Bosque de la Academia Cross
Nathan sentía como la rabia crecía en su interior, había sido mala idea hablar de eso con las otras dos. Furioso estrelló su puño contra un árbol del cual salieron varias astillas clavándose en su piel. Justo ahora tenían que hablar. El lobo sabía que sus ojos habían recuperado aquella tonalidad rojiza que tenían cuando se había comido a los Boojum. Necesitaba matar algo, lo que sea. Debía alimentarse, sentía sed y hambre nuevamente, alzó la vista y observó como el sol desaparecía y la luna se presentaba. Pobre de aquel que se encontrara a Nathan pues no saldría vivo para ver un nuevo amanecer…
Oficina de Kaien Cross
Los allí presentes habían estado intentando sacar algo de lo que el libro les dijo pero resultaba muy difícil. No podían encontrar algo que sirviera para domar a los demonios y el libro no había proporcionado nada sobre el tema.
- Será mejor dejarlo por hoy – dijo el director y todos se marcharon, Yori apuró el paso hacia su habitación, tenía un mal presentimiento.
Kaname miró a Zero, el cual parecía bastante ensimismado en sus pensamientos como para notar que estaba caminando junto al purasangre sin nadie más alrededor. Kuran pensó que sería una buena oportunidad para acercarse al cazador, rápidamente estrelló con cuidado a Kiryuu contra un árbol, lo que hizo que el otro volviera a la realidad. Kaname apresó el cuerpo del cazador con el suyo y junto sus frentes.
- ¡Suéltame!
- No quiero – dijo el vampiro y apresó las manos del cazador con las suyas para que no pudiera sacar su arma – me estoy cansando de que me ignores Zero – comentó mientras juntaba aún más sus cuerpos y sus labios rozaran, el castaño no aguantó más y besó a Zero. El purasangre intentaba que el cazador le correspondiera y poco a poco comenzó a lograrlo, los labios del cazador comenzaban a moverse regresándole el beso al mayor. Cuando se separaron Kaname notó que Zero tenía los ojos rojos, producto de la sed.
- Puedes beber de mi si quieres – ofreció Kuran mientras dejaba su cuello expuesto para el cazador, el cual no pudo controlarse y terminó hundiendo los colmillos en la piel del castaño. Kaneme tuvo que tragarse un gemido de placer al sentir los colmillos de Zero en su piel.
El de ojos amatistas bebía con avidez del purasangre, su sangre era tan deliciosa y él tenía tanta sed que no pudo evitar morderle. Cuando se hubo saciado, Zero, sacó los colmillos del cuello de Kaname y lamió la herida para que cicatrizara.
- ¿Por qué lo hiciste? – preguntó Kiryuu, sabía que no era correcto que un purasangre se dejara morder así que estaba intrigado.
- Ya te lo dije, ¿no? – respondió Kuran – porque deseo que te enamores de mi – dicho esto volvió a besar a Zero, quitando los restos de sangre en sus labios – volvamos antes de que alguno de los nobles venga a buscarnos – comenzó a caminar mientras entrelazaba una de sus manos con la de Zero, quien estaba muy confundido como para intentar separarse.
Cuarto de Anabelle y Sayori
La leona repasaba las palabras que se habían dicho en aquella reunión, ahora entendía por qué algunos preferían ignorar la verdad. La joven estaba recostada en su cama mirando el techo ensimismada, para esta hora ya debían de haber abierto y leído el libro pero eso era lo de menos. Belle cerró los ojos intentando dormir de verdad desde hace siglos, agradecía por dormir, no como Gabriel quien no podía dormir sino quería sufrir.
Con Takuma
El rubio había estado dando vueltas por el campus buscando al lobo pero no lograba encontrarlo, mientras pasaba por los dormitorios de las chicas de la clase diurna olió el aroma de la sangre de Nathan. Preocupado, siguió el olor adentrándose cada vez más en el bosque hasta que dio con el demonio.
Nathan hace varios minutos había dejado a la razón de lado y eso se evidenciaba con el cadáver de un zorro rojo que estaba a sus pies. Sintió la presencia de Takuma más no le reconoció y le gruñó amenazadoramente, mostrando los colmillos llenos de la sangre del pobre animal.
- Nathan, ¿qué te pasa? – preguntó el rubio mas su respuesta fue un gruñido, el vampiro recordaba haber visto al lobo tranquilo luego de haberse separado de él hace algunas horas, pero ahora se veía aún más desquiciado que antes y esta vez no tenía nada a mano para matar, salvo al vampiro.
El demonio se agazapó y Takuma se puso a la defensiva, sabía que no tendría oportunidad contra Gabriel pero tenía que pararlo de alguna forma sino quería que llegara hasta los dormitorios y cometiera una masacre.
- ¡Reacciona, por favor! – rogó el rubio más no sirvió de mucho y el lobo se abalanzó sobre él - ¡Nathan! ¡Vuelve en ti! – Takuma intentaba mantener a raya al demonio pero no resistiría mucho más, en un descuido dejó su hombre izquierdo al descubierto y el demonio se lanzó logrando morderle. El vampiro gritó de dolor mas nadie podía escucharlo ya que estaban muy alejados de la escuela. El rubio sintió los caninos del otro en su piel y como cada vez aumentaba más la fuerza de su mordida, sentía como Nathan bebía su sangre y poco a poco iba perdiendo el conocimiento. Si no ocurría un milagro Takuma moriría.
- Nathan… - susurró débilmente el vampiro mientras soltaba el cuerpo del demonio debido a lo débil que se encontraba.
