LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES MIA


BPOV

"Te arrepentirás"

-Ya esta. Allie, ¿has sacado lo que necesitas para mañana? - le pregunté mientras Daniel cerraba la última caja de las pertenencias de mi hija.

-Si, mañana guardaré todo. - dijo con voz casada, me acerqué a ella y le tomé el rostro entre mis manos.

-Te ves cansada. ¿Por que no te vas abajo mientras nosotros acabamos de empacar?

-No mamá aún quedan muchas cosas que hacer. - protestó

-Mañana tienes clases, además solo falta guardar unas cosas, empacar las cosas de mi cuarto y bajar las cajas. Ya mañana en la casa desempacamos. Venga, hazme caso cariño. - la alenté, besé su frente y bajó abajo. Daniel puso la caja encima de las otras, que estaban al lado de la puerta del cuarto. No teníamos muchas pertenencias, sus tres cajas eran sobre todo cosas de la escuela y zapatos.

-Allie es encantadora. - murmuró Daniel, le sonreí mientras nos dirigíamos a mi cuarto a empacar.

-Si, es un cielo.

-Y muy madura, creo que eso lo ha heredado de ti. Me ha sorprendido mucho su forma de hablar de ciertos temas. Su forma de ver el mundo es increíble, eres afortunada de tenerla. - me sonrió mientras me apretaba ligeramente el hombro. Llegamos a mi cuarto y dejamos las cajas vacías en el suelo.

-Ella es mi vida, Daniel. Nos protegemos y queremos la una a la otra.

-Bella, tú sabes que si me lo permites yo podría protegeros y quereros a ambas. - dijo Daniel cogiéndome de los hombros. Suspiré y le miré a los ojos.

-Cuando tenga un poco de estabilidad en mi vida y haya resuelto los problemas más graves te prometo que hablaremos de eso, ¿vale? - Daniel cogió mi cara entre sus manos para que lo mirara

-No quiero que te sientas presionada. No te pongas una fecha límite para aclarar tus ideas y sentimientos, yo estaré aquí, no me iré a ningún lado.

-Por eso mismo, Daniel. No es justo que te quedes esperando por algo que tal vez no funcione. Hay muchas cosas entre los dos, sobretodo mis problemas. Estas cosas han arruinado mi relación con Edward y los dos hemos salido perjudicados y si pasara eso contigo, si salieras herido yo no me lo perdonaría nunca. Daniel, te has convertido en una persona muy importante para mí en cuestión de días y no te quiero dañar, ¿me entiendes?

-Si, pero te voy a decir algo. eres la persona adecuada para mí, nunca lo pongas en duda, eso es algo que tengo que decidir yo no tú. - me regaló una sonrisa y yo le correspondí. Vi como poco a poco se iba acercando a mí hasta que nuestros labios se tocaron. Los movió dulcemente y segundos después nos separamos, dejo un casto beso en mis labios. - Vamos a trabajar. - sonrió y se dirigió a las cajas. Toqué mis labios mientras e inconscientemente una sonrisa ladina se formó en mi rostro. Le seguí y empezamos a empacar todas mis cosas.

Ahora mismo me sentía feliz junto a Daniel, estando con él era como si los problemas desapareciesen. Me gustaba su compañía mucho más de lo que debería.

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-¿Que qué pasa? - quité sus manos de mi cuello cabreado - ¿Cómo se te ocurre amenazar a Bella par que se apartara de mi lado? - dije al fin - ¿Y cómo demonios se te ocurre intentar matarla, atropellándola o tirándola por un acantilado? ¡¿Estas mal de la cabeza?! - le grité.

-Mi amor, no te entiendo. ¿De que hablas? - dijo mirándome confundida. Falsa.

-No me mientas más, Bella me lo ha contado todo. Yo creía que querías a Vanessa. - le espeté.

-¿Qué? No se de que hablas - chilló asustada. - Esa maldita te mintió. Y ni se te ocurra poner en duda mi cariño por nuestra hija.

-Deja de mentir. Y es que cuando Bella me dijo que la amenazaste con hacer daño a nuestra hija no la creí pero después pensé en todo lo que a pasado estos años y me di cuenta de una cosa: nunca te has preocupado de Vanesa.

-Eso no es...

-Si, si es verdad. Quieres un ejemplo: cuando Vane tenía cuatro años y salió al bosque de detrás estando a tu cuidado mientras todos estábamos fuera. Empezó a granizar y hacia mucho viento, tú en vez de ponerte un abrigo y salir a buscar a tu hija, dijiste que no te habías dado cuenta de cuando salió pero era imposible que no lo hicieras. Cuando llegué del trabajo y me lo dijiste, salí a buscarla. ¿Sabes donde estaba? En la casita que está entre los arboles completamente helada y azul.

