.-.

Akki

.-.

.-.

-¿Entonces Dorian se fue?- le preguntó Danny a Drarko, cuando el gótico le contó lo que había pasado.

-Eso parece. No estoy seguro que se haya ido, peor al menos entendió que lo nuestro había terminado-

Danny echó una mirada a su alrededor. Sólo vio a unos pocos estudiantes en el patio de la escuela, que se habían atrasado en irse a sus casas. Drarko le había dicho que quería hablar con él, y allí estaban, bajo la sombra de un árbol.

-Bien, un ser menos del que preocuparnos- dijo el mitad fantasma, recostándose sobre el tronco –Al menos, por ahora- pausa –Aunque tenía una idea muy buena… -

-¿Idea?- preguntó Drarko, alarmado.

-Eso de un trío. No con él, por supuesto, sino con otro muchacho-

-Oh, bueno- el gótico se tranquilizó -¿Tienes a alguien en mente?-

-Hmmm… - Danny cerró los ojos, pensando –Sí, creo que sí. Y te va a gustar-

-¿Lo conozco?-

-Así es, y no, no va a ser Dash-

Ambos se rieron.

-¿Me vas a decir quién es?-

-Mmmmno- le respondió el otro, con carita inocente –Vas a tener que esperar… -

.-.

Plasmius dio un puñetazo a la pared de su laboratorio, frustrado y confundido. Había revisado sus fórmulas mil veces, y había seguido el proceso mil veces más. Pero, por enésima vez, el clon de Drarko se derritió. Plasmius intentó calmarse, buscando en dónde había fallado esta vez, y se encontró con que, quizás, ésa fórmula no era para Drarko. Como suponía, era algo especial.

El otro Plasmius intentaba lo mismo con Daniel, y un tercero seguía sus funciones como Vlad Masters. Pero Daniel debía haber cambiado algo, porque la misma fórmula, con la que había obtenido a Dani, fallaba. Al menos eran conscientes, pero eso lo hacía más doloroso al verlos derretirse, inestables.

Los pocos clones del gótico que habían sobrevivido eran débiles, deformes y sin mente propia, más similares a zombis que a cualquier otra cosa. Acto seguido, se derretían, dejando a Plasmius amargado y sin entender qué pasaba. ¿Qué era lo que tenía Drarko que lo hacía tan especial? No era humano por completo, pero se resistía a pensar que era un ser no-humano. Tenía que ser una variante de mitad fantasma o algo así…

Sabía que Drarko era fuerte. Y había comprobado que no tenía la más mínima intención de ser un villano, o algo remotamente similar. El único que lo conocía bien era Dorian, pero ése vampiro ya había intentado matarlo, sólo porque era el alcalde de Amity Park. Además, conocía su identidad secreta, y podía usar eso para chantajearlo.

Tenía que haber algo más. Algo que estaba pasando por alto, y que no terminaba de entender.

¿Pero qué podía ser?

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-Bien, aquí estamos- dijo el gótico, cuando llegaron a la habitación de Danny -¿Quién será nuestro compañero?-

-Ya lo verás- le respondió el otro, dándole un besito en los labios –Pero va a venir cuando ya hayamos empezado-

-¿Seguro?-

-Seguro, así que ahora, ven aquí, muchachito-

-¿Tienes los elementos necesarios?-

-Así es, y el otro chico también tiene sentido común- le pasó una mano por el rostro –También está muuuuuy deseoso de conocerte "en profundidad"-

-¿Pero quién es? ¿Y no te pondrás celoso?-

-Cuando lo veas, lo entenderás. Ahora quiero saborear tu piel- Danny abrazó a Drarko y empezó a deslizar una de sus manos por debajo de la camisa del gótico, mientras le daba un apasionado beso.

Drarko no se quedó quieto. Respondió al beso con entusiasmo, llevando una mano a la nuca de Danny y la otra a su cintura. Pero las manos del mitad fantasma siguieron viaje hacia abajo, metiéndose en la ropa interior del gótico, agarrando su trasero y apretándolo un poco.

-¿Estamos ansiosos hoy?-

-¿Quieres que pare?-

-¿Y dejar a nuestro invitado esperando?-

Empezaron a caminar hacia la cama, hasta que la parte posterior de las rodillas de Danny chocaron con el borde del colchón y cayó sentado sobre las sábanas. Arrastró consigo a Drarko, quien envolvió la cintura del otro con sus piernas. Los besos se hicieron más apasionados, y el gótico empezó a frotarse contra Danny.

