Hola nuevamente, como dije esta actualización sería de dos capítulos y la traducción de este capítulo es gracias a la cortesía de VickyCu, les pido que le den las gracias por su esfuerzo tanto a ella como a Isabela, sin más los dejo con la historia, nos leemos.
Titulo Original: Twisted Hearts.
Titulo Traducido: Corazones Atormentados.
Autor: Eternal fire1.
Traductor: VickyCu
Twisted Hearts
Ebrios y traidores
Sus brazos, inesperadamente, son el único lugar en donde se siente viva
"No puedes seguir bebiendo así." Dijo Sesshoumaru mientras la observaba tragar otro corto de vodka.
Ya estaba media ebria, y no pretendía detenerse pronto.
"Puedo…hip…beber…hip…todo…lo que… quiera, y…hip…si quiero…hip…beber todo el…hip…vodka del mundo…hip…lo haré."
Aome no lo estaba mirando. De hecho, su atención estaba centrada en el vaso de cortos y el barman que ahora la observaba de una extraña manera.
"Beber no solucionará tus problemas."
"Al beber... hip... no hiero…hip…a nadie."
Al menos aún puede hablar coherentemente. Sesshomaru pensó que era un buen indicio. Luego la tomó y estabilizó cuando se deslizó de su asiento, tratando vagamente de no rodar sus ojos. Solo fue suerte que hablar sea la única cosa que ella aún puede hacer.
No podía creer que él, Sesshomaru Taisho, gran empresario y el hombre más poderoso en Japón, tan extremadamente poderoso youkai tiene que hacerse cargo de… miró a Aome, quien, sorpresa, sorpresa, se estaba tragando otro corto de vodka.
Alguien lo odia mucho.
Lo primero que hicieron al dejar la oficina del Dr. Latham fue caminar, y caminar, y caminar. Luego, para su gran miseria, Aome encontró un pub y entró antes de que se hubiese dado cuenta.
Sesshomaru pensó que ella se podría beber una cerveza o dos. Tal vez algo de vodka, pero nada serio. Sin embargo, ella parecía tener otras cosas en mente. Aome no paro de beber desde que llegaron. Seguramente Sesshomaru tiene mejores cosas que hacer que cuidar a una miko ebria. Aún no ha dejado su lado desde que dejaron el hospital.
No sabía por qué.
Sesshomaru contó los vasos que la rodeaban, casi hace una mueca.
Diez vasos de alcohol no pueden ser buenos. Se giró hacia ella de nuevo. ¿Dónde puso todo ese alcohol?
"Yo…hip…quiero…hip...otro…hip…de estos." Sus ojos parecían vidriosos.
El barman miró a Sesshomaru.
"Hey…" dijo Ella, enojándose. "Te… hip… pedí que… hip… me sirvieras otro… hip… no él. No es… hip… mi… dueño" se detuvo por un segundo y frunció el ceño, pensando. "Estamos… hip… casados… ¿lo hace eso?"
Sesshomaru le dio una mirada molesta. "Eso me hace tu esposo, y como tal te ordeno que dejes de beber."
"Pero… hip… quiero… hip… otro."
"Creo que ya tomaste demasiados." Dijo el barman.
Sesshoumaru se dio cuenta del error que el barman cometió.
Aome intentó ponerse de pie, pero su balance desapareció y Sesshomaru tuvo que levantarse rápidamente y poner sus brazos alrededor de su cintura para que no se cayera. Aome no se dio cuenta o no le importó.
"Quiero…" dijo en voz alta, "otro. Dame…hip…otro."
"Debe sacarla de aquí. No queremos problemas." Le dijo el barman.
Sesshoumaru fijo sus ojos en él.
"Peri si se quiere quedar, puede hacerlo." Agregó el barman con rapidez.
"Nos iremos ahora." Sacó su billetera y le dio al hombre algunos billetes. "Eso debe bastar para lo que ella tomó."
"No…hip…quiero…hip…irme."
"No me importa."
"Pero…"
Sesshoumaru intentó llevarla a rastras hasta la entrada, pero ella no quizo cooperar. De hecho ella estaba peleando cada paso que daba.
"¿Quieres dejar de moverte?"
