13.- Interludio y respuestas
Dado que Draco recibió las nuevas órdenes de continuar siendo amigo de "Potter", pero desistir de los planes de conquista (los cuales "ejecutaría" Snape), Draco no vio problema en continuar charlando y pasando el tiempo con su nueva persona favorita, aunque no lo diría en voz alta ni muerto.
Ante todo, era un Slytherin, y el resto de su casa, era probable que no viera con buenos ojos su "amistad" con Granger. Sin embargo, el defendería esa amistad insistiendo en que no podía hacerse solo amigo del cara-rajada sin incluir a alguno de sus otros "amigos" y Granger era la más soportable de su "circulo interno".
Sí, eso debía funcionar.
Mientras Draco llegaba a sus propias conclusiones, el resto de los de su año no estaban en mejores condiciones. Zabini se encontró a si mismo fantaseando con haber pasado el día de San Valentín con la comadrejita, pensando en cómo sería besarla y luego descartando sus propios pensamientos como "antinaturales", Theo solo contaba los días sabiendo que más pronto que tarde estaría cortejando a su Gryffindor. Mientras tanto, Parkinson se descubrió pensando en que podía haber poseído a su "novio-no-oficial" de pasar tiempo con Granger, aunque debía aceptar que la sangresucia últimamente se vestía decentemente.
Por el lado de los maestros, Remus no estaba ni preocupado ni acongojado ni nada. Si algo sabía de Lily Potter es que ella no dejaba cabo sin atar. Sabía que al final de este alocado plan, todo saldría bien y simplemente fluyo con las cosas y disfrutaba de tener de vuelta un trabajo estable que no implicará arriesgar su vida constantemente y que estaba empezando una relación con la adorable Tonks. En el fondo de su corazón, sabía que Sirius estaría feliz con él y su decisión de estar con Tonks, a pesar de lo sobreprotector que era Sirius con su familia y sus amigos.
Minerva McGonagall entendía perfectamente la casi permanente sonrisa en Severus, no es que no le diera algo de miedo verlo sonreír, pero cuando veía las miradas discretas que se daban entre él y Harry y ese cuello de tortuga que no parecía encajar del todo en los hábitos del chico. No había que ser un genio para saber lo que había pasado y continúo pasado desde el día de San Valentín. Lo que le impresionaba era más bien el hecho de que Voldemort no hubiera llamado al hombre para obligarle a revelar porque parecía querer la compañía del chico, a menos que esas fueran las órdenes del señor oscuro, lo que de hecho era algo irónico tomando en cuenta que ellos estaban unidos.
Los demás profesores que habían asistido a la boda y los amigos de Harry y miembros del ED, en cambio, estaban sorprendidos de que Harry pareciera querer genuinamente al profesor y que este fuera reciproco en sus sentimientos. No había necesidad ya de explicar el cuello de tortuga, sabiendo que algunas personas tenían "complejo de vampiro". Lo más probable es que Harry tuviera marcas de amor en todo el cuerpo si su ropa indicaba algo.
Aún nadie lograba sacarle el chisme a Harry… excepto Hermione, quien había tomado nota de lo que le dijo Harry. Tenía algunas ideas perversas para cuando tuviera en sus manos a cierto hurón y la idea de ponerle unas orejitas sonaba tentadora, pero primero lo primero, debía trabajar al hurón un poco más antes de tenerlo como masilla entre sus manos.
Hermione Granger empezó sutil, cuando Draco estaba cerca y sentía su mirada, ella se llevaba la punta de la pluma de escribir a sus labios y la chupaba ligeramente, distraída y con la mirada "perdida en el espacio", pero calculando el momento preciso de sacar su lengua y pasarla lento sobre sus labios.
La primera vez que hizo ese movimiento, fue durante la clase de pociones y el sonido de un frasco de tinta rompiéndose fue casi estruendoso en la bastante silenciosa mazmorra. Draco se disculpó profusamente pero convocó el frasco roto con su varita y evitó pararse de su asiento hasta que acabó la clase y fue el primero en salir disparado del aula cuando la clase termino.
