INVITADAS:
Dense una vueltita por sus perfiles y por sus FANFIC´S, búsquenlas como:
*KAITO:KaItOsCaRLEt_PF
*ADDY:KamuiUmiko [Nuevo Nombre]
*Hikari:Popy16
Gracias.

Seguramente algunas de ustedes me ODIAN por haberlas dejado tanto tiempo. Bueno para ir al punto; mis computadoras murieron al igual que la USB u.u* PERDONEN SI NO CONTESTÉ REWIEWS, PERO SE LOS AGRADEZCO MUCHO!
Disfruteeen muchísimoo!

=INUYASHA no me pertenece=


Mateo caminaba deprisa siendo seguido por Inuyasha, Miroku y Sango

¡Dense prisa!¡Diablos! ¡Yo puedo arreglármelas solo!− Después de que Miroku había terminado de decir el paradero de las hanyo se dio prisa para buscar a Kaito pero fue detenido por Inuyasha quien le insistió en que entre todos podrían acabar con Aku, y éste solo acepto por que podría usar de distracción a estos tipos y el salir sano y salvo junto con Kaito.

La rubia fue arrojada "a los pies" Aku. Su cuerpo estaba envuelto en las mismas cadenas que era imposible escapar de ellas.

¿Dónde está el collar?− Kaito no respondió. –Te volveré a repetir...− Se levantó del trono y caminó hasta ella, agachándose a su altura y tomó su barbilla. −¿Dónde está el collar?

¡No sé!

¡¿Cómo diablos no sabes?!− La arrojó a un lado.

¡Yo no lo tengo en mi poder!

Mas te vale que me digas, porque si no ya no volverás a ver a tu hermanita linda…− Chasqueó los dedos y el mismo chico rubio que la atrapó traía del brazo a una pequeña castaña que estaba inconsciente y llena de heridas.

¡Hana!− Trató de luchar para rescatar a su hermana pero cada vez que lo hacía las cadenas de pegaban más a su cuerpo. −¡Maldito! ¡Déjala en paz!

¡Dime donde está!

¡En la casa de Inuyasha!− Kaito se sorprendió de sus propias palabras. Ella no quería poner en peligro a Kagome ni a los demás, pero no podía permitir que le siguieran haciendo daño a su hermana…

SweetMegupresenta;
EL COLLAR DE LA LUNA *Cap14: Un final no tan feliz

Inuyasha y los demás habían llegado hasta el lugar que Hachi les habían indicado. El hanyo miró por los huecos que las ramas y árboles hacían. Había muchos soldados y enormes bestias que cuidaban aquel castillo. Ya era muy obvio que tan solo hubiera una barrera tan frágil, la seguridad era increíble. Les indicó cuando debían atacar. Entonces ramas secas y guirnaldas de espinas comenzaron a volar de tal impacto con el que eran destruidas, inmediatamente las bestias y los guardias comenzaron a atacarlos…

−Muy bien linda, hiciste lo correcto…− Las cadenas que le impedían respirar desaparecieron.

−¡Ahora déjala!− Dijo al levantarse, el chico rubio arrojó a la niña. Kaito rápidamente corrió hasta ella, pero Aku se atravesó en su camino.

−No tan rápido…– Tomó a la rubia por los brazos y enterró un poco sus uñas en la blanca piel de la chica. Está gritó y con debilidad pronunció un "Asqueroso bastardo". –Primero debes…– El rostro de Aku se dirigió al de Kaito quien forcejeaba para liberarse pero al hacerlo era lastimada cada vez más… Pero el "demonio" se detuvo. Los ruidos de gritos, gruñidos y el filo de espadas lo hicieron distraerse. La mono-perro aprovechó esto y lo empujó haciendo que cayera.

–Ahora si mueres maldita mierda– Sus garras se hicieron más grandes, y se dispuso a atacarlo, con o sin armas podía matarlo. Aku hizo un campo protector haciendo que la hanyo se frustrara más, dando un grito de guerra y que sus ojos se volvieran carmín, comenzando a rasguñar una y otra vez lo que la separaba de asesinar a aquel miserable. Pero un golpe la hizo "volar" lejos de ahí. El rubio se había hecho dos, uno la golpeó y el otro la sostuvo para que no volviera a lastimar a su amo, quien se levantó y caminó hasta la salida de aquella enorme habitación. Pero tres jóvenes aparecieron frente a él, trayendo heridos a Mateo, Sango y Miroku, junto con Inuyasha el cual estaba envuelto en cadenas ya que era mucho más fuertes que los demás.

