Primero que nada, quiero que antes de leer, escuchen está canción. No están obligados, pero así quizá se sienten más a gusto escuchando esto: watch?v=WT0QJgYboMQ Escuchenla completa.

Capítulo 13: Caíste.

El sol había desaparecido completamente, ¿se habrá ido con su esperanza? Levantó la almohada para tirarse una vez más encima, el sonido insoportable de la alarma resonaba en sus oídos. Movió su mano, tiro algo, seguramente la taza que en la noche anterior se encontraba llena de chocolate caliente con el libro debajo. Gruño para sus adentros, no pego un ojo en toda la noche, dando vueltas en su cama mientras su mente recordaba la escena que nunca llego a su fin. Con el cabello despeinado, se levantó con gran esfuerzo, realmente se encontraba agotada. Miro a la gatita regordeta durmiendo a un lado de la cobija caída, entre la ropa sucia, sonrió dulcemente.

Empezó a arrastrar los pies contra el suelo de madera haciéndolo crujir, entró al baño y con agua fría mojo su cara en el intento de despabilarse un poco, lo logró. Una taza de café la ayudaría a estar la mañana despierta, luego, volvería para poder dormir cuanto quisiera. Uso la misma ropa del día anterior, tomo su mochila abarrotada de libros colocándosela en el hombro y salió. En el momento en que se encontraba fuera de casa, a una cuadra lejos de allí, con una taza de café en su mano abrió su bolso sacando el paquete de cigarrillos que le habían compartido. El último sorbo del líquido caliente paso por su garganta calentando todo su cuerpo, la llovizna era tan fina que solo dejaba unas pequeñas gotas en su cabello y piel. Se llevó el cigarro a la boca y lo encendió.

No era lo suyo pero una vez que lo probaste a no ser que seas fuerte como un muro, terminas cayendo ante la tentación. Podía sentir como los problemas de su cabeza se iba con el humo hacia el cielo.

"El sol de la mañana golpeo a ambos de los amantes acurrucados unos a otros abrazados, respiro hondo estirando sus brazos. Se levantó cubriéndose su pecho con las sabanas, miro a su costado, Oliver seguía dormido, seguramente hasta que no sienta el olor a te de menta no lo hará. Sonrió tiernamente, estiro sus piernas. Bostezo caminando hacia el baño, pero antes de todo, quería tomar algo de agua. Su garganta se encontraba seca, camino por el pasillo con el camisón rosa puesto, pronto, choco con alguien, Charles. Lo miro de reojo, se lo veía cansado. Las ojeras eran sumamente notables. –Buenos días Charles- sonrió amablemente, se encontraba feliz está mañana.

-Buenos días Juliette, ¿dónde se encuentra mi primo?- pregunto rascándose la cabeza.

-¡Oh!- parecía bastante animada. –Él se encuentra…- se detuvo en seco cerrando la boca, ¿qué le diría? Él se encuentra en mi habitación, lo hemos hecho anoche mientras tú estabas durmiendo en una cama no muy cómoda, solo, rodeado de monjas. –Se encontrará en su cuarto seguramente- sonrió.

-Gracias- así se retiró."

Llego rápido, bastante para una persona que se tomaba su tiempo para mover sus pies uno frente al otro. Cerro los ojos unos minutos aspirando el poco humo que le quedaba del cigarrillo, así, lo tiro despreocupadamente en algún lugar entrando al edificio. Con sigilo, sin saber el porqué, se acercó a su casillero chocando a algunos alumnos, rápidamente abrió la pequeña puerta. -¿Cómo te encuentras, linda?- pregunto esa voz tan reconocible, suspiro molesta. Con ojos asesinos, era su especialidad, le clavo la mirada al chico rubio de gafas, su ex novio.

-¿Qué quieres Reynaldo?- pregunto cerrando fuertemente el loquer, casi atrapando la mano del adolescente.

-Me preguntaba si querías tomar unas clases especiales conmigo, digo, como el acróbata tiene sus clases pienso que también tengo el derecho de tenerlas, ¿no? Después de todo, también me encuentro en la obra.

-Pues, claro…- sonrió seductoramente, acercándose, velozmente golpeó la entrepierna del científico. –Cuando las vacas vuelen- victoriosa saliendo de allí.

"Corrió hasta su cuarto una vez que no vio más al hombre. –Oliver…- lo movió haciendo que se quejara entre dientes. –Charles está aquí, nos puede ver, te está buscando. Por favor- lo sacudió aún más.

-Está bien, está bien…- se sentó dejando su abdomen al descubierto, tomo el pantalón. –Debemos hablar después de esto- se puso el pantalón gris saliendo de la habitación, cerró la puerta detrás de él."

En clase, sus ojos se cerraban del sueño pesado que la poseía. Fue difícil no mantener la vista fija en el pizarrón o en su cuaderno de notas, algebra no era una materia tan interesante como parecía serlo. Lo que más le dolía hasta ahora, pero que también no le parecía nada fuera de lo común era el acróbata, la había esquivado todo el santo día; en ciencias, cuando se encontraron en los pasillos, hasta ahora, que cuando entro a clase tomo el asiento de la primera fila delante de todo. ¿Por qué esto no me sorprende? Pero, ¿por qué me duele? suspiro melancólica. La campana sonó avisando que el primer como segundo módulo habían llegado a su fin, todos, totalmente felices tomaron sus cosas y salieron de allí.


Camino por el jardín trasero, ese que se encuentra frente a la cafetería, podía ver desde las ventanas a los chicos engullendo su comida como si fueran animales. Chasqueó su lengua, y quito el paquete de cigarrillos, el único que le quedaba. No lo desperdiciaría, miro a los costados asegurándose que ninguna persona; maestro, otros presidentes de la clase, el director, etc. No la vigilaran. No hay moros en la costa. Cerro los ojos, no sabía por qué siempre hacia eso pero por cierta razón (que aún no podía explicar) se sentía plena, sin siquiera notarlo, aguanto demasiado tiempo el humo dentro de ella, y en cierta forma, se lo trago.

El humo llego a sus pulmones cerrando su garganta, empezó a toser tan fuerte que pensó en algún momento que la lastimaría así. Dejo escapar lo que tenía en su mano, empezando a toser. Pronto, todo se desvaneció volviéndose oscuridad total, podía sentir los gritos de la gente explicando que se ahogaba, los pasos, las corridas, la gente rodeándola.

Había caído.