Hola papuchos y linduras! Gracias por seguir leyendo. Si si si

Geovanna! Que chulo que no te pierdes ni uno.

Heheheh Seguimos…

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El mundo muggle (parte 1)

Después de ver lo que ya no era un misterio, obviamente Draco y Hermione se sentían muy incomodos. Las cosas no serían iguales. Estaban arrepentidos, pero como dicen… ''la curiosidad mato al gato''. Se habían visto, besuqueado y manoseados. Las caras se les caían de la vergüenza. La expresión ''rojo como un tomate'' les quedaba corta. Y para el colmo, el largo camino de regreso. Caminaron en silencio. ¿De qué iban hablar? Lo que más les incojonó fue que no se encontraron con ningún puto animal para distraerlos. ¡Estaban en el bosque encantado! ¿Cómo puede estar todo despejado? Un ciclope, un troll, hasta un cien pies gigante, ¡quien sea! Pero nada… al final llegaron al castillo. (Y qué bueno porque se estaba poniendo muy aburrido) Se fueron a sus casas con un simple adiós, y descansaron un poco. Necesitaban fuerzas para la primera clase.

-Buenos días alumnos. –Dijo la profesora de cuidado del hogar.

-Buen día.- Respondieron desganados. Aun se sentía la melancolía por la pérdida de los hijos.

-El día de hoy haremos otra actividad. Como siempre, las parejas serán vigilantes y mortífagos. –Los estudiantes se quejaron hastiados. –Cambiaran de cuerpo.

-¡QUE! –Dijo todo el curso.

-Es para que aprendan sobre el otro. Mientras mejor interpreten su papel, mejo será su nota. Esto vale el 60% de sus notas. –La profesora empezó a repartir pedacitos de pergaminos. –Peguen esto en sus varitas. Según su desempeño les dirá su calificación. Los puntos suben y bajan, pero la calificación final la obtendrán hoy a las nueve. Entonces, el hechizo habrá terminado. –Termino con la repartición. –Ahora tómense de las manos. –Otro momento incómodo. -¡Cambiato da corpi! –Draco y Hermione se miraron a sí mismos frente a ellos.

-¡Maldición! ¡Mi voz! –Se alteró Draco al notar que su esculpido cuerpo, su aterciopelada y varonil voz habían desaparecido.

-Tendrán que demostrar lo que saben del otro. Harán todo lo que su pareja hace normalmente. Lo más importante es ¡respetar su intimida! Comiencen.

-Mírenme todos, soy Gynni Weasly una pelirroja mandona que no sabe hacer otra cosa que llevarle la vida a Zabini.

-Daphne mi amor ¿Necesitas algo? Porque yo soy sumamente estúpido y como no me importa un carajo lo que me aconsejan... ¡Mierdaaaaa!

-Hay Zabini… estoy tan celosa pero no quiero admitirlo. La verdad es que… te quiero en mi cama. –Puso una cara de picara avergonzada. La verdadera Gynni le saco un dedo y se fue furiosa. La profesora no lo tomo en cuenta. Ya había dado su clase y era normal que cosas como esa pasaran durante todo el día.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin

-¡Bendito sea el timbre del almuerzo!

-¡Un momento Ronald! Ni creas que hincharas mi cuerpo con tus porquerías. Tienes que seguir una estricta dieta. –Pansy agarro al muchacho que tenía su cuerpo y lo forzó a mirarle. Por más que intento no pudo zafarse del agarre de Pansy. Tenía un cuerpo del cual no sabía nada y ella uno entrenado y fuerte.

-¿Para qué si ya de por si pareces un esperpento? –No encontró otra manera que herirla con palabras. Mala idea. Pansy comenzó a llorar EN SU CUERPO. Qué horror. ¿Y ahora que hacia? -¡Pero no llores!

-¡Me dijiste feaaaa! –Los sollozos se hicieron más fuerte. Mientras la nota de Pansy bajaba, la de Ron subía. Por mucho que le gustase el 95 reflejado en su varita, no podía verla (o mejor dicho; verse) llorar así.