"Quiero…hip…algo de…vodka."
"No."
"Vooodka."
"No."
"Quiero…"
Sesshomaru puso una mano sobre su boca y la llevo hacia una de las pares del pub. La gente a su alrededor no les importó, ya que regularmente tienen que lidiar con ebrios.
Nunca se imaginó en una situación como esta. Cuidando a una miko ebria no estaba en sus planes. ¿Por qué se molestaba?
"Vendrás conmigo, y no harás un alboroto."
"No… hip… quiero… hip… irme."
"No es una pregunta, es una orden."
"Me…hip…gusta…aquí."
Sesshomaru vio a su alrededor, estaba lleno de desagradables humanos, algunos youkai, y tal vez algunos hanyou. El lugar lucía como cualquier otro pub; ruidoso y con mal olor. No podía pensar en algo por lo mereciese la pena quedarse otro segundo. A nadie podría gustarle este lugar, ni siquiera a una miko ebria.
"Nos vamos."
"No."
Debía haber esperado esto. La miko era difícil de llevar cuando estaba en su mejor humor. Es bastante obvio que sería mucho más difícil estando ebria.
Especialmente ahora que tiene 60% de alcohol en su cuerpo, opuesto al 60% de agua que se supone debe tener.
"Vamos."
Tomo su muñeca y la atrajo hacia el suelo. Se tambaleo y tuvo que apoyar sus manos en los hombros de él para evitar caer. Sesshomaru la miro irritado, pensó en llamar al hotel para que le enviaran una limusina a recogerlos, pero desechó rápidamente esa idea. No quería que alguien importante se enterase. Saldría en las noticias y eso era lo último que quería. Además, él es el gran Sesshomaru Taisho, perfecto en todo lo que hiciera, nunca se equivoca y mantiene el control en cualquier situación.
Podía manejar a una patética miko ebria y luego que lo hiciera, le gritaría al Dr. Latham por algún tiempo.
Era su culpa que ella estuviese bebiendo, y debía manifestar su ira con alguien a quien realmente le importara.
A la miko nunca le importó.
A la miko nunca le importó.
"No puedo…hip…caminar…derecho."
"Ya me había dado cuenta. En verdad, Miko, eres patética." La levantó y la dejo caer grácilmente sobre su hombro.
"Hey, esto es…hip…inco…inco..."
"Tendrás que lidiar con ello."
Sesshomaru salió del pub a la fría noche. Clima de Londres. Bueno, al menos no llueve
"¿A dónde…hip…vamos?"
Sesshoumaru no respondió.
"Te…hip…hice…hip…una pregunta. Quiero…hip…una respuesta."
De Nuevo, Sesshomaru decidió ignorarla. También decidió ignorar el hecho de que está muy cerca y su pierna lo rozaba con cada paso que daba. Su olor colmo sus sentidos, dulce y tóxico, incluso diluido por el alcohol.
Esas son cosas que no necesita tener en cuenta todo el tiempo.
"Mou, Seshou…hip…maru, responde…"
Todavía decidió ignorarla mientras buscaba un taxi. Hoy día definitivamente no es su día. Las calles siempre están llenas de taxis, dónde se encuentran ahora que realmente lo necesita.
"Ten…hip…frío."
"Me allegro que aún seas capaz de sentir. Tus habilidades lingüísticas, sin embargo, parecen empeorar."
"idiota."
Sesshoumaru looked at her with an odd expression. "¿idiota?"
"Calla…hip…te. No puedo…hip…pensar."
"No sabía que podías pensar."
"Si lo hago. Solo…hip…no…hip…ahora."
Sesshomaru seguía buscando un taxi, cuando sintió a la miko moverse, presionando su cuerpo aún más.
No estaba enviando pensamientos eróticos a su mente. Además, esta ebria, y probablemente no recuerde nada mañana.
"¿Pensé que habíamos acordado que te comportarías?"
"Ba…hip…ja…me."
"No."
"¿Por favor?"
Algo en su tono de voz le hizo hacer lo que pidió. La bajo y ella rápidamente le dio la espalda y cayó de rodillas, puso una mano en el suelo sucio con sus ojos cerrados.
