-¿Estás bien amor?-pregunto Alec aprovechando el semáforo en rojo para mirarme, la cabeza no paraba de darme vueltas y tenía un calor abrazador, a pesar de que el aire iba a su máxima potencia, supuse que se me notaba en el rostro debido a su preocupación.

-Estoy algo mareada, debe ser el viaje y el cansancio, no te preocupes- conteste restándole importancia.

-Delicada la señorita- menciono Edward en la parte de atrás.

-Delicada- bufe- mejor te mantienes con tu boquita cerrada Anthony, parece que no logras formular un comentario inteligente.

-Lo haría, pero veras solo una cosa puede callarme la boca y creo que no es lugar ni el momento para hacerlo.- me tense recordando el beso de hace unos días, rogué porque Alec no lo hubiera percatado.

-Bueno realmente esto del "bronceado" de Bella me tiene algo preocupada, no puede caminar al altar de ese color.- defendió Alice, al menos alguien era coherente en este auto.

-Al fin una mente pensante- masculle.

-Alice debes de tener algún plan- Alec se veía realmente angustiado.

-Mañana llamare a la agencia, de seguro las modelos han tenido uno que otro problema con los bronceados, tal vez sepan de un lugar a donde podamos ir y solucionar esto. Por este tipo de percances es que recomiendan no ir a la playa si se acerca un evento importante.

-Bueno Alice, creo que pudiste decirme eso esta mañana antes de que viniéramos- manifesté secando una gota de sudor que corría por mi sien.

-Quería complacer a Rose.

-¡Ah no! A mí no van a venir a echarme la culpa. Edward, no suelo intervenir en las riñas que tienes con Bells pero debo ser realista, obviamente, si sabias que nosotros estábamos caminando no podías dejarla ahí dormida.

Me recosté en el asiento e hice un esfuerzo casi olímpico por ignorarlos, no me sentía nada bien como para discutir mas el tema.

-Bella cariño- la lejana voz de Alec me saco de mi sopor- Bella, amor ya llegamos.

Abrí mis ojos dándome cuenta de que aunque se escuchaba lejano, mi prometido estaba al frente mío con algunos bolsos recargados en su espalda y esperando porque bajara del auto. Lo veía turbiamente, aun tenia calor y algo semejaba martillar en mi cabeza, me levante para poder entrar a la casa pero entonces todo me dio vueltas y mi estomago quiso regresar todo cuanto no tenia.

-¡Amor!- exclamo Alec tomándome más fuerte por la cintura- Ey Edward- llamo y este vino hacia nosotros- ten, lleva esto por mi por favor- primero Ed lo miro incrédulo pero al fijarse mejor en mi, tomo las cosas sin rechistar, debía de verme muy mal, además de roja.

Alec metió uno de sus brazos bajo mis rodillas y otro un poco más abajo de mis hombros alzándome sin esfuerzo para llevarme dentro de la casa, hubiera preferido pasar andando pues el movimiento al caminar solo me provocaba mas nauseas y mareos. Cerré los ojos intentando olvidar que la cabeza quería explotarme, cuando los abrí mi prometido me estaba depositando sobre mi cama.

-Estoy insolada- susurre tanto como mi energía me permitió, Alec se giro hacia mi confundido- mi cuerpo esta sobrecalentado por la alta dosis de Sol, alcánzame el termómetro, está en la tercera gaveta de la cómoda y enciende el aire acondicionado muy bajo por favor, tengo mucho calor.

Paso primero encendiendo el aire cosa que agradecí porque por lo menos me refrescaba un poco, busco entre mis ropas y pudo entonces encontrar el termómetro.

-Aquí tienes- se sentó a mi lado y me lo dio, lo lleve a mi boca y lo introduje bajo mi lengua.

Después de unos segundos lo saque, observe cuanto tenia de temperatura abriendo mis ojos de par en par.

-Rayos, tengo 40º de fiebre.-me levante de la cama como pude, mi cuerpo pesaba más de lo normal y con cada paso mi estomago y cabeza se revolvían.

-¿A dónde vas?- se levanto enseguida y me tomo por la cintura.

-A tomar un baño.- me miro confundido pero no tenia ganas de explicarle que carrizo era una insolación, me despoje de mi ropa y entre a la ducha abriendo solo el agua fría.

La puerta de mi habitación sonó anunciando que alguien pedía permiso para entrar. Alec salió del baño cerrando la puerta tras él.

