Capitulo 14: Insomnio (parte I)

Tengo que hablar con Alice.

Relaja tu cuerpo, siente todo aquello que te rodea.

¿Qué me rodea?

El pasto en mis piernas, que pica; el viento en mi rostro, helado; el dolor en mis brazos y piernas, ya entumecidos.

¿Así se supone que voy a relajarme?

Vacía tu mente de todo pensamiento negativo y luego, lentamente, también de los positivos, hasta que tu mente quede en blanco.

Tengo que hablar con Alice, tengo una cita con Lucas, tengo que hablar con Jason. Tengo deberes por terminar. La redacción de pociones es para mañana, la hago antes de la cena; entonces el escrito de transformaciones después de la cena ¿El mapa de astronomía? No, ese es para el viernes, lo puedo hacer mañana después del almuerzo.

Ah, no. Tengo herbologia. ¿Alice? Cuando la encuentre.

¿Y cuándo era la reunión de prefectos?

Respira lenta y profundamente.

Respira, Evans, respira.

Mañana a las cuatro ¿Y Lucas? ¿Cuándo se supone que veré a Lucas?

El sábado, temprano, a la salida del castillo.

Otra vez.

Relájate, Lily, vacía tu mente.

Tanto que hacer y yo aquí de piernas cruzadas.

Evans, ni siquiera lo estas intentando.

La voz fría de Sophia manda un escalofrió por mi columna.

Claro que lo hago.

Tienes el ceño fruncido ¿eso es relajarse para ti?

Es que no es tan fácil como crees.

Claro que lo es. Es cuestión de hallar tu paz.

Pues mi paz no está aquí ¿por qué estoy hacienda esto?

Transformaste a Jason y Potter en ratas ¿no te parece suficiente?

Se lo merecían.

Probablemente, pero esa no es la forma de actuar, sobre todo cuando ni recuerdas el momento del hechizo.

¿Cómo logra hacerme sentir culpable siempre?

Nadie salió herido.

¿Y el pobre corazón de la Sra. Pomfrey qué?

Ella está acostumbrada a cosas peores.

Sophia suspira.

Eres incorregible. Tú y Thalia es algo que nunca debió juntarse.

Pero tú estás ahí para salvarme. –respondo con una sonrisa.

Nadie puede salvarte de ti misma. –me responde con tono burlón.

Ambas reímos y luego guardamos silencio mirando al lago. El frio empieza a notarse en el ambiente y recuerdo las hermosas puestas de sol que solemos ver todos los veranos antes de volver a casa. En esta época del año la temperatura empieza a bajar, y tal vez en menos de un mes, su superficie ya este congelado.

Deberíamos nadar en el lago. –me dice como quien sale de una ensoñación

¿Ahora mismo? -¿es broma?

Será divertido. –su tono de voz me indica que no lo es.

¿Hablas en serio? ¡Debe estar helado! Nos dará una hipotermia.

Para algo somos brujas

Estas loca.

Tal vez. –dice con una sonrisa, está decidido, quiere nadar.

¿Esta es tu forma de vengarte?

Ella solo sonríe. No tienes escapatoria.

No me hagas eso –contesto suplicante.

¿Hacer qué? –pregunta Thalia, que se acaba de despertar.

Vamos a nadar en el lago. –contesta Sophia, como si fuera una gran idea.

Thalia abre los ojos.

Esa es una gran idea.

Yo la miro sin creer lo que acabo de escuchar.

¿Está de acuerdo?

No quiero. Tengo cosas mejores que hacer que tratar de matarme.

Lily Evans, no seas aguafiestas. –lo dice como un padre que regaña a su hijo.

En otras palabras, Lily Evans cierre la boca que no tiene escapatoria.

Es bueno para aprender a ejercer poder sobre el cuerpo. Te ayudará.

No voy a ir –es inútil.

Irás –me dicen al tiempo.

Esto no está funcionando, cambio de estrategia.

¿Con todo el mundo viendo?

A ninguna de las dos parece importarle.

¡Ni siquiera hemos desayunado!

Eso le llega a Thalia. Comida.

