Disclaimer: Undertale no me pertenece, es propiedad de Toby Fox.


Advertencias: Participación de OC.

Notas iniciales de capítulo: Desaparecida por casi un mes, este capítulo será el último de este mes porque me desapareceré hasta Agosto o finales de Agosto por razones personales, ¡es el capítulo más largo que he escrito en el fic! ¡Espero que lo disfruten! Y por cierto, este es el final de Rumex Acetosa, lo siguiente será el epílogo de Rumex Acetosa y seguiremos con el siguiente arco y posiblemente otras cosas más, ¡no me he perdido del todo! Muchísimas gracias a todos por comentar y apoyarme, me llenan de determinación para continuar (en serio, he llegado muy lejos con el fic, más de lo que había planeado). ¡Nos leemos más abajo!


SoulTale
Rumex Acetosa

「La historia de la humana a quién el tiempo sobraba 」

❁—❁—❁—
Capítulo XIV
Hablar en voz alta
❁—❁—❁—

Cuando Frisk escuchó gritos y disturbios en los pasillos se asustó, era más que obvio que los niños humanos seguían peleando contra los monstruos y quién sabe qué estaban haciendo ese día. Toriel estaba a su lado tomándole de la mano, la mujer había decidido que no iba a permitir que le hirieran otra vez, ya no importaba que los demás niños pensaran que Frisk iba a tener ciertos privilegios porque su madre era la directora, porque ciertamente después del incidente del viernes iba a tener muchos privilegios.

Apretó la mano de su madre y ella le sonrió.

—No te preocupes, cariño, vamos a encargarnos de esto —aseguró mientras caminaban juntos hasta el bullicio.

Lo que no esperaron era que no hubiese una pelea, o al menos, no una entre humanos y monstruos sino entre unos niños de grado superior y una flor: Flowey la Flor.

Frisk mentiría si dijera que no se alegró de ver a Flowey allí, sin embargo, esa alegría fue rápidamente sustituida por una expresión de asombro y horror cuando se fijó bien en la situación.

Las almas de los niños humanos estaban rodeadas de "bolitas amistosas" sin escapatoria, los niños estaban completamente inmóviles pues Flowey había empezado una batalla y tenía sus almas encerradas en unos cuadros pequeños sin escapatoria.

Justo como cuando intentó matarle.

Pero eso no era todo, el rostro espantado de los niños a los que amenazaba, la cara de satisfacción de Flowey o que ningún niño humano se hubiese acercado aún a detenerlo no era lo asombroso, sino que todos los niños monstruo estuviesen apoyando a Flowey, apartando a los humanos más pequeños y rodeando a la flor sirviéndole como protección.

—¡¿Qué está pasando aquí?! —Gritó Toriel enfurecida soltando la mano de Frisk.

Muchos huyeron, pero quienes se quedaron allí fueron Flowey y varios niños monstruos, casi todos, los niños humanos estaban casi llorando pidiendo ayuda, aunque su PV no habían bajado nada, estaban ciertamente espantados por la horrible perspectiva de una flor diabólica a punto de asesinarlos.

—¡Flowey déjalos ir! —Ordenó Toriel, Flowey la miró enojado— ¡AHORA!

No fue necesario repetirlo dos veces, Flowey soltó sin muchos ánimos a los niños humanos quienes salieron corriendo despavoridos, Frisk se sorprendió al reconocerlos como los mismos que le habían atacado el otro día.

—Creo que fui muy clara cuando dije que no ibas a venir —dijo Toriel aun lanzando llamas por los ojos.

—Y-yo le traje —dijo Monster Kid parándose firme—, fue mi idea.

Toriel le miró perpleja, luego dirigió su vista a Flowey, la flor sonreía con arrogancia.

—¿Ves? No fue cosa mía.

—¡Yo también ayudé! —Saltó Feli entre sus amigos levantando la mano.

—¡Y yo! —Dijo el niño conejo.

—¡Yo me metí a su patio para sacarlo! —Exclamó el niño gato.

—N-no queríamos que siguieran molestando a Frisk —susurró un Whimsun revoloteando tras una niña ratón.

—¡Queríamos venganza! —Exclamó emocionado otro niño al fondo.

Toriel miraba asombrada como todos los niños monstruo se aproximaban a ella culpándose a sí mismos, Frisk se encontraba en iguales condiciones, sin embargo, cuando quiso buscar a Flowey para que le dijera toda la verdad, no le encontró, ni a él ni a Monster Kid.

.-

La puerta de la secretaría se abrió con fuerza, la chica que atendía cubriendo a la secretaria no se alteró, esa era la décima vez que alguien entraba de esa forma en el día. Un par de niños humanos de grados superiores se acercaron con enojo y golpearon el mostrador para llamar su atención, sin embargo, ella no se inmutó.

—¿En qué puedo servirles? —Preguntó descuidadamente mientras continuaba su trabajo en la computadora.

—¡Se suponía que lo habían expulsado! —A esas alturas, no era necesario preguntar a quién se referían— ¡¿Por qué lo dejaron entrar otra vez?!

Acedera miró a los niños por un momento en señal de respeto, entonces les explicó con voz monótona lo que le había dicho a los otros diez niños que habían entrado reclamando.

—Flowey la flor no fue expulsado de la escuela, Frisk Dreemurr obtuvo el castigo y la prohibición de traerle nuevamente —volvió a su trabajo—, pero si Frisk Dreemurr no le trajo… entonces está bien.

Quisieron reprochar más, pero todas las preguntas que hacían eran respondidas con un "lean el manual de convivencia, ahora mismo estoy ocupada, pero si vienen más tarde les señalaré los artículos". No había caso, ellos estaban seguros que la secretaria había sido sobornada por la directora Toriel para dejar a Flowey quién cuidaba de Frisk.

La realidad estaba muy lejos de eso, Acedera en cuanto vio a los niños marcharse suspiró cansada y dejó de hacer su trabajo. Aunque lo que había dicho era cierto, jamás había esperado que burlaría de alguna forma las normas de la escuela, aunque esa no había sido su idea sino la de Flowey, no podía evitar sentirse cómplice.

—Si suspiras cada que hacen eso entonces se darán cuenta, estúpida zombi —dijo Flowey de mal humor.

Acedera miró a la flor que estaba debajo de su escritorio con el ceño fruncido, no sabía de donde había sacado ese apodo ni tampoco cómo la había convencido para cooperar a su causa, sin embargo, ahí estaba, ella lo ocultaba mientras Monster Kid salía de los aprietos en los que la flor le metía.

—¿Podría explicarme qué ha pasado? Monster Kid llegó bastante exaltado —dijo ignorando el insulto—. Además, muchos niños ya están inconformes con su llegada.

—No es algo que tenga que decirle a una humana zombi como tú —dijo Flowey con acidez—, más bien, ¿a qué hora es el descanso? ¡Me harta tener que estar aquí!

—Faltan dos horas y media —respondió Acedera no buscando una pelea con la flor, uno de los dos tenía que ser el maduro o si no sería un infierno.

—¡Arg! ¡¿Por qué tanto?! —Exclamó Flowey sacudiéndose en su maceta.

La chica sólo suspiró y volvió a su trabajo, era el primer día en el que ponían en funcionamiento el plan de Flowey, si alguien podía erradicar humanos era él, no simplemente por su mal genio o su terrible personalidad, sino por el miedo que conseguía infundirles, que hubiesen llegado allí una decena de alumnos y dos maestros en la primera hora ya significaba un avance tremendo.

—¿Acedera? —La voz de Toriel hizo que la chica parara de escribir y se erizara, con rapidez y una sonrisa nerviosa escondió a Flowey con su pie dentro del mostrador, al lado de la papelera que normalmente escondía por cuestiones de aseo.

—Buenos días, señora Toriel, ¿cómo amanece? —Preguntó tratando de ocultar su espanto.

Flowey estuvo a punto de gritarle si no era porque la chica le metió el pie en la boca.

—¿Qué haces aquí? ¿Y Dalia? —Preguntó confundida, lucía cansada y de mal humor.

—Oh… bueno, ella está en una cita médica, por eso estoy cubriéndola por unos minutos mientras vuelve —mintió descaradamente luciendo una de sus mejores miradas tranquilas—, ha estado un poco enferma últimamente y como conozco más o menos el funcionamiento de la secretaría me pidió que la ayudara un poco.

—¿No fue así la última vez? —Preguntó Toriel pasándose una mano por la cabeza, estaba irritada.

—Sí… está bastante delicada —murmuró Acedera haciendo parecer el tema algo de cuidado.

—¿Tus clases?

—Pedí permiso y me pondré al día —informó.

Toriel normalmente insistía más, pero tenía media institución educativa a sus espaldas pidiendo que sacaran a Flowey de la escuela y la otra mitad defendiéndole como si Flowey no hubiese hecho nada.

Terminó asintiendo y suspirando.

—De acuerdo, mientras estas aquí, ¿podrías preparar cincuenta órdenes de castigo? En un momento te paso las listas, también quiero que me des el número telefónico de los niños humanos que le encomendé a Dalia el jueves… supongo que no sabrás de qué te hablo, pero…

—Descuide, le llamaré para que me diga dónde están los listados —interrumpió asintiendo con la cabeza.

—De acuerdo… también necesito que me ayudes a encontrar a Flowey… ¿y me traerías un té de menta, por favor? Me duele la cabeza —pidió al final con amabilidad.

—Como ordene, señora Toriel —asintió la adolescente sonriéndole—. En un minuto le llevo su té.

—Lamento molestarte, si no terminas puedes dejarlo y pedirle a Dalia que continúe —comunicó la directora mientras entraba en su oficina.

—Por supuesto —respondió ella despidiéndose con la mano, en cuanto ella desapareció tras la puerta, quitó su zapato de la boca de Flowey—. Lo siento, pero es necesario que haga silencio.

Flowey simplemente le dedicó una de sus mejore miradas llenas de odio y le susurró enfurecido sonriéndole de forma chueca.

Si esa vieja cabra no estuviese ahí, te aseguró que ahora mismo estarías en un hospital.

Acedera no respondió, simplemente tragó, estaba asombrada y bastante atemorizada por el repentino cambio de Flowey, decidió dejar a la flor de lado y volver a sus labores.

Afortunadamente ya tenía listos los números de teléfono de los niños humanos, los había identificado el mismo día que se pidió su sanción cuando atacaron a Frisk, de esa forma Flowey había conseguido la lista de niños con los que tenía que "saldar cuentas".

—Cincuenta órdenes de castigo… —susurró mirando de reojo a Flowey, obviamente había sido su culpa.

—Sorprendente lo que pueden hacer unos niños ingenuos, ¿no? —Dijo Flowey con burla.

Acedera no respondió a su comentario, simplemente se dedicó a imprimir los números que Toriel le había pedido.

Entonces, la puerta se abrió, ambos esperaban a otro niño quejándose sobre la llegada de Flowey, pero en cuanto el rostro tímido y sonriente de Frisk se asomó por la puerta, la expresión de Acedera cambió de molestia a una de sorpresa.

