Holaaaaa!!! Siento muchiiiiiiiiiiiiiiiiisimo haberme tardado en subir cap, en verdad lo lamento!! T.T pero bueno... no tenía idea de cómo seguirlo y además ya empecé las clases y me estana dando con un caño u¬¬ la semana que viene tengo que entregar trabajos prácticos y tengo pruebas y la otra semana también y creo que también la otra u¬¬ y la verdad todavía no pude empezar ninguno de los trabajos, hoy recien voy a empezar uno ue tengo que hacer en grupo u¬¬ y tmb tengo que empezar a estudiar!! no quierooooo!! T.T
Pero bueno... aca les traigo el nuevo cap que espero que les guste =) umm creo que está un poco dramático jeje, pero bueno ustedes ya me van a decir. Los dejo leer! =)
Capítulo 13: Dudas
Finas gotas de lluvia comenzaron a caer del cielo. En cualquier momento se largaría la tormenta y aún no habían llegado a la Isla de Honshu. ¡Diablos! Pensaba Nanjiroh Echizen, quien se encontraba en la cabina del capitán, esperando a que éste les dijera la situación en la que se encontraban.
-¿Y, Capitán? ¿Lograremos llegar o no?- preguntó un impaciente Nanjiroh. Hace poco más de tres horas el cielo se había oscurecido y estaba cubierto por grises nubes, anunciando una tormenta. ¿Por qué? ¿Por qué justo en ese momento tenía que haber una tormenta? ¿Qué es lo que había hecho mal para merecerse eso? ¿¡Qué!?
-Me temo mucho señor Echizen que no llegaremos a la Isla de Honshu para ésta noche- le comunicó el Capitán- tendremos que pasar la noche en Okinawa, es la isla más cercana, luego cuando la tormenta cese nos dirigiremos a la Isla de Honshu y desde Okinawa hasta allí es un viaje de 2 o 3 horas- continuó.
¡Mierda! El plan era ir hasta Honshu y buscar allí a su hijo y a Sakuno, pero esa maldita tormenta lo había cambiado todo. ¡Todo!
-¡Agh, está bien! Pero espero que no haya más complicaciones- dijo antes de salir de la cabina y dirigirse a la suya.
Allí lo estaba esperando Keiichiro Ichikawa, que estaba esperando las noticias.
-¡Qué sucedió señor Echizen?- preguntó ansioso el padre de Sakuno.
-Tendremos que pasar la noche en Okinawa- comenzó – la tormenta no nos dejará avanzar- dijo frotándose la frente. Estaba frustrado- cuando la tormenta cese podremos continuar- finalizó.
Sorpresa cubrió el rostro del más viejo.
-P-pero ahora solo tendremos tiempo de revisar dos islas... ese tal Keigo se apoderará de su empresa, no encontraremos a nuestros hijos, n-no... llegaremos a tiempo- terminó de decir.
-No se preocupe Keiichiro- intentó tranquilizarlo Nanjiroh- ya encontraremos una forma, nada nos impedirá encontrar a nuestros hijos y a mí recuperar mi empresa- dijo convencido- no tenemos que perder las esperanzas, recuerde Keiichiro, la esperanza es lo último que se pierde- le dijo con una leve sonrisa en su rostro.
-Tiene razón señor Echizen, mucha razón- dijo sonriente Keiichiro mientras una fina lágrima resbalaba por su mejilla.
-Estamos por llegar a tierra firme- se escuchó la voz del Capitán a través de los altoparlantes. Aquél anuncio puso en alerta a los dos hombres.
Estaban por llegar. Bueno, no les haría mal revisar también Okinawa para saber si sus hijos estaban allí o no. Solo esperaban que la tormenta cesara pronto para que así puedan continuar con su búsqueda.
-Solo nos queda esperar y rezar- dijo en un tono bajo el padre de Ryoma.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
-¿Cuánto crees que falte para llegar a la Isla Kintarou-kun?- preguntó una casi desesperada y nerviosa Sakuno.
-Falta un poco menos de media hora Sakuno-chan- le respondió con una amable sonrisa aunque su rostro reflejaba seriedad. Una gran tormenta se avecinaba, algo raro para aquella época, pero bueno, los cambios así repentinos de clima ya habían sucedido en otras ocasiones, no les debería parecer tan raro.
