NA: Seguimos con elementos de la Semana de Sardonyx, aunque quizá este sea el segundo y el último en el que pueda emplear algo de esos episodios.
En cuanto a las respuestas de Conuk, zardX, Mailmon y ringo-tensai, debo decirles que todos ustedes están en un acierto, y a la vez... en un error. Los detalles están presentes a continuación.
Capítulo 13: Rechazo
Unos días después, en una tarde sabatina, un portal de luz oculto entre los árboles en una región nevada se activó, revelando a dos individuos. Uno de ellos llevaba una gema de peridoto en la frente. Este fue el primero en dar un paso fuera de la plataforma.
- Peridot: Muy bien, hoy es el día.
Frente a ellos se encontraban los vestigios de una nave de gran tamaño. Parte de ella estaba cubierta por la nieve. Sin embargo, se podía ver una entrada a su interior, así como vestigios de cierta actividad reciente.
- Steven: (Acurrucando sus brazos) Recórcholis, ya veo por qué me dijiste que trajera abrigo.
- Peridot: Sí, esta parte de la región a la que los humanos actualmente llaman Canadá se caracteriza por ser bastante fría.
Afortunadamente para el niño, este vestía una casaca rosada bastante gruesa, pantalones de buzo abrigadores y zapatillas. De inmediato ambos procedieron a ingresar a las instalaciones del vehículo. Dentro, habían varios pasadizos, similares a los de que aquella nave en la que por poco era abducido, aunque de un color plateado en lugar de verde lima.
- Steven: Entonces... ¿qué era este lugar nuevamente?
- Peridot: Esta es una antigua nave de transporte. Dichas naves solían utilizarse para trasladar personal y recursos a larga distancia con diversos fines antes de que instalásemos el portal galáctico en este planeta, aunque ahora están obsoletas.
- Steven: (Asombrado) Ohhh... ¡De lujo!
Tras unos minutos de caminata en el interior de la nave, un par de puertas automáticas se abrieron ante ellos, mostrándoles una recién restaurada sala de control. En ella se encontraban el ordenador central, tres grandes monitores y varios robonoides verdes dando los últimos toques en la reparación.
La gema del Planeta Hogar se situó frente a los controles e invocó la interfaz de control. Esta se desplegó sobre las pantallas con la misma fluidez con la que lo habría hecho hace miles de años. Steven se mantuvo a su costado, observando maravillado cómo Peridot hacía uso de la antigua aunque sofisticada tecnología.
- Peridot: De acuerdo... ahora solo tengo que sincronizar los sistemas de comunicación de la nave con los satélites terrestres que he logrado controlar y el centro de telecomunicaciones que reparé.
- Steven: Eh... ¿y no interferirá eso de nuevo con la televisión o algo?
- Peridot: Considerando que esta vez tomé mis precauciones, estoy segura de que no lo hará. Además, solo serán unos minutos. Todo lo que necesito es hacerle saber de mi situación a Yellow Diamond, y en unos días estaré en camino de vuelta a casa.
En eso la mente de Steven se puso a divagar sobre el asunto de las gemas, hasta que su curiosidad comenzó a despertarse nuevamente.
- Steven: ¿Y cómo es Yellow Diamond?
- Peridot: Ah bueno... ella... era es mi superiora. Es la gobernate de todas las gemas del Planeta Hogar, de hecho. Eso tras la última guerra civil que hubo hace como dos mil años. (Pausa breve) Ella es... bastante directa y estricta. No le gusta que le anden con rodeos y muy seguido luce intimidante, pero en fondo sé que se preocupa por la seguridad de todas las gemas. Llevo un largo tiempo trabajando directamente bajo sus órdenes.
La gema hizo una pausa en lo que hacía y se volteó hacia Steven antes de proseguir.
- Peridot: Eso me recuerda, ella no sabe que estás aquí, y creo que es mejor que no se entere. Ella tiene... asuntos inconclusos con Rose Cuarzo, y el que lleves su gema podría meterte en serios problemas. Solo quédate a un lado y no digas nada, sin importar lo que pase, ¿de acuerdo?
- Steven: Ah, está bien.
