xiii. Arriesgada

"Sakura, apenas has tocado tu cena", dijo Fujitaka Kinomoto, mirando a su hija con ojos preocupados. "¿Está todo bien? Usualmente eres un barril sin fondo."

Sakura levantó la vista de su plato algo sorprendida antes de sonreír a su padre. "¡Sí, todo está bien! Es solo que estoy emocionada de estar aquí con la gente que más quiero," dijo antes de arremeter el espagueti contra su boca.

Sintió los ojos de Touya en ella, así que agachó un poco la cabeza para no tener que ver su expresión. En ese preciso momento, supuso que estaría intercambiando miradas con Yukito. Nada se le escapaba, para su pesar.

Touya mantuvo su palabra y organizó una cena con la familia, recogiendo a su padre desde Tomoeda y llevándolo hasta Tokio para comer. Fue genial verlos, pero para Sakura, no era un buen momento. Hacía solo dos días había salido a comer con Syaoran, y no podía pensar en otra cosa que no fuera él por más que ella estuviera con su familia después de tanto tiempo.

"Has perdido algo de peso, monstruo," comentó Touya, pasando algo de su comida al plato de Sakura. "Te estás poniendo huesuda. ¿Acaso te están haciendo trabajar demasiado?"

Sakura gruñó. "Para ser un político, no eres muy diplomático".

"No necesito serlo. Tú no me declararías la guerra," respondió Touya.

"¿Ah, sí? ¿Quién dice que no?"

Touya se burló. "Serías fácilmente derrotada—"

"Yo no—"

"Sakura, si no tienes mucha hambre, yo podría tomar una parte de tu plato con gusto," atajó Yukito tranquilamente, ganándose una mirada fiera de Touya.

"Gracias, Yukito," respondió Sakura muy agradecida y pasándole el plato.

Los otros tres presentes en la mesa observaron con asombro cómo Yukito procedió a alcanzar el plato que Sakura le ofrecía en un tiempo récord de solo segundos y devolvérselo con una sonrisa. Aunque la pareja de su hermano era tan delgado como una escoba, su apetito siempre ha sido equivalente a diez famélicos hombres adultos. Nunca había fallado en impresionarla y al mismo tiempo confundirla con su hambre voraz.

"Bueno, ya que eso está arreglado," dijo Yukito con una sonrisa, "¿Cuál es el postre?"


"¿Sabes, Sakura? No es que no quiera hablar contigo, pero deberías dar una oportunidad a tu hermano alguna vez. Es tan fácil hablar con él como conmigo," comentó Yukito con una sonrisa.

Sakura no pudo evitar una risa sarcástica. "Eso no es cierto. Quizá lo sea, pero solo cuando habla contigo."

Estaban siguiendo uno de los caminos del parque cercano a su departamento. Yukito tenía las manos en los bolsillos y Sakura trataba de seguir a Kero, que trotaba impaciente jalando su correa. Touya los dejó en su edificio y luego se fue para llevar a Fujitaka a la estación del tren, dejando a Sakura con el tiempo ideal para hablar con Yukito a solas.

Yukito rió. "Bueno, creo que él reconoce que tienes razón."

Sakura se mordió el labio. "No quiero herir sus sentimientos, pero probablemente explotaría si supiera de qué se trata. Es sobre un chico..."

"Ah," asintió Yukito.

Luego de que Isamu, el ex enamorado de Sakura, cortara con ella por las buenas, todos –incluyendo sus amigos y familia– notaron un cambio en ella, pues se la vio muy callada y melancólica por un tiempo. Preocupado, Touya le pidió a Yukito que hablara con ella cuando llegaron de visita por las fiestas navideñas, y Sakura le contó todo. Por supuesto, ella sabía que Yukito inevitablemente le contaría todo a Touya, y de cierto modo, ella prefería que se enterara así, pero Touya respondió con quizás demasiada fuerza. Se quedó lívido. Desde entonces se convirtió en un increíble sobre protector, y aunque no podía obligarla, básicamente le dijo que nunca más le dejaría salir con alguien.

"Sé que probablemente le tendrás que contar lo que hablamos, pero... trata de hacerlo sonar lo mejor posible, ¿podrías?"