–¡Mateo!– Gritó Kaito al verlo siendo sostenido por uno de esos jóvenes, herido y medio inconsciente. La rubia le dio un codazo al otro rubio, este la soltó y volvió a ser golpeado. ¿Cómo era posible que hayan sido derrotados? Esta vez Aku tomó a Mateo y le colocó la espada que él portaba en el cuello.

–Si te acercas más, se muere, y ella también…– Otro secuas tomó a Hana e hizo lo mismo que su amo. No tenía otra salida, estaba demasiado débil como para atacarlo, no podría rescatar a ambos, y si rescata a uno, el otro moriría…

Kagome era atendida por la partera de aquella aldea, no faltaba mucho para que su bebé naciera, y a pesar de todo esto, se sentía tan inútil, no podía ayudar a Inuyasha, no podía hacer nada en esas condiciones, pero el bienestar de su bebé era lo primordial ahora.
La miko acariciaba su vientre con tanta ternura, mientras rezaba por que todo saliera bien. "Izayoi" la miraba desde lejos. No era justo que por su culpa… ¡No! Por la culpa de la verdadera Izayoi, Inuyasha y Kagome estuvieran metidos en ese lío. Si Aku-sama quería a Izayoi, a Izayoi tendrá…
La falsa niña fue hasta la puerta de la cabaña y buscó con la mirada a Miki, quien jugaba con Hikari. Regresó a un cuarto y revisó la bolsa de Hikari. De ahí sacó un cuchillo y lo guardó entre sus ropas, salió de ahí, dio un suspiro y se acercó a Kagome.

–Señorita Kagome– La nombrada miró confundida. ¿Por qué la llamó así? –Discúlpeme por todo…– Bajó la mirada comenzando a llorar

–¿Qué? ¿Pero que dices Iza…?

–¡No!– La interrumpió. –¡Yo no soy Izayoi! ¡¿Por qué no lo entiende?!– La miko abrió los ojos de sorpresa sintiendo como algo se rompía en su interior. Ni siquiera las palabras podían brotar de sus labios. –Discúlpeme, la he lastimado tanto con la maldad de Aku-sama, pero yo haré que esto pare– Corrió fuera de la cabaña sin prestar atención al grito de la miko quien se levantó y fue tras ella. "Izayoi" se acercó a Miki, la tomó bruscamente por la muñeca y salió corriendo entre las cabañas y las personas de la aldea. Hikari vio llorar a Kagome, entonces no perdió tiempo y corrió tras ellas, gritando que se detuviera. Miki por más que se jaloneaba no tenía oportunidad. Comenzó a gritar cuando vio que los brazos de "Izayoi" se habían llenado de tatuajes de color violeta. Por más que le pedía que la soltara, esta no hacía ningún caso. "Si Aku-sama la quiere, entonces la tendrá" Se repetía en la cabeza de la usurpadora… Cuando llegaron hasta el mismo bosque, ya habían perdido a Hikari, entonces se apresuró hasta llegar a aquella parte del bosque que estaba seca y daba miedo con tan solo mirarla. Obligó a Miki a meterse por un agujero que se formaba entre las ramas, espinas y raíces secas de la barrera que rodeaba el castillo de Aku. Cuando ambas pasaron, se dirigió a la entrada de la puerta siendo vista por todos los demonios y guardias, que al conocerla no defendieron la fortaleza de su amo, dejándolas pasar.

–P-por favor Izayoi de…

–¡Cuantas veces debo decirte que no soy ella!– Se giró molesta y sus ojos ahora se habían vuelto violetas también, entonces la pequeña hanyo ya no dijo nada. Al terminar el pasillo, había una enorme habitación tal y como si fuera una recepción o algo parecido donde estaban Aku y sus secuaces torturando a Inuyasha y Kaito. Se ocultaron detrás de una columna.

–Inuyasha– Susurró Miki. "Izayoi" la volteó a ver y después dirigió nuevamente su vista hacía aquella escena, en donde Aku estaba a punto de clavarle una espada al hanyo.