La gema prosiguió entonces con la preparación del enlace con el Planeta Madre. Mientras tanto, Steven se distrajo imaginándose cuál podría ser la apariencia de alguien como la dichosa Yellow Diamond. De pronto, otro detalle asaltó su mente.
- Steven: O-oye, Peri... ¿no se supone que Lapis y Jasper venían contigo? Quizá te pregunte por ellas, ¿no te parece?
Esta vez Peridot se quedó inmóvil, sin saber qué responder. ¿Cómo iba a explicarle a su superiora que había perdido el rastro de una importante general y de una valiosa informante? Esto iba a ser más complicado de lo que tenía previsto.
Y no podía fallarle a ella una sola vez más.
- Peridot: S-supongo... que tendré que arreglármelas.
Unos minutos después, todo estaba listo. Peridot se tomó unos segundos antes de presionar el botón que daría inicio a la llamada. Más le valía tener sumo cuidado con lo que fuera a informarle para evitar consecuencias negativas... o al menos mitigarlas lo más posible.
Finalmente, el enlace se estableció, y tras unos angustiantes segundos, el rostro de un individuo de piel amarilla pálida con un top negro, amplias hombreras con un toque anaranjado, y que llevaba por cabello una estructura de diamante de un color amarillo intenso se mostró en el monitor central.
» Yellow Diamond: ¡Joder! ¡Si se trata de más falsos avistamientos del satélite 13, podéis tomar vuestros reportes y metérselos por donde...! Oh, espera... no, son ellos. Por un segundo creí que nuevamente iban a venir con sandeces esas gemas defectuosas. (Se aclara la garganta) Por favor, identifícate.
- Peridot: Ehm... sí: (hace un saludo militar) Peridot, Serie 5, Unidad 712.
» Yellow Diamond: ¿Peridot 5-712? ¿En dónde estás ahora mismo?
- Peridot: Estoy en las instalaciones de una nave de transporte abandonada en el planeta 3742-C, mi señora.
» Yellow Diamond: ¿Y qué haces ahí? Se suponía que tú y tu equipo os dirigíais de regreso hacia el Planeta Hogar hace días. A propósito, ¿en dónde están las demás?
- Peridot: Bueno... e-es curioso que lo pregunte... s-sobre en d-dónde están...
» Yellow Diamond: (Se lleva la mano al rostro en señal de frustración) ¡Qué sin titubeos, coño! ¿Cuántas veces tengo que decírselo a todo el maldito mundo?
- Peridot: Perdón, mi señora. Ellas... e-ellas no están conmigo ahora mismo.
» Yellow Diamond: (Muy seria) ¿Y en dónde están?
- Peridot: Me temo que... desconozco su paradero.
» Yellow Diamond: ¿Cómo? ¿No sabes dónde están?
- Peridot: N-no... no, mi señora.
» Yellow Diamond: (Molesta) ¿Y se puede saber qué fue lo que pasó con su nave?
- Peridot: (Tragó saliva) La nave se e-estrelló en costa terrestre. Fue destruida.
» Yellow Diamond: Al menos dime que el experimento del clúster sirvió de algo.
- Peridot: Eh... no. Los tres procedimientos fallaron.
La emperatriz permaneció en silencio unos segundos.
» Yellow Diamond: Peridot, sabes que esta era tu última oportunidad, ¿cierto?
- Peridot: (Nerviosa) M-mi señora, si me permite explicarle...
» Yellow Diamond: ¡Me has dicho lo mismo un sinnúmero de veces!
- Peridot: Pe-pero... pero...
» Yellow Diamond: Y estos últimos años, tu rendimiento ha decaído demasiado. Ya no eres la misma de antes, por lo que veo. Una lástima, solías ser alguien... valiosa.
La verde gema abrió sus ojos como platos.
- Peridot: ¿Q-qué quiere decir...?
» Yellow Diamond: Serás reciclada en cuanto regreses. Quizá todavía quede algo en esa agotada gema tuya que tenga uso.
- Peridot: Mi señora, por favor... solo quiero volver a casa. (Se lleva ambas manos a la cabeza, desesperada) Puedo arreglar esto, ¡en serio!
