Capitulo 14

Regresaron al hospital a primera hora de la mañana, el médico ya había pasado a reconocer a Lucian y llevarle a hacer una última prueba con la que corroborar que estaba bien del todo. Y así fue, le dieron el alta esa misma mañana y le mandaron a casa para alegría de todos.

—Necesita descansar aún unos cuantos días—explicó el médico—Aquí tienen el parte médico, entréguenselo a su médico de cabecera. Puede que le duela la cabeza, que tome un analgésico pero si el dolor es muy fuerte o tiene fiebre, no duden en venir.

—Así lo haremos, muchas gracias—dijo Burt estrechando su mano.

—Al menos me libraré unos días de ir a clase—comentó Lucian mientras se vestía.

Kurt estuvo a punto de saltar, pero una mirada de Finn le hizo contenerse. Mejor no enfadarle hasta que llegasen a casa y pudieran hablar. Suspiró resignado y dejó que su madre ayudase a su hijo a terminar de vestirse y recogiera sus cosas. Le habían llevado algo de ropa nueva, la del día anterior estaba arrugada y sucia. Kurt en persona se había encargado de escogerla, tomando adrede una campera suya vieja roja y unos vaqueros. Al verlo vestido de esa manera y con su pelo lacio, era como si Kurt se estuviera viendo reflejado en un espejo, ¡es que eran idénticos!

Regresaron a casa divididos en dos coches, Finn y él con Blaine y Lucian con sus padres. Nada más llegar Carole acompañó a Lucian hasta su habitación para que se echase a descansar, momento que Kurt aprovechó para hablar con su padrastro y pedirle que se llevase a su madre fuera.

—Voy a hablar con Lucian y necesito estar a solas con él—explicó mordiéndose el labio—Finn se quedará conmigo, entre los dos le vamos a contar todo.

Burt asintió y en cuanto bajó su mujer le explicó el plan de Kurt y decidieron salir a desayunar, cruzando los dedos para que todo saliera bien.

— ¿Preparado? —preguntó Finn una vez a solas.

Kurt asintió y acercándose a Blaine le besó suspirando en los labios.

—No te muevas de la cocina oigas lo que oigas—le pidió tomándole de las manos—Prefiero que no se quede mi madre porque sé que tratará de ayudar y en cuanto oiga algún que otro grito subirá para que no nos tiremos de los pelos, pero es mejor que Lucian se desahogue y si necesita gritar que grite.

—Lo vas a conseguir Kurt—dijo Blaine con mucho optimismo—Sé que lo harás.

Kurt sonrió con timidez y se despidió con otro beso. Se reunió con Finn y subieron las escaleras. Llegaron a la puerta de la habitación de Lucian y entró primero Kurt sin llamar.

Lucian se encontraba en la cama con los ojos cerrados. Dormía, pero no parecía que descansara. Más bien tenía una pesadilla, o recordaba algo que le hacía gemir y negar con la cabeza en sueños...

Estaba muy enfadado con Kurt, siempre lograba hacerle estallar y estropearle los planes. Como esa tarde, tumbado en la cama de Eddie se dejaba besar con los ojos clavados en el techo. No podía apartar esa imagen de su cabeza…. hasta que sintió que Eddie colaba una de sus manos por el borde de su pantalón.

Se puso tenso, quiso decirle que no pero no quería que pensara que era aún un niño. Lo suyo le costó que se fijase en él y dejara a un lado la diferencia de edad que los separaba. Pero no podía sacarse a cierta persona de la cabeza y Eddie lo notó, dando el beso por finalizado.

— ¿Qué te pasa? —preguntó Eddie resoplando.

—Perdona…ya sabes, es Kurt—contestó Lucian también resoplando.

— ¡Siempre es Kurt! —Exclamó Eddie con cansancio—Olvídale y sigamos por donde lo hemos dejado.