-¿Bella está bien?- oí a Rose preguntar en mi habitación.

-Dice que esta insolada.

-Matara a Edward después de esto- comento- ya regreso.

-¿Necesitas algo Bella?- pregunto Alec entrando de nuevo al baño, salí de la ducha y me alcanzo la toalla, negué con la cabeza rechazándola.

-Pásame por favor un short y una franelilla, me los pondré aun mojada.- le explique tomando asiento sobre el retrete.

Regreso con mi vestimenta y notando que no tenía energía ni para alzar un dedo me ayudo a vestirme y luego me cargo hasta la cama, dejándome suavemente sobre esta. Rose y Alice entraron a la habitación después de tocar, traían con ellas una jarra de agua fría y algunas toallas humedecidas.

-Alec parece que nunca te has enfermado- se quejo Alice colocando las toallas frías y húmedas sobre mi frente.

-Ten esto Bells-Rose me ayudo a recostarme sobre las almohadas y me dio un vaso de agua- toma lentamente.

-Soy médico Rose, se que hacer- conteste con sequedad, estaban siendo muy lindas conmigo pero la migraña me estaba matando y acabando con mi tranquilidad.

-Creo que estoy sobrando – señalo Alec disponiéndose a salir del cuarto.

-No- murmure, me dedico una solidaria sonrisa para después sentarse al pie de la cama.

-Cielos Bells de veras lo siento- hablo Rose.

-No es tu culpa Rosalie, tranquila.

-Bueno gracias a mí terminamos en la playa.

-No te preocupes- le sonreí y cerré mis ojos añorando un poco de descanso, el dolor de cabeza cedía bajo el frio de las toallas, abrí de nuevo los ojos cuando sentí que Alec se movía- ¿A dónde vas?

-Tengo una idea.- fue lo único que dijo y se fue, regreso un rato después con un tarro de ungüento frio.- te ayudara con las quemaduras y a la vez está fresca, tu madre la tenía en el refrigerador.

-Ven aquí- se acerco a mí y le di un beso en los labios.

-Bueno creo que mi trabajo aquí no puede ser mucho más, llama en cuanto necesites algo Bells- Rose se levanto y espero frente a la puerta por Alice.

-Luego de colocarse la crema vuelve a ponerle las toallas sobre la frente Alec.- dijo esta y se fue junto con su rubia amiga.

Alec me ayudo de nuevo con la ropa, esta vez quitándomela con cuidado de no rozar mucho mi piel que aun ardía.

-¿Te sientes mejor?

-Pues ya la cabeza no me duele tanto que es lo peor.- me dio un beso en la mejilla y con cuidado empezó a aplicarme la crema.- si no me sintiera tan mal esto me parecería muy sexi- se rio de mi comentario pero continuo en silencio con la crema- Alec lo siento, se supone que debo disfrutar estos días contigo y hoy no hice más que discutir con Edward.

-Está preocupado por ti.

-Debería estarlo, ardo en fiebre por su culpa.- me estremecí cuando la fría crema entro en contacto con la piel de mi abdomen.

Otros nudillos golpetearon contra la puerta, Alec invito a quien fuera a pasar después de cubrirme con una sabana, Edward entro algo apenado trayendo una bandeja en manos.

-Solo has tomado un café en todo el día, pensamos que necesitarías almorzar un poco- inspeccione la bandeja con la mirada notando que traía una ensalada Cesar y un vaso mas de agua.

-¿Quieres comer?- me interrogo Alec, recordando que hace un rato me atacaban las nauseas.

-Tal vez un poco no me vendría mal.-Edward depósito la bandeja sobre la cama y salió de nuevo de la habitación.

-Gracias- dije antes de que cerrara la puerta.

-Lo ves, no es tan malo como parece.- Alec tomo un bocado de ensalada y lo llevo a mis labios, mastique antes de poder contestar.

-Ese es el problema, no parece que fuera malo.

Termine de comer y ahora mi cuerpo estaba cubierto de crema, decidí colocarme solo la franelilla y quedarme en bragas, así al menos me refrescaría mas. Alec me dio un beso en la frente excusándose con llevar los trastes a la cocina, aproveche su partida y me dispuse a dormir un poco.

Al recuperar de nuevo la conciencia percibí el dulce perfume de mi madre, quien me acariciaba el cabello sentada a mi lado, note que una toalla estaba sobre mi frente. No abrí los ojos, fingiendo que aun dormía. Ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado ya.

