La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando
CAPÍTULO 14
PENUMBRAS
— Isabella— dijo con un tono incrédulo en su voz.
Bella quedó paralizada, solo atino a levantar lentamente la cabeza del escritorio donde estaba dejando la carpeta que contenía los informes de la editorial, para decir con un tono glacial
— Buenos días Jacobo
— Vaya, vaya — respondió el hombre acercándose a ella, mientras Isabella se incorporaba y alzaba la barbilla en tono desafiante— te juro que de todas las personas que esperaba encontrarme aquí, tu no eras una de ellas, que agradable sorpresa
—Realmente, yo tampoco esperaba encontrarte aquí— dijo recorriéndolo con la mirada de arriba abajo con evidente desdén— ni aquí, ni en ninguna otra parte
—Ejem. . . —interrumpió Emmet, mirando al hombre y a Bella— es evidente que se conocen, ¿Isabella?
— Emmet, te presento a Jacobo Black, mi ex prometido, aunque creo que ya lo conoces; el señor Black y su empresa son nuestros potenciales clientes ¿no es así?
—¡Mierda, mierda, mierda, mierda! —pensó Emmet para sí Si ese hombre no le gustaba antes, menos le gustaba ahora— El ex prometido, no ex novio, esto puede llegar a ser serio, Edward no soportaría . . .
— Claro que lo somos, es más, seremos los mejores clientes que esta empresa pueda tener, nuestra editorial ha tenido un increíble año y es hora de expandirnos, el mercado de la publicación digital está en auge y no podemos quedarnos fuera de él— comentó Jacobo muy pagado de sí mismo
—¿A si? —pregunto Isabella levantando una ceja— que rápido cambian los negocios para tu familia Jacobo, si mal no recuerdo, rompiste nuestro compromiso porque la situación de la editorial era lamentable y nadie sino tú debía ir a salvarla
Jacobo parpadeó sorprendido por un instante, su ego lo había traicionado. Emmet observaba la mini batalla que se desarrollaba frente a él cruzado de brazos, sopesando a los dos contrincantes, ubicándolos rápidamente en su cabeza: a Jacobo en el casillero de " probable arrogante hijo de puta" y a Isabella en el de "no querrás enfrentarte a esta mujer enojada".
Jacobo iba a continuar pero Isabella se le adelanto
— En fin, te felicito por levantar una empresa de las ruinas en tan poco tiempo— continuo en tono sarcástico para luego entregarle el folder con documentos a Emmet— aquí tienes Emmet, esta todo traducido y revisado, ¿puedo serte de utilidad en algo más?
— No Bella, muchas gracias — respondió viendo que la situación era muy incómoda para Isabella —es todo por hoy. Como siempre, tu trabajo, así como los comentarios que tengas para hacer con respecto a esto —dijo levantando la carpeta pero dirigiendo la mirada hacia Jacobo —serán muy tenidos en cuenta
Isabella miro a Jacobo quien trago grueso — Si maldito bastardo, teme, tengo muchas referencias para darle a los Cullen de ti y tu maravillosa familia— pensó.
— Muy bien, entonces, será hasta mañana, tengo varias cosas que hacer
— Ah, Isabella, una cosa más — dijo Emmet, mirando de reojo a Jacobo antes de que Isabella se marchara— dale cariños a mi hermano
Isabella sonrio, levantó la barbilla y respondió
— Pierde cuidado, lo haré con gusto— y giro rumbo al elevador
— En serio, ¿porqué no lo dejas ya? Sabes que todo sería más fácil conmigo, imagina, las ventajas que el pasar a mi lado puede ofrecerte.
Reconoció la inflexión en la voz, ese tono era el mismo que solía utilizar cuando trataba de convencer a alguien. Las palabras en su profesión, tenían en sí mismas, tanto el valor de ofrecer esperanza como de quitarla, dependiendo de cómo manipulara con ellas a las personas a quien se dirigía, ese era el tono que usaba y lo reconocería en cualquier parte.
Se sentía extrañamente en paz, bien , perfectamente bien, como no se sentía desde hacía mucho tiempo, desde antes de que toda esta mierda hubiera comenzado. Por una de las esquinas de su mente, pudo recordar el espantoso día que había pasado luego de volver a su casa del hospital, donde la habían aplicado otro de los protocolos de quimioterapia. A los horrendos vómitos que había tenido toda la tarde, se le sumaba las anginas que había contraído en una de las propias visitas al hospital, la infección intrahospitalaria era una molestia mas, además de verse limitado a moverse dentro de su apartamento y no poder salir cuando y donde quería, sentirse cansado la mitad del tiempo e irritado la otra mitad por la falta de sexo, hacían que todo lo que lo rodeara lo resultara de lo más molesto.