No escucharon la puerta, pero Danny sabía porqué, y sonrió al ver a su acompañante. Éste se acercó, a espaldas de Drarko, y le tocó el hombro. El gótico se dio vuelta, y se encontró con una agradable sorpresa.

-¿Y? ¿Qué te parezco?- preguntó Danny Phantom, sonriendo de oreja a oreja.

-Casi tan hermoso como mi Danny- respondió Drarko.

Phantom le tomó la cara con las manos y le dio un largo beso francés. Cuando liberó su boca, Danny le besaba el cuello y acariciaba toda su espalda. Phantom abrazó el torso del gótico, lamiéndole la parte posterior del cuello con deseo, sonriendo ante sus gemidos. Cuando sintió que Drarko estaba lo suficientemente caliente, hizo intangibles a los tres, haciendo que su ropa cayera sobre la cama y el piso.

-Yo también tengo buenas ideas- dijo Phantom, sonriendo ante la mirada de sorpresa de Drarko.

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Phantom entró despacio en Drarko, sintiendo cómo el lubricante del preservativo facilitaba la operación. Le besaba el cuello y los hombros, sintiendo cómo su cuerpo se entregaba. Jadeando, vio cómo el gótico lamía el miembro de Danny, como si fuera una golosina. El verse a sí mismo –a su parte humana- en ésa situación hizo que su excitación aumentara, y tuvo que contenerse para no entrar de un solo golpe.

Drarko, apoyado en sus rodillas y manos, abrió más sus piernas para que el miembro de Phantom terminara de entrar en él. Jamás había estado en una situación así, y se encontró con que le gustaba, más aún sabiendo que era Danny, o sus dos formas, quienes estaban con él. Lamió despacio el miembro de Danny, sonriendo ante los gemidos del mitad fantasma.

Danny también se sentía excitado. Había jugueteado con la idea de hacer un trío, pero no encontraba con quién, salvo con él mismo. Y el ver cómo Phantom penetraba a Drarko, mientras el gótico le hacía una felación, lo excitaba mucho más de lo que había imaginado. Llevó una de sus manos al rostro de Drarko y lo acarició, despacio, viendo cómo la transpiración empezaba a aparecer en los cuerpos de los tres.

Drarko había tomado el miembro de Danny por completo en su boca, empezando a moverse, junto con su lengua. Cuando Phantom empezó a moverse dentro del gótico, Drarko liberó el miembro de Danny y empezó a lamerlo con énfasis. Cuando Danny sintió que estaba cerca, puso una mano en su hombro y lo apartó, viendo el rostro lleno de sudor y deseo de Drarko. Eso fue demasiado para él, y eyaculó con fuerza, sintiendo cómo el orgasmo lo recorría.

Phantom siguió moviéndose, y cuando Danny se recuperó, se acercó al dúo. Phantom llevó su abrazo más arriba, hasta que quedó bajo las axilas de Drarko, y lo elevó hasta que ambos estuvieron sentados en la cama. El gótico dejó escapar una exclamación de sorpresa, ante el sorpresivo movimiento.

-Vamos a ver- jadeo –si aprendí del maestro- dijo Danny, llevando su cabeza hasta el miembro del gótico.

Le pasó la punta de la lengua despacio, recordando lo que Drarko le hacía sentir. Mientras Phantom seguía embistiendo al gótico, Danny empezó a usar su lengua y sus labios, para luego usar toda su boca para satisfacer a Drarko. Podía sentir cómo se le aceleraba la respiración, escuchaba cómo sus jadeos se convertían en gemidos, y sentía las embestidas de Phantom a través del cuerpo del gótico. Siguió lamiendo y succionando hasta que sintió que el cuepo frente a él estaba a punto de eyacular.

Se apartó a tiempo, escuchando los gemidos de liberación casi conjunta de Drarko y Phantom. Luego los abrazó, sintiendo los agitados latidos del corazón del gótico, y la transpiración en el cuerpo de Phantom. Estuvieron así un buen rato, abrazándose los tres, los dos Danny y Drarko, quien tenía un brazo en la cintura de Danny y otro en la de Phantom.

-¿Y?- preguntó Danny al fin -¿Te gustó nuestro invitado?- le sonrió al gótico.