Hermione estaba muy complacida de sí misma ese día y a Severus no se le paso la acción de la niña ni la respuesta del rubio. Así que empezó a observarlos y noto señales en ambos de que querían algo más uno del otro que una amistad, luego vio a su esposo y noto una sonrisa petulante muy parecida a la suya, cuando algo salía excepcionalmente bien. Ahora sabía que su esposo estaba detrás de esto y se admiró aún más de lo Slytherin que era su leoncito.
Había pasado más de un mes y los informes de Snape eran alentadores y los informes de Draco le decían que de hecho, Potter había estado buscando afanosamente al maestro de pociones con pretextos y que luego se encerraban en el aula más cercana y salían de ahí con la ropa desarreglada y los labios hinchados.
Todo eso, ya lo sabía el Lord incluso sin los informes, el maldito muchacho hormonal tenía sus sentimientos a flor de piel y trasmitía con cierta regularidad, ecos de los mismos hacia su persona, dotándolo de un conocimiento perturbador acerca de cuánto le gustaba al chico ser montado y que lo mordieran.
Pero además de la vida sexual del adolescente, que él no quería saber, muchas gracias; estaba algo ahí, subyacente y fuera de su alcance, pero había un pulso, un eco reconocible de algo familiar y se preguntó que podía ser. Vivía dentro del niño, pero no era parte de él o su núcleo.
La primera vez que lo sintió fue cuando le dejo ver los recuerdos de Vernon y su ejecución, cuando cerró la conexión, el eco estaba ahí y dio a conocer su presencia en la mente del Lord. Ahora, cada que el mocoso estaba en alguna emoción fuerte, ese eco llegaba hasta él y empezó a sentirlo familiar. Voldemort estaba seguro de que lo conocía, que sabía que era, pero no estaba seguro de cómo proceder.
Además de todo eso, Voldemort tenía que lidiar con una nueva complicación, tenía emociones nuevamente.
Mientras tenía su apariencia serpentina, sus emociones se limitaban al odio, la furia y la "alegría" malsana proveniente del dolor de otros, luego de lo de Vernon, sintió compasión, una emoción que no conoció nunca, ni cuando era adolescente y antes de su "cambio físico", empezó a sentir empatía, alegría real, piedad y otras emociones consideradas parte de la luz. Luego estaba esa fijación con Martha Stewart que se permeo a su personalidad, aunque noto que sus mortífagos le tenían más miedo en esta forma de amabilidad que cuando era un bastardo sin corazón, así que no todo estaba perdido.
Lo malo de tener emociones, es que se encontró siendo amable con sus seguidores, cocinaba para ellos al menos una vez por semana, mimaba a Nagini a quien consideraba su princesita (cosa que la serpiente amaba escuchar de parte de él), y siendo más agradable con Narcissa y Bellatrix, esta última parecía estar bastante interesada en su persona y cuando él cocinaba, ella se ofrecía a ayudarlo.
Él sabía que la mujer estaba enamorada de él y se sorprendió siendo amigable con ella, esperando no darle alas, cuando anteriormente se habría aprovechado de ese enamoramiento.
Definitivamente tenía que aplastar las emociones del chico antes de ir por él y terminarlo, Severus se encargaría de eso una vez que el chico estuviera más enamorado que nunca, Severus revelaría que todo fue solo para obtener su cuerpo y eso destruiría sus emociones, pero antes debía eliminar los sentimientos por su esposo.
El tiempo se le hacía eterno al Lord esperando el momento justo.
Harry había vuelto a cocinar para Severus, lo que hacía feliz a Severus, y Harry notó que Kreacher ahora era inusualmente amable e incluso ayudaba a Dobby antes de que éste requiriera ayuda. Eso era extraño, pero con los elfos, todo era extraño, así que Harry simplemente se encogió de hombros y continuó con sus actividades. Estaba sacando una charola del horno cuando escucho a alguien detrás suyo.
—Huele bien—Dijo Severus abrazando por detrás a Harry quien se sorprendió un poco pero luego se acurruco dentro del abrazo.
—Hice tu favorito, cordero a la menta—.
—No es mi favorito—.
—¿No? ¿Cuál es tu favorito entonces? —Preguntó Harry con sorpresa.
