CAPITULO 13

PERDIDAMENTO ENAMORADO

Pero Ginny no había ido a recoger a los niños aquella tarde, le había dicho a su madre que los cuidara un par de horas más, que necesitaba tiempo para ella, aunque fueran eso…sólo unas cuantas horas. Así que se había dado una ducha y había tomado una siesta para recuperarse de la noche de sueño perdido. El hecho era que necesitaba pensar muy bien qué hacer, el nacimiento imprevisto de su nuevo sobrino la había llenado de alegría, pero también de inquietud, no estaba muy segura de que pudiera ocultar su estado más tiempo, además se sentía culpable por estarlo haciendo. Y estaba el otro detalle importante: cuidar a otro bebé, ¿iba a poder hacerlo sola?

No podía ser injusta, tenía que admitir que mientras esperaba a James y Albus, Harry se había portado de ensueño, y la sola idea de que ahora tendría que estar sola la llenaba de tristeza y de melancolía, y además estaba el detalle de Dean…que lo complicaba todo, ella estaba segura que diciéndole la verdad él se alejaría y se daría por vencido, pero para su sorpresa no había sido así. Él se había empeñado en estar con ella, pero ella no podía pensar en quitarle el papel de padre a Harry…no podría hacerlo, no con lo mucho que lo amaba y lo importante que eran para él sus hijos, su familia, habiendo carecido de una en su infancia. Pero estaba tan dolida, que tampoco podía aceptar que regresara. ¿Y si se estaba equivocando? ¿Y si la llegada de un nuevo bebé era indicativo de que tenía que perdonarlo?

Pero cada vez que aquellas dudas aparecían en su cabeza, los recuerdos de los meses pasados se aseguraban de atormentarla, escuchaba en su cabeza cuando él le decía que no la quería, lo veía con esa mujer…las imágenes que había visto en el pensadero. Por todas aquellas dudas e inquietudes que habían aparecido en su cabeza, había decidido dar una corta excursión al Callejón Diagon, tenía que comprar algún regalo para el nuevo miembro de la familia Weasley y a ella un par de túnicas nuevas no le harían daño.

Entró a la tienda de Madam Malkin, después de todo, pensó tocándose su vientre que ahora se veía ya un poco más abultado, tendría que comenzar a pensar en ropa de maternidad, y aún cuando no quería hacerlo público todavía, tampoco iba a esperar a verse del tamaño de Hermione para renovar su guardaropa. Miró a su alrededor, le pareció extraño, pero no encontraba al auror que su adorado Harry había contratado para seguirla las veinticuatro horas del día, normalmente no se quedaba muy lejos de ella.

Tembló internamente, hacía un frío desmedido considerando la época del año… se abrazó así misma mientras que veía las túnicas en el aparador. Le llamó la atención que la poca gente que estaba en el callejón comenzaba a desaparecer, se preguntaba a qué se debía todo el bullicio que de la nada había surgido. Los negocios a lo largo del callejón comenzaron a cerrar y ella instintivamente sacó su varita y corrió hacia el bullicio.

"¡DEMENTORES!" se escuchó un grito en el callejón y los sonidos de varias personas desapareciendo. Gritos desgarradores y el cielo parecía haberse nublado de un minuto para otro.

Y los vió a lo lejos, alrededor de diez sombras negras sobrevolando a un grupo de personas. Escuchó sollozos y luego varias personas corriendo tratando de huir, pero los dementores eran creaturas astutas y rápidas.

"EXPECTO PATRONUM…" lo intentó, pero su fiel caballo no apareció por ningún lado. Necesitaba ayudar, necesitaba alejarlos. Dos de los dementores fijaron su atención en ella, ella jadeó asustada, intentó pensar en algo feliz, pero en su cabeza sólo escuchaba a Tom Riddle guiándola a la Cámara de los Secretos, escuchaba los gritos de Harry en el Departamento de Misterios cuando mataron a Sirius Black, veía el cuerpo de su hermano Fred yaciendo en el gran comedor junto con el de Tonks y Lupin, y veía a Harry con esa trepadora de Lya Knightley, diciéndole una y otra vez que ya no la quería.

Lo intentó de nuevo, pero se sentía muy débil, sentía a los dos dementores acorralándola, extrayendo las emociones positivas de su alma, intentó pensar en sus hijos…pero nada parecía darle la fuerza suficiente. Lo último de lo que tuvo conciencia fue de sentirse deslizar en el frío pavimento y la voz de Harry llamándola a gritos.

"Reynolds, Evans y Peterson…ustedes al norte del callejón, el resto de nosotros tomaremos el lado opuesto…" les dijo el ojiverde con apuro. Su fiel amigo Cornamenta, ya había arremetido contra tres dementores.

Todo había pasado de un momento para otro, Harry había vuelto al hospital a preguntarles a Ron y a Hermione si se les ofrecía algo más, de momento, Kingsley le había avisado de un ataque sorpresa que se había llevado a cabo en Londres, al parecer cerca de diez dementores habían escapado la regulación del Ministerio. Ron había insistido en acompañarlo. Con los diversos patronus de los aurores, habían conseguido prácticamente ahuyentar a todos los dementores,y ahora auxiliaban a los víctima que se habían desvanecido ante el ataque.