—Frisk… ¿qué haces aquí? —Preguntó.

Frisk se acercó hasta ella entregándole un papel.

"Flowey está aquí, ¿no es así?"

Ciertamente ella se sintió apenada, no sólo por estar ocultando a la flor sino por haber sido descubierta con tanta facilidad. No respondió, simplemente sacó a Flowey de debajo del mostrador y lo dejó encima del escritorio.

—Eres asombrosa ocultando cosas, zombi estúpida —dijo Flowey de forma sarcástica mirándola con enojo.

"Flowey, por favor" Dijo Frisk moviendo sus manos, la flor rodó los ojos "Dile que necesito hablar contigo a solas por un momento".

—¿Qué? ¿Me viste cara de traductor? —Preguntó Flowey mordazmente, pero Frisk le apremiaba con la mirada, no pudo distinguir si se encontraba de mal humor o simplemente no estaba para juegos ese día— Ugh, que no se te haga costumbre —miró a Acedera—, volvemos en un momento, tenemos que hablar.

Frisk tomó la maceta de Flowey y se dirigió a la salida, Acedera se levantó.

—Ah… tengan cuidado —dijo casi en un susurro, procurando no ser oída por Toriel—, si te ven con Flowey tendrás una suspensión.

Frisk asintió sonriéndole mientras se machaba, agradeciéndole por toda la ayuda. Cuando salieron, la adolescente solamente pudo suspirar con alivio por haberse librado de Flowey, se levantó y se dispuso a conseguir el té de menta que se le había sido encomendado.

.-

—Agradezco que hagas esto por mí, pero Flowey, no es la forma —dijo Frisk mirando a la flor con preocupación y seriedad.

Flowey bufó. —¿Quién te dijo que hacía esto por ti?

—¿Lo haces por diversión? —Preguntó Frisk con tranquilidad.

—¿Y qué si es así? —Preguntó Flowey restándole con la mirada, pero era más que obvio que Frisk no le creía, al darse cuenta de que estaba mintiendo en vano, suspiró— Escucha, idiota, puede que no tenga alma y que no pueda sentir, pero no creas que me voy a quedar de brazos cruzados mientras veo a esos mocosos fastidiarte la existencia en esta cochinada de lugar al que llamas escuela.

—Pero Flowey…

—¡Pero nada, escúchame! —Frisk se quedó en silencio, agradeció que en ese momento nada estaba en el patio— ¿Crees que es divertido? ¡Demonios! ¡Tienes brazos, pies y el poder para defenderte y no haces nada! ¡Es frustrante! ¡Tengo que ir yo y hacer lo que tú no era capaz! ¡¿Por qué?! ¡Al menos has algo, no te quedes ahí recibiendo los golpes!

Frisk abrió la boca para decir algo, quería justificarse, pero sabía que de nada iba a servir, no tenía forma de explicarlo.

—Flowey… me estaba preguntando… —cambió de tema, si Flowey no le interrumpió fue por lo que vino después— ¿por qué te preocupo tanto? Pensé que no te importaba.

Flowey no supo cómo tomar sus palabras, si era que no le importaba la situación o Frisk en sí, sin embargo, la respuesta que tenía servía para ambas cosas.

—No me preocupas, no tengo el alma para ello —dijo rodando los ojos—, creí que eso había quedado claro. Lo único que hago es devolverte un favor, nada más. Seguiré viniendo a este lugar a encargarme de esos mocosos idiotas, quieras o no, ¿entendido?

Frisk no asintió, claramente no estaba de acuerdo, pero eso a Flowey no le importaba, haría lo que se le viniese en gana.

Lo que Frisk no sabía era que las razones de Flowey para cuidarle iban más allá de irritación, agradecimiento o la simple dicha de ver a esos niños humanos atemorizados por su presencia.

El timbre de la escuela sonó, Flowey le miró con burla.

—Tienes clase, ¿no?

Frisk suspiró, Flowey tenía razón.

—Hablaremos en casa —le aseguró.

—Como digas —dijo Flowey restándole importancia.

.-

Días pasaron y esa charla nunca llegó, Flowey ya no estaba disponible todo el tiempo, niños monstruos lo llamaban a cada rato tanto en la escuela como en casa, Frisk tenía deberes en la escuela y aunque quisiera hablar con Flowey sobre su mal comportamiento en la escuela, poco podía hacer, Acedera le había explicado que todo lo que hacía Flowey era completamente legal dentro de la institución.

Porque claro, la escuela tenía ese estricto y famoso lema de "todos son permitidos", ese mismo lema protegía a la flor dentro del establecimiento y como no estaba matriculado, eran los niños monstruos que andaban con él los que eran castigados, entre ellos se pasaban la responsabilidad de Flowey, mientras Monster Kid cumplía horas en las clases de civismo, Feli esperaba en el servicio social y así, se turnaban los castigos de Flowey.

Ciertamente, Flowey tenía súbditos en la escuela, todos los niños monstruos estaban bajo su mandato y ahora, si las peleas entre monstruos y humanos habían mermado pero la tensión se sentía, con la llegada del mandato de Flowey todo se había vuelto un desastre.

Era simplemente de entrar a la secretaría, Frisk ahora hacía cosas que Acedera se encargaba de hacer, puesto que ella estaba trabajando todo el tiempo el labores más importantes como castigos, órdenes de padres de familia y cartas de agencias de preservación de paz entre ambas razas.

Si así estaban ellos, Toriel andaba peor.

La mujer no salía de su oficina solamente para volver a casa o encargarse de asuntos de suma importancia, era increíble lo que una sola flor podía hacer.

—Dalia —llamó Toriel seriamente saliendo de su oficina, había tomado una decisión—. ¿Acedera? ¿Qué haces aquí?

La chica que estaba envuelta en papeles y archivos la miró con una sonrisa que buscaba reflejar tranquilidad, pero Frisk, quién estaba guardando algunos folders supo que estaba nerviosa.

—Cumplo horas de servicio social —se excusó.

—¿De nuevo…? ¿Dónde está Dalia? —Preguntó Toriel enarcando una ceja.

—Entregando los materiales de artes al club te artesanías —respondió la chica casi automáticamente.

Toriel suspiró, tenía mucho trabajo como para estar perdiendo el tiempo ahí.

—De acuerdo, en cuanto la veas dile que necesito que traiga a Flowey, hay algo de lo que tenemos que hablar.

Frisk miró con preocupación a Toriel, ella por su parte le sonrió tratando de tranquilizarle y luego entró nuevamente a su oficina. Dos días faltaban para la semana de receso, entre los problemas que le daba Flowey y todo el estrés de la temporada, apenas podía pensar en algo que no fuera el trabajo.

—¿Sabes dónde está Flowey esta vez? —Preguntó Acedera levantándose.

Frisk la miró, no encontraba justo que ella tuviese que encargarse de los labores de su hermana, pero no era como si pudiese negarse a hacerlos, Dalia no estaba allí y aunque estuviese no haría nada.

"Yo voy, tú estás muy ocupada" le escribió en el celular.

—No tienes por qué preocuparte, es mi trabajo —negó, pero Frisk no parecía tener la disposición de aceptar un no, ella sonrió un poco rindiéndose—. Gracias.

No puso mucha resistencia, después de todo, estaban colgados de trabajo. Frisk salió de la sala, sabía dónde estaba Flowey ese día, era el turno de Fuku de cuidarlo, en otras palabras, era su turno de ser castigada.

Los encontró en el patio, la clase de Fuku estaba jugando tenis, al lado de su clase que corría un circuito especial hecho por Undyne, al parecer, ese día habían hecho ambas clases a la vez.

—¡Punk! ¿Ya terminaste el servicio? —Preguntó Undyne al verlo, tenía un silbato y un cronómetro.

"Vengo a buscar a Flowey" explicó mientras negaba con la cabeza.

—Ah, esa alimaña está en las gradas de la clase 3, les haces un favor, no hace más que gritar diciéndoles lo torpes que son, ¡ese es mi trabajo! —Se quejó Undyne mientras miraba molesta la pista, Frisk rió, entonces vio con sorpresa cómo alguien pasaba rápidamente la meta y continuaba sin descanso. Undyne parecía alegre con los resultados, pero contrariada por la persona que los estaba dando—. Ese mocoso Poplar es bueno, pero es un grano en el trasero.

Efectivamente, Andy corría con rapidez en la pista dejando a todos en una nube de polvo, Frisk se sorprendió al pensar que con esa velocidad era increíble que no le hubiese atrapado aquellas veces que le persiguieron.

Entonces en un momento las miradas de Frisk y Andy se encontraron, Frisk al darse cuenta le saludó con la mano mientras sonreía, el resultado fue sorprendente, con esa simple acción consiguió distraerlo y mandarlo al piso, Andy había tropezado con sus propios pies.

—Demonios —se quejó Undyne haciendo una mueca al ver cómo el rostro del niño había chocado fuertemente contra el suelo—, ¡Poplar, ¿estás bien?!

Helena se había acercado a Andy junto con Héctor, los niños que siempre estaban con el rubio se estaban riendo de él, las niñas susurraban entre ellas mientras miraban a Andy y a Frisk, y Kouhei, el niño que nunca hablaba con nadie aprovechaba ese momento para tomar aire.

—Señorita Undyne, se raspó la frente —dijo Helena en un susurro.

—¡Cállate, estoy bien! —Gritó Andy librándose bruscamente del apoyo de Héctor.

—Deja de ser tan terco, maldición —suspiró Undyne mientras iba hasta donde se encontraba, le obligó a pararse bien y le revisó la cara—. Se ve feo, vamos a enfermería.

—Estoy bien —repitió Andy molesto mirando de reojo a Frisk con ira y un leve sonrojo de vergüenza.

—Eso lo dirá la enfermera —declaró Undyne mientras lo agarraba del brazo y lo obligaba a seguirla—. Punk, puedes llevarte a la alimaña, yo estaré ocupada —le informó a Frisk antes de marcharse.

Frisk miró cómo se llevaba a Andy, él trató de evitar el contacto visual en todo momento. De esa forma recordó las palabras de Dalia aquel día en el que la conoció.

«—Ese niño no trama nada bueno, cariño.»

Si lo pensaba detenidamente, fue después de ese día en el que los niños humanos le atacaron, ¿y si Andy sí había tenido que ver con eso?

—Frisk —llamó alguien a su lado, se alegró al ver a Fuku, justo a quién necesitaba—, ¿estás bien? ¿No te han molestado hoy?

Negó con la cabeza sonriéndole.

"Todo está bien, pero necesito llevarme a Flowey".

—Oh, claro, ¿pero estará bien que vayas con Flowey? ¿No van a enojarse contigo? —Preguntó angustiada— Si quieres te puedo acompañar.

—¡Fuku, es tu turno! —Llamó una chica de cabeza de rombo.

Frisk asintió.

"Está bien, no pasará nada."

La chica asintió deseándole suerte, apurada por ir tras el llamado de su amiga, se limitó a señalarle donde estaba Flowey. La flor estaba en las gradas bufando de aburrimiento, posiblemente se había cansado de ver a los alumnos jugar de forma patética el tenis.

