-Llega ocultándose tras un arbusto- Hola… -murmura bajito- XD Y ustedes dirán, "dijiste que ibas a actualizar como usualmente lo haces" y yo diré, "¡LO SIENTO!", en serio que lo lamento muchísimo ;n; Bueno, les explicaré más o menos mis motivos para no actualizar el viernes… Como algunos sabrán yo estudio gastronomía, a finales de febrero termino mi carrera :) y en este último "módulo" estoy viendo coctelería, maridaje y servicio al comensal, bueno, el caso es que toda la semana estuve de briaga… No es fácil probar 33 cócteles en un solo día sin salir victorioso, además de que luego se juntan todos los cócteles y te salen "aguas locas" y terminas tomándote un litro y medio de alcohol a las tantas de la madrugada… Y no, no soy borracha…. Además toda la semana pasada sobreviví durmiendo 15 horas :3 bueno, técnicamente esas son mis razones, disculpen uvú.
De igual forma quería hacer el comentario de la posibilidad de cambiar el día de actualización, debido a que mis semanas están volviéndose algo pesadas y próximamente entraré a mi "servicio", entonces no creo poder escribir en la semana, así que buscaría hacerlo los fines de semana, trayéndoles así las actualizaciones los días lunes.
En fin, me he explayado mucho, vamos a lo que nos interesa aquí… La gran mayoría cree que Jean es el hombre misterioso, bueno, ya verán quien es :3 Otra personita comento por ahí que quieren Jean x Armin, me agrada la idea, buscaré como meter a la pareja *-* y en otras cosas…
Angel Maxwell: no mataré a nadie D: digo, amaría hacerlo, sinceramente… Pero muchas me lincharían XD hahaha, la situación del año es por otra cosita, pero ya lo verán más adelante :3
BlackTrueDemon: oh, el monosílabo yo lo tomo como un "mm..", "hum", cosas así, o sea como sonidos cualquiera, así de esas veces que alguien te está hablando y sólo haces esa clase de sonidos como para que sepa que le pones atención, no te preocupes, puedes preguntar lo que quieras *-*… Sobre lo otro, wow, me sentiría realmente honrada de que lo hicieras :) así que mi respuesta es sí, me encantaría.
AGRADEZCO UNA VEZ MÁS LOS FOLLOW (que por cierto ya son más de 100 ;n;), FAVORITOS (que ya va para los 100 ;3;) Y LOS CASI 200 REVIEWS… Me siento realmente feliz, ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!
Y bueno, ya les dejo leer.
.-.-.-.-.-.
1 año.
Aquella mañana al abrir los ojos pudo percibir el fuerte clima frío que aquejaba la ciudad, se removió entre las cobijas y se estiró buscado desperezarse; se irguió con la acostumbrada pesadez matutina y viajó la mirada hasta la cuna donde un pequeño bulto envuelto en frazadas yacía descansando plácidamente. Bostezó y salió de su cómodo colchón, resintiendo al instante el clima, buscó lo más rápido posible la ropa que utilizaría aquel día e ingreso al baño para poder darse una merecida ducha caliente, treinta minutos más tarde se hallaba afuera, afinando pequeños detalles como lo era su cabello y el calzado, terminado esto salió de la habitación, no sin antes darle un último vistazo a la criatura.
Tomó un ligero desayuno a base de café y pan tostado, acompañando con un poco de fruta. Pasado algún tiempo y con sus alimentos terminados el timbre sonó, dándole a saber que la chica encargada de la menor había llegado, fue a abrir la puerta, siendo recibido por una amplia sonrisa y un amable saludo.
"Buenos días, señor" dijo la mujer.
"Buenos días" murmuró con el usual tono cortante. "Todavía está dormida" agregó, adentrándose al departamento.
"Comprendo, entonces tengo tiempo de hacerle algo rico para tomar" habló, siguiéndole de cerca.
Soltó un bufido como respuesta y se fue en dirección a las habitaciones, yendo hasta la suya para lavarse los dientes y coger un abrigo, seguramente fuera haría mucho más frío. Se acercó al objeto de madera donde la menor aún se encontraba en el quinto sueño, le acarició la cabeza con suavidad y se retiró.
