Una vez más, se había hecho de noche como siempre. Otra ronda de trabajo había provocado que Sheldon tenga que quedarse en la universidad hasta tarde.
Poco después de que Amy desapareciera de nuevo, decidió tomar su consejo y rehizo su vida. Entonces volvió a Caltech y retomó la investigación de la teoría de cuerdas. Eso le encantaba, se pasaba horas allí y de esa manera no tenía que aguantar las impertinencias de su novia, Alex.
Un mes después de que Amy se fuera, volvió al trabajo y se encontró con Alex Jensen, ella no estaba muy diferente a la última vez... La única diferencia era, que ahora ella tenía un doctorado. Pero ahora, Alex le coqueteaba, entonces Sheldon vio en ella la posibilidad de olvidarse de Amy.
Comenzaron a salir, primero como amigos, y la cosa iba maravillosamente. Alex parecía haber madurado mucho en estos años, todavía estaba soltera, había presentado su tesis y obtuvo su doctorado. Estaba acostumbrada a grandes lujos y al éxito del fruto de su profesión. El hecho de que Sheldon fuera científico, añadía un punto más a su atractivo, sin olvidar su billetera. Sheldon era consciente de que era una mujer de carácter, pero eso le causaba gracia, incluso potenciaba su atractivo, entonces decidieron vivir juntos.
Los primeros meses de su relación, las cosas iban bien, pero poco a poco, Sheldon comenzo a ver qué clase de mujer era. Apenas se fueron a vivir juntos, ella dejó de trabajar, la excusa que puso era que la novia de un brillante científico tenía que estar dedicada por completo a él y sus necesidades, pero la realidad era muy distinta.
Cuando Sheldon llegaba a casa no encontraba la comida hecha, la casa estaba desordenada y ella llegaba en muchas ocasiones más tarde que él. Alex insistía en que tenían que contratar a una mujer de la limpieza para que se encargara de todas esas tareas, pero Sheldon se negaba. Jamás pagaría a una mujer para que haga ese tipo de trabajos cuando ella misma podía hacerlo, ya que disponía de todo el tiempo del mundo.
¿Pero Alex en que gastaba su tiempo? Bueno, en ir de compras y estar con sus amigas alardeando de la perfecta vida que vivía con él, por muy falso que fuera. No tardó mucho en entender que no funcionaba, pero ya le importaba bien poco. Era consciente de que si la dejaba, cuando estuvieea con otra mujer, serían otra clase de problemas los que tendría, porque sin amor no se podía pretender ser feliz.
Y eso es lo que le sucedía, el no amaba a Alex y en el fondo ella lo sabía. Fue ese el motivo por el cual ella aceptó vivir con él y continuar con su amante, Greg. Alex estaba enamorada de él, pero las cosas no le fueron bien en la vida y terminó siendo un humilde mecánico de motos. Como éste no podía darle la vida que Alex estaba acostumbrada se contentó en ser su amante. Sheldon lo sabía, ella sabía que Sheldon lo sabía, pero nadie decía nada. Ese era el precio que él tenía que pagar por no amarla y era el precio que ella había de pagar por su codicia.
Todo y con eso, la convivencia era cada vez más insostenible. Sheldon llegaba a casa cansado del trabajo y lo único que recibía eran malas caras y desplantes. Ya estaba cansado, entonces decidió pedir el traslado a un centro de investigación privado que había a las afueras de la ciudad, con la esperanza que un cambio de aires sea bueno para ambos.
-¿Que hiciste que?- Preguntaba Alex escandalizada desde el tocador de su habitación.
-Hace unas semanas pedí un puesto para una oficina de investigación en ese lugar y me la han concedido. Nos darán una casita de campo en el rancho del dueño de la institución.
-¿Me estas diciendo que pretendes que nos vayamos a vivir a una casucha perdida en no se donde de una escuela?
-Creo que el cambio de aires nos irá bien a ambos y no es una escuela, es un centro de investigación.
