Capitulo13: "Midesafío"

Algo sonaba. Algo parecido a un golpeteo. Al parecer era cercano, pero aun estaba adormecida como para percatarse de ello. El golpeteo siguió, aumentando su volumen, logrando despertarla y agradeció aquello. Hacía frío, bastante y le dolían las piernas. Mientras el golpeteo continuaba, intento levantarse, y sintió que un peso, no menor, desapareció, alivianándole las piernas, sin embargo, aun mantenía los ojos cerrados, puesto que aun despierta, no deseaba abrirlos.

Al estar de pie, se percato de que el golpeteo venía muy cercano, justo tras ella; "La puerta"; se preguntó extrañada, y abrió por fin sus ojos, para mostrarlos enrojecidos por tanto llanto, que fácilmente era captado, por las marcas en sus mejillas, pues las lágrimas habían dejado un rastro inconfundible.

Entonces fue cuando se percato de que se había quedado dormida en su sala, a un lado de la puerta. Seguía vestida, y su cabello estaba algo desordenado, y el dolor de sus piernas se explicaba, pues había dormido arrodillada.

Pero prefirió dejar sus deducciones para después, al oír su nombre tras la puerta, que continuaba siendo golpeada con algo de desesperación, pues aquel que provocaba el sonido no tenía la seguridad del bienestar de la chica dentro.

Y logró reconocer la voz; "Alphonse" Y sonrió levemente, no había olvidado lo de la noche anterior, tampoco su súbita salida; "Debe haber venido con todos…Maldita sea, y ahora verán el desastre emocional y físico que soy" Se quejo mentalmente, y abrió la puerta para encontrarse con el rubio que al verla sonrió aliviado.

-Hola Alphonse.- Le saludo cariñosa, escondiendo su, en cierta forma, enfado. Luego miro a su alrededor, y no vio a nadie más, cosa que le extraño.- ¿Viniste solo?- Le pregunto mientras se frotaba un ojo, para poder aclarar su recién permitida visión.

-Si, ¿estás bien?- Le contesto rápidamente, mostrando su preocupación en su tono de voz.

-Si, estoy bien. ¿Qué ocurre?- Le preguntó extrañada por la, a su parecer, temprana visita del chico, mientras abría la puerta un poco mas para que él pudiese entrar.

-¿Qué ocurre?- Le preguntó extrañado y algo exaltado, ya estando dentro de la casa.- Ocurre que ayer te fuiste súbitamente, hoy faltaste a clases, ocurre que son casi las cuatro y ocurre que Jill y Edward vienen en camino preocupados por ti.- Le aclaró con enfado, impresionándola bastante con la respuesta.

-¿Casi…las cuatro?- Preguntó sin creerlo, mientras ponía uno de sus mechones cobre tras su oreja izquierda, y sentándose en el soporte de uno de los sillones.

-Si, casi las cuatro.- Respondió con enfado, pero al ver la preocupación en los ojos de ella y recordar lo ocurrido la noche anterior, suspiró resignado y se calmó.- ¿Te sientes bien?- Le preguntó acercándose preocupado.

-Si, te dije que estoy bien.- Contestó con enfado, mientras juntaba su cabello y lo dejaba caer sobre su hombro derecho.- Maldita sea, falté a clases…- Susurró como un reproche, más para sí que para él.

-Tú no cambias.- Dijo sonriendo levemente.- Pero no me refería a eso…- Le aclaro y ella abrió sus ojos de par en par, mostrando su impresión.

-Ah…eso…no te preocupes, solo fue un dolor de cabeza.- Mintió nerviosa, mientras continuaba el jugueteo con sus cabellos.

-Riza, vi a Roy.- Le aclaró y bruscamente ella presiono sus cabellos entre sus manos, mientras al mismo tiempo, cambiaba su expresión a una sufrida y desviaba su mirada, inhalando y exhalando para reprimir las lágrimas que nuevamente amenazaban con su regreso.

-Yo…te agradecería que…- Comenzó a pedir, con la voz temblorosa, sin poder evitarlo.

-Bien, no diré nada.- La interrumpió, cariñoso, comprendiendo como debía sentirse y se acercó para verla a los ojos y lograr subirle el ánimo.- Exceptuando esto; él se lo pierde.- Agregó sincero y sonriente, logrando robarle una leve sonrisa.

-Gracias, pero ambos sabemos que no es suficiente…- Agradeció tristemente, ya forzando la sonrisa.

-Bueno, si quieres alegrarte, ven esta noche a ver como hago el ridículo perdiendo frente a Jessica.- Comentó deprimido y sonriendo falsamente, viendo la sonrisa de Riza volver.

-Por favor, estoy más que segura de que Jessica no encontrará a alguien mejor que tú.- Le aludió segura, pero no logró convencerlo.

-Oh, vamos, ¡hay miles mejores que yo!- Alegó él, logrando robarle una tercera sonrisa.

-Haber, ¿cómo quienes?- Le preguntó riendo y Alphonse no tardó en responder.

-Titulados.-

-Eres rubio.- Le dijo riendo.

-Pero no tengo titulo.- Contradijo él.

-Eres comprensivo.- Continuo aludiendo.

-Sigo sin titulo.- Reitero su contradicción.

-Eres alegre…-

-Titulo…- Dijo algo cantado, reafirmando la supuesta importancia.

-¿Crees que a Jessica le importa un titulo?- Le preguntó harta de su negatividad.

-No lo sé, tal vez…- Dijo inseguro y ella rió.

-Si se enamora de ti, no va a ser por un titulo.- Le aclaro ella.

-Claro, porque no lo tengo…- Susurro amurrado.

