Dios, llevo dias intentando subir este capitulo y me salia un puñetero errooooor. He escrito al support, a la madre del support, en ingles, en español, por las buenas, por las malas y no se han dignado ni a mandarme a la mierdaaaaaaaa!!!! TTTTTTTTTTTTTTTTTT que frustración. Pero bueno, por fin lo consegui xD. Lo bueno de esto: me ha dado tiempo a escribir los capitulos hasta casi terminar xD. Asi que los tengo ya listos para publicarlos, peeeeeero, PUBLICARE RAPIDO SI VEO MUCHOS REVIEWS ÒWÓ, asi que dejad reviews no me seais perezosoooos
Y gracias por los reviews, no me los merezco, y por cierto NªnACrOw dudo que me hayas encontrado en facebook porque detesto las redes sociales y no tengo cuenta en ninguna xD, sera otra persona que me plagio el nombre ._. (sin ir más lejos aquí en FF hay una Zoe Uchiha Kishimoto ._.U).
Difrutad del capitulo, porque se acerca el final nOn
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Sora Tsumetai
ZoeUchiha
Capitulo 13. Itachi
Volvia a estar sola en mi piso. Lo cual, por experiencia, no solia durar demasiado tiempo. Probablemente pronto aparecerian Ino y Temari con un gran descubrimiento o me traerian a Naruto porque no podrian soportarlo. O cualquier otra cosa. Y ciertamente estaba agotada. Me hubiese gustado hecharme una buena cabezada.
Fui a mi dormitorio y me puse el pijama, buscando algo de comodida. No tenia nada que hacer y no me encontraba en situacion de ponerme a practicarme a mi misma reminiscencias, asi que hagarre uno de los libros de adelantados que habia traido de la biblioteca y me puse a intentar memorizar nuevamente los ataques defensivos contro ataques demoniacos y un monton de cosas más que probablemente nunca me fuesen de utilidad.
Estaba preocupada por lo de Sasuke.
Encendi la televisión con la esperanza de que dijesen algo sobre apariciones de miles de demonios cerca de la India o algo asi – ingenua de mi – pero a esa hora ni siquiera hechaban noticias. Que aburrida estaba alli metida.
Tocaron a la puerta, como ya habia predecido antes. Estaba claro que eran incapaces de dejarme sola más de una hora.
Para mi sorpresa, el demonio que estaba de pie ante mi puerta no era otro que Itachi Uchiha.
-Puedo pasar? – pregunto sin emocion alguna en el rostro. Yo le miraba con los ojos como platos, bien tentanda a lanzarle un buen puñetazo como cierta vez, pero estaba claro que no iba a lograr hacerle daño con mi cuerpecillo de humana –No tengo todo el dia – dijo con tono impaciente.
Suplique por que Sasuke volviese.
-Y por que piensas que voy a dejarte pasar? Veamos: has intentado matarme, o mejor dicho, me mataste, has hecho sufrir a Sasuke, y eres un demonio……hummmmmmmm, no, no veo ningun motivo para dejarte entrar en mi casa.
-Veamos - dijo imitandome – Tengo informacion sobre el Magatama, una ligera idea de donde esta la Kusanagi y entrare quieras o no………hummmmm, creo que voy a entrar – concluyo con un gruñido apartandome de un manotazo y cerrando la puerta tras de el.
Me quede medianamente en estado de shock.
-Y que te hace pensar que yo busco el Magatama o la Kusanagi? – pregunte con un debil susurro, mientras me interrogaba a mi misma pensando si seria capaz de contener a un demonio como Itachi en una de mis estrellas instantaneas.
-Porque yo escondi el Magatama por orden tuya y supuse que tarde o temprano lo recordarias igual que recordaste a Sasuke - se le notaba incomodo. No sabia que hacer con ninguna de las partes de su cuerpo ni donde posar los ojos. Pense que eso me daba puntos, tal vez lograse sacarle bastante información.
-Pues mira, no, no lo he recordado. O al menos no he recordado que tu escondieras el Magatama – le mire desafiante y di algunas vueltas a su alrededor en plan leona cazando – Pero puedo comprobar rapidamente si mientes o no.
-Lo se, y tienes mi permiso para introducirte en mi mente – dijo con un mal disimulado asco.
No perdi el tiempo y me lance mentalmente contra él.
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Aparecí en el infierno, pero no en el lugar que queria. En los cientos de años que llevaba como Muerte, jamas habia herrado al intentar aparecerme. Estaba en una punta de una estrella de veinte esquinas. En cada una de las otras puntas habia otros pandemoniums y algun que otro 8.5. Mire a mi alrededor en busca de una explicación al por que no podia moverme de mi posicion. Una carcajada más que familiar sono a mi espalda.