~Cuando la llevamos al hospital y nos dijeron que tenía una pulmonía tu solo preguntaste si se iba a morir y cuando te dijeron que no, te fuiste a la casa a descansar. – la miré fijamente - ¿Quieres otro ejemplo, Tanya? – le pregunté pero no esperé a que contestara - Cuando tuvo 40º de fiebre no te le acercaste por miedo a contagiarte. Si de verdad te importara tu hija, te hubieras preocupado más por ella que por ti.

-Yo no me preocupaba por mi, si no por ti. – cambio de tema - Estabas hundido en ese pozo del que yo te saqué. Yo he estado todos estos años a tu lado, te he permitido conocer a tu hija y te he amado con todo mi corazón. ¿Y ella? ¿Ella que ha echo? – señaló la puerta - Abandonarte, ocultarte a tu hija, negártela. ¿Cómo puedes confiar en lo que ella dice? Ya lo hiciste una vez y te clavó un puñal por la espalda. Yo he estado para ti todos estos años, ¿no te he mostrado lealtad? ¿Amor? ¿No te he demostrado que puedes confiar en mi? - lloró. Casi me convence, casi. Pero podía ver la mentira en su rostro.

-Me sacaste de ese pozo que tú ayudaste a cavar. Bella nunca se había ido de no haber sido por ti. - reí sardónicamente mientras negaba con la cabeza. - Intentaste matarla.

-Eso no es verdad - gritó furiosa.

-Deja de negarlo por que si encuentro pruebas de que eso es verdad te vas a arrepentir, así que es mejor que lo admitas de una vez por todas. - me miró unos segundos, después apretó los labios fuertemente y se pasó varias veces la mano por el cabello.

-Pero todo lo hice por ti - dijo pasados unos minutos - Te dije que ella te haría daño y mira, no te mentí, te dio donde más te duele; el amor y tu hija. Te enamoró, te ató a ella, te abandonó y después vuelve como si nada. Yo... yo solo quería que fueras feliz. Por eso tenía que guiarte por el buen camino.

-¿Y cual es el buen camino según tú?

-Yo, yo soy el buen camino. Te puedo hacer mucho más feliz de lo que ella te hará.

-¡Bueno pues déjame a mi elegir el buen camino! Es mi vida, no la tuya.

-¡Yo formé parte de ella! - gritó

-Tu misma lo has dicho formaste, fuiste mi novia. Cuando acabé mi relación contigo fui sincero para hacerte el menor daño posible. Te dije que te quería pero solo como amiga, que estaba enamorado por primera vez y que era correspondido, que la amaba con toda mi alma y que no me parecía justo ni para ti, ni para ella y ni para mi que siguiera teniendo una relación contigo cuando solo sentía amistad.

-Yo no quiero tu amistad, yo quiero tu amor.

-Yo no elegí de quien enamorarme, Tanya y si de verdad me amaras primero que nada me hubieras dejado ser feliz con Bella y segundo no me mentirías. Dime la verdad. - le dije cogiéndola de los hombros.

-La verdad es que la amenacé distintas veces, pero ella no hizo caso, no se alejó de ti y tuve que demostrarle que no estaba bromeando. Ves ya te dije la verdad y te he demostrado que te amo. ¿Eso es lo que querías oír? - se zafó de mis manos y pasó sus brazos alrededor de mi cuello acercando sus labios a los míos y hablando entre ellos - Ahora vamos a olvidar todo esto y vamos a reconciliarnos como dios manda. - La alejé bruscamente de mí.

-No vamos a reconciliarnos por que esta relación se acabó. Me separaste de Bella, de mi hija y eso, más lo que le hiciste a Bella tiempo atrás y lo que le pensaste hacerle a nuestra hija y lo que le has echo, no te lo voy a perdonar.

-Esto se acabará cuando yo quiera, tú eres mío Edward. Mío - me cogió de las solapas de mi traje, le cogí las muñecas y la empujé contra el sofá de nuevo.

-Eh dicho que esto se ha acabado y esta vez no me vas a arruinar más la vida. - me alejé de ella - Tienes dos días para encontrar un lugar donde vivir y largarte de mi casa. - me sonrió incrédula.

-No me puedes echar, esta también es mi casa.

-¿Desde cuando? - reí con sorna - Mejor piensa en donde vas a vivir porque si dentro de dos días sigues aquí, yo mismo te echaré. - me dirigí a la puerta y la abrí pero no llegué a salir por que Tanya habló.