-¡¿Sabes qué?!, ¡Si, un titulo marca la gran diferencia entre tú y el tipo que escoja Jessica!, ¡Sí, vas a perder esta noche y vas a hacer el total redí culo frente a la chica que te gusta! ¡Oh Dios, eres patético!- Le gritó sarcástica y él la miro con enfado.

-Eres un gran apoyo moral.- Le dijo con igual sarcasmo, mientras se irigía a la puerta y ella lo miraba impresionada por la ironía del asunto.- Pero no importa, al fin y al cabo, no seré yo quien deba soportar a Winry y Edward con sus alborotadas hormonas.- Comentó alegre y ella lo miró desentendida.

-¿Lo aceptaron?- Preguntó extrañada.

-Por desgracia, sí, y ahora no se separan el uno del otro.- Contestó de mala gana, y al final mostraba una mueca de asco.

-Para mí que los dices porque estas celoso…- Le bromeo ella, y él la miro entrecerrando los ojos.

-Cállate.- Le ordeno y esta vez, ambos rieron.- Adiós.- Se despidió sonriente.

-Adiós y gracias, es bueno reír de vez en cuando.- Agradeció sincera y él asintió con la cabeza y luego se fue.

Y de nuevo sola. En su amplia y solitaria casa. Sola. En medio de un silencio abrumador, solo oyendo sus propios lamentos mentales. Ni siquiera un murmullo se oía. Estaba sola. Recordando cosas que deseó olvidar. Haciendo volver al sufrimiento sin necesidad, redescubriendo en el silencio, una tormentosa realidad, que sin desearlo la obligaba a reflexionar sobre su patética existencia. "Realmente patética…aun habiendo gente que sufre por pesares mucho mayores; yo lloro porque no me ama…Realmente, soy patética…" Susurró con un risa, fuera de sí, una risa histérica en medio de lágrimas que comenzaban a salir, pero todo se interrumpió con un pequeño y agudo ladrido que la hizo volver en sí, para mirar al can que le alegaba su hambre entre barios ladridos más.

-Ya te oí…- Le aclaro sonriendo cariñosamente, y dirigiéndose a donde el cachorro se encontraba.

Al salir, Alphonse se fue más alegre de lo que había llegado, pues corroboró el bienestar de su amiga y paso un buen rato con ella, logrando subirle el ánimo.

Por esto, comenzó a irse tranquilo, caminando por la vereda que estaba saliendo de la casa de Riza. Y en su caminata, dirigida hacía la distancia del lugar, logró ver una cara familiar, que, aunque le costo reconocer, al verle acercarse a la casa de Riza, supo inmediatamente de quien se trataba, recordando imágenes que le hicieron enfadar; era el responsable del sufrimiento de su amiga.

Se acercó sigiloso, intentando no ser reconocido, y esperando que esotro chico se acercase más a su destino. Y al verlo llegar al jardín, le tiró del brazo para alejarlo del lugar, no deseaba que su amiga siguiera sufriendo innecesariamente.

Logró esquivar, a duras penas, un golpe lanzado por el joven castaño que había alejado, que mostraba enfado rotundo.

-¿¡Qué te ocurre imbésil?!- Le preguntó completamente irritado el joven, al parecer, su humor no era el mejor.

-Quiero hablar contigo, pero antes necesito que te calmes Roy.- Le pidió con enfado que realmente sentía, el descaro de aquello tipo debía ser enorme para ir a molestar a Riza después de lo ocurrido.

-¿Quién carajo eres y cómo sabes mi nombre?- Le preguntó aun alterado el castaño, mientras intentaba intimidar a Alphonse acercándose violentamente

-Aléjate de Riza.- Le ordenó con rabia, sin temor alguno y Roy fingió una risa.

-Aun no me has dicho quien demonios eres ¿y me ordenas alejarme de ella?- Preguntó violentamente, y Alphonse lo empujó para alejarlo.

-Mira, no tiene caso que te diga quien soy, pero por Riza, te pido que te alejes, aunque sea en este momento, creo que ayer ya sufrió bastante.- Le contestó.

-Tú no eres quien para decirme que hacer.- Le alego y comenzó a irse, pero Alphonse volvió a detenerlo, esta vez, con bastante enfado.

-Soy su mejor amigo, y por lo que he hablado con ella, lo último que quiere es verte.- Le aseguro, y Roy logró reconocerle; Alphonse Elric.

-Tú no sabes…- Intentó defenderse, más calmado y arrepentido, pero Alphonse no tenia intención alguna de oírlo.

.Claro que sé, y créeme, tuve un asiento de primera fila para ver tu increíble demostración de fidelidad.- Le aclaró sarcástico y Roy se impresiono bastante ante el comentario.

-De verdad, no es lo que parece…- Intento explicar.

-Mira, no es a mí a quien debes darle explicaciones, sabes que es a ella y si es que de verdad la quieres y deseas que te perdone, sigue mi consejo, no quiere escucharte ahora, lo único que lograrás es perder aun más su cariño y si es tanta tu desesperación por hablar con ella, espera a que este mas tranquila. Además, mi hermano y jill vienen en camino, y lo último que quiere Riza es que ellos te vean.- Le sugirió y lo soltó para irse, sin mirar a Roy, por lo tanto, sin darse cuenta de lo que provoco, pero, antes de irse, agregó.- Más te vale que no vuelva a saber que la hiciste sufrir, porque…-

-¿Por qué me las veré contigo?- Dijo intentando bromear, más para tranquilizar sus propios nervios, que para agradar, mas no le fue suficiente, puesto que esta aumento al oír la respuesta de Alphonse.