Durante su jornada laboral estuvo checando constantemente el teléfono móvil, "21 de diciembre", podía leerse en la pantalla. Dejó de teclear y suspiró, perdiendo su mirada la pantalla del aparato electrónico, cruzando sus manos sobre su rezago, dejando que sus pensamientos volaran al pasado, había pasado ya un año, ¿cierto? Aún podía recordar el atascamiento nocturno de aquel día, el dolor del golpe que había recibido al caer de lleno contra el suelo y el tierno rostro de la niña. Aún recordaba las palabras escritas en el papel y la furia que sintió ante las mismas.
Había pasado ya un año, ¿cierto?, uno donde había tenido que aprender desde cómo cambiar un pañal, hasta como bañar. Tuvo que resistir largas noches en vela por los interminables y desesperados llantos por razones desconocidas a simple vista, ahora se encontraban hasta ese punto.
"¡Enano!" su concentración se vio interrumpida por una voz femenina. "Te traigo el análisis de mercado que me pediste sobre el proyecto con los estadounidenses" completo, cuando se halló frente al escritorio del contrario.
"Lo has hecho más rápido que de costumbre" respondió, tomando el folder que le extendía la mujer.
"Hoy tengo razones para terminar rápido mi trabajo" sonrió ampliamente.
"¿La loca teniendo planes de noche? ¿Acaso van a pasar una película gay?" enarcó una ceja.
"Querido, yo no veo películas gay por televisión, las censuran en demasía y las que pasan por el canal para adultos ya me las he visto" soltó con naturalidad.
"Eres increíblemente descarada" fijo su mirada en los papeles que le habían llevado recientemente.
"Yo diría que soy de mente abierta" rio. "Cuando quieras te presto alguna película o libro, estoy segura que te agradará a tal grado que luego querrás experimentarlo" le guiñó el ojo.
"Sí, créeme que no" contestó sin dejar de leer.
"¡Oh, vamos enano! ¿Hace cuánto no tienes una relación? ¡Siquiera una pareja!" dijo mientras movía las manos, llamando la atención del hombre.
"No necesito una pareja y no tengo ganas de tener una relación" su tono se volvió fastidiado.
"Pero Amara en algún momento necesitará una figura que ocupe la parte materna."
"Ella podrá quererlo, necesitarlo, incluso pedirlo, pero yo no, no me obligaré a tener algo que no quiero."
"Bueno, entonces por lo menos apiádate de tu amiga y hazlo con un chico" el azabache no dudó ni un momento en lanzarle el teléfono inalámbrico, dándole justo en la frente.
"¡Hey!... Ay…" chilló la castaña. "¿Por qué siempre eres tan agresivo?"
"¿Por qué haces preguntas tan estúpidas?" contraatacó.
"Sólo pensaba que serías un buen amigo y le cumplirías su pequeño capricho a tu mejor amiga" respondió sobándose la zona afectada.
"¿Quién dijo que eres mi mejor amiga?"
"Enano, ¿qué harás hoy?" ignoró la pregunta anterior.
"¿A qué te refieres?"
"Sabes qué día es hoy, ¿cierto?"
"Por supuesto que lo sé, ¿a qué viene el interés por saber que haré hoy?"
"Irvin junto con su esposa y yo planeamos ir a ver a Amara" dijo con entusiasmo.
"No los quiero ver en mi casa" soltó instantáneamente. "Y por cierto, retírate que tengo trabajo."
"Ahí estaremos" terminó diciendo para así salir de la oficina del contrario.
La tarde cursó con tranquilidad, llegando finalmente la hora de salida; Levi abandonó la empresa como normalmente lo hacía, deseando estar pronto en su hogar para poder tomar un respiro y relajarse. Durante el trayecto hasta su departamento se encontró con un embotellamiento que le provocó una gran molestia y sin quererlo le trajo una vez más el recuerdo del año pasado, donde encontró en una situación similar, inhaló y exhaló de manera profunda, buscando relajarse; desvió su mirada opaca a los comercios que se encontraban cercanos, no pudo evitarlo.
Tras 35 minutos de luchar contra el tráfico consiguió verse frente a la puerta de su departamento, abriendo la misma con tranquilidad, al fin en casa, no podía haber nada que arruinará su momento de tranquilidad, excepto, claro su querido jefe acompañado de su mujer y la loca de Hanji.
