Capítulo 14: Shura de Capricornio era ahora la Marioneta de Saga de Géminis, aquel hombre que se había atrevido a asesinar al Patriarca, usurpar el poder, tomar su lugar y ahora buscaba más, deseaba alcanzar la gloria y cuando había sido descubierto por el español, estalló una pelea en la que perdió y ahora estaba bajo su control.


Por su parte, en el hotel, Marinett se encontraba en el balcón que daba hacia todo el Centro de la Capital de Grecia, un aire de preocupación la mantenía despierta todo ese tiempo, sin darle ni siquiera un rato para cerrar los ojos.

- ¿Crees que algo pasó en el Santuario?.- Preguntó la chica a Tikki.

- La verdad que no sabría decirte qué fue lo que ocurrió, pero de algo estoy segura, Marinett: Hay que tener cuidado ahora que vayamos allí la próxima vez.- Advirtió el Kwami de la Vaquita de San Antonio (Catarina).

- No sé por qué, pero temo por Aioria y los demás que están fuera, deberíamos ir a ver con Adrien.- Sugirió la chica.

- Vayan, pero tengan cuidado, no sabemos si esto es obra de algún "Akuma", aunque no descartaría esa hipótesis.- Finalizó Tikki en aquellos momentos, mientras que ambas volvían a la habitación.


En la habitación con la que compartía con sus amigos, Adrien no salía del balcón, tenía su vista clavada en el Santuario, pensaba lo mismo: Algo había ocurrido allí y no era una buena señal.

- ¿Estás pensando ir allí con Marinett?.- Preguntó Plaga, el Kwami del Gato.

- No hay opción, amigo, si lo dejamos pasar, algo peor podría desatarse sobre Atenas.- Advirtió el rubio, quien estaba preocupado por la seguridad de su novia.

- Oye, tranquilo, ustedes sean han enfrentado a peligro más complicados, ¿recuerdas a...?.- Le hizo acordar Plaga, pero en ese momento se estaba por referir al padre de Adrien, cosa que no era buena idea mencionar eso, ya que descubrir que aquella persona, alguien cercano a él, era el villano que amenazaba la seguridad de París, lo destruía por dentro, era una mancha, una miasma que él debía cargar.- Ohh, lo siento, lo siento mucho, amigo, no quería, no quería decir.- Se disculpó el gato negro.

- No hace falta, tranquilo, no lo hiciste a propósito, entiendo bien lo ocurrido. Ven, vamos a buscar a Marinett, hay que investigar en ese sitio.- Finalizó el chico de cabellos rubios y los dos partieron de allí hacia la otra habitación.


- "Los Gigantes", aquellos encerrados por Urano en el "Tártaro". ¿Tienes Cronos el poder de traerlos en su condición actual?.- Quiso saber Hyperion con mucha seriedad, ya que conocía la historia de esos "Guerreros de Élite".- El Sello debe estar perdiendo fuerza, ¿o no?. Pronto, Cronos resucitará, así que debemos concluir los preparativos para la Nueva Guerra Santa.- Pidió el Dios de Armadura Negra, mientras que miraba hacia su líder, el cual se levantó y pudo verse un destello en sus ojos bajo el Yelmo del Casco.

- ¡Gigantes! Para completar la Resurrección de los Titanes, para que mi cuerpo pueda regresar a mí, invadan el Santuario, la tierra creada a semejanza del Elíseo, ¡destruyan la Estatua de Athena, la Diosa de la Victoria y de la Guerra, háganla pedazos!. Ahí está sellada mi "Soma", ¡tráiganla a mí!: "Megas Drepanon".- Fueron las órdenes de Cronos a sus Tropas de Élite, mientras que se veían imágenes de un Santuario destruido, la Estatua a punto de caer y el Arma que tanto ansiaba tener en sus manos.

- ¡Espere, Mi Señor, no hace falta que se lo pida a los Gigantes!. Hay que concluir los preparativos para...- Intervino Jápeto de la Dimensión.

- ¡SILENCIO!.- Ordenó Cronos.- A ustedes dos les encargo una misión aparte: Revivan a los 9 Titanes Restantes, destruyan todo a su paso, es mi voluntad, todo hombre se deberá arrodillar ante mí.- Sentenció finalmente, una vez dada las órdenes, el Dios Cronos volvió a sentarse en su Trono y pudo verse un destello en sus ojos.


De vuelta en Jamir:

- Yo, ¿me desmayé?.- Preguntó Mu.-

- No te deberías levantar, mejor descansa un par de días.- Le sugirió Aldebaran de Tauro a su amigo.