Y de noche, sería mucho más bello, ¿no creen?

Sophia levanta la ceja. Intenta otra cosa.

Mañana en la noche.

¿y por qué lo haríamos? –pregunta Thalia con la ceja levantada. No funcionará.

Porque habremos comido, no perderemos clase, nadie nos vera y –piensa Lily, piensa- eh… tendremos que escaparnos del Castillo.

Thalia sonríe, así es más interesante.

¿Y con qué me comprarás a mí? –pregunta Sophia con una ceja encarnada.

¿La hipotermia llegará más rápido?

Necesitas algo mejor, Evans. –y sonrie, disfruta de mi encrucijada. Hay algo muy malo en su cabeza.

Esto… -vamos Lily, toma el control por una vez.- porque habremos terminado los deberes y podre concentrarme con mayor facilidad.

Que argumento tan estúpido.

Nosotras ya los terminamos.

¿Cómo es eso posible? –pregunto realmente sorprendida

No estamos hechizando a cualquiera en nuestros tiempos libres.

¿Todo? -¿en qué momento?

Todo.

Yo las miro derrotada. Mientras ellas tienen todo listo, yo tengo todo por hacer… ¿qué me la he pasado haciendo este tiempo?

Me dará una hipotermia esta noche.

Ambas se miran la una a la otra con un rastro de compasión en sus caras y algo parece decirse entre ellas.

Tendrás que terminar todos los deberes esta noche –me dice Thalia con una sonrisa.

Yo parpadeo sorprendida ¿lo logre? Por una vez no me vi atrapada en una de sus ideas. No moriré congelada ni seré arrastrada y pude oponer resistencia sin que terminara en alguna guerra mundial…. Es increíble.

Espera… ¿todo?

¡¿Qué?! –pregunto incrédula.

Largo de aquí – espeta la bibliotecaria sin compasión.

Yo la miro sin poder creer lo que estoy escuchando al mismo tiempo que Remus y Black recogen sus cosas. Sophia recoge las mías, ya totalmente limpia, y me hala para que salga con ella. Me toma más de un segundo darme cuenta de lo que acaba de pasar.

¿Me acaban de echar de la biblioteca?

Me limpio a mí misma con un hechizo, levanto la barbilla y salgo de la biblioteca a paso rápido.

¡Black! –lo llamo con fuerza. Él se sobresalta y acelera el paso.

Oh, no. Ya verás lo que te hare.

No pretenderás que cargue tus cosas mientras lo asesinas ¿o sí? –me pregunta Sophia, que al ver mi mirada niega con la cabeza- vamos Lily, te echaron una noche, de igual manera cerraban en dos horas.

Black se está alejando lentamente. Ojala Sophia caminara más rápido.

Con eso tenía suficiente para terminar los deberes.

¿Con el mapa de astronomía incluido?

Es para el viernes, lo hare mañana.

Claro que no, te comprometiste con nosotras. –me dice seriamente.

Yo suspiro.

¿Por qué no lo dejamos para la próxima semana?

Encontrarías otra excusa.

Black está cada vez más lejos.

Vale, vale, hoy mapa, mañana prefectos y lago ¿puedo ir a matar a Black?

Sophia suspira derrotada.

Como quieras –me dice al mismo tiempo que me entrega mis libros.

¡Black vuelva acá! –le grito mientras acelero el paso para alcanzarlo.

Él no se voltea a verme, simplemente vuelve a acelerar el paso. Remus, que opto por dejarlo corriendo solo, se encuentra a unos pasos de mí, paso por su lado sin mirarlo.

Lily.

No le perdonare esta vez la vida –le digo.

Remus suspira.

Tienes manchada la túnica.

Yo bajo la mirada buscando la mancha hasta que la encuentro, en el borde de la túnica, verde y viscosa. Vuelvo a buscar a Black con la mirada. Nada, no tiene ni un cabello fuera de sitio, menos tiene una mancha de la pelea que el empezó.

¿Cómo es posible?

Yo gruño algo y sigo avanzando, estoy a unos pasos de él cuando siente mi presencia y empieza a correr.

¿Qué…? ¡Black!