"Buenas noches, Rivaille" saludó con educación la esposa de Irvin.
"Buenas noches" respondió al saludo con notorio desgano.
"¿Quién es la niña más linda del lugar? ¿Quién?" hablaba la de anteojos con la menor, a quien tenía en brazos.
"¿Podrías dejar de hablarle como retrasada a mi hija?" habló el azabache mientras se acercaba a donde se hallaban ambas.
"Tu papá es un amargado, cariño" dijo mientras ignoraba al contrario.
"Me alegra que se lleven tan bien, Levi" intervino el hombre rubio, sonriendo.
"Por supuesto" contestó con sarcasmo el aludido.
"Parece que hicimos bien en no traer pastel" murmuró la mujer del rubio. "Rivaille lo ha traído" sonrió ampliamente.
"Oh, si tu padre no es tan malo, mi pequeña" comentó Zoe a la niña.
El de ojos grisáceos juraba que si no fuera porque tenía un poco de educación, les hubiera sacado a patadas del lugar, ¿acaso no se daban cuenta que sobraban? Un par de horas después los "invitados" partieron, dejando al par de pelinegros solos, el mayor se dedicó a limpiar y arreglar el desastre resultante, mientras la chiquilla le observaba cuidadosamente desde el suelo.
"Papá" le llamó.
"¿Qué?" preguntó mientras lavaba los platos que habían usado para el famoso pastel.
"Papá" repitió, captando la atención que buscaba.
"¿Qué quieres, Amara?" volvió a cuestionar, mientras se acercaba a ella.
La ojinegra no dijo más, simplemente volteó su mirada a la ventana y señaló con firmeza hasta la misma, haciendo que él repitiera su acción, encontrándose con aquella lluvia blanca.
"Se llama nieve" la niña alzó los brazos.
No necesitaba más para saber que quería, se agachó y le cogió entre sus brazos, cargándole y llevándola hasta el cristal, ella colocó sus manitas y frente contra el mismo, dedicándose a observar extrañada e interesada aquel nuevo suceso.
"Feliz cumpleaños, Amara" murmuró, apretándole con suavidad entre sus extremidades.
Y es que ya había pasado un año, un amargo año lleno de ella.
Familia.
El usual automóvil negro detuvo su marcha frente al jardín de niños, permitiendo ver al par de pelinegros que yacían dentro del mismo; la menor se acercó al asiento del conductor y dejo un pequeño beso sobre la mejilla del mayor, como clara forma de despedida.
—Nos vemos en la noche—murmuró la chiquilla.
—Mocosa, pórtate bien y sigue las indicaciones de las profesoras, no quiero problemas, ¿entendido?—dijo el hombre.
—Levi, ¿cuándo has tenido queja alguna sobre mí?
—¿Cuántas veces han salido al acuario?—la niña hizo un puchero.
—Es la primera vez.
—Exactamente, así que no vayas a causar algún desastre.
—No soltaré a Eren—aseguró.
—No sé quien deba cuidar de quien en esa situación—suspiró pesadamente—Anda, ya vete que se les hará tarde.
—Vale, nos vemos—respondió descendiendo del carro, para así adentrarse en el colegio.
Caminó a paso lento hasta el aula, encontrándose con una muchedumbre de niños a los cuales se les iba repartiendo una pulsera de plástico color azul cielo donde podía leerse en letras más oscuras "CinéAqua", ingresó en el lugar y fue directamente hasta su lugar, tomando asiento en el mismo, esperando a que estuviera más despejado para poder ir de igual forma por su pulsera.
—Buenos días, Amara—saludó el joven castaño, tendiéndole la mano.
—Hola, Eren—saludó sonriente, dándole su manita.
—¿Te sientes ansiosa? —preguntó cogiendo la muñeca de la niña, colocando en la misma el accesorio de plástico, sin poder evitar sonreír—No la has dejado de usar—comentó con ternura.
—¿Eh? —soltó confundida y luego dirigió la vista hasta el lugar donde yacía la pulsera, sonriendo una vez más—Jamás dejaré de usarla, es un regalo muy importante para mí—agregó agitando su brazo, haciendo que la otra pulsera que tenía se moviera.
—Me alegro mucho que te haya gustado y la sigas usando—le acarició la cabeza con cariño.