"¡Harry! ¡Hay más víctimas de este lado!" escuchó la voz de Ron hablarle desde las afueras de la heladería famosa del callejón. Harry caminó a pasos apresurados hacia su mejor amigo.

"¿Cuántas más?"

"No sé…cinco parece…." Dijo Ron, pero Harry pudo notar a lo lejos la expresión de angustia de su mejor amigo. "HARRY! ES GINNY!" le escuchó decir.

Harry palideció de inmediato, sintiendo el terror en el cuerpo, no podía, ella no…ella no. El peor temblor lo sacudió desde el pecho y se extendió hasta sus extremidades, por su cabeza pasó la idea de perderla, de perderla para siempre.

"No…" fue lo único que alcanzó a replicar. Fue con rapidez hacia ella, no quería creerle a Ron, hasta que la vio, estaba tirada en el helado pavimento inconsciente, más pálida de lo normal. Se hincó a su lado y la abrazó, despejándole el cabello del rostro, sorprendido ante su palidez, estaba helada, sintiéndole el pulso. Ron lo miró con angustia, ellos sabían perfectamente las consecuencias que podría traer estar en presencia continua de un dementor. "Tiene el pulso muy débil…Ginny…Ginny, mi amor…por favor Ginny, despierta, por favor…" le murmuró angustiado. "¿Cuánto tiempo le afectaron?" preguntó con desesperación.


Así que ahí estaban, los Weasley y Harry en San Mungo, otra vez…cuando hacía escasas horas de que Hermione diera a luz al nuevo miembro de la gran familia. Nadie hablaba, sólo se miraban incómodamente, Harry tenía los codos apoyados en las rodillas y se tallaba el rostro con frustración. Todos estaban a su alrededor. Ron le dio una palmada en la espalda.

"Ella estará bien." Le murmuró a su mejor amigo. Acababa de visitar a Hermione en su habitación e informarle lo ocurrido. "Hermione dice que tienes que estar tranquilo por tus hijos."

Harry lo miró con desgana.

"No sabemos cuánto tiempo estuvo expuesta a ellos Ron, no sabemos hasta que extensión pueda llegar el daño." Le recordó con angustia.

"Ginny es la más dura de todos, estará bien." Le aseguró Bill, por sus ojos castaños pasó una expresión de sincera tregua.

"Gracias…" dijo Harry, sinceramente, sus ojos verdes turbados de la preocupación. Pero ellos eran, después de todo, su familia.

"Harry ¡cariño!" escuchó la fraternal voz de la Señora Weasley, Harry se puso de pie y la abrazó. Ella estaba en crisis. "¿Cómo está mi niña? ¿Cómo fue que pasó esto?"

"Parece que varios dementores se salieron misteriosamente del control del Ministerio…" dijo Harry con sarcasmo, para él era obvio que ese error no había sido simplemente una casualidad, alguien había interferido en el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas, de eso estaba seguro. "Infestaron el Callejón Diagon, Ginny quiso auxiliar durante el ataque pero no pudo realizar su Patronus…no sé porque…es muy buena en eso, no tengo idea de qué fue lo que salió mal." Dijo con pesar.

"¿Y el auror qué la vigilaba?" cuestionó Arthur.

"Reynolds me contactó…al parecer encontraron al Auror Ashdown, muerto, oculto por un encantamiento en Knocktrum Alley, lo asesinaron por el espalda con la maldición asesina…luego lo dejaron en el callejón a la mitad del caos. Es obvio que el ataque resultó una muy buena oportunidad para atacar a Ginny." Dijo enfurecido. "Yo…lo lamento….lo siento tanto, a ambos, siento que he fallado en protegerla." Les dijo a Molly y Arthur, Molly lo abrazó fraternalmente.

"Harry has hecho hasta lo imposible por protegerla, hijo, no es culpa tuya lo que ha pasado…" le aseguró la mujer. Los ojos de Harry se nublaron.

"¿Y mis hijos?"

"Están a salvo con Angelina…" le aseguró George. "Mamá quería venir a ver a Ginny, y mi esposa se ofreció a cuidarlos, Rose también está con ellos…parece que Andrómeda también llegaría a ayudarla…" se adelantó el pelirrojo antes de que Ron preguntara por su hija.

Harry pareció conforme y sólo asintió, se dejó caer en la silla nuevamente. Una nueva llegada a la sala de espera irrumpió con la tensión que había en la misma.

El mismísimo Dean Thomas se había aparecido, luciendo igual de perturbado que el resto de la familia. Harry lo miró con desgana pero no tenía ánimos, ni siquiera de correrlo, ni de pelearse, ni de hacer ningún tipo de escena, todo lo que quería era que el Sanador le dijera que Ginny estaría perfectamente.

Instintivamente, Ron se irguió.

"Dean…" dijo ofreciéndole la mano, a su amigo de épocas del colegio, el moreno la estrechó, aún algo preocupado. "¿Qué haces aquí?"

El clan Weasley, se miró incómodamente, Molly se sentó junto a Harry y lo abrazó cariñosamente, el semblante de él era fatal.

"Vine a ver como está tu hermana por supuesto, no es mi intención provocar conflictos…" dijo mirando a Harry de reojo "pero no podía quedarme sentado en mi casa esperando noticias."

"La atacó un dementor, Harry dice que no la besó, pero no sabemos cuáles vayan a ser los daños….no sabemos hasta que punto estuvo expuesta." Replicó George Weasley, con una seriedad que era poco normal en él.

