Ron llegó al cuartel de aurores en donde todo era un caos. Los aurores se quejaban con la secretaria de Harry y ella simplemente los mandaba al diablo a todos, cansada y harta de tantas quejas. Ron calmó a sus compañeros mientras todos resoplaban molestos.
-¿Qué pasa?
-No me ha firmado los traslados a Azkaban.
-No me ha autorizado un auror extra.
-No me ha firmado la nómina de los aurores.
-A mi ayer me gritó diciéndome que no hago bien mi trabajo.
-Bueno, bueno, bueno, calmados todos – dijo Ron - denme todo a mí que yo haré que el jefe les firme todo.
-Y también que deje el mal humor a un lado – bufó un auror.
-Ya tiene muchos papeles por firmar – le dijo la secretaria a Ron – se lo he dejado esta mañana en su escritorio pero la puerta está cerrada y cuando toco, simplemente no me responde.
-De acuerdo, le traeré esos papeles también.
Ron entró a la oficina de Harry con varios documentos por firmar. Se sentó frente al escritorio de su jefe y cuñado y se quedo un rato viéndolo detenidamente. Harry estaba completamente dormido sobre todos los papeles que le había entregado su secretaria cuando recién había llegado al ministerio.
-Harry…Harry – lo llamaba Ron – Harry…Harry…¡Potter!
-Sí, ya voy Ginny – se levantó Harry rápidamente con los lentes chuecos pero al darse cuenta de donde estaba y que su mejor amigo estaba frente a él con el ceño fruncido, se volvió a sentar en su sillón y se acomodó lo lentes - ¿Qué pasa, Ron?
-¿Qué pasa, Ron? – Preguntó Ron levantando la ceja - ¿Qué pasa contigo?
-Nada, me quede dormido.
-Tienes a los aurores un poco…molestos – Harry se recargó en su sillón aventado sus lentes en el escritorio y tallándose los ojos – dicen que no les firmas los documentos y que les gritas ¿Necesitas que deje la misión en Escocia para venir a ayudarte un poco?
-No, tú tienes trabajo allá. Por cierto, el último reporte que me enviaste no me gusto.
-Fuiste tú el que me dijiste como lo querías.
-Pues sí, pero ya no lo quiero así. Cámbialo.
-¿Y cómo lo quieres ahora?
-No sé, como tú quieras.
-¿Para que me lo regreses otra vez?
-¡Ron por Dios, hazlo y punto!
-De acuerdo – Ron rodó lo ojos – aquí me entregaron estos documentos para que los firmes.
-¿Mas? Maldita sea ¿Para qué carajos todos quieren mi puta firma?
-¿Qué te pasa?
-Nada – empezó a firmar los papeles de mala gana - ¿Por qué Roger esta en el hospital? – le preguntó a Ron al firmar un documento.
-No lo sé, te recuerdo que me mandaste a Escocia – Harry bufó molesto - ¿Cómo esta James?
-Dormido, como todo el día, y despierto toda la noche – siguió firmando - ¿Por qué tengo que pagar tiempo extra a estos aurores?
-No lo sé – se encogió de hombros Ron - ¿Y cómo está Ginny?
-Maldita sea – se levantó Harry caminando hacia la puerta y empezó a preguntarle unas cosas a su secretaria – Siempre tengo que estar en todo ¡nadie puede hacer nada sin que yo les tenga que decir cómo hacerlo! – se quejaba Harry regresando a su escritorio.
-Si no te gusta lo regresas, por eso es mejor preguntarte primero.
-¿Qué haces aquí, Ron? Tienes una misión en Escocia.
-Me mandaste llamar.
-¿Para qué?
-No lo sé. Me mandaste un vociferador – le reclamó.
-Cierto. Necesito que me quites de encima a tu esposa ¡llévatela!
-¿Por qué?
-Se la pasa todo el maldito día con Ginny y James. Desde que te fuiste me espera aquí y nos vamos juntos a mi casa y no se va hasta la media noche. Ella y Ginny se la pasan cargando y mimando a MI hijo ¡porque también es mío!
-Cálmate. Si Ginny y Hermione están con James ¿Por qué no aprovechas para dormir un poco? Estas de mal genio porque no duermes. Tal vez deberías de agradecerle a mi esposa que te este ayudando.
-Claro – dijo con sarcasmo – tu esposa será la más inteligente de las brujas pero muy desubicada en fechas.
-¿A qué te refieres?
-¡Ya terminó la cuarentena, maldita sea! Y tu esposa – decía Harry parado moviendo los brazos enojado – tu esposa se le ocurre irse conmigo cuando Ginny y yo podríamos estar…
-Cállate es mi hermana.
-James duerme durante el día, tiempo en que tú esposa esta platicando con mi esposa, distrayéndola mientras yo estoy solo en la habitación. Para cuando Hermione se va ¡James se despierta!
-Hola amor – llegó Hermione dándole un beso en la boca a Ron – cuando vi tu mensaje en mi escritorio no podía creer que estuvieras aquí, te he extrañado tanto.
-Se toca antes de entrar – bufó Harry.
-¿Otra vez con tu mal humor?
-¿Por qué será? – le dijo con sarcasmo.
-No lo sé. Ginny me ha platicado que llevas unos días muy insoportable.
-¡Tu eres la insoportable!
-Oye ¿Qué te pasa?
-Sabes muy bien – la apuntó con el dedo – que Ginny ya pasó la cuarentena y ¡te la pasas metida en mi casa! – Hermione abrió la boca indignada – pero mira te traje a tu esposo para que te entretenga un rato y me dejes f…
-No lo digas, Harry, es mi hermana.
-Si serás estúpido, Ginny termina la cuarenta mañana.
-No es cierto.
-Haz bien las cuentas – Harry se quedó pensando – y el tiempo que estoy en tu casa es para que Ginny me enseñe lo que tengo que hacer para cuidar a James y así tú y Ginny se puedan ir mañana a pasar TODA la noche juntos.
-Oh – dijo apenado Harry.
-Pero como me has regresado a mi marido, pues ahora voy a estar muy ocupada y no voy a poder cuidar a James.
-Ron, te regresas a Escocia ahora mismo.
-A no – Hermione puso las manos en la cintura – el que tu pene haya hecho mal las cuentas de la cuarentena no significa que me vayas a quitar a mi marido hoy.
-De acuerdo, pero te vas mañana temprano, Ron, que Hermione va a cuidar a James.
Se me acaba de ocurrir, no sé lo hice pensando en el mal humor de Harry en la orden del fenix.
Espero que los haya entretenido un poco.
saludos.