—Por supuesto—colocó su mano sobre la del contrario, dejando que le siguiera acariciando.
—Eren—llamó la profesora al chico—¿Podrías ayudarme a llevar a los niños al patio?
—Claro—dijo él al instante, separándose de la menor—¿Vamos?—volteó a ver a la pelinegra, la cual asintió, parándose de su lugar.
El Jaeger llevó al grupo de niños hasta el patio, en donde se encargó de formarlos del más pequeño al más grande y así poder finalmente ir a la entrada del instituto, abordando el autobús que los llevaría hasta el acuario, donde la ojinegra no dudo ni un instante en apartar el asiento continuo para el muchacho de ojos verdes, el cual captó la intención y fue a tomar lugar ahí.
—¿Has ido al acuario antes, Eren?—preguntó, mientras apoyaba su cabeza en el brazo del otro.
—Sí, unas cuantas veces de niño—murmuró, levantando el brazo, para pasarlo por los hombros de la niña, abrazándola.
—¿Te gusta?
—No es malo, pero prefiero ver a los animales en su hábitat natural, es impresionante verlos ahí.
—¿Alguna vez has visto a los delfines en el mar?—él asintió.
—En las últimas vacaciones que pasamos como familia, mamá tenía ganas de ir a ver el mar, fuimos a la playa y en el primer día pudimos apreciar a unos delfines a lo lejos, fue maravilloso, tanto que la imagen quedó plasmada en mi cabeza, creo que por eso me gusta la fotografía, porque puedes guardar recuerdos para toda la vida en forma de imágenes.
—Seguramente ella también se quedó con la misma imagen que tú, ella debió sentir lo mismo que tú—susurró mientras su mirada negra se cruzaba con la verdosa.
—Así debió ser, Amara—sonrió nostálgico y apretó el agarre que mantenía con la chiquilla.
Media hora después el autobús se detuvo frente al enorme edificio de colores grisáceos y azulados, con montones de pancartas anunciando sus espectáculos y nuevas adquisiciones. Los menores bajaron de forma tranquila del transporte y volvieron a formar las filas que habían creado en un principio, iniciando así su entrada al lugar.
Un hombre les dio la bienvenida y les anunció que él sería su guía durante el recorrido, dirigiéndolos hasta una sala amplia y oscura, donde les proyectaron primeramente un cortometraje animado sobre la vida marina, el cual no duró más de doce minutos. Saliendo del lugar, iniciaron su caminata por los largos pasillos llenos de estanques, donde podían apreciarse todo tipo de peces, crustáceos, cetáceos y más.
—Amara…—susurró una pequeña rubia de caireles y ojos cafés, picando con suavidad el hombro de la aludida para llamar su atención.
—¿Hum? ¿Qué pasa, Gina?—habló igual de bajito, viendo de reojo a la niña.
—Voltea discretamente y ve a la persona que está en el lugar de las tortugas—volvió a susurrar, para evitar ser regañada por no prestar atención.
La azabache hizo lo que su compañera le dijo, volteando fingiendo observar otra cosa, visualizando a la persona a la cual se refería la contraria, cabello castaño, alto, de piel morena; era el hombre del restaurante, no había duda alguna.
—Cada vez se acerca más…—dijo la rubia.
—Lo sé—regreso su vista al frente, enfocándose en lo suyo.
—No se lo has dicho a tu papá, ¿cierto?—preguntó mientras comenzaban a caminar a la siguiente sección.
—No creí que tuviera tanta importancia—soltó con simpleza.
—Amara…—frunció el ceño ligeramente.
—Hace unas semanas lo vi en un restaurante.
—¿En serio?—habló con notoria sorpresa—¡Lleva desde diciembre observándote!
—¿Qué tal si no me busca a mí?
—¡Oh! Para unas cosas eres muy inteligente y para otras no tanto—bufó—Amara, en el último mes no ha pasado día que no esté fuera de la escuela esperando a ver qué haces, ahora hasta te sigue.
—No me pongas nerviosa.
—Amara…
—¡Amara! ¡Gina!—las menores dieron un pequeño saltito asustadas.
—E… Eren—tartamudeó la ojinegra.
—¿Les pasa algo? Se están quedando atrás.