"Pero no comprendo…Ginny sabe producir un patronus…¿cómo fue qué?"

"No sabemos eso." Fue Harry quien le contestó. "Ella ha estado con malestares últimamente, ya deberías saberlo. Quizá estaba demasiado débil para producirlo."

Ron lo miró, con ánimos de que no se fuera a exaltar.

El moreno iba a replicar pero en eso, el sanador irrumpió en la Sala.

"Familiares de Ginny Potter…" dijo el hombre con solemnidad, mirando a Harry con curiosidad. Harry se levantó con premura, ansioso por noticias.

"Es Ginny Weasley de hecho…" murmuró Dean por lo bajo, ganándose una mala mirada de Harry y de Ron, pero sólo eso, ya que no era el momento.

"¿Cómo está mi hija? ¿Qué daños ha sufrido?"

El Sanador miró a la gran familia con mucha seriedad.

"La Señora debe considerarse con mucha suerte…ya la vamos a despertar, y le hemos hecho exámenes para ver su actividad cerebral, el dementor no alcanzó a besarla, pero si la afectó considerablemente, ha tenido lapsos de conciencia y voy a ser sincero con ustedes, ha experimentado un estado psicótico durante varios episodios de lucidez…"

"¿Cómo qué en estado psicótico?" dijo Ron sin entender.

"Está en su propio mundo, no reconoce las circunstancias actuales…"

"¿Y eso cuánto tiempo va a durar?"

"No lo sé con precisión, es muy posible que ahora que se le despierte, ya no se encuentre en ese estado y únicamente se encuentre muy confundida, pero lúcida." Dijo con una sonrisa. Harry lo miró confuso. "Es una suerte, cualquier otra persona que hubiera estado el tiempo que ella estuvo con esos dementores…probablemente habría perdido la razón por un lapso mayor de tiempo…sin embargo debido a su embarazo, los dementores hallaron una importante resistencia, el bebé que espera actuó como una fuerza positiva que la protege…"

Los Weasley se miraron sin comprender. Harry palideció, y pensó que no había escuchado bien o que algo había malentendido.

"Momento…" interrumpió Harry, que en aquellos momentos se sentía como si un hipógrifo le hubiera caído encima y luego lo hubieran lanzado con el sauce boxeador. "¿Cómo ha dicho?"

El sanador sonrió, mostrando su dentadura blanca.

"La Señora está embarazada, tiene casi cuatro meses…, es por eso que los dementores no pudieron hacerle daño. No le ocasionaron ninguna secuela irreversible…verá usted si bien es cierto que el embarazo debilita su magia, también lo es que ella lleva vida, y una vida muy potente parece ser, y es una fuerza muy positiva que la protege." Explicó él.

Harry estaba pálido de la impresión, sólo atinó a sentarse, el resto de los Weasley no hablaba, sólo Molly atinó a reaccionar.

"¿Cuándo…podremos verla?" preguntó ella rompiendo con el silencio que se había formado a su alrededor.

"Bueno, podrán pasar a verla de dos en dos…siempre y cuando ella esté tranquila, todavía no la reanimamos, estaba llamando en delirios al Señor Potter, sería lo más prudente que él estuviera con ella para que cuando ella despertara…" dijo el Sanador, mirando a Harry con una ceja levantada, pero no estaba muy seguro de que "el elegido" estuviera en aptitudes de entrar y tranquilizar a su paciente, cuando el mismo parecía ido, o en una especie de trance.

"Harry…" murmuró Ron tomándolo del brazo, forzádamente.

"¿Qué?" preguntó él un poco sacado de lo más profundo de sus pensamientos.

"Que vayas a ver a Ginny…" murmuró Ron. Harry pareció reaccionar al escuchar el nombre de Ginny.

"Si, claro…" dijo poniéndose de pie, desordenándose todavía más el cabello negro azabache. "Ella y yo tenemos cuentas que arreglar…" murmuró él.

"Yo también quiero verla." Se aventuró Dean. Los Weasley lo miraron como si fuera lo más inoportuno del planeta. "Si mal no recuerdo podemos verla dos…"

Harry enrolló la mirada. "Escucha…Dean, necesito hablar con mi mujer, si quieres le paso tus saludos…" le dijo con mofa, siguiendo al sanador, que ya se había echado a andar.

Dean lo quiso seguir. Pero Ron se lo impidió.

"No creo que sea buen momento." Se aventuró el pelirrojo.

"Ella está conmigo ahora."

Harry suspiró y se volvió a él. Tratando de permanecer lo más bajo control posible.

"Por respeto a mi familia y a este hospital no te exijo que te marches... pero Ginny y yo vamos a tener otro hijo, y ahora más que nunca pienso recuperarla…no me importan tus pretensiones con ella." Resolvió él.

"¿Estás muy seguro de ti, no es así Potter?" le replicó el moreno, ahora que Harry ya se había dado la vuelta. "¿Y si ese hijo no fuera tuyo?"

Harry ni siquiera se volvió, sólo apretó los puños con fuerza, permaneciendo así, de espaldas al moreno. Tragó duro, pero no quería mostrar inseguridad, no quería hacerle notar que su cuestionamiento lo había molestado. Negó con la cabeza, Ginny no sería capaz, ese bebé tenía más de tres meses….tenía que ser de él.