-Ya has llegado, Dalkiel. Me alegra – el señor del Infierno se acercaba lentamente hasta mi – Es dificil mantener portales tan grandes abiertos con simples demonios – dijo mirando con desprecio al resto – Supongo que habras bajado al notarles salir.
-¿Estas dejando salir a los demonios al mundo humano?
-Si, asi es – dijo con soberbia – Si nuestros "amigos" del lado derecho actuan como yo creo que van a actuar, pronto el Cielo sera nuestro.
-Los angeles no haran nada. Y si lo hacen, para cuando lo logren ya habremos destruido el mundo humano.
-Exactamente
-Y si no te has dado cuenta, si no hay humanos, ¡no hay demonios! - le rugi. Sakura estaba alli arriba y en pocos dias su ciudad se veria infestada de miles de millones de demonios. Y contra eso no habia adelantados que pudieran protegerla – Dejame salir de aquí, pon otro en mi lugar y dejame subir a coordinarlos.
Pain solto una estruendosa carcagada. Maldito bastardo.
-No tengo ni la más minima intención de dejarte ir al mundo de los vivos, Dalkiel. Me haces falta aquí, aunque ciertamente pronto te soltare. Y espero poder presentarte a mi heredero, aquel que destruira las puertas del Cielo y nos dara paso a la gloria que durante millones de años hemos perseguido.
Intente inutilmente liberarme de mi invisible prision, pero cualquier intento fue inutil. Solo estaba consiguiendo que Pain y los demás demonios se divirtiesen a mi costa, asi que intente relajarme y pensar en alternativas utiles. Siempre esperando que Sakura estubiese a salvo.
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Me encontraba en una habitación oscura, fruto de la poca luz que brindaba la noche sin luna. Las paredes de papel tenian unos hermosos dibujos de olas rojas y el suelo estaba cubierto de cojines del mismo color. Mis manos, como tantas otras veces, se movian solas en una vida que ya no me pertenecia. Mi yo de hacia cientos de años dibujaba, para mi sorpresa, una estrella de ocho puntas en el suelo. En la muñeca llevaba una extraña pulsera que no le habia visto nunca hasta ese momento: era un aro de plata que se ajustaba a la muñeca y del que colgaban seis estrellas con distinto numero de puntas. De uno de los eslabones de la pulsera colgaba una cadena igualmente de plata, cullo final se perdia bajo uno de los pliegues del kimono.
En ninguno momento temblo su pulso mientras colocaba las velas para iniciar el ritual de invocación. Y en el centro de la estrella aparecio, por supuesto, Itachi.
-Demonio, has de cumplir un misión para mi – le dijo con firmeza.
-Tu…- susurro un perplejo Itachi en un cuerpo distinto al que poseia ahora - ¡Tu tendrias que estar muerta, bastarda!
Mi otro yo enmudecio. No debia ser nada agradable que en plena invocacion un demonio te dijese que debias estar muerta.
-¿A que te refieres? – pregunto verdaderamente acongojada.
-¿No sabes quien soy? – solto una risotada seca – Debias ser una niña, es logico que no me recuerdes –dijo obviamente con intención de sacarla de sus casillas - ¿Tampoco le recuerdas a el?
-Habla con claridad, demonio. Te he traido aquí para cumplir una mision – dijo mi otro yo mientras unas gotitas de sudor comenzaban a perlarle el cuello – Si tienes algo que decir dilo ahora – dijo acercando sus manos amenazadoramente a una de las partes del dibujo de invocacion que servia para torturar al demonio si no obedecia. Itachi hizo una mueca de dolor: parecia que no era la primera vez que lo invocaban.
-Mi nombre humano – dijo con desprecio – era Uchiha Itachi, hermano mayor de Uchiha Sasuke – dijo remarcando con fuerza el ultimo nombre. O Dios…
!!Itachi me habia hablado de Sasuke en mi otra vida!!
-Esos nombres no significan nada para mi, demonio. Ahora cumpliras mis ordenes.
-¿No recuerdas al hombre de tu vida?
-No existe ningun hombre en mi vida – le dijo mi otro yo indignada – Y ahora silencio, voy a describirte tu mision.
-Vamos – dijo socarronamente – ¿no recuerdas a Sasuke? Le dolera mucho oir eso – dijo enseñando todos sus blancos dientes de demonio – cuando se lo cuente se va a poner muy triste.
-¿Quién es ese tal Sasuke? – dije intrigada.
-Un hombre muerto – volvio a sonreir con maldad - ¿quieres que te lleve a la tumba de tu amado?