Él suelta una carcajada burlona y se gira a mirarme.

¿Prometes no hacerme daño pelirroja?

Prometo hacerte mucho daño.

No seas así –mientras se detiene para que lo alcance- solo fue un pequeño accidente.

Me llenaste de pintura junto a dos secciones de la biblioteca. Eso no es exactamente un accidente.

Lo de los libros fue tu culpa. No deberías ser tan agresiva.

¿Agresiva? –pregunto incrédula- ¿Me estás diciendo agresiva?

Si hubieses aceptado mis disculpas en vez de devolverme el hechizo, nada de esto hubiese pasado.

Yo lo miro sin creer que pueda ser tan descarado. Pero lo es, es Sirius Black.

Ni siquiera te disculpaste. Solo te molestaste en reírte.

¿Ves, pelirroja? Pudiste haberlo dejado así, es tu orgullo el culpable.

Claro que no.

Él solo se ríe.

Wingardium

¿Es un insulto? Porque es el peor que he escuchado.

Por el rabillo del ojo veo que algo se mueve, es el retrato de la Dama Gorda. Estaba tan concentrada en Black que no me había fijado en donde estábamos. Black entra rápidamente.

Black espera. Esto no se puede quedar así.

Pues yo creo que sí; tengo mucho que dormir y tú mucho que estudiar. –esto último lo dice mirando los pergaminos en mis brazos.

Eres lo peor que…

Sí, sí… -da dos pasos hacia mí, toma un mechón de mi pelo y lo pone detrás de mí oreja, estoy tan anonadada que lo dejo hacerlo- buenas noches pelirroja.

Y me da un beso en la mejilla, un beso coqueto, un beso travieso, un beso burlón.

Te deseo las mejores pesadillas, Black.

No me escucha, ya ha subido.

Os odio –murmuro por lo bajo.

Buenas noches para ti también –me dice Sophia mientras sube a las habitaciones.

Ni me mira al subir, ahí quedo la sesión de meditación de los dos últimos días. Y mi mapa de astronomía. Genial.

Buenas noches, Lily.

Que descanses, Remus.

Él me mira amistosamente antes de subir las escaleras y yo me quedo sola en la sala común cargada de pergaminos y con la promesa de una noche en vela. El fuego crepita a mi izquierda, llamando mi atención. Sentado al lado de una mesa veo como Potter me mira, ni siquiera aparta la mirada cuando lo veo.

¿Qué hacer?

Él sigue mirándome, esperando mi decisión. Parece que esta noche no se disculpará más, tal vez por fin se cansó de repetir esas palabras que no siente, tal vez solo esperará a que lo perdone. Como una ofenda de paz.

Somos amigos ¿no?

Sigue soñando.

¿Se te perdió algo?

Estaba pensando que el verde es tu color… pero no me gusta en tu cabello –muy gracioso.

Agradéceselo a tu amigo.

Pues entonces son dos cosas de las que tengo que hablar con él. –dice casi pensativamente, con media sonrisa.

Aquello despierta mi curiosidad.

No, no lo haré, no se lo preguntare porque si lo hago es como si lo perdonara automáticamente y habré perdido.

No lo hare.

No.

No.

¿Y cuál es la otra?

No importa –me dice desviando la mirada.

Mi dignidad al piso por nada.

¿Qué te tiene despierto hasta tan tarde? –pregunto por curiosidad y tratando de calmar mis animos

Un par de deberes que no termino ¿y a ti?

Lo mismo…lo hacía en la biblioteca hasta que me sacaron por culpa de Black. –Black, Black… de alguna forma me lo pagara.

Calma Lily, calma.

Él sofoca una risita.

Apuesto a que nunca te habían sacado.

Por supuesto que no.

Me indica para que me siente a su lado y dudo por un segundo pero luego descarlo la idea. Somos amigos ¿no? Me acerco al sillón donde se encuentra, pongo mis cosas en la mesa y me siento al frente de él. No luce ni cansado ni ojeroso, a diferencia de mí, que aparte de eso estoy despeinada y llena de pintura.