Se inclinó de nuevo sobre él sin darle tiempo a reaccionar, moviendo su mano contra ese bulto que sentía caliente contra su palma.

—Eddie, ¡no! —murmuró Lucian moviéndose.

—Vamos, sé que lo estás deseando—susurró Eddie contra sus labios.

Volvió a apoderarse de ellos cortándole la respiración. A Lucian no le gustaba que le besara de esa manera tan brusca, le hacía daño y por más que gimiera contra sus labios solo lograba excitar más a Eddie y que su mano luchara contra sus bóxers para llegar hasta su miembro.

Negó con la cabeza de nuevo y se retorció hasta lograr salir de debajo de su cuerpo.

—No quiero—dijo entre jadeos.

— ¿No? Llevas toda la tarde calentándome, ¡ahora no te hagas la estrecha! —gruñó Eddie.

—He dicho que no quiero—repitió Lucian—Lo siento, hoy no soy una buena compañía.

Rodó por la cama y se levantó de ella. Eddie se sentó mejor y le observó buscar por el suelo la camiseta que le había quitado minutos antes. No lo entendía, nada más entrar por la puerta se le echó encima apoderándose de sus labios, susurrándole al oído que ya estaba preparado. Le había puesto tan cachondo que casi se corrió en su ropa interior, pero pudo controlarse y llevarle hasta la cama quitándole parte de la ropa por el camino.

Pero por más que le besaba, la mente de Lucian parecía estar a miles de kilómetros.

—Me voy a casa—dijo Lucian volviéndose— ¿Me llevas?

A Eddie no le apetecía mucho, pero no podía negar que Lucian le atraía mucho, más desde que supo que era aún virgen y él sería el primero en probar su cuerpo. Empezaba a cansarse de sus niñerías, pero la visión de verle retorciéndose bajo su cuerpo llorando de placer era algo que no podía dejar escapar.

Maldijo por lo bajo y se levantó con pereza. Tomó las llaves de su coche y salieron del piso que compartía con unos amigos. Una vez en el coche condujo en silencio, a su lado Lucian sabía que le había hecho enfadar y quería recompensarlo.

—Dentro de unos días se irán mis hermanos—empezó a decir sonriendo con esfuerzo—Entonces seré todo tuyo.

—Nos lo estábamos pasando muy bien hasta que salió el tema del raro de tu hermano… ¡pasa de Kurt de una vez! —estalló Eddie.

—No puedo—susurró Lucian .

—Será que no quieres—resopló Eddie—Si de verdad me quisieras, mandarías a tu hermano a la mierda. Me estoy cansando Lucian, te creía más maduro. Tal vez debería dejarte en casa y luego ir a ver si encuentro a alguien mucho más dispuesto…

—Por favor, no me dejes—suplicó Lucian poniendo una mano sobre su muslo—Eres…eres lo único que tengo…

Eddie se le quedó mirando procurando no sonreír, le tenía comiendo de su mano y no quería delatarse aún. Seguiría fingiendo que le iba a dejar por niñato hasta obtener lo que más deseaba, entonces sí que le dejaría sin mediar palabra. Así aprendería la próxima vez a no ser tan infantil.

—No te enfades, por favor—siguió suplicando Lucian—Prometo recompensarte.

—Puedes empezar ahora—murmuró Eddie.

Lucian le miró sin entender, hasta que Eddie movió la pierna y entonces lo comprendió. Tragó saliva con esfuerzo y llevó la mano más arriba, la puso sobre el bulto que destacaba en los vaqueros de Eddie y empezó a acariciarle con suavidad.

—Si….buen chico…—gimió Eddie en susurros.

Siguió conduciendo mientras que la mano de Lucian le masturbaba a través de la tela, jadeando y dejando escapar algún que otro grito. Era muy bueno, debía reconocerlo, tendría que preguntarle donde había aprendido…

— ¡Cuidado! —gritó Lucian de repente.

