Hola para todas, espero se encuentren muy bien el día de hoy con esto de inicio de semana. Eh… Ya sé que se suponía que las actualizaciones serían los viernes pero aparentemente las responsabilidades no permiten hacerlo todos los viernes y se me es algo complicado pues tengo muchas responsabilidades en mis estudios (Ahora si extraño el colegio)… En fin voy a seguir tratando de actualizar los viernes pero si no se puede ya veré como organizo mi agenda. Ahora si muchas gracias por los comentarios y por la paciencia, espero les guste…

Cáp. 14: Misterio resuelto

Kagome comprendió que el lo haría, movió sus cabellos a un lado mientras el se enderezaba; una de las manos de él se entrelazo con una suya y la otra se posó en la cintura de ella, Kagome se acerco a él. Cerró sus ojos mientras sentía los labios de Inuyasha en su cuello posar un tibio beso, lo sintió inhalar su aroma, los labios de el se separaron y los colmillos atravesaron esa zona.

El dolor que sintió fue fuerte aun así no era insoportable, un pequeño gemido se escapo de sus labios, apretó la mano de Inuyasha y cerró sus ojos con mas fuerza, sintió que la sangre recorría su cuerpo con cierta rapidez y se centraba en la zona en que Inuyasha estaba.

La sangre lo inundó totalmente, el olor de ella lo sedó, en el tiempo en que habia bebido sangre humana nunca habia tomado una mas deliciosa que la de ella, nunca se equivocó, ella era la mejor entre todas. Aun así no perdía el control, su corazón bombeaba como loco y apresó la cintura de Kagome aun más fuerte al igual que su mano y su respiración se hizo forzosa, escuchó el nuevo gemido que salió de los labios de la chica y quitó sus colmillos del níveo cuello de ella. Dio dos pequeñas lamidas en la zona en que habia mordido y la sangre paro de salir…

- ¿Estas bien? – Le susurró en el oído.

- Si…si lo estoy – Musitó Kagome, la tomo entre sus brazos y la sentó, sabia que habia quedado algo mareada, le dio un beso en la frente y luego se paró.

- Cuida de ella Sango… - Habló para luego acercarse hasta donde su hermano que estaba por hacer lo mismo con Miroku, morderlo.

- Que ni se te ocurra hermanito – Tomó a Sesshomaru de los cabellos y lo lanzó contra un árbol - ¿Estas bien?... ¡Sango lleva a Miroku por algo de comer!

- ¿Y Kagome? – Preguntó la chica, no podría con ambos.

- Yo la cuidaré – Dijo con seguridad, la joven asintió y se llevo al ojiazul.

- Ahora te haces el valiente – Corrió y se detuvo tras el - Vaya ya comiste, lastima porque…

- Esta vez no – Lo tomó del cuello antes de que lo mordiera - Te soporté lo suficiente, ya sabes – Esta vez le propinó un golpe que casi lo hizo perder la conciencia.

Kagome miraba desde el lugar en que estaba, la nueva lucha que empezaba; estaba mareada pero alcanzaba a ver que Inuyasha estaba ganando, al menos habia ayudado, ahora todo acabaría. La nueva pelea duro mas de lo que pensó al parecer la sangre que Sesshomaru habia tomado de Inuyasha lo habia dejado mucho mas fuerte; en un momento la pelea estaba balanceada, si uno golpeaba el otro lo devolvía…

- La sangre de humano puede ser fuerte pero no más que una de vampiro, por si no lo sabias – Le informó mientras veía a Inuyasha levantarse de entre varios troncos de árboles.

¡Demonios!, las cosas se empezaban a ver malas para él, y lo peor de todo habia dejado a Kagome en ese lugar, ¡Era un idiota! Se odiaba…

Sesshomaru de nuevo lo golpeó esta vez el golpe fue tremendo, quedo mareado por unos instantes no escucho nada hasta que…

- Déjame – Murmuró débil mientras era levantada del suelo - No me…

Alzó su cabeza y entre su mareo vio a Sesshomaru con Kagome, le estaba descorriendo los cabellos para…¡No!, debía moverse ¡Ahora!...

- Que buena niña eres, dejaste tu collar en casa uff que suerte – Susurró mientras apartaba los cabellos para dejar su cuello al descubierto - Mi hermano bebió de ti, espero no te importe darme lo que te queda de sangre, la necesito para…acabar con mi hermanito…

- No…no – Se maldijo interiormente, se habia quitado el collar porque iba tomar un baño… ¡Idiota!, quería moverse, pero estaba vez no podía hacerlo, estaba aun algo mareada por la sangre que le habia dado a Inuyasha.