"Claro", respondió Yukito. "Cuéntame"

"Quiero decir... supongo que decirte que es solo sobre un chico es simplificar demasiado las cosas." Su estómago comenzó a sufrir esa sensación de inquietud. "Yo... bueno, verás, mi trabajo ha sido algo complicado. Es decir... no es realmente lo que parece".

Hubo una larga pausa antes de que Yukito pronuncie una palabra. "¿Es algo que no debería contar a tu hermano?"

Sakura suspiró. "Sé que le cuentas todo, pero podría ser lo mejor que no le dijeras esta pequeña parte..."

La risa de Yukito la alivió un poco. "Tu secreto está a salvo conmigo"

"Gracias, Yukito". Sakura sonrió en agradecimiento, y dejó salir un largo suspiro. "Yo... eh... estoy trabajando para un tabloide. Sé que suena ridículo", añadió rápidamente al ver que Yukito levantó levemente las cejas, lo que era un indicador de gran asombro para alguien que siempre tenía una alegre expresión, "pero es un buen trabajo. Nunca me obligan a hacer cosas que no quiera y me están pagando muy bien. Ya ni me preocupo por el dinero"

"Sakura, ¿no crees que puedes conseguir algo mejor? Tienes mucho potencial como para eso."

"Sé que no es lo ideal," admitió Sakura, pausando su caminar mientras Kero vagaba por el borde de la vereda para olfatear unas flores, "pero es un trampolín. Mi jefe me aseguró que podría ponerme en contacto con personas del mundo del periodismo, y yo realmente creo que cumplirá su palabra".

Tras meditar sobre ello, Yukito asintió. "De acuerdo. No estoy seguro acerca de cómo sentirme al respecto, pero entiendo. Continúa".

Sakura empezó a explicarle todo lo que pasó desde que fue contratada: sus amigos en el trabajo, su introducción al mundo de la prensa del chisme, y el hacerse amiga de Syaoran Li. Mientras le contaba todo lo que le había pasado durante los últimos meses, Yukito pareció entender por qué ella estaba actuando de esa manera y se mostró más comprensivo. Y, además, al ser Yukito, entendió el punto principal incluso antes de que Sakura pronunciara las palabras.

"Espera, Sakura... ¿me estás diciendo que tu flechazo por esa celebridad se está convirtiendo en algo más?", preguntó, deteniéndose de pronto.

Ella lo miró asustada por alguna razón, y se sintió aliviada al ver que su expresión era amistosa como siempre, como si aceptara lo que estaba pasando. Podría contarle de todo, y él seguiría siendo así de bueno con ella. "¿Sabes?... creo que sí. Sé que no debería, pero no puedo evitarlo. He estado luchando contra este sentimiento, pero no he tenido éxito y no sé por cuánto tiempo podré seguir así. Está fuera de control y es totalmente irrealista, pero ¿qué se supone que debo hacer?"

"Bueno," respondió Yukito, sonriendo, "en primer lugar, estoy feliz de saber que sientes algo por alguien de nuevo, sin importar de quién se trata."

Sorprendida, Sakura lo miró por un segundo antes de sonreír también. "Ése sí que es el lado positivo, si es que hay".

Yukito rió. "Vivo con Touya, es mi trabajo encontrar el lado positivo de las cosas. Aunque, en segundo lugar," y su voz se hizo más seria, "no te compliques pensando que alguien es mejor que tú solo por lo que hace. Puede que sea una celebridad, Sakura, pero obviamente valora tu compañía. Hay algo ahí que no se han dicho aún, y no hay nada de malo en sentir algo por él. Suena completamente razonable."

"¿En serio?", gimió Sakura. Eso era lo último que pensaba oír de Yukito.

"Sí", afirmó él. Sus ojos brillaron más detrás de sus gafas y una gran sonrisa cruzó su cara. "Supongo que no puedo decirlo totalmente seguro, porque no los he visto juntos, pero si tanto quiere estar contigo, diría que puede que tú seas tan importante para él como él para sus fans."

Los ojos de Sakura se abrieron de la sorpresa, y sintió un hormigueo subir por su espalda mientras pensaba sobre ello. Ella siempre había confiado en Yukito, pues por más amable que sea, jamás decía algo que no sintiera desde el corazón. La idea de ser tan importante para Syaoran, quien no solo era importante para su fans sino también para Sakura, le hizo sentir que su corazón latía dolorosamente fuerte en su pecho.

