Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco son de mi invención Luna Lovegood o Theodore Nott. Todo, absolutamente todo pertenece a J. K. Rowling (desgraciadamente), y bien merecido que se lo tiene. De mi invención es la viñeta (y cualquier error cometido, claro). Apiadaros de mi, anda, y dejadme un comentario. ¿Please?


Cassiopeia brilla por las noches, pero nadie puede verla

Hogwarts Express

La estación desaparece y pronto dejan Londres atrás. Oye la voz de su padre, en la lejanía de su mente, decirle que tenga cuidado con los Nargles, que Hogwarts, en Navidades, está infestado de muérdago. Es su primer año de los mejores siete años de su vida y debe aprovecharlos al máximo. Y aprovecharlos hará. Lo tiene decidido. Completamente. Sin importar nada ni nadie; ni la situación, ni el tiempo, ni la política (aunque no entiende muy bien qué es), ni nada que pueda amargarle la vida. Porque es el momento de vivir y demostrar que puede ser agradable y dulce como su madre, y no rara y excéntrica como su padre. Aunque su madre no se salvaba.

Cuando a través de la ventana sólo ve pasto, se aleja de la puerta y enfila por el pasillo en busca de un lugar donde poder sentarse.

Pero parece que todos los compartimientos están llenos y de pronto vuelve a tener nueve años, y vuelve a estar sola, vuelve a sentirse perdida. Le pican los ojos por las lágrimas que lucha por controlar; se siente sola, está demasiado lejos de casa. Pero no, no llora. En vez de eso, respira hondo y sigue avanzando. Sigue mirando de reojo, con la mitad de la atención puesta en la tarea, la otra mitad atenta a no ser devorada por ningún smurfferlot.

¿Qué tendrá Hogwarts, que aterra tanto? ¿Qué tendrá el uno de septiembre, que les vuelve tan tímidos, tan temerosos, tan asustadizos? Se siente desfallecer a casa paso que da.

«Respira, Luna, respira. Todo estará bien. Un pie delante del otro. Izquierda, derecha, izquierda, derecha. Izquierda, derecha, izquierda, derecha, derecha… ¿Qué? ¡NO! ¡PUM!»

Su nariz es aplastada contra algo firme y sólido y el dolor la atraviesa fugazmente. Las lágrimas que ha estado aguantando salen libremente, pero ahora son de dolor. Se tambalea hacia atrás y ya se ve en el suelo, cuando alguien la agarra de los hombros y la estabiliza. Son unas manos cálidas, algo sudorosas, incluso. Puede sentirlas a través de la camiseta de manga corta que se ha puesto para «no llamar la atención de los muggles». Y se siente protegida; más allá de sus miedos e inseguridades, más allá de lo nuevo y desconocido, más allá del temor, se siente bien y a salvo. Se siente en casa por primera vez desde que se ha marchado.

Levanta la vista y sus ojos grises como un día de lluvia se topan con unos marrones llenos de matices. No está segura de si lo que ve es calidez o indiferencia. Pero no importa, porque el tiempo se para y la respiración se le atraganta en la garganta.

—¿Eres de primero? —pero parece que no necesite una respuesta.

—Sí. ¿Tú?

—Yo iré a segundo.

Se miran de arriba abajo y no saben qué decir. Luna abre la boca para romper el silencio con una de las teorías de su padre cuando el desconocido también lo hace.

—Perdona, tú primero.

—No, por favor. Dime.

—Soy Theodore Nott —y le tiende la mano.

—Encantada, Theodore Nott; yo soy Luna… Lovegood. Luna Lovegood.

—No te preocupes, Luna; el año que viene la sensación de subir al Hogwarts Express será mucho más agradable. Te lo prometo. Si necesitas algo, estoy en Slytherin.

Luna sonríe, y es como si el mundo se iluminara.

Cuando se separan, Luna por fin encuentra un sitio. Dentro hay una hermosa muchacha con el pelo de fuego que le lame dulcemente las mejillas de porcelana.


Oopsie… Cuanto tiempo, ¿no? Si sirve de consuelo, hace taaanto que no entro en FF… Desde que colgué la última viñeta. He estado ocupada, inmersa en la escritura de mi novela. Estoy a punto de terminarla así que es casi en lo único en lo que pienso. No tenía pensado terminarla ahora, pero en las últimas semanas me he metido de lleno y ahora no puedo parar. El final se acerca y es algo de lo que quiero deshacerme para sentirme un poco menos oprimida. Luego la corregiré y la mandaré a algún concurso, a ver si hay suerte. Aunque lo dudo. Pero por desear y probar no se pierde nada.

Así que aquí está el motivo de mi ausencia: mi original, el cual quiero terminar y centrarme en otros proyectos. Sin embargo, mi deseo es terminar Cassiopeia a mediados de diciembre como muy tarde, ya que en Navidades viene mi mejor amiga desde Argentina y voy a dedicarle toda mi atención. Además, en noviembre hará un año que empecé esto y no quiero que se alargue mucho más. Es hora de cerrar este capítulo de mi vida que ha sido Cassie. Sí, a partir de ahora lo llamaré Cassie. És más corto.

Esta viñeta era más larga, pero le he recortado un montón de párrafos que sobraban y hacían lenta la lectura. Así está más mona.

Me voy, aquí en España ya se hace tarde y mañana hay colegio. Además, debo dormir porque me estoy resfriando y tal vez así mañana ya esté mejor.

Dicho esto, me despido y os hago saber que deseo de todo corazón que os guste esta viñeta, y que me comentéis qué os ha parecido para que pueda ir mejorando.

Dulces sueños.

Elle