruto sonrió abiertamente mientras giraba hacia la derecha intentando de nueva cuenta librar el trafico de la noche. -¿Acaso tienes miedo de perder algo realmente valioso? Sé que lo vas a disfrutar y yo me encargo de ello-

-No es miedo, es que no quiero y ya- Hinata tenía un rubor completamente notorio en sus mejillas y los brazos fuertemente cruzados en su pecho. ¡Cómo se atrevía a pedirle eso! Ese rubio no tenía descaro, por Dios.

-Ándale Hina-chan, hazlo por mí, ¿siiiiiiiiii?- Naruto, deteniéndose en un alto, la miró con ojitos de borrego a medio morir, haciendo que carcajadas salieran de la pobre mujer que no podría más ante sus nervios.

¡Estaba loco! ¿Desde cuándo alguien le rogaba de esa manera para hacer un simple Ramen de pollo? Recordó el mal momento en que le dijo que le encantaba estar en la cocina y por desgracia, esa era una excelente arma en contra de su persona. Estuvo a punto de reclamarle que no iba a prepararle nada ya que acababan de comer algo y realmente no tenía ganas de cocinar, sin embargo ese "Hina-chan" le conmovió terriblemente, agregando que realmente no le desagradaba la idea de hacer algo por él.

Suspiró pesadamente y antes de ver esa sonrisa de idiota satisfecho, comentó con voz baja. -De acuerdo, tú ganas…-

-¡HURRAA!- celebró por solo 2 segundos, ya que de la nada se puso serio y hasta frunció el ceño. –No puede ser, ¡lo olvidé!-

-¿Hn?- la pobre Hyuga no entendió el qué pasaba por esa cabeza masculina.

-Vas a tener que cumplir tu promesa mañana ya que hoy vamos con Sakura-chan y el baka de Sasuke. Hoy es noche de "chicos"-

-¿No-noche de chicos?-

-¡Sí! Sakura-chan va a darnos asilo para divertirnos toda la noche, en verdad que te va a encantar- continuó su camino con seriedad, haciendo que Hinata le mirara dudosa. -¿Si vas a cumplir tu palabra y cocinarme semejante manjar, verdad?-

-Solo si… si dejas de decirlo-lo- Ella cruzó los brazos exasperada. ¿Qué era lo que no entendía ese rubio? ¡Tenía palabra!

-¡De acuerdo!-

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Desgraciadamente tuvieron que tomar un taxi a los tres minutos para llegar a casa. Por un lado Naruto andaba en la calle con Hinata y estarían en menos tiempo que ella y a Sasuke-baka le "ganaron las ganas" por querer caminar (Dahia: valga la ironía) y la subió a fuerzas al vehículo público. ¡No!

Aunque bueno, tenía algo positivo todo esto: llegaría antes de que esos dos "futuros esposos" y continuar así con los malévolos y encantadores planes de Yuko y Hanabi para unirlos…

-Sakura, hasta la una puedo quedarme, no más-

-¡Qué ñoño eres!-

-…-

Sasuke comentó sin siquiera verla, haciendo que ella inflara sus cachetes. ¡Qué desesperante ser vivo! –Uchiha, eres un bebé llorón- Sakura cruzó los brazos para recargarse aún más en el respaldo. Se perdió la cara de desesperación de Sasuke. –Pero bueno, a las niñas pequeñas tenemos que tratarlas con cariño y con respeto… ¿necesitas otra cosa, Sissi*-kun?- Pero lo que el tonto jamás sospechó, fue que su propio padre le dijo que estaban preparando la recámara de huéspedes para él, aprovechándose que los sábados no trabajaba. ¡Ha! Sí que se salía con la suya siempre.

-Hn…-

-¿Acaso no sabes decir otra cosa que no sea ese ridículo "Hn"?-

-Hn-

-No, creo que no, cabeza de gallo.- Sakura rodó los ojos nuevamente ante lo pedante que era ese hombre mientras que él frunció el ceño por semejante apodo. Después de que él le dijo rosadita lesbiana, ella le sacó semejante comparación, haciendo que su orgullo cayera un nivel porque la muy no le dejó contrarrestar semejante ataque. –Ya que no sabes hablar, te prometo que te llevaré a tomar unas clasesillas de literatura de 1° grado. Estoy segura de que ahí la maestra te enseñará que existen las palabras "si" y "no"-

-…- Realmente sin comentarios.

