Capítulo 13
Si echaba la vista atrás y me paraba a recordar cómo había sido mi vida antes de comenzar la transición, el contraste era evidente, casi aplastante. Ahora no sabía cómo reaccionar ante la nueva respuesta que tenía mi cuerpo ante el mundo. La forma en que el aire danzaba a mi alrededor, el hundimiento de la tierra bajo mis pisadas, o el movimiento de los músculos bajo la piel, acomodándose a los huesos. Todo parecía nuevo. Incluso los rutinarios ejercicios de calentamiento parecían provocar una reacción distinta en mí.
En ese momento, los entrenamientos de Ranma eran extenuantes, complejos y severos, hacían que me doliera todo el cuerpo. Sin embargo, a su vez, conseguían que mis músculos exhalaran un chillido de felicidad al verse liberados y utilizados al máximo.
Desde nuestra llegada al campamento, varios días atrás, Ranma había centrado la rutina diaria en la capacidad de controlar mi cuerpo. Su teoría era que, si podía dominar completamente mi organismo, a su vez ejercitaría el dominio de mi mente y mis instintos. Así que, allí estaba, en medio de un lago perdido en un bosque. Lo habíamos encontrado casi de casualidad, en una de nuestras carreras matutinas en las que recorríamos tres montañas, pero Ranma enseguida lo había observado con interés. Al comprender que era lo suficientemente profundo para que no pudiera hacer mi truco del buceo, me urgió a buscar dos troncos lo suficientemente grandes para soportar nuestro peso. Después de empujarlos al agua, nos subimos a ellos y nos encaminamos hasta el centro del lago.
―Párate en el medio ―exclamó Ranma, enderezándose, haciéndome imitarle. ― ¿Ves las ondas a nuestro alrededor?
Estudie el agua, que vibraba bajo nosotros, extendiendo su danza a varios metros de distancia de forma sinuosa.
―El ejercicio de hoy consiste en ser capaz de estar sobre el tronco sin que haya ningún efecto en el agua.
Observé al artista marcial que tenía ante mí con una ceja enarcada. Luego, devolví la mirada a mis pies. Ejercí una suave presión con el izquierdo y, como esperaba, rápidamente se propagaron una serie de minúsculas olas circulares en torno a mí.
Ranma rio ante mi reacción.
―Sé que parece difícil, pero es una buena forma de dominar el cuerpo y el espíritu. Te ayudará a ser consciente de cada uno de tus movimientos y de los efectos que suponen en tu entorno.
Ranma cuadró los hombros y separó ligeramente las piernas, buscando una postura adecuada para meditar. Observé admirada como, ante sus movimientos, la superficie prístina ni se inmutaba.
― Vamos a empezar por el principio. Imita mi posición. ―me indicó suavemente.
Ranma intentaba no presionarme, dejarme avanzar a mi ritmo. Estaba permitiéndome analizar mis propios movimientos, comprobar en qué estaba fallando. Porque, ciertamente, lo estaba haciendo. Y las malditas ondas no paraban de bailar bajo nosotros, como si estuvieran riéndose de mí. Acabábamos de empezar y ya sentía cómo mi impaciencia arañaba las paredes de mi cabeza.
―Nunca has sido muy buena manteniendo la calma. ―comentó, riéndose.
―Puedo mantener la calma perfectamente. ―refuté, malhumorada.
― ¿En serio? ―cuestionó divertido. ― ¿Y eso? ―preguntó, señalando el tenue temblor del tronco y del agua.
Refunfuñé, aguantándome las ganas de dar patadas en el aire. Sobre todo porque allí no hacía pie ninguno y seguía sin saber nadar.
― ¿Ves? Te impacientas muy deprisa. Eso te ha llevado siempre a tomar juicios apresurados y acciones sin sentido.
―Ranma… ―gruñí, dejando que la voz destilara el enfado. ― ¿Estás aprovechando que no me puedo mover para criticarme?
― ¡Qué va! ―Se apresuró a decir, haciendo aspavientos con las manos. ― Solo digo que, antes que conseguir que tus golpes sean capaces de derribar montañas, deberíamos asegurarnos de que eres capaz de controlarlos. Ya sabes, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Suspiré hastiada y me obligué a retomar la posición. Ranma sonrió, intentando insuflarme fuerzas y se concentró. En ese momento, Ranma se sumergió en su mente y en la integración de su cuerpo con el entorno. Estudié maravillada su rápida concentración y me obligué a mí misma a seguir su ejemplo.
Brillaba un sol de justicia, centelleante y bien en lo alto, perfecto para el medio día, pero después de tres horas de intentos infructuosos por mantenerme inmóvil, la piel expuesta comenzaba a molestarme. La ropa se me pegaba al cuerpo, especialmente la camiseta, debido al sudor.