-Edward ya son adultos, no pueden estar con sus juegos infantiles a estas alturas, mira como término la pobre.- susurraba mi hermana molesta.

-No pensé que se enfermaría Esme…

-Pero sabias que tendría este tono de piel y eso ya es suficientemente desconsiderado sabiendo que se casa el sábado.- hubo un prolongado silencio y entonces mi madre volvió a hablar- Isabella te adora, te tiene en muy buen concepto, no arruines eso.

-¿Le bajo la fiebre?

-Tiene 38º, en algún rato ya estará suficientemente refrescada.

-¿Alice consiguió quien le ayude con la quemadura?

-Por tu suerte si, mañana en la mañana la acompañare a que le hagan un tratamiento de hidratación. Por favor Edward, ya déjala respirar tranquila ¿si?

-Si mama Esme- mis labios se curvaron al oírlo como un pequeño que era regañado por su madre.

-Hola preciosa- saludo cariñosamente mi madre cuando la mire.

-Hola- susurre.

-¿Te sientes mejor?- asentí.

-¿Qué hora es?

- 7y15pm- contesto Edward.

-¿Alec?-lo busque por la habitación pero no había rastro de él.

-Se fue a ayudar a Jane un rato, dijo que pasara mañana en la tarde y que le llamaras cuando despertaras, solo pudo irse tranquilo cuando estuve aquí, leía a tu lado hasta entonces.

Quise levantarme de la cama pero mamá me detuvo.

-¿A dónde crees que vas señorita?- usted hoy tiene reposo absoluto.

-Mama por favor, ya estoy bien.-me queje y Edward reía al fondo.

-Anthony ve por su cena.

-Solo quiero cereal- intervine antes que él se fuera, asintió y se fue.

-Apenas se fue Alec, no se ha despegado de nosotras- comento mi madre una vez que este salió de mi cuarto.

No dije nada, cerré mis ojos y recibí los mimos de mamá sin quejarme. Me sentía mucho más fresca que hace unas horas pero mi cuerpo aun llevaba la sensación como si estuviera bajo una tonelada de bloques, me sentía cansada aunque hubiera estado durmiendo toda la tarde. Edward regreso un rato después con una bandeja en manos, la cual deposito a un lado de la cama, mi madre me ayudo con las almohadas y así quede sentada para poder comer, la taza estaba llena de cereal de frutas, con leche achocolatada, era mi combinación favorita desde que tenía uso de conciencia, Edward sonrió al ver como comía enérgicamente.

-Los dejare un rato, debo hacer la cena.- Esme me dio un beso en la frente y nos dejo a solas.

Comí en silencio, ya no estaba molesta con Edward pero no tenia intención alguna de hablarle.

-Lo siento- musito mirándose las manos, seguí comiendo esperando que se explicara- supongo que aun creo que somos unos niños, que nos reiremos de nuestras travesuras y al final del día seguiremos siendo los mejores amigos. Lo siento Bella, lamento ser siempre un imbécil.

Algo en el tono de su voz me llevo a pensar que no se refería tan solo a lo de la playa, notaba nostalgia entre sus palabras y un verdadero lamento, alce mi rostro para poder ver que reacciones se cruzaban por su rostro, estaba triste, me sonrió pero esa falsa alegría nunca logro llegar a sus ojos.

-No es tu culpa- susurre y luche porque las palabras salieran a pesar del nudo en mi garganta- yo también suelo ser una estúpida, creo saber las respuestas a todo. Creo que se que es lo que todos piensan, cuando en realidad ni sabemos que es lo que se nos pasa a nosotros mismos por la cabeza. No me detuve a pensar que es lo que realmente quería y tan solo me esforcé por culparte a ti siempre.

Una lagrima recorrió el semblante de Edward, solitaria, valiente de delatar sus sentimientos, la dejo correr sin levantar ni un poco su mano para limpiársela, aun así fue el único atavismo de dolor, pues el resto en su rostro era inescrutable y su mirada perdida. Entonces sus ojos comenzaron a enrojecerse y mas y mas lagrimas caían por su cara, no decía nada, no me miraba, no se movía, solo lloraba tan calmadamente que quien no lo estuviera mirando de frente no notaria que lo hacía. Algo dentro de mí se estrujo, mi corazón lo sentí como si se detuviera, y mis pulmones dejaban de expandirse con la entrada del aire, la habitación me pareció demasiado pequeña, el mundo demasiado cruel y la desesperación se apodero de mi.

