Disclaimer: Avatar la Leyenda de Aang/El último maestro aire pertenece a Mike y Bryan, Nick y VIACOM
Nomenclatura:
Cursivas = Pensamientos, Cartas y Recuerdos
"" = Diálogos
' ' = Voz Activa
-- = Cambio de escena
LA DAMA BLANCA
XIV. Despedida
Llamas rojas, fuentes azules. Chispas y hielo. Katra sudaba, Zuko respiraba con dificultad. Sus miradas se conectaron.
Ella se lanzó hacia él con una rampa de hielo y al caer en tierra, lo cristalizó en dagas, Zuko creó una explosión y el vapor salió disparado. Entonces él dio una patada de fuego que alcanzo cinco metros de altura. Katara se envolvió en agua justo antes de que ésta se evaporara.
Cayó al suelo con los pies firmes en la tierra. Zuko lanzaba múltiples puños de fuego y ella no sólo los esquivaba sino que los congelaba para evitar quemaduras en la arena.
"Veo que has mejorado" dijo Zuko complacido
"¿De qué hablas? Aún no hemos terminado"
"Olvídalo, ya no tienes agua"
Ella giró sobre sus talones y creó círculos con sus brazos, de la nada se materializó una esfera de agua "La mañana es fresca"
Su ojo sano se alarmó al ver desaparecer el rocío de la mañana sobre los instrumentos de práctica "¿Cómo haces eso?"
Ella no respondió más que con un látigo de agua que le asestó un golpe en las piernas, él flanqueó pero se balanceó sobre una mano y creó un torrente de fuego con sus piernas. La llamarada fue tan fuerte que Katara no pudo esquivarla.
Cubrió su cara, pero en ese momento vio como Zuko rompía su propio fuego con las manos "Hemos terminado"
Katara lo empujó "Me humillaste"
"Salió el sol, fue todo"
Katara miró al cielo y luego a los incrédulos maestros tierra que los observaban fijamente.
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Iroh meditó por unos momentos después de cerrar el manual blanco.
"¿Y bien?"
"Coincido contigo, Zuko" dijo con voz gruesa "Esto es grave. Necesitarás decírselo al Avatar y llevar contigo refuerzos. La ciudad no es segura."
"Pero Aang se ha comportado tan irresponsable!" se quejó Katara
"Es cierto, pero es el Avatar. Es su deber."
Zuko se llevó el puño al mentón "Necesitamos un plan. Si alarmamos a la gente y estos documentos son borrados sólo causaremos más problemas y le daremos a estas persona más posibilidades de tomar el trono"
"Buen punto" consintió la chica "Sería bueno crear un plan de contingencia, explicando a las guerreras Kyoshi, los capitanes de la tribu del agua y al padre de Teo"
Zuko asintió "En cuanto veamos problemas, te enviaremos el mensaje de que avancen las tropas a la capital, sino, nadie tendría por qué saberlo"
Iroh sonrió "Me da gusto verlos tan metidos en sus papeles, pero olvidan que toda esta gente no está a su disposición, la inestabilidad de la Nación del Fuego es interna, las otras naciones no pueden interponerse o se creará otra guerra"
"¿Entonces qué debemos hacer?"
"Zuko, debes tener algunos seguidores al menos" Él esquivó la mirada
"No lo creo, tío… soy un pésimo Señor del Fuego"
"Eso no es verdad, Zuko!" chilló Katara "Seguramente alguien está de tu lado. Ellos han sido forzados y tú has intentado mucho acercarte a tu gente."
"Pero el ejército tiene poder sobre la población y por más que quiera yo soy uno y ellos no"
"Yo estoy contigo. Iroh, Sokka y Aang también. Sé que al menos las guerreras Kyoshi ayudarían a la causa porque no son un ejército del Reino"
Iroh meditó "Puede ser. Será mejor que zarpen tan pronto tengan sus medicinas"
Katara miró a Zuko y él sonrió "Mandaré por un barco"
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Ursa aceleró al paso dentro del castillo, seguramente eran sus últimos momentos en él. Azula estaba libre y ahora supervisaba que todo fuera puesto en práctica. Toda la mañana se habían movilizado tropas. La gente había sido enlistada y todos los niños fueron llevados hacia el refugio principal. Era una locura. Los generales ejecutaban sus órdenes y no respondían preguntas de la gente. Nadie entendía por qué no se mostraba el Señor del Fuego como lo había hecho en otras situaciones.