–¡AKU-SAMA!– Salió de repente, éste se giró para ver a la persona que había pronunciado su nombre, bajando la espada. Inuyasha se sorprendió al ver a su "hija"

−Veo que has regresado Izayoi− Aku comenzó a acercarse.

−¡No! ¡No te acerques a mi hija! – Inuyasha luchaba por liberarse de las cadenas que lo envolvían.

−Ella no es tu hija− El hanyo abrió sus ojos de sorpresa. La niña se quedó con la mirada gacha, entonces jaló a Miki quien se ocultaba detrás de la columna.

–Aquí está la verdadera Izayoi Aku-sama– Inuyasha seguía más sorprendido. ¿Así que todo el tiempo la niña que creyó su hija era mala? Y entonces Miki… ¡Estaba tan confundido!
Aku se hincó y tomó el rostro de Miki quien lloraba desconsoladamente.

–Bien hecho querida…– La soltó, levantándose, poniendo una mano detrás de su espalda, de la cual sacó una llama violeta y se acercó a "Izayoi". "Ahora ya no me sirves" Pensó Aku.

−Perdóname… pap…no, Inuyasha, ¡PERDONA POR ENGAÑARTE!− "Izayoi" enterró un cuchillo en el corazón de Aku cuando este se hincó para quedar a su altura, pero al verse agredido aventó a la niña y le arrojó la llama, asesinándola…
Miki trató de correr pero una enorme serpiente entró a la habitación, la acorraló y la enredó con su cuerpo.

–Trata de no lastimarla mucho, recuerda que la necesito…

Addy tiraba de las cadenas para poder liberarse. Era en vano, ya que eran demasiado fuertes, pero entonces la puerta se abrió.

–Addy– El "fenix" pronunció su nombre desde el umbral de la puerta. Esta lo ignoró. –Perdó…

–¡Cállate!

–Entiende que lo hice por ti

–¡Mientes! ¡Si lo hubieras hecho no estarías ayudando a Aku! ¡Juntos nos ganaríamos nuestra libertad!

–De eso se trata… Yo había acordado con Aku que te dejara libre. Tuve que recibir tantas bofetadas e insultos, pero al fin y al cabo el aceptó. Cuando te enfrentaste contra él, no te mató por que yo se lo había pedido, y para eso tenía que conseguir el collar y así él dejaría de buscarte y a mí me daría mi libertad.

–No debiste confiar en él, de seguro está planeando usarte o en cambio, asesinarte el mismo.

–Lo sé, pero prefería que te dejara a ti.

–¡Calla! Lo que tú me digas ahora no me importa– El chico pelirrojo caminó hasta ella, se hincó, tomó su mentón y la besó… Se levantó marchándose sin darle la cara a la hanyo que estaba completamente confundida. Habló justo antes de atravesar la puerta arrojando cerca de ella una espada de color negro con escrituras en plateado y violeta.

–Úsala, el mismo Aku le otorgó poderes especiales, y las de tus amigos están en el salón de armas, ellos están arriba peleando contra él– Al salir tecleó algo en la pared y las cadenas que ataban a Addy, esta vez la dejaron libre. Sus miradas se encontraron por última vez antes de que él se marchara, dejando la puerta abierta. La hanyo sobó sus muñecas, dirigiendo su mirada a la espada, tocando delicadamente la hoja y delineando con sus dedos la escritura. "Addy Li" Abrió sus ojos, tomando el arma y corriendo fuera de ahí hasta el lugar que él le había indicado. Al entrar al cuarto, había muchas armas, desde enormes martillos, hasta pequeñas armas blancas. Y en los más profundo de ese cuarto, había una vitrina en la pared, en la cual no había ningún arma, solo la forma delineada de ésta, entonces comparó la figura con su espada y coincidían. Él la había robado y hecho un escrito sólo para ella, y la imagen de su inesperado beso apareció en su mente, se ruborizó, pero sacudió su cabeza para sacar esa idea y volver a lo que estaba buscando, las armas de los demás. Revolvió cuidadosamente cada lugar hasta encontrar una caja enorme debajo de una mesa, la sacó y encontró las espadas de Inuyasha y Mateo, las pistolas de Kaito, el bastó de Miroku y el boomerang de Sango. Tomó dos fundas, colocando su espada y la de Mateo en la primera y en la otra colocó las pistolas. Se puso el boomerang en la espalda como lo hace Sango y casi arrastrando se llevó la espada de Inuyasha junto con el bastón…
Cuando por fin llegó, pudo ver que Mateo había recobrado la conciencia y pudo liberarse de Aku, atacando a todo aquel que se le atravesara, ayudando a Miroku y Sango.
Kaito seguía bajo las amenazas de Aku, quien le decía que un poder como el de ella era totalmente desperdiciado para el bien, y sirviendo para la oscuridad tendría una mayor utilidad. La mono-perro no le hacía tanto caso, seguía preocupada por su hermana. Cuando el "demonio" trató de acercarse a la rubia, un destello azul le fue lanzado. Todos dirigieron su vista hacía la culpable.