- Bueno ya sabes como es esto, dolerá un poco – Sus colmillos se aproximaron al cuello de la chica listos para morder.

- La tocas y te mueres, maldito bastardo – Lo tomó del cuello y enterró sus garras en él, cuando soltó a Kagome lo lanzó hacia el otro extremo - Mi amor… ¿Estas bien?...mírame…

- Si, estoy mejor – Posó una mano en su cabeza, ¡Dios necesitaba que ese mareo pasara ya!

- Te sacaré de aquí lo juro – Le prometió para luego colocarse de pie e ir hasta su hermano que presionaba su cuello, la herida no era seria pero aun así salía sangre en abundancia de ella - ¡Te lo he advertido mucho Sesshomaru!, ¡No la toques!...Siempre te metiste en mi vida, no podías verme tranquilo… ¿Por qué?

- ¡Mataste a Kikyo! – Bramó Sesshomaru poniéndose de pie.

- No me hagas reír, ¿Cómo puedes decir eso?, ¡Tú la mataste!, cuando fuiste a la guerra, fuiste con ella y la asesinaste… - Habló Inuyasha - No me vengas ahora con eso, no seas cínico…

Ambos se pararon frente a frente separados solo por unos cuantos pasos, luego como si un conteo hubiera acabado se lanzaron un sobre otro, el choque entre ambos estaba próximo…

- ¡Ya basta! – La voz y la persona en medio de ambos los detuvo de improvisto dejándolos atónitos.

- ¡Tú! – Dijeron ambos hermanos.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Inuyasha al ver a la mujer de unos cuarenta años frente a ambos.

- Señorita – Habló la mujer, en ese instante ambos jóvenes giraron su mirada hacia un extremo del bosque.

Kagome no entendía nada de lo que estaba pasando, miró hacia el mismo lugar que todos miraban y una mujer apareció, llevaba un vestido negro hasta media pierna que se pegaba a su cuerpo como un guante, sus cabellos eran negros y lisos y tenía los ojos del mismo color, fríos, opacos, y era blanca, casi pálida. Entre los presentes pudo escuchar dos susurros… "Kikyo". Miró ambos hermanos y los encontró con la mirada atónita y fija en la chica. Así que esa era Kikyo, la mujer que enamoró a los dos hermanos y ahora que miraba se parecía… ¡A ella!

- ¿Qué demonios pasa aquí? – Preguntó Sesshomaru mirando a la mujer.

- Lo mismo digo – Inuyasha dejó su postura de ataque al igual que Sesshomaru.

- Largo tiempo sin verlos chicos – Habló con voz suave - ¿No me dicen nada?

- Si… ¿Qué significa esto?, se supone que estabas muerta – Le dijo Inuyasha.

- Inuyasha ¿Qué pasa?, no me dirás que luzco hermosa – La mujer sonrió y se detuvo un par de pasos alejada de ellos - ¿O tu Sesshomaru?, aunque el lado caballeroso siempre fue de Inuyasha…

- ¿De que se trata esto? – Preguntó Sesshomaru mirando a Inuyasha.

- ¿Por qué crees que yo lo se? – Espetó el joven.

- No peleen chicos – Interrumpió Kikyo - Yo les explicare, nunca estuve muerta, pedí que ambos les dieran esa noticia, que dijeran que el otro me habia asesinado…Quería saber cual me amaba mas como para vengar mi muerte…Inuyasha, tu te dedicaste a tu vida aun así se que siempre planeaste matar a tu hermano, Sesshomaru tu siempre pensaste en acabar con tu hermano, el único problema de esto es que la pelea dejo de ser por mi…

Kagome quien ya estaba de pie, luego de que se sintiera con mejores energías, sintió la mirada de Kikyo fija en ella, no pudo evitar sentir miedo, la mujer caminó hasta ella con pasos lentos y felinos, quiso correr pero no tenia tantas energías, la mujer en cuanto estuvo frente a ella la recorrió con la mirada, pudo ver que las fosas nasales de ella se ensancharon, la estaba oliendo…una mano subió para apartar los cabellos en el lugar en que habia sido mordida por Inuyasha pero…

- No la toques – Musitó la voz de Inuyasha deteniendo la mano de la mujer, Kagome lo miro sorprendida y aliviada.

- Pensé que era tu alimento personal o algo así, pero veo que no solo es eso –Movió su mano quedando libre y salió de en medio de ambos - Así que ambos fijaron su interés en ella, en una copia mía…

- ¿Estas bien Kagome? – Preguntó acunando su rostro entre sus manos, la chica no lo miró y solo asintió; sin querer las palabras de Kikyo la hirieron, solo que no diría nada.