-Pues si yo me voy, Vanessa se viene conmigo. Así que ya verás que vas ha hacer.

-Nunca te ha importado Vanessa, ¿por que ahora te la quieres llevar? – pregunté incrédulo.

-Y como diablos quieres que quiera una maldita niña que solo me ha arruinado la vida. ¡Sacrifiqué mi belleza por ella! – gruñó. Me enfurecí, di los pasos que me separaban de ella y la cogí del cuello.

-No hables así de mi hija, maldita. Me acabo de dar cuanta de que la...

-Si la odio pero es mi hija. - la solté inmediatamente y volví hacia la puerta.

-Te vas y punto. Pero olvídate de llevarte a Vane, por que si lo intentas te juró que perderás su custodia y todos tus derechos, aunque eso no te importe.

-Así, - rió sarcásticamente - ¿como?

-¿Tu crees que algún juez le dará la custodia de una niña a una mujer que a intentado matar intencionalmente? Si quieres por lo menos ver a Vane será mejor que te vayas sin causar problemas. - dicho esto me giré de nuevo hacia la puerta, y mientras salía oí a Tanya me gritar.

-Te vas a arrepentir de esto, lo juro. Te prometo que me vengaré de una forma que no olvidarás jamás - me dirigí a mi cuarto, me senté en la cama y puse mi rostro sobre mis manos.

Estaba cansado de todo. Grité impotente y me quité la chaqueta del traje, tirándola sobre mi cama. Me levanté y empecé a quitarme el resto de la ropa bruscamente y fui a darme una ducha.

Alcé la cara hacía el chorro de agua y cerré los ojos dejando que las gotas me golpearan ligeramente. Por primera vez el agua no consiguió relajarme, el dolor que sentía y la decepción estaban haciendo que en vez de relajarme me tensara más y más

Intenté pensar en cosas buenas, pero no había ningún buen recuerdo últimamente, excepto… Ayer, Bella y yo haciendo el amor en mi despacho. Suspiré, sabía que eso solo había sido a última vez. Tal vez debería seguir luchando por estar con ella, pero ambos hemos sufrido demasiado por este amor. Hay gente que dice que en el verdadero amor primero se sufre y después se vive feliz, pero hemos luchado durante años, hemos sufrido durante más de 10 años y nos volvemos a encontrar para seguir sufriendo.

Salí de la ducha y me vestí poniéndome una camiseta blanca de manga corta y un pantalón vaquero negro, me puse las zapatillas de ir por casa y bajé al comedor a cenar. Allí estaban todos, incluso Tanya y a Dániel.

Todos estaban sentados alrededor de la mesa, me tuve que sentar al lado de Tanya para cenar.

-Querría invitar a Dana y a sus padres a cenar pasado mañana. – los padres de Dana eran amigos de Tanya.

-Buena idea cariño, ¿a que hora van a venir? - preguntó Tanya.

-A ninguna - sentencié, todos en la mesa me miraron confundidos.

-Pero, ¿por qué? - preguntó Vane.

-Tanya no estará en la casa. - dije secamente.

-¿Donde vas mamá? - se dirigió a Tanya.

-A ningún sitio - dijo tensa Tanya y mirando al frente.

-Entonces, ¿podemos papá?

-No, no puedes - dije tomando un sorbo de mi bebida y limpiándome la boca con mi pañuelo. Después me levanté de la mesa. – Ya te he dicho que tu madre no estará.

-¿Por qué? - preguntó ahora Esme.

-Por que Tanya se va de la casa.. - dije simplemente dirigiéndome a la puerta.

-¿Qué? - gritaron todos. - Papá, no. Mamá no se puede ir de la casa. ¿Mamá porque te quieres ir?- le preguntó dirigiéndose a ella – Papá, - se giró a mirar con los ojos llenos de lágrimas. – no puedes dejar que se vaya. ¡No puedes! – me cogió de las manos mirándome suplicante.

Me golpeé mentalmente por haberle dicho las cosas así, tendría que haber tenido más tacto. Suspiré, lo echo, echo esta.

-Yo se lo he dicho, Vanessa.

-¿Qué? - dijo perpleja Vane y con los ojos abiertos como platos. - ¿Por qué? Si tu y mamá os queréis, ¿no? - me miró unos segundos - ¿no?

-Ya no, Vane. – acaricié su mejilla. - Tu madre me ha hecho mucho daño. Ha hecho cosas que… - me obligué a callar. No le podía contar todo así, al fin y al cabo Tanya era su madre.

-Pero ella es mi mamá, no me puedo separar de ella. - las lágrimas caían por sus mejillas. Me miró unos segundos y después su mirada se endureció - Si la echas, yo me voy con ella. - la miré inexpresivo.