Me siento un poco avergonzada. Él ha tenido exactamente el mismo día que yo, exceptuando por las dos últimas horas, y que él ha pasado todo el día detrás de mí pidiéndome perdón. Y aun así luce fresco e igual de sex appeal que siempre. Yo en cambio…

Seguro debo parecer de lo más encantadora.

¿Y eso que importa?

Empezamos a estudiar en silencio, con el sonido del crepitar del juego a nuestra izquierda y el de las plumas al deslizarse sobre los pergaminos, de vez en cuando suelto una pregunto en voz alta que para mi sorpresa, él me responde incluso de antes de darme cuenta que he abierto la boca. Y poco a poco empezamos a hacer altos en el trabajo y me habla de algo, del ensayo de transformaciones o lo mucho que le gustan, de animales y un gato, de cómo Remus los despertará mañana a último minuto y no alcanzaran a desayunar. Sin darme cuenta le hablo de la poción de mi ensayo, de lo que detesto a los gatos y a los animales pequeños, de Sophia y sus técnicas para despertarme. Él bromea de vez en cuando y el intentar silenciar nuestras risas solo nos provocan más, y volvemos al trabajo para volver a empezar.

¿Y los conejos?

No puedo evitar reír.

Lo mismo que con los gatos, las ranas, los perros y las serpientes.

Él parece pensarlo.

Lily Evans, eres extraña –dice por tercera vez.

Se ha vuelto su frase célebre después de cada respuesta negativa mía.

No lo soy –contesto con una mirada que pretende hacerlo retractarse, pero la sonrisa en mi rostro hace que pierda fuerza.

Y volvemos al trabajo. Me concentro en las pociones, los ingredientes, el procedimiento, sintiéndome tranquila y relajada, incluso el cansancio no llega a la hora acostumbrada y le agradezco mentalmente a Sophia por obligarme a cenar y por ese té "revitalizante". Mi mano llega al final del pergamino, escribe la última palabra y pongo el punto final. Terminé. Lo releo para verificar que no haya errores y corrijo un par, lo vuelvo a leer y sonrió triunfal.

Uno menos.

Levanto la cabeza para contarle a Potter pero antes de abrir la boca, algo me detiene. Vuelvo a ver la misma cara que ese día en la sala común de las serpientes: la mirada concentrada, el ceño fruncido: y noto otros detalles que no había visto, como frunce los labios cuando busca una idea, como los mueve cuando relee algo, como los entreabre cuando escribe. Su nariz se mueve ligeramente cuando algo no le gusta y noto unas ojeras que no estaban allí antes, y sin embargo luce lleno de energía.

¿Qué le da esa imagen? No es la piel, no es lo que transmite su rostro ¿Qué es? ¿Qué es?

Me toma un poco darme cuenta que son sus ojos, hay un brillo en ellos ¿siempre ha estado ahí?

Apoyo mis codos en la mesa y uno de ellos choca con el frasco de tinta, este se tambalea y me despierto al tiempo que lo detengo antes de caer.

¡Potter termine! –exclamo con renovada emoción.

¿Lo has terminado todo? –pregunta un poco sorprendido.

Sí, sí… pues la redacción de pociones.

Él parece un poco aliviado.

Me asustaste –dice con una sonrisa- pensé que me abandonarías en esta fría noche y oscuro lugar a cambio de estar en los brazos de Morfeo en la comodidad y el calor de tu cama.

Me mira con cara de tragedia y alivio exagerado. Yo sonrió irónica.

Y no dudes que lo haría.

Él hace otro gesto teatral que me hace soltar una risita. Incorregible.

¿Y entonces qué te falta pelirroja?

El mapa de astronomía ¿Y a ti?

¿El mapa de astronomía?

Mañana tengo algo que hacer… -digo y su cara me dice que continúe- y Sophia no me dejará escaparme.

Aah –él parece como relajarse ligeramente de nuevo llenarse de curiosidad- Me falta la mitad del informe de transformaciones ¿ya lo hiciste?

Lo termine antes de mi encuentro con Black.

¿Me contarás que paso?