Viendo a Aome así, viéndose tan patética y vulnerable, le dieron ganas de ayudarla. Le perturbó la idea de querer hacer algo como eso.
"No…me siento…bien." dijo.
No se veía bien tampoco. Su cabello era un desastre, estaba más pálida de lo normal, estaba sudando, pero está demasiado frío para que esté sudando.
Lo hizo sentir… preocupado.
"Quie…hip…ro…dormir."
Empezó a acurrucarse en el suelo, y Sesshoumaru rápidamente fue por ella.
"No vas a dormir hasta que estemos de vuelta en el hotel."
"Estoy cansada."
"No me importa. Te mantendrás despierta."
"Pero dormir es…hip…bueno."
"No, no lo es."
"Si, lo…hip…es. Tú…hip…amas…tu sueño."
"Dormir no es bueno ahora."
"Yo…" Sin embargo, no termino la frase. Se alejó de él y vomitó en medio de la calle. Sesshomaru se puso una mano sobre la nariz, el olor es terrible.
La vio, sosteniendo su cabello, viéndose tan mal como probablemente se sentía. Seguí mirándola, pero ella no se dio cuenta.
No podía creer que esto le esté pasando a él.
"Te llevo de vuelta al hotel." Bueno, al menos no vomitó sobre si misma. Cuidadosamente la levantó y la ayudó a mantenerse de pie. Vio un taxi acercándose a ellos. "Puedes dormir cuando lleguemos." Le dijo.
"¿Me puedo bañar?"
Sesshoumaru asintió, escondiendo una mueca. Debe estar muy ebria si le está pidiendo permiso. Le recordaría eso al día siguiente, cuando se encuentre en sus… seis sentidos.
---
"Vamos, sal conmigo."
Sango miró a Miroku por centésima vez.
"No."
"Pero Sango, mi más Hermosa dama, la razón por la cual me levanto, la…"
"Oh, solo cállate." dijo, molesta.
"¿Por favor?" Miroku puso su mejor intento de ojos de cachorro que no tuvo efecto en Sango.
"No."
"Sango," gimió.
"Silencio, vas a despertar a Souta. Se supone que lo estamos cuidando, no buscando una cita."
"pero realmente quiero salir contigo."
"Le dijiste eso a otras tres enfermeras, con quienes vas a salir."
"Quiero salir contigo."
"¿Y ser parte de tu harem o lo que sea que tengas? No. No seré parte de eso. Diviértete con tus enfermeras." Sango giró su silla de él y se enfocó en la cara durmiente de Souta.
El niño finalmente se las arregló para dormir sin la ayuda de medicinas. Luce pacífico. Sango dio una Mirada a la pared, tendrán que despertarlo en media hora. Suspiró, esperaba que Aome encuentre una forma de salvarlo. El niño se está volviendo pálido con el pasar de las horas y parece mucho más débil. Sango gentilmente sostuvo su mano entre las de ellas, debe confiar que todo estará bien.
"Lo estará." Miroku dijo, como si estuviese leyendo su mente. Ella se giró, él se ve serio. "Aome es una persona muy determinada, iría al fin del mundo si es necesario. Y Sesshoumaru…bueno, él es Sesshoumaru. Si no encuentra la respuesta que está buscando, la creará."
"No puede crear una cura para esto."
Miroku se encogió de hombros. "Yo no lo pondría así, no te preocupes, con ellos dos buscando una manera de salvar a Souta, no hay espacio para fallas."
Sango asintió, aún mirando a Souta. En minutos, el ánimo de la habitación había cambiado, convirtiéndose en tristeza.
---
"Oy, es mi turno de cuidarlo."
"Por supuesto que no, es el mío."
"No lo es."
"Sí lo es."
"No tienes pruebas de ello."
"Si las tengo."
"No las veo. Las pruebas invisibles no cuentan."
"No es invisible. Aquí…" hubo un sonido similar al de un papel siendo desdoblado "Dice 'Tiempo de Shippo para cuidar a Souta.'"
"Es un papel de tu cuaderno. No cuenta."
"Si lo hace."
"No lo hace."
La puerta de la habitación se abrió, mostrando a un Shippo muy irritado y a un relajado Kohaku. Sango puso su mejor cara de 'Basta'. "Chicos," dijo en un tono bajo. "Souta está dormido, si lo despiertan me aseguraré de que se arrepientan."