La mujer entró en los pasajes, tomó el camino hacia la torre, bloqueo la trampilla y entró a buscar su ave. Tomó pergamino y pincel. Pero antes de colocar cualquier destinatario, entró un ave blanca.
Espectro:
Chispitas está mejor. El tío nos dio su receta secreta de té pero falta un ingrediente. Regresaremos en tres días más.
La Dama Blanca
Ursa arrugó el papel desesperada
Dama Blanca:
Nada de tres días. Regresen de inmediato. No hay tiempo que perder, todo arde en llamas enemigas. Manuales en operación. Miedo y desesperación. Refuerzos requeridos.
Acercó su mano llena de semillas de loto, sólo un ave se acercó. "Esa es mi chica. Por favor lleva mi mensaje."
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Por petición de los anfitriones, Zuko, Aang, Katara y Toph fueron convocados al palacio a la hora de la comida. Habían sido invitados a participar en un baile en honor a la paz entre las naciones.
"Estarán invitados todo el que quiera participar, pero ustedes serían invitados de honor, representantes de las cuatro naciones. La señorita Bei Fong ha demostrado ser la mejor maestra tierra sobre el reino sin mencionar que es la única maestra metal. La maestra Katara ha superado en habilidad, sabiduría y rapidez a los mejores eruditos de agua control. Lord Zuko fue propuesto por el general Iroh por su habilidad con el trueno y su gran capacidad en el fuego control. Finalmente, Avatar Aang, eres el único en este mundo en controlar el aire control. Han sido escogidos entre los mejores."
Los cuatro ofrecieron una reverencia y fueron llevados a diferentes habitaciones para ser asistidos en su vestimenta.
Antes de separarse, Katara dobló los dedos de Zuko alrededor de un frasco lleno de jugo de Pakui. Aang no vio el contenido pero si notó el contacto entre sus manos. Toph se ruborizó pensando en la situación de Aang.
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En la Nación del Fuego la gente se mostraba preocupada por los movimientos que se estaban realizando. Las familias de los generales fueron divididas en un bunker diferente y eso las ponía nerviosas.
Azula permanecía sentada en el trono con una sonrisa triunfante. "Interceptamos esta nota, Alteza"
La hija de Ozai leyó su contenido, era una simple carta tratada de mandar desde las celdas de la prisión donde ella misma había permanecido los últimos meses. "Parece que hay quienes no entienden lo que es lealtad" torció la boca "Quiero que vigilen los cielos, ni un ave mensajera saldrá o entrará sin mi permiso. Y todo movimiento tendrá que ser reportado"
El guardia asintió.
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Aang se encontraba discutiendo con Zuko en una sala de espera. Ambos llevaban trajes similares, increíblemente lujosos pero con colores diferentes, Zuko en tonos marrones y Aang en tonos amarillos.
"No tienes derecho a decir una palabra más" decía el pelinegro ignorando su enojo en aumento.
Aang frunció el ceño, a este paso odiaría a Zuko "¡Cómo puedes! ¡¿Olvidas que fue tu culpa que haya cambiado tanto?!"
"No pretendo hablar contigo" dijo indignado "Jamás te perdonaré lo que nos hiciste, en especial a Katara."
"¡Tú no eres ningún santo, Zuko! Olvidas tus errores en esta misma ciudad? ¿La vez que contrataste a Jun? ¿La vez en que— ?"
"No. No lo he olvidado, pero he intentado redimirme en cada asunto."
"¡Oh claro!" ironizó "Coqueteas con Katara sólo para que te perdone el que la hayas traicionado antes!"
"Eso es absurdo!" comenzaba a perder la paciencia "Estás diciendo estupideces!"
"¿Entonces por qué te sigue tanto? ¿por qué la obligas a estar tanto tiempo juntos?"
"Ella es lo suficientemente madura para tomar sus propias decisiones, nadie la ha obligado a nada nunca. Oh!" fingió preocupación "Espera, creo que un monje la obligó a permanecer aquí escuchando interminables juntas sin que ella tuviera opinión" Aang enfureció sus ojos "O peor aún, a vestirse de embarazada para pretender ser su verdadera madre"
"Ella no es mi madre!"
