Si alguien le hubiera preguntado aquella noche porque había robado a la chica entre sus brazos para dormir, él hubiera contestado con tranquilidad.

–Hace frio.

Y quizás era aquel extraño frio, el que la prescencia del torbellino de emociones llamado Rin, hacía que desapareciera.

...

Aquella noche de tormenta, el agua caía con fuerza salvaje sobre aquella ciudad, estremecía los cristales, provocando escalofríos en la castaña.

Sus brazos y manos buscaban con ansiedad a aquel individuo por entre las mantas.

La noche ya había avanzado, y entre sueños y sonidos de lluvia Rin se movía inquieta, queriendo encontrar aquello que emanaba calor y parecía tranquilizarla hasta dormida.

Su ceño se frunció, y suavizó cuando entre sus dedos atrapó la camisa blanca y se apegó nuevamente a ella, pasando sus brazos por el torso y acurrucando su cabeza en aquel cálido pecho.

Las tormentas como aquellas jamás le habían agradado del todo, era de las cosas que la dejaban en vela por las noches, echa un ovillo ocultándose de los rayos crujieres del cielo.

Asustada.

Pero aquella noche era diferente, podía percibirlo hasta en el aroma, aroma que emanaba, compañía y ¿por qué no?, calidez.

Se abrazaba ahora aquello, y lo sabía bien porque sus sentidos lentamente volvían, despertaba de manera voluntaria después de una corta pero relajante siesta nocturna, lentamente volvía a la conciencia.

Había despertado cuando los brazos de Sesshoumaru le habían soltado para darle espacio, no sin imaginarse que eso no le había agradado a la pequeña dormilona.

Los ojos dorados se abrieron de par cuando los pequeños brazos de la chica lo rodearon con suma tranquilidad, aferrándose a su torso lentamente, y acurrucándose livianamente sobre él.

El pequeño cuerpo femenino se movía debajo de las mantas para encontrarlo y aferrársele.

El sonido de la lluvia se detuvo en aquel momento para ambos.

Los ojos cafés de Rin se entreabieron en la penumbra comenzando a distinguir entre las sombras, texturas, y aroma.

Sus manos de pronto se vieron aferradas a la ropa de su actual vecino, su cuerpo acurrucado sobre él, y su rostro, a escasos centímetros de la mirada sorprendida de Sesshoumaru. El rubor en las mejillas femeninas no se hizo esperar…

Sabía que ella se abrazaba a él inconscientemente, pero lo percibió, el cambio en su respiración, y su pulso, el ritmo desbocado que de pronto había adquirido Rin.

No pasaron ni 5 segundos cuando sus miradas se cruzaron en aquella habitación, el rojo de las mejillas y la mirada dorada.

El sonido de la respiración cercana a él y el latido de su pecho, desconectaron por un instante al joven albino.

No esperaba que ella lo buscara nuevamente dormida ni aun más que lo hiciera despierta.

Sí, aquel lapso de tiempo en el que se entendieron en el silencio, pareció eterno para ambos.

Tiempo en el que Sesshoumaru suavizó la mirada, y Rin, destensó su cuerpo, y aprisionó con vehemencia la ropa entre sus dedos.

–No sabía que le temieras a las tormentas, para serte sincero pareces una chica valiente.

El aroma masculino de su aliento, empañó el olfato de la chica mientras volvía su mirada al techo de la habitación, permitiéndole con aquello las libertades que decidiese tomar ella, hablándole tranquilamente intentando tranquilizarla sin alarmarla aún más, no quería que muriera aquella noche de ataque cardiaco entre sus brazos.

Podía sentirlo, y le encantaba, provocar aquel nerviosismo en ella.

Le atraía el ritmo de su corazón a través de su pijama.

Temiendo que se soltara de él y se levantara pidiendo disculpas, cerró los ojos, pero para su sorpresa, las manos de ella lo soltaron solo para volver a aprenderlo en una posición más cómoda.