-No. Cualquiera haría eso, pero yo, te juro que haré hasta lo imposible para alejarte de Riza, en resumen, haré que te odie.- Le afirmo y comenzó a irse, dejando a Roy completamente dudoso de su siguiente paso.

Y allí se quedo, a menos de diez pasos del jardín de Riza, sabiendo que debía tomar una decisión, y aceptar la realidad de la sugerencia de Alphonse, pues se veía en lo verdes ojos de este, que no bromeaba.

Finalmente decidió que lo mejor sería hacer caso y hablar después con ella, por más que le doliese, y por más que creciesen sus angustias, debía obligarse a ser paciente y comprender que, si para él no era fácil, Riza estaba mucho peor, y ante eso, se dispondría a no continuar dañándola. Seguiría el consejo que Christopher le dio aquella mañana.

"Si tu cabeza esta confusa, no sigas agregando información, y mucho menos la que es del corazón, porque terminarás confundiendo a este último. Sin embargo, en tu caso, es obvio que ya ocurrió lo que señale, así que…confía en aquello que hiciste sin pensar, aquello que no te detuviste a reflexionar, no solo acciones, sino también palabras, porque aquello que de verdad te hizo sentir bien luego, aunque lo supiste mal, es lo que d verdad sientes…así que…arriésgate…"

-Arriésgate…- Susurro un hombre de cabello negro corto y con sus ojos cerrados tras sus pequeños lentes, mostrando un rictus completamente preocupado, algo malo estaba ocurriendo…- Y yo lo sé…pero no soy capaz de detenerlo, no puedo hacer que mi amigo se engañe a sí mismo…"Pero si puedo yo engañarle…"- Se hablaba a sí mismo y su mente le susurro lo que no quería escuchar, aumentando su culpabilidad.

Llevaba casi dos horas a las afueras de aquella casa, donde debía dejar sus últimas observaciones con respecto a su amigo. Era la segunda semana, y la culpa no lo dejaba en paz, sin embargo, lo sabía más que necesario…

"Pero eso no te quita la culpa…" Nuevamente su mente lo atacaba, un murmullo que no dejaba de oír y amenazaba con volverlo loco, siempre recordándole la culpabilidad que tendría si algo le ocurría a su amigo.

-Y ahora… tengo la mejor información para Alexander…y no puedo traicionar a Roy…- Se dijo, nuevamente, a sí mismo, conciente de la realidad de sus palabras. No era capaz de daña tanto a su amigo.

"Aunque me cueste la vida…no diré que te has enamorado, Roy…" Decidió su mente y bajo del auto sabiendo cuanto iba a costarle aquello.

Christopher Spoerer, se sacrificaría por su familia, pero, aun así, no era capaz de causarle tanto dolor a su amigo de la juventud, no a Roy.

-¿Qué es lo que pasa?, ¿por qué tanto escándalo?- Pregunto un rubio de ojos verdes al ver el gran tumulto de gente en el lugar.

El Centro de Investigaciones de la ciudad de Londres, estaba extrañamente concurrido aquella tarde. De los camiones policiales, se bajaban dos cuerpos completamente tapados, y las telas que osaban cubrirlos, manchadas con un intenso color rojo. Pero no eran los únicos, y se sabía dentro, habían más.

Un tumulto acumulado de gente que ocupaba toda la entrada, unos lloraban, otros alegaban, bastantes estaban enfadados y otros sólo observaban. Y en la entrada se veía a Jessica, con sus ojos de falso marrón llenos de enfado, mientras obligaba a la gente a moverse, para dejar pasar a los forenses con los cuerpos. Y para varear, cámaras y micrófonos acosaban a la chica, grabadoras, celulares, preguntas por doquier, y ella solo repetía que no daría detalles del caso porque era algo confidencial. Sin embargo, la prensa no cesaba sus preguntas y la desesperación se apoderaba de la joven.

Alphonse, sin comprender, intento acercarse, empujando y disculpándose, a pesar de los alegatos de la gente hasta llegar a Jessica, que al verlo, con solo una mirada, el logró comprender que era absolutamente necesaria su presencia allí.

-¿Qué esta ocurriendo?- Preguntó el rubio con preocupación.

-¿No te das cuenta de la fecha que…? Cierto, eres nuevo…- Contesto sin una real respuesta, ya habiendo cedido a la desesperación, no tenía tiempo para explicarle.-Vete con Samantha.- Le ordenó con rapidez.

-Pero yo quiero saber…- Intento alegar, pero ella lo interrumpió iracunda.

-¡Aquí no sirves de nada, así que vete con Samantha o te largas!- Le ordenó con un grito y luego se fue bruscamente, algo iba mal.

Aquel grito le molesto un poco, pero debió comprenderla, sabía que Jessica no se comportaba de la mejor manera bajo presión, puesto que esto la alteraba bastante. Y por lo visto, la presión aquí, estaba en aumento. Algo ocurría, algo que al parecer no estaba previsto, que estaba acabando con l aparente tranquilidad del lugar.

"Pero si sigues aquí como idiota nada lograrás, ¡Muévete rápido!" Le ordenó su mente y con excelentes razones, por lo cual, sin seguir dudando, comenzó a recorrer los pasillos, bastante concurridos aquel día, hasta llegar a su objetivo. Abrió la puerta del laboratorio forense, y entró, logrando ver a Samantha con su castaño cabello, tomado en una cola y una mirada de preocupación, que recorría la sala, mientras tomaba los instrumentos quirúrgicos, para ordenarlos en una mesilla, pero al ser tanto su apuro, la mitad de estos cayeron al suelo.