—Profesor, hay…—intervino la de ojos cafés, pero antes de poder decir más la otra le tapó la boca con ambas manos.
—No pasa nada, Eren, sólo decíamos lo bonitos que son los caballitos de mar—comenzó a empujar a la otra—Vamos, Gina.
—¿Caballitos de mar?—ladeó la cabeza confundido, observando el letrero que yacía en la pared, donde podía leerse "pez globo".
—Los niños son adorables, ¿no es así?—una voz masculina llamó la atención del chico.
—Sí, lo son—respondió, encontrándose de frente con la otra persona.
—¿Llevas mucho como profesor?
—¿Eh? Podría decirse que no—dijo frunciendo ligeramente el entrecejo.
—No pienses mal—rio con levedad el hombre—Sólo preguntó porque me gustaría que el año entrante mi hijo ingresará a esa escuela.
—Comprendo.
—Creo que te he incomodado un poco—sonrió de medio lado—Te dejo entonces, disfruta del recorrido—terminó por decir, para continuar su caminar.
El castaño se quedó observando como el tipo se perdía entre el pasillo siguiente, negó intentando alejar cualquier pensamiento de su cabeza, para ir también por el mismo camino, llegando así hasta donde se encontraba el grupo de niños gritando animados por la próxima actividad. Arribaron a la zona abierta del lugar, donde se llevaba a cabo el espectáculo de los lobos marinos, donde se entretuvieron por un buen rato, para después tomar un descanso en la fuente de sodas del establecimiento y así desayunar.
Amara a mitad del almuerzo fue hacia un bote de basura cercano, para deshacerse de los pocos desperdicios con los que ya contaba, si algo dejaba tener un padre amante de la limpieza, era eso, cualquier cantidad de basura, debía irse a su lugar casi al instante, vació lo que llevaba y se dispuso a volver a los comedores, sin embargo no pudo evitar notar la presencia del hombre que le seguía, tragó pesado y continuo su andar, intentando ignorarle, sin embargo todo aquello se vio perdido al ver que se acercaba a ella, sus pasos se volvieron más rápidos, hasta que sintió un brazo pasarle por los hombros, atrayéndola al cuerpo de un extraño individuo.
—Hola—saludó con una sonrisa el chico.
—Ho… Hola—le regresó el saludo, sin poder salir de su sorpresa.
—¿Te acuerdas de mí, cierto?
—¿Armin, verdad?—el rubio asintió.
—Sí, me alegra que me recuerdes—desvió su mirada azulina con ligereza—¿Estás aquí por la escuela?
—Sí, vinimos a un recorrido ¿y tú?—cuestionó elevando la vista, notando las acciones del muchacho.
—Vine a traerle unos apuntes a un compañero, él trabaja aquí.
—¿No sería más fácil llevárselos a otro lado?—ladeó la cabeza—¿Son novios?—preguntó sin dudar.
—¡¿Qué?!—se sobresaltó ante la pregunta, coloreándose de un fuerte carmín.
—¡Amara!—llegó Eren trotando—¿Dónde estabas? Sabes que no puedes andar sola por ahí. Oh, Armin ¿qué haces aquí?
—Ah, yo, vine a dejarle unos apuntes a alguien—contestó aún con los colores en su rostro.
—¿Por qué estás tan rojo? ¿Te sientes mal?—el rubio negó.
—Se sonrojó porque adivine que vino a ver a su novio—susurró la azabache, mientras reía bajito.
—¿Novio?—preguntó el castaño sorprendido y confundido.
—¡No!—gritó el chico mientras soltaba a la menor.
—Oh.
El trío se vio envuelto en un silencio incómodo, donde todos miraban a todos, en busca de alguien que iniciara la conversación de nueva cuenta. La menor se acercó al Jaeger y se aferró a su cintura, escondiendo el rostro en el abdomen del chico, dando a entender que ella no diría nada más.
—Debo irme…—dijo Armin, rompiendo el silencio.
—Nosotros también—respondió el ojiverde.
—Entonces nos vemos después, ¿sí?—el más alto asintió—Adiós, Amara.
—Adiós, Armin—se despidió, sin sacar el rostro de donde se hallaba.
El par volvió hasta donde se encontraban los otros para finalizar sus alimentos y continuar con lo que restaba del tour.