-¡Eso dilo por ti! Tú tendrás tu trabajo, pero que haré yo.
-Pensaba que el estar a mi lado era suficiente- Dice serio Sheldon.
-Pero amor- Decía Alex como si fuera un corderito degollado al ver que Sheldon se estaba enfadando por su reacción. -Aquí tenemos nuestra vida, nuestros amigos. No me puedes pedir que lo dejemos todo.
Él solo se limitaba a mirarla, sabía lo que pretendía, embaucarlo. Una sesión de sexo y ella se saldría con la suya, pero esta vez no estaba dispuesto a ceder.
-Mira Alex, yo necesito este cambio, en el trabajo estoy agobiado y apenas te veo. Me gustaría al menos intentarlo- Le explica. -Si después de un tiempo, no te aclimatas al lugar, regresaremos a la ciudad. Tómatelo como un periodo vacacional para ambos. Tú podrás descansar disfrutando de las maravillosas vistas de las afueras y yo con menos trabajo estaré más pendiente de ti. ¿Qué dices?
-¿Me prometes que si no me gusta el lugar, volveremos?
-Lo prometo- Sentencia Sheldon.
Alex aceptó el trato. No quería tentar demasiado a Sheldon para que decidiera irse sin ella. Un par de meses podría aguantar, pero tenía claro que después ambos regresarían a sus acomodadas vidas. Por el momento le concedería el capricho, como buena novia que era y futura esposa que deseaba ser pronto.
Ya estaba todo listo, y el viaje emprendía su marcha. Sheldon conducía su auto y Alex estaba sentada junto a él absorta en la música que sonaba y el paisaje que miraba. Una semana después de que se anunciara el cambio de destino, Alex comenzó a comprar todo tipo de vestimentas a lo vintage. Era necesario que estuviera preparada con lo mejor, pues dudaba que en aquel lugar haya haber tiendas a su altura. Sheldon la dejó hacer, era lo mejor. Pero apenas se tomó la molestia en pensar en ello demasiado. Aquel cambio lo deseaba con todas sus fuerzas. Era incapaz de aceptar aquella realidad, se negaba a tener que dejarlo con ella, pero no quería estar solo, por más egoísta que suene eso. Por que mientras tenga esos dolores de cabeza no pensaba en ella, en Amy. Hacía algo más de un año que se fue. Nunca supo nada de ella, Leonard no le dijo nada y tampoco quiso ponerlo entre la espada y la pared.
Hace mucho que se había resignado. Lo único que sabía era que estaba a salvo y que había empezado una nueva vida y parecía feliz. Eso por un lado lo reconfortaba, ella lo merecía. Pero por otro, la duda de saber si había rehecho su vida con otro hombre, de la misma manera que él había hecho lo llenaba de celos. No podía imaginársela en brazos de otro, ni tampoco aceptando los besos y caricias que este pudiese procesarle. Ni tampoco podía aceptar que confiara en otro cuando no lo hizo con él. Todo aquello lo consumía por dentro, y a la vez lo hacía sentirse avergonzado de sí mismo, pero no podía evitarlo.
Sumergido en todos sus pensamientos el tiempo voló y cuando quiso darse cuenta ya habían llegado al lugar y el asistente del dueño de este los estaba esperando.
-¡Hola Bienvenidos!- Decía alegremente recibiéndolos en su casa.
-¡Hola!- Saluda Sheldon saliendo del auto. -¿Kripke, que haces aquí?- Pregunto Sorprendido.
-Soy asistente en el campo de neurobiología.
-Pero tu eres físico, no tienes por qué estar aquí.
-Hice un curso rápido hace más de un año- Dice estrechándole la mano. -Y esta hermosa chica debe ser tu mujer- Dice haciendo una reverencia.
-Es muy amable- Alex dice muy digna. -Mi nombre es Alex, y eso de su mujer todavía no, solo soy su novia.
-¡Vaya!- Exclama sorprendido. -Pues déjame que te de un consejo, Cooper. Cásate con ella antes de que te la quiten- Comentaba alegremente.
