Esta historia está enmarcada en torno al periodo de Cisma. Lobezno se encuentra en Estados Unidos luchando en varios frentes por aquello en lo que cree. A su vez Tormenta hace un tiempo que ha abandonado Wakanda tras la anulación de su matrimonio por parte de Pantera Negra.

Los personajes que aparecen en este relato pertenecen a Marvel.

XIV

*En japonés*

A pesar de que el coche llevaba las lunas tintadas para ocultar el lugar al que se dirigían, para Logan no fue difícil saberlo. El olor a salitre y a aguas estancadas le indicó que se acercaban a la bahía de Tokio, y dada la naturaleza del encuentro, llegó a la conclusión de que debía de ser hacía una zona industrial. Se lo hizo saber a Yukio.

*-Un lugar como otro cualquiera -contestó su amiga sonriendo. -Así será más fácil para Hank localizarnos.*

Logan no contestó.


Una hora antes

Le había costado mucho hablar con Hank. Llevaba todo el día reunido y para cuando le devolvió la llamada apenas quedaba media hora para que el coche pasase a recogerles en el punto de encuentro acordado.

Le hizo un resumen de lo que habían descubierto y de lo que pensaban hacer a continuación.

Hank quedó en silencio unos instantes, tanto que Logan pensó que la línea se había cortado.

-¿Hank, sigues ahí?

-Sí, mi querido amigo, simplemente estaba pensando...

-¿Algo te huele mal?

-No me gusta pensar mal de nuestros aliados, Logan, pero sí que es cierto que me desconcierta el hecho de que T'Challa no me haya informado de que habían robado unos planos. A parte de que no ha pasado en todo el día por los laboratorios en los que estamos trabajando...

-Bueno, no tenemos apenas tiempo Hank. La cosa es que en un par de horas se celebra la subasta y no sé cómo podemos haceros llegar la localización. Cualquier dispositivo móvil o electrónico está prohibido, y no creo que sean tan aficionados como para dejarnos pasar uno sin que lo detecten.

-Bien -contestó Hank. -Creo que por eso no va a haber problema. Como vinimos directamente desde Nueva York me permití el lujo de traer el Blackbird.

-¿Y eso en qué nos ayuda?

-Paciencia, mi lobuno amigo. -La voz de Hank sonaba jadeante, lo que indicaba que iba corriendo. -En una de las últimas visitas de Forja trabajamos en una pequeña mejora en el Mirlo. Instalamos una especie de detector de mutantes.

-¿Un mini Cerebro?

-¡No, de momento es imposible hacer una réplica de Cerebro a escala pequeña, a parte de que aún así necesitariámos un telépata para poder controlarlo...

-¡Al grano Hank!

-Si escaneamos de antemano la imprenta mutante de un individuo, el Blackbird lo memoriza y lo podrá localizar después. Aún estaba en periodo de prueba, pero creo que puede funcionar.

-¡Eso es impresionante, Hank! Puede localizarme...

-Sí, pero tendrías que estar aquí para hacer ese escaneo. Pero no desesperes. Estoy llegando a la azotea en la que está el Mirlo. Lo que voy a hacer el rastrear el móvil de Yukio y que te detecte a distancia. Pero me va a llevar algo de tiempo, Logan.

-Bueno, tú hazlo lo más rápido posible, el coche pasará a recogernos en breve...

Colgó y le lanzó el móvil a Yukio.

-¿Todo bien?

-Necesitamos tiempo...

-Pues habrá que ganarlo.


El coche llegó a la hora y en el lugar acordado. Era un elegante coche negro de alta gama y del que se apeó un hombre trajeado.

-¿Me muestran la invitación? -preguntó en inglés.

*-¡Veo que la educación ha llegado al mundo del hampa!* -rió Yukio sacando el sobre de la cazadora y entregándoselo.

El hombre trajeado comprobó la invitación y les contempló a ambos interrogativamente. Una joven japonesa con los pelos de punta y ropa estrafalaria y un rudo vaquero no era lo que esperaba, pero él solo era un mandado y se suponía que las identidades debían permanecer en el anonimato, así que le daba igual.

-Saben las normas, ¿verdad?

*-¡Por supuesto!* -contestó Yukio con indiferencia.

-En inglés guapa.

Yukio levantó una ceja socarrona en dirección de Logan, y éste sonrió. Acababan de encontrar el modo de ganar tiempo.

-Nada de guapa -contestó amenazadoramente Logan interponiéndose entre él y su amiga. -No sabes con quién estás hablando.

-No, -se medio disculpó el hombre. -Pero daba por hecho que hablaría inglés...

-Para eso estoy yo aquí, soy su guardaespaldas e intérprete.

*-¡Esto va a ser divertido!* -dijo Yukio todo lo dignamente que pudo sabiendo que no la entendían.

*-Tú haz que te cabreas, tenemos que darle algo de tiempo a Hank...*

-¿Qué ocurre? -preguntó el hombre trajeado.

-La señorita pregunta si es que hay algún problema -Yukio se cruzó de brazos a su espalda.

-¡Ninguno! Ahora sólo tienen que entregarnos los móviles y les pasaré un escáner para comprobar que no llevan ningún dispositivo.

Logan se volvió hacia Yukio como si la tradujese.

*-Voy yo primero. Esperemos que sea tiempo suficiente.*

-No llevo móvil -contestó Logan acercándose al hombre con los brazos abiertos para que le pasase el escáner. Cuando estuvo satisfecho se volvió a Yukio.

*-¿Qué hacemos, Logan?*

*-Tú de momento no le des el móvil.*

Yukio se acercó coquetamente y alzó los brazos al igual que su amigo. Al llegar a la altura del pecho el escáner pitó al detectar el móvil que guardaba en el bolsillo interior de la cazadora.

-¿Qué es lo que lleva? -preguntó el hombre alargando el brazo hacia ella.

*-¡Ni de coña me vas a tocar, colega!* - exclamó Yukio zafándose.

Con un rápido movimiento Logan tenía al hombre cogido del cuello aplastándole contra la ventanilla del coche. El conductor salió rápidamente al ver lo ocurrido y le apuntaba con una pistola desde el otro lado del vehículo.

-¿Qué ocurre? -preguntó confundido.

-Aquí tu amigo, que iba a meterle mano a la señorita...

-Pero el escáner...

-¡Suéltale! -gritó el conductor.

-¡Cuando se disculpe!

-¡Voy a tener que disparar!

Logan notaba que la cosa se le empezaba a ír de las manos. Si comenzaba un tiroteo podía dar por arruinado todo el plan. Entonces el pitido de un R2D2 sonó desde le interior de la cazadora de Yukio. Todos se quedaron en silencio y observaron cómo sacaba el móvil del bolsillo y leía un mensaje.

Sonrió a Logan.

*-¡Hecho!*

Logan soltó el agarre.

-La señorita se disculpa. No recordaba que llevase el móvil -dijo Logan y se metió como si nada en el coche. Yukió se acercó también y poniendo cara de inocencia le dio el móvil al hombre trajeado con un suave ¡Upps! saliendo de sus labios.

Tanto el conductor como el hombre se secaron el sudor de la frente y se metieron también en el vehículo.

-No cobramos lo suficiente -se quejó el conductor poniendo el coche en marcha.