-¡Maldición!- Gritó con enfado, mientras se agachaba a recoger los utensilios y Alphonse se acercó a ayudarla.

-¿Por qué estas tan nerviosa? Y, ¿a qué se debe este escándalo?- Preguntó mientras iba a su lado para ayudarla y ella se levantaba aliviada.

-Alphonse recoge esto y luego repártelos en las ocho mesillas diferentes y las dejas una al lado de cada camilla, vendrán seis nuevos forenses a ayudar, te explicare lo que ocurre en cuanto firme esto, y por favor, intenta ser lo más rápido posible.- Le dio las instrucciones y luego le aclaro sus intensiones.

-Como quieras, pero comienza en seguida.- Le pidió, puesto que aquello le estaba resultando demasiado extraño.

Alphonse comenzó a obedecer y samantha saco unos papeles y comenzó a firmar, y luego de pocos segundos, comenzó a hablar.

-Todo este escándalo se debe a la repetición de un crimen en a misma fecha en los últimos diez años.- Comenzó a plantearle Samantha, con preocupación en su voz, mientras Alphonse comenzaba a repartir los instrumentos en las mesillas, escuchando atento cada palabra, para lograr comprender a la perfección el tema de tanta polémica.- Los primeros dos años el caso estuco a cargo de Williams Loyds, y no se estableció relación alguna entre los homicidios, que en el primer año se constituyo por un cuerpo de una niña de ocho años y el segundo año, dos niños de la misma edad, los tres asesinados con el mismo modus operandi, en la misma fecha y mostraban unas marcas bastante peculiares, casi idénticas según los registros, sin embargo, esto último fue ignorado. El tercer4 año el caso paso a manos de Bartolomé Freeman, y él estableció la relación entre los asesinatos ocurridos en la misma fecha durante los, entonces, tres años pasados. En este último año, el tercero, llegaron tres nuevos cuerpos, con las mismas características generales, prioritariamente las marcas. El cuarto año, Bartolomé sucumbió ante el asesino, al ser encontrado muerto en la misma fecha, cumpliéndose las características necesarias para vincular el crimen con los de los anteriores años, exceptuando, la edad, pero las marcas también se hicieron presentes. Además del cuerpo de Bartolomé se presentaron tres cuerpos a parte, de tres jóvenes embarazadas, al igual que Bartolomé, cumplían con todas las características de las victimas excepto la edad y el hecho de estar embarazadas. El quinto y sexto año, se entrego el mando a Gregory Sislack, quien por alguna razón ignoró los cinco cuerpos llegados en el quinto año y los seis en el sexto, dejando el caso abierto, sin embargo, debido a un problema de salud, dejó el cargo y se lo entrego a Charley Wikts, que tomó el caso seriamente, logró grandes avances en los tres años de jefatura, aun siendo un pervertido, sádico y malhumorado, sin embargo, no logró resolver el caso y el numero de victimas fue en igual numero de años. En su tercer año de mandato, que correspondería al noveno año en que se repetía este crimen, Gregory Wikts fue asesinado, sin embargo, e modus operandi fue completamente diferente e incluso se dejo un…"recuerdo" por así decirlo, en el cuerpo, una daga con unas siglas, supongo que seria la marca del asesino. Se desconocen las razones de su muerte. Allí el mando fue entregado a Jessica. La prensa estuvo bastante alerta del caso durante nueve años y hoy comienza la semana en que los cadáveres son entregados, cumpliéndose un décimo año y como este es el primer año de Jessica, todo causa mayor conmoción, y la prensa no la ha dejado en paz y esta bastante alterada por ello.- Continuó con el historias del caso, que ya había aprendido casi a la perfección, puesto que este había hecho renombre durante toda la mañana y sus anteriores años allí, y el ver la inestabilidad en el ánimo de Jessica, había decidido ayudarla en la investigación de los hechos ya ocurridos en los nueve años anteriores.

-En resumen, un caso abierto durante diez años que pasa a manos de Jessica…- Susurro Alphonse, ya habiendo terminado su labor y mientras sacaba su abrigo para colgarlo y ponerse la bata de laboratorio.

-Exacto.- Respondió Samantha, con cierto pesar, mientras levantaba su vista, ya habiendo firmado todo.- Ponte los guantes.- Le ordenó mientras se levantaba.- Vienen ocho cuerpos y seis forenses a ayudar, pero debemos supervisar todo y…revisar dos cuerpos.- Le aclaro y en ese minuto tocaron la puerta del lugar.

Ambos se miraron y vieron que los cuerpos llegaban y Alphonse pudo divisar las bajas estaturas. Niños. Solo eran niños.

-Sé lo que estas pensando Alphonse, y créeme, durante los últimos cuatro años me he hecho la misma pregunta.- Le comentó Samantha, sabiendo de lo que hablaba y tomando al rubio por sorpresa.

Hicieron pasar los cuerpos, eran ocho, tal como había narrado Samantha. Los subieron a las camillas y luego de las presentaciones entre los médicos, que no miraron con muy buena cara a Alphonse al saber que no estaba titulado, sin embargo, debieron callar sus molestias, la doctora Brennan debía saber el por qué de aquello.

Quitaron las telas que tapaban los cuerpos, los pequeños cuerpos, todos eran niños, que como Samantha había indicio, no superaban los ocho años de edad, todos de cabello rubio. Tres niñas y el resto varones.