—Flowey —le llamó Frisk, inmediatamente este le miró.

—Ah, eres tú, ¿qué quieres? —Preguntó mirándole con desinterés.

—Mamá te necesita —explicó mientras tomaba su maceta.

—¿Y para qué? —Preguntó Flowey de mala gana mientras era llevado por Frisk hasta el interior de la escuela.

Frisk negó con la cabeza, claramente no sabía.

Caminaron por un momento, hasta que se encontraron con Undyne saliendo de la enfermería, la maestra no se fijó en ellos, pues se había ido corriendo por otro pasillo directo al patio. Flowey parecía confuso.

—¿Qué hacía ella ahí?

—Andy se cayó —explicó Frisk de forma automática, aunque se arrepintió instantáneamente.

—¿El mocoso zarrapastroso? —Preguntó Flowey con repentino interés.

Frisk pudo adivinar qué estaba pensando la flor, así que antes de que Flowey dijese algo, se alejó de la enfermería a paso rápido y seguro hasta la secretaría.

—¡Hey! ¡¿Qué haces?! —Gritó Flowey de mal humor.

—No nos vamos a meter en problemas, Flowey —él pareció querer refutar, pero Frisk le interrumpió—. Siempre que lo ves te enojas y terminas haciendo algo, por favor, ahora no.

Flowey no respondió porque no le dio tiempo a quejarse, Frisk ya había llegado a su destino y pasando por la sección de secretaria, entró a la oficina de la directora, Toriel se sorprendió al ver a Frisk con Flowey, parecía temer que se hubiesen metido en otro problema, sin embargo, se calmó cuando vio a Frisk dejar a Flowey encima de la mesa y luego con una sonrisa despedirse.

—Más te vale que sea algo importante —dijo Flowey mirando a Toriel con el ceño fruncido.

—Un poco más de respeto no vendría mal, jovencito —le regañó la mujer dejándole en silencio, Flowey refunfuñó por lo bajo—. ¿Qué tanto hace Dalia que manda siempre a Frisk con los encargos? —Suspiró cansada, pero decidió dejarlo pasar— Flowey, tenemos que hablar sobre tu comportamiento en la escuela.

—¿Otra vez? No hay nada que no haya escuchado antes —suspiró aburrido.

—Flowey, hablo en serio —insistió Toriel callándolo—. Te hablo como Toriel y no como la directora, te estás pasando. ¿Sabes lo mucho que nos ha costado solidificar las bases de respeto y convivencia de esta escuela? No puedes llegar y simplemente crear una especie de guerra civil entre los estudiantes.

Flowey la miró como si acabase de decir algo estúpido, para finalmente reírse cruelmente burlándose de ella, Toriel frunció el ceño.

—¿En serio crees que todo esto es por mi culpa? No creo que tu pequeña utopía escolar se vaya a ir al pique por una flor —dijo con acidez y una sonrisa malvada—, yo no he hecho nada más que ahuyentar a todos los humanos que han estado molestando a Frisk.

—Pero metiéndole en problemas no es el camino —dijo la mujer trata do de calmarse.

—¿Hablamos de mis problemas, la pelea entre los mocosos o el Bullying que le hacen a Frisk? Porque las tres cosas son muy diferentes —advirtió Flowey con severidad, Toriel se sorprendió al escucharlo—, has estado tan ocupada haciendo tu trabajo que no te has dado cuenta de cómo molestan a Frisk. El saco de huesos perezosos no se moverá, la nerd no haría nada ni aunque quisiera, el sushi no puede hacer nada porque es una maestra, Papyrus ya hizo algo, pero es estúpido y no comprende lo malintencionados que son esos mocosos, la calculadora de sexo dudoso ni sabe qué está pasando, todo este tiempo un grupito de niños monstruos han estado buscando proteger a Frisk inútilmente porque no se atreven a atacar cuando es necesario, tú que se supone eres su madre no haces nada, ¿y a quién le toca hacer todo? ¡Claro! ¡Al que no le importa nada! Si Frisk sigue en una pieza es por mí, cabra tonta.

Hubo silencio en la sala, las palabras de Flowey habían tenido un efecto en Toriel que nadie habría pensado que podrían tener. La mujer, quisiera o no, debía aceptar que Flowey estaba en lo cierto, ella quien se suponía era su madre no había notado los ataques a Frisk hasta que ya se había envuelto en una pelea oficial y obtuvo un ojo morado.

Flowey no se preocupó, se sintió mal o algo por el estilo cuando Toriel le miró de forma desolada, suspirando y agarrándose la cabeza. Flowey no sintió nada, simplemente la miró expectante a una respuesta.

—No sé qué hacer, Flowey —admitió en un suspiro—. Soy una horrible madre, ¿por qué no me fijé antes?

—Porque eres una ciega y han estado ocultándolo todo muy bien —respondió la flor tranquilamente—, aunque no te creas tan especial, no es que seas una horrible madre, simplemente tienes que ir a que te revisen la vista o mirar más lo que hacen estos mocosos.

Toriel miró a Flowey en silencio, no supo exactamente si la había ofendido o había buscado alentarla.

—Flowey, sé que tú más que nadie eres terriblemente sincero, para bien o para mal —dijo mirándole con esos ojos suplicantes que tanto lo incomodaban, aun siendo una flor sin sentimientos no le gustaba verla de esa forma—, dime: ¿Frisk es la razón por la que todos los niños han empezado a actuar de forma tan extraña?

—Sí.

La respuesta fue rápida y sin duda, Flowey había podido verlo todo desde la llegada de Frisk, incluso si no era en sus manos, con los demás niños monstruos se fijaba que había algo de Frisk que hacía a los niños humanos alejarse y ser más… crueles, no obstante, todavía no sabía qué era.

Irónico, siendo Frisk representante a la paz de los monstruos ejercía un efecto negativo en los humanos.

—… En ese caso… creo que ya sé lo que debo hacer —suspiró Toriel.

Flowey sabía a qué se refería y Frisk y Acedera también lo hicieron. Frisk se alejó de la puerta con lentitud sin saber qué hacer, decir o sentirse, no podía culpar a Flowey por ser sincero con su madre ni tampoco podía quejarse al respecto o interrumpir.

Acedera (que se había acercado simplemente para decirle a Frisk que no era buena idea escuchar tras la puerta) sí que sabía cómo sentirse, cuando Frisk la miró pudo saberlo, ella estaba preocupada, pero más que preocupada, lucía angustiada y ansiosa, no entendió por qué las palabras de Flowey causarían ese efecto en ella y no pudo preguntar, porque la puerta se abrió y Toriel salió con Flowey encontrándose con los dos niños en el suelo rodeados de papeles con miradas tristes y vagas.

No había que ser un adivino para saber qué habían escuchado.

Frisk miró a Flowey, pero la flor desvió la mirada, no se arrepentía y no se sentía mal, aunque eso no significaba que fuese capaz de mirar el rostro de tristeza de Frisk.

.-

Efectivamente, se había decidido que Frisk dejaría la escuela y que tomaría clases en casa, aunque ya fue intuido, Toriel lo hizo oficial en la cena de esa noche, fue una charla pesada, Frisk intentó convencerla de que quería quedarse en la escuela, pero todos sus argumentos eran echados a tierra por Toriel.

—No quiero que te sigan lastimando, cariño —dijo—. Es por el bien de todos.

Por el bien de todos, esas fueron las palabras que le hicieron aceptar y finalmente irse a la cama.

Flowey había escuchado todo desde la habitación de Frisk y fingía prestarle atención a su programa de lucha libre, pero de vez en cuando miraba de reojo a Frisk emparamarse con desgana y luego caminar de forma lenta para dejar todos sus cuadernos fuera de su mochila, finalmente, se acostó en su cama sin decir una palabra y dándole la espalda a Flowey.

Pasó media hora y Flowey irritado habló.

—¿No te vas a despedir? —Preguntó— No es como si me importara, pero tu actitud caprichosa me saca de quicio.

Sabía que Frisk no estaba durmiendo, sabía perfectamente que le tomaba alrededor de una hora para conciliar el sueño. Su respuesta fue un vago: —Buenas noches.

—No me digas que te enojaste conmigo —dijo Flowey hablándole como si hubiese dicho un gran insulto—, por una vez hice algo para ayudarte, ¿y te vas a enojar? —Silencio, Flowey no supo cómo interpretarlo— ¡Pero habla ya! ¡Maldición!

—No —susurró Frisk—, no me enojé contigo.

—Entonces… —dijo Flowey lentamente enarcando una ceja— ¿qué demonios te pasa?

—Es sólo que… —le escuchó inhalar fuertemente por la boca, como si eso fuese a darle valor para hablar— en serio quería ir a la escuela, yo jamás había…

—¿Jamás habías estado en una escuela? —Preguntó Flowey con incredulidad— ¿Entonces?

—Me enseñaban en tutorías —explicó lentamente, otra vez era torpe al hablar—, era así porque nunca he sido capaz de… hablar con los niños humanos y… así era fácil evitarse los problemas, pensé que esta vez sería diferente, tengo familia… mis amigos estarían allí… me sentía… sentía que tenía el valor para hacerlo pero… solamente estoy causando problemas.

Flowey le escuchó sorber, se paralizó.

—Espera, ¿estás llorando?

—No sé por qué me molestan —continuó de forma cortada—, n-ni sé qué hice mal… sé que debo defenderme pero… pe-pero si lo hago nunca va a parar… pensé que si era paciente y… y les daba tiempo todo iba a ser diferente, que si era amable todo iba a estar bien, snif —sollozó—, pero no tengo tiempo ni tampoco una oportunidad de serlo, a mí no me molesta lo que me hagan pe-pero… mis acciones hacen que mamá… y q-que tú… que todos se preocupen… y termino siendo una carga, a Undyne la castigaron por mi culpa… y por mi culpa te metes en problemas y to-todos mis amigos ta-también y…

Se sentía impotente, Frisk empezó a llorar y Flowey no supo qué hacer, no había considerado ese punto de vista, Frisk normalmente no hablaba de cómo se sentía y habría agradecido que se hubiese quedado en silencio, de esa forma no estaría en esa situación tan incómoda.

—Hey… deja de llorar, idiota —dijo Flowey suspirando—. Creo que es normal que si te pasa algo todos se metan en problemas, por algo te quieren esos tontos… aunque no te hagas ilusiones, a mí simplemente me gusta meterme en problemas —Frisk le miró, claramente Flowey no estaba ayudando y la flor lo sabía— Ugh, lo que quiero decir es que no entiendo el problema, tú no has hecho nada malo y deberías sentirte feliz de ya no tener que volver a esa espantosa prisión, todos esos niños tienen la culpa.