-Espero que lleguemos a tiempo, antes de que comience a llover- dijo en tono bajo y preocupado la castaña.
-No tienes por qué preocuparte Sakuno-chan, llegaremos sanos y salvos- le respondió Kintarou con una sonrisa- además aquí está Ryoma para protegerte y, además, yo estoy también dispuesto a protegerte- le dedicó una mirada intensa.
Las mejillas de Sakuno se sonrojaron levemente. Kintarou la estaba mirando de una manera intensa y penetrante, y aquello la incomodaba. ¿Qué tal si Ryoma veía eso? ¡Pensaría cualquier cosa! Y lo que menos quería era que Ryoma se enfadara con ella por creer cosas que no eran.
-Eh...etto...- no sabía qué decirle.
Kintarou la interrumpió.
-Ven Sakuno-chan, vayamos a tomar un poco de té, eso te aliviará los nervios- dijo tomándola de la mano, haciendo que el sonrojo de Sakuno se hiciera más evidente y la llevó a la pequeña cocina.
Una vez llegaron, Kintarou le indicó la pequeña mesa y silla que había allí y le dijo que tomara asiento.
-Toma asiento Sakuno-chan, yo te prepararé el té- le dijo con amabilidad el pelirrojo mientras se dirigía a encender la cocina y a verter agua en un jarrón para luego ponerla a calentar.
Se dirigió hacia uno de los muebles que allí había y de allí sacó dos tazas. Una para él y otra para Sakuno.
Diez minutos después, Kintarou se encontraba poniendo una de las humeantes tazas frente a Sakuno y también unos dulces para acompañar el té.
-Vamos Sakuno-chan, tómate el té, te hará bien y también come algunos dulces, están deliciosos- dijo casi infantilmente el pelirrojo mientras agarraba una de las masitas que había en la bandeja y llevándosela a la boca para luego masticarla y tragarla.
Sakuno llevó su taza hacia sus labios y dio un corto sorbo. Umm el té estaba delicioso.
Decidió probar uno de los dulces que había en la bandeja. También estaban deliciosos.
Y así estuvieron durante un rato hablando y riendo, ante las payasadas de Kintarou. Estar con él le había levantado el ánimo. Ya casi se le había olvidado la situación en la que se encontraban.
Ninguno de los dos se había percatado de la presencia de una tercera persona. Todos ya deben saber de quién se trataba esa persona. Sí, era Ryoma que los miraba a ambos con los celos a flor de piel. No soportaba ver a ese tipo cerca de SU Sakuno.
Nadie más que él podía tener toda la atención de ella.
Era bastante obvio, además de que la misma Kaori se lo había dicho, que Kintarou sentía una gran atracción hacia Sakuno. ¿Con Sakuno sería igual? ¿Estaría ella también atraída por aquél sujeto?
Bueno, tenía que admitirlo. El hombre era de buen ver, era atractivo, sus facciones estaban bien marcadas haciéndole ver como el hombre que era, aunque su actitud demostraba todo lo contrario, era amable, caballeroso, sabía divertirse y divertir a los demás. Todo lo contrario a lo que él era.
Él era también un hombre de buen ver, de facciones marcadas solo que él sí era un hombre en todos los sentidos, no era caballeroso, bueno solo cuando era obligado por su madre Rinko, no era amable, solo cuando lo necesitaba, bueno... casi nunca, su actitud era fría e indiferente. Era casi obvio que Sakuno pudiera fijarse en un hombre como Kintarou.
Claro, se había fijado en él, como todas las demás mujeres lo hacían, pero luego había aparecido una mejor opción. Y esa otra opción era Kintarou. Una persona que era más parecido a ella que él mismo. Ahora que lo pensaba, él no se merecía una mujer como Sakuno. Ella se merecía a alguien mejor, alguien que se le pareciera a ella y que la comprendiera. Y creía que ese alguien podría llegar a ser Kintarou.
Éstos eran los pensamientos que cruzaban la mente de Ryoma al verlos a ambos reírse divertidamente y pasarla bien estando juntos mientras él se dirigía de nuevo a su cabina.