"No puedo imaginarme eso...", murmuró ella finalmente.

Kero volvió a jalar de su correa, y los dos reanudaron la caminata.

"No te quites importancia, Sakura. Eres una persona muy importante para mucha gente. Nunca lo olvides".

Ella contuvo un poco la sonrisa mientras el rubor teñía sus mejillas. Cuando era una niña y su hermano y Yukito eran solo buenos amigos, ella tuvo un inevitable amor infantil hacia él. Estas palabras le hicieron recordar por qué le gustó tanto. "No lo olvidaré. Gracias, Yukito."


Syaoran autografió un poster y se lo entregó a su dueña de regreso. "Gracias por venir hoy," le sonrió y miró detrás de ella. "Parece que eras la última en la fila, ¿no?"

La muchacha lo miró con los ojos como platos y abrazó el poster como si fuera un salvavidas. "S-sí, lo era", gimió.

"Debiste haber estado esperando por mucho rato."

La chica asintió. Parecía estar a punto de desmayarse por la emoción. "Por casi 4 horas."

"Wow," dijo Syaoran, sonriendo, "eso es mucha dedicación."

A punto de hiperventilar, la pobre sonrió tímidamente. "Y-yo soy una gran fan, así que..."

"Bueno", se puso de pie," quiero agradecerte por esperar tanto. Realmente significa mucho para mí," le dijo con sinceridad. "¿Te gustaría que nos tomáramos una foto?"

"¿En serio?", jadeó la muchacha, estaba tan sorprendida que los ojos se le iban a slair de sus cuencas, "¿harías eso de verdad?"

"Claro," rió Syaoran. "Es lo menos que puedo hacer. Me siento mal por todo lo que tuviste que esperar."

Y con eso, él rodeó la mesa y puso un brazo alrededor de su fan, quien parecía estar al borde de las lágrimas, y llamó a alguien para que llevara una Polaroid y les tomara una instantánea. Tras la foto, la firmó en una esquina y se la entregó.

"En serio," repitió, "gracias por venir hoy."

"No, ¡gracias a ti!," contestó la fan, incapaz de contener su admiración. "¡Muchas gracias!"

Syaoran rió mientras veía a la fan correr emocionada y se volteó a ayudar al equipo a desarmar la mesa. Había sido una larga firma de autógrafos, pero Meiling tenía razón, lo había disfrutado mucho. Cosas como esa le acercaban a los fans que tan lealmente se quedaron a su lado sin importar lo que pasara. Era un hermoso testimonio sobre por qué seguía en ese negocio que podía a veces parecer tan ingrato.

Meiling no había ido porque estaba ocupada con otras actividades, así que él fue por sus propios medios al centro comercial donde tuvo lugar el evento. Flanqueado por su seguridad, Syaoran caminó por los corredores hacia su auto. Se sentó y, antes de encender el motor, se recostó en el asiento para pensar sobre todo lo que había estado dando vueltas en su cabeza durante el día.

"¿Qué tú qué?!", chilló Meiling con los ojos abiertos y furiosos. Por mucho que ella vio esto venir, nunca esperó que él lo dijera.

"La quiero", repitió Syaoran más a sí mismo que a ella. Dejó salir un largo suspiro. "Wow".

"¿Wow? ¡¿Wow?! ¿Es eso todo lo que tienes que decir?" Un dejo de histeria empezaba a lucirse en la voz de Meiling, y de pronto rompió a reír insanamente. "Syaoran, ¿qupe demonios tienes dentro?"

"Quiero decir, yo no planeé esto, estoy tan sorprendido como –"

"¿Oh, en serio?", espetó Meiling, "porque, tu sabes, podrías haber hecho cualquier cosa para prevenirlo, ¡empezando por no juntarte con ella!"

Syaoran sintió que la frustración estaba inundándolo. "Ya te dije, somos amigos"

"Sí, claro, pero apuesto el infierno a que ahora quieres algo más con ella, ¡y eso no está bien!"

"¿Acaso crees que yo quise esto? ¡Sé que es ridículo!" finalmente Syaoran no pudo mantener la calma y gritó, levantando las manos en el aire.

Meiling se estremeció y pareció arrepentida. "Lo siento", murmuró. "No quería llegar a esto"

Él suspiró. "Olvídalo. Perdóname por gritarte"

"Pero, Syaoran... sabes que es imposible, ¿cierto?" preguntó suavemente su prima.

"Sí, lo sé". Pasó una mano por su pelo. "Pero, entonces ¿qué se supone que debo hacer? No puedo mandar sobre mis sentimientos"

"Ya lo sé," contestó, y sintió verdadera lástima por él. Normalmente él no era así, tan irracional en sus deseos y tan rápido para sentir algo por alguien, pero sabía que Syaoran rara vez se sentía así de confundido. Le dolió ver a su primo sintiendo algo por alguien imposible. "Pero ya sabes qué debes hacer"

Syaoran bajó su mirada y pasó un dedo distraídamente por los contornos del volante. "Sí..."

"¿Y qué piensas hacer?", Meiling frunció los labios.

"No lo sé"

"¿Crees que sería demasiado cortar por las buenas con ella ahora?"

Tragó saliva. La pausa antes de su respuesta pareció increíblemente larga, incluso para él. "No creo que pueda hacer eso"

"Syaoran, tú–"

"Meiling...", la interrumpió.

Ella se mordió el labio.

"Lo que dije antes, que ella es la única persona que me hace sentir normal... lo decía en serio. Ya no sé cómo se siente eso sin ella conmigo"

"Oh, Syaoran..."

"Oh, Jesús, estás a punto de llorar, ¿no es cierto?", rodó los ojos, pero su expresión siguió siendo suave. "Mira, no soy un caso de caridad y ésta no es una historia de telenovela. No tienes que llorar"

Apartando las lágrimas, Meiling no pudo esconder una risa. "No lloro desde que tenía doce años, puedes apostar que no pienso llorar por ti"

Los labios de él se curvaron en una sonrisa. "Sé que estás preocupada, pero dame algo de tiempo para pensar sobre esto. Haré lo que sea necesario para mantenerlo en secreto y no involucrarme más de lo que ya estoy, solo... no me hagas dejar de verla"

"¿Y qué si te digo que no puedes verla más?" preguntó Meiling tercamente, pero sin real amenaza en su voz.

"Honestamente, buscaría la forma de verla de todos modos"

Meiling suspiró. Eso definitivamente sería cierto, y ella lo sabía. Suspiró fuertemente. "No puedo creerlo", murmuró. "Bien. Bien, puedes seguir viéndola, pero al instante en que esto salga a la luz, en el tabloide que sea, esto se acaba. No podrás verla de nuevo"

Syaoran asintió. "Entendido"

"Y una condición más: quiero conocerla"

Syaoran levantó una ceja. "¿Eh?"

"Lo que oíste. Quiero conocerla. Y pronto"

Frunció los labios, sopesando las opciones que tenía. Él sabía que acababa de ganar una gran batalla, si quería la guerra tendría que ceder. "Está bien, pronto"

"Bien. Y, ¿Syaoran?"

"¿Qué? ¿Qué más?"

"Por el amor de Dios, sé cauteloso"

"Lo seré"

El alivio que sintió cuando logró que Meiling lo aceptara fue tal que casi fue doloroso. En cierto sentido, el terror que sintió al pensar que tendría que dejar de ver a Sakura lo había perturbado, pero no eso no le sorprendió. Una parte de él sabía desde hace mucho que estaba sintiendo algo especial por ella, pero en ese entonces todo aún era confuso y no diferenciaba entre su adicción a la sensación de normalidad que ella le daba y el verdadero cariño que crecía en él.

Quería que siguieran siendo amigos, y estaba confiado que podría lograrlo sin problemas, pero todo se estaba convirtiendo en un lío cada vez más grande, especialmente con Meiling en el panorama. Todo lo que podía hacer por ahora era esperar que las cosas no se pusieran aún peor.


"Y, Sakura, ¿cuándo me contarás sobre tu chico misterioso?"

La susodicha levantó la vista de su computadora y rió incómodamente. "¿De qué me hablas?"

"Tú sabes, el chico que te llama todo el tiempo y te lleva a comer y esas cosas"

Ya habían pasado varias semanas desde la primera vez que Syaoran se apareció en su trabajo para recogerla, y a pesar del peligro de ser descubiertos, se había convertido en un suceso habitual. Sakura quiso golpearse a sí misma por descuidada.