-Perdóname. –El llanto ceso. Pero el fuerte y alto Ron Weasly se cayó de nalgas en el suelo. –Era mi hambre el que hablaba. No eres fea.- Ron se sentó detrás y la abrazo. –Eres hermosa. Gloriosa. Tu sedoso cabello, tu suave piel, tu deslumbrante sonrisa. Adoro tu pequeña estatura.

-Chiquita pero picosa. –Ambos rieron.

-Exacto. Te prometo que no seré yo quien lo dañe.

-Gracias. Aprecio tu esfuerzo.

-Pero tú tampoco puedes descuidarte. Yo soy un jugador. Tengo que comer 5 veces al día y entrenar al atardecer.

-Está bien. Hare mi mejor que pueda. –Se levantaron y fueron al gran comedor.

Todos andaban bien con la situación, pero Hermione se estaba poniendo blanca de los nervios. Tendría que hablar con la profesora sobre el asunto.

-Profesora… no estoy muy cómoda con la tarea. ¿Y si necesito ir al baño? ¡¿Y si el necesita ir al baño?!

-Usted es muy inteligente Sr. Granger. Seguro que lo resolverá.

-¿Pero, y si…?

-¡Ese no es mi problema! Buen día. –Y se fue. Hermione hacia muecas mientras en su cara se podía ver las palabras ''Odio a e` sa mujer''. Pero nada, ¿Qué se puede hacer? No puede matar a Draco porque está en su cuerpo. Ya encontraría una solución después de almorzar.

Abrió las grandes puertas del comedor y se sorprendió ante la escena. Silencio. Mucho silencio. Recordó que tenía que ser una Slytherin. Y no cualquier Slytherin, si no… Draco Malfoy. El Rey. Vio su cuerpo vagando en el pasillo y supo que era él.

-¡Hey! ¡Hey!

-chsss chssss chsssssssssss ¿Por qué tanto animo? No puedes actuar así en mi cuerpo.

-Lo siento. Solo… quería saber… ¿Qué debo hacer ahora? –Que humillante.

-Ser fría. ¿Y yo?

-Alegre. –Los dos bufaron.

-Srta. Granger, Sr. Malfoy. Acompáñenme.- Dijo la profesora Macgonagall.

Al llegar a la dirección, se encontraron con el ''clan'' o al menos así los había apodado la profesora. Nervios se adentraron en Hermione. No era nada grato cuando el trio dorado se reunía en la dirección.

-Los he citado aquí por su reciente comportamiento. Hace una semana, recibimos una sorpresita de parte de los hombres…

-¡Exacto! Nosotras no tenemos nada que ver. Eso es asunto de hombres.- Alego Pansy en el cuerpo de Ron.

-¡Pero los han ocultado! ¡Y en su habitación!- dijo dominante. –Bueno… por esto, los castigaremos.

-Lo que me faltaba. Ande ya, escúpalo. –Exigió Draco sin respeto alguno. Se sintieron extraños todos los presentes por escuchar esas palabras salir de la boca de Hermione. La profesora, medio confundida los cambio a sus respectivos cuerpos.

-Mañana por la mañana irán al mundo muggle.- Se retiró dejándolos solos. Ginny exploto de inmediato.

-¡Al mundo muggle! ¡Es culpa de los hombres! ¿Cómo vamos a sobrevivir?

-Me voy a suicidar. –Agrego Draco con lágrimas en los ojos. No las dejo salir, pero era la primera vez que se le veía de esa manera.

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Perdón. Me imagino que tendrán que estar algo ansiosos y enojaditos. Los entiendo, porque después de haber esperado tato, hubiesen preferido un capitulo con más sazón. Es que no he tenido tiempo. Exámenes, pruebas, trabajo…. ¡Blag! Que cansado. Esto es como un… adelanto.

¿Les está gustando cómo va? ¿Qué les gustaría para la próxima?

ESPERO sus reviews. ¡En serio!

muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaa