Gracias por todos sus comentarios :D Que bueno que les esta gustando la historia y gracias por leer.

Disclaimer: Los personajes de Once Upon a Time no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Esta historia esta creada para fines de entretenimiento y cualquier parecido con la realidad es coincidencia.


David y Mary Margaret acompañaron a Emma a la puerta y la observaron partir es su auto amarillo.

—Creo que tendremos que acostumbrarnos a esto — Comento David pasando un brazo por los hombros de su esposa.

—Así es… Nuestra hija salva vidas todos los días — Presumió Mary Margaret con una sonrisa orgullosa — Sabes, hoy le insinué a Emma el hecho de ella y Regina como pareja.

—¿Y qué te dijo?

—Regina está comprometida… con un hombre.

—¿Estás segura? — Pregunto él confundido.

—Sí.

—Yo hubiera jurado que ella y Emma tenían algo.

—Ya somos dos.


Emma entro corriendo por la puerta de urgencias. Era la vía más rapida hacia la habitación de Robín.

Se detuvo de golpe cuando vio a Regina sentada y llorando sobre sus rodillas afuera de la habitación de su prometido.

—¿Qué fue lo que paso? — Pregunto Emma acercándose a la morena.

Regina levanto la cabeza y se limpio unas cuantas lágrimas de las mejillas.

—El doctor Jones dice que tuvo un fallo cardiaco — Ella respiro profundo tratando de reunir la fuerza para seguir hablando — Si no despierta pronto…

Emma se hinco para quedar a la altura de Regina y le tomo las manos.

—Tranquila — susurro la rubia acariciándole el oscuro cabello.

Killian salió de la habitación de Robín colocándose el estetoscopio en el cuello.

—Está estable por ahora pero lo tendremos vigilado. Las próximas 48 horas son cruciales.

Emma se levanto y se acerco a Killian sin dejar de ver a Regina.

—¿Qué tan mala es la situación? — Pregunto ella en voz baja.

—No creo que sobreviva más de dos días… El corazón está muy mal, creo que lo mejor es ponerle un marcapasos cuando el peligro pase.

La rubia asintió y volvió al lado de Regina, la tomo de la mano y le dio un pequeño jalón para levantarla de su asiento.

—Vamos… Necesitas despejarte un poco.

Regina no se opuso y camino tomada de la mano de Emma.

En ese momento necesitaba a alguien con quien estar, alguien que le dijera que todo iba a estar bien aunque no fuera cierto.


Caminaron en silencio hasta el parque. Regina había dejado de llorar cuando llegaron a la banca de siempre. Se sentaron muy cerca de la otra y mirándose a los ojos.

—¿Cómo te sientes? — Pregunto Emma tomando la otra mano de Regina.

—Siento como si una parte de mi estuviera muriendo con él — Confeso ella con un nudo en la garganta.

—Todo va a estar bien… Lo va a lograr.

Regina intento sonreír en agradecimiento a las palabras de Emma, pero todo lo que logro fue una mueca y que sus ojos se volvieran a llenar de lágrimas.

—Cuando recién llegue a Londres conocí a un hombre. Un hombre guapo, caballeroso, tierno, lo que cualquier mujer quiere — Regina sentía que solo con aquella historia iba a hacer que Emma entendiera lo que Robín significaba en su vida — Salimos un tiempo y meses después me pidió que me casara con él y yo acepte… Un día lo escuche hablando por teléfono, él estaba diciendo a alguien que el plan había funcionado, que se iba a casar conmigo y llevarse todo el dinero.

—¿Se iba a casar por interés contigo? — Pregunto Emma con curiosidad.

—Sí… Mis padres tienen mucho dinero, pero yo no recibo mucho de ello debido a que soy la oveja negra de la familia — Aclaro la morena — Cuando él se entero de eso y de que yo había descubierto su plan el desapareció. Daniel había dejado de existir de un día a otro — Regina respiro hondo para continuar con su relato — Fue una gran decepción para mí, llegue a pensar que nadie me querría por lo que en verdad soy y estaba segura de que jamás me volvería a enamorar… Has que llego Robín. Al principió yo me rehusaba a la idea de salir con él, pero él se fue ganando mi corazón sin esforzarse — Regina observo el anillo de compromiso que estaba en su mano izquierda y soltó una pequeña sonrisa — Cuando me pidió matrimonio hizo todo un número musical. Comenzamos a planear todo y la noche que estábamos discutiendo lo hacíamos por mis padres. Él quería que yo les diera la oportunidad de estar conmigo pero la simple idea me desagradaba.

Emma la miraba con curiosidad, como si no entendiera a que quería llegar Regina con eso.

—El me dio una segunda oportunidad — Continuo la morena — Una segunda oportunidad para creer en el amor, para ser feliz. Yo creo que el también merece una segunda oportunidad de vivir, de ser feliz… Cuando el llego a mi vida, esa sensación de soledad desapareció, pero ahora… Me siento más sola que nunca.

—Tú no estás sola — Emma coloco su mano en la mejilla de la morena — Y no lo estarás nunca mientras yo siga aquí.

Regina sonrió y dejo caer su cabeza en el hombro de Emma sintiendo su olor. La rubia la rodeo con sus brazos y recargo su barbilla en la cabeza de Regina.

Emma había imaginado tantas veces el tener a Regina entre sus brazos, el sentir su calor y su olor. Regina se sentía segura entre los brazos de aquella mujer, como si los problemas se terminaran y solo fueran ellas dos.

Emma se separo un poco de Regina y la miro a los ojos, la tomo de la mano y se levanto.

—Vámonos de aquí.

Regina se levanto y siguió a Emma de vuelta al hospital, pero esta vez no entraron. Caminaron al estacionamiento y subieron al auto de Emma y por primera vez en mucho tiempo Regina dejo de pensar.

Llegaron al departamento de Emma y subieron sin apresurarse. En el segundo en que la puerta se cerró detrás de ellas, Emma supo que esa noche no iba a ser como cualquier otra.

Se acerco a Regina y la beso en los labios tomándola por el rostro. La morena la tomo de la cintura y se dejo llevar. Emma sentía como el cuerpo de Regina temblaba y como sus manos se movían con nerviosismo por su espalda.

—No tengas miedo — susurro ella sobre los labios carnosos de la morena.

—No lo tengo.

El siguiente beso fue más apasionado, más inquieto, simplemente ambas querían más.

Emma deslizo las manos por la espalda de Regina y comenzó a besarle el cuello tomándose su tiempo para recorrer cada centímetro. Regina metió sus manos por debajo de la chaqueta de Emma dejándola caer al piso y después hizo lo mismo con su blusa.

La morena gimió al sentir una pequeña mordida en su hombro después de que Emma le quitara la blusa. La rubia fue guiando a Regina hasta la habitación, no la dejo de besar ni un segundo y cuando Regina cayó sobre su cama no perdió más tiempo. La miro a los ojos y le quito la falda de un solo movimiento.

Emma admiro por unos segundos el cuerpo semidesnudo de Regina. Era tan perfecta. Su cuerpo parecía una escultura moldeada por los dioses y en su rostro pudo notar el mismo deseo que ella estaba sintiendo en ese momento.

Se coloco sobre ella y le beso los labios, bajo hasta su cuello y después hasta su estomago. Emma podía escuchar la respiración entrecortada de Regina y de algún modo lo disfrutaba tanto.

Regina tomo a Emma del rostro y la atrajo hacia ella besándola nuevamente en los labios. Deslizo sus manos dentro de los jeans de la rubia y ella dejo escapar un suspiro.

La ropa había dejado de estorbar y ya solo eran sus cuerpos desnudos sin ningún espacio que los separara.

Regina había tomado el control y recorría con sus labios el cuerpo de la rubia mientras escuchaba sus gemidos.

Emma tomo a Regina de la cadera y se coloco de nuevo sobre ella. Se tomo su tiempo para recorrer el pecho de Regina con la lengua y fue bajando poco a poco hasta llegar a su vientre.

