CAPÍTULO 14

A la mañana siguiente Terry tocaba la puerta de la recamara de Henry, para que fueran a tomar el desayuno, habían pasado varios días en que no se habían visto porque Terry llegaba muy tarde y cuando se levantaba era casi para irse de nuevo al teatro, la noche anterior, le había dejado un recado con la servidumbre de que al día siguiente irían a casa de Eleonor para desayunar, pero al no recibir respuesta, decidió entrar y despertarlo con una broma, al entrar se encontró con la cama vacía y no lo encontró por ningún lado, bajó las escaleras para preguntar a la servidumbre y le entregaron una nota que había dejado para él diciendo que había ido a hacer una visita. Terry endureció la mirada, sabía perfectamente a donde había ido.

Terry salió a toda prisa con rumbo a la casa de Susana, sabía Dios lo que Henry estaba pensando hacer metido en esa casa, Terry no podía más que imaginar los problemas en los que estaría metido si no estaba presente en esa visita, ¿cuántas veces habría estado en casa de Susana sin él saberlo? y con esos pensamientos salió sin saber que le esperaba al llegar a casa de las Marlowe.

Al llegar a la casa Marlowe, Terry se dirigió a la sala sin darle tiempo a nada a la servidumbre, cuando entró en el salón se detuvo al escuchar a Susana reír fuertemente, nunca antes la había escuchado reír, ingresó al centro del salón y vio al frente a Susana y Henry que le sonreían muy animados de verlo llegar y caminó hacia ellos mientras lo saludaban.

- Al fin llegas Terry, pensé que no terminarías de levantarte hoy y decidí adelantarme para asegurarme de que Susana no comiera nada hasta que llegaras.

Henry decía esto sonriéndole maliciosamente a Terry muy divertido por la expresión de éste en su rostro. Susana al ver a Terry, lo saludó con un abrazo.

- Buenos días Terry, no lo podía creer cuando Henry me dijo que nos acompañarías a desayunar fuera esta mañana.

Terry se veía sumamente molesto.

-Sí, pensé que ya bastante tiempo habían salido sin mí y no es muy cortés de mi parte.

- La verdad, Henry ha sido encantador todo este tiempo, me ha llevado a conocer muchos lugares de los cuales no tenía idea, y eso que soy yo la que vive en esta ciudad. Su compañía me es muy grata –

- No me digas ¡estupendo! – le respondía sarcásticamente – ¿A dónde iremos? –

- ¡A donde tú quieras! ¡Henry me ha prometido que la pasaremos muy bien este día!

- ¡Pero yo tendré ensayo casi todo el día, estamos por cerrar la temporada en la ciudad!

- Si me permiten opinar, conozco un lugar estupendo, donde podemos desayunar al aire libre mientras observamos la ciudad, aún me asombra ver la cantidad de gente que transita por el centro de la ciudad! Por los ensayos no te preocupes Terry, yo atenderé a Susana mientras que tú trabajas, no es ningún problema para mí, todo lo contrario, la compañía de Susi es exquisita, como su belleza!

Susana se ruborizaba con cada palabra que Henry pronunciaba hacia ella, Terry estaba cada vez más molesto, pues no sabía hasta donde pensaba llegar Henry con todo ese juego de seducción.

Terry no respondió y trato de dar el brazo a Susana para acompañarla hasta el coche, pero Henry premeditadamente se le adelantó.

-¿Me permites el honor preciosa? –

- Claro, Henry, ¡gracias! –

- ¡Vámonos! –Dijo Terry cada vez más alterado –

Ya todos en el auto, Terry arrancó con velocidad.

- Terry, espero que no te moleste que Susana y yo no regresemos contigo después del desayuno. Llevaré a Susana a pasear un poco y luego iremos a almorzar con Eleonor mientras tú vas a tus ensayos.

- ¿Eleonor almorzará con ustedes?