"Perdón hermana."
"Perdón Sango-San."
"Ahora, ¿Qué estaban discutiendo?" Miroku preguntó con una pequeña sonrisa.
"Es mi turno de pasar la noche con Souta, pero Kohaku no me deja."
Sango miró a su hermano. "¿Kohaku?"
Adquirió una posición defensiva. "Está mintiendo. Es mi turno. Él que quedó hace dos noches y la Sra. Higurashi se quedó ayer, así que hoy es mi turno."
Miroku se rió. "En verdad," dijo, bajando la voz ante una Mirada de Sango, "Es mi turno de pasar la noche."
Los dos chicos lo observaron.
"No lo es."
"Es mi turno."
"No, es miturno."
"Estás equivocado, es mi turno."
"Mira lo que has hecho." dijo Sango a Miroku. "Solo conseguiste que volviesen a pelear."
"Yo puedo cambiar eso."
"De verdad, ¿Cómo? ¿Vas a poner una cinta en sus bocas y atarlos a una silla?" dijo en un tono sarcástico.
"Tengo un plan mejor."
A Sango no le gusto la sonrisa traviesa que apareció en su rostro.
"Chicos, Les cedo mi turno a ambos."
"¿De verdad?"
"Eso no funcionará. Solo una persona puede quedarse en la noche."
"Es cierto, pero ya que soy un adulto, y ustedes niños, valgo por dos. Así que tendrán mi lugar si me hacen un favor."
"¿En serio?" Shippo dijo con cara incrédula. "No lo creo."
"Es verdad." Miroku dijo, con una sonrisa en su rostro. "¿Aceptan?"
"¿Qué debemos hacer?" le dijo Kohaku, mirándolo con duda.
"¿Es que nadie confía en mí?"
"¡No!" Ambos chicos gritaron al mismo tiempo. Luego, todos guardaron silencio mirando a Souta, viendo Sango.
Para su consternación, Souta se movió y lentamente abrió sus ojos.
"¡Miren lo que han hecho! ¡Despertaron al pobre chico!" las atenciones de Sango se centraron en Souta. "Idiotas, Debería decirle al doctor que no les dejara poner ni un pie esta noche."
"Perdón, hermana."
"Perdón, Sango-san."
"Perdón, Sango."
Los don chicos y Miroku miraban al suelo; claramente esperando que todo lo que Sango les haga sea gritarles un poco. Souta se rió débilmente.
"Eres muy estricta con ellos."
Sango le sonrió. "Se lo merecen por interrumpir tu sueño."
"¿Y por qué estaban gritando?" Souta preguntó. Miroku sonrió de nuevo.
"Bueno, acabo de hacer un trato con estos dos caballeros."
"No hemos hecho un trato. Solo nos estabas diciendo sobre ello." Kohaku dijo.
"Ah sí, el trato. Ya sabes lo que es, Kohaku. ¿Recuerdas esa conversación que tuvimos?"
La cara de Kohaku se volvió roja. "Oh, eso."
"¿De qué me estoy perdiendo?" Shippo preguntó.
Sango se preguntaba lo mismo.
"Bueno, verás, Kohaku accedió a conseguirme una cita con su hermana a cambio de un favor que le hice. Si lo ayudas, Shippo, los dejaré quedarse en mi lugar."
"De ninguna manera accederé a salir contigo."
Kohaku lo pensó por un momento. "Pero hermana, ¿No quieres que nos quedemos en vez de Miroku? Él no es responsable, mantendría a Souta despierto toda la noche con su conversación."
"Y probablemente se coma toda su comida."
"Si, y se iría tras las enfermeras. No estaría cuidándome." Souta agregó.
Miroku les dio una Mirada incrédula. "No puedo creer que piensen tan mal de mí." dijo, simulando una mirada herida. Sango se veía entretenida.
"Sigo sin querer salir con él."
"¿Por favor?" Tres pares de ojos de cachorrito la miraron, y Sango llevó una de sus manos a su frente.
"Eso no funcionará."
"¿Por favor?"