—Uhmm, Harry en mi cama, servido con salsa de chocolate. De hecho, creo que quiero el postre antes de cenar—Harry apenas alcanzó a lanzar un hechizo de estasis en su cordero antes de ser levantado en los brazos de su esposo.
Severus subió las escaleras casi corriendo y abrió su habitación, la ahora "habitación nupcial", ya que Harry mudó sus cosas a su habitación al día siguiente de San Valentín y decidieron convertir la otra habitación en alguna sala de juegos o algo así.
Harry se dejó llevar por su esposo y pronto ambos estaban en la cama, arrancándose la ropa y chupando cuanta piel podían. Harry dejó una marca carmesí en la clavícula de su esposo mientras Severus adoraba marcar el cuello de Harry, de forma que su pequeño demonio de ojos verdes tuviera que cubrirse. Nadie debía deleitarse en el pecado que era el delicioso cuello de su amante.
—Sev… —El jadeo ya era una segunda lengua en Harry—No aguanto… por favor—.
Severus entendió perfectamente lo que quería su Gryffindor así que ocupo la varita para dejarlo preparado con un hechizo de lubricación. No era tan excitante ni tan íntimo como hacerlo de la forma tradicional, pero Harry era bastante entusiasta y siempre era impaciente, así que en los últimos días, el hechizo era el método preferido de la pareja para llegar al punto.
Harry abrió la boca y gimió en éxtasis cuando sintió a su esposo entrando en él, la sensación de ser estirado y llenado al límite era simplemente grandiosa. Severus empezó un vaivén firme y certero, teniendo los pies de Harry firmemente afianzados en sus hombros, de forma que la ceñida entrada estaba a su total merced y su miembro entraba profundamente en Harry, enterrándose hasta la base.
Pronto, todo el sonido de la habitación eran solo los jadeos y gemidos entrecortados, junto con algunos gritos ocasionales cuando Severus daba justo en el punto de placer de Harry. La sensación de saberse el primero y el único en la vida del joven era simplemente embriagadora. Saber que él, Severus Snape, era el que podía convertir al rebelde Gryffindor en una masa nerviosa y a su total merced… ¡Dioses! Severus sabía que era demasiada suerte.
—Harry, mi Harry—Severus dio una estocada firme y algo violenta que hizo gritar fuertemente a Harry. Bajo los pies de su amante y llevo las piernas del chico al lado de sus caderas y siguió embistiendo aunque de forma más corta, pero más rápida. Bajo su cuerpo hasta poder juntar su frentes mientras Harry enlazaba sus piernas detrás de la espalda de Severus, acercándolo más a él—Me encantas. Me encanta darte placer…. Así… tan delicioso… lo apretado que estas…—.
Harry respondió la declaración de su esposo besándolo febrilmente mientras era invadido y lo disfrutaba—Más Sev…—Los ojos verdes estaban nublados por la felicidad y la lujuria, su voz era ronca y baja, apenas más alta que un susurro, pero había algo en la forma de decir su nombre que movió el interior de Severus y bajo un poco el ritmo de sus estocadas, empezando un ritmo lento, pausado, disfrutando de sentir como entraba en su esposo, la forma en que Harry jadeaba, sus mejillas ruborizadas, sus bocas reconociéndose lenta y sensualmente…
Severus sabía que Harry era un fuego en el que él estaba dispuesto a quemarse. Le tomo mucho darse cuenta de que sus sentimientos habían cambiado a algo más profundo que solo un enamoramiento o mera lujuria. Deseaba que Harry fuera feliz, deseaba que estuviera a salvo, incluso a costa de su propia vida o felicidad. Quería darle todo su ser a Harry.
—¡Harry! —El nombre salió de sus labios cuando el clímax llegó, dejando todo su sistema fundido en el placer absoluto y una paz inmensa. Felicidad. Era feliz… junto a Harry.
Los besos post-orgásmicos eran suaves y pausados, hechos para sentirse en su totalidad más que para la pasión desenfrenada. Harry estaba feliz en brazos de Severus, aún unidos por su sexo, la forma en que era retenido, poseído… Harry estaba cayendo más y más por Severus. Estaba enamorado del hombre, no como cuando le gustaba Cho, sino de verdad enamorado. Perdido.