Terminado el horario de clases y ya en la escuela, cada niño fue entregado a su respectivo tutor, excepto la de luceros negros quien aquel día esperaría por el chico de hebras cafés, quien la llevaría a casa, donde le haría compañía junto con la jovencita rubia quien se hacía cargo de ella. Pasaron la tarde jugando y viendo películas, luego ayudándole a Christa a preparar la cena que degustarían más tarde. Entradas las nueve p.m. la de ojos azules se retiró del departamento, dejándoles solos.
Amara cayó rendida poco después, siendo llevada así por el mayor a su cama. Salió de la habitación de la nena y se dirigió a la sala, donde se quedó leyendo un libro que le había encontrado interesante de la repisa de ahí mismo; se perdió tanto en la lectura que se asustó cuando escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose.
—Buenas noches—susurró, dejando el libro a un lado, dirigiendo su total atención al de ojos opacos que acababa de llegar.
—¿Qué tienen de buenas?—preguntó con molestia.
—Oh, ¿un mal día?
—Todos mis días son malos con la maldita de Hanji dejándome cosas de extraña procedencia en mi portafolio—suspiró con cansancio, dejándose caer en el sillón donde se encontraba el menor.
—¿Ahora qué te dejo? ¿Un nuevo libro?—bromeó, ganándose una mirada de odio por parte del contrario.
Si bien, el día que le cuestionó sobre la información de prácticas eróticas no había obtenido la respuesta que buscaba, por lo menos ahora sabía que la culpable de todo aquello era Hanji Zoe, la adorada tía de Amara, quien tiene un extraño amor por las relaciones homosexuales y quien, desde que se enteró de la relación de ellos dos, no había perdido oportunidad alguna de acosarle por medio de recados que mandaba con la niña.
—Esto, ahora me dejó esto—hurgó en su maletín y sacó una bolsa de plástico.
—¿Qué es?—soltó mientras cogía la bolsa y comenzaba a desdoblarla, introduciendo su mano para sacar lo que había ahí—Esto…
—Sí, justamente eso—bufó enojado.
Las mejillas del más chico se pintaron de un rojo intenso y su mano comenzó a temblar con ligereza, sacando de forma lenta el objeto; el mismo que cuando tuvo totalmente afuera le hizo ponerse completamente rojo.
—Un… Un… D… Dildo—tartamudeo observando el juguete de color azul rey.
—¿Por qué te sorprende tanto? ¿Acaso no habías visto uno antes? —preguntó Levi fastidiado.
—Claro… Que… Que… Los he visto…—dijo con dificultad.
—Entonces, ¿por qué te pones así? —tomó la bolsa que estaba sobre el sillón, sacando unos pequeños frascos de la misma.
—¿Lubricante?—cuestionó el Jaeger, aún más perturbado.
—No sé qué demonios le pasa por la cabeza a esa loca…
—Yo creo saber qué le pasa por la cabeza—murmuró bajito el muchacho, coloreándose todavía más.
—Y según tú, ¿qué le pasa por la cabeza?—dijo el azabache alzando su mirada, encontrándose con la contraria.
Duraron unos momentos viéndose, instantes donde la mente de Rivaille comenzó a trabajar y procesar las palabras del otro; haciendo que sus mejillas se empezarán a tornar de un brillante color, provocando que desviara la mirada, perdiéndola en dirección a la cocina.
—Creo que lo comprendiste…—susurró.
—Es una maldita enferma… —los pensamientos del mayor tomaron un rumbo diferente, volviéndose de forma rápida al castaño—¡Y tú también eres un maldito enfermo si crees que voy a usar esto!—le golpeó con un cojín.
—¡Pero si yo no dije nada!—se cubrió con ambos brazos.
—¡Pero seguramente lo pensaste, mocoso calenturiento!
—¡Yo no pensé nada!—dijo tomando como pudo el cojín, impidiendo ser golpeado una vez más.
—¡¿Por qué te pusiste tan nervioso entonces?!
—¡Es normal que lo haga cuando me encuentro con esto!—se excusó, moviendo el consolador de un lado a otro.
—¡Deja de mover esa cosa!—detuvo con su mano la del menor.
—¡Entonces deja de hacerme falsas acusaciones!