- Si, en eso hemos quedado, esta mañana le telefoneé para avisarle que no iríamos a desayunar con ella como siempre, porque lo haríamos con la bella Susi, olvidé decírtelo, después ella se irá a atender unos compromisos y nos dejará en casa de Susi en donde te esperaré antes de la función de hoy. - Decía Henry con una sonrisa cínica que lograba sacar a Terry de su más estudiado autocontrol –

- ¿Por lo que veo tienen todo el día planeado, no? – Decía Terry cada vez más molesto

- Hace tanto tiempo que no me divertía tanto Terry. ¡Henry es muy encantador y divertido! –

- Encantador… - pensaba Terry irónico, tratando de disimular su enojo

Al llegar al restaurante, pasaron un desayuno bastante peculiar, ya que Terry se dedicaba sólo a comer en silencio mientras que Susana no había parado de sonreír con la plática y las atenciones de Henry. Al terminar, Terry se despedía de ambos y Susana se disculpó para ir al tocador antes, pidiéndole a Terry que no se marchara aún para que Henry no se quedara solo en la mesa, oportunidad que Terry iba a aprovechar para encararlo.

Terry dirigió su mirada llena de enojo a Henry.

- ¿Qué diablos es todo esto? ¿Por qué has estado viendo a Susana a mis espaldas? ¿Qué es lo que tramas? –

- ¿Acaso estás celoso, Grandchester? –

- ¡Deja de decir estupideces y respóndeme! –

- Te aseguro que no tramo nada malo. Te sigo considerando un gran amigo, ¿acaso crees que buscaría hacerte algún daño? –

- ¿Qué piensas hacer? –

- ¡Confía en mí! –

- Te lo advierto, no me causes problemas, ya bastante tengo viviendo en este infierno de farsas y pretensiones, no estoy dispuesto a tolerar nada que me complique aún más la existencia. ¿Entendiste? –

- ¡Cálmate Terry! Escúchame…

- ¡Adiós! –

- ¿No confías en mi, Grandchester? –

- Sólo espero que no me metas en más líos de los que tengo - dijo esto subiendo a su auto y arrancando a toda velocidad

Después de medio día Eleonor, Susana y Henry se encontraban en el restaurant.

-¿Te pasa algo Susana? Estás muy callada –

- Sólo pensaba –

- ¿En qué? –

- En mi futuro, en las cosas que me gustaría hacer y que no estoy segura si pueda lograrlo. Quisiera seguir preparándome, ahora que ya no puedo actuar, he estado investigando y me interesa una carrera en producción teatral, dirección y puesta en escena –

Eleonor volteó hacia Henry quien se mantenía en silencio.

- Susana, creo que, más bien, estoy segura de que puedes lograr cualquier cosa que te propongas y ser tan buena como lo desees, por ejemplo, ¡Terry me ha dicho que pintas muy bien! –

- ¿Terry le ha hablado de eso? Y… ¿Piensa que lo hago bien? –

- Sí, ¿nunca te lo ha dicho? –

Susana bajó la mirada.

-No, a veces ni siquiera dice una sola palabra cuando va a verme. ¡Terry no es feliz a mi lado! No eh logrado que se enamore de mí, a veces pienso que hasta me odia. –

- Es porque no te ama ¡y tú lo sabes! –

Henry se le quedó viendo sorprendido, no podía creer que Eleonor se hubiera atrevido a ser tan directa. Sólo pudo ver de reojo a Susana mientras ésta bajaba la mirada y comenzaba a sollozar.

- Sabes que siempre seré directa en este tema, no puedo quedarme callada cuando te veo tan emocionada por la idea de ser independiente, emprender nuevas metas y realizar sueños, ¡mientras que tú sigues aferrándote a mantener a Terry a tu lado y prohibiéndole a él realizar los suyos! –

- ¡Usted siempre ha estado convencida de que Terry jamás será feliz a mi lado y que tampoco me hará feliz a mí! –

- ¡Mi hijo no podrá hacer feliz a nadie mientras él esté sufriendo! –

- ¡Terry sufre, es verdad, pero no por mi culpa sino por ella! ¡Él aún la ama y por eso no puede ser feliz conmigo! –

Susana comenzó a llorar amargamente, las lágrimas cruzaban su rostro una y otra vez, su llanto dejaba sentir un gran dolor, Henry abrazó a Susana.