A cada médico se le fue asignado un cuerpo. Y, aunque solo fue una visión general, Alphonse logró ver en cada desnudo cuerpote los pequeños niños, las marcas, al parecer, todas hechas por un mismo instrumento. Cortes profundos en la pálida piel de cada pequeño niño en aquel laboratorio, silencioso, plagado del susurro de la muerte, de la prematura muerte de aquellos pequeños infantes que no lograron alcanzar los diez años. Pequeños ángeles sin visión del futuro y conocedores de tanta maldad, porque solo ello podía ser, maldad en su estado más puro, para ser capaces de dañar a aquellos seres llenos de inocencia celestial.

Samantha entregó los informes médicos y familiares de cada niño a cada forense encargado de la revisión del cadáver.

Dustin Howard. El niño que él debí revisar. Su pálido cuerpo, rígido y tenso por las horas de muerte ya pasadas.

"No puedo…" Susurro su mente, viendo su límite tan cercano y con gran pesar en su mirar, comenzó a bajar su mano con el bisturí en ella, no se sentía capaz de cortar la piel de un niño, aun siendo ya un cadáver.

Ya todos habían comenzado, menos él, que estaba angustiado, viendo el cadáver de que hace pocas horas era un niño, pero ahora, por l acción de alguna persona mal intencionada, era un trofeo más en la galería de muerte.

Samantha tampoco había comenzado, pues se dedicó a repasar el informe, cuando ya lo hubo leído, y sabía todo el historial médico de Sarah Montenegro, dio media vuelta, para una vista general al trabajo de su equipo, y la satisfacción al ver la concentración de todos, exceptuando a…"¿Alphonse?; ¿Qué le ocurre?" Se preguntó al ver algo aproblemado, cosa que le preocupo e impresionó, puesto que en aquel mes no le vio problema alguno.

Se acerco a él, algo preocupada, ajo la vigilancia silenciosa de los demás, que sin decir una palabra, solo con la mirada, mostraban el desapruebo ante aquel punto en contra del joven.

-¿Qué ocurre Alphonse?-Le preguntó al estar junto a él.

-¿Qué? ah, no…no es nada.- Le contestó nervioso, pero sin dejar de mirar el rígido cadáver.

-Si quieres, puedo hacerlo yo…- Se ofreció, dándose cuenta de lo que le ocurría, y lo comprendió, la primera vez, aquello, era muy difícil.

-no.- Le respondió cortante y decidido, cosa que la impresiono aun más, puesto que hasta ella rechazó e primer cuerpo de un niño que debió revisar.- Me estas dando la oportunidad de mi vida, a mi, un novato, me estás confiando la revisión de un cadáver que puede ser fundamental en este caso y estoy en primer año, no puedo desperdiciar esto.- Aclaró su decisión y tomó nuevamente el bisturí, antes dejado a un lado e hizo la primera incisión, a lo que Samantha sonrió satisfecha.

-Entonces, todo está bien.- Dijo con alivio y volvió a su lugar.

Pasó el tiempo y cuando ya todos comenzaban a terminar con los detalles de sus informes y de cerrar los cortes de los cuerpos, algo inusual llamó notoriamente la atención de Alphonse.

-Samantha…- La llamó preocupado, casi atónito, al terminar de suturar los cortes efectuados por él del cadáver, también marcado por otros cortes sin suturar, evidencia clara de las huellas del asesino.

-¿Qué ocurre? –Le preguntó ella, sin prestar demasiada atención, mientras terminaba de escribir su informe.

-No sé si es mi idea, pero…está sonriendo…- Contestó aun atónito sin lograr creer sus palabras y todos los presentes dejaron sus labores y clavaron sus impresionadas miradas en Alphonse.

-¿De qué estas hablando?- Le pregunto asombrada Samantha, mientras se acercaba a Alphonse.

-El niño….su rostro…parece una sonrisa…- Contestó de forma entrecortada y Samantha se acerco a ver el cuerpo.

-Se nota que vas en primer año…- Comentó seguro un hombre, intentando degradar al joven, pues no creía que fuese correcto entregar un cadáver de suma importancia en el caso a un novato no graduado.-Luego de la muerte, el cuerpo adquiere una rigidez, a la cual los graduados llamamos "Rigor Mortis", la cual facilita que las expresiones del rostro fueran cambiadas luego de la muerte.- Aclaró acercándose poco a poco y llamando la atención de todos en la sala, sin embargo Alphonse no tardo en responder, con mucha mayor seguridad.

-Sé claramente las cosas que facilita el estado de Rigor Mortis, sin embargo, el cambio en las expresiones del rostro suelen ser muy notorias, pues el rostro se desfigura, mejor dicho, se ve extraño, puesto que los tejidos muertos del todo, toman una posición definitiva que da rasgos únicos al difunto, sin embargo, en este caso es imposible, el rostro no se ve para nada desfigurado, lo cual indica que, si no me equivoco, el niño sonreía al momento de su muerte.- Le aclaró seriamente, sin deseos de competitividad, como lo tomo el hombre que siguió acercándose a mirar el cuerpo sin vida, con la sonrisa en su rostro, pero, al notar que todo indicaba su propia equivocación, miró a Samantha para conocer su punto de vista, quien no alejaba su mirada del cadáver, sin querer perderse detalle alguno.

-Concuerdo con Alphonse.- Aclaró por fin luego de unos minutos.- El cuerpo no muestra señal de algún fenómeno ajeno implicado a su expresión, lo cual me hace creer lo mismo; el niño sonreía al momento de la muerte. – Continuó sin lograr creerse ella misma, ¿Cómo era posible?

-¿Cómo pondría reír un niño si esta sufriendo?. Porque supongo que su fallecimiento fue a causa de la excesiva perdida de sangre por culpa de las heridas en su cuerpo, ¿o me equivoco?- Preguntó sin creer lo que los hechos que indicaban, una mujer en la sala.