—Pero…

—¡Nada de peros! Escucha, en esa escuela aunque están tus amigos monstruos y demás no hay otra cosa que te mantenga allí, a todos los puedes ver cuando se te dé la gana, simplemente puedes llamarlos y ellos vendrán y lo sabes, tienes a tu mamá cabra para enseñarte lo que esas patéticas maestras no pueden, si ella no está, vendrá la nerd, los dos estúpidos esqueletos estarán aquí y si extrañas ser masacrado por la pez, ¡no hay por qué preocuparse! Ella se la pasa más aquí que en su propia casa —suspiró irritado al recordar a todos los amigos de Frisk—, así que, no deberías sentirte tan mal, sécate esas lágrimas y no hagas un alboroto sino Toriel vendrá y me echará la culpa.

Frisk se quedó en silencio mientras obedecía a Flowey, se secó las lágrimas con su antebrazo y le miró fijamente, ciertamente Flowey había cambiado demasiado.

—¿Puedo abrazarte? —Preguntó Frisk tímidamente.

Flowey le miró como si fuese un insecto horroroso y extraño, pero la mirada fija de Frisk le hizo cambiar de opinión.

—Ugh, sólo por esta vez y que no se te haga costumbre —cedió.

Frisk tomó la maceta de Flowey y se abrazó a ella, la flor suspiró mientras rodaba los ojos, estaba prácticamente abrazando un pote de arcilla, pero eso no parecía importarle a Frisk, quien lloró un poco más y sonrió.

—Gracias por escuchar, Flowey.

Y Flowey miró al techo buscando no mirar a Frisk quien le abrazaba, bufó.

—Ni que tuviese otra opción.

.-

Cuando Frisk le dio su número de teléfono a Acedera se había olvidado de pedirle el de ella, por esa razón, cuando le llegó un mensaje de un número desconocido no pudo saber quién era hasta que la chica se reveló a sí misma con un "cordialmente, Acedera". El mensaje era muy formal, si no hubiese leído su nombre habría creído que era de la embajada, aunque claro, se le había hecho extraño que la embajada le preguntara si estaba bien.

No tardó en devolverle el mensaje explicándole cómo había pasado esa semana, los niños monstruos habían llamado para preguntarle por qué no había vuelto a la escuela, Monster Kid a veces faltaba a clases para hacerle compañía y Papyrus ahora estaba metido en la cocina de Toriel haciéndole pasta, que, por alguna milagrosa razón ahora parecía comestible.

Acedera: 15:30
Me alegra que te estés divirtiendo, varios niños monstruos han preguntado por tu paradero y se han desilusionado bastante al saber que ya no estarás en la escuela, han dejado algunas cartas en secretaría pensando que podría remitírtelas, la señora Toriel posiblemente te las entregará hoy.

Tú: 15:31
Gracias, linda, eres muy amable
Qué tal está todo en la secretaría?

Frisk envió el mensaje con una sonrisa, sabiendo que posiblemente la iba a agarrar con la guardia baja, en ese momento era más que probable que casi dejara caer el celular, la respuesta tardó en llegar.

Acedera: 15:50
Todo está igual que siempre.

Un minuto después llegó otro más

Acedera: 15:51
Este viernes todos salen a la semana de receso, los niños están ansiosos y los maestros también porque deben entregar las calificaciones finales y debo digitarlas en la página escolar, Dalia está de gira así que posiblemente yo no vaya a salir, si quieres puedo pasarte los reportes de la orientación escolar donde hablan al respecto del tema.

Frisk dudó un momento, se suponía que no tenía ya nada que ver con la escuela, Alphys empezaría a darle tutorías esa semana y sin embargo sentía preocupación, le preocupaba que con su marcha nada hubiese cambiado.

Tú: 15:53
no quiero que te metas en problemas, no tienes que darme detalles ni decirme nada

La respuesta, nuevamente, se hizo esperar.

Acedera: 16:10
Los niños humanos intentaron volver a acercarse a los niños monstruos, pero ahora parece como si los odiaran, eso es más o menos lo que ocurre, no quiero molestarte con esto, pero siempre parecías tener bastante interés en lo que ocurría con los niños de la institución, ¿sabes qué es lo que ocurre?

Tú: 16:12
no, lo siento

Acedera: 16:12
Descuida, no esperaba que supieras algo, de todas formas, no es tu culpa.

Pero Frisk sabía que no era así, más o menos todo lo que estaba pasando era por su culpa, miró a todos lados, Flowey estaba viendo la televisión y Papyrus seguía intentando resolver el horóscopo, Sans… no sabía dónde estaba Sans, pero era más que posible que estuviese durmiendo por ahí. No quería que nadie se preocupara al verle con esa mueca de inconformidad y angustia.

Sinceramente, se habría sentido mejor si la chica no le hubiese comentado aquello, pero se sentía feliz de que ella hubiese decidido hablarle nuevamente, al menos, así sabía que le caía bien a un humano.

Tú: 16:13
gracias
por cierto, has pensado acerca de nuestra cita? ;)

La respuesta, por contrario de las otras que obviamente habían sido muy meditadas antes de ser escritas, fue rápida.

Acedera: 16:13
¿Hablabas en serio?

Frisk sonrió al imaginarla sorprendida mirando la pantalla y luego aterrada al haber escrito esa respuesta tan dubitativa.

Tú: 16:13
POR SUPUESTO
por qué habría de bromear con algo así? no nos vemos hace rato, por qué no salir?
pero sólo si quieres y estás desocupada, puedes elegir el lugar, si quieres comer conozco unos cuantos sitios :D

No obtuvo una respuesta sino hasta que era ya la hora de dormir, Sans y Papyrus se marchaban a su casa y Toriel había llegado para darle las cartas que Acedera le había prometido y un beso de las buenas noches.

Acedera: 20:51
Estoy libre mañana, podemos ir a la biblioteca y no te preocupes por la comida, hay una cafetería cerca y no tienes que pagar, puedo tomarme la libertad invitarte.

Con emoción, arregló la hora y punto de encuentro, lo hizo con una sonrisa, alegre de poder ver a su única amiga humana de nuevo. Acedera resultaba ser bastante graciosa y adorable sin intención, si bien al inicio parecía ser algo seria (en realidad, sí que era muy seria) era cuestión de un par de palabras amables o un gesto para descontrolarla.

A Frisk le agradaba y aparentemente a Toriel también, después de todo la chica era muy entregada a su trabajo.

Mientras Frisk escribía, Flowey le miraba con una expresión de disgusto infinito, jamás le había gustado ver a Frisk coquetear o ir a citas, era extraño y estúpido.

—Demente —le dijo haciendo una mueca de asco para volver a ver la pantalla del televisor.

.-

Acedera tenía dieciséis años, casi diecisiete, era bastante alta y lucía un aura de madurez que simplemente favorecía a su imagen de "chica centrada", no obstante, era cuestión de que Frisk anduviera cerca para que ese aire de chica centrara de desvaneciera un poco, de eso se dio cuenta la bibliotecaria cuando la vio entrar con Frisk.

Aunque la chica parecía más liviana y juvenil sonriendo levemente mientras leía las pequeñas notas de saludo de Frisk, era muy extraño ver a una adolescente sonrojarse por la presencia de alguien tan menor.

—Pensé que te habrían ocupado buscándote una nueva escuela —comentó Acedera subiendo las escaleras, guiando a Frisk hasta la sección infantil de la biblioteca.

"Me darán tutorías en casa." Explicó Frisk con una libreta en mano.

—Yo debería tomar tutorías —comentó ella casi murmurando, Frisk le miró con curiosidad—. Me alegra que hayas venido, sé que la biblioteca no es un gran lugar para pasar el rato pero…

"Me gusta" interrumpió Frisk. "No había venido antes, quería conocer el lugar, gracias por invitarme."

Esa nota consiguió sacarle otra sonrisa a la castaña, ese día estaba sonriendo demasiado.

—No fue nada, en serio, puedes tomar tus tutorías en este lugar, es calmado y actualizan la información muy rápido, ya hay libros de monstruos disponibles.

"Gracias por la recomendación. ¿Y tú por qué necesitas tutorías?" Preguntó Frisk sin pasar por alto sus palabras anteriores.

Acedera carraspeó avergonzada.

—Bueno… estoy perdiendo muchas clases y hace unos días volví y… —entraron a la sección de niños, para ese momento ella ya estaba roja de nuevo— no entendí absolutamente nada. Solamente en mi mente habían códigos estudiantiles, archivos, información y órdenes que acatar… fue un desastre.

"Acedera, no pareces muy feliz con tu trabajo."

Ella rió un poco con desgana al leer la nota.

—Es el trabajo de Dalia, no mío —corrigió—. Y no es como si lo odiara —miró a todos lados, luego se detuvo—. Mira, allí hay cuentos de monstruos.

Ella caminó hasta la estantería buscando un cuento para Frisk, pero por su parte, Frisk le miraba fijamente esperando que continuara hablando, Acedera lo supo y al cabo de dos minutos de búsqueda fingida suspiró mientras le miraba.

—No me gusta, tienes razón, pero no puedo renunciar, debo hacer ese trabajo.

"No puedes cubrir a tu hermana, no es justo."

—Mamá no comprende eso —sonrió mientras tomaba un libro y buscaba asiento, Frisk le siguió sentándose frente a ella esperando a que continuara hablando—. Dalia es cantante, tiene una banda y es muy buena, aunque su género musical no es de mis preferidos sé que es buena, pero mamá no lo ve así. Ella le consiguió el empleo y Dalia lo dejó tirado, yo lo tomé para que la reputación de mi hermana no fuera la de "una vaga que canta".

"¿Y qué hay de tus clases?" Preguntó Frisk.

—Mientras haga lo de Dalia, la escuela no importa, supongo que cuando salga de la escuela seré la secretaria oficial o algo así, a mamá y papá parece gustarles la idea —suspiró tristemente—. De todas formas no es como si supiera que voy a hacer al salir de la escuela, me mareé en la física, no sirvo para nada más que la secretaría.

"ESO NO ES CIERTO" Frisk había escrito en letras grandes. "Puedes hacer muchas cosas si te lo propones, eres amable y dedicada, pero si te entregas a una sola cosa no podrás destacarte, debes hablar con la vicedirectora o con mamá para que hablen con tu mamá"

Ella leyó con ternura el mensaje, parecía feliz de sentirse apoyada, no obstante, en la última parte del mensaje abrió los ojos.

—Oh no, Frisk, no podría molestar a la señora Toriel, tengo prohibido hablar con ella al respecto —Frisk le miró con preocupación— y… Frisk, mi mamá es la vicedirectora Laurence.

Frisk le miró con sorpresa abriendo la boca como diciendo "oh". Ella rió cansada, había esperado esa respuesta.

"Con más razón, debes hablarle."

—Frisk, hay cosas que sencillamente no van a cambiar —dijo Acedera riendo, pero no era divertido—, hay cosas que no dependen de nosotros, simplemente de le continuar soportando y dejárselo todo al tiempo, tarde o temprano todo deberá arreglarse.

Las palabras de Acedera le hicieron fruncir levemente el ceño, sabía perfectamente que eso no era así, esperar no iba a llevar a nada. Se había sentido mal al escucharla, principalmente porque esas palabras eran las mismas que reflejaban sus sentimientos en cuanto a su situación en la escuela.