- Susi, tú puedes ser tan feliz como quieras serlo, no necesitas a nadie que te diga cómo lograrlo, tú tienes todo lo necesario para ser independiente y muy feliz. –

- Por favor ¿quién querría acercarse a una inválida como yo? Sólo Terry puede hacerlo y él me eligió a mí, ¡no a ella! ¡Además, él me lo debe!–

- Yo me eh fijado en ti y no dudaría en tratar de conocerte más, pero también en mi vida existe alguien más con quien me gustaría intentarlo, ¿sabes por qué? Porque esa chica está llena de vida, de energía, siempre está sonriendo, ante los momentos más difíciles pone su mejor cara para animar a los demás, ama la vida y la enfrenta con valentía, no se deja vencer fácilmente ni se desanima ante el primer obstáculo, y sé que pensarás que no es lo mismo porque seguramente supones que ella no ha pasado por lo que tú, referente a tu accidente, pero déjame decirte Susi, que ha pasado situaciones espantosas, ha estado en el mismo infierno y la eh visto salir altiva. Todos tenemos que enfrentar diferentes situaciones, la diferencia radica en cómo lo logras. ¡Valórate Susana Marlowe! Deja de auto compadecerte todo el tiempo. Valórate a ti misma por lo que eres, no dejes que una pierna detenga tu camino, busca dentro de ti la respuesta a todas tus preguntas, no necesitas que nadie te digamos lo que debes hacer o si creemos que lograrás esto o aquello, sólo tú puedes responderte, cuando te des cuenta de quién eres, tú camino aparecerá ante ti. –

Susana había dejado de llorar y observaba el brillo de los ojos de Henry, no decía nada, era como si él le hubiera permitido la entrada a su alma a través de sus ojos, todos permanecían en silencio, hasta que Eleonor decidió romperlo.

- Susana, tú sabes lo que debes hacer realmente, tú eres la única que puede cambiar esta historia, buscar tu camino a la felicidad, pero si sigues aferrada a Terry como hasta ahora, jamás podrás ser feliz y Terry tampoco lo será, ambos serán miserables para siempre, ¿es eso lo que quieres para tu vida Susana? –

- Pero mamá dice que…

Henry intervino de nuevo interrumpiendo a Susana.

- Tu madre no puede definir tu felicidad a costa de otros Susana, solamente tú puedes y yo creo que tienes un potencial enorme y un futuro muy grande frente a ti, es sólo cuestión de que quieras ser valiente y arriesgarte a ser feliz por tus propios medios, además, eres una mujer hermosa y dulce. ¡Yo sé que puedes ser muy feliz y que encontrarás a ese alguien que te ame como tú te lo mereces! –

- Por favor, llévenme a casa, ¡no me estoy sintiendo muy bien!

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-¡Bueno Eleonor, yo creo que no hay nada más que yo pueda hacer aquí! Me dio gusto poder conocerla mejor, en el pasado no tenía una buena opinión de usted, pero se debía a que veía sufrir a mi amigo por el abandono de su madre, espero me comprenda. Ahora sé que es una gran mujer, Terry es muy afortunado por tener una madre como usted. Bien, llegó el momento de que yo también vaya a enfrentar mi destino, sólo espero que las cosas se arreglen para Terry. Volveré para despedirme antes de embarcarme para viajar a Inglaterra de nuevo, primero debo encontrar a alguien.