Sesshoumaru giró su rostro hacia ella en el acto, encontrándose con esos grandes ojos mirándolo con inquietante fascinación, mientras llevaba una de sus cálidas manos hasta su rostro.

La brillante mirada de ella, y su suave tacto sobre su mejilla lo dejo callado.

Sus mejillas aun sonrojadas, y su nerviosismo a flor de piel, le permitieron en un acto de desacato a sus principios, permitirse tocarlo de aquella manera por primera vez.

Había despertado de entre aquellos recuerdos que las noches de tormenta le traían con aquella extraña paz que nunca había sentido en su vida, y si hubiera sido alguien más, seguramente ni siquiera le hubiera permitido pasar la noche en su pequeña sala, pero era él.

Y había algo extraño en aquella persona.

Algo que jamás se hubiera imaginado en su pequeño mundo.

Y se alegraba de haber despertado así, caer hasta él, o quizás su subconsciente sabía ya con anterioridad que eso es lo que ella habría querido, llegar hasta sus brazos.

Pero solo Sesshoumaru sabía que ella estaba mal, él era el que antes de que ella pudiera imaginarlo la había secuestrado aquella noche robándole el calor de su cuerpo para compartirlo sólo con él.

El dedo índice de Rin delineaba con lentitud y suavidad los cálidos labios de su compañero.

Deteniendo sus respiraciones en mismo instante y ella misma entreabriendo sus labios imitándolo a él…

Sincronizados.

El dedo de Rin titubeo nerviosa amenazando con huir de la boca de él, pero Sesshoumaru no se lo permitió.

Sujeto su muñeca con suavidad reteniendo su tacto sobre sus labios.

No la dejaría huir.

Pues leyó el rápido pensamiento que pasó por su mirada de pronto.

Presionó un poco más su muñeca, acercándola a él.

–Claro que eres, valiente…

Las palabra de Sesshoumaru echas susurro, y convertidas en caricia al acercarla lo más próximo suyo para hablarle al oído, desaparecieron, cuando sus labios, se juntaron…

No dio tiempo a contestarle una vez más, pero nuevamente bajo él, el acelerado golpeteo de su pequeño cuerpo llegó hasta él, pegándola más para sentir aquello con satisfacción.

Ambos sonrieron a través de ese precipitado beso.

Sin dejar de sujetar su muñeca, abrazo su cintura y colocó sus labios sobre los de ella, robándole el aliento. Cálido y dulce, pudo describir rápidamente el sabor de ella.

Sus labios, la habían dejado sin palabras. Su cuerpo, podía sentir el cuerpo masculino ligeramente sobre ella, pero en un gesto protector, también podía sentir como incisivamente la presionaba contra el mullido colchón rompiendo cualquier espacio libre entre ellos.

La tenía atrapada, y se hubiera dejado atrapar si se lo hubieran preguntado.

Sus labios comenzaron a moverse sobre los suyos con suma tranquilidad, dándole a probar de aquel adictivo aliento.

Sus mejillas se tiñeron del rojo más cautivador que las sensaciones provocadas le permitieron, parando su respiración cuando el sonido de su pecho de intensificó.

Pero puedo notarlo casi inmediatamente.

No era solo su corazón el que latía a esa acelerada velocidad.

Eran ambos, latiendo, al unísono.

Ok! Nuevo cap! Lo siento lo siento lo siento! Si lo se me tarde demasiado pero esque mi cerebro murió!TT_TT! Es corto io lo se .3 pero qeria solo un cap para este momento n,n, espero i lo entiendan i lesguste tanto como a mi t-t! disfrútenlo! Es escrito para ustedes i nada mas que para ustedes t,t

Muchisismas gracias por leer i comentar!

No saben lo feliz que me ase leer sus comentarios t.t! son la vida del fic .3 asi que espero leer comentarios de que tal les parecio e inspiración para subir el que viene esta semana prometido ú.u

Graciass:D!