14. En la víspera de las desgracias
D
emonios, el tiempo se ha pasado volando, en menos tiempo del que me esperaba ya es 13 de febrero y los Malfoy, a pesar de encontrarse en una situación no tan favorable como antes, siguen conservando sus influencias y por el hecho de no poder sacar a tantos estudiantes de Howgarts, consiguieron que se les prestara el Gran Comedor para celebrar ahí la fiesta, y haciendo un derroche entre familias, lograron invitar a todos los alumnos de Howgarts, como siempre, no pudieron resistir las ganas de dar una recepción ostentosa a pesar de que Lucius es un mortifago identificado y Padma está embarazada.Toda la tarde se ha respirado un aura de excitación por todo el castillo y algunos maestros, como Snape, decidieron suspender sus clases y dar un sermón acerca de lo magnifico y perfecto que es Draco Malfoy.
Es aborrecible e inconcebible, pero menos mal que aun hay personas, como la profesora McGonagall, que opinan igual que yo.
Pero sin lugar a dudas todos tendremos que asistir, así lo ha estipulado el director.
Y ahí estaremos todos, sus amigos de Slytherin, su nueva familia política, porque como todos sabemos, su familia sanguínea no esta en condiciones para andar de fiesta. Aunque no por ello su madre, Narcissa, dejará de asistir, por mucho que le repugne, pues según la costumbre, debe dar su consentimiento y firma para que la unión sea posible.
Que tranquilidad se respira en las noches, especialmente cuando llueve tan suavemente. Estoy sola en la torre, Malfoy no se encuentra, seguramente estará por ahí festejando su última noche de soltería con sus amigos.
Escucho un ruido, se oye tan lejos y tan cerca, y curiosamente es al otro lado de mi puerta. La chapa esta girando, alguien ha forzado la cerradura y abre lentamente mi puerta. He tomado mi varita y la tengo lista en caso de que sea alguien queriéndome atacar. Pero no bien me he incorporado de la cama, siento que todo se niebla, como si de pronto hubiese quedado incapacitada para tenerme en pie o inconsciente.
Los ruidos se alejan...
¿Dónde estoy, Todo es muy oscuro.
La decoración verde esmeralda, los sillones de cuero, la chimenea con la serpiente, todo esto me parece muy familiar, como si supiera donde estoy pero sin estar plenamente segura de ello.
Ahora sé donde estoy, estoy en tu guarida, ¿cierto, Malfoy, Estoy en su sala oculta, mas profunda incluso que el calabozo que es su sala común. ¿Para que me has traído aquí?
-Buenas noches, Hermione, has dormido mucho, pero es tiempo de que te despiertes por completo.
- ¿Y a ti quien te ha dado permiso de llamarme por mi nombre, serpiente asquerosa?
-Oh, yo no necesito del permiso de nadie. Bien sabes que tengo lo que quiero cuando lo quiero.
- ¿Estamos solos?
- ¿Tan malo sería? Hubo un tiempo en que la soledad era nuestra cómplice...
-Pues no sé de que me estas hablando. Nunca hemos tenido nada que ver.
- ¿Puedes estar segura de ello?
-Claro. Como de que me llamo Hermione Jane Granger.
-Bien, entonces esto no significará nada para ti me supongo.
Te levantas del sillón donde te encontrabas hace unos momentos frente a la chimenea, y con paso seguro y pausado te acercas al otro sillón donde estoy acostada. Mi instinto me dice que aproveche y escape, pero no tengo mi varita ni deseo salir huyendo de tu lado. Un increíble magnetismo me mantiene atada a tus ojos y postrada en el sofá. Ya estas frente a mí, y lentamente acercas tu cabeza, me presentas tu cuello y con tu mano izquierda tomas delicadamente mi cabeza por la nuca y me acercas a ti. El olor de tu piel no me es nada extraño, lo he olido antes, aunque no puedo decirte como lo sé.
Estoy tan embelesada olfateándote que no me doy cuenta de cuando me has tomado en tus brazos y has empezado a abrazarme muy lentamente pero incrementando la intensidad y fuerza. Y tu rostro se acerca al mío, puedo sentir tu respiración sobre mis labios y muy despacio me besas, primero tiernamente y luego con pasión, abriéndote paso dentro de mi boca con tu lengua. Mi conciencia me dice que esto no debería ser, que yo te odio y tu me odias, y que probablemente mañana a estas horas ya estarás casado, pero un vago recuerdo me llega a la mente y acalla a las demás voces que me reclaman.