La imagen de la biblioteca, goteando pintura, semi-destruida y la cara de la bibliotecaria vuelven a mi cabeza. No se lo podía creer, parecía que en cualquier momento iba a explotar. Empiezo a reírme, primero suavemente y luego a carcajadas con una fuerza que no soy capaz de controlar. Mi risa retumba por las paredes de la sala común, intento controlarla y aquello solo me provoca más risa.

Yo hice eso. Yo destruí la biblioteca. Imposible.

Debiste estar ahí –le digo mientras mis risas lentamente pierden intensidad- la bibliotecaria iba a explotar, Remus me miraba como si fuera potencialmente peligrosa, Sophia estaba de pies a cabeza llena de pintura y Black no paraba de reír.

Las risas me arremeten de nuevo y siento las lágrimas empiezan a aparecer en mis ojos. Escucho su risa acompañarme, como quien no puede resistirse. Finalmente paro de reír, las lágrimas resbalan por mis mejillas y me duele el estómago. Por alguna razón me siento más ligera.

Hubiese sido divertido verte destruir a biblioteca –dice- pero me alegra no haber estado allí.

Y sonríe, con algo difícil de descifrar.

¿A qué te refieres?

Si hubiese destruido la biblioteca contigo, jamás te hubieses sentado aquí conmigo.

¿Y qué pasa con eso? ¿No preferirías destruir una biblioteca que hacer los deberes?

No si es contigo. –dice mientras niega con la cabeza y sonríe.

Y ahora te derrites, Lily.

Abro la boca para hacer algún comentario sarcástico pero algo en su mirada hace que pierda la convicción.

Y ahora me derrito.

¡¿Qué rayos fue eso?!

Solo exactamente como si me fuera a derretir, con el tono de niña indefensa y todo. No, no, no.

Él suelta una carcajada.

No estaría mal. –dice mientras me pica un ojo.

Creo que puedes quedarte esperando. –espeto. Él se rie.

Algún día, Lily, algún día.

Algún día perderás las esperanzas.

Eso jamás.

Nos miramos entre desafiantes y juguetones, hago mi mayor esfuerzo en mantenerle la mirada pero no puedo evitar ser la primera en apartarla. Regojo los pergaminos y caso los materiales de astronomía, el libro, las reglas, las plumillas y solo suspiro. Cuanto odio dibujar.

Potter, de vuelta al trabajo. –él sonríe de medio lado.

Como mande capitán.

Yo sonrió mientras bajo la mirada a mi pergamino.

Capítulo 15: Insomnio Parte II

Y ahora… ¿cómo empiezo?

Trato de ubicar las estrellas en el mapa y lo miro largamente, como si tratara de memorizarlo pero sin éxito alguno. Estoy perdida.

¿Dónde está Sophia cuando la necesito?

Ah sí, durmiendo plácidamente sin una arruga en su frente y sin un deber por hacer. Podría aportar que ayudo a Thalia a hacer su mapa de astronomía y a mí me dejo abandonada a mi suerte… tal vez, si no la hubiese llenado de pintura, el mapa ya estaría listo.

Lo mío es falta de autocontrol, ella tiene razón.

Recuerdo sus intentos por enseñarme a controlarme, las sesiones de meditación, sus intentos de hablarme a través de la mente y no puedo evitar sonreír: ahora vamos a nadar en el lago algo con lo que Thalia está de acuerdo, solo en algo lleno de malicia y poco común las pondría de acuerdo, eso y cuando me equivoco. Será divertido.

Las estrellas, las estrellas.

Lily –yo alzo la mirada- ¿Cuál es tu animal favorito?

¿Mi animal favorito?

Eeh… tengo curiosidad –luce extrañamente apenado.

¿Mi animal favorito? ¿Qué espera que diga, un conejo? No… para nada. Los prefiero grandes, elegantes, agiles…

Las cucarachas.

Tendrás una caja de ellas para navidad. –me promete solemnemente con una sonrisa divertida.

El solo imaginármelas hace que se me erice la piel.

Será de lo más encantador.

Reímos suavemente.

En serio, ¿cuál es?

El ciervo.

¿Cuál es el tuyo?

Eso es trampa.