-Fue toda una sorpresa- respondió Drarko, levantando la cabeza –Y una muy agradable- giró la cabeza y le dio un beso a Phantom. Luego le dio otro a Danny, mientras Phantom salía del cuerpo del gótico. Drarko gimió, y su abrazo vaciló un segundo, volviendo a asegurarse cuando Phantom volvió a su espalda.

-Fue muuuuuy delicioso vernos así- dijo Phantom, besándole el cuello y pasándole la nariz por la oreja al gótico.

-Danny, nunca sospeché que fueras tan egocéntrico- dijo Drarko.

-Y bien que te gusto así- dijo Danny, sonriendo y arrastrando a los otros dos hacia la cama.

-Así es- sonrió el gótico.

Phantom le dio un último beso a Drarko y volvió a unirse a Danny. Los dos chicos se abrazaron, sin ganas para nada más que dormir. El gótico buscó las sábanas, y los tapó a ambos, todavía cubiertos en sudor. Le pasó las manos a Danny por la espalda, sonriendo con satisfacción.

-Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien como ahora- dijo Drarko, acurrucado en el pecho de Danny.

-¿Habéis visto? Sólo te faltaba algo de mí-

-Mhm- respondió el gótico, medio adormilado.

-¿Quieres que cambie las sábanas?-

-Ok- Drarko se levantó, con pereza –Pero sólo si yo te ayudo-

-Hecho. Y, si quieres, puedes bañarte-

-¿Contigo?-

-Como quieras- le sonrió Danny.

.-.

Quizás, sólo quizás, si lograba que uno de los clones fuera mujer en edad reproductiva, y hacía que el clon del otro –varón, en las mismas condiciones- la embarazara… Pero no, para eso debía lograr que los clones se mantuvieran estables lo suficiente como para que se reprodujeran, y no sabía cuánto tiempo iba a tardar la gestación. Si llegaba a producirse. Y si la madre –sin oponer resistencia- soportaba todo ese tiempo, más la labor del parto.

Plasmius siguió dando vueltas en su laboratorio, lleno de clones fallidos, repitiéndose una y otra vez que Drarko y Danny eran demasiado valiosos como para darse por vencido. Ya era de noche, y sus clones habían vuelto a unírsele, igual de frustrados que él.

¿Qué mierda tenía Drarko?

No era humano por completo, eso estaba claro. Pero no tenía ideas de qué era el gótico, y el no saber algo de alguien que estaba en su entorno lo frustraba. ¿Por qué uno de ellos no era mujer? Así, el embarazo hubiera sido posible, incluso sin su intervención. O si los dos fueran féminas, pensó Plasmius, él hubiera podido tener hijos con ambos, hijos que educaría para que fueran tal y como él quería que fuesen.

Pero Danny y Drarko eran varones.

Y homosexuales.

Maldiciendo una vez más el mal tino de la naturaleza, decidió ir a vigilar a Danny de cerca.

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Danny había llevado a Drarko a su casa porque sus padres no estaban ésa noche. Iban a ir a una ciudad cercana, y no regresarían sino hasta pasado el mediodía. Ahora, ya bañados y acostados en una cama con sábanas limpias, el mitad fantasma podía sentir la respiración en el pecho del gótico, donde tenía recostada su cabeza. Olía bien, aunque no sabía decir a qué le recordaba el aroma de Drarko. Quizás a algo olvidado hace muchísimo tiempo, antes de su nacimiento…

Medio adormilado, sintió cómo el gótico se levantaba, o quizás era sólo un sueño. Sí, era un sueño, porque no lo iba a dejar así como así para irse con sigilo en medio de la noche, o algo típico de una novela rosa. Extrañando el cuerpo a su lado, aunque sólo en sueños, siguió durmiendo.

.-.

Drarko se convirtió en Acuoso y salió de la casa, intangible e invisible. Creía… no, había sentido algo cerca, algo que deseaba lastimarlos. Algo –alguien- que no era un fantasma. Dio varias vueltas alrededor de la casa, y cuando se convenció que no había nadie peligroso en los alrededores, voló de nuevo hacia la habitación de Danny. Podía verlo a través de la ventana -¿se habían olvidado de cerrar las cortinas?- y se detuvo un segundo, volviéndose visible, para ver ésa hermosa escena.

Grave error.