Sango suspiró derrotada. Le podía decir no a Miroku, pero era imposible decir no a Shippo, Kohaku y Souta juntos.
"Bien, Iré a una cita con él, pero tendrá que esperar hasta que regrese."
"¡Sí!"
"¿Pero a dónde vas?"
"Debo ir a China. La muerte del líder de los Taisho tiene algunas incongruencias, y me llamaron para ayudar."
"Pensé que ya habías ido."
"Me necesitan de nuevo."
Miroku le sonrió.
"Entonces iremos a nuestra cita en cuanto regreses. Te prometo que no te arrepentirás de salir conmigo."
"Ya lo estoy." dijo Sango, saliendo por la puerta y dejando a cuatro felices personas detrás.
---
Nunca había intentado llegar tan lejos.
Siempre supo que lo había engañado. Sabía que debía hacerlo enamorarse de ella, que olvidara todo lo que fuera importante para él y hacerla lo más preciado, su mundo entero.
Hacer que se casara con ella, emparejara, y dejara a la niña.
Todo esto en un corto periodo de tiempo. Luego, ella era la mejor.
Había engañado a muchos hombres a lo largo de los años. 24 años y la mejor en lo que hace.
Era una profesional, nunca lo había puesto en duda.
Ahora, sin embargo, lo hizo.
No esperaba que aún mantuviera pensamientos sobre la Miko, ¡pero como sabía que lo hacía!
Tiene esa Mirada perdida en sus ojos, y su agarre en ella se apretaba, la besaba forzosamente, alejando todas las memorias.
Le hace el amor a ella, pero está pensando en otra mujer. Es otra mujer la que quiere.
Kikyo no es estúpida. Sabe que Inuyasha no ha olvidado a Higurashi.
Debe cambiar eso, y debe hacerlo luego. Si no…no quiere pensar en lo que podría pasarle si no lo logra.
De vuelta en Paris, acababa de cerrar un trato con su jefe. Era difícil, y tomaría mucho de sí, Pero le había prometido que sería el último. La dejaría libre y le entregaría lo que deseaba. Necesitaba.
Pensó que valía la pena.
Obtener la atención del menor de los Taisho fue bastante fácil. Se parecía a su novia, lo que le dio ventaja al comenzar. Solo debía encontrarlo. Vio el cabello blanco y los ojos dorados. Había localizado a su objetivo. Lo único debía hacer luego era dejar que la viera.
Y calló poco después de eso.
Vio lujuria en su Mirada desde el momento en que posó su mirada en ella. Le sonrió, actuó misteriosa, y lo dejo irse con ella. Se acostó con él, luego lo hizo enamorarse de ella y olvidar todo lo relacionado a Higurashi.
Fue espontáneo y actuó según sus impulsos. No lo pensó dos veces.
Fue demasiado fácil.
Luego, para hacerle las cosas más fáciles, su padre prácticamente les ordeno casarse con humanas lo antes posible, o no obtendrían nada.
Inuyasha se propuso antes de lo que había esperado. Mucho antes. Y su plan funcionaba maravillosamente. Con Inuyasha comprometido, estaba segura que el heredaría todo. Sesshoumaru Taisho era conocido por su odio a los humanos y nunca se casaría con uno, ni siquiera por la herencia. Kikyo había contado con eso.
Sesshoumaru Taisho les probó a todos que estaban equivocados, incluido su jefe.
Su compromiso con no otra más que Aome Higurashi, ex-novia de su hermano fue como una bomba. Hizo las cosas mucho más difíciles. El hecho de su compromiso molestó a Inuyasha y todo fue peor. Fue como si hubiesen presionado un botón e Inuyasha repentinamente recordó la existencia de Higurashi. No le ha dicho nada, por su puesto. Se mantiene en silencio, solo mencionando ocasionalmente la preocupación por la salud del hermano de ella.
Fue ahí cuando el insistió en regresar con anticipación de su luna de miel, que supo que todo estaba fallando.
El maldito hanyou aún estaba interesado en la chica Higurashi.
Kikyo no quería eso.
No se había casado ni emparejado con un hanyou por nada. No se había pasado todos esos años trabajando sin descanso solo para ser borrados por las indecisiones de un estúpido medio demonio.