Aunque si miraba bien, no se encontraba entre las cuatro paredes de su dormitorio, ni de ninguna habitación de su apartamento, estaba al aire libre. No reconocía el lugar, solo sabía que la vista era hermosa. La tibieza del sol calentaba su piel, una suave brisa movía acompasadamente las copas de frondosos árboles que se mecían recortadas contra un cielo de un profundo azul celeste. Estaba sentado sobre el pasto, podía sentir la tierra bajo sus piernas, lentamente apoyó sus manos sobre él, sintiendo su frescura, mientras balanceaba su pies los cuales, colgaban hacia el vacio. Estaba sentado en una especie de risco, desde donde podía observar ese maravilloso paisaje que se extendía interminable hasta donde alcanzaba su vista, y no se encontraba solo.
— Dios — dijo Edward de pronto, como pensando en voz alta— toda esta inmensidad
— No nombres a Dios, Él no tiene nada que ver aquí —respondió la persona que estaba sentada junto a él. Edward giró la cabeza, pero no pudo distinguir el rostro de quien le hablaba, sabía que era alguien adulto, la voz era la de una anciana, una voz cascada y añosa, pero se sentía extrañamente cómodo en su presencia— esto es algo entre tú y yo, además no reo que seas un católico practicante
— Es verdad, no lo soy, pero no por ello dejo de creer que existe algo más que nosotros, simples mortales.
— Bien, muy bien —dijo la persona asintiendo con la cabeza— ahí está el meollo de la cuestión, simples mortales. ¿Por qué entonces ese empeño en sufrir? Ya habías decidido terminar con todo una vez, para ahorrarte precisamente todo esto por lo que estas pasando, ¿dime no hubiera sido mejor? Una muerte rápida, tal vez un mínimo momento de sufrimiento y no atravesar esta tortura que durará meses, quizás para nada Te lo pregunto una vez mas ¿Por qué no lo dejas ya?, imagina sentirte así siempre, rodeado de paz, sin dolor, sin pesar, sin imposiciones que condicionen tu conducta, sin nadie que te diga que hacer, sin que te tengan lastima, Edward
Edward pensó un momento ¿porqué no lo dejaba? Estaba harto , cansado, ya no quería sufrir más. Era verdad, todo lo que esa persona le decía, era la más cruda y pura verdad. Recién había pasado la mitad del tratamiento, todavía faltaban meses para que este terminara y aun así, todo este sufrimiento no le aseguraría nada. Balanceó sus pies nuevamente; si, sería tan fácil. . . , cerró los ojos mientras se asomaba al vacio, dejo que la paz lo inundara, respiro lento, muy lento; sería fácil, tan fácil, el vacio lo reclamaba, pero sintió de pronto una presión en el pecho, quiso asomarse mas pero algo se lo impidió, escucho que lo llamaban, su madre. . . no , alguien más. . . Bella. Sintio de pronto gotas sobre su rostro, pero no estaba lloviendo; otra vez su nombre, calor de labios sobre los suyos. . . un ¡Por favor!
Abrió los ojos de pronto, y tomo una bocanada de aire, se sentía ahogado y desorientado
— ¡Gracias a Dios, gracias a Dios! —decía una voz entre sollozos, la misma que había lo había llamado
Trato de enfocar la vista y pudo ver a Isabella subida a horcajadas sobre el, con ambas manos sobre el centro de su pecho, una encima de la otra y su rostro deshecho en lagrimas a escasos centímetros del suyo
— ¿Qué. . . ?
Pero no pudo culminar su pregunta. Isabella se abalanzó sobre su cara cubriéndolo de besos, mientras repetía una y otra vez
—¡Creí que te perdía, Dios mío, creí que te perdía!
Edward inspiro tratando de llevar algo de aire a sus pulmones, Isabella noto el movimiento y se movió de encima de su cuerpo, para acomodarse a su costado, acariciando suavemente su rostro
— ¿Cómo te sientes?
— Bi. . . bien —respondió Edward tratando de inspirar— ¿qué paso?
—Dejaste de respirar, fue de golpe, estabas bien, durmiendo tranquilamente— explicó Bella, mientras bajaba la mano hacia su muñeca para controlar el pulso— yo misma estaba quedándome dormida, cuando me giré a abrazarte y te note frio, estabas frio —dijo mientras lo arropaba casi de forma automática con el edredón que se había deslizado al piso en lo apurado de la maniobra que había realizado— me incorporé y note que no estabas respirando, no te encontraba el pulso, te di respiración boca a boca de inmediato, fueron solo unos segundos, pero . . .