Eso aterraba y maravillaba a Harry por igual. ¿Severus lo amaría también? ¿O solo tenían este "acuerdo civil con sexo"? Fuera lo que fuera lo que tenían entre ellos, era mucho más de lo que Harry pensó que obtendría de Severus y no estaba dispuesto a dejarlo ir, así que una vez que se deshiciera del sin nariz, iba a convencer a Severus de que debían continuar casados. No iba a permitirle al hombre alejarse.
Severus salió de Harry y le permitió acurrucarse junto a él de forma que su rostro quedó enterrado en su cuello, podía sentir la cálida respiración y los suspiros felices que el chico emitía contra su piel. Severus pensaba que sería un verdadero idiota si permitía al chico alejarse cuando la guerra terminara. Sabía que sería una dura batalla.
Hasta ahora, sus amigos y familia "adoptada" habían estado conformes con su "matrimonio" por que suponían que este sería transitorio y luego Harry podría buscar una buena bruja y tener un montón de bebés babeantes.
Sobre su cadáver si él tenía algo que decir.
La sola idea de que Harry tuviera a alguien más en su vida era intolerable, le enviaba oleadas de desesperación el simple hecho de imaginarlo junto a alguien más y sabía que eso solo significaba una cosa. Estaba perdidamente enamorado de este demonio de ojos verdes y que Merlín amparara al idiota que se atreviera a alejarlo de su lado.
Un gruñido directo de sus estómagos los despertó de la cómoda modorra post-sexo en que estaban sumidos, recordándoles que aún tenían que cenar.
—Vamos Sev, creo que debemos comer—Dijo Harry soltándose de su abrazo y moviéndose hacia afuera de la cama. Un nuevo "collar" de mordiscos adornaba el cuello de Harry mientras una muy clara marca amoratada estaba en la clavícula de Severus. Harry le dio una maravillosa vista de su trasero mientras iba al baño y Severus suspiró. Había tenido más sexo y sonrisas esas últimas semanas que en toda su vida adulta.
Cuando Harry salió del baño, Severus ya casi había terminado de vestirse y cuando Harry estuvo vestido, ambos bajaron y comieron el cordero que Harry había hecho, así como el postre que resulto ser pudín de chocolate.
Esa noche, mientras Severus dormía, Harry se deleitaba observando a su esposo y cuando su respiración se volvió pausada, señal de que estaba profundamente dormido, Harry se atrevió a ir más allá.
—...Te amo Severus—Dijo Harry en un susurro antes de acurrucarse aún más contra su esposo, quien solo reaccionó abrazando un poco más fuerte el menudo cuerpo.
Voldemort sintió como si el fuego quemara su nuevo cuerpo por la forma en que el dolor se había apoderado de él mientras dormía. Lo sintió tan claro como el cristal. El enlace del chico.
Había estado ahí todo el tiempo, frente a sus ojos, solo que no había podido verlo a través de los ojos de su espía por sus escudos oclumánticos impenetrables. En cambio el mocoso era particularmente abierto en cuanto a sus pensamientos y emociones.
Cuando soltó esa declaración de amor, el enlace vibro complacido y él pudo sentirlo en plenitud, la felicidad irradiando por todos los poros del chico.
Severus Snape era el esposo de Harry Potter… ¡y él le había dado el pretexto perfecto a Snape para ser más abierto respecto a su relación!
Decir que el Lord estaba menos que feliz era verse corto, Voldemort está furioso. Consigo mismo y con su espía. Una vez más había subestimado el poder del amor, como a Dumbledore le encantaba llamarlo.
Lo había subestimado cuando intentó matar por primera vez al mocoso, lo había subestimado cuando no entendió el amor que Severus le profesaba a la madre del niño y ahora, lo había subestimado una vez más con el mocoso y sus sentimientos correspondidos.
Porque eran correspondidos a plenitud, el enlace no vibraría así a menos que el amor entre ellos fuera recíproco.
