ATADOS
¿en serio?
Cuando Mycroft se levantó esa mañana tuvo una sensación extraña. Parecía que algo no estaba en su lugar, pero no era capaz de decir exactamente el qué. Consultó la hora en el reloj de su mesita de noche y vio que apenas eran las 5. En una hora aproximadamente debía estar en el trabajo, así que se levantó procurando hacer el menor ruido y que la cama se moviera lo menos posible – para no despertar a Gregory – y se dirigió al baño.
A cada paso que daba la sensación se acrecentaba. No era desagradable o incómoda, simplemente extraña, rara. Eso era, se sentía raro.
Igualmente decidió ignorar aquello por un momento. Primero se daría una ducha, volvería a ser persona y así podría pensar con claridad. No era de conocimiento público, ni mucho menos, que él no era una persona de mañanas.
Al llegar al baño se dirigió directamente a la ducha, la encendió para que el agua empezara a calentarse, se empezó a desnudar y…
Dios mío, ¿qué coño era aquello?
Horrorizado miró al par de pechos que parecían saludarle. Pechos. De mujer. Con manos temblorosas dirigió una de sus manos al elástico del pantalón de su pijama y, cerrando los ojos por un momento y respirando profundamente, lo estiró para ver lo que allí debajo había. Nada, eso era lo que había. Bueno, había algo… Pero no su algo. Soltó el elástico de golpe.
Con total miedo ya, se situó delante del espejo y observó la desconocida imagen que en éste se veía. Una mujer pelirroja, pálida y pecosa le devolvía su temblorosa mirada.
Aquello tenía que ser un sueño. No… No era posible. ¿Verdad?
- ¿Cariño? – oyó Mycroft que alguien decía. La voz, de mujer, procedía de la habitación.
No, eso sí que no… El político, pese a que no había tenido muchas experiencias a lo largo de su vida, sabía que era gay. Siempre le habían atraído los hombres, nunca las mujeres. Aquello era un sueño, tenía que serlo.
Pero… Algo en aquella voz le atraía. Salió del baño, aún con su cara más blanca de lo normal por el susto, al encuentro de esa mujer – a la cual iba a echar de su cama a la mínima oportunidad.
- ¿Estás bien? – le preguntó la mujer desde la cama.
Mycroft se había quedado parado nada más salir y verla. Un sentimiento que conocía demasiado bien le embargó cuando sus ojos se posaron en los de la otra. Aquella mujer de pelo castaño, ojos oscuros y con mirada afable… Le provocaba la misma oleada de sensaciones y sentimientos que Gregory.
- ¿Gregory? – dijo inseguro.
- Oh, ¿hoy vamos a jugar a eso? – le preguntó la mujer divertida y con un tono algo sensual, pero aquello fue suficiente para Mycroft.
Ella era él, su Gregory. En ese bizarro sueño – tenía que ser un sueño – aquella mujer era su pareja.
Mycroft se permitió observarla atentamente entonces, descubriendo que no sólo compartía con Gregory lo que le provocaba, sino también algunos de sus pequeños gestos, su mirada y sobretodo el como hablaba.
- Anda, ven aquí – dijo ella, palmeando la cama.
El mayor de los Holmes, antes de que se diera cuenta, ya se estaba dirigiendo hacia allí. Se sentó en la cama, algo distanciado, pero pronto ella le rodeó el cuerpo con sus manos y lo (la) abrazó. Mycroft se vio a si mismo relajándose en aquel abrazo, con ella repartiendo algunos besos en su largo pelo pelirrojo oscuro, en su nuca y en sus orejas.
Sin poder evitarlo se fue quedando dormido, aunque antes de perder la consciencia completamente pudo oír un "te quiero".
…
Mycroft se despertó de golpe, cubierto de sudor y con el corazón yendo a mil por hora.
Instintivamente se llevó una mano a su pecho y a su entrepierna. El primero plano y el segundo abultado. Suspiró con alivio.
- ¿Estás bien? – le preguntó el hombre que estaba a su lado. Seguramente lo había despertado el brusco movimiento.
- Sí, sí… - respondió no muy seguro el político.
Allí estaba Gregory en todo su esplendor, el Gregory que él conocía. Pero el recuerdo de aquella mujer no se le borraba. Sabía que ella era él, pero ver que incluso en sus sueños, en sus extraños sueños donde ambos eran mujeres, seguía queriendo estar con él…
- Gregory – empezó, serio, e intentando calmar el ritmo de su corazón, aún agitado después del brusco despertar. – Quédate.
- Vale – dijo simplemente el policía, sonriéndole medio adormilado aún. – Total, hoy no me apetece hacer nada. Es domingo.
- No, yo… Quiero decir que te quedes, aquí, conmigo.
- No, si ya te he entendido.
- No, no lo entiendes – dijo algo frustrado el más joven.
- Pues explícate mejor – le respondió ahora algo a la defensiva el de pelo gris, mientras se incorporaba un poco.
- Yo… Quiero que te vengas a vivir conmigo. Aquí – soltó por fin.
Gregory le miró totalmente sorprendido, con la boca abierta y todo. No dijo nada por un buen rato.
- ¿Qué…? ¿De dónde viene esta idea? – preguntó con un tono de voz algo ahogado.
- Hace tiempo que lo pienso – respondió, encogiendo los hombros. Gregory nunca se acostumbraba a que el hombre hiciera aquel gesto, y él lo sabía. – Supongo que me he dado cuenta que yo siempre querré estar contigo, sea cual sea nuestra forma de vivir.
- Yo… Bueno… Es un gran paso, Mycroft – comentó. El político pudo leer todo lo que pasaba por la cabeza de su pareja. Principalmente era inseguridad.
- Lo sé. No hace falta que lo decidas ahora, puedo esperar. Quieras o no vivir conmigo, lo nuestro no cambiará – dijo totalmente sincero. Aunque sabía que, pese a que era verdad, todo cambiaría en realidad.
Estuvieron en silencio por lo menos cinco minutos, mirándose. A la que Mycroft no pudo sostener más aquella mirada, Gregory decidió volver a hablar.
- Sí que quiero – susurró. – Joder, claro que quiero – dijo a continuación, algo más fuerte, y con un tono que cabalgaba entre la sorpresa y la excitación.
Mycroft sonrió entonces, sintiéndose más lleno – y aliviado – que nunca.
…
Un par de semanas más tarde, cuando Gregory - y Brigada - ya se había instalado por completo en su casa, se dio cuenta que, aquella mañana en la que le había pedido a su pareja que se fuera a vivir con él, habían cumplido un año juntos.
Reto: Genderswapped
I regret nothing, pese a que este fic a veces degenera de una forma preocupante.
En fin, gracias por leer. Os quiero ;_;
Quería ver Supernatural ahora, pero se me ha hecho tarde. Mañana será u.u
Fins demà ;)
Riku Lupin