"Pero te trata como tal" salieron chispas de sus dedos "¿Qué no lo notas?!"
Aang se levantó "Ella me ama"
Zuko también se levantó siendo al menos una cabeza más alto que él, pero lejos de decirle algo, se retiró en dirección de una hermosa joven que salía de su habitación.
"Te ves—"
"Déjanos, Zuko"
Ambos chicos la miraron con temor, no sólo había escuchado todo sino que estaba dispuesta a terminar con eso.
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"Eres imposible!" terminó gritando Katara
"No, Katara. Yo sólo trato de entenderte"
"¿Entenderme?!" Se llevó las manos a su frente con desesperación "Si realmente me entendieras no estarías así y jamás, jamás, me hubiera incriminado de lo que tú le hiciste a esa fábrica. ¿Viste al menos las fracturas y la sangre de esas personas?!No, no lo hiciste!" Su maquillaje se arruinó con las lágrimas que salían de sus ojos, la pintura comenzó a arderle "Dices que me amas, pero sólo me lastimas una y otra vez. Te enojas y huyes, te encelas y me reprochas puras cosas que no tienen sentido!"
Aang gritó "Antes odiabas a la Nación del Fuego, ahora la salvas de su destrucción abandonando a tu propia gente!"
"Jamás le he dado la espalda a las personas que me necesitan, y tú Aang, no me necesitas, sólo estás encaprichado y estoy harta de tus arranques de protestas!"
"Entonces niega que sientes algo por Zuko!!!"
Katara abrió los ojos con sorpresa, no sólo por el reproche de Aang sino de presenciar a una Toph enojada golpeándolo con su tierra control "No eres el dueño de Katara"
El chico había soltado un par de lágrimas "¿Entonces es cierto?"
Katara se volteó esquivando su mirada "Esto se acabó, Aang. Para siempre."
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Iroh le dio una tercera taza de té, le sorprendía que Zuko estuviera tan intranquilo pero más aún que aceptara sin reproches su té y lo bebiera hasta el fondo.
"Pareces más alarmado por una chica que por la capital, querido sobrino"
"¿Qué?"
Iroh rió "Que estás enamorado mi querido Zuko" le dio unas palmadas en la espalda "No me sorprende que el Avatar esté tan celoso viendo tu intimidad con Katara. Pareces confiar en ella más de lo que alguna vez confiaste en mi querida Ursa"
Zuko se paralizó "Tío. Espero que estés bromeando"
El negó aún con una suave sonrisa "El destino es algo curioso de verdad, un día estás—"
"Tío, por favor. No es momento para esas cosas."
"Bueno, Zuko, sólo quiero decir que si tanto te preocupa Katara, ¿qué haces con Mai?"
Zuko se enrojeció hasta la oreja cicatrizada. "Mai me quiere y ha estado conmigo siempre"
"Me temo que confundes lealtad con amor. La constancia de la señorita Mai puede que te haya dado confianza, pero al verte con Katara leo en tus ojos algo más que esperanza: alegría."
Zuko quedó en silencio "Tú qué me…. ¿Tío?" al voltear Iroh había desaparecido; desde lo lejos escuchó su voz.
"Bienvenidos al Dragón de Jazmín. Nuestras especialidades son…"
Zuko se golpeó la frente, justo cuando más lo necesitaba había huido de él.
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La música no se hizo esperar pero a pesar de ser un baile, nadie parecía poner un pie en la pista.
Mai se miraba las uñas aburrida entre el parloteo de Ty Lee con Haru. Entonces sintió la mano de Zuko en su espalda. Al mirarlo le extendía su mano "¿Bromeas, cierto?" dijo ella secamente "Odio los bailes"
Zuko sonrió y la soltó "Lo siento, pensé que te gustaría intentarlo"
Mai suspiró "Tengo cuatro pies izquierdos"
Sokka tomó entonces a Suki de la cintura y sin preguntarle la giró como trompo hasta la explanada. "¿Ves?, eso es a lo que me refiero."
Haru pareció animarse pero no pareció muy convencido de bailar con una chica que caminaba con las manos.