- Se trata de la dueña de las incontables cualidades que mencionaste hace un rato y por lo cual tu mirada se iluminó mientras pensabas en ella ¿no es así? –

- Así es… ¿tanto se me nota? ¡Es un alivio que Terry no estuviera presente! –

- Ni siquiera lo habría notado, su mente habría volado igual que la tuya. Tu dama posee las mismas cualidades que el amor de mi Terry. –

- Vaya. Ahora lo entiendo. Me habría gustado conocerla, ha de ser una mujer muy hermosa e interesante si logró domesticar a Grandchester! Jajaja! –

- ¡No seas malo con mi Terry! –

- Lo siento, olvidé que hablaba con su madre, es usted tan joven y bella que me cuesta creer que sea la madre de esa bestia. ¡Jajaja! Discúlpame Eleonor, no lo volveré a hacer. Me voy, se hace tarde, deséele suerte a Terry por mí y dígale que le deseo todo lo mejor en su futuro. –

- ¿No lo esperarás? ¿Te irás sin despedirte de Terry? –

- Por esta vez seré cobarde. No me gustaría estar frente a él, si las cosas con Susana no salen como espero. Le dejaré una carta, además, ya no puedo retrasar más este viaje, me mantendré en contacto. –

- Te deseo suerte en tu búsqueda, Henry. –

- ¡Gracias! –

Terry no había estado tranquilo durante los ensayos y decidió pedirle a Robert el día para arreglar unos asuntos personales que no lo dejaban concentrarse al 100% en la obra. Robert al notar la actitud que había tenido ese día Terry, decidió que era mejor que solucionara sus problemas, porque pronto iniciaría la gira y lo necesitaba totalmente en ella. Terry decidió ir de una vez por todas a casa de Susana y ver que tanto desastre había causado Henry en su ausencia. Nada lo prepararía para lo que ocurriría esa noche.

Mientras tanto en Boston, los Andley dejaban la estación de trenes y se dirigían a la mansión que tenían en ese lugar para poder tomar un baño y descansar, ya que, pronto tendrían que asistir a la cena en casa del alcalde. Candy no entendía por qué, pero su corazón se aceleraba con fuerza y se sentía de repente esperanzada, pensó que era la alegría de nuevas emociones que encontraría en ese paseo junto a Annie y Albert, pero en ese momento sólo se sentía contenta.

- Candy, Annie, ¡será mejor que se apresuren o llegaremos tarde a la cena! –

- Apúrate Candy, ¡no tendremos mucho tiempo para lucir hermosas! –

- ¡Ah no! Si no lucen absolutamente hermosas ¡no las llevaré a la cena! –

- ¡No digas eso o Annie se deprimirá! –

- ¡Jajajaja! –

Una hora más tarde los tres salían con sus mejores galas y se dirigían a la casa del alcalde. Al llegar, Albert entró al salón de baile llevando del brazo a dos de las más hermosas damas que engalanarían la fiesta de esa noche. No podía más que sentirse orgulloso al ver que todos los ojos caían sobre ellos tres. Candy y Annie, la pasaron muy divertidas bailando con Albert y otros caballeros que, atraídos por su belleza no dejaban pasar la oportunidad de poder bailar con una de las dos hermosas damas, aunque todos sabían que Annie Brighton, había sido la prometida de Archivald Cornwell, y que su compromiso se había roto, tenía muy poco tiempo de haber sucedido y aún ellos dos compartían como amigos, y por si fuera poco, seguían asistiendo juntos a todos los eventos, era muy probable que la relación se reanudará en cualquier momento, por lo que no podían pasar por alto su belleza y desaprovechar que el joven millonario no estaba para bailar con ella, mientras otros seguían a Candy que estaba muy divertida bailando hasta casi desfallecer. Ya mañana podrían descansar pero esta noche iban dispuestos a divertirse mucho.

Terry llegaba a casa de Susana donde la Sra. Marlowe le abrió la puerta un poco molesta, por lo que inmediatamente intuyó que el maravilloso día que habían prometido tener, no lo había sido del todo, se dirigió al estudio donde la señora le indicó que se encontraba Susana desde que había llegado del paseo y se había mantenido en silencio observando uno de los cuadros que había pintado desde su accidente. Al entrar, pudo notar que los ojos de Susana estaban perdidos entre los colores y matices que había plasmado en ese lienzo. Al sentir la presencia de Terry le habló sin voltear a verlo.