- Así que solo querías saber cual era más digno de ti – Expresó Sesshomaru con tono despreocupado.

- Todo iba bien, ella no debió aparecer, mi copia los cegó – Agregó la mujer - Pero ella puede desaparecer y esta vez creo tener una persona en mente… ¿Qué me dices Inuyasha?, la copia por la original… ¿O tu Sesshomaru?

- Vete al infierno perra – Bramó Sesshomaru y luego desapareció, tantos años desperdiciados por una perra, ya sabía lo que era esa mujer, no debió dejarse envolver; aunque ella hablaba con la verdad, la misión de asesinar a su hermano por Kikyo habia quedado en el pasado con la aparición de esa chica, ahora que todo quedaba aclarado, lo mejor era dedicarse a "vivir" su vida.

- ¿Inuyasha? – Preguntó la mujer sin darle importancia al otro - Tú siempre fuiste el que me entendió, nunca buscaste nada mas en mí, solo mi compañía, siempre supe que serías el indicado

- Si hubiera sido así me hubieras elegido al primer instante – Habló Inuyasha - Ahora no me interesa…

- ¿Es por ella? – Preguntó mirando a la joven tras el chico - Una simple humana, en un tiempo envejecerá y sus encantos se irán, los míos han perdurado por siempre…y lo harán por la eternidad… - Se acercó y deslizó una mano en el pecho del chico y luego se empinó para acercarse a sus labios; Kagome estuvo a punto de desfallecer, ¿Qué pasaba? Que acaso no la notaban a ella.

- Olvídalo – La alejó a centímetros se él - Adiós Kikyo… - Tomó a Kagome entre sus brazos y se marchó a toda velocidad con ella

- Señorita Kikyo – Se escuchó la voz de su dama de compañía.

- Esto no terminara aquí

- ¿Así que eso hizo? – Preguntó Miroku atónito - Vaya que esta loca…

- ¿Y Sesshomaru? – Habló Sango.

- Se marchó, pero creo que no lo veremos a menos que sea por casualidad – Afirmó Inuyasha - ¿Podrías llamar a casa de Kagome y decirle a su madre que esta en tu casa?

- Mi mamá se encargó de eso, inventó algo acerca de una depresión mía y que Kagome había ido – Explicó Sango - Yo me tengo que ir ya…cuida a Kagome…cuídense…

- ¿Qué paso con la señorita Kagome? Me refiero a ¿Cuándo vio a Kikyo? –Preguntó Miroku

- No lo se – Respondió Inuyasha - Mañana hablamos, lo mejor es que descanses y que yo haga lo mismo – Luego salió de la habitación del otro.

Entró en su habitación y la encontró exactamente como la habia dejado, dormida en su cama con los cabellos esparcidos en la almohada; con pasos lentos se sentó a su lado, acarició su rostro y no pudo evitar acariciar las pequeñas incisiones que el habia provocado, ella le habia comprobado que su amor era mas grande que la sed por ella; lo enloquecía de eso no tenia la menor duda, pero la amaba y no podía lastimarla ni aunque quisiera hacerlo. El habia pensado que su amor por Kikyo era el mas grande pero cuando la vio la primera vez supo que eso fue solo algo tonto; Kikyo lo habia cegado con su belleza e "inocencia", pero Kagome le hizo notar lo que era la belleza por dentro y por fuera, la amaba y eso no cambiaría nunca…

- ¿Te desperté? – Susurró al ver que la joven empezaba a abrir sus ojos.

- No te preocupes – Talló sus ojos despertándose completamente y se sentó en la cama.

- Debes descansar es mejor que…

- Me quiero ir a mi casa – Pidió.

- En la mañana te llevo

- Quiero irme ahora – Descorrió las cobijas y se bajó de la cama, sin prestar atención a las protestas de él, lo único que quería ahora era salir de ahí.

- Entonces te llevo – Le dijo no comprendiendo del todo que sucedía con ella.

- No…yo me voy sola… ¡No me toques! – Gimió con las lágrimas saliendo de sus ojos.

- ¿Estas bien? – Preguntó al verla llorar, en cuanto trato de tocarla, lo golpeó repetidas veces en el pecho - Kagome…ya ¿Qué tienes?

- ¿Por qué no me lo dijiste? – Sus golpes se detuvieron, pero las lágrimas no - ¿Por qué?

- ¿A que te refieres?

- ¿Y todavía lo preguntas?... ¡Mírame!, ella tiene razón yo soy igual a ella, físicamente lo soy… ¿Por eso te fijaste en mi?, ¿Por qué soy como ella?