Todos estaban dispersos en conversaciones diferentes cuando entró Katara. Hasta ese momento, Zuko reparó en lo familiar que le parecía su cabello. Lo había acomodado como en el baile anterior. Realmente lucía un vestido muy lindo pero su expresión arruinaba todo, parecía deshecha; a pesar del maquillaje restaurado sus ojos lucían tristes.
"Creí que te lastimaba usar ese peinado" intentó alegrarla Zuko.
Katara sonrió tristemente "No importa"
Haru notó también el semblante de Katara y se acercó a ella "¿No quieres bailar? Pareces necesitar algo de alegría"
Ella intentó sonreír ampliamente "De acuerdo"
Ty Lee echó chispas por los ojos y torció la boca. Zuko insistió a Mai: "¿Segura que no quieres bailar?"
"No, Zuko. Segura" dijo antipática.
"Yo sí quiero!" interrumpió su rosa amiga.
Zuko se sorprendió y Mai rodó los ojos "Ah… ¿de… acuerdo?"
Sin esperar respuesta de su mejor amiga, Ty Lee tomó a Zuko de los brazos y lo guió a la pista, allí comenzaron un baile bastante disparejo porque ambos sólo miraban a otra pareja bailando.
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"¿Estás bien?"
"Aang y yo terminamos"
Desde siempre, Katara pensó que Haru era un chico cuerdo y bastante razonable, no le había costado entablar serias conversaciones con él y esta no era la excepción.
"Lo siento"
"Está bien. De todos modos nuestra relación estaba muriendo desde hace unas semanas"
"Cierto! En la tienda de té dijiste estar soltera"
"Bueno ahora sí lo estoy." Sonrió mirando de reojo a Aang que estaba sentado en una de las mesas con la mirada perdida. A su alrededor varias parejas habían comenzado a bailar.
"Descuida, estará bien" dijo Haru con una sonrisa "No hay mal que por bien no venga. Aang lo superará"
"Gracias"
De pronto, Zuko le dio una pirueta a su amiga y ella se soltó de su agarre perdiendo aparentemente su trayecto. Haru sólo pudo soltar a Katara para atrapar a la chica y evitar que cayera. "¿Estás bien?"
Ella sonrió "Creo que Zuko me soltó"
Él lo miró reprobatoriamente. Zuko se incomodó "Lo siento, Ty Lee"
"No te preocupes, creo que Haru bailará mejor conmigo. Tu aura y la mía son un poco disparejas"
"Por mí no hay problema" coincidió Katara "De todos modos yo ya me iba a sentar"
"¿No se supone que los anfitriones deben poner el ejemplo?" sonrió Zuko "Baila conmigo"
Se derritió al sentir sus dedos entre los suyos y una mano en la cintura. "Dime que no escuchaste"
"¿De qué hablas?"
"Dime que no te quedaste a escuchar mi discusión con Aang" Él negó.
"¿Cómo te sientes?"
"Terminamos" Zuko enterneció su mirada. "¿Por qué me miras así?"
"Porque… hubiera querido protegerte" su pulgar acarició el dorso de su mano "Apoyarte porque sé que fue difícil. La idea de quemarlo me regresa a la cabeza" sonrió suplicante.
"Toph salió al rescate" miró hacia otro lado del salón "Parece que yo sola no puedo ni arreglar mis problemas"
Él contuvo las ganas de abrazarla fuertemente y consolarla. Decirle lo mucho que la admiraba y de lo mucho que se sentía culpable.
"El tiempo lo aliviará. Además encontrará a alguna chica de su edad que piense como él y busque las mismas cosas."
"Soy casi tres años mayor que él"
"Y yo soy casi dos años mayor que tú" Negó con la cabeza "Y aún así no sé como tratar a mi novia. Aang ni siquiera sabe escucharte, es natural, es un niño."
Ella suspiró "No creo que sea bueno que estemos bailando" dijo intentando soltar su hombro, pero su mano pareció muy pesada.
"Será como tú quieras" soltó su cintura para tocar su mentón. "Ánimo"
Katara siguió su camino hasta una mesa vacía odiándose por sentirse en las nubes gracias a Zuko mientras él buscaba a Mai no con mucho esmero.