- ¿Crees que es lindo? –

- ¡Si, lo creo! –

- ¿Crees que pudiera venderlo? –

- ¿Quieres hacerlo? –

- Sí, ¿crees que alguien lo compraría? –

- Sabes que es muy bueno, no dudo que alguien lo aprecie y lo compre a un buen precio. –

Susana sin esperar más, volteó a ver a Terry directo a los ojos.

- ¿Me amas Terry? –

Terry sintió la furia correr por sus venas y desvió la mirada.

- Susana… no deseo tener esta conversación –

- Por favor Terry… necesito que me respondas –

- Yo… te… estoy agradecido, Susana –

- ¡Pero no me amas! –Sonriéndole dulcemente – No tienes que repetírmelo, ¡tus ojos me lo dicen claramente! –

Terry se arrodilló frente a ella

- Susi, tú conoces mis sentimientos, eh intentado que las cosas marchen bien, te juro que lo eh intentado… - los ojos de Terry se tornaron tristes y bajó la cabeza – ¡pero no he podido! Yo… esto es… Susana yo… Te prometo que intentaré todo para no hacerte sufrir, nos casaremos como te lo eh prometido, Susana. – Decía Terry bajando la mirada, no podía creer que él mismo se apretaba más las cadenas que le unían a una vida de penumbra con Susana

Susana tomaba la cara de Terry entre sus manos

- No te atormentes Terry, es algo en lo que no podemos mandar. Yo me iré Terry, no puedo seguir esperando a que me ames, tu desamor hacia mí me duele profundamente, yo merezco ser amada en verdad, no quiero que estés a mi lado por deber, me aferré a esa idea por mucho tiempo esperando que algún día llegaras a amarme como yo te amo, pero no fue así, ya no puedo seguir cargando con esto. ¡Busca tu camino y sé feliz!

Terry la miró confundido y se dirigió a ella dudando un poco.

- Pero… Susi ¿y nuestro compromiso? –

Susana intentaba sonreír con las últimas fuerzas que le quedaban.

- Lo nuestro no es más que pasado de ahora en adelante, sólo espero que no me odies por todo este tiempo que hemos vivido en un infierno. –

Terry abrazó a Susana, su corazón comenzaba a latir desesperadamente.

- Nunca Susi, siempre voy a estar en deuda contigo, ¡puedes contar conmigo siempre! –

Susana rompió el abrazo y lo miró fijamente con una sonrisa.

- ¿Sabes que es la primera vez que me abrazas y que siento que lo haces con el corazón?

- Yo… en verdad siento mucho causarte sufrimiento Susana…

- No es así Terry, te agradezco que lo hayas hecho ahora que lo has sentido. ¿Y qué sigues haciendo aquí? ¡Ve a casa, tienes un largo camino que recorrer! No te dejes vencer y se feliz, no desperdicies las oportunidades que la vida te da Terry. –

- ¿Y qué le diremos a tu madre? –

- ¡De ella me encargo yo! Hasta que nos volvamos a ver Terry, ¡buena suerte! –

Terry se dio la vuelta y salió de la casa de Susana sin entender aún lo que había sucedido, pero sintiendo que el peso que había cargado sobre sus hombros los últimos años se iba aligerando conforme se alejaba de la casa de Susana. Las cadenas habían caído. Ahora podía ser libre.

- Mamá ¿dónde estás? –

- Terry, ¿qué haces aquí tan temprano, no fuiste al teatro? –

Terry le entregaba un ramo de rosas y le plantaba un beso en la mejilla mientras buscaba con la mirada a alguien más.