No quería nada de eso.
No le importa lo que tenga que hacer; conseguiría que Inuyasha la mirase solo a ella otra vez.
Quería ser libre, quería que le regresaran lo que le habían quitado, y nadie se entromete en su camino.
Abrió la puerta frente a ella y entró a la gran oficina. Había una silla enfrentando a la ventana, dándole la espalda el que estaba sentado el ella.
"Maestro." Dijo suavemente, inclinando su cabeza aún cuando él no pudiese verla.
Lo odiaba.
El hombre se rió entre diente.
"Kikyo, no debes simular. Sé muy bien que… te disgusto."
"Eso no es importante."
"Me alegra que aclarásemos ese punto."
"Me llamó."
"Lo hice."
El hombre giró su asiento y Kikyo mantuvo la expresión en blanco de su cada. Si no lo hacía, cambiaría a disgusto. Verdaderamente no podía tolerar al hanyou en frente de ella.
"Kikyo."
"Naraku."
Sus ojos se estrecharon. "No has hecho tu trabajo adecuadamente."
Los labios de Kikyo se presionaron, formando una línea.
"He estado haciendo lo mejor."
Él se puso de pie y golpeo la mesa.
"Eso no es suficiente."
"Pensé que su interés era tomar el control sobre la Compañía Taisho."
"Eso es solo parte de mi plan. Quiero herir a los hermanos Taisho también. Quiero que sean miserables, eso es por lo que te casaste con Inuyasha, así puedes romper su corazón y tomar todo de él."
Kikyo casualmente se acercó a él.
"Estoy trabajando en Inuyasha, pero ¿Qué hay acerca de Sesshoumaru?"
"Él es un problema que ya estoy resolviendo. ¿Por qué crees que te ordené acercarte a Aome Taisho? Algo que no estás haciendo, a propósito."
"Ella no confía en mí."
"¿Te imaginas por qué?"
"Ella nunca confiará en mi."
"Entonces tendremos que cambiar algunas cosas."
"Ella no traicionará a Sesshoumaru para ayudarte."
"Lo sé."
"¿Entonces?"
"Lo sabrás cuando llegue el momento. Ahora, debes concentrarte solo en Inuyasha. A menos que, por supuesto, ¿te estés enamorando de él?"
La cara Kikyo de se endureció. No se estaba enamorando de un…un hanyou. Incluso si así fuera, eso no es vital. Tiene una meta, y pondrá cualquier sentimiento de lado para lograrlo.
"Nunca me enamoraría de él. Lo único que importa es mi libertad y mi hermana. La quiero de vuelta"
"Tendrás a la pequeña Kaede de vuelta cuando el trabajo esté hecho."
"No puedo confiar en ti."
"Eso," Naraku empezó. "No es importante. Ahora vete, estas empezando a molestarme."
Kikyo se incline nuevamente y dejó la habitación. No se detuvo hasta estar fuera del edificio. Se afirmo en una pared de la estructura. Este es su último trabajo, será libre después de esto, no va a dejar que nadie se interponga en su camino.
Y no se está enamorando de ese sucio hanyou.
---
Aome salió del baño usando su pijama. Aún se encontraba un poco mareada, y le estaba comenzando a doler la cabeza, pero además de eso, se encontraba perfectamente.
Esperaba estar aún ebria.
Pero no tanto.
Tropezó intentando subir a la cama.
Okay, todavía estaba completamente ebria.
"estaba comenzando a pensar que te habías ahogado en la ducha." dijo Sesshoumaru, sin despegar la vista del libro.
Aome se mantuvo quieta. Estuvo pensando en preguntarle algo, pero ahora que está a su lado, no estaba tan segura. Pero debería intentarlo, de todas maneras. Sesshoumaru seguía leyendo, pretendiendo no notar su falta de réplica a lo antes dicho.
"Yo…" Aome comenzó, pero luego cerró la boca. Sesshoumaru aún no la miraba.
"¿Por qué no objetaste la idea del Dr. Latham?" dejó escapar.
Sesshoumaru lentamente cerró su libro.
"Es una Buena idea."
Aome se mordió el labio inferior. "Creí que odiabas la idea de mezclar humanos y youkai. Esto…Esto sería más que mezclar."