Voldemort odiaba estar equivocado, pero no podía simplemente convocar y matar a Severus, un enlace así de fuerte podía tener consecuencias inesperadas y sumado a la extraña conexión que parecía compartir con el mocoso, no quería estar en el extremo receptor de las consecuencias que romper ese vínculo pudiera traer.
No. Por mucho que odiara admitirlo, tenía que tener paciencia y buscar una forma de eliminar ese vínculo o al menos, matarlos a ambos sin sufrir consecuencias. Mientras tanto, tendría que fingir estar ignorante de esos dos.
Por desgracia, eso significaba tener que soportar los insufribles sentimientos del mocoso y su felicidad punzante y dolorosa.
El hilo negro persistente en la piedra que correspondía a Harry estaba adelgazándose rápidamente. Los duendes que sabían sobre las profecías de la señora Potter simplemente supieron que la hora se estaba acercando y era momento de empezar los preparativos, sacar los objetos de la cámara especial y preparar el papeleo correspondiente, según las instrucciones de Lily Potter.
Griphook empezó con el papeleo mientras Ragnok, un duende especializado en los objetos de la otra cámara anexa a la de las maravillas, hacía los preparativos para la siguiente fase del plan de la señora Potter.
Hace años, cuando Lily llegó con Griphook, ella le dijo que su mundo iba a terminar. Griphook le dijo que con todo respeto, el destino del mundo de los magos no le podía importar mucho menos. Ella le dijo que no se trataba solo de los magos, sino de ellos también.
Les dijo que excavaran más profundo en sus minas, que buscaran en un espacio que todos sus duendes expertos, dijeron que no había nada que valiera la pena explotar. La señora Potter tenía razón, excavaron más a fondo y hallaron la Cámara de las maravillas, un inmenso espacio hueco con miles de tesoros que solo existían en cuentos de su gente y de otras criaturas.
El tridente de Poseidón, el grimorio de Herpo El Loco que se creía perdido, Excalibur, el Grial, el Cráter, el Caldero de Ceridwen, la Fuente de Rhidderch, el Caldero azul de Tyrnoe, el Caldero de Tyrnoc, el Caldero de Branwen, tantos y tantos tesoros… y luego, justo donde dijo la señora Potter, estaban las piedras del "corazón". Los duendes empezaron a dividir todos los objetos en "criaturas" y "magos", luego fue evidente que muchos de ellos estaban entretejidos y la magia de las criaturas mágicas y los magos estaba fuertemente unida, incluso en esas piedras que ahora custodiaban.
Luego estaba esa esfera de cristal enorme que contenía una sola cosa y Lily les dijo que cuando esa pieza dejara de brillar, necesitarían un sustituto y que ella podría proveerles el sustituto, pero necesitaba su juramento de que harían su voluntad al pie de la letra. Confiaba en el corazón amoroso de su hijo, pero el destino a veces era caprichoso y cruel y ella quería dejarle el camino listo en caso de que lo necesitara.
Les dejo a los duendes pergaminos y pergaminos con todas las indicaciones, consiguió la sangre de un hada a la que le mostró lo que sabía, el unicornio fue un juego de niños, en cuanto lo vio, el mismo se acercó, dispuesto a darle algo de su preciada sangre de buena fe y gracias a su marido y Sirius, quitarle sangre a Remus fue más sencillo. Algo dentro de Remus logro controlar al lobo el tiempo suficiente para proteger a su cachorro. Luego, Lily los oblivio para más seguridad, para evitar que se confiaran. Confiarse en tiempos de guerra era muy peligroso.
Los duendes entretejieron las barreras, sumando la sangre del matrimonio Potter y la de los Black donada por Sirius, otorgando así un bastión impenetrable para el heredero de los Potter y su futuro cónyuge. Lily había dejado las piezas en su lugar y luego de que terminó, se dedicó a disfrutar su embarazo y el poco tiempo que pasaría al lado de su hijo, orando por que las cosas salieran bien y que el destino se pusiera de parte suya en esto.
Griphook estaba viendo con sus propios ojos las previsiones de la señora Potter, y ahora estaba seguro, se cumpliría la voluntad de Lily, la salvadora del mundo mágico, aunque solo los duendes lo supieran.