- ¡Estoy feliz mamá! ¿Dónde está ese Don Juan? –

- ¿Henry? –

- Si, ¿dónde se ha metido? –

- ¡Se ha ido Terry! Tomó el tren de esta tarde. –

- ¿Se fue? ¿Pero por qué no me esperó? –

- Dijo que por esta vez sería cobarde por si las cosas con Susana no salían bien, no quería estar frente a ti cuando vinieras a reclamarle. Te dejó esta carta, dijo que pronto se comunicaría. Que ya no tenía nada que hacer aquí por ahora. –

Terry abrió la carta.

Terry:

Espero que cuando regreses a casa ya no estés molesto conmigo, si todo salió como esperábamos creo que me deberás bastante, lamento irme de esta forma, pero siento que ya hice todo el desastre que podía hacer con tu vida, Susana es una gran mujer y sé que te dará tu libertad, úsala y busca a esa misteriosa dama de la que no has querido darme detalle, ¡por miedo a que te la quite de seguro! Te entiendo. Ninguna jovencita podría resistirse ante mí. Te regreso tus palabras, ¨No tengas miedo, sólo escucha a tu corazón, amigo mío¨. Tal vez cuando regrese de Chicago nos veamos y puedas presentarme a tu Julieta. Yo necesito encontrar a la mía, ¿recuerdas? Sólo espero encontrarla pronto, tal vez pueda presentártela…ummm… creo que mejor lo pensaré un poco, no quiero arriesgarme a que un pillo como tú quede prendido de ella. Es una mujer espectacular, tan dulce. Aunque no creo que se fije en un rufián como tú, pero creo que le agradarás. Cuídate mucho Romeo.

Tu siempre amigo

Henry.

P.D. Esta tarde en el parque creo haber visto un par de reporteros cuando paseaba con Susana, por favor evita que se convierta en noticia, ya que si se enteran que estoy aquí, enviarán a buscarme. Sólo necesito un poco más de tiempo para encontrarla y rogar que me acepte antes de regresar a Inglaterra. Deséame suerte. Hasta pronto.

Los Andley regresaron a Chicago y la vida de todos continuó su curso, Albert permanecía al frente de los negocios y al pendiente de Candy, Archie continuaba con sus estudios y seguía saliendo con Annie, aunque no habían reanudado la relación acordaron tratarse y conocerse más en son de amistad y si la relación avanzaba lo intentarían de nuevo. Candy regresó al hospital y a sus largas jornadas de trabajo, el noviazgo con Neal, seguía más por compromiso que por gusto, no quería lastimarlo y esperaba que como el mismo se lo había prometido cuando inició la relación; de ella no lograr enamorarse él, la dejaría libre y Candy esperaba con ansías que eso sucediera pronto y Neal rompiera el compromiso. Eliza se había escandalizado al punto de la locura al enterarse de la relación, pero su marido intervino y terminó por llevarse a Eliza de regreso a California antes de lo planeado, intentaría no viajar por un tiempo a Chicago mientras que Eliza asimilaba la situación, los padres de Neal decidieron tampoco intervenir, el señor Legan estaba agradecido con Candy por el cambio que había logrado en su hijo, por tal motivo advirtió a Sarah que no intentara intervenir y ésta tuvo que acceder a la relación de mala gana, la tía abuela se sentía tranquila, después de todo, el apellido de los Andley estaba seguro al lado de Neal. La fiesta en honor a Candy llegó y la presentación ante la sociedad más importante de Chicago, los solteros más codiciados e importantes se dieron cita para conocer a la joven heredera, y fueron muchos los que quedaron encantados con la belleza de la rubia, sin embargo, el gusto les duró poco, porque Neal viendo la oportunidad perfecta había anunciado su noviazgo con la hermosa heredera de los Andley.

En la fiesta de Candy, se hacía presente un invitado más. Candy al encontrar un respiro mientras que Neal fue abordado por unos inversores, se dirigió al jardín a tomar aire, el anuncio de Neal la había dejado helada, no podía entender por qué había hecho eso, cuando ella realmente estaba esperando que de un momento a otro el noviazgo terminara, se sentía aturdida y molesta.