-¡Ash! Te voy a cobrar por ser tu intérprete, caray- Sonrió libremente ante la mirada asesina de ese chico guapetón. –En serio Sasuke-kun, a ver, dime… ¿te gustan las palomitas de maíz?-

-Hn-

-No me "HN-nés" y contesta a la pregunta-

-..Hn…-

-¡Ash! No entiendo como una mujer como Hirako-san pudo tenerte como hijo. ¡En verdad eres un naco!-

-¡Hey!- La miró fulminantemente. Una cosa era que ella le insultara personalmente, a que meta a la mujer que más respetaba en el mundo en la ofensa.

-Lo tomaré como un sí, Emo-kun- Sonrió libremente. Al parecer ese hielito no era tan iceberg después de todo.

-Tonta-

-¡Oh! Vamos Sasuke-kun, era una broma...- ella regresó la vista al camino sintiendo como esos azabaches la observaban -bueno, lo de que eres un reverendo naco, pedante, vulgar y prosaico no, es pura verdad-

-No me digas-

-¡Oh pues sí, fíjate!-

Y el silencio apareció para ellos, calmando el ambiente.

-Entonces, ¿suena bien unas palomitas de mantequilla con salsa valentina*, verdad?-

¿Por qué no podía callarse ni siquiera dos minutos? -…-

Sakura dejó escapar una entrecortada risa. No sabía por qué realmente, pero le encantaba molestarle.

-Sasuke, te juro que uno de estos días voy hacer que admitas que tengo razón sobre tus problemas del habla- Para continuar con su misión diaria, le volvió a mirar. -¿Acaso tienes algún problema cerebral? ¡Si, ha de ser eso! Puedo hacerte una cita con uno de mis profesores especialistas en ese tipo de discapacidades, así…-

-¿No puedes mantener tu bocota cerrada por un solo mísero minuto?- Sasuke bufó fuertemente y Sakura le dio un codazo.

-Nop, ya que tú mantienes tu bocota cerrada, tiene alguien que dar el ambiente-

-Hn-

-¿Ves? Te lo dije-

-…-

-Sasuke, sin duda eres un reverendo idiota orgulloso- Lo dijo con un tonito tan serio que hasta el conductor del taxi rió levemente. –y no entiendo el porqué en verdad me caes demasiado bien- murmuró finalmente en tono alegre.

La Hatake observó de reojo que en ese rostro masculino unos labios surcarse en una sonrisa arrogante.

-En la siguiente esquina nos quedamos, por favor- Sakura le indicó al taxista que habían llegado. Cuando Sasuke pagó la cuenta quitándole la cartera a Sakura, salió rápidamente para evitar un golpe y realmente se sorprendió. Sospechaba que Sakura era una chica con buen poderío monetario, pero se equivocó al decir "bueno". Ella vivía en uno de los barrios más ricos de toda Konoha.

-Vamos —dijo ella, dándole un ligero codazo para que se moviera. -Ya llegamos- como el hombre parecía no reaccionar, le dio un buen zape, provocando que él frunciera el ceño realmente molesto. –No te preocupes Baka, tu gallito quedó intacto-

¡HA! Gracias a eso ella logró entrar corriendo a la mansión seguida de ese mocoso, extrañando a los guardias. Pasaron quince minutos y entró Naruto seguido de una tímida Hinata…

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Para su desgracia no había nada peor que tener un trabajador tan impertinente como ese… ¡Cómo era posible que la información que le pidió a Konan aún no estuviera terminada! Pein, quien estaba completamente escondido en esa penumbra dentro de su oficina, miró como Konan simplemente bajó la cabeza derrotada.

-¿Acaso ahora piensas con tu vagina?- rompió los papeles que ella le entrego demostrándole a la mujer que no estaba haciendo nada bien. -¡Deja de pensar en el miembro de tu estúpido amante y ponte a trabajar!-

-¡Hey!- La mujer realmente se enojó con su comentario. Por lo que azotó las manos en el escritorio. -¡No tienes derecho a decirme eso! Te he traído lo que he investigado. Te recuerdo que esa familia es muy cuidadosa con su privacidad… ¡todo los papeles primordiales están en su oficina! Tienen como ley no trabajar más que lo necesario en casa. Así que no me friegues con semejantes comentarios tan idiotas si no sabes nada-

-¿Todo el papeleo primordial lo tienen en el edificio Namikaze?- el hombre sonrió por semejante información. ¡Eso era! Tenía la respuesta a algunos de sus problemas. -¿Y por qué no estaba ese pequeño detalle en el reporte que me diste? Konan querida…- se levantó de su asiento y se acercó a ella de tal manera que la pegó a su cuerpo sin que ella pudiera hacer algo ante el asombro y sin más la besó.