Mi otro yo estaba totalmente perpleja. Y, conociendome, estaba claro que iba a dejar que Itachi me llevase a dar una vuelta…
Cogi el extremo que estaba a la vista de la cadena que colgaba de mi pulsera extraña y tire hasta llegar al otro extremo, otro aro de plata. Diciendo unas palabras en idioma demoniaco lanzo el aro hacia Itachi que quedo esposado inmediatamente. Toque la estrella de ocho puntas de la pulsera y la hice girar hasta que un veloz rallito de luz atraveso la cadena desde mi pulsera a la que habia en el brazo de Itachi.
-Si intentas algo, moriras – dije en tono cortante, sin admitir discursion – Y te aseguro que no sera rapido.
-Conozco estos chismes – dijo Itachi con rencor y me tendio una mano, obviamente para aparecernos en la tumba de Sasuke.
Por supuesto la tumba de Sasuke no se encontraba en un museo, como cuando el me la mostro a mi. Estaba en el valle donde habiamos muerto, junto a muchas otras. Entre ellas la mia. Mi otro yo se quedo petrificada, blanca como la pared y una gota de sudor frio le resbalo desde la sien hasta el escote.
-¿Ves como debias estar muerta? – le dijo Itachi para romper el silencio que se habia adueñado de la escena. Me arrodille junto a la tumba de Sasuke y toque con los dedos las viejas letras grabadas en la piedra. Y fui consciente de que mi otro yo se estaba sumergiendo en su propia reminiscencia para recordar a Sasuke. Cuando acabo, mucho más pronto de lo que imaginaba, comenzo a llorar en silencio. Itachi se regodeaba con su sufrimiento, como buen demonio que era, asi que la dejo sufrir tranquila tanto como quiso. Al poco rato, y secandome las lagrimas, volvi a levantarme.
-Ahora más que nunca has de cumplir con lo que te digo rapidamente – dijo con voz serena – Llevame de vuelta.
Reaparecimos en la pequeña habitacion y mi otro yo fue diretamente a por una pequeña caja de marfil suave y brillante. Dentro estaba el Magatama. Le mostro el colgante a Itachi, que no parecio reconocerlo.
-Has de guardar esta joya en el infierno – le ordeno con severidad volviendo a guardarle en su caja – En un lugar donde nadie jamas lo encuentre más que tu, y solo podras volver a extraerlo de su lugar si un mortal te lo exige – no entendi muy bien por que, pero con cada nueva palabra Itachi se retorcia un poco más. Parecia que estubiese sufriendo un fuerte encantamiento – En cuanto lo hayas hecho – continuo – vuelve aquí para cumplir la segunda parte de tu mision.
Le entrege la caja a la roja y garruda mano demoniaca de Itachi, que la encerro entre sus dedos y desapareció, aun ligado a la cadena de mi muñeca.
Y tardo dias en volver, pero mi otra yo no se movio del sitio. Absolutamente para nada.
-Listo – dijo Itachi como si solo hubiesen pasado unos minutos en vez de horas desde que se marcho - ¿Ahora que quieres? – le dijo algo cansado.
-Llevame de nuevo a la tumba de Sasuke – dijo cogiendo la caja de la Kusanagi. ¡Iba a esconder la Kusanagi en la tumba de Sasuke!.
Volvimos a aparecer en el valle, y ella miro con ternura la piedra que tenia ante sus ojos.
-Yo no quiero ver sus restos – susurro. Yo tampoco queria verlo, la verdad…- asi que habre la tumba y mete esto dentro – dijo entregandole el arma mata-demonios. Itachi lo sujeto con recelo y se puso a sacar el sarcófago de piedra de su lugar mientras yo y mi otra yo nos dabamos la vuelta para no verlo, paseando brevemente por el valle, pues Itachi no tardo en concluir su tarea.
-Listo, ahora liberame - dijo molesto señalando la cadena.
-Solo una cosa más – dijo mi otra yo señalandole con el dedo amenazadoramente – No rebelaras jamás a nadie que no sea yo misma o el portador del Magatama el emplazamiento de la Kusanagi o de esa caja – nuevamente Itachi se retorcio levemente al notar la orden.
-Por supuesto – dijo con rencor – ahora deja que me large!
Mi otra yo hizo girar la estrella de ocho puntas de su pulsera nuevamente, y de un chasquido Itachi se libro de sus esposas y pudo desaparecer.
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Abri los ojos a regañadientes. Sabia que estaba de vuelta en mi piso, y que frente a mi seguia estando Itachi. Sabia que esperaba a que yo le diese una orden que llevaba muchisimo tiempo esperando. ¿Pero por qué habia venido el a ella para ofrecerle en bandeja lo que tanto buscaban? Habia gato encerrado en todo aquello.
-¿Por qué me ayudas? – pregunte sin rodeos.
-Porque con el tiempo logre averiguar que habia en la caja que coloque entre los brazos de Sasuke – hizo una mueca de dolor y luego me miro con desprecio – Pero pronto comprobe que yo no podria sacarla de hay, ni siquiera en la caja.