-¿Lo ves? - dijo Tanya - Vane y yo vamos en el mismo paquete. Si me voy ella viene conmigo. Al igual que cuando vinimos. – posó una mano en su hombro sonriendo burlona

-Ya te dije – hablé entre dientes apartando a Vanesa de su lado - que no te vas a llevar a Vanessa. Y tú, - miré a mi hija – será mejor que te olvides de irte con ella. - dije cortante, me giré y empecé a subir la escaleras hacia mi cuarto. Sentí unos pasos siguiéndome.

-Edward – habló al sentarse junto a mi en la cama. – no deberías separa a Vanesa de su madre. Le dolerá mucho.

-Esto no es de tu incumbencia.

-Si lo es, porque yo quiero a Vane y no quiero que sufra, Edward.

-Tú no entiendes nada, Allie. - Si, Allie era la que estaba sentada conmigo. Desde que me había enterado que era mi hija, había intentado conocer a Allie lo máximo posible. Salía dos horas antes que Bella del trabajo y me pasaba toda la tarde con mis hijas. Ella me había contado muchas cosas de cuando era pequeña y de su vida en Los Ángeles.

- Desde que conocí a Bel... a la mujer que he querido siempre, Tanya nos a hecho la vida imposible hasta atentando contra su vida. – Allie me miró sorprendida - Cuando ella se enteró que Tanya estaba embarazada de Vanessa ella se fue. No supe nada de ella hasta hace poco y me contó todo lo que Tanya le hizo.

-Puede que estuviera mintiendo - intento defender a Tanya.

-No, Tanya me lo confesó. - se llevó una mano a la boca. - Por eso la eché de aquí. Es peligrosa. No quiero que le haga daño a nadie. - Allie me abrazó con mucho afecto, no quedamos así durante bastante tiempo.

-Edward... - me llamó somnolienta.

-Si

-No sabes cuanto me hubiera encantado que tú fueras mi padre, te quiero mucho. - sentí un nudo en la garganta. Mi hija me quería.

"Si supieras Allie, si supieras"

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Vi como Edward subía las escaleras y como Vane salía por la puerta de la cocina, hacía el jardín trasero. No me fijé en los demás, solo veía como gracias a mi Vanessa estaba sufriendo.

¡Puede que Tanya le llegue a hacer más daño! Dijo mi conciencia.

Vi a Esme tratando de seguir a Vane pero me interpuse en su camino.

-Deja que vaya yo - le dije.

-Es mi nieta Bella, me necesita - dijo con lágrimas en los ojos.

-Déjame ir Esme. - le dije y fui a buscar a Vane, la encontré echa un ovillo detrás del gran tobogán que compró Emmet hace años para que él se pudiera tirar.

-Vane, cariño – me senté a su lado.

-Bella – musitó quejumbrosa. – Si antes a… a penas recibía cariño d-de mi madre, ahora que se vaya no tendré nada. Ni siquiera la veré. - sollozó abrazándose a mi.

-Tranquila mi niña. -dije acariciando su espalda - Tu mamá tiene un forma de ser peculiar, pero ella te quiere - intenté mentir.

-Bella, yo se que ella no me qui-quiere. La eh o-oído insultar-tarme cuando cree que estoy dormida. Yo creía que e-eran sueños pero un día comprobé que no. ¿Por qué ella no podía ser como tu Bella? Cariñosa y amorosa. - lloró más fuerte. - Pero tu vas a estar ahora conmigo, ¿verdad? No me dejes sola, ni me separes de Allie, por favor - sollozó.

-Cariño, - titubeé - mañana Allie y yo nos iremos a vivir a casa de mis padres en el pueblo.

-¿Qué? – exclamó casi sin aliento separándose de mi - No por favor, no me dejes sola.

-No te voy a dejar sola te lo prometo, - acaricié su mejilla – Yo te quiero mucho aunque te conozca desde hace poco. Te puedes pasar todas las veces que quieras por casa y te puedes quedar los fines de semana o Allie puede venir. – sentía mis ojos escocer. Me abrazó fuertemente y lloró.

-Te quiero, Bella.

-Y yo a ti, Vane. - estuvimos unos minutos más sentadas en el césped y abrazadas, hasta que decidí que era hora de entrar. - Será mejor que entremos, mañana tienes instituto y seguramente los demás estarán preocupados. Vamos. - le dije. Asintió, nos levantamos y entramos a la casa. Encontramos a los demás en la sala pero pasamos directamente a su cuarto. Después de que se pusiera el pijama la arropé y besé su frente cariñosamente.

-Buenas noches.