Su tacto fue tan asqueroso que provocó que ella se separara fuertemente de él después de morderle los labios. -¡¿Pero qué te pasa? ¡No vuelvas a tocarme!- se limpió los labios y le miró con puro odio.

-Pensé que responderías a mis ganas de cogerte como la prostituta que eres.- Se limpió la sangre derramada con una gran sonrisa. -Escúchame bien Konan, una falla más y lamentablemente tendré que rescindir de tus servicios. Tú me perteneces, no lo olvides… ¡ahora lárgate y no me vuelvas a traer estupideces! Necesito cosas para desfalcar a Minato y su grupo de amigos… no me defraudes aún más.-

Konan no lo dudó y salió completamente enojada y preocupada. Lastimosamente él tenía razón ya que no solo Kensaru le había distraído tanto y le había quitado ese sentimiento de vacío poco a poco, si no que en verdad los Uzumaki le demostraron que no eran lo que tanto creyó. Tanto Minato como Kushina eran realmente buenas personas y ayudaban a los demás demostrándolo ella misma. La trataban como igual y jamás le faltaron al respeto. Decidió no hacer más ese informe ya que si se lo daba con el lujo de detalle que pedía, podría destruirles sin más… ¿qué hacer? ¿Podría soportar estar entre la espada y la pared hasta que lograra la manera de escapar de Akatzuki? Porque de algo si estaba completamente segura, la familia Uzumaki jamás se atrevería a matar a su familia…

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-¡OH SIIIII!- Festejó Sakura completamente triunfante. De alguna manera volvió a patearle "ahí" a ese arrogante y pedante amigo suyo.

-…- Sasuke mientras tanto, rodó los ojos por semejante derrota, pero esta vez no tuvo la culpa ya que era primerizo… ¿quién diría que su primera vez que jugó Wii fuera con Sakura?

-Hehehe, lástima descerebrado, pero te dio una paliza Sakura-chan y eso que es una mujer- Naruto tenía que admitirlo, había veces que a su hermana se le daban las ideas y esa era una. ¿En qué momento pensó que el Wii les divirtiera tanto con un simple juego? ¡Hasta Sasuke se había obsesionado por darle espadazos a su personaje!

-¡Me rindo!- Sakura se dejó caer en el gran sillón, seguida de Naruto, quien había decido dejar ganar a la peli azul después de que la pobre no dio una por su gran pena.

-Hn… gallinas- Sasuke, en cambio, deseaba continuar. Realmente no se esperó que su viernes acabara así. Era un hecho que tenía cierta "cita" con su amante en paso, pero era completamente preferible estar en esos momentos con ellos desperdiciando su energía de diferente manera. Rodó sus ojos en el momento preciso en que esos dos ricachones le miraron con una sonrisa burlona y le mostraron al mismo tiempo su dedo medio como respuesta a sus palabras.

-Hehehe, idiota- Naruto sonrió de lado al ver como el azabache se rendía y se colocaba al lado de Sakura y con él la misma Hinata. Sin dudas se había divertido de lo lindo y lo mejor era que dentro de pronto vendría la cena :D basada en delicioso Ramen proporcionado por su nana.

-Hn…-

-¡Oh Baka!- Sakura le dio un codazo leve a Sasuke, quien la miró con enojo fingido, ya que ese sentimiento realmente no estaba. –Ya te he dicho que dejes de ser un gárgamel fastidioso. Mejor trae tu Ipod e…-

-¡UN MOMENTO!- Naruto, quien estaba mirando la reacción de esos dos, sintió que la duda le asaltaba (Dahia: en pocas palabras, se le encendió el foco) y se levantó rápidamente para señalar a esos dos que no dejaban de mirarle extrañado con los ojos como platos.

-¿Qué pasa tonto?- Sakura se separó de Sasuke para mirar como su hermano comenzaba a tartamudear completamente asombrado. ¿Ahora que le saltaba por la cabeza?