"Me case contigo, y eres humana. Creo que eso cuenta como mezclar."
"Es diferente. Lo único que hay entre nosotros es…un trato."
"Igual es mezclar, y no objete porque creo que es la única oportunidad de tu hermano."
Los ojos de Aome no podían alejarse de él.
"Significa mucho para mí," Le dijo sinceramente. "Que vayas a pagar por todo esto, aún si va en contra de lo que crees."
"No seas ridícula. Solo estoy pagando mi deuda."
Aome bajó su mirada. Duele, oírle decir eso. Le produjo un dolor en el pecho que no puede explicar. Intentó alejarlo, pero no funcionó. No se iba.
"No quiero que muera. No ahora. No tan joven." Susurró despacio, muy despacio.
"Lo sé."
"Aún puede morir con esto."
"Morirá sin un corazón Youkai."
Era su elección. Debía decidir, y Aome sabía que no tiene opción. No hay nada de donde escoger. La operación es altamente riesgosa, pero no hacerla es darle a Souta una sentencia de muerte. Se siente vacía. Es todo tan dramático y trágico.
La vida no debería ser así de difícil. No debería…
"No te importa, ¿no es cierto?" le preguntó. Él se mantuvo en silencio.
Aome quería que le importase. No solía importarle si a él le interesaba o no, pero quería que se preocupara de su hermano. Debe saber si es capaz de preocuparse por otro además de él mismo. Quería que mostrara algún signo de emoción.
No quiere estar atada a alguien que es tan indiferente ante todo.
"¿Te importa?" insistió, acercándose a él, queriendo ver sus fríos ojos para ver si se entibian. No sabía de dónde provenía esa necesidad de asegurarse. No sabe lo que quiere. No sabía por qué repentinamente se sentía cercana a Sesshoumaru.
No sabe nada, y esto es demasiado.
Su hermano podría morir en cualquier segundo, e Inuyasha la había besado, ay ella le devolvió el beso, solo por un momento. Aome se estaba despedazando, y Sesshoumaru no parecía notarlo.
"Besé a Inuyasha en el hospital." Dijo repentinamente, tratando de obtener algo de él. Incluso el resentimiento es bienvenido.
Esta vez, fijó sus ojos en ella. Aome jadeó. Sus ojos estaban llenos de furia y algo más, algo que los hacía brillar. Aome se sintió como una de esos insectos que se acercan a una luz, sabiendo que los puede matar.
"¿Por qué?" preguntó, su voz sonó más enfadada de lo que había esperado. Lo afectó saber que había besado a su inútil medio hermano. No sabe por qué, pero en ese momento no le importó.
Solo sabía que está enfadado, y algo en la boca del estómago le dice que tome u avión a Japón y mate al bastardo.
Pero no podía.
Se supone que no le importa. Aome apartó la vista.
"Él me besó primero, y se sentía bien, en ese momento yo estaba…Souta estaba en el hospital, y tú desapareciste en alguna parte. Estaba sola, y…necesitaba sentir…"
"¿No tan sola?" preguntó él. Lo ojos de Aome se juntaron con los de él
"Si, no tan sola."
Se ha sentido sola desde que Inuyasha la dejó, y tenerlo por un segundo fue lo que pensó necesitaba.
Pero mientras miraba a Sesshoumaru, repentinamente sintió que borraba ese momento. Se sentía culpable.
"no lo volveré a besar." dijo.
"Por supuesto que no."
"¿Por qué estás tan tranquilo?"
"No estoy tranquilo. Solo estoy esperando hasta ver a mi hermano."
"¿Por qué?"
"Para sacar las cosas de él."
"¿Por qué?"
"Porque te besó, y aún estás ebria, y tu hermano se está muriendo. No te preocupes, encontraré otra manera de sacarlo contigo."
De alguna manera, Aome sintió ganas de reír. Esa es exactamente la reacción que podía esperar de Sesshoumaru, y eso fue algo parecido a una muestra de preocupación por ella. Frío, calculador, y huraño, no como Inuyasha, quien probablemente habría destruido todo lo que estuviese cercano a él. Le gustaba más la reacción de Sesshoumaru.