-¿Por qué Neal me ha hecho esto? ¿Cómo se atrevió a aprovecharse de la situación? ¡Demonios! –

- ¡Yo tal vez habría hecho los mismo para no perder a tan hermosa novia! –

- ¿Cómo se atreve?... ¡Oh!... ¡Henry!... ¿Qué haces aquí? ¡No puedo creerlo! ¡Es una sorpresa! –

- ¡Espero que una agradable! ¿Cómo está mi enfermera favorita? ¡Vaya que eres difícil de localizar eh! Jamás me imaginé que la rebelde enfermera que conocí en Francia sería miembro de una de las más ricas e importantes familias de América. ¡Esto sí que es una sorpresa! –

- Henry, ¿cómo me encontraste? –

- ¡Preguntando se llega a todas partes! –

- Pues me alegro de que sigas siendo un entrometido, ¡porque de ese modo llegaste hoy aquí! –

- ¿Entrometido YOOO? Mira quien lo dice, ¡la enfermera más metiche que eh conocido en mi vida! –

- ¿Asiiiiií? El que trate de mantenerme informada de las cosas, ¡no quiere decir que sea una metiche! –

- Ahhh…ahora se le llama mantenerse informada eh. ¡Está bien, no lo olvidaré! Mejor dime como te encuentras. –

- Muy bien, un poco asfixiada con esta fiesta como te habrás dado cuenta, pero bien. –

- Sí, respecto a eso, al parecer tu novio no te agrada mucho! –

- No es que no me agrade, lo que pasa es que teníamos un trato, te contaré. –

- Ahh, ahora entiendo. Así que tú esperabas el cortón y él casi pide tu mano ¡ehhhhh!! Creo que deberías aclarar el punto cuanto antes, no creo que sea prudente que permitas que esto avance o cuando menos lo pienses, ¡te encontrarás en el altar con ese chico Legan! –

- ¡No lo digas ni de broma! Hablaré con él mañana mismo. Vamos te presentaré a mi familia. ¡Te encantará conocerlos! –

- Esta bien, pero primero déjame felicitarte, ¿qué no es tu fiesta? –

- Claro, ¿y qué me has traído de regalo? –

- ¡Ahh, tenías que ser chica, siempre pensando en lo material!... ¿qué no te basta con este guapo caballero? ¡Te aseguro que serás la envidia de muchas jovencitas cuando te vean bailar toda la noche conmigo! –

- Vaya el señor vanidoso no se conforma con una pieza de baile sino con todas las que haya esta noche! –

- Por supuesto, soy un hombre un poco exigente! –

- ¿Sólo un poco? –

- ¡Jajajaja! –

Candy entró con Henry al salón y lo presentó ante Albert, Archie y Annie, la tía abuela se había dirigido a revisar que todo estuviera listo para servir la cena, así que no se dio cuenta de la presencia de Henry, hasta que vio a Candy bailando con él más tarde, y tal y como había advertido éste, bailó con Candy toda la noche, para disgusto de Neal, quien prefirió no decir nada, ya que temía que Candy rompiera el noviazgo en ese momento. La fiesta terminó y Henry le prometió a Candy visitarla mientras se encontrara en la ciudad, y así lo hizo, Candy y Henry salían seguido y Henry era un invitado constante en las cenas de los Andley, se había llevado bien con todos desde el primer momento, incluso con Archie, quien era el más difícil de ganar.