Sintió cómo un rayo de energía lo arrastraba hacia abajo, y al ver bien, vio que eran los padres de Danny, quienes lo estaban absorbiendo dentro de un Termo Fentom. Drarko intentó escapar, pero el rayo era muy fuerte, y terminó absorbiéndolo. Por lo que pudo escuchar, los Fentom estaban convencidos que habían salvado a su hijo del ataque de un fantasma.

No escucharon lo que les dijo Drarko, y el gótico sintió que lo movían, deseando que no fuera al lugar que creía. No iba a luchar contra los padre de Danny, pero el Termo era muchísimo más fuerte de lo que había creído. O, quizás, lo habían mejorado.

-¿Por qué me encerraron? Yo no estaba haciendo nada- dijo en voz alta. Curioso, no había eco dentro del Termo.

-¿Y crees que íbamos a esperar que le hicieras algo a nuestro hijo?- le preguntó la voz de Maddie Fentom.

-Pocos fantasmas se han atrevido a tanto, y no voy a permitírtelo- oh, oh, Jack Fentom sonaba enojado. Y mucho. Drarko intentó pensar en alguna forma de escapar, pero como Acuoso no podía, y era muy arriesgado volver a su forma humana, y no sólo por su identidad. ¿Y si el Termo no se rompía y quedaba aplastado por la presión?

Sintió que lo sacaban con brusquedad del Termo, como si hubiesen puesto en reversa una aspiradora, y fue expulsado sobre una superficie plana, algo inclinada. Se recuperó rápido, e intentó moverse, pero no podía despegar su cuerpo de la superficie. Se movió, sin despegarse de la superficie, hasta que no pudo hacerlo. Intentó volverse intangible, pero tampoco funcionó. Entonces miró a los dos Fentom, y luego a su alrededor.

Los Fentom estaban enojados, y si pensaban que estaba por atacar a su hijo, era de esperarse que lo estuviesen. Lo habían llevado al laboratorio, y la plataforma estaba a un lado, con una mesa llena de elementos cuyo aspecto no le gustó al gótico. Tuvo un terrible presentimiento y deseó no haber salido como Acuoso, ni haber dejado su libro en la mesa de luz de Danny.

-Muy bien, fantasma- empezó Jack Fentom, con el ceño fruncido –Sabes quiénes somos y sabemos qué eres, así que no intentas ningún truco o lo lamentarás-

-¿Por qué estoy aquí?- preguntó Drarko, temiendo la respuesta, pero con una loca esperanza de estar equivocado. Hasta su largo pelo negro estaba pegado a la plataforma, flotando como una seda bajo el agua.

-Estabas merodeando cerca de nuestra casa, frente a la ventana de nuestro hijo. Además, eres un fantasma, y sabemos todo lo que tus compañeros hacen en Amity Park. Así que tenemos muchas razones para mantenerte aquí- dijo Maddie, mirándolo fijo.

-Sólo estaba admirándolo. No tenía la más mínima intención de dañarlo, o a cualquier…-

Jack tomó un objeto de la mesa, un cilindro plateado de unos diez centímetros de largo, y lo acercó al pecho de Drarko. La descarga eléctrica le recorrió el cuerpo y el gótico apretó los dientes, conteniendo el grito.

-No te creo, fantasma- dijo el hombre, mirándolo feo.

-Tiene todo el derecho a hacerlo, pero no a torturarme- respondió Drarko.

-Ahora no, Jack- dijo Maddie, cuando su esposo levantó le nuevo la mano con el objeto –Intentamos con otros métodos- miró al gótico -¿Quién eres?-

-¿Quién soy o quién era?-

-Da lo mismo-

-Sui- dijo Drarko, nombrando el nombre chino del agua.

-¿De dónde eres, Sui?- preguntó la mujer, despacio y atenta a sus reacciones. Luego se corrigió -¿De dónde eras, y cómo llegaste a la Zona Fantasma?-

-De este mismo país, aunque mis raíces son chinas- respondió el gótico -Y en cuanto a la Zona… No sabría decírselo, sólo apareces ahí después de morir, si tienes cosas importantes que resolver-

-¿Y qué te ata a este mundo?- preguntó Jack, con el objeto aún en la mano y el ceño algo menos fruncido.

-El amor, y una promesa hecha a algunos seres-

-¿Qué tienes con Danny Phantom?- preguntó Jack, rápido.