"Ya basta amigo, déjalo tranquilo." Le murmuró Ron a Dean. "Ahora no es momento."

Cuando Harry la vio, ahí echa bolita en su cama, con los ojos cerrados y el cabello pelirrojo desordenado. Sollozaba en sueños y temblaba. Harry se sentó a su lado y la abrazó, fue entonces cuando dejó que sus ojos se inundaran, iban a ser papás otra vez, lo iba a hacer padre por tercera vez.

"¿La despertará?" preguntó él impaciente. El sanador asintió. Harry la recostó otra vez, y se hincó a lado de la cama tomándole las manos. El sanador asintió y ejecutó el hechizo para despertarla. Ginny abrió los ojos con lentitud, absorbiendo el panorama, y los hermosos ojos de Harry que la tranquilizaron de inmediato.

"Harry…" murmuró ella un poquito desorientada. "¿Qué fue lo que pasó?"

Harry negó ante su ingenuidad y la abrazó. "Decidiste pelear contra un grupo de dementores tu solita, eso fue lo que pasó. Gracias a Merlín que estás bien, por un momento pensé…mierda Gin, que susto me has hecho pasar…la próxima vez que decidas hacerte la valiente vas a tener que rendirme cuentas. "

"El callejón Diagon…ya recordé…pero si no pude conjurar al patronus, yo…recordé a la cámara de los secretos, a Fred…a ti con esa horrible mujer…¿cómo es que no quedé hecha un vegetal?" preguntó ella.

Él se sorprendió al ver que una tímida lágrima se resbaló por su mejilla y se la quitó el pulgar, la acarició y ella no lo rechazó, estaba sana y salva, y él parecía todavía más asustado que ella, ¿cómo negarse a sí misma el consuelo de sentirse abrazada hacia él? Sin preguntar la besó con suavidad brevemente.

Le sonrió. "¿Es que acaso no lo sabes ya? Me vas a negar que me lo has estado ocultando durante todo este tiempo…"

"¿Qué cosa?"

"Vamos a ser papás otra vez." Y le sonrió, ella vio en sus ojos una gran ilusión, esa expresión de felicidad que hacía mucho tiempo no veía en él, la abrazó.

Esto pareció recordarle algo, pasó sus manos a su vientre y miró al sanador alarmada.

"¿Mi bebé? ¿Mi bebé está bien?" preguntó ella directamente al Sanador que permanecía en la esquina. Él sonrió ampliamente.

"Perfectamente…"

"Fue nuestro bebé quien te salvó…el contrarrestó toda la fuerza negativa de los dementores….Gin, de no haber sido por tu estado podrías haber quedado…sin alma, mi amor."le dijo él muy aliviado, explicándole todo y luego la besó, la besó largamente, tomándola del rostro, y ella no se lo impidió.

"Les daré unos minutos…" dijo el sanador algo incómodo saliendo de la habitación.

"Harry yo…" murmuró ella, la tenía abrazada muy de cerca, ella se separó. "Esto no cambia nada entre tu y yo." Le dijo con claridad, separándose de él, pero él le dio otro pequeño beso.

"Gin…" Le dijo entre besos.

"¿Y si te dijera que no es tuyo?" cuestionó ella, separándolo con decisión, sus ojos cafés mirándolo con intensidad. "Si te dijera que el bebé que espero es de Dean…" necesitaba alejarlo, necesitaba apartarlo de ella, porque de lo contrario iba a terminar cediendo.

Él la analizó momentáneamente, sus ojos verdes hundiéndose en los café color chocolate, meditando cada movimiento. La tomó del rostro con delicadeza.

"Me estás mintiendo…y no te esfuerces siquiera en inventar más patrañas…tienes más de tres meses de embarazo mi vida, tengo recuerdos bastante vívidos de cuando creamos a este bebé…" le dijo con un brillo extraño en los ojos.

"¿Me crees incapaz de engañarte?" cuestionó ella, altaneramente. ¡Su cinismo! ¡Que confiadito! Si tan incapaz la creía de serle infiel entonces ¿a qué venía tanta ridícula escenita de celos.

"Completamente, corazón. Y no sólo eso, lo veo en tu mirada, no sabes mentir, el bebé que esperas es mío y tu lo sabes tan bien como yo. Seré un celoso, pero no soy idiota." Le murmuró quitándole los cabellos del rostro. Ella cerró los ojos derrotada y él recargó su frente sobre la de ella.

"¿Quién dice que no eres un idiota?" preguntó ella, contra los labios de él, aún con los ojos cerrados y sus largas pestañas luciendo sobre sus pálidos pómulos. Él se separó y ella abrió los ojos.

"Soy un idiota, del que estás perdidamente enamorada. ¿Y sabes una cosa? No voy a descansar hasta que no vuelvas conmigo."

Ella suspiró y lo miró derrotada, perdido en esos bellísimos ojos verdes que la volvían loca de amor. Efectivamente, perdidamente enamorada era poco para describir lo que sentía por él.

"¿Si tan incapaz me creer de engañarte a que ha venido tanta bendita escenita que me has armado?"