El tiempo pasó, mes y medio y Terry seguía avanzando en su éxito como actor, después de enterarse de la noticia por el periódico, de que la famosa heredera de los Andley, por fin había iniciado una relación de noviazgo con uno de los solteros más codiciados de Chicago, y no sólo eso, sino que dicho novia, libraba una constante lucha por el amor de la heredera ya que en la fiesta de cumpleaños de la chica, había aparecido una gran competencia, un joven misterioso y muy guapo que había logrado acaparar a la rubia toda la noche, además de que a partir de ese día, se sabía que salían casi a diario o por lo menos él la visitaba, por lo que contaba con la aprobación de la familia, lamentablemente o el chico era muy listo o el patriarca muy cuidadoso, porque en ninguna de las ocasiones se ha podido captar la imagen del caballero misterioso, aunque no se mencionaba nombres, decidió que Candy había continuado con su vida, era obvio, con novio y aceptando propuestas de más pretendientes, sin duda se había olvidado de él. Sólo pensaría en su carrera y no volvería a pensar en Candy, aunque sabía que eso era imposible, sin embargo, trataría de empaparse de trabajo para no tener tiempo de pensar, convencido de que Candy lo había dejado atrás. Una tarde, había ido a casa de Eleonor para llevarla a cenar, cuando al estacionarse y bajar del auto para ingresar a la casa, dos hombres con aspecto de asesinos a sueldo lo interceptaron para exigirle les diera el paradero de Henry, Terry no les dijo nada, pero estos amenazaron con volver. Le habían dicho que el chico había viajado a América y que si ya lo había buscado antes lo haría de nuevo ahora. Tal y como había temido Henry, habían dado con su paradero.

Los hombres no se dieron por vencidos y decidieron hacerlo a su manera, una de las ocasiones en que Terry hubo salido con su madre de la casa, irrumpieron en la residencia de Eleonor en busca de alguna pista que los guiará al paradero de Henry, después de una horas de buscar y buscar, dieron con la carta que Henry le había dejado a Terry a su partida de New York, por suerte la que había recibido hacía un par de semanas se encontraba en el teatro, así que no la habían leído, entonces salieron de la residencia pero antes de abordar el auto, Terry los interceptaba.

- ¿Aún por aquí? ¿Pensé que les habría quedado claro que no les diré nada sobre Henry?

- Ya no será necesario señor Grandchester, ya sabemos lo suficiente. Adiós. –

El auto arrancó a toda velocidad dejando a Terry confundido, ¿qué habrían querido decir con eso?, fue entonces que recordó la carta y corrió a la habitación a buscarla, tal y como pensó ya no estaba.

Debía advertir a Henry de la presencia de esos hombres y sin más, se marchó a su casa y comenzó a alistar una maleta para salir en el siguiente tren que saldría de madrugada hacia Chicago, si bien Henry no había vuelto a escribir desde aquella vez en donde le decía que debía esconderse un tiempo porque al parecer estaban por encontrarlo y debía perderles el rastro de nuevo. Había tenido suerte de establecer amistad con un joven millonario llamado Albert, a quién le había confiado que era buscado y que necesitaba tiempo antes de dejarse encontrar, el joven había creído en él sin preguntar las razones y le había ofrecido su ayuda, por lo que no podría escribirle en un tiempo hasta que se sintiera seguro. Éste le había ofrecido el lugar perfecto para esconderse, nadie más que él sabría donde se escondería. Sin embargo, los hombres que lo buscaban habían dicho que ya sabían dónde encontrarlo, Que ironía, de nuevo los Andley aparecían en su camino, Albert era el único que sabía en donde estaba Henry e iría a averiguarlo con él.

Un mes atrás, Henry había llegaba a Chicago y mientras caminaba para empezar a conocer el territorio en el que ahora se encontraba, se había percatado de que alguien lo seguía, decidió entonces que tendría que desaparecer de nuevo y resolver su situación para retomar las riendas de su vida con absoluta libertad, pero no quería irse, aún no había podido revelarle a Candy lo que sentía por ella, necesitaba más tiempo, esa mujer era fascinante, pero aún le era ajena, no sabía qué hacer, debía tomar una decisión.

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By *DaNi*

Hola Chicas, gracias por seguir leyendo mi fic, espero seguir recibiendo sus comentarios, ya que son muy alentadores. Dejen sus sugerencias y quejas también, se vale! :p

Gracias: Lady, Linda Berenice, maat sacmis, María, Ivett, Reeven. Nadia N, Diana G, Marilyn M, Mirna P, Alicia P, Leyla, Michelle, Katri.

Hasta pronto. Besos

XOXOXOXOXO