¿Cuál es? –le pregunto retándolo con la mirada.

Sus ojos me devuelven la mirada, como chocolate fundido que con la luz parece con las sombras y el movimiento del fuego parece que se moviera. Profundo, impredecible, irresistible.

Tu primero. –me reta.

Tú.

Él entrecierra los ojos.

No, Evans, es tu turno.

Yo me aclaro la garganta pero no digo nada, sigo mirándolo a los ojos: él no aparta la mirada y continuamos mirándonos así durante quien sabe cuánto tiempo, hasta que su expresión cambia y sonríe de medio lado.

Sigues frunciendo el ceño. –Yo lo frunzo aún más y él suelta una risita.

Es tu culpa.

¿El efecto que causo en ti? –me dice ampliando su sonrisa y luego cambiando la expresión- Preferiría que me hablaras de la taquicardia o de los sueños a media noche -¿sueños a media noche? Yo levanto una ceja- ¿Pero fruncir el ceño? –el niega con la cabeza- Vamos pelirroja, de seguro eres más romántica.

Y me pica el ojo, incitándome a serlo.

¿Eso quieres? Pues vamos a jugar.

Apoyo mis brazos sobre la mesa e inclino mi cuerpo por encima de esta hacia él, mirándolo a los ojos, su expresión juguetona se mantiene aunque puedo ver un poco de sorpresa en ella y no hace ningún movimiento, ni para alejarse ni acercarse. Me detengo a algunos centímetros de su rostro en donde lo único que puedo ver son sus ojos.

Si hay algo de femenino o coquetería en mí, este es el momento perfecto para que aparezca.

Entrecierro los ojos tratando de lograr esa mirada hipnotizante que suele hace Elanor y de mirarlo provocativamente. Abro la boca pero la siento seca, así que la humedezco ligeramente y me acerco un poco más; mi mirada baja a sus labios delgados, que se encuentran un poco entreabiertos, y la devuelvo a sus ojos, los suyos parecen entretenerse en los míos y la expresión divertida ha desaparecido. Abro los labios y los vuelvo a cerrar. Me acerco aún más y puedo sentir su respiración pero en cambio, dirijo mis labios hacia su oído.

Mi respiración le mueve ligeramente el cabello y trato de suavizarla ¿Por qué estoy tan nerviosa? Puedo sentir el olor de su cuerpo, el olor de su cabello, un olor fuerte, masculino y familiar, que parece ser lo único que mi nariz puede identificar, siento su respiración en mi cabello y puedo sentir como se me eriza la piel.

¿Así o más romántica? –susurro suavemente en su oído.

La respiración de Potter ahora es casi inexistente y yo vuelvo a mi lugar rápidamente. Su rostro tiene una expresión entre atontada y anonadada que borra en el segundo siguiente.

¿Lo hice bien?

Él se aclara la garganta dos veces y yo no puedo contener la risa, nervios y satisfacción mezclados. Él me mira boquiabierto.

¿Y bien?

Ponte a estudiar, Lily –y baja la mirada a sus pergaminos.

Yo rio otra vez y bajo la mirada. Todavía tengo la piel erizada y el rezago de su olor. Los pergaminos están más desordenados que antes e igual de vacíos que cuando los saque. Verdad, tengo un mapa que dibujar.


Para todos los que estvieron esperando tan pacientemente a que continuara con la historia ¡estoy de vuelta! Ha sido un poco complicado continuar escribiendo por difrentes razones pero espero que tomen el campitulo como mi forma de disculpa y que lo amen tanto como lo ame yo.

Sobre el capitulo, resulto siendo considerablemente más largo de lo esperado y aunque tuve la oportunidad de dividirlo en mcuhos capitulos más no se me hizo justo. Aún así decidi separarlo en dos partes para que la lectura fuera más fácil, la siguiente parte la subire en una semana, para quue se mueran un poco de curiosidad.

Gracias a las lectoras que han estado pendientes del fic y a las que han comentado pidiendome que actualice y mandandome animos, me has ayudado mcuhisimo y se los agradezco.

Sin ser mucho mas ¡A leer!

Andrea.