El mundo podía derrumbarse, el universo podía venirse abajo y los planetas salirse de sus orbitas, cada parte de la humanidad podría desvanecerse y no dejar rastro en mis sentimientos, pero ver a Edward sufrir podía dejarme sin alma, destrozarme aun mas que mis mártires. Coloque la bandeja a un lado y lo abrace con tal fuerza que me dolían los brazos, hubiera querido tenerlo entre ellos para siempre, que nada le hiciera daño y solo ver sonrisas en su rostro, sollozaba en mi hombro y como un niño indefenso se oculto entre mi cabello y me abrazo buscando consuelo en esta vieja amiga, sentía los latidos de su corazón contra mi pecho, sentía su dolor y como dentro de él, se derrumbaba, luche contra mi misma para no llorar, para mantenerme de pie y ser la fuerte de la situación.

-Nunca quise que te fueras- dijo cuando por fin los sollozos cedieron- hubiera querido correr tras tuyo, detener ese avión y mantenerte para siempre a mi lado pero no pude. Vi todo mucho más grande que yo y entonces no pude con ello. No sé porque, pero siempre te sentí cerca, siempre creí que te volvería a encontrar pero…-se reincorporo y unió nuestras frentes, note que lagrimas aun salían de sus vértices- te perdí, perdí el camino para llegar a ti Bella, estas ahora tan lejos que me es imposible alcanzarte.

Todo mi esfuerzo por no llorar se vino abajo, las lágrimas se desbordaron de mis ojos, corrieron con miedo a que las detuviera y me tragara cada sentimiento. Mordí mis labios sintiendo impotencia y callando todo lo que luchaba por salir. Las ataduras de mi corazón no soportaron la tensión que caía sobre ellas y cedieron ante esta, dejando que trozos se esparcieran por mi pecho, chocando contra mi piel y lastimando todo a su paso. Un agujero creció llevando su onda expansiva hasta cada parte de mi ser y consumiéndome el alma, los temblores de mi cuerpo aumentaron al igual que mis sollozos y todo cuanto estuve ignorando salió a la luz, me estaba muriendo por dentro, me desvanecía entre los brazos del hombre que sabía cómo destrozar y construir mi mundo a la vez.

Sentí los labios impacientes de Edward contra los míos, sabían a sal por aquellas lagrimas que dejaron su huella en ellos, la desesperación iba de un cuerpo a otro traspasándose por nuestras bocas, que luchaban una contra otra en busca de algo de consuelo, queriendo encontrar aquello que habíamos perdido, a nosotros mismos.

-Edward- alcance a decir deteniendo el movimiento de mis labios a milímetros de los de él- no puedo, esto no está bien.

Cerro sus ojos y aferro sus dedos a mi cuello atrayéndome casi violentamente hacia él, haciendo chocar nuestros labios, me beso por última vez y tan inesperadamente como lo hizo, salió del cuarto arrojando la puerta tras de él. Me quede ahí, desconcertada sin lograr quitar la vista de la puerta, tal vez esperando a que regresase aunque en el fondo sabía que no lo haría, tome una almohada y me abrace a ella dejándome caer y llorando desconsoladamente buscando alguna lógica a todo esto. Mi decisión había sido tomada pero solo hasta este momento me daba cuenta de cuánto me dolía decir adiós, de cuán difícil era seguir adelante cuando el pasado te hala hacia él. Ahogue un grito de agonía con la almohada, a la cual me aferre hasta humedecer con mis lágrimas.

-¡Maldición!- grite, aun sabiendo que la casa seguía habitada, saque fuerza de mis entrañas, camine hasta la puerta y pase el cerrojo, cayendo luego con la gravedad, el piso frió entro en contacto con mi piel y en la tranquilidad de mi habitación, entre sollozos y lamentaciones volví a hundirme en la oscuridad de mis sueños.


Aquí mi pequeño regalito de navidad, al fin estos dos dejaron salir un poco de sus sentimientos. De verdad que este capitulo me rompió el corazón, el pobre Edward que ya no sabe que hacer.

Ya luego veremos que sucede con estos dos. Por ahora, si me despido hasta no se cuando porque son días familiares, pero intentare actualizar lo mas pronto posible, muchísimas gracias por todo. El mejor regalo de navidad es ver como les agrada esta historia que sale del corazón. Sera hasta luego, besos y feliz navidad :*