"Debes saber cuándo ser paciente y cuando no." Fue su respuesta, una que hizo que borrara su sonrisa. "¿Por qué me hablaste y no esperaste a que yo te buscara o fuera a visitar a mamá a la escuela?"

Acedera de repente se sentía en mitad de un sermón, confundida respondió con inseguridad.

—Bueno… fue una semana pesada y… quería saber cómo estabas —admitió lentamente.

"No esperaste."

—No sabía si iba a verte otra vez —buscó defenderse.

"No sabrás cuando tu mamá vaya a dejar de hacerte hacer el trabajo de Dalia, ¿por qué esperas eso?"

—Esas son dos cosas totalmente distintas, Frisk —dijo Acedera frunciendo levemente el ceño, estaba empezando a sentirse acorralada, pero Frisk estaba enojándose.

Ya no le hablaba a Acedera, aquellas notas también eran para su persona.

"No lo es, si no hablas no entenderán, si lo haces van a responder."

—Por favor, deja de mezclar los hechos, no tienen nada en común —insistió, vio a Frisk escribir nuevamente y esta vez le detuvo, la había llevado al límite—. ¡Ya basta! Frisk, no me importa tener que hacer esto el resto de mi vida, ¡ya da igual! Y sí, te escribí, pero era porque no tenías mi número, estaba sola con el papeleo, encontré la nota y… había sido una semana pesada, entonces me acordé de que ya no estudiabas allí y… —su enojo empezó a ser reemplazado por nerviosismo y un rostro sonrojado— bueno… eres la única persona con la que hablaba, te extrañaba. Son situaciones totalmente diferentes, ¿comprendes?

Las manos de Frisk eran detenidas por las de Acedera, ella no quería que escribiera más y Frisk empezaba a avergonzarse por su comportamiento, había sido bastante imprudente a la hora de abarcar el tema, pero las palabras de Acedera de verdad le habían tocado.

La miró para disculparse, pero ella ya no se mostraba tan cómoda como al inicio, ahora estaba mirando acongojada a todos lados y evitaba el contacto visual.

—Iré al baño, vuelvo en un momento —dijo levantándose sin esperar una respuesta.

Frisk suspiró con pesar pero no la detuvo, sabía que la había hecho enojar, no obstante, no había dicho ninguna mentira y sus intenciones no habían sido las de lastimarla, aun así… no justificaba el hecho de que se hubiese descargado de cierta forma con ella. Si no regresaba no la iba a culpar.

Entonces, de repente escuchó cómo la puerta de la sala infantil se abría de nuevo, esperaba que Acedera hubiese vuelto para despedirse o porque se le había olvidado algo, de esa forma aprovecharía para disculparse, sin embargo, en cuanto se dio la vuelta se llevó una gran sorpresa, en lugar de la chica humana se encontraba un monstruo que no había visto antes, era enorme, de piel blanca, alargado y su cuello estaba caído como si fuera un pájaro muerto, su cabeza era enorme, parecía que esa era la razón de su joroba.

"Hola" saludó Frisk con una sonrisa temerosa.

Se sentía como si algo malo estuviese a punto de ocurrir… y ocurrió.

Todo a su alrededor se volvió negro y su alma salió de su pecho.

[*Un extraño monstruo te ataca, ¿qué demonios está pasando?]

Frisk escuchó esas palabras en su cabeza, mas no se sorprendió, no tenía tiempo para preguntarse de dónde venía esa extraña y familiar voz, tenía un problema mucho más grande (literalmente) frente suyo.

El menú apareció, no dudó en oprimir [ACTUAR], lamentablemente, la única opción que aparecía era la de *Descripción.

[*MONSTRUO EXTRAÑO ? ATAQUE ? DEFENSA
*Jamás has visto este monstruo antes]

Frisk esperó a que el monstruo dijera algo o le explicara qué sucedía allí, pero no se esperó que éste alargara su cuello con extrema rapidez buscando devorarle de un bocado, consiguió esquivar saltando de la silla y cayendo al suelo, desde ahí observó cómo de la boca del monstruo salían unos enormes colmillos.

Frisk tragó, no quería pelear.

[ACTUAR]

Maravillosamente, una acción nueva había aparecido.

*Hablar.

[*Le preguntaste al monstruo qué está haciendo… él no te escucha y se abalanza sobre ti otra vez, ¡corre!]

Tal como escuchó, el monstruo le saltó encima, su cuello se alargaba y estiraba casi tanto como Lesser Dog, pero de una forma más violenta. Frisk corrió esquivando como podía, pero entonces empezó a darse cuenta de que su turno estaba tardando en llegar y ya se estaba cansando.

—¡¿Frisk?!

El monstruo se detuvo por fin y su turno apareció, miró a la puerta, Acedera estaba parada mirando con terror la escena, Frisk de verdad habría deseado que se hubiese ido. El monstruo desvió su atención de Frisk por un momento y empezó a olfatear a Acedera, ella no retrocedía, no se movía, no hacía nada. No supo si era por el shock o simplemente estaba analizando la situación.

El monstruo babeó y le gruñó a la chica, Frisk vio entonces cómo el pedazo de habitación de donde se encontraba Acedera se volvía negro de a poco, el monstruo la iba a meter en la pelea, Frisk no podía permitir eso.

[PIEDAD]
*Huir

El corazón de Frisk volvió a su pecho, a penas lo hizo, salió corriendo en dirección de Acedera y tomándola de la mano se la llevó del lugar a toda prisa. A lo lejos escucharon el rugido grotesco de una bestia.

—¡¿Eso era un monstruo?! —Gritó Acedera mientras era jalada por Frisk.

No le respondió, no porque no le gustara hablar, sino porque en esos momentos no tenía la seguridad de lo que había ocurrido, definitivamente era un monstruo, ¿pero qué clase de monstruo? Parecía más una bestia salvaje.

—¡Frisk! ¡Mira! —La voz de Acedera le obligó a detenerse.

Detrás de ellos, el monstruo cabezón estaba empezando a cambiar, su cuerpo estaba convulsionando y burbujas se formaban en su piel, además de que crecía más y más conforme a más burbujas aparecían. Ambos retrocedieron lentamente antes de verlo correr a una velocidad inhumana hacia ellos.

Frisk empujó a Acedera hacia un lado, ambos cayeron detrás de unas estatuas del pabellón de arte, no se habían dado cuenta de cómo habían llegado ahí y no era como si fuese muy importante en ese momento. El monstruo volvió a rugir y gritos se escucharon a lo lejos, éste empezó a caminar entre las piezas de arte a la vez que ellos gateaban alejándose.

Parecía una película de terror, no era algo que Frisk no hubiese vivido antes en Underground, tenía, por así decirse, más preparación en el tema, pero Acedera era otra cosa, la chica no sabía nada de lo que estaba pasando y considerando que posiblemente salía muy poco y que le tenía miedo a Asgore, debía estar aterrada.

Frisk se detuvo por un momento y la miró, Acedera efectivamente estaba pálida, pero no lloraba ni se quejaba, tenía miedo pero seguía a Frisk con concentración, cuando se detuvo le miró incrédula y con las ansias comiéndosela viva.

—¿P-pasó algo? —Preguntó en un susurro.

Frisk negó, le habría gustado preguntarle si se encontraba bien, pero ese no era el mejor momento, el monstruo se acercaba cada vez más y si no eran rápidos…

—¡GROAAAAAAAAAH!

Escucharon cómo entre el rugido empezaba a lanzar cosas por los aires, estatuas y lienzos empezaron a caer a su alrededor casi golpeándolos, pero Frisk consiguió esquivarlo todo y ayudar a Acedera a hacer lo mismo.

Tenían que salir de ahí lo más pronto posible.

—El baño —señaló Acedera apresurada como si le hubiese leído el pensamiento.

A unos metros, cerca de la puerta de salida de la exposición de arte estaban los baños, su objetivo eran los baños femeninos, la puerta que estaba más cerca. Frisk asintió con la cabeza y la volvió a tomar de la mano antes de escabullirse con sumo sigilo dentro de éste, una vez dentro, Acedera cerró la puerta, puso el seguro y también un cubo de basura por si acaso.

Ambos quedaron en silencio mientras escuchaban las sirenas de la policía a lo lejos, Frisk suspiró, por el momento estaban a salvo, buscó con la mirada a su compañera, Acedera temblaba en su lugar mirando la puerta y a todos lados sin saber qué hacer, Frisk casi se sintió mal por lo que estaba ocurriendo a pesar de que no era su culpa.

—¿De dónde salió eso? —Preguntó en un susurro con voz quebrada, a esas alturas ella ya no creía que se trataba de un monstruo, esa cosa no podía compararse con los adorables niños esponjosos de la escuela— Necesitamos ayuda…

Ella estaba en lo cierto, el baño no tenía ventanas y esa cosa pronto volvería a por ellos, Frisk la vio sacar su celular y buscar algo en sus contactos, pero también la vio hacer una mueca de lamento.

—¿No tienes tu celular? —Preguntó angustiada— Sólo el número de mis padres y Dalia, ellos… no…

O no lo entenderían o no le creerían, fuese lo que fuera Frisk no le pidió que explicara, se notaba que hacía un esfuerzo tremendo para hablar sin tartamudear o balbucear. Asintió mientras sacaba su celular, a diferencia de ella, tenía tantos números telefónicos que no sabía a quién llamar primero, pero juzgando la situación… su mamá era la mejor opción.

Marcó y miró el celular con angustia, no quería hablar, pero ese no era momento para caprichos.

—Frisk… si quieres hablo yo —propuso Acedera de repente, aún no dejaba de abrazarse a sí misma y aun así se preocupaba por detalles tan ridículos.

¿Hola, cariño?

Frisk asintió y le entregó el celular, Acedera lo tomó temblorosa, miró el contacto al que Frisk había marcado y habló.

—¿Hola? ¿S-señora Toriel? Habla Acedera —aunque trataba de sonar tranquila su voz empezó a apagarse de a poco, no estaba bien, casi no podía hablar del espanto, pero aun así continuó—, por favor… necesitamos ayuda.

Frisk no escuchó qué dijo Toriel, pero sí escuchó a Acedera ese indicaciones torpes y explicaciones vagas de lo que había ocurrido, al cabo de un par de minutos colgó y le revolvió a Frisk el celular un poco más tranquila.

—Vendrán —aseguró mientras se sentaba en el suelo y se pasaba las manos por el cabello en un acto de desespero—. ¿Qué pasó allí, Frisk?

Frisk negó con la cabeza, tampoco entendía qué había ocurrido y aunque lo supiera, al ver a Acedera tan alterada no le diría por su bien. Frisk se sentó a su lado y esperaron en silencio, simplemente escuchaban el eco de las sirenas a lo lejos y los gruñidos y pasos de la bestia que los acechaba.

Minutos pasaron, Acedera seguía abrazándose en una esquina en silencio, mirando fijamente la puerta como si de esa forma fuese a evitar que se abriera. Frisk miraba su celular fijamente por sí llegaban a dejarle un mensaje o a llamar, pero sé encontró abriendo las notas de su celular y escribiendo un pequeño mensaje que luego le pasó a Acedera.