-¿Desde cuándo se llevan bien?- La pregunta les asombró lo suficiente para abrir los ojos –Ya que me quedé en la parte donde tú- señalando a Sakura –le pateabas los huevos sin descaro alguno, y tú…- mencionando al moreno. –…le insultabas y no dejabas de decirle molesta-

-Eso imbécil, se lo sigo diciendo- Sasuke cruzó los brazos y puso una sonrisa burlona en su rostro. ¡Hasta que a uno de esos dos se le ocurría preguntar! Pensó erróneamente que sería su hermana la que tendría esa iniciativa, pero supuso que su timidez se lo impidió. –Ella seguirá siendo una piedra en el zapat… ¡AUCH!-

-Mira quien lo dice, idiota-

No terminó ya que la misma Sakura le pegó fuertemente en la cabeza, haciendo que Hinata sonriera levemente ya que ella si había notado desde hace rato que esos dos se llevaban demasiado bien. ¡Sin dudas Naruto era tan despistado! No quiso preguntar acerca de esa "amistad" ya que rompería el buen ambiente que se generó. ¿Por qué se ponía así el rubio por verles juntos? Para Hinata, el que Sakura fuera compañera de Sasuke, no le parecía nada mal…

-¡Sakura! ¡Naruto! ¡Chicos!- la voz de una alegre mujer se escuchó desde el pasillo, logrando detener la pelea que comenzaba entre Sasuke y Sakura. El "pobre" había aventado a la ojiverde al sillón y comenzó a hacerle cosquillas, dejando asombrado a Naruto ya que Sakura lo permitió y sonriente a Hinata, quien estaba feliz porque Sasuke rompió su coraza de hielo con alguien completamente diferente a él.

-¡Espera Sasuke! ¡Hahahaha!- Intentó fallidamente detener a ese monstruo del mal, pero no pudo ya que este no solo estaba sonriendo feliz, sino que no la dejaba por inmovilizarla con su propio cuerpo. Como no pudo más, le gritó como pudo a la única persona que podría ayudarle. -¡Nana, ayúdame! ¡Ayúdame!-

-Pero mi cielito, ¿por qué dejas que Naruto te moleste de esa manera?- la Nana entró con la charola en manos y no miró a los presentes ya que estaba entretenida con la charola y los platos de la cena. Kakashi le había ordenado que les diera de cenar a esos tremendos ruidosos que no dejaron verle cómodamente su película antigua y eso que estaban a unos muros de distancia.-Aquí está su cena chicos, así que dejen de pelear-

La mujer se la pasó todo el día dentro de la cocina preparando deliciosos platillos y era el momento de ofrecerlos. -¡Qué bueno! ¡Ya era hora!- Naruto dejó todo lo que tenía en sus manos para correr y ayudar a la pobre mujer que tenía cargando la charola con platos llenos de ramen. Ante eso Sasuke se alejó de una rendida Sakura, siendo socorrida por Hinata quien obviamente no dejaba de sonreír abiertamente.

-Gracias hijo, eres un encanto-

-Lo sé- Naruto le sonrió como siempre y miró a Hinata, extendiéndole su mano para que se acercara. En esos momentos Sasuke se retiró por corto tiempo para ir por su Ipod. –Hinata, quiero presentarte a tu competencia-

-¿Compe-competencia?- La Hyuga le miró con duda y pena. Ante eso, fue Sakura la que sonrió abiertamente. Esos dos, sin querer queriendo, estaban en camino a cumplir los deseos de sus respectivas hermanas.

-¡Sí! Esta mujer hermosa es la mejor cocinera de ramen que he tenido el gusto de conocer…- mirando a su nana. –Nana, te presento a Hinata Hyuga, es tu competencia oficial en la cocina y mi futura esposa…-

Ante eso, la adulta sonrió complacida y Hinata se ruborizó por completo. ¡Pero qué le pasaba al rubio! ¿Qué se le olvidó que era esto una farsa? Y no fue la única que pensó que estaba loco ese rubio. Tanto Sasuke como Sakura estaban que no se lo creían… ¡La había presentado como su futura mujer!

-Mucho gusto Hinata- ella le ofreció su mano y cuando Hinata se la dio y la jaló de tal manera que la abrazó fuertemente. –El sr. Kakashi me ha informado todo y sé el porqué de tu boda, pero de todas maneras, bienvenida a la familia-

Simplemente, no supo que decir. -Gra… gracias-

-De nada- La nana se separó de Hinata y después buscó con la mirada a ese travieso rubio. -Y Naruto, por favor no juegues… mejor ayúdame a…-

No pudo decir más después que le miró. Sus pupilas se dilataron ante el terrible asombro que se presentó en todo su ser. ¡No era posible! El chico que se encontraba mirando detenidamente su Ipod en busca de la mejor canción mientras que Sakura estaba a su lado le era completamente conocido. ¡Era Fugaku junior en persona! ¡Oh por Dios! La fuerza se le fue de las piernas y lo último que recordó después de escuchar la ruptura de la vajilla, fue el grito desgarrador de Sakura…

-¡Nana!-

(Dahia: * Lo admito, mi delirio desde que estoy en México es sin lugar a duda la salsa valentina XD)

Continuará...