"Oh, Chiharu, yo..." Sakura sintió que las palabras temblaban antes de salir, "yo nunca dije que era un chico quien me llevaba a comer"

Su amiga levantó una ceja y se apoyó contra la pared del cubículo. "Nunca dijiste que no lo fuera"

"Bueno–" Sakura casi salta de la impresión cuando escuchó su celular vibrar contra la mesa. Vio 'Hombre extraño' en la pantalla antes de automáticamente poner una mano encima para cubrir el celular y levantarlo de prisa. "Lo siento, Chiharu, tengo que contestar", murmuró, y salió hacia el pasillo.

"Es él, ¿no?", preguntó Chiharu detrás de ella, sonriendo. "¡Descrubriré tarde o temprano quién es, Sakura!"

Sakura salió hacia un rincón de la sala al final del pasillo para contestar el teléfono. "¿Hola?"

"Hey"

"Hey", suspiró.

"Suenas agitada", dijo Syaoran, entretenido.

"Bueno, sigues llamándome al trabajo", murmuró.

"Oh, cierto, siempre lo olvido. Perdona"

"No te preocupes", contestó, de algún modo su disculpa la tomó por sorpresa. "No me metes en problemas ni nada de eso, pero mi compañera de trabajo Chiharu sigue preguntándome sobre qué chico me está llevando a comer y llamándome al trabajo a cada rato, y si descubre que es Syaoran Li probablemente se desmayará"

Syaoran rió. "Te avergüenzas de mi, ¿eh?"

"Oh, no digas eso. Sabes que no es así"

"Bueno, perdón otra vez. Solo llamaba para saber qué harás después de trabajar"

Sakura rió. "¿No podrías haber mandado un mensaje?"

"Sabes que odio textear", respondió Syaoran, y Sakura lo imaginó haciendo un tierno puchero.

"De acuerdo, abuelo", sonrió Sakura. "No creo que tenga nada por hacer hoy. ¿Por qué? ¿Qué planes?"

"Tengo poco trabajo hoy en el estudio, y no está programado así que nadie estará aquí. Me preguntaba si querrías venir un rato"

Sakura asintió, y luego recordó que él no podía verla. Sonrió al pensar que podría oírlo cantar de nuevo. Por más que pasaban mucho tiempo juntos, no lo veía hacerlo seguido. "Sí, claro. Suena bien"

"Genial. Nos vemos como a las seis, ¿está bien?"

"Perfecto. Te llamo cuando esté en el bus"

"De acuerdo, entonces nos vemos"

Sonriendo, Sakura colgó, y luego sacudió la cabeza y se mordió el labio. A pesar de las precauciones que había tomado, se estaba enamorando cada vez más profundamente de él. Lo estaba viendo más seguido que nunca, y también se sentía cada vez más feliz cuando lo veía. Sabía que estaba en problemas, y sabía que estaba llegando a un punto peligroso, pero... ya que estaba dentro, se atrevió a pensar arriesgadamente: ¿por qué no seguir adelante?


"Así que esto es un estudio de grabación, ¿eh?" comentó Sakura, viendo a su alrededor mientras seguía a Syaoran al cuarto de control.

"¿Nunca antes habías entrado a uno? Puedes sentarte por ahí", le dijo señalando una silla frente a un largo y complicado panel de control.

Sakura negó mientras se sentaba. "Nunca tuve una razón para hacerlo"

"Oh, cierto. A veces lo olvido..."

"¿Qué? ¿Que no soy una colega superestrella?", bromeó.

"No, solo–" rió. "Solo que siempre estoy rodeado por gente de este negocio, así que creo que en serio eres una de las pocas personas que he conocido que nunca ha estado en un estudio"

Sakura frunció los labios. "Bueno, ahora me siento rara"

"No deberías. Tú eres la normal aquí, créeme", murmuró Syaoran mientras empezaba a manipular los controles del tablero, moviendo interruptores por aquí y por allá.

"Eso se ve complicado"

"Realmente no lo es", respondió Syaoran, aún maniobrando los controles. "Después de hacerlo un par de veces, ya tienes al menos idea de qué cosa es qué y cómo afecta al sonido, incluso si no sabes nada de música"

Señaló un botón a la izquierda y empezó a mover el dedo a medida que nombrara cada control "Sobreagudos, bajos, gama media... todos estos botoncitos agregan efectos extra" dijo señalando a un panel.