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Llegó la noche y los invitados comenzaban a retirarse, Katara aprovechó el momento para dejar sus hipocresías de lado. No quería sonreírle a la gente sólo por cortesía ni entablar conversaciones absurdas. Sólo quería irse a casa y descansar. Se adelantaría para no tener que soportar la mirada de Aang más tarde.
Salió caminando cubriéndose con su toga por la fresca brisa nocturna. El anillo superior no estaba tan retirado pero hacían falta un par de calles sinuosas antes de entrar a él. Comenzó a sentir que los pies la mataban, esos tontos zapatos tradicionales iban a destrozarle los pies. Se desató el cabello y sintió intensas punzadas en sus sienes. Su cabello ondulado cayó por sus hombros en una cascada.
Faltando una avenida escuchó murmullos extraños, apresuró el paso pero entre más se acercaba más fuerte se escuchaba el ruido. Intentó ignorarlo y caminó derecho hasta su casa.
Al llegar a ella, aventó los zapatos y se quitó el vestido, frustrada revisó sus cajones pero nada que le gustara estaba en ellos, todo era del Reino Tierra. Recordó su maleta y la sacó de debajo de la cama. Ursa le había armado algunos conjuntos y metido en la maleta, algo bueno usaría para dormir.
Grande fue sorpresa al reconocer entre las prendas una túnica blanca con velos traslúcidos que días antes hubiera utilizado en su noche con el espíritu azul. Estaba tan cansada de todo lo relacionado con el festival que no dudó en acomodarse el disfraz y verse al espejo. Ursa lo había entallado y agregado más velos posiblemente para esconder su cabello.
Finalizó con maquillaje y cargó dos cantimploras. Era hora de la Dama Blanca.
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Durante casi dos horas hizo de todo. Le evitó un asalto a un joven que era amenazado con dagas y punzones. Separó a dos hombres de matarse a golpes por exceso de alcohol en su sangre. Revisó la torre de mensajería y leyó el mensaje de Ursa.
Estaba a punto de cruzar hacia su colonia cuando cinco hombres se cruzaron en su camino. "¿Está perdida señorita?" sonrió uno con malicia.
"Parece que perdió la dirección de su teatro" se burló otro.
De la nada, otros dos hombres se aparecieron a sus espaldas. Calculó sus fuerzas, si alguno de ellos era maestro de algo, estaba perdida. Tranquilamente caminó entre ellos y fue sólo hasta que uno intentó tomarla de la mano que ella torció sus muñecas de una forma peculiar, al instante, el hombre cayó al suelo paralizado.
Una punzada en el estómago.
"Esto no va bien" pensó. Sacó agua de sus cantimploras, sabía que estaban bien escondidas y nadie notaría el agua acumulándose en sus pies. De pronto la neblina se espesó y utilizando agua para elevarse pareció flotar.
Los maleantes se estremecieron y se quedaron inmóviles, no porque Katara hubiera usado sangre control sino por el miedo de haber visto un espíritu. La chica giró en dirección a ellos y levantó sus manos separando pronunciadamente sus dedos.
No pasó un segundo antes de que echaran a correr.
Sin pensarlo dos veces, ella corrió tan rápido como pudo, fue entonces que alguien la tomó por las muñecas.
…
"¡Soy yo, Katara!" dijo rápidamente Zuko al sentir su forcejeo. "¿Qué pasó?"
Ella se relajó e intentando sonar segura dijo "Debemos irnos"
"¿De qué hablas?" ella recuperaba el aliento "Tenías muy preocupado a Sokka. Suki vio que no estabas y todos pensaron que estabas con nosotros en la otra casa así que decidí buscarte"
"Zuko" dijo interrumpiéndolo, sentía que su estómago quemaba "¿Tienes algo de ese jugo?"
Él sacó el frasco de sus ropas "¿Usaste control?"
Ella lo ignoró y al beber el líquido, Zuko notó el sudor de su frente "Empaca tus cosas, con bayas o no, debemos regresar"
"Si no me explicas me matarás de un infarto, Katara"
Ella suspiró "Tenía trabajo que hacer y luego unos tipos se me cerraron, tuve que asustarlos"
"¿Trabajo? ¿Qué tipos?"