-Dime, Hermione, ¿lo recuerdas?- Me dices luego de romper delicadamente el beso.El sonrojo hace presa de mis mejillas y siento como si esto hubiera pasado antes pero no...
-No, no puedo recordar nada.
Das vuelta a tu rostro con una mirada desolada en tus ojos. Dime, ¿qué clase de recuerdo esperabas?
-Bien, Malfoy, ahora podrías decirme que es lo que hago aquí?-Hermione, ven por favor, y dime que me cumplirás un último deseo antes de que todo suceda...
- ¿Qué cosa?
Y sin pedirme permiso de ninguna índole me besas, muy delicadamente al comienzo pero al parecer no te puedes conformar con eso y por ello debes tratar de absorber todo mi aliento con la fuerza de tu beso, mientras las manos que antes posaste tranquilamente en mi cintura comienzan a pasearse por todo mi cuerpo. Insisto, me encantaría saber porque estoy dejando que hagas esto, y por que no estoy golpeándote, insultándote o lanzándote algún maleficio imperdonable.
-Oye, Malfoy en ningún momento te dije que accedería a tu petición.- Te digo luego de que me separo un poco bruscamente de ti. Los ojos acuosos me miran muy fijamente y tu boca no puede evitar torcerse en una mueca.
-En ningún momento te pedí que accedieras, solo dije que lo harías.- Porque no me extraña que tu forma de proceder sea esa, que jamás pidas nada, solo exiges, solo ordenas.
- ¿Sabes? Eres incorregible. Jamás dejaras de ser Draco Malfoy, aunque todos los maleficios del mundo solo fueran para eso.
-Gracias, Granger, sabes que me encanta que me halagues. Y dime, ¿por qué sigues aquí?
-Yo que voy a saber, estúpida serpiente. Te aseguro que no fue por mi propio pie que llegue aquí. Se supone que eso me lo vas a explicar tu.
- ¿Ah, sí?- Dices mientras levantas una ceja. -Pues que te puedo decir Sangre Sucia, que quizá estabas bajo algún hechizo, ¿te gusta esa explicación? Oh, tengo otra mejor, quizá estas tan perdidamente enamorada de mí que no puedes evitar mi cercanía y que ni siquiera te das cuenta de ello. Esa es buena. Pero quizá la más honesta sea que mis amigos te han traído como regalo de despedida a mi soltería.- En este punto te miro incrédula. - ¿Por qué me miras así? Yo no lo pedí. ¿Qué acaso no has visto la cadena en tu tobillo...?
- ¿Cuál cadena idiota?.- En este punto ya estoy enfurecida y muevo mi pie para intentar salir de la sala, pero tienes razón, de alguna manera estoy encadenada a la pared del fondo con lo que parece ser un encantamiento doble de cadena invisible. Con razón yo no lo había notado.
- ¡Dame mi varita y dime la manera de romper esto o yo te romperé algo mas!.-Te grito exasperada.
-Tonta, tonta Granger, ¿de verdad crees que voy a hacer eso? ¿Me crees acaso tan idiota como para cumplir lo que me ordenas?.- Me dices socarronamente.
- En momentos me parece que si lo eres Malfoy.
En este momento se oye que la cerradura de la puerta se abre y una tímida voz se alcanza a oír por el breve espacio abierto de la puerta.
- ¿Draco?.- es Blaise Zabbini.
- ¿Qué pasa Blaise?
- Oye, lamento interrumpirte, pero Padma esta afuera y desea verte y su hermana Parvati esta como loca diciendo que tienes aquí a Granger y que si no sales irá con el director.
-Esta bien, ya voy, pero ven acá.- Dices con tedio en la voz y expresión.
Zabbini tiene en el rostro una sombra de incomodidad por incordiar a su amigo y cuando entra y cierra la puerta le dices:
-Ok, Blaise, quiero que te quedes con ella un rato, y si no vuelvo en una hora la liberes, la lleves a la torre y te asegures que asista mañana a la boda.- Mientras me ves con malicia, añades: -Quiero que descanse y se vea espectacular para la gran celebración.