"No debería sorprenderte, pero no me has convencido ni un poquito de que esto sea simple", rió Sakura.

Syaoran rió. "Bueno, hay una cosa que necesito que hagas... ¿Podrías hacerlo?"

Ella frunció las cejas. "Siento que puedo romper algo solo con tocarlo"

"Estarás bien. Todo lo que tienes que hacer es presionar este botón de 'reproducir' y luego el de 'grabar' cuando te de la señal", le dijo, enseñándole los dos botones. "¿Podrías?"

Se mordió el labio, pero luego Sakura asintió. "Sí, claro"

"Genial"

Le sonrió, y Sakura sintió que sus latidos se aceleraron. Aunque era normal que rieran o sonrieran juntos, pocas veces Syaoran sonreía tan genuinamente, como si fuera realmente feliz, como si estuviera donde quería estar.

Acercó su silla al panel mientras Syaoran entraba al cuarto de grabación tras el cristal y se ponía los audífonos. "He encendido el sonido, así que podrás oírme. ¿Todo bien?"

Ella asintió.

"Bien. Empezaré a contar, aplasta los botones cuando te indique. Tres, dos, uno"

Sakura presionó los dos botones cuando él se lo indicó y una suave melodía de piano llenó la habitación. Se sorprendió, pues asumió que sería una canción pop como la última vez.

Pero cuando empezó a cantar, su voz suave la sorprendió aún más. Su voz rasposa tan distintiva seguía ahí, pero era menos fuerte e incluso algo suave. Esa suavidad daba la sensación de duda en su voz, como si estuviera nervioso o cantando una nana. Se sintió rodeada por su canto, se sintió cálida como si entrara a ducharse en agua caliente después de un día frío. Cerró los ojos y escuchó sus palabras con atención.

Quería contarte, solo esta vez

Sobre este amor que no puedo contener

Todo este tiempo te he buscado

Y por esta vez, quiero contarte todo

Esas palabras, aún más dolorosas por la suave aspereza de la voz de Syaoran, enviaron escalofríos por los brazos de Sakura, y se preguntó si Syaoran habría escrito esa canción pensando en Mizuki. Pero era extraño, pensó, porque no sonaba como si hablara del fin de una relación... parecía más sobre un amor oculto.

Syaoran empezó el coro, y a Sakura le gustó que no hubiera un gran cambio en la música de fondo. El piano siguió sonando y Syaoran apenas levantó un poco la voz. Era calmada, una canción que fue compuesta para ser tranquila en todo momento, como una canción de cuna.

Hoy, yo te quiero.

Hoy, te quiero en mis brazos.

Mientras te espero,

Mis lágrimas caen

Pero estás de espaldas.

Qué linda, pensó Sakura. Aunque la canción era triste, se sintió consolada, arrullada. Se preguntó si podría convencer a Syaoran de lanzarla lo más pronto posible. Quería comprarla para oírla antes de dormir.

"¿Sakura?"

"¿Eh?" abrió los ojos y sacudió la cabeza, "¿qué?"

Él rió. "Puedes detener la grabación. La canción acabó"

"¡Oh! Lo lament mucho" contestó, y se apresuró a presionar el botón 'detener'. "¿Tendrás que hacerlo de nuevo por mi culpa?"

Negó con la cabeza mientras se quitaba los audífonos. "Solo era un demo. Además, siempre puedo cortar el final"

Sakura suspiró en señal de alivio.

"¿Fue tan aburrida?", preguntó mientras salía del cuarto. "Parecía que te estabas quedando dormida"

"¡No, no, para nada!" contestó de inmediato, y sonrió con los ojos brillosos. Es realmente hermosa"

Syaoran se le quedó mirando un momento, y luego sonrió. "Bueno... supongo que eso es bueno"

Para su vergüenza, Sakura sintió que el sonrojo subía por sus mejillas, y apresurada, se volteó. Se quiso matar por ser tan ridícula. ¿Desde cuándo actuaba como una quinceañera?

"E-esa canción... ¿estará en tu nuevo álbum?", preguntó finalmente después de aclararse la garganta, mientras Syaoran se ubicaba a su lado.