–¡Maldita! ¡¿Cómo te liberaste?!– Aku apareció frente a ella para atacarla pero esta se defendió con su nueva espada, ese tonto de Aku no la había reconocido ya que solo la conocía en su otra forma como cuando trabajaba para él. Y la hanyo trataba de que la espada no delatara quien era. –¡¿Cómo hozas usar mi propia arma contra mí?!– Se enfureció y la atacó con más fuerza. Todo el peso de las armas que portaba le hacían difícil el movimiento, pero fue ayudada por Mateo. –Largo de aquí– Lo tomó por su ropa y aventó.

–¡Mateo!– Kaito se sentía tan inútil, si atacaba, matarían a Hana, pero si no lo hacía, lastimarían a los demás. Todos eran débiles con excepción de Inuyasha, Mateo y Addy pero ellos atendían sus propios asuntos. Volteó a ver a su hermana.

–¡Vuelve a atacarme y la hermana de tu amiga se muere!– Al escuchar esto Kaito regresó la mirada a la batalla.

–Adelante hazlo– Dijo Addy retándolo, mientras lanzaba el bastón y el boomerang a sus compañeros. La rubia abrió los ojos de sorpresa al escuchar eso y al ver que la hanyo había brincado para atacar a Aku, entonces chasqueó los dedos y Kaito corrió hasta su hermana, pero antes de llegar, aquel rubio le había pasado el cuchillo por el cuello. La mono-perro se enojó tanto que se abalanzó sobre el rubio y le enterró sus uñas desgarrando su pecho como si se tratara de una simple tela, de un simple almohada. Totalmente manchada de sangre fue hasta Hana y la tomó entre sus brazos. Inuyasha al ver tal escena, su sangre comenzó a hervir de furia…

−¡Hana! ¡Hana!− Kaito agitaba entre sus brazos a la pequeña, su voz se entrecortaba más cada vez que pronunciaba su nombre… Pero las lágrimas comenzaron a brotar cuando notó que la niña ya no respiraba más… –¡Idiota! ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Ahora mi hermana está muerta!– Gritó furiosa hacía Addy.

–¿Estás segura que es tú hermana?– Kaito confundida regresó la vista a la pequeña, pero se asustó al ver que lo que parecía el cuerpo de Hana, eran un montón de escarabajos entre la ropa que al parecer traía, la rubia se levantó arrojando el "cuerpo" al suelo, pisoteando a los escarabajos. Addy le arrojó las pistolas y la mono-perro las atrapó apuntando hacía él.

–¡Me engañaste! ¡Ahora si te mueres maldita escoria!– Limpió sus lágrimas y al abrir sus ojos, estos se habían vuelto carmesí. Más de esas bestias y guardias entraron al enorme salón, comenzando a atacarlos.
Mateo se estaba recuperando de ese golpe pero vio un monstruo acercarse a él, pero una bala lo detuvo. Kaito fue hasta él, ayudándolo a levantarse, entregándole su espada.

–Te dije que no te fallaría– Dijo Mateo poniéndose de espaldas con Kaito, empuñando su arma hacía donde las bestias venían.

–Nunca lo dudé– Ambos sonrieron como si acabar con esas bestias fuera pan comido, y así fue para ellos.
El poder de Inuyasha se había salido de control, le habían arrebato su espada y eso era muy malo. Sus orbes dorados se convirtieron en carmesí y sin mucho esfuerzo rompió las cadenas, atacó y destruyó a todo ser que se le atravesara. Dejando que lo demás acabaran con las bestias, junto con Addy y Kaito las cuales también habían liberado aquella bestia que llevaban dentro de ellas atacaron a Aku… Uno lo distraía mientras que otro lo atacaba por la espalda y el otro protegía a los demás de los poderes que el lanzara.

