Nota: A las ganadoras les agradezco su participación y espero que disfruten este último capítulo del arco del pasado del mal, dando paso al climax de la historia.
Disclaimer: Ni Sakura Card Captor ni 5 elementos me pertenecen, yo solo los tome prestados para hacer esta alocada historia. Todo se los debo a mis lectores.
"Elementalmente Problemático"
Capítulo XIV: "El Verdadero Enemigo"
Las explosiones, los gritos desconcertantes, las exclamaciones de batalla y otros que no pude identificar, se hicieron presentes en el ambiente. Y lo peor de todo no era eso, comenzaba a inundarse una sensación de muerte que comenzaba a molestarme. La princesa, Sunako y Pamelita me seguían hasta llegar a las puertas del castillo, subimos al muro principal y vimos lo que ocasionaban los ruidos.
Una horda de dragones escupe fuego con sus jinetes, avanzaban por todo el valle, dañando toda vivienda o ser humano a su alrededor. Apenas, las tropas del castillo y los guardias que estaban custodiando las entradas de los pueblos comenzaban a atacarlos. No soporté ver más, decidí saltar del muro, pero fui detenido por la princesa. Yo solo le vi furioso, desesperado.
—Escúchame, no ataques con esos sentimientos que te persiguen con intensidad –la princesa me hablaba sin tapujos –Si de verdad quieres cambiar tu futuro, intenta atacar con la intensidad de un solo deseo
—¿Un deseo? –miré al suelo contrariado –Como el volver a verla
—Uno mas intenso, uno que domine todos tus sentimientos por completo
Cerré mis ojos, pensativo. Pensaba en volver a verla, pero lo que realmente quería era estar a su lado, protegiéndola, amándola. Abrí mis ojos decidido, la princesa me sonrió. Pero no pudimos expresar ninguna otra frase ya que los dragones y sus jinetes habían llegado antes de lo que esperábamos.
—¡Anda! –exclamó la princesa
—Juntos princesa, no pienso dejarle a merced de nadie –solté decidido
Me tomó de la mano, juntos saltamos hacia la entrada del castillo. Cuando oímos, el príncipe ya estaba ordenando todos los batallones, soldados y hechiceros que estuvieran en disposición de pelear. Nosotros tendríamos que detener la mayor amenaza. Cuando sentimos, Lord Artlen se nos había unido, Pamelita y Sunako ya estaban por el lado norte del castillo, sacando a los niños, ancianos y mujeres. En cuestión de minutos, ya estaban actuando todos, era increíble.
—¡No me dejen sin diversión! ¡Niños! –exclamó el Lord divertido
No tuvimos tiempo de replicar nada. Las llamaradas de tres dragones nos acecharon por completo, pero alcé mi mano y la detuve. Se creó un escudo de fuego para convertirse en un dragón gigante de ese fuego y consumir a los tres dragones desde el interior, calcinándoles. Los jinetes no tuvieron tanta suerte, la princesa ya los había atravesado con lanzas de hielo. Lord Artlen corrió a proteger el lado sur, se acercaban una horda de ogros, por lo menos con su elemento no sobrevivirían.
—¿Cómo es que tiene tantos aliados? –dije mientras calcinaba a otros dos dragones
—No tengo esa respuesta, joven Lee –soltó la princesa mientras lanzaba cuchillas de hielo sin encantamiento
—¡pilares de tierra! ¡Level 3! –exclamé
El valle se vio rodeado de pilares de tierra que derribaron a todo ser volador, puse mis manos en el suelo para controlarlos mejor. Los pilares se movían para moler a golpes y dejar en el suelo a todos los dragones y atacantes. La princesa alzó sus manos, comenzó a cantar con silbidos, de repente se crearon nubarrones en el cielo, comenzando a llover.
—¡Protege a los aldeanos! –exclamó la princesa
Atiné a rodear a todos los que podía, apenas podía percibir la diferencia entre aliados y enemigos. A tiempo, la princesa movió sus manos en círculos, sonriendo maliciosa.
—¡lanzas del infierno! –exclamó
A tiempo, en lugar de ser un aguacero, se volvió una lluvia de lanzas que atravesó medio pueblo junto con el castillo, solo podía oír quejidos y gritos de dolor. Al terminar, las lanzas desaparecieron dejando caer a la princesa exhausta, yo solo atiné a desaparecer los pilares y respirar bocanadas de aire, había sido un ataque muy demandante con la energía.
Comencé a darme cuenta de la situación problemática en la que me encontraba. No sabría decirles si pasaron horas, o minutos apenas, solo nos defendíamos. La premura de poner a todos a salvo era lo que nos movía, pero lo lamentable es que desde nuestra posición apenas sabíamos que había pasado con los demás, estoy preocupado.