-No te equivocas.- Le contestó seguro Alphonse.- Y creo que lo más seguro sería…que la víctima, Dustin Howard, conocía a su asesino o bien, este lo convenció de que lo que ocurría estaba bien.- Comentó inseguro, dejando su propia teoría, que impresiono bastante.- Pero descubrir aquello es trabajo de los detectives, lo nuestro es conocer la causa de su fallecimiento.- Aclaró finalmente y cerro su informe escrito, y luego, comenzó a tapar con una tela el cadáver, mostrando el pesar en su mirada.

-Y sólo va en primer año….- Comentó Samantha sonriente, para todos en el lugar, sin embargo, mirando al hombre que intento degradar al rubio.- Bueno, supongo que ya habrán terminado, si no es asó, háganlo y luego me entregan sus informes escritos y hablaré unos minutos con ustedes, para que me den un resumen de lo que vieron en general, posteriormente, procedan a retirarse. Su paga será entregad a su salida. Se les agradece su cooperación y tendrán su crédito correspondiente.- Dijo Samantha, dando las instrucciones, para luego, sentarse en su escritorio.

-Como ya saben, este crimen se repite ya hace diez años. En la misma fecha, con el mismo modus operandi y casi siempre, con las mismas características generales en las víctimas…-Comenzó a explicar una mujer de marrones ojos y negra cabellera, de manera muy seria, frente a muchas miradas que a ella se dirigían atentas y oyendo cada palabra.- Según los registros, dos personas, que anteriormente ocupaban mi cargo, fueron asesinados durante su servicio, por este homicida. No tengo registros de los agentes muertos durante la investigación del caso, pero por lo que me han comentado los antiguos agentes, no son poca la cantidad, y se concuerda en que muchos fueron asesinados en aquel tiempo, lo cual asegura, además de ser de vital importancia, tiene un gran riesgo para aquel que se encargue de este caso. Lo cual, me deja claro que debo tomar el mando de este caso, sino embargo, necesito también la ayuda de un agente, mas no deseo que este sea obligado a ayudarme, sino todo lo contrario, puesto que sé, no todos están dispuestos a arriesgar sus vida de tal firma y pido…un voluntario.- Continuó la mujer con igual seriedad, sin embargo, aun al haber esperado un buen rato, la respuesta dada por los agentes, fue totalmente nula, diferentes a las esperadas.- Sé…que es una decisión difícil, pero no se debe ver como una misión suicida, piensen en o que ganarán, no en lo que arriesgan, el reconocimiento por esta hazaña, sería enormemente oportuno para cualquiera. Es más, ni siquiera piensen en el reconocimiento, no es por ello por lo cual, yo en lo personal, apuesto mi vida, sino, para salvar niños, salvar vidas inocentes. Hoy trajeron ocho cadáveres, ocho niños asesinados, ¿ninguno alguno de ustedes desea saber la razón?- Continuó nuevamente, tomando cada razón que le haría posible llamar la atención de alguno de los presentes, mas la respuesta fue la misma en su totalidad; absurdo y burlón silencio domaba la habitación.- Bien. Quédense cada uno de ustedes sentados tras la cómoda seguridad de sus escritorios y vean como mueren inocentes criaturas pos nada. Sean cobardes y, ¡por mucho que les moleste oírlo…!- Alzó la voz.- ¡Escóndanse del peligro, pero no pidan tener mi confianza para futuras misiones, porque con esto, demuestran claramente su ineptitud! Si escogieron ser detectives, debieron tener en cuenta los peligros que corrían y si no están dispuestos a enfrentarlo, debieron dejar esta carrera. Tenía en cuenta que muchos cobardes se negarían, pero jamás creí, ¡que tuviese un departamento tan flojo, cínico y por sobretodo; C0BARDE!- Recriminó con enfado la joven, llena de rabia y decepción, pero no pensaba rendirse. Aún cuando tuviese que luchar sola con todo aquello, no se rendiría.

"Porque este es mi desafío…" Susurró en su mente, dándole contestación a millares de preguntas que se le avecinaron, pero que no deseo responder en aquel minuto, porque deseaba pensar en que hacer, no tenia ayuda, no contaba con sus agentes, y su campo de movimiento era limitado, por culpa de los mandatos de su padre. No tenía el tiempo necesario, pero si todos os deseos de resolver aquel caso.

"Sobre todo por lo que hice el año pasado…no es algo de lo que me enorgullezca, no ahora…."

Ignoró los alegatos de sus agentes y salio indignada del lugar, guardando respuestas a preguntas sin florecer, respuestas que su alma no se dispondría a dar, puesto que las escondería al igual que aquellos recuerdos que deseaba olvidar.

Llego a su oficina, y llegando allí, cerró su puerta y se sentó frente a su escritorio, repleto de antiguos y largos informes, obviamente sobre el caso tratado. Volvió a mirarlos, sin ningún resultado productivo; ya los había mirado tantas veces, que los detalles seguían siendo los mismos. Este era uno de los pocos casos "interesantes", por así llamarle, y difíciles de resolver, claro, que no estuviesen vinculados con la secta de asesinos perteneciente a su padre. Además, de se terriblemente horrendos las víctimas, eran solo niños.

"Niños…"Susurró su muerte como una advertencia…."Huérfanos, maltratados, hijos únicos, abusados…en general; todos sufren…" Continuó el susurro, formando un nuevo lazo entre las victimas, además, de las características físicas…"Ninguno fue abusado sexualmente por el homicida y…las marcas…" Agregó su mente a la advertencia, algo que la hizo volver a mirar las fotografías sobre las víctimas, por sobretodo, las marcas.

