Capítulo 14: Destino irrepetible.

El frío aún se sentía en el ambiente, a pesar de ser enero. Petra se aferró más a su abrigo, continuando leyendo. Si antes era aburrido, ahora lo era más. Le había ofrecido a Levi ayudarlo con el papeleo que hacía, esperando de esa manera acercarse más a él. Ciertamente no contaba con que él se fuera hace quince minutos, dejándola con todo el trabajo.

Escuchó que la puerta se abría, mas no volteó a mirar. Sabía de quien se trataba.

— Te traje algo —le dijo antes de depositar en la mesa un poco de café.

— Sargento… Gracias —respondió sonriendo. Después de tantos años de conocerse y aún no sabía todo de él.

— Descansa un rato, yo continuo —le dijo sentándose frente a ella y tomó uno de los papeles en la mesa.

Ella asintió. Se acomodó mejor en el sofá, dando un pequeño sorbo a la bebida que le había traído. Sin poder evitarlo lo miraba intensamente, incapaz de poder despegar la vista de él.

El veintiséis de diciembre Levi la agobió preguntándole cómo sabía que su cumpleaños era en navidad. Ciertamente no le podía decir la verdad, por lo que optó por decirle que lo había leído en la universidad, cuando ayudaba a los profesores con algunos deberes. Parecía que no le creyó del todo, ya que su mirada seguía siendo escéptica.

Pero eso ya no importaba, nada era importante. Aunque quería que Levi la recordara por sí mismo quien sabía cuánto podría tardar ello, por lo que se propuso hacerlo recordar con esos pequeños detalles que habían compartido en su anterior vida. Su primera opción fue ayudarlo con el papeleo, cosa que ya había estado haciendo desde horas atrás.

Salió de su ensoñación, dándose cuenta de que había pasado un buen rato sin hacer nada, por lo que se dispuso a seguir ayudándolo. Los nuevos papeles decían sobre las expediciones pasadas y cómo las habían superado, técnicas de combate y cosas como esas, siendo una lectura interesante.

Si bien no habían hablado mucho, Petra había dado el primer paso, solo esperaba que su camino no se derrumbara.

— He tenido un sueño extraño —comentó Hanji mientras almorzaba con Petra.

— ¿De qué trataba?

— Pues… no recuerdo mucho, pero había mucha vegetación y un castillo inmenso.

Petra dejó de comer para observarla. ¿Sería posible que Hanji recordara? Si era así, tendrían una gran ventaja, quien mejor para ayudar a la humanidad que quien estuvo presente el día en el que toda la amenaza había acabado.

— Pero tal vez sea porque me dormí leyendo un libro —continuó.

— Si… tal vez —contestó la joven para luego continuar con su comida.

— Hoy llegó un nuevo integrante al grupo de investigación, se llama Moblit —siguió hablando Hanji.

Petra no pudo evitar sonreír. El grupo estaba volviendo a juntarse.

— ¿Lista para entrenar más? —escuchó una voz a sus espaldas, era Erd junto con Gunther.

— Chicos, pensé que…

— El castigo se cumplió ayer, por suerte —dijo Gunther para sentarse al lado de Petra, dejando a Erd al lado de Hanji— El sargento estaba de buen humor hoy, no nos torturó como siempre.

— Si haces esos comentarios pensaran que el sargento es una especie de monstruo —comentó Petra, tomando un sorbo de agua.

— Como a ti no te ha castigado hasta ahora. Por cierto ¿Dónde estabas anoche? El entrenamiento terminó temprano y desapareciste —Erd siempre había sido observador, demasiado.

— Tuve cosas que hacer —no quería decir que estuvo con Levi en la noche, muy aparte de que sonaba totalmente sugestivo Hanji se encargaría de burlarse de ella hasta el fin de sus días por ello.

Mientras se deslizaba con su equipo no podía evitar pensar en la similitud de todo con el pasado. Parecía que el tiempo hubiera retrocedido, que el tiempo y el destino jugaba con ellos. Se habían librado de ellos y a pesar de que ella no había logrado estar allí para verlo, estaba feliz por los que sí. Podían tener una vida, la vida que todos habían esperado tener y habían muerto defendiendo.

Las ilusiones de una vida sin temor y libertad… todos querían eso.

Alguna vez Petra había escuchado que cada mil años te volvías a encontrar con las mismas personas y debías luchar una vez más por lo que ya habías luchado. Claro que el final era impredecible, pero eso era lo mágico de todo. Y eso era lo que ella quería, descubrir si podía cambiar su destino.

— Deja de distraerte, Petra.

Al escucharlo volvió a concentrarse en el objetivo, un titán de diez metros.

— ¿Estás bien? No es normal que te distraigas —le preguntó Erd al cenar.

— Sí, estoy bien. Será mejor que terminemos de comer, el sargento nos espera para seguir entrenando.

Rió al escuchar las quejas de sus compañeros. A pesar de que estaba cansada sabía que debía seguir entrenando. Y esperar a que todo realmente esté bien.


N/A: ¡Hola! Sé que me fui por bastante tiempo, es más, creo que ya hay un montón de gente que es nueva en el foro que no habían visto mi fic. Pido disculpas para los que lo leían, he estado totalmente ocupada.

Trataré de actualizar dos veces por mes.

¡Saludos!