-Buenas noches. - salí de la habitación para dirigirme a la de mi hija. Estaba por entrar cuando oí la voz de Edward.

-Te quiero mucho, Allie. - dijo, mi corazón se derritió.

-Y yo también, Edward. Buenas noches - contestó Allie.

-Buenas noches, amor. - esperé hasta que salió. - Bella, me has asustado. ¿Qué haces ahí?

-Iba a desearle buenas noches a Allie.

-Oh. Bueno, yo me voy a dormir. – solo entonces recordé que debía decirle que mañana me iba de la casa.

-Espera, antes quiero hablar con todos ustedes. Ves a la sala, enseguida voy. - frunció el ceño y entrecerró los ojos como queriendo averiguar que era lo que les quería decir.

-Esta bien pero no tardes mucho, mañana tengo una reunión con la nueva socia, Bea. – fruncí el ceño.

-Me daré prisa, no vaya a ser que llegues tarde mañana. - le dije molesta y entré a la habitación de mi hija. Le di un beso y le desee buenas noches.

Salí de la habitación y bajé las escaleras hasta la sala. Me di cuenta de que Daniel no estaba.

-¿Y Daniel? - pregunté frunciendo el ceño.

-Tenía una emergencia y tuvo que irse. Dijo que lo sentía. – me dijo Esme. Asentí y me coloqué frente a ellos. Suspiré.

-Bien. Os he reunido aquí porque primero que nada os quería pedir perdón. - les dije. – Siento haberme ido, haber sido una cobarde pero sobretodo por no haberos permitido conocer a Allie. Lo siento mucho. – dije sin voz, sentía que mi garganta se cerraba. Me arrepiento mucho pero no puedo volver el tiempo. Se que con pedir perdón no será suficiente y que no me perdonareis así como así pero tenía que pediros perdón. Necesitamos intentar al menos llevarnos bien porque Allie sabrá en breve que Edward es su padre y vendrá a visitaros, no podemos llevarnos mal. – terminé. Ninguno de ellos dijo nada.

-Yo lo intentaré, por nuestra hija. - me dijo Edward después de unos minutos, le sonreí.

-Isabella, Edward nos ha contado un poco del porque te fuiste y yo te entiendo, aunque necesitaré tiempo para perdonar. - me dijo Esme.

-Yo te digo lo mismo Bella, tiempo al tiempo. - me dijo Carlisle.

-Yo también trabajaré en perdonarte, bella. A pesar de todo siempre fuiste mi mejor amiga y entiendo porque lo hiciste, solo que pensé que volverías antes o que contarías conmigo. – dijo Alice. La miré triste. Jasper solamente asintió.

-Lo mismo digo – me dijo Emmet sonriendo – pero debes ser consciente de que nuestra relación no podrá volver a ser la misma. – asentí. Miré a Rosalie esperando., ella me fulminó con la mirada antes de hablar.

-Yo no te puedo perdonar. No puedes venir 15 años después pedir perdón y ya está. No te perdonaré Bella. – dicho esto miró en otra dirección, visiblemente tensa. Me dolió, pero no lo mostraría. Miré a los Cullen alzando mi cabeza, orgullosa, y suspirando.

-Bueno, también quería deciros que mañana me voy a vivir a casa de mis padres con Allie. Edward, ¿te parece bien que mañana le contemos todo? – ellos me miraron sorprendidos.

-Ehh, si. ¿Voy a tu casa o se lo decimos aquí? - preguntó Edward.

Sonreí.

-No te preocupes, ya te digo mañana.

Por fin, estaba empezando a ordenar mi vida.


Hola, mis amores. Siento haber tardado tanto en actualizar, he tenido varios problemas familiares (como ya sabéis no estoy en España) pero me he forzado a actualizar hoy porque hace muchísimo que no actualizo. La siguiente historia que quiero actualizar en Casi Perfecto o De Sirvienta A Princesa Y Luego Que (DSPLQ) ya veremos que capítulo acaba antes.

Bueno, quiero agradecer todos vuestros reviews, favoritos y folow pero sobre todo vuestra paciencia para los que sigue aún la historia. Muchas gracias por seguirla. De todas formas aún me estoy planteando seguirla porque no está teniendo el resultado que esperaba, sobre todo porque no se vuestras opiniones. Por lo que os pido que me hagáis saber si queréis que la continúe, por favor. Es importante para mí porque es mi primer bebé pero tengo otros y no quiero descuidarlos pero también necesito motivación para continuar actualizando.

Os deseo un Feliz Año Nuevo (atrasado, jajaja) y lo mejor.

Un besito enorme.

Sayna Cullen.