Eddie dio un volantazo. No sabía cómo había podido pasar, cerró los ojos un segundo cuando empezó a sentir que le llegaba ya el orgasmo y al abrirlos tenía una farola en mitad del camino. Quiso esquivarla, pero…no pudo…

— ¡Nooooooo…..!

Lucian se incorporó en la cama jadeando, miró a su alrededor buscando a su madre con la mirada pero no estaba, en su lugar vio a Kurt quien le miraba a su vez realmente asustado.

— ¿Estás bien? —preguntó Kurt acercándose a la cama.

Lucian asintió con la cabeza al tiempo que se recostaba de nuevo. Tenía la respiración agitada, sentía que el corazón se le iba a escapar del pecho.

—Has tenido una pesadilla—dijo Kurt arrugando la frente—Te agitabas y…

— ¿Qué haces aquí? —interrumpió con brusquedad Lucian— ¿Dónde está mamá?

—Ha salido a desayunar con Burt—contestó Kurt —Lucian, tenemos que hablar

—El médico ha dicho que necesito descansar—murmuró Lucian cruzándose de brazos—Y no tengo nada que hablar contigo.

— ¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó Kurt yendo directo al grano.

Lucian sonrió y se le quedó mirando alzando una ceja, llevada días esperando que Kurt tuviera las agallas necesarias para hablar por fin del tema.

—Eso da igual Kurt, lo que importa es porque nunca me dijiste nada—dijo Lucian yendo también directo al grano.

—Lo hice por tu bien—murmuró Kurt.

— ¿Me ves bien? —estalló Lucian sin quererse contener— ¿Cómo te crees que me sentí cuando lo supe?

—No lo sé, me gustaría que me lo explicaras—contestó Kurt tratando de no echarse a llorar.

Pero Lucian se negaba a hablar. Kurt nunca le había contado nada y él tampoco quería explicarle nada. No tenía ganas.

—Mamá…tu abuela te mandó limpiar el desván, diste con la foto y no comprendías nada, ¿verdad? —Empezó a decir Kurt —Estarías muy asustado, nadie jamás te había contado nada y no sabías a quien preguntar porque…

—No hables como si supieras por lo que he pasando Kurt—interrumpió Lucian fulminándole con la mirada—Porque no tienes ni puta idea.

Kurt se quedó sin habla, una vez más Lucian usaba ese tono de voz y esas palabras que tanto daño le hacían. Estaba claro que le odiaba, y no le iba a perdonar nunca.

—Todo mi mundo se ha ido a la mierda Kurt—dijo Lucian mirándole con odio— ¿Quieres saber cómo me sentí al ver tu foto? Sentí que me moría, enseguida supe que yo era ese bebé que estabas esperando porque me he pasado toda la vida oyendo comentarios de la gente diciendo lo mucho que me parezco a ti, que tengo tus mismos ojos y la misma sonrisa. Nunca les di mucha importancia hasta el día en que mamá me obligó a limpiar el desván, vi tus cosas y me picó la curiosidad….debiste quemarlo todo Kurt, si no pensabas contarme nunca la verdad no debiste dejar tantas pistas.

—Te lo quería contar en el momento adecuado—murmuró Kurt.

—Ya, cuando tuvieras tu vida resuelta, ¿verdad? —resopló Lucian—El grupo ya no existe, ya no estás tan ocupado en él y ahora tienes tiempo para mí. ¡Pues yo no quiero! No te quiero volver a ver, has destrozado mi vida y jamás te lo pienso perdonar.

—Kurt solo hizo lo que creyó correcto—interrumpió Finn de repente.

Kurt se volvió mirándolo con los ojos llenos de lágrimas. Le había dicho que le dejaría hablar a solas con Lucian, pero no pudo permanecer más tiempo en el pasillo escuchando las voces que le llegaban a través de la puerta. No, Finn no podía seguir escuchando como Kurt se dejaba avasallar por su hijo.