"Es distinto, tienes casi cuatro meses de embarazo, nunca te creería capaz de andar con otro estando casada conmigo, y tendrías que haber quedado un poco antes de que yo me marchara de misión, así que independientemente de lo que esté pasando entre nosotros ese bebé que esperas es mío, y respecto a mis escenas de celos, yo…estaba frustrado porque te estaba perdiendo voluntariamente, no podía decirte la verdad , no podía siquiera competir ni luchar por ti, eso me llenaba de rabia y si…de celos, pero ahora que lo sabes todo, que sabes lo mucho que significas para mí…"

"Harry, hablo en serio, este bebé no cambia nada entre tu y yo…" dijo ella con una nueva faz de seriedad que había adoptado. Él meditó momentáneamente,

"Lo comprendo y lo acepto. Pero soy el padre de ese bebé y tu no puedes siquiera pensar en separarme de él..además está el pequeño detalle de que de hoy en adelante seré yo quien esté contigo las veinticuatro horas de cada día, cuando salgas de casa…seré yo quien te siga, hasta que todo este asunto termine." La protesta de ella, tal y como él supuso no se hizo esperar.

"Estás jugando…"

"No, el auror que te habían asignado fue encontrado muerto en Knocktrum Alley, tu hablas en serio, yo también Gin y ahora menos que nunca voy a ponerte en peligro, incluso si eso significa que tenga que estar contigo cada minuto." Le dijo sin poder evitar que una mueca de satisfacción se formara en sus labios, si Ginny no quería perdonarlo, bien por ella, pero a ver cuanto resistía teniéndolo junto a ella todo el tiempo, la colmaría de miles de atenciones hasta que ella dejara ese absurdo orgullo.

"¡No voy a permitirlo! ¡Tu no tienes ningún derecho a decidir esto!" exclamó ella ya enojada e indignada. Cada minuto, de cada día, junto con Harry-el-idiota-Potter, lo cierto era que no iba a resistirlo.

Él se cruzó de brazos y la miró hasta algo divertido.

"No me digas…pues resulta que ese bebé que llevas dentro es un Potter y temo decirte que al menos por unos 5 meses más lo vas a llevar en tu vientre, es mi hijo, Gin y no acepto discusiones…cuidaré de ambos."

"Te golpeo un encantamiento aturdidor? olvídalo, Harry, ni soñando!" dijo ella con terquedad.

"lo lamento Gin, pero no es pregunta, es un hecho corazón y si yo fuera tu, lo iría aceptando. Ahora recuéstate y relájate, acabas de despertar de un ataque de varios dementores, cielo santo, Gin, ¿podrías reprimir tu genio un poco más?"

"te odio." dijo ella cruzándose de brazos y lo miro con desafío, dejándose caer sobre la almohada.

"es una lastima porque yo a ti te adoro." le dijo antes de volverla a besar. "me voy, temo que tengo que arreglar lo que ha sucedido en el callejón, es cosa seria, además tu madre quiere verte, y si yo fuera tu iría terminando tu supuesta relación con Dean Thomas, no creo que sea recomendable que se este topando conmigo mas de la cuenta." Le dijo antes de darle un breve beso en los labios.

"eres insoportable."

" y tu realmente hermosa y me haces muy feliz haciéndome padre otra vez." dicho esto salió y la dejo sola, ella no pudo evitar que una pequeña sonrisa se formara en sus labios.


"Ron Weasley…te juro que sino vas a averiguar noticias de tu hermana en este instante yo me levantaré de esta cama…¿cómo puedes estar tan tranquilo?" le preguntó Hermione, que todavía no estaba dada de alta después del parto aunque su salud era perfecta y la del pequeño Hugo también, tenían que permanecer otro poco más en el hospital.

Ron enrolló la mirada, no podían pasar ni un solo día sin discutir.

"Hermione, ya te he dicho que el sanador nos dijo que ella estaba bien, si te conté lo que pasó no es para que te alteres, sólo quería que estuvieras informada, pero si te ibas a poner así de insufrible…"

"No puedo creer que no te preocupe el bienestar de tu hermana. Pásame mi bata, sino tú no vas a buscar noticias, iré yo misma." Dijo ella con terquedad.

Ron maldijo por lo bajo y Hermione lo miró de mala manera. En ese momento interrumpiendo la discusión justo a tiempo entró Harry con una sonrisa de oreja a oreja.

"¡Harry! ¿Qué ha pasado? ¿Cómo está? ¿cómo está eso de que vas a ser papá? Por Merlín, habla que me tienes en ascuas." Se quejó la castaña. Harry no podía dejar de sonreír, la alegría no le cabía en el pecho, la sola idea de ampliar su familia era maravillosa aun cuando hubiera sido algo totalmente inesperado.

"Hermione cálmate,… a eso voy. Sabía que estarías angustiada por Ginny por eso he venido a contarles todo."

"Amigo ¿no te duele la cara de tanto sonreír?" le preguntó Ron tontamente.

"Ron cállate y deja que cuente…"

"Hermione, Ginny está bien, estuvo en grave peligro, parece que el bebé le roba energía y es por eso que no pudo conjurar su patronus pero a la vez la protegió fue una..." comenzó él a relatar pero Hermione lo interrumpió.

"Fuerza muy positiva que funcionó como barrera para los dementores…" dijo la castaña brillantemente como siempre. Harry asintió.

"Y tuvo muy buena suerte, además diría yo." Murmuró Ron por lo bajo. "¿Has aclarado las cosas con ella?"