De alguna manera le llego más que otra cosa.
Por primera vez, no estaba tomando algo de ella. La resaca que tendría mañana sería suficiente castigo.
"Sesshoumaru… ¿Alguna vez te has preocupado por alguien?"
Se mantuvo quieto y en silencio.
"Sesshoumaru…" Aome no podía mirar otra parte. "¿Por qué el amor duele?"
Aome resultó herida por su amor a Inuyasha, y estaba siendo herida por su amor a su moribundo hermano. Siempre ha sido herida, pero nunca lo ha demostrado para no preocupar a la gente a su alrededor. Pero ahora...
Los ojos de Sesshoumaru son hipnóticos, y Aome estaba, de hecho, ebria. Le estaba hacienda preguntas sin sentido, y él estaba seguro de que decir algo que la moleste, podría herirla aún más. Dejándola aún más solitaria.
Sesshoumaru no apartó sus ojos de ella. Extrañamente, la hizo sentir menos solitaria.
"No es el amor lo que duele." Le dijo suavemente. La estaba mirando, pero a la vez es como si estuviese mirando más allá, como si estuviese recordando lo que fue o lo que pudo ser. Aome se preguntaba si, contra todo lo que ella ha creído, él se preocupaba por alguien más.
"Es el recuerdo de lo que hemos perdido, que ya no está con nosotros, lo que duele."
"¿El recuerdo de lo que hemos perdido?" Aome bajo sus ojos, repitiendo esas palabras una y otra vez.
Todo este tiempo, ha está pensando acerca de lo que tuvo con Inuyasha. El saber que no lo tendría otra vez es lo que duele.
Tal vez estaba ebria y por eso sus palabras tuvieron sentido.
Otra vez, tal vez Sesshoumaru sabe más de las emociones de lo que ella había pensado.
"¿Cómo vives sin recuerdos?"
Esta vez, al mirar a Sesshoumaru, estaba segura de que él no estaba pensando en el presente, sino en su pasado. Hay tantas cosas que no sabe de él. Quería conocer su pasado. Quería encontrar algo que lo haga sonreír, lo que lo hace ser quien es. Quería conocerlo.
"No puedes vivir sin recuerdos." dijo. Su voz resonaba en la cabeza de Aome. Aome pensó que sonaba triste. Como si lo hubiese intentado, pero fallado. Aome sintió que las lágrimas que había aguantado, amenazaban por salir.
"Estoy tan, tan cansada de pretender que todo está bien. Tú debes estar cansado también." dijo, el tono de su voz hizo que algo se moviera dentro de Sesshoumaru. Su pecho repentinamente se sintió más pesado.
"Miko…" Ella lo miró, y por primera vez sintió que las palabras se atoraban en su garganta.
"¿Por qué no pudo amarme?" No quizo preguntarlo, pero la pregunta salió sola, con voz quebrada, haciendo que cerrara sus ojos a causa del dolor. Sesshoumaru la vio otra vez.
"No te ama, porque no puede."
Lo que el youkai dijo es verdad.
Eso es, tan doloroso, y tan, tan cruel, que era lo que necesita oír. Debe ser una masoquista.
Sesshoumaru la ha cuidado, sin dejar su lado. Sabía que él estaba recordando algo que lo hería, y ella lo estaba hiriendo en este momento, todo es demasiado.
Estaba tan herida a causa de Inuyasha que ni siquiera le ha prestado mucha atención a Sesshoumaru.
No sabía que podía herir al youkai.
No sabía que se preocupaba por él.
Repentinamente, en un impulso, se acercó a él y pasó sus brazos a su alrededor, abrazándolo fuertemente, sin querer dejarlo ir, necesitando el consuelo que solo el tacto de alguien más puede ofrecer. Sabiendo que él es capaz de hacerla sentir mejor, orando en silencio de que la dejase tocarlo solo una vez, solo esta vez, solo este momento...
Inuyasha no estaba más a su lado, pero Sesshoumaru sí. En todo caso, le había dicho que se quedaría con ella hasta el día de su muerte.
Sesshoumaru se tensó, pero no alejó a Aome.
La dejó quedarse justo donde estaba.
Y Aome finalmente dejó sus lágrimas caer.
