CAPITULO 14 El huérfano

*Bang*

-¡NOOOOOO!- grito Jack mientras la bala atravesaba el cráneo de la mujer y su cuerpo sin vida caía al suelo sin hacer ni un ruido a causa de la nieve, Jack petrificado por la escena miro el cuerpo inerte de la mujer tendido en el suelo mientras la sangre corría manchando la blanca nieve en un tono rojo después dirigió sus ojos al asesino quien con mucha tranquilidad guardaba el arma, suspira y se da media vuelta caminando lentamente a la salida del callejón, Jack con enojo crea un carámbano muy puntiagudo y apuntando a la cabeza del hombre lo dejo ir pero sorprendentemente no llego ni a la mitad de su camino cuando fue partido en dos por una sombra cayendo al suelo.

Jack nuevamente apunto al hombre pero esta vez con un rayo de hielo –si haces eso me veré obligado a llevarte ante los superiores- Jack desistió de lo que iba a hacer y con un salto se colocó frente a la misteriosa sombra, un hombre joven de cabello negro, rasgos orientales, lentes de armazón negra y una katana.

-¿Shinigami?- El hombre se acomodó los lentes y enfundo su arma

-Jack Frost-

-¿Qué diablos haces aquí?, eres de la división Naciente-

-Al parecer hay mucho trabajo por aquí y vengo a ayudar a Muerte-

-Ya veo, ahora si me disculpas tengo que hacer algo- Jack estaba dispuesto a buscar al asesino.

-Conoces las reglas, los espíritus no pueden intervenir con la muerte-

-¡La acaba de matar!, hay que hacer justicia-

-… Shi- El llanto de un bebé estallo en el callejón -¿uh?- el Shinigami se acercó a examinar el bulto que estaba tendido en la nieve, de su bolsillo saco una pequeña libreta y la hojeo –mmmh souka- guardo la libreta y sin darle importancia comenzó a caminar a la salida.

-¡Chotto matte!, ¿lo vas a dejar ahí?- Jack lo detuvo

-Hai-

-¿Doshite?-

-Soy un dios de la muerte no es mi problema en cambio sí es el tuyo-

Jack abrió los ojos -¿Eh?, ¿Por qué mío?- el bebé seguía llorando sin para.

-Eres el guardián de los niños además ¿quieres justicia?, protégelo-

-Demo- Protesto Jack

-Ah, Jack ese niño no debe morir por ninguna razón… Bai-bai- Con esto el hombre dio un salto y desapareció en la noche.

Jack tomo al pequeño por la tela que lo envolvía, como si se tratara de una cosa y lo examino –tal y como pensé- el pequeño estaba húmedo por la nieve, las lágrimas corrían por su rostro, su boca se abría de par en par llorando, no tenía dientes, tenía un poco de pelo rubio, ojos castaños y por lo que se veía tal vez no llevaba ropa; Jack hizo una mueca, él amaba los niños pero los bebés nunca habían sido su fuerte, odiaba que hicieran tanto ruido y que necesitaban tantos cuidados.

-Deja de llorar- dijo con fastidio, el pequeño no atendió a su petición, Jack lo tomo con sus dos manos y comenzó a sacudirlo de arriba abajo sin preocuparse de lastimarlo, solo quería hacerlo reír y funciono, el bebé dejo de llorar.

-Bien, bien, bien, eso es ahora buscaremos a alguien que cuide de ti- La manta comenzó a resbalarse del niño y cayó al suelo, efectivamente no llevaba nada de ropa –Oh, de seguro te estas congelando… ¿Por qué me miras así?- el bebé lo miraba sonriendo tontamente y entonces Jack comenzó a sentir su ropa mojada, él miro hacia abajo y su rostro se convirtió en odio –Oh, tu pequeño…- el bebé se había orinado en sima de Jack.

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Jack volvió a envolver al crio en la manta, voló hacia una azotea y coloco al bebé en una caja que encontró, él comenzó a desvestirse; arrojo el abrigo, el fajín y la camisa blanca quedando solo en pantalones -¿Sabes?, me gustaba mucho esa ropa pero ahora la has arruinado- Jack creo otra camisa como la que tenía antes y un chaleco azul, de un tendedero tomo una bufanda que parecía en buen estado color azul claro, la coloco alrededor de su cuello; también tomo un viejo poncho color café claro de cuello alto con botones, estaba algo rasgado de la parte inferior, y se lo coloco en sima.