"Sí, en parte, le dejé muy claro que ahora menos que nunca me daré por vencido y lucharé porque me perdone, cuésteme lo que me cueste y bueno…le dije lo feliz que estaba porque vamos a tener otro bebé y le exigí que terminara la seudo relación que tenga con Dean Thomas."

"¿Y ella aceptó todo? ¿Así de fácil?"

"Por supuesto que no, no sería mi Ginny sino se resistiera. Pero creo que voy por buen camino." Les aseguró.

Ron se acercó a su mejor amigo y le dio un fraternal abrazo. Su mejor amigo y su hermana lo harían tío pronto otra vez.

Harry le sonrió sinceramente.

"Gracias, amigo." le dijo el ojiverde por la felicitación. Hermione también le sonrió desde la cama en la que aun yacía, su pequeño Hugo en una cuna a su lado, dormido.

"estamos muy contentos, Harry, estamos seguros de que ahora todo se va a arreglar, lo que me sorprende es que lo haya ocultado tanto tiempo. Pobrecilla." dijo la castaña pensativa.

Harry asintió " no se exactamente hace cuanto tiempo que lo sabe pero no ha tenido que haber sido fácil para ella con todo lo que ha pasado entre nosotros. Espero que ahora deje su orgullo de lado y pueda perdonarme."

"pero entonces dices que ella esta bien..." cuestiono el pelirrojo.

Harry sonrió.

"si, tan perfecta que no demoro en pelear conmigo, en cuanto le dije que ahora el único auror que estaría cerca de ella las veinticuatro horas del día sería yo, no puedo alejarme y menos ahora que sé que no sólo es ella quien corre riesgo, sino también mi hijo, asì que decidí no confiar en nadie más para resguardar su seguridad." Les informó a ambos.

Hermione sonrió enrollando la mirada. "y obvio el hecho de que regreses a casa con ella y los niños sin que ella pueda hacer nada al respecto no tiene nada que ver."

Harry rió sonoramente. "Eso Hermione, es sólo una pequeña ventaja que yo necesito."

"Podríamos tomar turnos ¿sabes?" le dijo Ron pensativo. "El cuartel te seguirá demandando más atención que a cualquiera de nosotros, todos sabemos que eventualmente Kingsley tendrá que retirarse, y serás tu quien deba ser el Jefe."

Harry enrolló la mirada.

"No quiero hablar de esto, por el momento mi única prioridad es que tu hermana y mis hijos estén a salvo. Pero en cuanto a tu ayuda, la voy a aceptar, necesito tiempo para seguir investigando aunque hasta ahora no hemos conseguido nada. Esto me está frustrando y tengo la sensación de que es una bomba de tiempo. Pero no te preocupes, tampoco quiero que descuides a Hermione ni a mi ahijado por esta nueva situación…" le dijo sonriéndole a Hermione cariñosamente.

"Harry no digas tonterías, ustedes son nuestra familia." Le aseguró la castaña. "Tan pronto como me recupere un poco retomaré las investigaciones y veré que consigo, los últimos meses de embarazo han sido tan difíciles se que no he hecho nada para ayudarte…."

"Y es por eso que no ha logrado nada…" completó Ron, sentándose junto a ella y abrazándola. "¿Qué haríamos sin ti, mi vida?"

Hermione sonrió y se ruborizó. Harry se sintió de más.

"Él está en lo cierto, Mione" le dijo con cortesía. Miró el reloj que había pertenecido a Fabian Prewett, que había sido obsequio de Molly Weasley hacía ya varios años. "Ya debo irme, debo hablar con Kingsley acerca de todo este desastre, por favor avísenme cualquier cosa que suceda con Ginny y Ron…por favor cuídala en mi ausencia." Pidió Harry algo angustiado.

"Quédate tranquilo."


"¡Al! Ya no quiero que juegues, lo echas a perder." Se quejó James, mientras que jugaba con Teddy y con Rose. Los cuatro estaban momentáneamente al cuidado de Angelina y de Andrómeda. Mientras que los pequeños Fred y Roxanne no se separaban de su madre. La cosa era que Albus estaba muy preocupado por su mami, sabía que algo andaba mal, había llegado una lechuza urgente a la Madriguera y su abuelita Molly se había puesto a llorar, le dijeron que tenía que ir a casa de Andrómeda y que sus primos Fred y Roxanne llegarían después con su tía Angelina. Al principio todos habían creído que habían problemas con su tía Hermione y el nuevo bebé, pero cuando Rose se había puesto a llorar, su abuelito Arthur le había explicado que era su tía Ginny quien había enfermado. Albus no podía de la tristeza por que tenía miedo de que su mami estuviera muy, muy enferma.

"Déjalo Jamie…no lo molestes, está triste por tu mami." dijo Rose bastante ofendida.

"¿Y eso qué? Yo también estoy triste y si juego…"

Albus se soltó a los llantos a rienda suelta y Angelina fue desde luego a consolarlo y tratar de que se integrara al juego.

"¿Por qué lloras, Al?" los ojitos verdes de Al se iluminaron al distinguir la voz de su papá, eso sólo significaba una cosa: su papi lo arreglaría todo. Le extendió los brazos a su papá, quien lo estrechó en ellos amorosamente. "¿Qué sucedió?" cuestionó él.

"Se peleó con James porque no quiere jugar, creo que está preocupado por Ginny. ¿Cómo está ella? George me escribió me dijo que estaba todo en orden y que ella ya estaba conciente."