Y tras decir esto, Draco se va dejándome sola con Zabbini, el cual me mira como si fuese cualquier concubina de harén turco. Se sienta en un sillón y se me queda observando, recorriendo con su mirada todo mi ser. Intenta usar oculmancia conmigo, pero Harry ya me ha enseñado bien como contraatacar en ese caso, así que le resulta imposible.
-La verdad, aun no entiendo que es lo que tiene a Draco tan obsesionado contigo, no eres en absoluto nada en especial a mi ver.- Dice Blaise después de mucho rato de guardar silencio.
-Te ve, pero no puede tocarte, te oye en clases, se muere por abrazarte aunque no pueda, te quiere, pero no puede tenerte, oh si, él quiere pero tu no lo dejas.
-Mira, Zabbini, te juro que no sé porque tiene que pasarme esto necesariamente a mí. Yo no he hecho nada con él.
-Quizá ese sea el problema Granger. Las ha tenido a todas menos a ti.
-Pareciera solo el capricho de un niño mimado.
-Me parece que Draco se ha excedido. Ya pasó la hora. Vamos, te llevare a la torre.
Ya pasa de medianoche, ya es 14 de febrero y en unas cuantas horas mas, Padma Patil dejara de llamarse así para llevar el nuevo nombre de Padma Malfoy. Señora Malfoy. Lady Malfoy...
El cielo se ha tenidod de nubarrones, pareciera no ser el día propicio y tan esperado para la gran unión, pero aun así no hay duda de que se llevará a cabo. Zabbini esta al otro lado de mi puerta, lo escucho venir, y con un ligero golpe me pide permiso para entrar.
-Buenos días, espero que hayas descansado suficiente.- Me dice con un tono ligeramente sarcástico y benevolente.
-Hum, suficiente... ¿para qué?.- Le digo de manera brusca. -Para mí, no hay nada que celebrar.
-Sea ese tu punto de vista, yo tengo que cumplir una promesa hecha a un amigo. Toma, te mandó este vestido; las zapatillas y bolso a juego, al igual que la capa, están en tu armario.
- ¿Y quien te asegura que voy a ponerme lo que me das y a hacer lo que me pides?
-Vamos Granger, si sabes lo que te conviene a ti y a tus amiguitos, y en especial a tu 'novio', lo harás, sabes que podemos hacer cosas...- Me dice con una nota de amenaza en la voz. Y claro que sé de lo que estas asquerosas serpientes son capaces de hacer a quien los incordia.
-Esta bien. Pero no te quedes ahí parado. ¡Sal! O que ¿esperas que me vista frente a ti?
-De ninguna manera, pero no intentes nada, 'princesita de chocolate' o lo pagarás.
En menos tiempo del que mis expectativas contemplaban para mi arreglo personal, he quedado lista. La verdad el hurón tiene buenos gustos y el vestido me sienta muy bien. Es rojo sangre, de corte imperio, ajustado en el pecho y ligeramente en la cintura, y lo demás de tul volátil. Las zapatillas son de satén y la capa de terciopelo rojo.
Definitivamente me encantaría saber porque se molestó tanto en conseguirme ropas tan elegantes y caras...
- ¿Lista Granger?.- Se escucha al otro lado de la puerta.
-Claro. En un momento salgo.
Al momento de salir, Zabbini se queda observándome un buen rato, viendo de arriba abajo, rodeándome y viendo cada uno de los ángulos de mi cuerpo.
-Vaya, 'princesita' que arreglada ya eres otra cosa.
-Zabbini, me molesta que me vean como si fuera mercancía, así que si ya terminaste podemos dirigirnos a 'esa' ceremonia. Entre mas rápido termine, mejor.
-Vaya, cuanta prisa. Pero tus palabras concuerdan con las de Draco, así que, andando.
Al salir de la torre me percato de que la mayoría de los pasillos revientan de vida, muchos y sobre todo muchas se han levantado muy temprano, preparándose para la mayor fiesta esperada en Howgarts. En el Gran Comedor se han retirado las mesas de las casas y se han sustituido por bancas y reclinatorios, con una gran alfombra roja en el espacio dejado para fungir como pasillo central y en lo que normalmente es la mesa de profesores se ha instalado un gran escritorio donde, supongo, estará el oficiante.
Toda la nave se encuentra llena de flores: azaleas, rosas, jazmines, tulipanes, alcatraces, margaritas, orquídeas, que dan un exuberante perfume a todo el lugar.