Cavilando en mis pensamientos, de repente me asaltó un dolor en el pecho, sentí agonizar. Caí de rodillas mientras un joven de cabellos negros largos, amarrados en una coleta, portaba una brillante armadura azabache, con una sonrisa socarrona, su rostro afilado y tosco. Caí de rodillas mientras el sujeto se acercó a mi con intensión de asesinarme con su espada larga. Cerré los ojos, esperando lo peor.
No sentí nada. Abrí los ojos desmesuradamente al ver que la princesa me había protegido con su escudo de hielo eléctrico, lanzando al sujeto hacia atrás. Me tomó de los hombros y me levantó para luego lanzarla al suelo a tiempo que golpeaba al sujeto por el estómago, tomé su muñeca y se la quebré, haciendo que soltara la espada mientras exclamaba una maldición tras mi acción. Lo aventé al suelo mientras tomaba a la princesa de la mano y corríamos pueblo abajo, alejándonos lo más rápido que nos permitían nuestras piernas. Quedamos ocultos tras dos casas derrumbadas, tratando de recuperar el aliento.
—No ha quedado nadie –soltó la princesa mientras intentaba guardar la calma
—¿A que se refiere? –pregunté vigilando mientras me sujetaba el pecho, el dolor arreciaba dentro de mi
—¿Acaso corres con los ojos cerrados? –Comentó molesta –Todos estaban muertos, pensé que los habías protegido
Caí en la cuenta de lo que me decía, dirigí mi mirada hacia otros puntos. Aliados, enemigos, inocentes, todos yacían de la peor forma posible, en un gran charco de sangre seca, o tierra seca. Quedé impactado y me regresé dentro de las partes derrumbadas donde ella descansaba. Me tapé la cara con las manos, no sabía que pensar. ¿Qué es lo que había pasado? Tenía el recuerdo de haber sentido por lo menos a cuarenta personas vivas, pero casi no las percibía. No lo entendía.
—Pensé que estarían a salvo –soltó la princesa apesadumbrada –Lancé el ataque en toda su potencia, no creía que los fuera a matar
—Usted no los mató, princesa –solté hundiendo mi rostro entre mis piernas recogidas –Ya estaban muertas
La princesa soltó un sollozo de la impresión, tapándose la boca asustada. Lo poco que quedaba de vida en ese tiempo se había esfumado como la bruma. Los reinos habían sido aniquilados, pocos quedaban y dudo mucho que haya sobrevivido alguien. Poco a poco comienzo a perder la esperanza, no sabemos nada de lo que pasó en el castillo, luego un sujeto imponente casi me mata, de no ser por las acciones rápidas de la princesa no estaría contando esta historia.
Me levanté para tomar a la princesa y correr fuera del lugar, a tiempo una ráfaga de rayos oscuros destruyó nuestro escondite. La princesa se limpió las lágrimas que ni siquiera me había dado cuenta de que había estado llorando. El sujeto barrió con todo el lugar con su oscuridad, esperen ¿Oscuridad?
—Me desagrada que mis presas escapen con tanta facilidad –masculló mientras se arreglaba la muñeca rota de un solo jalón y crujido de huesos
—¡¿Quién eres?! –grité enojado
—Soy Garbath, el señor de los Valtior –soltó con malicia –Es hora que te elimine y poder construir mi reino
—Es quien destruyó Europa, nuestros aliados murieron bajo los pies de los magos de Valtior, lo que había sido una santa congregación en defensa del bien –dijo la princesa seria
—Gracias por la presentación, mi Lady –soltó con burla Garbath –Ahora tu chico, ¡muere de una vez! ¡Tu existencia marca mi victoria!
—¡¿De que carajos habla?! –solté molesto
—La existencia del rantio no permite que sus poderes se completen, y con ello el poder de la creación y destrucción se mantiene al mínimo –soltó la princesa molesta
Mis preciosas damas, ahí se fundió mi cerebro. Ahora todo concordaba. El rantio existía para mantener el equilibrio de fuerzas, lo fusionaban con los humanos para mantenerlo oculto y poder otorgar una esperanza, y el humano se volvía el sello perfecto para quien poseyera el poder del mismo infierno. Pero si eso era cierto ¿Por qué el rantio se había dividido en dos? Mi hermosa Sakura poseía dos atributos, el de nacimiento que era agua y el otorgado por el rantio el viento, y yo poseía tres, nacimiento fuego y tierra y agua por parte del rantio.
—Sobran las explicaciones –dijo mientras alzaba su mano al cielo –Ya he terminado de exterminarles, aún cuando han acabado con mis seguidores
—¡Te detendremos! –soltó la princesa
Yo no dije nada, aún estaba un poco confundido. Pero si sus palabras eran ciertas, estábamos en un gran aprieto.