"Eso espero", contestó. "Es... es una nueva canción. Aún no se la he mostrado a Matsura, quería tener una versión grabada de al menos el primer verso y el coro antes, así quizás tenga más posibilidades de que acepte"

Sakura frunció el ceño. "¿No crees que le guste?"

"No estoy seguro. Nunca puedo saber con seguridad qué piensa. Usualmente no acepta las canciones lentas que compongo, dice que no van con el estilo que proyecto al público. Cree que tienen que ser muy especiales para incluirlas"

"Bueno, ¿y no crees que es especial?"

Levantó una ceja. "Claro que sí. No la hubiera compuesto ni pensaría incluirla en el álbum si no fuera así"

"Pues entonces eso debe ser lo único que importe. Es tu álbum. Si te gusta, ¿qué importa que a tu jefe no?"

Syaoran sonrió un poco impaciente. "Porque es mi jefe..."

"Aunque sea tu jefe", le contestó, frunciendo el ceño, "¿por qué tiene que dictarte qué va y qué no va al álbum? Eres tú quien intenta mandar su mensaje. Ya te dije antes, ¡si es importante para ti, mereces que incluyan la canción en el álbum! Yo creo que es especial"

Él la miró fijamente, una sonrisa se asomaba en sus labios. Se quedó estático mirándola, descansando el mentón sobre una mano y con los codos sobre las rodillas. Sakura se sonrojó aún más, preguntándose qué es lo que él estaba haciendo y qué pensaba decir.

Y entonces, lentamente, Syaoran se acercó para jugar con su cabello. "Gracias", dijo suavemente. Sin decir más, volteó al panel de control. Presionó 'reproducir' y su grabación empezó a sonar por los altavoces.

Ella observó la espalda de él mientras la música empezaba a flotar a través del aire. No tenía sentido que Sakura siguiese intentado desaparecer el sonrojo de su rostro, porque de pronto éste se había expandido a su cuerpo entero, haciéndola sentir extraña y algo mareada.

La música se detuvo cuando el demo terminó, y Sakura oyó a Syaoran por los altavoces llamarla por su nombre y su atolondrada respuesta al final de la grabación.

Syaoran la miró con una ceja levantada, y cuando sus ojos se cruzaron con los de ella, ambos empezaron a reír.

"Por favor, corta esa parte. Suena tan tonto"

"No lo sé, me gusta", contestó Syaoran. "Le da algo agradable, ¿no crees? Podría preguntar a Matsura para poner esto en la versión del álbum"

"¡No!", exclamó ella, riendo y acercándose para darle un golpe cariñoso. "¡No lo harías!"

Él esquivó su golpe agachándose y sonriendo. "¿Por qué no? ¡Podrías hacerte famosa!"

Sakura se mordió el labio mientras su risa moría y se dio cuenta de lo cerca que estaban. Se encontraba a solo unos centímetros de su rostro, inclinada en su asiento; él tenía la misma posición. De pronto, el cuarto estaba silencioso, y Sakura se preguntó por qué ninguno de los dos se movía.

Syaoran, ¿qué significa esto? ¿quéestá sucediendo?

"Dime, Syaoran...", murmuró Sakura.

"¿Sí?"

"¿Sobre... sobre quién era la canción?"

Syaoran alzó las cejas, pero no se movió. Se quedó mirándola por más tiempo, y Sakura pudo jurar que vio una pequeña chispa en sus ojos. De pronto sintió mariposas en el estómago, y no supo por qué, pero presintió que él le diría algo importante.

"Bueno", dijo calladamente, "para ser sincero, Sakura–

"¿Syaoran?"

Ambos voltearon para ver quién estaba ahí, rompiendo el trance en el que estaban. Y entonces, Sakura reconoció varias cosas a la vez.

Primero, que Syaoran se veía más impactado que nunca. Estaba visiblemente pálido y su expresión le recordaba a alguien cuyo aliento se ha ido de pronto, como un golpe en el estómago.

Y segundo, Sakura no podía estar segura, pues aún era nueva en eso de la cultura pop, pero si había hecho bien sus investigaciones, y considerando la reacción de Syaoran, la chica parada en la puerta, con una coleta que recogía su largo cabello rubio y brillantes ojos verdes no podía ser otra que–

"Mizuki", finalmente Syaoran recuperó el aliento. "¿Qué estás haciendo aquí?"