Tomo la caja por las solapas y el bebé comenzó a llorar -¿ahora qué quieres?- Jack voló buscando algún orfanato y en un parque diviso a una mujer que estaba a punto de alimentar a su hijo con un biberón, Jack voló a su lado arrebatándole el biberón de la mano y deteniéndose en el techo de una casa puso en las manos del pequeño la botella, este comenzó a comer como si no hubiera comido en días –Oh, tenías hambre-

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Después de alimentarlo, Jack siguió su búsqueda y en la mañana logro encontrar uno a tan solo 23 minutos de Detroit, "Mis huérfanos" así se llamaba el lugar, bastante bonito y grande –Bien aquí estamos pequeño, aquí te darán comida, una techo y serás… infeliz- Jack bajo la mirada a aquel bebé que se había quedado dormido, el en realidad quería algo más para este niño, quería que tuviera una familia adecuada y una vida feliz, tal vez aquí no la tendría.

-No te preocupes, encontraremos un mejor lugar con una verdadera mamá- dijo tristemente.

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Como se negaba a dejarlo en cualquier orfanato, abrió el portal y fue directo a Arendelle, ahí todos eran felices ¿Por qué el bebé no habría de hacerlo?, por el cansancio se detuvo en la plaza de Arendelle y se sentó en una de las bancas y tomo una bocanada de aire, el bebé comenzó a llorar -¿Eh?, ¿y ahora qué?- Jack lo tomo por debajo de los brazos y comenzó a mecerlo de arriba abajo

-Vamos, que ya te di de comer—

-Los bebes comen muy seguido, a veces cada cuatro horas- dijo una voz femenina, Jack volteo a ver a la mujer y está en seguida se dio cuenta de quién era.

-Su majestad, lo lamento- hizo una reverencia ante él –Eso no es necesario, ¿podría ayudarme?- Jack le extendió al bebé y ella lo tomo felizmente entre sus brazos, sorpresivamente este dejo de llorar.

-Que tierno, mi esposo y yo siempre quisimos hijos- ambos se sentaron en la banca.

-¿Nunca los tuvo?- pregunto Jack

-Tuvimos uno pero murió al nacer y desde entonces no pudimos tener otro- dijo con tristeza.

-Oh, lo lamento ¿sabe?, este bebé perdió a su madre ayer, es de donde vengo y lo traje aquí-

-Qué horror…- La mujer miro al pequeño y luego miro a Jack con ojos suplicantes –Su majestad, por favor permítame encargarme de él, por favor-

-Claro, usted parece la mujer indicada para él y él parece el bebé indicado para usted, casi podría decir que el destino los ha unido- Jack se puso de pie y la mujer también.

-Muchas gracias su majestad, ¿quiere darle un nombre?-

Jack se tocó la barbilla con una sonrisa maliciosa –Afi- la mujer lo miro con extrañeza pero no quería contrariar al rey de Arendelle –Significa abuelo- el rio con fuerza dándose media vuelta extendiendo sus brazos, juntando sus manos en su nuca y caminando hacia el palacio, la mujer aun anonadada por lo extraño del rey también emprendió su camino en el camino contrario a Jack, él sin detenerse giro la cabeza y pudo ver al pequeño asomando la cabeza sobre el hombro de su nueva madre mirándolo fijamente, Jack le dio una última sonrisa y el bebé le devolvió el gesto, Jack volvió a girar la cabeza pero con un gesto bastante serio.

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Elsa cepillaba el cabello, con su camisón puesto y lista para ir a la cama cuando sintió esa presencia tan familiar para ella, giro la cabeza al balcón que tenía la ventana abierta, el viento movía bruscamente las cortinas pero pudo distinguir muy bien a Jack quien estaba parado justo detrás de ellas.

-He vuelto- dijo Jack

-Eso veo- ella le sonrió –linda ropa- se puso de pie.

-Gracias- él se quitó el poncho, la bufanda y el chaleco arrojándolos en una silla, cansado se dejó caer boca abajo en la suave cama, Elsa se sentó a su lado.

-¿Largo día?-

-No tienes ni idea- después de un largo silencio Jack hablo de nuevo –Esta bien-

-¿Eh?-

-Está bien tener un hijo-

-No tienes que si no quieres- dijo Elsa –Lo comprendo-

-Sí quiero- él le sonrió

-¿De verdad?, ¿Qué te hizo cambiar de opinión?- Elsa estaba muy feliz

-Un huerfano- Elsa lo miro extrañada –como sea, tendremos un hijo pero hoy no, estoy muy cansado- Jack se levantó y se metió entre las sabanas, Elsa hizo lo mismo y abrazándolo por la espalda ambos se quedaron dormidos.

Lo lamento por aquellos que no querían que muriera la mujer pero era necesario, si eso no hubiera pasado Jack jamás habría encontrado a ese bebé y sin ese bebé jamás hubiera querido ser padre, Afi se ganó un lugar en el corazón de Jack y adivinen que, el aparecerá más adelante para hacer algo importante.

Ah y por cierto Jack termino tan cansado que se negó a tener sexo esa noche, pobre sí que debió de haber estado muy cansado.