- ¿Qué?... ¡Claro que no! – Ahora entendía a que se refería ella, era a su parecido con Kikyo, y el no podía negarlo, se parecían a simple vista si la detallabas mas notabas que no habia absolutamente de similitud en ellas.

- ¡Si, si! – Se apartó de él - Me siento como una verdadera imbecil…todo este asunto del amor no era para mi, los besos, caricias, todo lo que sucedió entre nosotros era para ella, me veías en ella, susurrabas su nombre mientras me mirabas… ¡Dímelo!... ¡Soy una idiota!

- Kagome…

- No, no digas mi nombre…no lo digas – Estaba enfurecida se sentía como un trapo usado… - Aléjate de…

- ¿Qué quieres Kagome? – La tomó rudamente del brazo - ¿Qué terminemos? ¿Qué desaparezca de tu vida?...Dímelo y me iré, pero no me acerque a ti por lo que piensas, te amo como nunca amé a nadie, es mas creo que nunca lo hice antes… ¿Dime que quieres que haga?

- Ámame – Lo besó con pasión y locura y él claramente le correspondió.

Un calor insaciable se apodero de ambos, sin mediar palabra alguna, ambos se despojaron de sus ropas y las sábanas de la cama los recibieron. Acarició cada parte de su pequeño pero bien formado cuerpo, mientras las manos de ella acariciaban su espalda, dejándose llevar por las miles de sensaciones que la invadían. Las piernas de él abrieron las de ella y la acomodaron bajó el besando sus labios entró en ella, las embestidas desde el inicio fueron rápidas, con fuerza y apasionadas, la sensación de placer en ambos, los gemidos y suspiros inundaron la habitación, se amaron con locura como nunca antes lo habían hecho con desesperación de sentir el amor del otro y brindarlo al otro…

- ¡Kagome! – La llamó la chica al tiempo que corría hasta donde ella.

- Hola Sango

- Otro año más de estudió – Suspiró con desgano.

- Un largo año de estudio – Asintió la otra - Lo bueno es que es el último…

Caminaron hasta el que sería su nuevo salón de clases, de nuevo les tocaba juntos, y también con…

- ¿Cómo estas? – Preguntó robándole un beso, tomándola desprevenida - ¿Llegas tarde?

- No…Sango si – Señaló a la chica.

- Por eso te dije que si iba por ti querida Sanguito – Le recordó pasando una mano por los hombros de la chica.

- Y por esto te dije que no – Quitó la mano del chico de su hombro y tomó asiento mientras escuchaba la platica de este, no era un mal chico, solo que…bueno no sabia que.

- Pobre Miroku – Tomó asiento frente al asiento de su flamante novio.

- Ahh, él se lo busca – Desvió la mirada de la pareja para volver a su chica- ¿Todo bien?

- Excelente – Sonrió, girándose hacia el; si el año pasado le hubieran dicho que sería novia del chico nuevo se hubiera largado a reír, primero porque el daba la apariencia de repelerla aunque ella ahora conocía bien el por qué, pero así eran las cosas, salía con uno de los mas apetecidos chicos de toda el colegio y este era un apuesto vampiro…raro…pero lo amaba.

- Alumnos, bienvenidos, comenzamos un nuevo año que para ustedes será el ultimo en nuestro instituto – Habló al parecer la que sería la titular de curso - Antes de comenzar tenemos una nueva alumna, espero la acepten, su nombre es Kikyo Himura…

Su mirada que se encontraba distraída se levantó de inmediato para posar su mirada en la chica que estaba de pie frente a todos, con mucha claridad pudo escuchar los murmullos de varios chicos de su clase, al parecer le darían una excelente bienvenida, y de igual manera pudo escuchar un gruñido en el asiento de atrás…

- Puede tomar asiento al lado de la señorita Tomoheda, póngase de pie joven – Indicó la maestra, la chica en el otro extremo del salón y en el primer asiento se levantó, Kikyo tomó se sentó en el asiento continuo.

- ¿Qué demonios hace esa mujer aquí? – Preguntó Sango enfadada.

- No lo sabemos Sanguito – Contestó Miroku - Tal vez no hace nada y solo quiere… ¿integrarse?

- No, ella no quiere integrarse – Rebatió Inuyasha con la mirada fija en el suelo - Ella… - No podía decir que, es mas no estaba seguro, pero creía saber que era lo que quería, como un acto inconciente aferró la mano de Kagome aun mas…

- Bueno, sea lo que sea que quiera, podemos estar al pendiente de sus movimientos…bueno al menos ustedes – Dijo en voz baja que los tres pudieron escuchar claramente, el aíre se tensó.