-Escuchaste eso- decía Alex. -Deberias seguir su consejo.
-¡Jajaja! Vaya mujer- Reía Barry.
-Dímelo a mí que vivo con ella- Respondía Sheldon.
-Bueno, dejarme que los acompañe a su casa, esta cerca de aquí, iremos en mi auto- Les explica. -Por la noche los presentare al resto de los colegas, mi jefe y mi prometida.
-¿Prometida?- Pregunta Sheldon curioso.
-Si, pero hoy no pudo estar aquí para darles la bienvenida, porque tuvo que acompañar a Betty, la cocinera, para hacer compras. Los presentaré en la cena- Respondió incómodo, no sabía cuál sería la reacción de Sheldon al ver que su prometida era Amy.
-Muchas Gracias- Dijo Sheldon.
Había empezado mejor de lo que Sheldon esperaba. Barry Kripke, se había vuelto buena persona, al parecer tener una prometida lo había cambiado mucho. La casa que les había proporcionado era pequeña pero muy bonita, incluso su novia tenía que admitir que esa imagen de la casa de madera, rodeada por aquellos inmensos prados verdes, era como sacada de un cuento de hadas. Simplemente preciosa. No tardaron mucho en desempacar y después de pasear por los alrededores como una pareja de recién enamorados, un hombre del servicio fue a buscarlos, para llevarlos a la casa grande a cenar.
Cuando llegaron algunos hombres de confianza del dueño estaban esperando en la mesa. Un pequeño niño estaba sentada a la derecha de éste, la cual imaginó que sería su hijo, y el asiento de su izquierda estaba Barry, el siguiente asiento seguido de este estaba vacío. Dedujo que estaría reservado para su prometida. Amablemente los invitó a pasar y se sentaron en la mesa.
-Bueno, pedí a estos hombres que se sentaran esta noche con nosotros, para que los conozcan. El barbudo con cara de amargado es Burt- Se reía ante la mala cara de este. -No te asustes Alex- Le decía. -Es un trozo de pan. Cualquier cosa que necesites, ya sea algún arreglo de la casa o que te lleve a algún sitio él lo hará con mucho gusto.
-Un placer señorita, señor- Termina diciendo a Sheldon.
-Un placer, mi nombre es Sheldon Cooper.
-Y el que esta a su lado, es Ben, es quien se encarga de supsupervisar los trabajos teóricos. Lo mismo, lo que necesiten ellos estaran dispuestos a ayudarlos- Termina de presentar el dueño.
-Encantado- Saluda Sheldon.
-Ejem- De repente te oye.
-Y por supuesto, por último y no menos importante aquí tenemos al guardian del castillo- Se reía. -Mi hijo Caleb.
-Es un placer- Decía el pequeño en pose de reverencia ante las risas de los demás.
-Es un pacer conocer a un noble caballero- Decía Sheldon con una tierna sonrisa. -Espero que me hagas de guía por el laboratorio y me enseñes los lugares mas divertidos que hay- Le decía en tono de confidencia.
-¡Claro que lo haré!- Exclama emocionado el niño.
De nuevo todos rieron ante la inocencia del pequeño, todos excepto Alex, a la cual no le gustaban demasiado los niños.
Un portazo hizo alarmar a los recién llegados, y unos pasos que se oían indicaban que alguien se acercaba a toda prisa. La puerta del salón se abrió y una mujer hermosa hizo acto de presencia.
-Lo lamento mucho Barry- Decía dándole un beso en la mejilla. -Tuvimos un problema de última hora con la tarta que estábamos preparando.
-Tranquila- Decía divertido. -Amy cariño, Cooper es el nuevo físico teórico de los campos de estudios recientes...
Continuará...
AgusCooper: Para aclarar, Sheldon no sabía dónde estaba Amy así que esto sólo fue casualidad y incluí a Alex por que es un personaje que siempre me gustó en la serie.