—Era solo un niño y tenía por delante hacer realidad no solo su sueño sino el mío, el de Sebastian y el de Elliot—siguió diciendo Finn—Había mucha gente pendiente de su decisión. Se sacrificó por nosotros.

—Fue muy egoísta, ¡no pensó en mí jamás!—gritó Lucian.

— ¡No digas eso! —gritó Finn a su vez—Kurt siempre te tenía presente, no había un día que no pensara en ti, una noche que no se fuera a la cama llorando porque te echaba mucho de menos. Incluso escribió una canción solo para ti.

Lucian resopló al escucharlo, como si saber que su hermano….su padre le había escrito una canción fuera a cambiar algo. Seguramente fue un éxito que logró que ganasen mucho dinero. Todo lo que hacía Kurt era por su propio bien, nunca pensando en él.

In the nitgh—aclaró Finn—Todo el mundo cree que la escribió pensando en mi, en nuestra relación de hermanos pero la verdad es que siempre se refirió a ti. Y lo sabes, lo pone en la foto por detrás. Lo has leído. Eres tú quien corre por sus venas, eres su…su todo. Su vida entera.

Lucian sentía que se le llenaban los ojos de lágrimas. Estaba cansado ya de seguir fingiendo, de querer ser alguien que en realidad no le gustaba. Y de hacer cosas que no quería solo para agradar a la persona equivocada y sentirse así amado por alguien.

—No te estoy pidiendo que me perdones, porque sé que…lo que hice fue horrible—intervino Kurt ya más calmado—Solo quiero que me comprendas. Tenía tu misma edad y estaba muy asustado, al igual que tú quería comerme el mundo, era un niño y quería divertirme sin pensar en las consecuencias.

—Cuando me puse tu ropa…me convertí en otra persona—explicó Lucian para sorpresa de Kurt, quien se esperaba que de nuevo le gritara—Quería saber cómo eras a mi edad, con tu ropa me veía muy sexy y capaz de hacer todo lo que quisiera…había vivido en una mentira y solo quería escapar, no pensar en nada…no quería volver a saber nada de ti porque sentía que me habías abandonado…creía que no me querías…

— ¡Lucian, no! —Exclamó Kurt yendo a su lado y abrazándolo—Nunca dejaré de quererte. Eres mi hijo.

Lucian rompió a llorar. Llevaba tiempo actuando de esa cruel manera para que nadie viera lo que le pasaba de verdad. Estaba muy asustado, esa vida que siempre había llevado era toda mentira y no sabía que pensar. Solo quería odiar a alguien, y ese alguien era Kurt. Su padre, creyó que le había dejado al cargo de sus abuelos porque era un estorbo en su carrera.

Pero sus ojos le decían todo lo contrario. Había luchado mucho para que a él no le faltase nada, hizo muchos sacrificios y estuvo a punto de perder a la persona que más le amaba y con la que quería compartir su vida…una vida que a él le dejaba fuera, claro…

— ¿Podrás perdonarme algún día? —preguntó Kurt en voz baja.

Lucian asintió con la cabeza y alzó la mirada, Kurt le miraba con lágrimas en los ojos y tras él Finn también lloraba.

— ¿Qué me va a pasar ahora…papá? —preguntó Lucian en voz baja.

Kurt no le supo contestar, Lucian al fin le había aceptado y perdonado, y al día siguiente Blaine se iría. Tenía trabajo en Nueva York y a él le gustaría acompañarlo. Pero… ¿cómo poder llevarse a Lucian , arrebatarlo de esos padres que tan bien le habían cuidado? ¿Cómo iba a volver a abandonarlo?


Pido disculpas por no actualizar anoche, pero mi salud está por el suelo últimamente. Me preguntaron si podía subir el capítulo final y el epilogo, pero lamentablemente no puedo. Al epilogo le faltan un par de cosas por modificar y agregar, así que estará listo para mañana, espero que sepan comprender. ¿Comentarios?