–¡Esto es por hacer que llorara! ¡Kaito nunca llora!– La nombrada disparó en el vientre de Aku una y otra vez, pero parecía que a este no lo herían mucho. Inuyasha no tuvo que ocupar su espada ya que su poder de hanyo le era suficiente, desgarraba el cuerpo de Aku, esquivando con tanta experiencia sus ataques, cuando lo vieron en el suelo, justo para el último ataque y hacer de su asquerosa presencia tan solo un recuerdo. Estiró su brazo y alcanzó varios cuchillos lanzándolos por todos lados, Addy al estar más cerca de ahí por más que se protegía con su espada y los esquivaba, uno de ellos la hizo salpicarse de sangre…
Los orbes dorados de la hanyo se abrieron de sorpresa al ver que el chico pelirrojo que momentos atrás le había robado un beso, ahora esta frente a ella, con un cuchillo atravesándole la espalda. Addy podía ver el rostro de dolor de aquel joven, el cual la abrazó protegiéndola. Al sentir que el abrazo se hacía cada vez más débil, la hanyo también lo abrazó arrancándole el cuchillo.

–Shiki, Shiki– Su voz se entrecortaba.

–Sé…sé que es… t-tonto, pero, te… amo A-Addy…– Esas palabras le hicieron romper en llanto, le dolían, era como si aunque no lo supiera, hubiera estado esperando esas palabras… El chico se quedó "dormido" en su pecho, la hanyo se sentía tan mal, ahora entendía porque la había "traicionado" y todo para que ella lo tratara con desdén. Terminaría pronto con esto para que lo llevara con alguien y así poder salvarlo. Lo acostó delicadamente en el suelo, tomó su espada y corrió hasta Aku, haciendo cortadas por todo el cuerpo, esta vez los ojos de la hanyo eran carmín. Inuyasha y Kaito no se quedaron atrás, y juntos lo atacaron. Kaito le disparó y Aku calló, Inuyasha lo levantó y golpeó enterrándole sus uñas, que podía verse como habían atravesado su cuerpo por el otro lado para después arrojarlo. Aku llamó a más bestias que estaban siendo derrotadas por los demás, y lanzó poderes hacía el techo haciendo que comenzara a derrumbarse.

–Mátala ya, si yo no puedo estar junto a ella, entonces nadie más lo estará– Le ordenó a la serpiente que comenzó a estrangular a Miki quien gritaba de dolor. Inuyasha con tan sólo una de sus garras cortó el cuerpo de la serpiente haciendo que liberara a la pequeña Hanyo, tomando entre sus brazos.
Aku reía como psicópata, hasta que Kaito volvió a dispararle y Addy lo atacó por la espalda y con tanta destreza enterró su espada en el corazón de Aku. Cuando la retiró, este calló, la mono-perro se acercó y le disparó en la cabeza, una y otra vez.
El techo seguía cayendo, había cuerpos y sangre por todos lados, nada más que una escena tétrica. Todos comenzaron a salir. Kaito se quedó al final.

–¿Qué estás haciendo vámonos?– Mateo la tomó del brazo tratando de sacarla de ahí, ésta lo miró y después pasó su vista al techo, disparando a un candelabro para que callera, y entonces las velas que tenía comenzaron a incendiar todo a su paso.

–Kaito nunca llora– Le dio un último disparo al cuerpo sin vida de Aku y ambos salieron de aquel lugar…

[5 años después]

–Misaki, Miki, Hikari, vengan ya a comer– Una sonriente Kagome salió de la cabaña.

–¡Ya vamos!– Miki tomó de la mano a Misaki, un niño de cabello oscuro y brillantes ojos dorados como los de su padre.

–¡Ja! Les gané– Hikari abrazó a Misaki y se sentó junto a él cantando una canción mientras jugaba con las orejitas del pequeño.

–¡No es justo! Te fuiste corriendo, yo no podía correr porque venía con Misaki. ¡Oye! ¡¿Me estas escuchando?! ¡Hikari!

–Ya no peleen después le tocará a Hikari perder– Kagome rió mientras les servía la comida.

–¡Aaah! Que mala eres Kagome– Se escuchó un estruendo y todos salieron

–Ya vine– Dijo Inuyasha dejando la enorme canasta que traía en la espalda, pero el estruendo había sido aquel enorme pez a su lado.