Claramente las marcas fueron hechas por algo con mucho filo, una navaja quizá, pero la perfección de los cortes incomodaba, quizá, un bisturí. Se veía que retazos de piel habían sido arrancados, y las formas…parecían cruces, en algunas partes, en otras, parecía que se habían querido formar imágenes de…

-Santos…el asesino intento dar la forma de santos de la fé cristiana…- Susurró impresionada, y en aquel minuto, entraron Samantha y Alphonse al lugar, con un rostro bastante impresionado y preocupado.

-¿Qué ocurre?- Pregunta dejando de lado su reciente descubrimiento del caso al ver la expresión de ambos.

-Las autopsias están listas.- Informó Samantha, pero su expresión no cambió.

-¿Por qué esas caras?, no creo que las conclusiones de las autopsias sena tan impresionantes.- Agregó sin conocer las razones, y con bastante poco humor, por lo que Alphonse se apresuró a contestar.

-No, en general las autopsias concordaron con el modus operandi, lo que no es tiene así de perturbados es…- Comenzó a decir, pero calló, puesto que ni siquiera él creía en lo que debía decir.

-Lo que ocurre, es que al volver a mirar los cuerpos, nos dimos cuenta de que por lo menos el 80 de los niños tenía una sonrisa, es leve, sin embargo, si se observa muy bien, puede ser apreciada.- Explicó Samantha y Jessica la miró atónita, con incredulidad en sus ojos de falso color marrón.

-Han d estar equivocados, digo… ¿¡Cómo un niño que tiene infinidad de cortes en e cuerpo, que provocaron su desangramiento y posterior deceso, podría sonreír en su lecho de muerte?- Preguntó alterada Jessica, no podía creer aquello, era simplemente incoherente desde cualquier punto de vista.

-Lo mismo nos preguntamos, Jessica, sin embargo, lo único que se me ocurre es que el niño fue convencido de que la situación era para su bien.- Le contesto Alphonse, con igual preocupación en la mirada, comprendiendo la incoherencia de la situación.

-Claro, es una buena teoría, el sufrimiento causa llanto, dolor, todo lo que lo implica, sin embargo, este niño sonreía, es… ¡imposible!- Reitera su desacuerdo la joven, no pudiendo soportar lo dicho, nada tenía el menor sentido, pero era otro descubrimiento, algo, era algo.- No importa, gracias por la información.- Agradeció, mientras, con pesar, apoyaba su cabeza en sus manos, intentando pensar con mayor claridad.- Con respecto a las autopsias, ¿algo nuevo?- Preguntó en la misma posición, sin mirarles.

-Bueno…-Comenzó a contar Samantha.- Esta vez no hice sola las autopsias, y…lo que puedo confirmar, es que todos fallecieron por un desangramiento, al igual que las victimas de años anteriores.- Le aclaró la mujer de cabello castaño, algo insegura, y la joven, Jessica, levanto su mirada y la posó en la mujer con cierto enfado.

-¿Y en los detalles?; ¿nada diferente en los cuerpos?; ¿algo que nos ayude a identificarlo?- Preguntó, intentando esconder su desagrado por la situación, sin resultado benefactorios.

- Yo…Jessica, tendrás que leer los informes.- Le dijo con pesar Samantha, sabía que tiempo continuaba corriendo, y no se podía ignorar, que en cualquier minuto, llegasen los dos cuerpos restantes.

-¡No tengo tiempo para leer informes!; ¡En cualquier momento el maniático volverá a atacar y no puedo darme el maldito lujo de ni siquiera perder un mísero segundo!- Le alegó la joven, exasperada, sin controlar su ira, mientras con desesperación comenzaba a tirar levemente de su cabello.

-Lo sé Jessica, pero logramos hacer las ocho autopsias en menos de una hora, no creo que demores mas de cuarenta y cinco minutos en leer los informes…- Intentó razonar Samantha, sin embargo, no fue escuchada.

-Cuarenta y cinco minutasen los cuales pueden llegar dos nuevos cuerpos- Respondió fríamente y con enfado Jessica.

-Jessica, sé que esta bajo presión, sé como te sientes, pero…- Intentó, luego de Samantha, Alphonse, pero sus intentos de calma, fueron devueltos con una reacción totalmente contraria a la deseada.

-¿Sabes como me siento?- Pronuncio como una pregunta, llena de rabia e ironía.- ¡Tu no sabes absolutamente nada!; ¡La presión no tiene nada que ver en esto!; ¡Lo que me tiene así es que no puedo resolver este maldito caso sola!; ¡Sé que muchos han muerto en esto!; ¡Sé que no soy suficiente!; ¡Pero ningún imbésil de mi mediocre departamento tuvo las agallas para ofrecerse a salvar vidas!; ¡Y me da rabia saber que no soy suficiente!, ¡Que no sirvo para salvar vidas!;¡Que solo sirvo para quitarlas! ¡Tú no entiendes nada!; ¡Tú no logras comprender siquiera el "porque" de hacer esto! Tu no eres nadie…para decirme que entiendes…no eres nadie para intentar tranquilizarme…porque no sabes por lo que estoy pasando...porque no entiendes como me traiciono a mi misma cada vez que dejo ir a un asesino, sabiendo su culpabilidad…-Le aclaró, al principio, con gran enfado y con una elevación notable en su tono de voz, pero luego, sus exaltados gritos se transformaron en susurros desesperados, que más que una contestación, eran un alegato de rabia, rabia, que ya había guardado el tiempo suficiente.-Así que no digas que sabes como me siento, no me digas que me entiendes, no intentes calmarme, ¡No seas cínico!; ¡No tienes que simular nada!- Volvió a alzar la voz.- ¡Porque con lo que ya he visto de ti es suficiente!- Gritó, y luego calló, y lo miro a los ojos, encontrando solo impresión en ellos. Luego, corrió su mirada de falso marrón.- Con su permiso…- Musitó mas calmada, y se dirigió a la puerta con sus palabras, totalmente alejadas del caso, en la mente, repitiéndose una y otra vez.