Luego de que Ryoma se fuera, se escuchó un fuerte sonido que venía de la cocina. El lugar donde estaba Sakuno y Kintarou. Era el intercomunicador que le había dado Yue. Kintarpu apretó un botón y se escuchó la voz de Yue.
-Señor Kintarou, en pocos minutos llegaremos a la Isla- se escuchó decir. Sakuno prestó atención.
-Bien Yue, le avisaré a Kaori-chan y también a Ryoma- le contestó Kintarou y luego la comunicación entre ellos se cortó.
-Yo iré a avisarle a Ryoma- se apresuró a decir Sakuno antes de levantarse de su asiento y dirigirse a su cabina.
Una vez allí se adentró y vio a Ryoma sentado al borde de la cama como su rostro entre sus manos mientras que sus brazos se apoyaban en sus rodillas. Sakuno al verlo así se acercó y se sentó juntó a él mientras apoyaba su pequeña mano sobre su hombro y le preguntó con preocupación notable en su voz.
-¿Ryoma?- mas él no le respondió. Sakuno volvió a llamarlo por su nombre- ¿Ryoma?- ésta vez sí le respondió, aunque con otra pregunta.
-¿Me amas?- fue lo único que dijo o más bien, preguntó.
-¿Qué?- preguntó. La había tomado por sorpresa.
-¿Que si me amas?- preguntó levantando su rostro y mirándola a los ojos. En ellos se podía notar una pequeña chispa de desesperación. Desesperación por oír su respuesta.
-Claro que te amo Ryoma- dijo frunciendo el ceño levemente. ¿Por qué le preguntaba eso? ¿Qué le pasaba? Ryoma sintió un gran alivio- ¿por qué me lo preguntas? ¿es que acaso dudas?- dijo con tono preocupado. ¿Ryoma dudaba de su amor por él? Pero, ¿por qué?
-Es que... no, nada, no importa- respondió rápidamente y se levantó para irse, pero Sakuno lo tomó de la muñeca e hizo que se sentara otra vez junto a ella.
-Ryoma, ¿qué te pasa? Vamos dime, me estás preocupando- suplicó Sakuno.
Ryoma la miró. ¿Decirle o no? Si le decía, se quitaría un gran peso de encima, pero también podría humillarse a sí mismo, pero si no lo hacía se ahorraría la humillación, pero tendría que vivir con aquello por toda su vida. Eligió la opción uno.
-Es que... iba a buscarte cuando te vi con él- comenzó mirándola a los ojos.
¿Con quién? Se preguntaba Sakuno. ¿Con Kintarou? ¿Y eso qué tenía que ver?
-Y pude ver cómo te reías estando a su lado, parecías muy feliz- dijo. Los celos se notaban en su voz. Sakuno lo miraba aún sin entender- entonces me puse a pensar, pensaba en que yo no te merecía, eres demasiado buena para mí, que necesitas a alguien que se parezca a ti, te comprenda, una persona como Kintarou no una persona como yo, un hombre frío e indiferente, además de que es obvio que él siente algo por ti y al parecer algo muy fuerte- anunció. Se detuvo un segundo y miró el rostro sonrojado de Sakuno. Su rostro se había puesto rojo al escuchar decir a Ryoma que Kintarou se sentía atraído por ella- y entonces me pregunté, ¿ella se sentirá de la misma manera que él? ¿estará atraída por él? Y en mi mente apareció una respuesta: si, que tu querrías más a alguien amable, caballeroso que a alguien que no lo sea, alguien como yo...- pero se detuvo al sentir un mano chocar contra su mejilla derecha y sus ojos se abrieron de sobremanera.
Se llevó una de sus manos hacia su mejilla roja y adolorida.
Sakuno acababa de abofetearlo. ¿Por qué?
La miró y vio que ésta tenía el ceño fruncido y sus ojos se estaban llenando de lágrimas, pero ellas no les permitía salir. Quería ser fuerte y no dejarlas salir.
-¿Cómo...- comenzó a decir. Dolor en su voz.- ...cómo puedes decir eso?- formuló.
-Bueno...yo...- pero fue interrumpido nuevamente por Sakuno.
-N-no puedes decir eso- dijo mientras las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas- t-tu eres el único al que a-amé en toda mi vida, l-la única p-persona con la que q-quiero estar, ¡no hay otra persona, solo tú! ¡solo tú!- dijo apuntándolo con el dedo.