Regina sintió a Emma en su entrepierna y agarro las sabanas con fuerza mientras arqueaba su cuerpo ente el placer.

Esa noche ambas habían hecho el amor como nunca en su vida. No hubo un solo espacio del cuerpo de Regina que Emma no hubiera recorrido. Regina se había dejado llevar y había hecho suyo cada centímetro del cuerpo de la rubia.

Después de tanto placer ambas quedaron exhaustas y abrazándose al cuerpo de la otra se quedaron dormidas.


Emma abrió los ojos esperando encontrarse con el rostro de Regina pero la cama estaba vacía. Se levanto y se puso la bata mientras salía de la habitación.

Regina estaba sentada en el sofá. Se había puesto nuevamente la ropa y tenía la mirada perdida en la alfombra.

—¿Qué pasa? — Pregunto Emma sentándose a su lado.

Regina levanto la mirada y se tomo unos segundos para observar el rostro de Emma.

—¿Qué estamos haciendo?

La rubia le dedico una mirada de confusión y se dispuso a responder.

—Hacemos lo que queremos.

Regina se tomo un momento para asimilar la respuesta que Emma le había dado.

—Entonces… ¿Tú me quieres? — Emma no respondió y bajo la mirada hacia sus manos — ¿Me quieres lo suficiente como para arriesgarte conmigo?

Emma siguió sin responder y Regina solo asintió mientras se levantaba del sofá.

—¿A dónde vas? — Pregunto Emma sin levantar la vista.

—Nunca debí haber venido aquí… Todo lo que paso anoche fue un error — La voz de Regina tenía un tomo molesto.

—Claro que no, nada de lo que paso fue un error — Aseguro Emma levantándose de su asiento.

—¡¿Ahora si hablas?! — Pregunto la morena indignada.

—¿Qué es lo que sucede contigo? ¿Por qué este cambio tan repentino?

—Creo que la pregunta deberías hacértela a ti misma — Regina tomo sus cosas y camino hacia la puerta deteniéndose antes de abrirla — Yo no soy un juego Emma, no soy una diversión o alguien que te gusta solo para un rato.

—Claro que no lo eres…

—¿No lo soy?... ¿Entonces porque no pudiste responder a mi pregunta? — Emma siguió sin responder. No porque no quisiera, sino porque no sabía cómo — ¿Ves? Silencio otra vez — Regina abrió la puerta y tomo una gran bocanada de aire — Quiero que tomes una decisión y cuando lo hagas búscame, no antes.

Cuando Emma vio la puerta cerrarse se dejo caer de nuevo en el sofá, recargo la cabeza en el respaldo y soltó el aire que había estado conteniendo.

Claro que quería a Regina, pero ¿Estaba dispuesta a arriesgarlo todo?

Las lágrimas empezaron a salir sin previo aviso y por primera vez en mucho tiempo Emma lloro y dejo salir todos sus sentimientos.


Regina se dejo caer en la cama y hundió la cabeza en la almohada sintiendo las lágrimas recorren sus mejillas.

Ella lo sabía, se había enamorado de Emma, la quería. Se sentía culpable por ese sentimiento pero no podía evitarlo.

La quería, la quería con todo su corazón. Pero tal vez Emma no sintiera lo mismo por ella.

Lloro hasta quedarse dormida. Se sentía mentalmente agotada, como si la cabeza fuera a estallarle.

Horas después se despertó por el sonido de su celular. Abrió los ojos lentamente y tomo su celular sin prisa.

—¿Hola? — Respondió adormilada.

—Regina… — La voz de Emma la hizo despertar en un instante.

—¿Emma? ¿Qué pasa?

La morena se lleno de esperanzas. Emma la estaba llamando, lo que quería decir que había tomado una decisión.

—Es Robín… Esta despierto.


Se que me van a odiar por esto pero la verdad no creo que Robin deba morir para que ellas dos sean felices.

Espero que no me odien tanto como para no dejar sus comentarios.