"Sì papito, ¿mami está bien?" cuestionó James, a los pies de su papá que se había sentado con Albus en su regazo.

"Supuse que me encontraría con esta especie de caos, por eso decidí venir. James, primero que nada, se más comprensivo con tu hermano menor, está triste por tu mamá y tu no lo ayudas…segundo y más importante…" dijo limpiándole las lágrimas Albus, que todavía lloraba con un poco de sentimiento. "Su mamá está perfectamente bien, estuvo enfermita pero todo salió bien y los sanadores ya la han curado. Así que no tienen que preocuparse."

"¿De veras?" preguntó Albus poco confiado, con los ojitos rojos.

"Sí, Al…de veras…te doy mi palabra de que tu mamá está bien." Le aseguró sonriendo. Para Albus eso fue suficiente, la palabra de su papito era lo suficientemente certera. James se subió al sillón y se sentó también en su papá, abrazándolo por el cuello.

"¿Y cuándo viene mamita a casa?" preguntó James.

"No lo sé con seguridad pero sospecho que por la noche estaremos todos en casa." Aseguró Harry. Luego volvió su mirada a Rose que estaba sentada en la alfombra, pensativa. "Rosie, tu mamá también está muy bien al igual que tu hermanito Hugo, es mero trámite y rutina los chequeos que le hacen ahora, pronto estará en casa." Le aseguró, la mini- Hermione le devolvió una sonrisa.

"Papi…" dijo Albus timidamente. "Quiero ver a mami. ¿Podemos ir con ella?"

Harry suspiró. "No hijo, lo siento, en el hospital no los dejan entrar, pero en unas horas más como ya te dije estará en casa. Por el momento sólo quiero que estés tranquilito y que lleves la fiesta en paz con James." Le dijo más severamente a este último, quien hizo el clásico puchero con el que solía chantajear a su mamá, y Harry le sonrió, despeinándolo con ternura. "Hablo en serio, niños. Además, pronto si son buenos, su mami y yo les daremos una sorpresa."

Rose exclamó. Todos la miraron.

"¿Vino la cigüeña otra vez?" preguntó la pequeñita con sorpresa. Harry rió.

"¿Qué te hace pensar eso, Rosie?"

"Porque igualito me dijo mi papi, cuando él y mi mami me dijeron que yo iba a tener un hermanito." Dijo sonriente. Harry se ruborizó, que niña tan rápida, igualita a su mamá. "y luego mami me dijo que venía la cigüeña."

"Er…pues si, supongo que si podrías decirlo así…niños, su mamá y yo vamos a tener otro bebé y ustedes otro hermanito." Les dijo calmadamente.

"¿Bebé? ¿de los que lloran?" preguntó James no tan animado.

"¿Mi mami va a estar bien?" fue lo primero que vino a la cabecita de Albus.

"Sí James, un bebé de los que lloran. Y si Albus, tu mamá estará bien." Le aseguró sonriendo.

"Wow, que bonito, mi mami acaba de tener uno y ahora tía Ginny también." Dijo Rose entusiasta.

Harry rió ante el entusiasmo de su sobrina y ahijada. "Será mejor que me marche, tengo cosas que hacer, luego iré por su madre e iremos todos a casa." Se puso de pie.

Angelina lo abrazó contenta. "Me da tanto gusto, muchas felicidades, Harry." Le dijo radiante.

"Muchas gracias. ¿Sería mucho abusar de ti pidiéndote que los cuides un rato más? Supongo que Molly ya no tardará mucho…" murmuró él apenado.

"Ay, no te hagas líos, ha sido un día accidentado. No te quedes con pendiente."

"Harry, dile a Ginny que la quiero mucho y le mando besos." Le dijo Teddy jalándolo de la capa. Harry sonrió se hincó en cuclillas y abrazó a su ahijado.

"Lo haré hijo, y vendré por ti pronto para llevarte a visitarla."


"Harry, ya te he dicho que no tenías que cargarme…" murmuró Ginny algo irritada. Harry se había empeñado en cargarla hasta el dormitorio. Pasaba de media noche, los sanadores le habían aconsejado que lo mejor era que esperara un dìa más, pero Ginny era terca y no había aceptado permanecer en el hospital ni un minuto más.

"¿por qué serás tan necia, Gin? Sufriste un ataque por varios dementores, aún estás débil." Murmuró él, mientras abría la puerta del dormitorio. Cuando ambos entraron a la habitación ella, suspiró, abriendo sus ojos cafés impactada. Habían lirios por doquier lo que le daba un aroma exquisito a la habitación y en el centro, en la cama un ramo de rosas.

Él sonrió complacido ante la forma en la que Kreacher había dado cumplimiento a lo que había ordenado.

"Creo que esas son para ti." Le dijo poniéndola en el suelo. Ella le miró anonadada.

"¿Hiciste tu todo esto?" le murmuró mirándolo a los ojos.

"Con un poco….o bueno…bastante ayuda de Kreacher." Admitió con la sonrisa que a ella tanto le encantaba. Tomó el ramo de rosas y leyó la nota, era sencilla, y clara y reconoció de inmediato la caligrafía de su marido…ex marido, se obligó a recordar. "Gracias por darme la familia que siempre quise y por seguir ampliándola. Te amo y espero que pronto puedas perdonarme. H."