- Eh…Sango me acompañas…a eso donde…

- Claro…eso… ¡Vamos! – Tomó al chico de la mano y se fue dejando a la pareja sola, cuando él tema salía flote preferían escapar.

- Kagome…ya hemos hablado eso y…

- Lo se – Fingió una sonrisa - No tienes que repetirlo…voy por algo de comer – Se puso de pie pero al tratar de ir el agarre en su mano se presionó mas y cayó sentada sobre él.

- Parece que si Kagome – Le habló con seriedad - Ya sabes lo que pienso de todo esto, no te quitaré la oportunidad de llevar una vida normal, no te alejaré de tu familia

- Para ti es sencillo, en cuando sea una anciana te alejarás – Musitó dolida - Cuando muera, tu aun estarás vivo…

- Y crees que no pienso en eso, el día en que tú no estés ya – Habló Inuyasha - A mí me dolería como a nadie perderte y eso lo sabes mejor que nadie…

- No parece, dices que te importo demasiado y que sin mi no puedes vivir, entonces que harás cuando yo no este

- No te preocupes querida el estará conmigo – Apareció de repente frente a ambos, Inuyasha se puso de pie con Kagome - En cuanto mueras o antes…

- Deja de hablar idioteces Kikyo – Dijo Inuyasha con enfado - Yo no…

- Tal vez tengas razón, antes de que muera estará contigo – Sin que nadie impidiera nada, se marchó

- ¿Qué quieres aquí Kikyo? – Iba a seguirla pero era posible que la oportunidad de enfrentarla no se viera más.

- ¿Yo? – Preguntó con inocencia - Nada, solo que estar bajo las sombras dejó ser divertido, así que se me ocurrió reintegrarme a la vida social

- No me creas idiota, tú mejor que nadie sabes que no es por eso – Afirmó Inuyasha, el la conocía no por nada habia sido su amigo, a pesar de que lo engañara el sabia reconocer las actitudes de Kikyo - Solo te advierto algo, le haces algo a Kagome y no seré tan condescendiente

Estaba enfadada, y muy enfadada, ¿Con quien?, sencillo con Inuyasha, con Kikyo y con ella misma, odiaba el primer día de clases, por suerte este se acababa y ahora podía irse a casa. En cuanto el timbre habia sonado, corrió sin esperar a nadie y agradecía que hasta el momento Inuyasha no la seguía. Al llegar a su casa solo subió las escaleras y se encerró en su habitación, se lanzó a su cama y cerró los ojos tratando de relajarse, lo mejor era dormir, lo bueno del asunto es que las pesadillas ya no la perseguían, había llegado a la conclusión que solo querían advertirla del peligro de Sesshomaru.

- ¡Tonta! – Se dijo a ella misma, y la verdad lo era estaba enfadada por un asunto que al menos por el momento no estaría a discusión, habia peleado con Inuyasha y odiaba hacerlo, porque luego lo extrañaba y debía llamarlo, pero no lo hacia, hasta que el fuera donde ella y se disculpara por algo que el no hizo - Debo dejar de ser tan impulsiva… ¡Piensa antes de actuar Kagome!

- No tienes que castigarte tanto – Le dijo cerrando el ventanal tras el - Lo siento – Tomo asiento al lado de ella que no despegaba el rostro de la almohada.

- No…tu no lo tienes que sentir, mas bien soy yo la que debe hacerlo, me porte como una gran imbecil – Y ahí estaba el disculpándose cuando ella era la que metía la pata, él simplemente la mimaba y la amaba - Es solo que…argg ella…lo siento…

- No tienes que sentirlo mi amor – Sonrió mientras acariciaba su rostro, su corazón latía rápido lo hacia siempre pero mas cuando el la llamaba así - No debes alterarte por Kikyo, solo…ignórala

- Es difícil y más si la mayoría de los chicos hablan de ella

- Ven aquí – La acurrucó en sus brazos y atrapó sus labios con dulzura - Sobre tu decisión de querer ser transformada…lo pensaré…

Su sonrisa se ensanchó, quiso gritar de alegría pero su madre subiría a saber que sucedía así que solo se limitó a lanzarse sobre el y besarlo…

Continuara****************************************

Espero les haya gustado este capítulo las cosas se aclaran, cabe decirles algo y es que efectivamente si conozco Twilight y Vampire Diaries… Es por eso que a veces uso frases (Dichas por Miroku xD) que aluden a estas historias…Pero el caso es que esas historias son esas y esta es esta…jajajajajajaja…. Bueno eso es todo por hoy, les mando un abrazo y un beso…Bye.