—No entiendo como es que el príncipe sobrevivió al rantio aún cuando no era el portador –soltó Garbath mientras su mano dibujaba un círculo en el aire –Pero hoy morirás
En el cielo se formó un gran círculo negro que se desmembraba en retazos de sombras que se juntaban para volverse manos. Ese idiota pensaba que yo era el príncipe, cosa que no me importa ya, si lo descubre o no, no hará diferencia. Y la verdad, los dos estábamos hechos polvo por la batalla anterior, no sé cuanto resistiremos.
Las manos de oscuridad comenzaron a atacarnos a velocidad, comenzamos a rodearle, pero más manos se volvían como cuchillas intentando perforarnos mientras él solo reía ante nuestros vanos intentos de atacarle. De nuevo, el dolor apareció e hizo que me distrajera, una mano golpeó violentamente mi hombro, lanzándome hacia atrás. Me levanté mientras me sostenía la herida sangrante. La princesa apenas podía esquivar y atacar las manos, comencé a asustarme.
Corrí de nuevo hacia las manos alzando una oleada de fuego que emergió de mis manos hacia el sujeto, recordando las palabras de Zerk, la energía positiva para encarar un ataque de oscuridad. Oscuridad. Porque esa palabra no dejaba de rondarme la mente.
—¡Incinertion fermorosa! ¡Level A! –exclamé
Lancé mis manos hacia el frente a tiempo que una gran oleada de fuego incandescente rodeó al sujeto con su círculo oscuro, desintegrándolo. Pero el emergió entre las llamas y me pateó en el acto, apenas escupí sangre para recibir otro golpe en el rostro, cayendo al suelo. Alzó su espada del cinto y la lanzó contra mí, pero una oleada de tierra la desvió veloz, una ola de agua me hizo retroceder rápidamente. La princesa ya estaba conmigo.
—¡Muere! –exclamó Garbath iracundo —¡No puedes arruinarme los planes de nuevo!
De todo su cuerpo comenzó a emerger velozmente su atributo, sus manos se volvieron garras, parecía un mounstro gigante rodeado de nubes negras. La princesa se colocó frente a mí, alzó sus manos y cambió su posición a una defensiva, posicionando bien los pies en el suelo. A tiempo de la embestida del mounstro, convocó una gran ola que detuvo el ataque, pero no lo refrenó, simplemente lo detuvo ahí.
—¡Si no logras ordenar tus deseos el rantio no reaccionará ante ti! –exclamó la princesa mientras la presión en su escudo aumentaba –esto es lo último que podré enseñarte, yo ya estoy al límite, tú eres mi única esperanza
No lograba ordenar mis pensamientos, y las palabras de la princesa me sonaron a una despedida cruel. No había podido reaccionar, deseaba regresar con Sakura, pero ¡¿Eso no era suficiente para el rantio?! Estaba frustrado y cualquier ataque que lanzáramos, simplemente no parecía afectarle. Oí el rugido de la bestia, la princesa comenzó a hundirse en el suelo, la presión del escudo comenzaba a fatigarla.
Me levanté a trompicones, mientras trataba de ignorar el dolor. No entendía que pasaba con mi cuerpo, ni porque mis emociones no podían hacer emerger nada para detener al causante de la destrucción y por encima de todo, éramos los únicos sobrevivientes.
Apenas pensaba en esto cuando vi como el agua cedía ante el enemigo y la princesa era golpeada mortalmente por la bestia, lanzándola varios metros atrás, cayendo como si fuese una piedra. No hubo movimiento, no se levantó. Nada.
Fragmentos en mi mente comenzaron a inundarme, tanto de mi hermosa Sakura como de la princesa, vivencia, risas, enojos, lágrimas. Todo. Grité al verlas yacer ante mis pies, en un charco de sangre, inmóviles, sin vida. Ellas no estaban muertas, ella no estaba muerta. Vi que un charco de sangre comenzó a rodearle. La bestia comenzó a reír maquiavélicamente.
Mi Sakura estaba muerta.
Ese pensamiento me inundó de ira y rabia. Grité desesperado, ahogado en una tristeza infinita. Un vacío que comenzó a comerme a velocidad.
Sakura está muerta.
Solo eso pensaba. Nació en mi la venganza, todo lo que había pasado en ese lugar para que todo acabara así, no había hecho nada. No deseaba que esto pasara, pero pasó, y eso es lo que carcomía mi corazón. Mi cuerpo se inundó de energía rojiza, solo deseaba hacerlo pedazos, y eso era lo que iba a hacer.
La bestia se acercó a mi veloz, pero lo detuve con una sola mano, incinerándolo con mi fuego. Esta gimió de dolor, pero luego saltó para salirse de ese infierno y atacarme desde el cielo, lanzando golpes de oscuridad que esquivé con facilidad.
Muerta.