Ella le sonrió, los ojos se le llenaron de lágrimas, estúpidas hormonas, estúpido embarazo.

"¿No te ha gustado? Sé que es pequeño en comparación con lo que hicimos cuando me diste la noticia de los chicos pero…" le comenzó a murmurar, pero ella había cruzado hacia él y lo había besado con vehemencia. Él la miró confundido, se jactaba de conocerla tan bien, ella no era de las que lloraban de felicidad.

"Me encantó. Son las hormonas…creo…lloro todo el tiempo, no sabes lo insoportable que ha sido." Dijo ella y soltó una risita entre el llanto lo que le provocó a él que también riera.

"Bien, pensé que te ibas a comenzar a convertir en una Cho Chang…" le dijo risueño. Ella le dio un golpe en el brazo de manera juguetona. "En serio Gin, cuando me diste la noticia de James, remodelamos la casa ¿Recuerdas? Y cuando me dijiste de Albus….en tan poco tiempo nos fuimos de viaje a París…espero que dadas las circunstancias comprendas que no me ha sido posible…"

Ella negó con la cabeza y le sonrió. "No seas tonto, ha sido un hermoso detalle, gracias. Me ha encantado. Aunque ya no estoy segura de donde cabrán tantas flores, ya con las que me has enviado durante estas semanas…"

"Te encantan las flores."

Ella suspiró. "Ese es el problema. ¿Qué oportunidad me dejas de no perdonarte si haces este tipo de cosas por mí?" le dijo más en serio. "No quiero salir mal de todo esto, Harry, dejaste que las cosas llegaran demasiado lejos…me hiciste creer que no me querías, nos divorciamos…no creo que yo pudiera soportar otra decepción como la que me hiciste pasar."

Él suspiró y miró al suelo. "Haría lo que fuera por borrar todo lo que ya pasaste…porque no hubieras sufrido de esa manera." Le acarició el rostro. Ella se deshizo de su caricia.

"Lo hecho, hecho está." Le dijo firme. "Estoy agotada, me alistaré para la cama…" una idea vengativa le pasó por la cabeza. "¿Te importaría ir a volver a comprobar que los niños estén dormidos? Es una lástima que me hayan dejado salir tan tarde del hospital, moría por verlos."

"Y ellos a ti. Cuando fui a buscarlos, a decirles que estabas fuera de peligro, Albus estaba en llanto total, pero se quedaron más tranquilos cuando les dije que estabas bien." Le aseguró cruzando hacia la puerta. Ella le sonrió.

"Dales un besito por mí."

Lo que ella le hizo fue cruel, cruel, cruel. Despiadado.

Cuando él había vuelto a la recámara ahí la había encontrado, usando un camisón color verde que a él le encantaba, y que le embonaba mucho mejor con las nuevas curvas producto del embarazo. Tenía él cabello suelto y se había sentado en la orilla de la cama cepillándolo. Cuando la había visto lo había dejado sin habla.

Ella sólo le había sonreído con dulzura y había señalado la colcha que estaba en el suelo y una almohada.

"Me tomé la libertad de sacar las cosas con las que dormirás. Te recomiendo la sala, en tu despacho hace frío." Le dijo ella con una sonrisa fingida. El color del rostro de él pareció desaparecer por completo. Ella tuvo que morderse el labio para no soltar la carcajada.

"No hablas en serio." Fue lo primero que salió de su boca, sin poder despegar la mirada del escote de su ex mujer. Ella se puso de pie , le echó los brazos al cuello y lo miró a los ojos. Lo besó con suavidad, dejando que su lengua danzara con la suya, eso si era cruel, era ese tipo de beso con el que normalmente le dejaba saber que terminarían en la cama. Cuando se separó él abrió los ojos, apretándola hacia si.

"Necesito tiempo. Estoy segura de que puedes comprender eso. Todo lo que serás para mí es el Auror que está encargado de la seguridad, mía y de mi familia. Lo lamento, Harry, es todo lo que puedo ofrecerte." Le acarició la barbilla partida, se dio la vuelta y caminó hacia la cama, recostándose sensualmente en ella. "Buenas noches."

Harry suspiró resignado, se dispuso a no mirarla, tomó las cosas del suelo y salió azotando la puerta, ella pudo escucharlo maldecir, y no pudo evitar reprimir una carcajada. Muy dentro de ella misma, lo sabía: él ya estaba perdonado de todo y por todo, pero eso no implicaba que no pudiera divertirse un poco volviéndolo loco, y eso era sólo el principio.


NOTA DE ANABELLA: Este capi puede ser definidio con la siguiente frase: EL INICIO DE LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA. JITOMATAZOS, OPINIONES, REVIEWS, ¿QUE QUIEREN LEER? ¿QUE QUIEREN SABER? NEEEEEEXT: LOS MALOS. VAMOS A SABER MAS DE ELLOS Y LYA VUELVE AL ATAQUE, GINNY SIGUE HACIENDO SUFRIR A HARRY UN RATO MAS, ALBUS SE VA A ENFERMAR, EL CUMPLEAÑITOS DE JAMES...UNA CHARLA PROFUNDA ENTRE H Y G PARA SEBR EXACTAMENTE KE FUE LO KE LES SALIO TAN MAL...DEAN VUELVE A APARECER...LOS KIEROOOOOOO