Ella parecía haberse calmado, miró a Frisk y leyó el mensaje.

"Estaremos bien, ellos vendrán. Por cierto, perdón por lo de hace un momento."

—Cielos… no te preocupes por eso, no estoy enojada —susurró devolviéndole el celular—. Tú sólo querías ayudarme, además de que tienes razón, no hay nada que perdonar —bajó la cabeza y se acurrucó un poco más—. Pero comprende que no puedo hacer nada, es muy difícil hacer ciertas cosas, esperar es lo más seguro.

Aunque esa sonrisa de amargura no apoyaban sus palabras. Frisk sacó su celular para escribir nuevamente, pero la puerta del baño estalló, la bestia la había destruido y ahora estaba frente a ellos, relamiéndose.

No gritaron, Acedera por inercia abrazó a Frisk espantada y Frisk le devolvió el abrazo mirando fijamente al monstruo, como si así pudiese evitar que se acercara más.

Todo se volvió negro de nuevo y su alma se materializó, de esto quizás, lo único bueno era que si algo pasaba el alma de Acedera iba a estar bien.

Entonces, cuando el monstruo estuvo a punto de efectuar un ataque, una bola de fuego le estrelló contra los espejos, cayó a los lavamanos y empezó a derretirse de a poco.

—¡Frisk, ¿estás bien?! —Toriel entró corriendo al baño.

Detrás de ella apareció Undyne con una lanza enorme y Papyrus siguiéndoles de cerca con un hueso en cada mano, los tres monstruos se sorprendieron al encontrar a Frisk en el suelo con una chica mayor abrazándole fuertemente como si su vida dependiera de ello.

—¿FRISK ESTABA EN UNA CITA? —Preguntó Papyrus con curiosidad.

Ante las palabras del esqueleto, la chica pareció enterarse de lo que estaba pasando, sonrojada de apartó de Frisk al darse cuenta que el peligro había pasado. La mirada de los humanos se dirigió a los lavamanos, lugar donde solamente quedaban gotas blancas y viscosas de lo que había sido el monstruo que los atacó.

—¿Están bien? —Preguntó Toriel con suavidad acercándose para examinarles.

—Demonios, nos dieron un susto de muerte —murmuró Undyne haciendo desaparecer su lanza—, ¿qué era esa cosa?

Nadie respondió, ni Frisk ni Acedera sabían si podían clasificar esa cosa gelatinosa del lavamanos como un monstruo, tampoco tuvieron que hacerlo, en ese momento llegó la policía y algunos paramédicos. Los tres monstruos recién llegados tuvieron que darle espacio a todas las personas que enteraron en el baño.

.-

Acedera daba toda la información que podía a los oficiales, se había ofrecido para evitarle a Frisk tener que lidiar con la policía, en su lugar, Frisk tenía que responder todas las preguntas que Toriel le formulaba de forma preocupada y desesperada, Papyrus participaba en el interrogatorio de vez en cuando, cuando sentía que a Toriel se le olvidaba cuestionar por alguna cosa.

"Parecía un Amalgama" fue lo único que Frisk pudo explicar.

—¿Qué es un Amalgama? —Preguntó Papyrus con curiosidad, Undyne simplemente abrió los ojos sorprendida.

Toriel por su parte se quedó callada con una mirada pensativa, finalmente suspiró y acarició la cabeza de Frisk.

—Está bien, cariño, no hay ningún problema, deberíamos volver a casa, ha sido un largo día.

Frisk asintió mientras se levantaba de la estatua en la que le habían sentado desde que había salido de la biblioteca, observó cómo el policía le agradecía a Acedera por la información y luego se marchaba a en patrulla. Frisk miró a Toriel y la mujer pareció comprender sin necesidad de explicarle nada.

—Yo te ayudaré a hablarle, no te preocupes —asintió mientras le tomaba de la mano.

Ambos llegaron hasta donde Acedera se encontraba, ella había sacado su celular para posiblemente llamar a sus padres para que la recogieran, pero se detuvo en cuanto vio a la directora de la escuela. Con nerviosismo guardó su celular y abrió la boca para disculparse, pero no sabía qué decir, así que la cerró y miró al suelo incómoda.

Frisk movió sus manos.

—Frisk se disculpa por el caos causado en la cita, nada estuvo planeado —dijo la mujer con tranquilidad.

Acedera abrió los ojos sorprendida.

—Oh no, no, no, no. No tienen que disculparse… no tienes que disculparte —corrigió carraspeando mientras miraba a Frisk—, de verdad, no fue nada, es decir, sí que fue un enorme susto y casi morimos… pero no es como si hubiese sido tu culpa o algo así, es imposible que lo hayas planeado, casi mueres también, de todas formas —luego de hablar rápidamente carraspeó nuevamente y tragó—. Cielos, eso no era lo que quería decir, lo siento.

—Acedera, no tienes que estar tan nerviosa —dijo Toriel sonriendo enternecida, Frisk le imitaba, pero con más gracia—. No fue la culpa de nadie.

—Lo sé —asintió la chica, avergonzada mientras suspiraba. Entonces, despejando su mente se agachó para mirar a Frisk a la cara—. Lo que quería decir es que no hay nada por qué disculparse, fuera del ataque, la pasé bastante bien y estoy segura que nos habríamos divertido más si no hubiesen interrumpido, además, me ayudaste bastante, lejos de disculparte, debería darte las gracias —sonrió—. Espero que podamos salir de nuevo algún día.

Frisk le sonrió con alegría de vuelta y movió sus manos, Toriel pareció sorprenderse por lo que dijo, pero aun así tradujo.

—Pregunta si entonces estás confirmando su próxima cita.

Acedera abrió la boca para excusarse mientras se sonrojaba nuevamente, claramente no era lo que había querido decir, pero no pudo decir nada más que algunos balbuceos que hicieron que Toriel riera con gracia, Frisk le imitó con una risa radiante.

La bocina de un auto les interrumpió, frente a ellos estaba un auto pequeño de color negro del cual salía música a todo volumen, Toriel se sorprendió al igual que todos los presentes al ver a una chica de cabello de colores salir del auto híbrido y de apariencia aburrida.

—¡Hey, Angie, nos vamos! —Llamó Dalia levantando la mano mientras sonreía confiada— Ah, hola señora Dreemurr.

—Dalia, te dije que no me llamaras así —dijo Toriel con un tono de cansancio y enojo.

—¡Ya voy! —Dijo Acedera mientras se levantaba— Nos vemos el lunes, Frisk —pero entonces se quedó en silencio, Frisk le miró con tristeza, Toriel desvió la mirada y ella carraspeó al darse cuenta de su error, entonces desvió una mirada adolorida—. Lo siento… te escribiré.

No dijo nada más, simplemente subió al auto en el asiento del copiloto, Dalia guiñó el ojo antes de entrar al auto también y arrancar a toda velocidad, haciendo un espantoso ruido que dejó a todos pasmados.

—Jamás deja de sorprenderme —dijo Toriel en un suspiro.

—VAYA, ¿LA CITA DE FRISK CONOCE A DALIA? —Preguntó Papyrus con curiosidad— ESO ES SORPRENDENTE.

"¿Conoces a Dalia?" Preguntó Frisk con confusión.

Papyrus asintió. —ES LA HIJA DE LA SEÑORA LAURENCE, LA SEÑORA LAURENCE Y YO SOMOS COMPAÑEROS EN LAS CLASES DE COCINA.

—¿Tomas clases de cocina? —Preguntó Undyne sorprendida.

—HAY MUCHAS COSAS QUE NO SABES SOBRE MÍ, UNDYNE. NYE JE, JE, JE, JE.

Frisk se quedó en silencio, mirando por dónde se fue Acedera, sin olvidar la incómoda mirada que le regaló al recordar que no volvería a la escuela.

.-

Esa noche Frisk pensó bastante, pensó en lo que había ocurrido, en la batalla, en las palabras que le dijo a Acedera y también en la escuela, de esa forma no había conseguido conciliar el sueño y se encontraba mirando el techo meditando. ¿Qué era lo que había pasado en la biblioteca? ¿Por qué le habían atacado? ¿Ya había pasado antes?

—¿Qué tanto piensas? ¿Tanto te asustó un Amalgama suelto? —Le preguntó Flowey con burla.

—No era un Amalgama —dijo Frisk inmediatamente, aunque ciertamente eran iguales, habían diferencias, Frisk sabía que así era.

Flowey sonrió arrogantemente— Eres demasiado predecible —luego frunció el ceño—, deja de pensar en eso, la cabra loca te dijo que descansaras, la sushi gritona se encargará de todo, más bien piensa en cómo te salvarás de las clases de la nerd sudorosa.

Frisk se quedó en silencio, por supuesto, las clases. Con todo lo que había pasado en ese día el problema con la escuela se le había olvidado totalmente, ahora tenía dos cosas por las que preocuparse. El sonido de su celular llamó su atención, se encontró con el mensaje que Acedera le había prometido.

Acedera: 21:00
Hola Frisk. El lunes es la reunión de padres de familia con la señora Toriel y el rey, ¿vendrás tú también? Todos los niños humanos están invitados y tú aún figuras en el registro escolar, así que prácticamente eres parte de la institución educativa.

Frisk se quedó leyendo el mensaje un par de veces, no entendía cuál era el propósito de Acedera invitándole a ir a la escuela el lunes.

Tú: 21:01
quieres que vaya?

Acedera: 21:01
Bueno, sería lo más correcto y sí, me gustaría que fueras.

Tú: 21:01
Por qué?

Acedera: 21:02
Mereces estar allí, nada de lo que está pasando es tu culpa, además, ¿en serio te quieres marchar? Pensé que te gustaba la escuela.

Bueno, a nadie le gustaría que le molestaran en la escuela, pero tienes amigos aquí y también el servicio social.

Siendo franca, te extrañan bastante.

Los tres mensajes fueron enviados rápidamente en cadena, era más que claro que estaba nerviosa de escribir algo imprudente, Frisk sonrió un poco.

Tú: 21:03
y tú no?

Acedera: 21:05
Frisk, eres mi única compañía amigable en este lugar, por supuesto que te extraño.

Ese mensaje le dejó sin palabras, Flowey no había podido leer nada de lo que habían estado enviando, pero pudo observar la cara de sorpresa de Frisk, le vio apagar el celular y mirar al frente en silencio.

—¿Qué pasó ahora? —Preguntó Flowey rodando los ojos, sabiendo que Frisk no iba a decir nada a menos que le preguntara.

—… Flowey, ¿por qué crees que le desagradaba a los humanos? —Preguntó Frisk lentamente, sin tristeza ni pesadumbre como lo había hecho en esos últimos días siempre que tocaban el tema de la escuela.

—Ugh, ¿me lo preguntas a mí? —Preguntó Flowey mirándole con incredulidad— ¿Debo saber? A veces ustedes los humanos son extraños, puede que simplemente seas un repelente de humanos y ya.