- Lamento ser una carga, Aldebaran.- Pidió disculpas el Arriano de cabellos lila.

- ¡No digas eso!, no es un problema sobre todo con tu esfuerzo. A pesar de tus heridas, tú reparaste la Armadura de Aioria, aún cuando tus fuerzas y tu Cosmos eran mermadas al límite.- Felicitó el brasilero a su amigo.- Gracias a ti, la Armadura de Leo ha regresado a la vida; ahora es verdaderamente el León Dorado rebosante de soberbia y gala. Yo te agradezco en nombre de Aioria.- Dio Aldebaran las gracias a Mu por todo el esfuerzo realizado.

- Aioria, él ya se retirado, ¿no es cierto?.- Quiso saber Mu con una sonrisa.

- ¡Ah!. Él de seguro se hubiera sonrojado al decírtelo en persona. No dijo nada, pero sé que algo le preocupa, Claude también fue con él, creo que él ha percibido algo durante tu pelea contra el Titán: Quizás descubrió el límite de su propio poder.- Dijo el brasilero de Tauro, bajando la mirada y poniéndose serio.

- ¿Límite?.- Preguntó Mu.

- Al ver tus Habilidades Sobrenaturales y la gran cantidad de técnicas que posees, ¿no parece lógico que se haya percatado de su inexperiencia?. Pues a pesar de estar destinado a combatir a los Dioses, tan solo posee dos técnicas, el "Relámpago de Voltaje" y el "Plasma Relámpago".- Señaló Aldebaran al respecto con aquellos poderes que tenía el griego rubio de la Casa de Leo.

- ¿Así lo crees, eh?.- Preguntó Mu con los ojos cerrados.

- ¿Uh?.- Fue la pregunta de Aldebaran, quien quedó confundido.

- Su fuerza es inmadura, instintiva, fiera, sin embargo es el hermano de Aioros, uno de los Santos Dorados más poderosos y en su Cosmos reside el "Colmillo del León". No creo que esté confinado a sólo dos técnicas.- Apuntó Mu, mientras que se veían imágenes del Caballero de Capricornio.-

- ¿Crees que posee aún más?.- Preguntó Aldebaran con seriedad y mirando a su amigo.

- Yo había sellado mi técnica más poderosa, la "Revolución del Polvo Estelar". Puede que en él también haya escondido el más fuerte de sus "Colmillos Dorados"; en el momento en que lo muestre, todo lo demás saldrá a la luz también y ese momento se avecina.- Apuntó Mu, viendo hacia las Constelaciones en el Firmamento. Su "Colmillo Dorado" puede concebir un Paraíso o un Infierno, esa será su elección.- Finalizó el Arriano de Jamir.


Volviendo al Santuario, en la Torre Norte, un grupo de Soldados montaban guardia, cuando de repente algo les llamó su atención.

- ¿Viento?.- Preguntó uno de ellos por aquel cambio.

En aquellos momentos, una fuerte explosión se sintió en los alrededores junto con el colapso de los Puestos de Vigilancia, cosa que llamó la atención de los Soldados del Santuario.

- ¡ENEMIGO!.- Alertó uno.

- ¡SIRVIENTES DE CRONOS!.- Exclamó otro, mientras que los batallones llegaban para intentar frenar el avance, pero éstos rivales eran poderosos.

- ¡Maldición, lograrán pasar!.- Gritó con furia uno de los Capitanes, al ver que el enemigo atacaba a diestra y siniestra, provocando bajas por doquier.

- ¡No desistan, usen sus vidas como Escudos, por Athena!.- Ordenó uno de los Tenientes a las tropas del Santuario.

Sin embargo, aquel enemigo, a pesar de la resistencia de los Soldados, éste pegó un salto, extendiendo su capa, quedando arriba de ellos y provocando una gran destrucción en los alrededores, pasó aquella defensa, hasta que alguien intervino.

- ¡Yo me encargo de esto!.- Apareció Marin de Águila en escena.

- ¡Una Armadura de Planta, es una Santa de Plata!.- Se alegraron los Soldados de verla.

Marin se lanzó al asalto, destruyendo a las filas enemigas, causando enormes bajas, a pesar de la destrucción, sus movimientos de combate eran únicos, increíbles, rápidos y ágiles, como también letales, ya que lograba destruir las Armaduras Negras.

- ¡A pesar de ser tantos, no pudimos vencer al enemigo, y ella sola pudo con todos ellos!. Realmente es un Santo de Plata.- Quedó el Capitán sorprendido junto con sus Soldados de que ella sola pudiera acabar con todo ese escuadrón.