-¿Y eso qué? Nunca podras usarla, yo soy la unica que puede hacerlo – dije con orgullo.
-Pues usala! Probablemente salga más que beneficiado de lo que hagas con ella – dijo maquiavelicamente.
-¿Qué te hace pensar que no te destruire a ti? Te recuerdo que te odio – le dije por si habia olvidado ese detalle.
-No lo haras. Ya no tienes poder para hacer nada contra mi, como cuando eras una maldita sacerdotisa. Te llevare, si es que me lo ordenas, a sacar esos malditos chismes, pero no voy a quedarme el tiempo suficiente para que me hagas daño, perra! – gruño con exasperacion.
Medite sus palabras un segundo.
-¿Que fue de mi? - le susurre. Aunque el no tenia por que saberlo.
-Que yo sepa, buscaste a alguien que continuase tus tareas de sacerdotisa y despues te suicidaste con la esperanza de reencontrarte con con tu amado Sasuke – dijo con rencor - Ya sabes que el suicidio da muchos puntos para ir a la izquierda...
Ambos pudimos escuchar el timbre de mi apartamento sonar. Y yo, por suerte, fui más rapida. Lance una de las estrellas instantaneas que llevaba escondidas y encadene a Itachi con grandes resultados, porque el pobre callo de bruces al suelo bien encadenadito. Corri a la puerta y abri.
-¡Shikamaru nos ha llamado! – dijo Ino muy nerviosa – ¡Han detectado un fallo de dos kilometros de diametro en medio del mar desde el avion! Tenemos que esconderno, y rapido!
-¿Escondernos? No deberiamos cerrarl…
-¡No! Valgame el cielo! ¿Se te ocurre algun demonio al que invocar capaz de cerrar un fallo semejante? – dijo Ino totalmente fuera de si.
-Ni aunque invocaseis a todos los malditos pandemoniums del infierno seriais capaz de acerlo – dijo Naruto tras ella – Porque obviamente estaran saliendo a millares los demonios de su interior.
Una leve luz me hizo darme la vuelta. Hinata se habia aparecido en mi salon.
-Tengo que sacaros de aquí, esta ocurriendo algo horrible – dijo totalmente palida y con el labio inferior temblandole.
-Ya lo sabemos – dijo Naruto que se acerco rapidamene a ella - ¿Pero donde vas a llevarnos? ¿Es un suceso aislado?
-No, me temo que de aislado no tiene nada…-susurro tetricamente.
-Sakura – me volvi al escuchar la voz de Temari, que señalaba interrogativamente al demonio que tenia tirado en medio del suelo - ¿Me desago de esto?
-Nonononononono – dijo moviendo los brazos con rapidez – De eso queria hablaros – Itachi me miro furioso – Ya se donde estan tanto el collar como la Kusanagi e iremos ahora mismo a por ellos – les conte rapidamente lo que habia pasado y todos miraron a Itachi con desconfianza. Naruto le solto un puntapie en el costado.
-Estos tipos no juegan limpio. Sea a donde sea que tengas que ir a por la Kusanagi no iras sola – sentencio el rubio mirandome con determinacion - Iremos contigo y te ayudaremos.
Le mire agradecida y, para mi sorpresa, el me devolvio la sonrisa con sinceridad. Levantamos a Itachi y lo metimos dentro de una estrella de diez puntas – por si las moscas-. Le señale severamente con el dedo como habia visto hacer a mi otra yo.
-Quiero que me traigas inmediatamente el Magatama de Jade – le ordene. Desaparecio.
-¿Cuánto crees que tardara? – me pregunto Naruto – Alli el tiempo no transcurre igual.
-Lo se, yo tambien he sido un pandemonium – dije con soberbia mientras Ino me miraba con espanto, Naruto e Hinata con algo de asco y Temari con admiración.
-¿Y como es? – pregunto curiosa.
-¿El que? ¿Ser un pandemonium? – busque las palabras adecuadas para no sonar demasiado brusca– Pues es muy…instintivo y doloroso - para mi sorpresa Itachi apareció casi al instante. Temia que tardase dias al igual que en mi otra vida.
Me lanzo una cajita de marfil, tan brillante como la recordaba. La abri con cuidado y todos se asomaron a contemplar el bonito colgante de jade. Naruto lo acaricio con melancolia.
-¿Quieres llevarlo tu? – le sugeri.
-¿¡Yo!? – parecia espantado, y agito energicamente la cabeza para negarlo – Soy un angel, eso es un instrumento humano que hace cosas pecaminosas como escapar de la muerte, cosa que como muerte que era antes de que vosotros la cagarais era, se que no se debe hacer y…- le tape la boca cansada y le puse el Magatama alrededor del cuello.