"No fue nada, sólo estaban algo tomados o intentaban asaltarme o algo peor, pero sé cuidarme sabes? Sólo me tomaron por sorpresa"
"¿Y en qué pensabas para haber bajado tu guardia?"
"Trabajo"
Él se exasperó "Y supongo que no irás a decirme"
Ella se levantó "Sokka está esperándome"
Zuko la tomó por los hombros y la sacudió ligeramente "¿Qué hacías, Katara?"
"Es un secreto"
"Otra vez con lo mi--¿tiene que ver con mi madre?"
Katara se mordió el labio "Sí, ¿lo entiendes verdad?"
"Sí, pero aún si es una petición de ella, quiero que me lo digas. Confía en mí tanto como yo lo hago en ti"
Ella se deshizo "No me hagas esto, tengo un voto de silencio"
Zuko palideció y endureció su mirada "¿Hay alguien observando? ¿Espiando tal vez?"
Ella negó "Nadie me obligó tampoco. Yo lo hice voluntariamente"
Él aflojó un poco sus manos sobre sus brazos "¿Qué hiciste?"
Ella apretó los ojos arrepintiéndose de lo que estaba a punto de decir "Ahora soy parte de la sociedad del Loto Blanco"
Zuko la soltó "¿Por qué? ¿Desde cuando?"
"Era la única forma de mantener contacto con ella"
"¿Mensajes?" Ella asintió "¿Acaso eso no es muy peligroso?! Mírame Katara!"
"¡¿No lo entiendes Zuko?!" después bajó la voz a un suspiro: "Lo hice por ti"
"¿Por mí? ¿Por qué?"
"Porque te amo"
Zuko sintió tanto fuego en su ser que la sostuvo firmemente por los brazos y la miró un segundo antes de capturar sus labios ansiosamente. Ella ahogó un suspiro y enterró sus dedos en su cabello. Los besos se prolongaron a más de tres.
Ella se separó tratando de recobrar la cordura "Zuko…"
Él le dio un último y corto beso "No, Katara. Esta vez no habrá arrepentimientos"
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Mai abrió un ojo al sentir a Zuko entrar en su habitación.
"Tenemos que hablar" Una pequeña llama se formó en su palma alumbrando la habitación.
A Mai se le aceleró el corazón con miedo "¿Qué sucede?"
"Tenemos que regresar a la Nación del Fuego en unas horas" parecía bastante compungido. No sabía qué hacer, acababa de entenderlo todo. Estaba enamorado de Katara. Y ver a Mai lo mataba de culpabilidad.
"¿Qué pasó?" Intentó en vano la chica regresándolo a la realidad.
"Alguien se comunicó con nosotros, ha habido un sabotaje"
Mai dilató sus pupilas "¿Qué harás?"
"Tenemos que regresar, Mai. Claro si tú quieres"
Ella se mordió el labio "Perdóname Zuko pero tendré que ser yo la que te deje ir" Soltó una lágrima, luego otras dos… luego muchas más que no podía contener "No sé cómo ayudarte, no sé qué decirte, no sé ni lo que esperas de mí, pensé que el festival alegraría un poco tus ánimos, pero estando aquí veo todo más claro. Sólo soy un estorbo"
"No, Mai, yo-"
"Zuko, te quiero demasiado" dijo saliendo de su cama "Y agradezco que lo hayas intentado conmigo. Porque para mí fue más real que nada y valió la pena todo lo que pasé por estar a tu lado. Me hiciste feliz y quiero guardar ese recuerdo. Por eso esta vez no te seguiré, no quiero forzarte a nada." Tragó saliva soltando más lágrimas. A Zuko se le formó un nudo en la garganta, no podía sentirse peor "Pero.." continuó ella suavemente "Si me extrañas, si en verdad me quieres…. Por favor vuelve por mí"
Se acercó a él y lo abrazó.
Sniff... sniff...
Realmente me odié por escribir a un Mai así pero tenía que hacerlo... sniff sniff... siempre pensé que ella adoraba a Zuko y en algún momento podría llorar por él. Al menos no la engaña ni ella se engaña a sí misma...
Por favor dejen sus comentarios no me dejen sentir arrepentimiento de lo que hice...
.:Mominski:.