— Tranquila — la interrumpió, atrapando la mano de ella llevándosela a la boca para besarle los nudillos —estoy bien
—Creo que debemos ir al hospital — dijo Isabella recobrándose un poco, luego de haber controlado su pulso y respiración
—No, por favor, al hospital no, me siento bien y tú misma dijiste que fueron solo unos segundos, no quiero moverme de aquí, por favor
La espaciosa habitación estaba en penumbras, alumbrada sutilmente por la luz de una pequeña veladora ubicada en la mesilla de noche del lado donde Isabella dormía
Desde que Edward había sido dado de alta, Bella prácticamente se había mudado al departamento, aunque si bien su residencia oficial seguía siendo la casa de Alice y Jasper, al pasar la mayoría de las noches allí para no dejar a Edward solo, había ido dejando cada vez mas ropa y había trasladado poco a poco sus objetos de uso personal, de esta forma, no perdía tiempo en alistarse para ir a trabajar a la empresa durante las mañanas.
En medio de la penumbra Isabella suspiró, dejo un beso sobre la frente de Edward que no había soltado su mano
—Deja que te examine, fueron solo unos segundos pero hay que tener cuidado, si todo está en orden nos quedaremos ¿te parece bien?
Edward asintió y observo como Isabella se levantaba y su silueta se recortaba contra la penumbra. Era una mujer preciosa
— Voy a buscar mi estetoscopio y vuelvo, no tardaré, debe estar en mi bolso gris.
— Ok., no me moveré de aquí.
— Toma el celular, — dijo tendiéndole el aparato — si sientes algo, cualquier cosa, solo oprime el número uno, la llamada sale directa a mi teléfono
— Oye tranquila, estarás en la habitación de al lado no iras a escalar el Himalaya
Isabella sonrio
— Bien por lo menos tu sentido del humor está intacto —dijo enviándole un beso con la mano — volveré en un momento
Sabía que lo había traído consigo, solo debía recordar donde estaba .guardado. Se dirigió a la habitación de invitados donde estaba la mayoría de sus pertenencias aunque nunca utilizaba ese dormitorio en particular.
Busco en el bolso donde tenia suponía debía estar su instrumental medico, necesitaba el estetoscopio y medidor para la tensión arterial hasta que por fin dio con ellos. Estaba cerrando la puerta cuando el teléfono vibro en su mano
—¡Ëdward, cariño, ya voy!
—Soy Jacobo. ¿Quién demonios es Edward?
—Nadie que te interese, ¿Cómo conseguiste mi numero?
— Eso no importa ahora, te llamo porque necesito verte, debo hablar contigo
— Mira, tú y yo no tenemos nada de qué hablar, así que haz el favor y no me molestes mas
Isabella corto la comunicación sintiendo que la ira la invadía poco a poco, como se atrevia, maldito desgraciado, mas le valia que no se cruzara en su camino, no necesitaba nada de su pasado y mucho menos nada que tuviera que ver con él giró bruscamente y se encontró con Edward de pie en la puerta de la habitación
—¿Qué haces levantado? — dijo yendo a su encuentro rápidamente
— Estoy bien, te lo dije, es solo que demorabas y. . . te extrañaba
La ira que comenzaba a apoderarse de su ser, se diluyó como por arte de magia. Allí, delante de ella, tenía a un impresionante hombre que la extrañaba y al que ella . . . amaba. De pie en la penumbra de la habitación, aquella revelación golpeo a Isabella con todo su poder, se acercó lentamente y lo abrazó, deseaba besarlo con todas sus fuerzas pero se contuvo.
— Por favor —dijo mirándolo a los ojos —por lo que más quieras, lucha, puedes con esto. Hace un momento, yo creí . . .
— Shhhh. . . tuve un sueño muy raro, algún día te lo contare, pero de algo debes estar segura— dijo Edward acariciándole el rostro; la miro fijamente y continuó poniendo todos sus sentimientos en su respuesta — quiero una vida, porque te quiero en ella.
HOLA CHICOS
CAPI 14 ARRIBA
BUENO, VARIAS PENUMBRAS EN ESTE CAPI, LA VUELTA DE JACOBO, EL SUEÑO DE EDWARD Y SU MISTERIOSO INTERLOCUTOR, LOS SENTIMIENTOS QUE EN MEDIO DE LAS PENUMBRAS COMIENZAN A HACERSE PATENTES
SABEN QUE NO SOY DE HISTORIAS LARGAS Y ESTA NO SERA UNA EXCEPCIÓN, ASI QUE DENTRO DE DOS CAPIS LLEGAREMOS AL FINAL
COMO SIEMPRE AGRADEZCO A CLEO ROMANO PATTINSON Y A VIOLET O-HARA POR SU AYUDA PARA CON ESTE FIC, ASI COMO A USTEDES LECOTRAS QUE CON SUS RR, ALERTAS , FAVORITOS Y COMENTARIOS MANTIENEN ESTA HISTORIA VIVA
A LAS LECTORAS SILECIONSAS ( SI ES QUE LAS HAY), GRACIAS POR ACOMPAÑAR DESDE SU LUGAR
NOS LEEMOS PRONTO