Frisk se quedó en silencio mientras encendía su celular nuevamente, esta vez se metió a UnderNet y miró su muro, encontrándose con un sin número de mensajes de apoyo y odio, claramente los mensajes de odio eran de los humanos, muchos de esos mensajes eran groseros y ofensivos, pero por cada mensaje ofensivo había uno que lo defendía, obviamente, mensajes de monstruos que le querían, muchos de los mensajes eran de Monster Kid, pero casi todos de Papyrus.

Sonrió un poco mientras leía, hasta que de repente llegó a uno en especial que le interesó bastante, era el más reciente y en ese no había comentado Papyrus.

«Por fin se fue de nuestra escuela, espero que haya aprendido a no meter su nariz donde no le llaman.»

El mensaje era de un niño humano que no conocía, esperó haber recibido uno de Andy, pero el niño no aparecía en su perfil, muchos niños humanos que reconoció apoyaban el mensaje, comentaban cosas parecidas y llenas de rencor infundado, hasta que al final se encontró con un mensaje totalmente diferente al resto.

«Espero que ya estén felices, Frisk Dreemurr no merecía que le sacaran de la escuela por un grupo de niños tontos y celosos. »

Era Kouhei Iusti, el mismo niño humano que le había ayudado en su pelea contra los niños de grados superiores, un humano le había defendido.

Y una humana le extrañaba.

Entonces, Frisk no podía ser un repelente de humanos, ¿entonces qué era lo que pasaba? Releyendo los mensajes una y otra vez se dio cuenta de algo que no había notado antes, ese algo estaba en el mensaje de Kouhei. Abrió los ojos con sorpresa, al fin sabía qué era lo que le pasaba a los niños humanos.

—Hey, ¿qué estás mirando? —Preguntó Flowey extrañado.

—Flowey —dijo Frisk sonriéndole con determinación, esa sonrisa hizo que a la flor le diera un escalofrío—, el lunes vamos a ir a la escuela.

La mirada de Flowey se volvió una de sorpresa y luego un grito se escuchó en toda la casa.

.-

Todos estaban bastante inconformes, se suponía que los niños ya se encontraban en semana de receso, sin embargo, estaban ahí, en el coliseo con sus padres a punto de recibir un sermón.

Como pocas veces se había visto en la escuela, la secretaria Dalia se encontraba parada al lado de la vicedirectora, aunque observaba su celular y poca atención le prestaba a la postura que tenía, era gracioso ver cómo la señora Laurence la regañaba de vez en cuando. En el público, Acedera miraba avergonzada la actitud de su hermana.

Mientras tanto, detrás de las cortinas Toriel miraba a Frisk preocupada, tenía a Flowey en sus manos y Asgore estaba algo apartado, compartiendo la mirada de Toriel.

—¿En serio quieres hacer esto? —Preguntó.

Frisk asintió. Iba a hablar con todos y Asgore serviría de traductor, los niños amaban al rey (señor esponjoso), así que se mantendrían callados, o eso esperaban.

—No puedo creer que tanta idiotez quepa en tu pequeña cabeza de hongo, ¡no va a servir de nada! —Gritó Flowey— ¿Pero sabes qué? ¡Ya no me importa! ¡Ve y lánzate a los lobos, pero conmigo no cuentes!

Volvió a asentir, Frisk de verdad tenía la determinación de acabar con eso de una vez por todas. Le entregó la maceta de Flowey a Toriel y miró a Asgore, informándole que era hora.

—Estaré contigo en todo momento —asintió Asgore suspirando, tampoco estaba muy convencido del plan de Frisk, pero eso no significaba que no fuese a apoyarle.

Una vez salieron el bullicio de fuera se desvaneció, todos los niños miraban confundidos a Frisk, confusión que luego se volvió desagrado.

—Buenos días —saludó Asgore con amabilidad—, sabrán que se les ha citado para empezar de nuevo el proceso de integración de humanos y monstruos, antes, le gustaría explicarles qué es lo que nos ha llevado a decidir esto…

Mientras Asgore hablaba, Frisk miraba a todos fijamente, los adultos estaban atentos a las palabras del rey, pero los niños tenían la mirada clavada en Frisk, ninguno de ellos le miraba con amabilidad, todos estaban tratando de clavarle dagas con los ojos, otros simplemente fruncían el ceño, por otro lado estaba Andy que le miraba expectante a lo que fuese a pasar, Kouhei miraba a Asgore con algo de recelo y Acedera parecía un mar de nervios por verle en la tarima.

Frisk suspiró.

Levantó sus manos en cuanto escuchó a Asgore dale la palabra, pero se congeló a ver que el ceño de Andy se había fruncido.

—¿Frisk?

Asgore le miró preocupado mientras cubría el micrófono para que no le escucharan, Frisk por su parte dirigió su mirada donde Toriel y Flowey se encontraban, Toriel le sonreía tratándole de apoyarle, Flowey fruncía el ceño.

«—¿Crees que es divertido? ¡Demonios! ¡Tienes brazos, pies y el poder para defenderte y no haces nada! ¡Es frustrante! ¡Tengo que ir yo y hacer lo que tú no era capaz! ¡¿Por qué?! ¡Al menos has algo, no te quedes ahí recibiendo los golpes!»

Recordó las palabras de Flowey y su frustración de siempre al verle usar el lenguaje de señas. Suspiró.

Entonces, Frisk hizo algo que nadie se esperó, se acercó a Asgore y con un movimiento le pidió que se alejara, anonadado, el rey le obedeció y Frisk se paró frente al micrófono mirando a todo el mundo con lentitud. La ira de todos se había transformado en curiosidad.

—¿Qué está haciendo? —Preguntó Toriel confundida.

—Dejando su estupidez de lado, al menos un poco —dijo Flowey con la mirada fija en Frisk.

—B-b-buenos días —saludó Frisk con torpeza, nadie dijo nada, aquello no resultaba más confortante para Frisk—, me llamó Frisk Dreemurr y… y… d-de verdad que no se me da hablar en… público —tragó—. Yo… desde… desde que llegué a la escuela, muchas cosas han pasado, cosas buenas y cosas… malas —carraspeó—, estuve pensando mucho en qué es lo que estaba haciendo mal, el por qué les desagradaba tanto y entonces… viendo una publicación en UnderNet me di cuenta… se sentían celosos, ¿no es así?

La sala estalló en bullicio, todos los niños se quejaban de sus palabras y los padres se mostraron indignados y molestos, aunque muchos buscaron mantener en silencio a sus hijos. Frisk esperó pacientemente a que todos hicieran silencio, sentía alivio, la peor parte ya había pasado.

—Lo entiendo —dijo suavemente consiguiendo que todos hicieran silencio nuevamente—, y de verdad lo siento —todos los que habían estado parados dispuestos a ir al escenario a calmarle se sentaron o fueron sentados por los adultos—. No pensé… que se iban a sentir así, se sintieron mal porque la atención de todos los monstruos se centraron en mí, ¿no es así? Se suponía que debía ayudar a que todos se llevaran mejor, pero me equivoqué, no me di cuenta de lo que estaba pasando, pero… también es culpa de ustedes, es culpa de todos —aseguró con más seguridad, hablar con Flowey de verdad había ayudado a desenredar su lengua—. Si se sentían mal podían hablar con sus amigos, hablar conmigo o hacer algo, pero si nos quedamos callados… nada va a cambiar.

Entre el público muchos se mostraron avergonzados, otros molestos y otros parecían estar a punto de echarse a llorar. Frisk prosiguió.

»Jamás se me ha dado el trato con los humanos y ésta es mi primera vez en una escuela, sentía emoción al pensar que… que iba a conocer a personas nuevas, quizás todo iba a ir mejor, pero… me equivoqué —les miró tranquilamente, el temor se había ido, ahora se fijaba en los niños humanos que le miraban atentamente—, no podía esperar a que todo fuera mejor si yo no ponía de mi parte, no me acerqué, no hablé, no… hice nada más que lamentarme, por eso… quiero cambiar y ustedes me han hecho darme cuenta de eso… de nuevo, lo siento mucho y… gracias —tomó aire y miró a Toriel—. Mamá, volveré a la escuela, ¿está bien?

La mujer simplemente asintió anonadada, Frisk sonrió y miró nuevamente al público. —Gracias por su atención, nos vemos el próximo lunes.

Bajó del escenario, todos estaban en silencio y así se mantuvieron incluso después de que Frisk saliera del lugar con Flowey en manos, después de eso ya no supieron nada más, Toriel volvió a tomar la palabra y mientras hablaba Frisk se había ido con paso apresurado hasta los jardines, puso a Flowey en el suelo y empezó a respirar con fuerza mientras temblaba.

—¿Qué demonios? ¿Estás teniendo un ataque de pánico? —Preguntó Flowey enarcando una ceja.

Frisk negó con la cabeza y al verle Flowey se pudo dar cuenta que estaba bien, estaba sonriendo y lloraba de aparente alegría.

—Lo hice, Flowey, lo conseguí —celebró secándose las lágrimas.

—No cantes victoria, ahora vas a tener que soportar a los mocosos en la escuela, otra vez. Pudiste haberte ahorrado el "volveré a la escuela", idiota.

Pero Frisk no le importaba, ya había hecho su parte, lo siguiente sería esperar.

.-

Los niños humanos se encontraban en grupos separados, todos dispersos por el patio de la escuela, la reunión de padres e hijos había terminado, ahora le correspondía a los adultos estar en las aulas escuchando el proceso que se iba a llevar a cabo en la escuela.

El patio que normalmente estaba lleno de alegría y risas estaba sumido en el silencio, nadie hablaba, nadie se atrevía a decir nada, se habían organizado en sus grupos de clase casi por inercia, los niños de la clase de Frisk miraban al suelo avergonzados, excepto los niños que normalmente le molestaban, ellos parecían fastidiados y algo enojados.

—¿Quién se cree que es para hablarnos de esa forma? —Preguntó uno de ellos con frustración.

—Es solamente una cobarde que no puede hablar sin que el señor esponjoso y la directora estén con ella —murmuró otro.

—Yo sigo insistiendo que es chico —comentó otra voz.

—¿Eso realmente importa ahora? —Cuestionó el primero mirándole con desagrado— Es sólo de que vuelva para que le enseñemos cuál es su lugar, ¿no es así, Andy?

El rubio por su parte miraba aburrido al cielo, cuando escuchó su nombre simplemente miró a su compañero con fastidio.

—Sí, claro, por qué no, ustedes pueden hacer lo que se les venga en gana, pero a mí no me metan en sus costal —se levantó de su lugar—, yo no quiero tener nada que ver con lengua muda.

—¿A caso le tienes miedo? —Preguntó con burla uno de sus compañeros.

Andy bufó. —Ya quisiera.

Sin decir una palabra más se marchó del lugar ante la mirada de todos los niños de la escuela que habían asistido ese día, en uno de los grados superiores, donde los estudiantes de último año se encontraban una chica pelirroja se acercó a Acedera después de ver a Andy marcharse.

—Acedera, tú que eres nueva… ¿qué piensas al respecto? —Preguntó curiosa.