–¡Inuyasha! ¡¿Pero que es eso?!

–Un pez… ¿O no?– Su rostro se vio tan inocente

–¡Si ya lo sé! Pero esa cosa es enorme– Hikari y Miki se escondieron detrás del pez.

–¡Mira incluso parece una montaña!– Hikari lo tocó y el enorme pez comenzó a moverse.

–¡Kyaaaaaaaaaaa! ¡Está vivo!– Ambas corrieron hasta Kagome quien también se asustó con una gotita en la cabeza.

–¡Ah tranquila Kagome! En un rato va a morir. ¡No! ¡Misaki! ¡No le arrojes agua!– El pequeño hacía una jicarita con su manos y la sumergía en la tina detrás de él aventándole el poco de agua que se quedaba en sus manos.

–Bueno, dejando eso aun lado, creo que tendremos suficiente comida para cenar por dos meses.

–Es que somos muchos, recuerda que todos vendrán para comer bajo las estrellas como en los viejos tiempos…

Todos habían ayudado a reconstruir la cabaña que había quedado desecha por el ciclope y el ave fénix, pero Inuyasha y Kagome habían construido otra a lado de esa, ya que estaban cuidando de Hikari y Miki ya que era su hija. Kagome había dado a luz sin ningún problema a Misaki, el pequeño Hanyo como decidieron ponerle, había una razón más de felicidad, pero no llenaba totalmente el vacio que dejo su hija Izayoi, que por cierto, aún no encontraban, pero ellos no perdían la fé de que algún día se volverían a reunir con ella.
Addy por otra parte, logró salvar a Alex, el cual no había sido herido mucho, pues aquel cuchillo no había lastimado nada internamente, y ahora viajan juntos por las aldeas, ayudando a quienes los necesitan, destruyendo enormes bestias y practicando nuevas técnicas con la espada, pero eso así, siempre uno al lado del otro…
Y Kaito… Bueno, ella y Mateo seguían merodeando las aldeas y peleando con cada monstruo que se les atravesara para demostrar lo fuertes que eran. A pesar de no haber vuelto a ver a Hana desde aquel día, también tenía esperanzas de volver a encontrarla, ella no quería verse débil ante Mateo, pero este ya sabía que a pesar de esa frialdad, existía una Kaito desesperada por encontrar a su hermanita aunque no se viese de esa manera.

–Que aburrimiento…– La mono-perro se encontraba recargada en la rama de un árbol y debajo de este estaba Mateo, el cual terminaba de limpiar y arreglar las pistolas para después pasar a su propia espada. El chico tomó una manzana y la arrojó hacía arriba, Kaito la tomó y comenzó a comerla.
De la nada una pequeña roca le fue arrojada, Mateo se levantó rápidamente empuñando su espada y arrojándole una pistola a Kaito, quien bajó del árbol. –¡Muestra ya tú maldita cara! Pero esta vez un tubito con una mecha incendiada le fue arrojado. Mateo se puso frente a Kaito protegiéndola, pero ésta recordó que cosa era eso. Entonces colocó una mano en el hombre de Mateo, haciendo que bajara su arma y el tubito explotó sacando serpentinas. La rubia estuvo a punto de caminar cuando de entre un arbusto, una niña de largo cabello salió de la mano con un chico, brindándole una enorme y cálida sonrisa como cuando era más niña…

–H-Hana…


Konnichiwa! Sé que me odian T^T pero creo que valió la pena este capitulo, si venía inspirada es que soy tan feliz *O* por qué amoo tanto a mi BOYfriend, aunque es un completo homofóbico, está viendo el manga de Junjou Romantica conmigo e incluso me está haciendo un fanfic yaoi ¡Como amo a ese tipo! Pero también porque dentro de 4 días es mi cumple yy… tendré mi mochila de anime *w* Ok ya, a lo que voy.

No se me ocurrieron Nombres de chicos, así que el hijito de Inu y Kag se llama como el de Junjou Romantica XD pero ¡Noo! No será Homo haha, y el admirador de Addy se llama como el de Vampire Knight, es que es pelirrojo y me lo imaginé como él XD.

ESPERO HAYAN DISFRUTADO Y NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO… BUENO, SI ES QUE HAY ¡MUAHAHAHAHAHAHAHA!

¿The End?

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