» Yellow Diamond: (Severa) ¿Ah sí? Gracias a ti no sabemos nada de una de mis más destacadas generales, una veterana que ha luchado y vencido en incontables batallas. Conociéndola, seguramente fue destruida junto con la nave. ¿Dices tener la solución? Pues cuéntame, ¿cómo lo harás exactamente? ¿Cómo me devolverás mi gema?
La gema trató de pensar en algo, lo que fuera, para responderle satisfactoriamente a la emperatriz. Sin embargo, sus nervios la superaban, y sus esfuerzos fueron inútiles.
- Peridot: Yo... yo...
» Yellow Diamond: No tienes la menor idea, ¿no es así?
La gema apoyó ambas manos en el tablero de control y bajó la mirada, derrotada.
- Peridot: (Suspira) No.
» Yellow Diamond: Qué decepción. Definitivamente no queda nada útil en ti. Ni el reciclaje serviría de algo...
- Peridot: (Levanta la cabeza) ¿Cómo?
» Yellow Diamond: Y ya que anhelas volver con tanto afán, creo que tengo el castigo perfecto para ti.
En el rostro de Yellow Diamond se dibujó una sonrisa siniestra, mientras los ojos de Peridot permanecían fijos en la pantalla, expectantes ante la inminente sentencia de su superiora.
» Yellow Diamond: Desde este momento, quedas expulsada del Planeta Hogar. No pienses en volver, no esperes ayuda. No eres más una de nosotras. Y grábate bien las últimas órdenes que recibirás de mí: aléjate del Planeta Hogar. Si osas desobedecer esa simple orden, te aseguro que yo misma te encontraré (muestra su puño en frente suyo, estrujándolo con fuerza) y me encargaré de que sea tu última equivocación.
La ingeniera sintió el cosmos entero viniéndosele encima. Su cuerpo se detuvo. Su mente se detuvo. No pudo pensar en nada. Ella tan solo se quedó allí, tratando de asimilar las fatídicas consecuencias de su fracaso.
» Yellow Diamond: ¿Quedó claro?
Steven quiso interceder por Peridot, pero luego recordó lo que ella le había dicho. Aún así, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no intervenir.
» Yellow Diamond: ¿Puedo contar con que al menos puedas acatar eso, Peridot?
- Peridot: (Al borde del llanto) M-mi señora... p-por favo-or...
» Yellow Diamond: Espero que os guste ese 'miserable pedazo de roca', como solíais llamarlo, (su voz se torna más áspera) por que ahí te quedarás hasta el último de tus días.
- Peridot: No... ¡no!...
» Yellow Diamond: A partir de ahora, queda prohibida toda comunicación.
Y al cabo de esas palabras, donde supo estar la imagen de la imponente gobernante solamente quedó estática. Tras unos segundos, esta fue reemplazada por el mensaje "Conexión perdida" en letras rojas parpadeantes sobre un fondo amarillo.
Peridot sintió como de repente todo aquello que conocía, todo lo que valoraba, todo por lo que alguna vez había luchado... le era arrancado de las manos.
Y ya no pudo hacer nada más.
Le había fallado a ella por última vez.
Y su mundo se detuvo.
La ahora abandonada gema ni siquiera mostró rastro de voluntad propia cuando un apenado Steven la tomó de la mano.
- Steven: (Suspira) Ven, Peri... vayamos a casa.
NA:Como pueden ver, en este caso no fueron a parar a Sudamérica, como sucedió en la serie, sino a Canadá. Tanta joda le hacían a ese país como destino de Peridot antes de que se supiese sobre su paradero que preferí hacerles caso en eso. Lo que sí tenía decidido de antemano era que tenía que ser en una zona nevada, de modo que era Canadá o quizá Rusia.
En cuanto a lo de Yellow Diamond siendo la única gobernante actual del Homeworld, es más algo mío que alguna cosa que considere sea real en la serie. Creo que eso me facilitará un poco el manejo de las situaciones con dicho planeta en el fic.
Por cierto, perdonen la demora con este capítulo. Estuvimos muy ocupados en casa durante toda la semana anterior, por lo que apenas si podía usar el computador por momentos, y recién he logrado desocuparme. Trataré de retomar el ritmo.
Gracias por leer.