-Él y yo… somos novios, digámoslo así-

-¿Eras mujer cuando eras humana?-

-Sí- respondió Drarko, odiándose por mentir pero sabiendo que, de otra forma, podía poner el riesgo a Dranny, o a él mismo también.

-¿Acaso conocías a Danny Phantom cuando era humana?- preguntó Maddie.

-Supe de él y vine aquí para buscarlo. Cuando lo encontré, yo era un ser humano, y luego… Seguimos juntos, hasta que nos declaramos, y desde entonces somos novios- era lo más parecido a la verdad que le podía salir de forma convincente.

-No contestaste a mi pregunta- la mujer frunció el ceño.

-¿Por qué tanto desprecio hacia Danny Phantom? Él ha hecho mucho bien a la ciudad y… -

Otra descarga.

-Y también ha atacado al alcalde, nos ha atacado a nosotros y ha puesto en peligro a mucha gente- dijo Jack, enojado –Y ahora un fantasma aparece en la ventana de nuestro hijo, una fantasma que ya tiene novio, fantasma, para peor. ¿Es que en tu vida no te enseñaron nada, muchacha?-

Muchacha. Claro, seguía pareciendo el fantasma de una mujer, pensó Drarko, aunque algo chata, y el largo pelo negro ayudaba mucho a dar ésa imagen.

-No tuve buenos ejemplos en mi niñez, o cuando crecí- dijo el gótico, despacio, sintiendo que el pecho le empezaba a doler por las descargas.

-¿Cómo aprendiste e usar tus poderes?- preguntó Maddie, con cautela.

-Algunos por instinto, otros eran míos, personales si se quiere, y otros me fueron dados por el destino-

-¿Por qué vienen a hacer daño a las personas vivas?- preguntó Jack.

-Hay personas buenas y personas malas. En los fantasmas es igual. Es sólo que algunos fantasmas encuentran divertido asustar a los vivos, y otros prefieren seguir sus existencias, o pedir ayuda para abandonar su estado. Algunos quieren expandir sus habilidades de cuando estaba vivos, o encuentran fascinante su estado de fantasma, y quieren saber más… Con espíritu científico si se quiere-

-¿Qué sabes de Danny Phantom?- preguntó la mujer.

-Que era y es alguien bueno, y que no sería capaz de lastimar a nadie. Nació en esta ciudad, aquí pasó a ser lo que es ahora, y aquí decidió usar sus poderes para proteger a las personas-

-¿Vive en algún lugar?- preguntó el padre de Danny, todavía sin aflojar el ceño.

-Sí, vive en una casa… - Drarko dudó si seguir o no. Estaba siendo vago, aunque estaba diciendo toda la verdad que podía, sin comprometer a Danny Fentom -… y sus habitantes no tienen quejas de su estadía-

-¿En dónde vive?- preguntó Jack, acercándose más y levantando el objeto.

-¿Qué harán si se los digo?-

Ésta vez estaba preparado para la descarga. La sintió de nuevo, y el dolor en su pecho aumentó.

-Eso no es de tu incumbencia- dijo el padre de Danny.

-Sí lo es, porque no haré nada que pueda lastimarlo- replicó Drarko, manteniéndole la mirada.

-¿Y qué sabes sobre le vampiro de Winsconsin?- preguntó Maddie, adelantándose a su esposo.

-Que ahora vino a Amity Park, que se llama Plasmius y que es muy fuerte. Además, tiene el mismo origen que Danny Phantom, aunque Plasmius apareció veinte años antes, y decidió usar sus poderes para su propio provecho- respondió Drarko. Le estaba empezando a doler el hablar, y se preguntó si Danny había despertado.

-¿Tiene alguna debilidad?- preguntó Jack.

-Sí: aunque es un fantasma fuerte, le gusta una mujer humana, que lo conoció cuando era humano -

-¿Quién es?- quiso saber Maddie

-Plasmius nació hace veinte años. Yo no existía en ése entonces, ni como ser vivo-

-¿Hace cuanto eres fantasma?- preguntó Jack.

-Hace años que estoy en el estado en que me ven-

-¿Y cómo sabemos que lo que nos has dicho es verdad?-

-No puedo decirles toda la verdad- su conciencia era demasiado fuerte. Ni siquiera en ése momento podía mentir…

-¿Y cómo sabemos si no lastimarás a nuestro hijo cuando te liberes?- preguntó Maddie, alarmada.