Acedera no quiso corregirla y decir que había sido su compañera por año y medio desde que se fundó la escuela, era normal que no la conociera, después de todo casi nunca estaba en el salón de clase. Todos sus compañeros le miraron fijamente esperando una respuesta, respuesta que fue dada con una sonrisa tranquila.

—Creo que Frisk estuvo fenomenal.

Nadie la contradijo.

Al final del día todos se marcharon a su semana de vacaciones, cuando volviesen a clase, muchas cosas iban a cambiar.


La bestia que los atacó iba a por ambos.
Acedera va en último año, tiene diecisiete años y está próxima a la universidad.
Sí, a Acedera le gusta (de forma platónica) Frisk. No, no va a haber FriskxAcedera ni de asomo.
s


Notas finales de capítulo: ¡Y aquí estamos! Muchas gracias por leer, espero les haya gustado el capítulo y, por si se lo estaban preguntando, no será la primera vez que van a ver una pelea seria, esta fue fácil porque simplemente fue escapar y quedarse quietos, no obstante, no será la única vez que Frisk estará al borde de la muerte. ¡Por otro lado! Me gustaría saber qué opinan de Acedera, he recibido mensajes hablando de ella y me ha gustado bastante cómo expresan sus opiniones, ¡más información y cosas en el epílogo de Rumex Acetosa!

Gracias a todos por leer, ¡nos leemos!


Frida521: ¡Hola! Un placer y te doy la bienvenida a SoulTale, me alegra que te guste el fic, ¡aún tenemos mucho trecho por recorrer! Espero que te haya gustado el capítulo, gracias por comentar. Nos leemos~

Golden el amargado: ¡Hola! Un placer leerte de nuevo, y descuida por el cap anterior, me alegra que te haya gustado de todas formas. Ok, primero respondo el comentario y luego tus preguntas, ya que son bastante interesantes. ¡Muchas gracias por comentar y de verdad gracias por leer! Es genial que te esté gustanto danto la historia, en cuanto a tus preguntas...

✿¿Cuál es la edad de Frisk?
∟Frisk tiene 10 años, cerca a cumplir los 11.

✿¿Los niños conocerán a Chara? ¿Chara le hará algo a los niños?
∟Chara aparecerá en el fic, eso es definitivo, y los niños obviamente le van a conocer y sip, Chara va a hacerles algo a esos niños.

✿¿Chara dejará de ser un/a crío/a malvada y asesina?
∟Chara es Chara y Chara no va a cambiar, no por lo menos en mi fic =)

¡Muchas gracias por leer! ¡Nos leemos!

zardX: *Se estira los dedos antes de empezar a escribir* ¡Hola Zard! ¡Cuánto tiempo! Es un placer leerte de nuevo ¡y aquí vamos a responder!
Ok, empezando porque Acedera es una flor y una planta medicinal, tiene un poco de relación con Flowey pero su nombre se lo eligió su mamá, lo que le pasó a Flowey no tiene repercusiones en su vida. Acedera sí va a poseer un alma, jamás metería a un personaje OC sin ninguna razón, y Dalia... ¡NO PUDE RESISTIRLO! ¡DALIA ES UNA BRUJA QUE MERECÍA APARECER! Ok no, pero la hermana de Acedera no es una bruja como lo es nuestra amada y querida Daliah de AA.
Ahhh, conque a eso te referías. Bueno, te lo podría explicar pero es algo que va a aparecer más adelante, te diré algo para poder responderte un poco:
Es posible, es decir, depende de las razas porque los monstruos zorro (Kitsune) se unieron en tiempos pasados con las humanas o así con varios monstruos, naciendo híbridos. Sí hay riesgos, pero riesgos que se pueden prevenir, nada que pueda matar de forma terrible a la madre.
Aunque me encanta tu teoría con locura, es más, podría ser muy interesante verla a futuro, sin embargo, eso crearía una subtrama más entre todas las subtramas que ya tengo planeadas, pero es posible que pueda agregarla a futuro. ¡Muchas gracias por tu teoría, comentar y leer! ¡Nos leemos y espero que te haya gustado el capítulo!

Blinne: Justamente casi has acertado, si bien no tuvo un flashback, actuó sin darse cuenta porque eso ya había pasado. A todos nos ha tocado cubrir a nuestros hermanos en cierto punto, aquí expliqué un poco sus razones para hacerlo, además de la presión de sus padres y que ya no puede hacer nada bien en la escuela. He aquí la muy fallida cita de Frisk y Acedera, espero que te haya gustado tanto romance (?) (No, no habrá shippeo, no al menos con estos dos). Andy fue el culpable de que todos los niños saltaran, si te das cuenta, los celos de los niños están muy avanzados y todos queriendo a Asgore, al saber que Frisk tenía su apellido... pues celos explotan, Andy aprovechó eso y simplemente les contó.
Me alegra que te guste Kouhei, necesitaba poner un niño humano cuerdo, no todos los humanos somos tan rencorosos y malvados.
¡Oh Dios, Flowey se vería tan adorable como un bebé flor!
Muchas gracias por leer y comentar, espero te haya gustado el capítulo, ¡nos leemos!

Gamerkiller: ¡Hola! ¡Créeme de verdad que si Undyne o Sans hubiesen estado ahí muchos habrían sufrido! Y posible muchos tendrían que ir a terapia. Y aquí se explica bien qué fue lo que pasó, si bien algunos padres sí que son así, los niños también tuvieron la culpa, ellos querían a sus amigos monstruos de vuelta, pero se les fue la mano... ¡Lo bueno es que mamá Toriel los reprendió y Flowey casi los mata! :D
Y sí, Flowey se desquitó y en el futuro habrá mucho más desquite.
Muchas gracias por expresar todo eso sobre el fic, me halagas un montón y me alegra que te guste tanto, por sensaciones como esas es que sigo escribiendo, me hace feliz que a ustedes les guste tanto. Gracias por preocuparte por mí y descuida, en el próximo arco será el turno de Undyne de golpearlos a todos hasta que lloren!
Muchas gracias por leer y espero que este súper capítulo te haya gustado, ¡nos leemos!

tavoXPX: ¡Hola, gracias por leer! La verdad es que Frisk es alguien muy vulnerable y le atacaron de sorpresa así que no pudo hacer nada, Flowey casi crea una guerra civil y mata niños, y lo habría conseguido si Toriel no interrumpía (en serio). ¡Espero te haya gustado el cap, nos leemos!

FaZe Erza: ¡Hola! La verdad es que moría de ganas por responderte poooorque has llegado a tocar un tema muy importante que necesitaba explicar, así que todo el mensaje de respuesta será prácticamente la respuesta a tu pregunta:

✿¿Por qué Frisk no se defiende? ¿Defensa personal estaría mal?
∟Bueno, hablamos de Frisk pacifista, pero este Frisk no sólo conoce la ruta Pacifista, Frisk conoce gran mayoría de las rutas neutrales. La defensa personal definitivamente no está mal, sin embargo, esta vez le atacaron de sorpresa y Frisk aprendió en el subsuelo que no todo se resuelve con violencia, porque, en mi ideal de este fic, la primera ruta que consiguió Frisk no fue la Pacifista, fue una Neutral, porque defendiéndose mató, no especificaré a quién o a quienes. Bien, sabrás que defenderse no es sinónimo de asesinar, pero, Frisk en ningún momento no se defendió, contra Andy se defendió, a punta de coqueteos pero lo hizo, trató de hablar con Andy y lo coniguió, lo que quería dejar a entender es que hay más de una forma de defenderse, aunque Frisk tomó muy malas decisiones, tales como no querer hablar con todos para arreglar los problemas o depender demasiado de sus amigos, eso está bien, hasta cierto punto.
Frisk se pudo defender, pudo agarrar un palo y defenderse de todo el mundo pero no lo hizo, decidió ser paciente, valiente y amable. Aguantó (significado de paciencia) todo lo que le lanzaron sin actuar, ese fue su problema. Defenderse está bien, pero a Frisk defenderse no le importa porque no es la primera vez que pasa por estos problemas, aun si esta es su primera vez en la escuela.
Pero, en cuanto a sus amigos ya es una cosa muy diferente, Frisk poco le importa lo que le pase, si se meten con sus amigos ya tiene una razón por la cual "Luchar", no literal, pero sí busca defenderlos.
Resumiendo: Frisk sabe que es muy capaz, pero decide mantenerse al margen, no quiere pelear, no quiere seguirles el juego porque defenderse como un humano normalmente lo haría conllevaría a que la pelea fuera eterna hasta que uno de los dos pierda. Porque defender si bien es (cito de Google) "Guardar o proteger contra un ataque, un peligro o un daño", también es "Interceder o hablar en favor de una persona o una cosa", Frisk prefiere hablar, no luchar, hay muchas formas de defenderse y eso se lo enseñaron sus amigos en el subsuelo.
Y luego está la ruta Genocida, pero esa es otra historia.

Muchas gracias en serio por la pregunta porque quería dejar esto en claro, porque la verdad necesitaba dar claridad en el asunto. Créeme que te digo que Frisk es mi personaje favorito (y mi amor platónico), y me duele hacerle sufrir, ¡pero es necesario para el drama! *inserte cara de Mettaton aquí*
¡Muchas gracias por leer y comentar! Me alegra que sigas la historia, ¡nos leemos!

Axeex: La explicación de por qué no se defiende está arriba, ¡y el palo aparecerá, descuida! Muchas gracias por comentar, espero te haya gustado el capítulo, ¡nos leemos! Y sí, Frisk es muy vulnerable a ser poseído/a por Chara =)

Jordaristoteles: ¡Hola! ¡Es un placer leerte nuevamente! Y descuida, largos o cortos tus comentarios siempre son muy interesantes.
Me alegra que te gusta la relación de Frisk y Acedera, obviamente como amigos. La verdad es que me interesa bastante que te fijes en Acedera, porque ciertamente hay cosas de ella que en un futuro son importantes para la trama. La verdad es que como dijo, Frisk es el primer amigo que tiene en mucho tiempo, desde que se volvió la secretaria no sale, no habla con nadie y solamente trabaja, así que Frisk es como la primer persona que se le vuelve a acercar en mucho tiempo.
¡Y acertaste! Asgore jamás ha ido a la escuela con el tridente en público, el tridente es un arma, una que deja guardada porque se juró que no volvería a lastimar a nadie. Sí, Acedera es un alma y aunque no recuerde que la mató, sí dejó repercusiones en ella, como su miedo al rey y también pirofobia.
Y Asgore... amo a Asgore, pero debo hacerlo sufrir un poquito antes de darle amor ;o;
La secretaria fue contratada por su madre, la vicedirectora, aquí más o menos explico por qué Acedera la cubre, aunque todo el mundo se cuestiona por qué la contrataron.
Y aquí también explico un poco más arriba qué pasó con esos niños, en cuanto a al niño que le ayudó... bingo, es un alma, podrás reconocerlas a futuro porque siempre que Frisk pida por ayuda las almas vendrán a ayudarle.
¡Muchas gracias por comentar! ¡Espero te haya gustado el capítulo! ¡Nos leemos!


Siguiente capítulo: Epílogo I
∟Era hora de aprender cuándo ser paciente.