- "Qué extraño, a pesar de haberlos derrotado a todos, siento algo extraño. Un Cosmos Descomunal".- Pensó Marin.- ¿Qué...Qué es esto?.- Quiso saber, mientras que un misterioso rival aparecía y lanzaba una ofensiva contra ella, lanzándola por los aires.- ¡Una fuerza muy violenta para ser Humana!. Ugh.

- ¡Ja! ¿No te aplasté?. Ha pasado mucho desde que alguien recibió mi ataque y sobrevivió, mujer.- Preguntó con burla en su voz el enemigo.

- ¡MALDITO, ¿QUIÉN ERES?!.- Quiso saber Marin ante ese sujeto de largos cabellos blancos, ojos negros, sumado a que era bastante alto.

- Soy uno de los 9 Gigantes al servicio del Dios Cronos: Soy Lyakos de Escarlata.- Se presentó con orgullo en su voz por ejercer aquel papel tan importante, para luego preparar su puño y golpear el suelo, desatando un inmenso terremoto.- ¡EL DIOS CRONOS ME HA ORDENADO DESTRUIR EL SANTUARIO!.- Exclamó con locura en su voz, mientras que se dirigía hacia Marin.- ¡Ah, aún queda uno de estos insectos, no te muevas, mujer!.- "Pidió", mostrando una sonrisa burlona.- ¿Sucede algo? ¿Por qué te detienes?. Jajajaja, ¿qué te pasa? ¿es que acaso prefieres que te mate a ti en su lugar?. ¡ESTÚPIDA, AHORA MORIRÁS!.- Gritó y de ahí lanzó contra ella, pero en medio de los escombros, alguien respondió al ataque y detuvo el golpe de Lyakos, el cual se detuvo.-

- Qué dulce de tu parte.- Dijo esa voz.

- ¡¿Qué?! ¡Alguien ha venido para auxiliarla!. Sin embargo, este Cosmos no emana una Sensación Humana, más bien de una bestia ¡y son tres!. Bah, da lo mismo, ¡no te muevas!.- Por un momento, el rival quedó sorprendido, pero no le importó, se preparó para el combate, sin embargo recibió un golpe en el rostro de parte de un bastón de hierro.

- ¡Oye, bravucón, ¿por qué no te metes con alguien mejor?!.- Lo desafío Chat Noir, quien había llegado junto con LadyBug y el misterioso personaje.

- ¡Jajajaaja! ¡¿Dos niños como ustedes van a desafiarme a pelear?! ¡NO ME HAGAN REÍR!. Si lo hacen, aplastaré a esta mujer, a menos de que prefieran tomar su lugar.- "Sugirió" el rival, mientras que se veían los ojos de un León rugiendo.- Se detuvo, ¡qué montón de sentimentales! ¡Muy bien, buena chica!.- Se preparó el Gigante para matar a Marin, sin embargo, algo lo detuvo.- ¡¿Qué?! ¡No puedo pisarla!.- Quedó congelado del asombro.

- Entiende por las buenas.- Dijo la misteriosa voz, quien estaba llevando a Marin en sus brazos y acompañado por LadyBug y Chat Noir.

- ¡LOS APLASTARÉ COMO A UN INSECTO, UNA RODILLA CON TODO EL PESO DE UN GIGANTE!.- Exclamó Lyakos con furia por haber sido detenido, mientras que volvía a la carga.- ¿Qué? ¡¿Y estas cinco marcas?! ¡UGH! ¡UN PUNZANTE DOLOR RECORRE TODO MI CUERPO!.- Gritó adolorido el rival, viendo que no tenía escapatoria.

- ¿Tanto disfrutas destruir? ¿Son acaso tus dedos?. Tú que gustas aplastar todo aquello con vida, ¡TE MOSTRARÉ LA HUMILLACIÓN DE SER APLASTADO!.- Exclamó el personaje de las sombras, quien resultó ser Aioria de Leo, el cual llevó a Marin a salvo con las tropas, mientras que Marinett y Adrien se iban a enfrentar contra aquel enemigo, el cual los miraba con furia por haber sido atacado.- Levántate, probarás mi Nueva Armadura Dorada, tú que humillas a aquel que es pequeño, te mostraré el Verdadero Poder.- Lo desafío el chico de cabellos rubios.

La Segunda Batalla del Santuario acababa de comenzar y el Cosmos de Aioria aumentaba.

- ¡¿TE ATREVISTE A INSULTAR A MI COMPAÑERA?! ¡NO TE LO PERDONARÉ!.- Juró Aioria, mientras que incendiaba su Cosmos al máximo para combatir junto con sus amigos.