Intentaba mantenerme quieta, pero el más ínfimo movimiento alteraba el agua de alrededor. Era frustrante y mis nervios se tensaban cual cuerdas de guitarra.
―Concéntrate en tu respiración. ―susurró Ranma.
Lo miré sorprendida. Se había mantenido todo ese tiempo perfectamente en calma. Había estado tan sumido en su meditación que creía que no era consciente del infructuoso desarrollo de mi ejercicio.
―Luchar con tus nervios no solucionará nada. Esto no es como una de nuestras tareas de la escuela. No hay que planificar nada ni seguir una estrategia a rajatabla. Intenta relajarte y dejarte llevar. Disfruta de lo que te ofrecen tus sentidos y cómo armoniza tu cuerpo con la naturaleza a tu alrededor. Comunícate con ella. Te dirá lo que necesitas saber.
Con ese discurso, volvió a su mutismo, transformándose una vez más en una estatua. Inspiré hondo, obligándome a seguir su ejemplo, y cerré los ojos. Aunque el incesante vaivén continuaba bajo mi peso, descubrí otras cosas que antes pasaban inadvertidas. La suave corriente de aire que nos acariciaba, el sonido de las ramas de los árboles chocando entre sí y la tímida corriente que fluctuaba en el lago. Sin percatarme, había estado luchando contra ella para mantener el equilibrio, en lugar de equipararme a su movimiento. Concentrándome en mis descubrimientos, me dejé llevar profundamente.
Una risa me sorprendió, haciéndome abrir los ojos, aunque estaba tan aletargada que no pude sobresaltarme.
Ranma reía felizmente ante mí. Estaba muy dulce, con esa expresión de niño feliz. Los ojos le habían adquirido un peculiar tono violáceo gracias al atardecer que daba sus últimas luces tras él. Estaba tan ensimismada en Ranma que ni siquiera me di cuenta del cambio de posición evidente del sol.
―Lo has conseguido. ―afirmó, señalando a mis pies.
Confusa, seguí su seña, encontrándome con una sorpresa. No había rastro de movimiento. El agua se mantenía tan estática como un espejo. Lo había logrado.
― ¿De verdad lo hice? ―murmuré sorprendida.
―Te dejaste llevar, dejaste que tus otros sentidos actuaran y descubriste lo que necesitabas saber para solucionar este problema. ―explicó con una sonrisa orgullosa. ―Mañana nos enfrentaremos a la parte más difícil.
― ¿Qué vamos a hacer? ―cuestioné intrigada.
―No sé si te has dado cuenta, pero has estado muy sumida en la meditación. No es que sea malo, pero tienes que saber reaccionar a tiempo en caso de que algo ocurra. Así que voy a enseñarte como sincronizar esa paz y ese control con tu destreza en el combate.
«Mañana, caminarás sobre el agua.
¡Hola a todos! Ha pasado tiempo desde la última vez. Lo siento por eso jajajaja.
Espero que este capítulo os haya gustado. Algunos me habéis pedido que me explaye un poco más en los entrenamientos. A lo mejor esperabais más acción, pero considero que eso es algo que se verá con el tiempo. En este momento Akane tiene una deficiencia muy grave en su formación, partiendo de la base, así que quiero que haga las cosas bien. Si no, temo que Akane necesite la ayuda de Ranma cada vez que pierda el control y no quiero que su relación sea así. Tienen que apoyarse el uno al otro por deseo propio, no por necesidad.
Auri22, muchas gracias por tus palabras. Espero que, pese a mi tardanza, te siga gustando esta historia.
Izumi17, no sé que te habrá parecido este entrenamiento ¿Demasiado soporífero, quizás? He intentado mantener el espíritu de Ranma en la misma dirección que en capítulos anteriores, pero quizás me he pasado con sus deseos de "controla tu mente, controla tu cuerpo" jajajajajaja.
yessi-chibi, siento la extensión y la tardanza, pero escribo según mi tiempo e inspiración me permitan. Por eso nunca prometo fechas jajajaja. En fin, ¿qué pasará cuando se reúnan con sus amigos? Bueno, tendrás que seguir leyendo para averiguarlo jajajajaja.
Sav21, ¡ay, me has sacado los colores! En serio, muchas gracias por tus palabras. Me gustaría aclarar que no abandono mis historias. A lo mejor las dejo un momento en pausa, debido a diferentes razones, pero siempre vuelvo. Si se llegara a dar el caso en el que tengo que abandonar una historia, lo diría con una nota de autor.
Muchas gracias por sus reviews a damalunaely, xandryx, nancyricoleon, Maggy P-Chan, IramAkane, mix y mimosiita. También a todos aquellos que leen esta historia.
¡Un saludo!