-Porque no soy así. Además, nunca le he hecho daño, y no pienso hacerlo jamás-

-No te creo- dijo ella, en guardia –Quizás esta no es tu verdadera apariencia. Quizás eres Plasmius, u otro fantasma. Sabemos que pueden adquirir diversas formas, o poseer cuerpos-

-Entonces, ¿por qué no les hice daño antes?-

Ésta vez fue Maddie quien aplicó la descarga. Drarko no estaba preparado, y se le escapó un corto grito.

-No podemos asegurarnos que no intentarás dañar a Danny- dijo Jack –Además, hace tiempo que quería disecar un fantasma, para ver qué tienen dentro-

-¿Y cómo piensan hacerlo, si los fantasmas no tiene cuerpo físico?-

Otra descarga.

Drarko ya no podía contenerse. El pecho le dolía cada vez que hablaba, y no podía salir de la plataforma. Si llegaban a descubrir que no era una mujer, sabía que no se iban a creer que los fantasmas podían cambiar de sexo, por más que pudieran hacerlo con respecto a su forma. Podía lanzar una ráfaga de hielo que los mandaría al piso, pero no sabía cuánta fuerza podría aplicar sin lastimarlos, y no quería correr el riesgo.

-¿Le aplicamos anestesia?- preguntó Maddie, preparando el instrumental.

-Ya está muerto, no creo que le afecte- dijo Jack.

-¡Déjenlo en paz!-

Danny Phantom apareció volando a través del techo, y empujó a Jack Fentom lejos de Drarko.

-¡¿Cómo se atreven a hacerle esto?! ¡No les ha hecho nada!- les gritó a los dos adultos, furioso -¡No les ha hecho nada y ustedes lo estaban torturando!-

-¿Y quién eres tú para decirnos qué hacer, fantasma?- replicó Jack.

-¿Quieres saber quién soy, Jack Fentom? ¿De verdad quieres saber quién soy? ¿Podrás soportarlo sin lastimar a nadie, o tu "espíritu científico" podrá más?- le gritó Danny.

-¡Danny, no!- lo atajó Drarko.

-Llegué a pensar que algún día llegaría, pero veo que jamás podrá ser- les dijo Danny más calmado pero temblando de rabia –Llegué a pensar que podríamos ser amigos, que podríamos convivir en forma pacífica, pero veo que jamás podrá ser. ¡Ahora entiendo por qué tu hijo se fue!-

Eso sorprendió a todos. Drarko entendió, de un momento a otro, el plan de Danny. Se sintió aliviado al saber que no había estado a punto de revelarles quién era, aunque el suspiró de alivio le hizo doler el pecho de nuevo.

-Déjenlo ir, ahora- dijo Danny Phantom, más calmado, lleno de autoridad –Nadie se merece ser torturado, y menos alguien con tanta bondad-

-¿Qué le hiciste a mi hijo?- gritó Maddie, furiosa.

-Él se fue, yo no le hice nada, y quiero irme con mi novia. Déjenla ir ahora-

-Oblígame, mantón de materia ectoplasmática- dijo Jack, cruzándose de brazos.

Danny no dudó. Se metió en el cuerpo de su padre, poseyéndolo, buscando en su memoria cómo liberar a Drarko. No había visto nunca ésa plataforma, de otro modo no lo hubiera hecho, pero éste era un caso desesperado. Sólo miró lo que quería encontrar, y salió del cuerpo de Jack.

-¿Qué le hiciste a mi esposo?-

-Busqué en su memoria, nada más- dijo Danny, sin darle importancia y tecleando un código en un teclado detrás de la plataforma –Sólo está dormido-

Apretó un último botón y Drarko sintió cómo se deslizaba por la inclinada plataforma. Danny lo atrapó y lo cargó, sin mirar a sus padres. Jamás pensó que haría esto, pero no tenía otra salida, y Drarko bien lo valía.

Abrió el portal Fentom y entró en él, con Drarko en brazos.

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Se me ha roto el pen drive con que traía mis capítulos al cyber, y mamá vino al rescate prestándome el de ella. Agradézcanle a mi madre el que tengan este capítulo hoy, porque sin ella, podían pasar semanas antes que pudiese actualizar, tanto fics propios como traducidos.

Nos leemos

Nakokun