Alphonse continuó con la mirada perdida, comprendiendo del todo a lo que ella se refería, sin embargo, no pudo negar el enfado que sintió al oírla, aun cuando sabía que ella tenía razón.

"Pero jamás me he mostrado cínico…" Musitó en su mente, pero antes de lograr contradecirse, la voz de Samantha lo llamó.

-Yo me encargo…- Susurró y él supo bien a que se refería, luego, ella comenzó a marcharse.

-Samantha…-Le llamó y ella dio media vuelta, a mirarlo con precaución.- No hablaba solo del caso.- Le aclaró, creyéndola, equívocamente, desconocedora de aquello.

-Lo sé.- Le aclaro de manera cortante y enfadada. Luego, simplemente se fue.

Samantha logró ver que Jessica subía al ascensor y corrió en aquella dirección, logrando llegar a tiempo, antes del cierre definitivo de las puertas.

Jessica al verla, solo bajó la mirada, sabía perfectamente lo que seguía. Sabía que se estaba comportando como una idiota, pero no pudo evitarlo, aquello lo llevaba guardado hace mucho, y terminó desquitándose con alguien que ni siquiera lo merecía.

-¿Por qué hiciste eso?- Le preguntó directa y de forma fría.

-No lo sé…-Susurró Jessica con cierto asombro, aun sin mirarla.

-Pues yo sí.- Le dijo con enfado.- Si ibas a gritar, por ultimo, debiste gritarme a mi. Pero, ¿a Alphonse?; ¡él no ha hecho nada malo! Sol intento ayudarte, ¡Y lo trataste como si hubiese intentado matarte!;¡Realmente eres increíble!, Has de ser muy estúpida para hacer algo así…- Le reprochó, y luego, simplemente suspiro, sabiendo que la chica ya tenia bastante con su propia culpa.-En vez de tener ataques de rabia, deberías llorar, no te haría daño.- Le recomendó y ella la miró.

-Por supuesto que podría, pero no arreglaría nada.- Aclaró Jessica.

-Pero con la rabia, solo empeoras las cosas.- Le afirmó Samantha.

-Lo siento…- Le susurró y la mujer sonrió.

-No es conmigo con quien debes disculparte…-Le dijo de forma cariñosa y fue Jessica quien sonrió esta vez.

-Lo sé; solo practicaba.- Le aclaró en broma y Samantha movió la cabeza en forma de negación.

-Cambiando el tema,¿Qué harás con el caso?- Preguntó de forma seria y las puertas del ascensor se abrieron.

-No lo sé…- Contestó con pesar.- Si nadie se ofreció, no puedo hacer mucho. Alexander me llamó ayer y tengo que resolver cuatro crímenes más. Para cuando termine, las dos victimas faltantes, ya estarán bajo tierra.- Continuó con el mismo pesar, y ambas salieron del aparato.

-¿Por qué no llamas a Riza?- Le preguntó con seriedad y logró ver la preocupación en los ojos de la joven.

-Estaría poniendo su vida en un peligro mayor del que ya esta. No tengo derecho de…-

-Sabes que no se negará.- Interrumpió segura.

-Es bastante buena, pero no es suficiente, ella…yo no podría responsabilizarme por su muerte.- Aclaró, sabiendo bien sus palabras, no sería fácil resistir más culpas.

-No morirá. Y si tu padre no se entera de su estadía aquí, cosa que es muy probable puesto que tú eres su informante, su vida estaría, incluso, protegida.- Le comentó, intentando convencerla, puesto que sabía que aun cuando sabía que la vida de Riza no se perdiese, le costaría tanto o mas que aquello, el soportar las muertes que pudo impedir.

-Sólo accedería si tuviese un compañero, cosa que veo casi imposible, puesto que ninguno de mis agentes accedió y no me atrevería a llamar a otro de la academia.- Aclaró bastante segura y con pesar.

-¿Qué tal el hermano de Alphonse?- Le preguntó sonriente.

-¿No oíste la parte de "No me atrevería a llamar a otro de la academia"?- Le preguntó con cierto enfado.

-Vamos, tiene excelente perfil; buen alumno, responsable, dedicado…-

-Y es hermano de Alphonse.- Agregó con pesar.

-¿Y qué con eso?- Preguntó sin comprender.

-Tendría que hablar con Alphonse para el numero y…pues…ya debe odiarme…-Afirmo con pesar.

-¡Eres una exagerada! Además, no puedes quitarle una oportunidad así, sólo por ser hermano de Alphonse. ESO te haría mala jefa, y no solo a los ojos de Alphonse…-Comenzó a explicar, con bastante certeza, cosa que desespero a Jessica.

-¡Esta bien!; ¡Riza Hawkeye y Edward Elric entrarán a ayudarme en el caso!- Accedió resignada y Samantha sonrió.- ¿Te he dicho que eres una molestia?- Pregunto y la mujer sonrió con mayores ganas.

-Bastantes veces, pero, si lo piensas, tu molestas más que yo, y tengo testigos de ello.- Le contestó sonriente y Jessica corrió la vista.

-Iré a disculparme más tarde…-Aclaró y luego se fue en la dirección contraria a la que caminaban.