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31 De Octubre, 1886. ¿Mavis, Zeref? Quien quiera ayudarme…
Pasé los años anteriores en relativa paz.
De vez en cuando el canalla me golpeaba, y a diario recibía su brusco lenguaje pero no temía por mi pequeña. Pensé en matarme varias veces, pero el amenazó por ir por mi retoño y criarlo a su lado y convertirle en una copia de él.
Pensé en envenenar a los tres hombres pero no encontré nada en la cocina con que hacerlo. El maldito lo sospechó porque ha ido a asegurarse de que no lo intentase. Sabe que le odio. Sabe que haría todo por mi pequeña.
Mi madre murió cuando era niña.
Mi padre murió hace unos años.
Mi Tía también murió, la enfermedad se la ha llevado.
Mi secreto fue descubierto.
Mi hija corre peligro.
Mi temor se convirtió en mi razón de vivir.
La carta que me ha traído mi niña me dio la fuerza necesaria, mi antiguo amor quiere a su hija y me agradece el haberla cuidado.
¡Sueña con criarla junto a mí y consiguió un trato con mi suegro para liberarnos!
Pero necesitaba dos semanas… dos semanas cuando he resistido por años.
¡SOLO DOS SEMANAS!
Me ilusioné, me esperancé y ahora me he roto de nuevo…
El engendro marcó el día de mañana como el día del tormento, piensa usar a mi hija de la misma manera en que usa a sus muñecas. ¡Jamás lo permitiré! Planea encerrarla allí y… no puedo ni imaginarlo…
¡No tengo dos semanas!
He decidido huir, utilizaré la yegua que me regaló mi suegro para quedar bien con mi Tía, por suerte mi padre me enseñó a montar. ¿Quién diría que requeriría tales habilidades para una cuestión de vida o muerte? Que curiosa es la vida para poner a prueba nuestros conocimientos…
Mi pequeña duerme mientras escribo, es tan hermosa, valiente e inteligente. No puedo ser una madre más orgullosa, y no puedo evitar sentirme como una fracasada al pensar que no le he podido dar la vida de felicidad que merece, pero intentaré la huida, me llevaré las joyas, las venderé y obtendré el dinero para huir, cabalgaré por los senderos; los conozco como la palma de mi mano, aquí pasé la mayoría de mi niñez después de todo.
Debí haberlo hecho antes, no debí esperar un milagro sin actuar, tuve oportunidades… ahora lo veo, no las tomé, ya no sé si fue sordera de mi Diosa o negligencia mía. ¡Ya no sé cómo seguir!
¿Estaré conduciendo a mi hija a la muerte? ¿Lograremos una vida mejor? ¿Nos liberaremos de ese hombre?
Tengo tantas dudas mi fiel amigo, pero llegó la hora de actuar.
Y juró mi amado y fiel amigo que sí nos llega a atrapar le mataré a él y a quien se interponga, dejaré que mi alma sea atormentada en el Tártaro con tal de recibir el favor de Zeref, nada ni nadie ensuciará a mi hija. ¡Lo juró!
Entregaré sin dudar mi alma a las tinieblas sin dudar con tal de protegerle.
Sabes, silencioso amigo… siempre me aburrían las historias de personas normales, de simples humanos sin magia o poderes, las encontraba sin emoción, ahora me doy cuenta que son más crueles y fatídicas que las historias de demonios.
Ni siquiera he llamado a mi hija con el nombre verdadero que tenía para ella, el nombre de una Diosa con las cualidades que ella ya posee, fuerza para luchar, sabiduría y valentía. Si salimos de esto la llamaré así durante lo que me reste de vida.
Le daré el diario a mi niña, si llegase a escapar aún sin mí espero que algún día lo lea y sepa que su madre le amó, le ama y le amará y si estás leyendo esto mi pequeña, si encuentras a una familia que te amé aunque sea la mitad de lo que yo te amo ya sea en esta vida o en otra, rezó a la Diosa Mavis, en la que tuve fe ciega por años que esta vez vivas feliz, que esta vez vivas como la hermosa niña que eres, que esta vez no necesites vivir una mentira.
¡Ojalá el cielo se pinte de colores el día que inicie tu verdadera felicidad!
Ese día sabré que Mavis siempre me escuchó.
Se feliz, mi pequeña…
Mi hermosa y fuerte Minerva…
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