—¡Eres desagradable!
—¡¿Desagradable?! ¡Tú eres el que piensa que yo imagino cosas pervertidas!
—¡¿Me vas a decir que no lo hiciste?!
—¡¿No habrás sido más bien tú?!—contraatacó Eren.
—¡¿Qué estás diciendo?!
—Saben…—la discusión de ambos se vio interrumpida por la voz adormilada de la otra personita que se encontraba en el departamento—Yo sé que ustedes son adultos y pueden dormir hasta que quieran, pero aquí ya hay personas dormidas, así que bajen el tono—bostezó—Por cierto, ese plumón es muy lindo—dijo, refiriéndose al juguete que ambos mayores tenían agarrado—Buenas noches—agregó, yéndose por el pasillo, dejando a los otros dos pasmados.
—Creo que olvidamos a Amara…—dijo el Jaeger.
—Todo es tu culpa—respondió el pelinegro.
—Tal vez—empezó a reír.
—¿Qué es tan gracioso?—cuestionó molesto.
—Todo—contestó en medio de risas, acercándose después al más bajo, atrapándole en un abrazo.
—No me abraces cuando tienes esa asquerosa cosa en las manos—forcejeó el de ojos grises.
—Lo siento—se disculpó, soltando el objeto, haciendo el agarre más fuerte.
—Eres un idiota—dejo de intentar zafarse, dejándose hacer.
—Me lo has dicho muchas veces—sonrió divertido, separándose para poder verle a la cara, acercándose después para besarle en los labios.
—La mocosa podría volver—aseguró el contrario.
—Ahora estaremos callados, así que dudo que lo haga.
—Idiota—repitió para ser ahora él quien se acercará y besara los labios contrarios.
—Te quiero—murmuró el joven en medio de besos.
—Hum…—fue lo que recibió como respuesta.
Unos cuantos besos y cariños después, Eren se despidió de Levi, quien alegó era tarde y quería tomar una ducha para poder ir a dormir, razón por la cual no pudo negarse a la retirada. Salió del edificio y tomó un taxi, probablemente no alcanzaría el último tren, de forma que era mejor no arriesgarse; durante el trayecto no pudo evitar ir tarareando feliz, aunque el mayor no le había respondido como hubiera sido correcto, le había dado la contestación que él se esperaba, de forma que se había alegrado.
Llegó a su hogar, subió las escaleras con rapidez, se sentía con bastante energía y la razón era más que obvia; llegó hasta su apartamento e introdujo la llave en la cerradura con cuidado, probablemente Mikasa ya estaría dormida, o eso era lo que esperaba, no deseaba tener una interminable plática de por qué llegaba hasta tan tarde, aunque muy en el fondo sabía que aquello sería como un milagro, conocía a la chica, ella todavía estaría despierta esperando por él, con teléfono en mano llamando a la policía por la desaparición de su hermano. Suspiró y giró la perilla, ingresando a su casa, encontrándose con dos individuos charlando en la sala, la más obvia, su hermanastra, sin embargo la otra persona le resultaba desconocida, al menos hasta que se acercó más.
—¡Eren!—dijo la asiática, parándose de su asiento, yendo hasta él—¿Dónde estabas?—cuestionó con notoria preocupación.
—Estaba con unos amigos.
—Armin se fue hace poco, vino a buscarte, dijo que tenía algo importante que comentarte.
—¿Algo que comentarme?
—¿Con quiénes estabas?
—Mikasa…—le vio de forma suplicante.
—A mí también me gustaría saber con quién estabas, Eren—el recién nombrado dirigió su atención a la persona que acababa de pararse de su lugar.
—Papá…—susurró sorprendido.
—Hola, Eren—le saludó.
No quería decirlo, pero lo sabía, le esperaba una larga, muy larga noche.
.-.-.-.-.-.
¡CHAN! ¿Ahora qué pasará? :3 Nada bueno, seguramente XD ¿Quién es el hombre que sigue a Amara? No se los diré 7u7 al menos no ahora, jejeje, ¿Qué nos espera con Hanji y sus regalos? :B En fin, esto ha sido todo por hoy, espero que haya sido de su agrado y eso :) nos vemos el lunes, ¡tengan unos hermosos días llenos de yaoi! :3