Ryoma la miró sorprendido. ¿Lo decía de verdad? ¿Solo quería estar con él? Su corazón se llenó de felicidad al escucharla decir eso, pero sabía que la había lastimado diciéndole esas palabras. Necesitaba disculparse.
-Y-yo... Sakuno... l-lo siento...- dijo levantándose y dirigiéndose a ella. Sakuno había caído sobre sus rodillas mientras las lágrimas caían.
Ryoma se arrodilló junto a ella y, después de varios sin hacerlo, comenzó a llorar junto a ella mientras la abrazaba con fuerza. Bueno, no lloraba de la forma en la que Sakuno lo hacía, pero igualmente las lágrimas caían por sus mejillas.
-Lo siento mucho Sakuno, no debí haber dicho esas cosas, no debí- dijo apretando fuertemente sus párpados para impedir que sus lágrimas siguieran cayendo, pero no funcionó.
Sakuno le correspondió el abrazo a su amado. Le habían dolido muchos sus palabras, pero ella sabía que había sido a causa de los celos. Él se había comparado con Kintarou. No podían compararse. No había nada qué comparar. Ryoma era el perfecto para ella, no importaba si Kintarou era caballeroso, amable, divertido, todo lo contrario a él. Ella lo quería a él y a nadie más.
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Kintarou iba camino a la cabina de Sakuno y Ryoma, para avisarles que ya estaban a punto de llegar, que se prepararan. La lluvia ya había comenzado a caer. No llovía demasiado fuerte, pero en cualquier momento lo haría, así que debían apresurarse.
En su mente se encontraba el rostro de una mujer de cabellos largos castaños-rojizos, ojos rubíes, era Sakuno. Se sentía atraído por ella. No podía decir que estaba enamorado ya que a penas la había conocido, pero sí se sentía atraído por ella.
Sabía que ella estaba con Ryoma, pero no podía evitarlo. Era tan amable, simpática, hermosa, se notaba que se preocupa por los demás, era tan... perfecta. Nunca había encontrado una persona así. Ryoma era afortunado. Esperaba de todo corazón que no la dejara ir, ya que parecía un hombre que había sufrido mucho con éste asunto del amor. Pero, si él la dejaba ir en algún momento, cosa que dudaba, él no dudaría en ir tras ella e intentar conquistar su corazón, no lo dudaría.
Llegó hasta su cabina y cuando se disponía a golpear la puerta escuchó una voz ronca y triste hablar en la parte de adentro. Era Ryoma.
¿Estaban hablando sobre él? Había escuchado su nombre, entonces podría ser que sí. ¡Esperen un momento! ¿Ryoma estaba comparándose con él? No, no, eso no podía ser. ¿Por qué lo haría? Una sola respuesta vino a su mente. Celos.
Ryoma estaba celoso de él. Él creía que Sakuno se merecía a un hombre como él, amable y caballeroso, no uno como él, frío e inexpresivo. Sus ojos se habían abierto de par en par.
Luego escuchó un estridente sonido. Sakuno lo había abofeteado, él podía decírtelo.
Escuchó sollozos provenientes de Sakuno. Sakuno estaba herida y mucho. Luego escuchó gritos. Sakuno le decía que él era la única persona para ella, la única.
Eso entristeció a Kintarou, auque eso ya lo sabía, pero dolía escucharlo de ella.
Ryoma le pedía disculpas y al parecer ella las había aceptado. Los sollozos se iban disipando.
Kintarou se apoyó contra la puerta con un suspiro de resignación. Al parecer nunca podría tener el amor de Sakuno, ni siquiera aunque Ryoma la abandonara. Otro suspiro de resignación dejó sus labios...
Se acabó, ¿les gustó? ¿estuvo un poco o mucho dramático? bueno espero que les haya gustado jaja... emm creo que Ryoma salió un poco mucho OoC jeje lo siento, pero bueno... espero que igual les haya gustado! espero que no me maten x la tardanza! T.T y tmb espero que me dejen review así sé si les gusta o no... bueno me voy, se cuidan y q tengan unas Felices Pascuas y que coman muchos huevos de chocolate!! yumi! XD jajaja xauuuuuu...