—¡No es cierto! –grité mientras lo enterraba en el suelo de una sola patada tras impulsarme con mi fuego
La bestia rugió adolorida, comencé a convocar golems de tierra que se lanzaron al ataque. Comenzaron a desmembrarlo hasta quedar solo él. Yo me acerqué sintiéndome psicópata, tomé agua y fuego y los lancé contra él sin piedad, solo podía oír sus gritos. Y eso no era suficiente. Los ataques lo dejaron incrustrado en el suelo, calcinado, pero increíblemente vivo.
—¡No voy a dejar que vivas más! –grité
Metí mi mano en su pecho, comenzando a destrozarlo. Saqué la piedra de la creación y destrucción, destruyéndola con mi poder. Le arranqué el corazón mientras veía como yacía sin vida en ese lugar. Todo había acabado. Corrí hacia la princesa, pero sentía que ella era mi Sakura, la que me había defendido hasta su último aliento. La tomé entre mis brazos, mi poder se apagó. Solo atiné a abrazarla, no sentía su pulso. Comencé a llorar en silencio. No podía ser que no hubiera logrado salvarla, no había logrado salvar a nadie.
¿Cuál es tu deseo?
Levanté la vista hacia una pequeña niña que había aparecido en el lugar, traía unas hermosas alas, y brillaba tenuemente. Rubia. Esperó mi respuesta.
—Que ellos vivan, y que el mal que se erradicó, no vuelva de nuevo a perturbar su paz –solté serio
—Ahora, dame tu mano, juntos haremos eso realidad –sonrió la niña
Le creí. Tomó mi mano y una luz nos invadió a ambos. Sentía un cosquilleo interno, tibio y tranquilo. Me sumergí en ese sentimiento.
"Descansa, haz hecho un buen trabajo, joven Lee"
Sonreí. Simplemente sonreí. Dejé que ese sentimiento me embargara.
De repente, sentí que alguien me llamaba. Abrí mis ojos pesadamente. Vi que estaba en brazos de Sakura, pensé que era un sueño. Me acomodó en su hombro, susurrándome cosas que no entendía. Cuando logré enfocar mi vista, vi que era la princesa. Y varias personas que me rodeaban. Aún estábamos en el mismo lugar en donde se dio la batalla. Me senté con su ayuda, viendo que estaban vivos. No cabía en sí de la alegría. El príncipe se me acercó.
—Lo has logrado, muchacho –soltó inclinándose ante mi –Gracias
Cuando vi, todos (exceptuando a la princesa) estaban de rodillas, en señal de agradecimiento. Yo enrojecí apenado. La princesa solo rió al verme. Me ayudó de nuevo a ponerme de pie y todos se levantaron. Ella me sostuvo mientras me sostenía la cabeza, estaba mareado. El príncipe me vio preocupado.
—Debes descansar, ha sido algo muy difícil
—No, yo solo quiero regresar ya –solté desesperado
—¿Estas seguro? –preguntó la princesa
—Muy seguro, aún debo proteger mi presente, creo
—Que la buena ventura venga a ti –soltó el príncipe
—Espera, por cierto –me dirigí hacia la princesa –No lo dejes, es un idiota pero estoy seguro que sabrá amarte
—Ya hemos hecho las paces, joven Lee –rió la princesa arreglando mi cabello –Vete en paz, amigo mio
El príncipe pidió espacio, luego sopló sobre su mano. Al instante, frente a él, se creó un portal hecho de luces. Me acerqué al portal. Les agradecí a todos con la mano, vi a Pamelita y a Sunako quienes se despedían de mi con alegría, yo solo sonreí y crucé el portal. Al instante fui transportado en un laberinto de luces, hasta caer en una calle solitaria, era de noche. Todo transcurrió en segundos.
Me levanté pero palpé el suelo, intentando saber si no era un sueño. Comencé a caminar ya que no reconocía el lugar, y debía de ir a casa. Cuando crucé hacia la izquierda, vi que mi hermosa Sakura casi que corría hacia mí. Yo solo la atrapé entre mis brazos, cayendo al suelo por la fuerza del abrazo. Ella lloraba.
—He vuelto a casa, mi Sakura
Al soltar la frase, la besé. No lo pensé. Solo la besé deseoso de estar con ella, diciéndole a mi vida que era real, y que no era un sueño. Besé a mi damicela con todo el amor que pude expresar en ese momento.
Estoy en casa, con mi amada.
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Muajajajajaja
Que tal? Pues yo aquí actualizando ya que en el capitulo anterior no recibi los reviews de siempre, Syaoran y yo nos quedamos pensando que tal vez fue porque nos tardamos mucho o porque no les gusto como iba la historia. Pero bueno, esperaremos a que hayan lectores, sino quien sabe. Espero que les haya gustado este capitulo, esperamos verlos en el siguiente con mas cosas que resolver, ya verán lo que pasara. Por ahora, dejamos a un Syaoran en brazos de su amada. Esperemos que Sakura le corresponda.
Ya ne
