Hola chicos, ¿Cómo están? Los extrañe un montón, en serio. Espero que no hayan pensado que abandoné, porque no lo he hecho, ni tengo planes de hacerlo. Y para muestra de eso, les vengo con un especial doble. Si leyeron bien, Doble. Dos capítulos al precio de uno. Tómenlo como un especial por la navidad, por año nuevo, o por el tiempo que me he estado tardando en subir últimamente, no lo sé. Pero el caso es que aquí están, dos capítulos.

Eso sí, no se olviden comentar cada uno por separado, que ¡vamos! Lo valen. Que se los digo yo, están muy buenos.

En el capitulo pasado hubo mucha gente que suele comentar que esta vez no estuvo. No se si se aburrieron de esperar, o están molestos conmigo por el tiempo que tardo y por eso no comentan u.u… no crean que no lo noto, hay muchos que suelen comentar siempre que en el capitulo pasado no aparecieron. Espero, verlos pronto por aquí comentando. Sin más que decir, los dejo con sus dos capítulos


Capítulo 14:

Mentiría si dijera que esa noche dormí algo. La escuche irse, y no fue hasta que escuche la voz de Mako que caí en cuenta de que habíamos estado gritando y probablemente nos escucharan. Pero tenía otras cosas en que pensar. Sabia de sobra que había sido dura con ella, que le había dado donde más le dolía, y que estaría molesta en serio. Pero todo esto me sobrepasaba, estaba cansada de su altanería.

No, estaba cansada del inmenso control que seguía teniendo sobre mí. Y eso, más que cualquier otra cosa era lo que más me molestaba.

Lance una de las almohadas de Bolin contra la puerta, estaba molesta.

Me fui antes de la primera luz del día, tampoco tenía ganas de cruzarme con los chicos en la mañana. Habría preguntas, miradas, comentarios, no quería tener que enfrentarme a eso. En el fondo esperaba que no entendieran de que se había tratado aquella discusión.

Ese día fue igual de desastroso que la noche anterior. Discutí con Iroh por lo que había pasado. Ninguno de los dos quería ceder, le dije que no necesitaba un guarda espaldas (Ahora que estaba molesta con Korra y ella conmigo, menos) y que no dejaría de hacer las cosas que hacia para ayudar al avatar, independientemente del peligro que representaran. Fue una larga y dura discusión, pero al final supo que no había manera de hacerme ceder. Así que se fue de la oficina molesto.

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Esa misma tarde habían confirmado la identidad de los tres cabecillas que habían capturado: Noatak era uno de ellos, él se hacía llamar Amon; era aquel hombre que quería invertir con industrias futuro y trabajar junto a la ingeniera, al que Asami le daba mala espina y había rechazado rotundamente; su acompañante de aquella vez era el segundo, aquel hombre sin control alguno, que se hacía llamar "el teniente" y cuyo nombre real aún era desconocido y su hermano Tarrlok el tercer cabecilla arrestado aquella noche.

Pero algo estaba mal, según el reponte policial, no había prueba de que aquellos tres hombres trabajaran con alguien más. Pero Korra y Mako habían visto a seis personas conspirar la primera vez, no a tres. Y Korra aseguraba haber visto a una cuarta persona la noche del arresto, la policía estaba pasando algo por alto. El informe decía que seguirían con los interrogatorios, pero no se esperaba conseguir algo más.

Apenas Iroh había salido molesto de su oficina, Opal había entrado. Llevaba con ella un frasco de agua, una aspirina, y una bebida energizante.

—Bolin dijo que quizás necesitaría esto. — Comento al momento que dejaba todo en la mesa. — ¿Quiere algo de desayunar? — Preguntó en tono dulce, Asami no tardó en ponerse a la defensiva.

—¿Bolin dijo algo más? — La empresaria analizó a su secretaria, buscaba un deje de sospecha en su mirada. Opal sólo sonrió reconfortante.

—Sí, que había sido una noche dura. Que probablemente también necesitaras a una amiga. Pero si lo prefiere, podemos discutir acerca de eso fuera de mi horario de trabajo. Señorita Sato. — Respondió, en el tono más profesional que pudo. Sabia de sobra que a La ingeniera no le gustaba mesclar las cosas.

Asami miro a su secretaria profundamente, quien a veces era su amiga. Se preguntó si estaría bien hablar de aquello con alguien. Se preguntó si Bolin ya lo sabía. Si le había dicho algo a Opal. Si en realidad no habían escuchado nada fuera de lo normal. Por un segundo también pensó si a estas alturas importaba. Pero no dijo nada de aquello.

—Pídeme un café. — Fue el único comentario de la empresaria. — Hoy probablemente me vaya temprano a casa. —

—Está bien, señorita Sato. — Opal suspiro resignada, asintió y se dirigió hacia la puerta de salida.

—Pero quizás debamos tomarnos algo mañana… — Hizo una pausa a espera de que su secretaria volteara —… Y hablar. —

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Las semanas siguientes fueron tan inciertas como poco productivas. Beifong estaba a punto de perder el mando de la comisaria, todo el mérito por capturar a los líderes de "el nuevo orden" había sido para Kuvira y sus oficiales.

—Un error más. — Había comentado el presidente Raiko. —Y considere su jubilación como un hecho. —

Habían mandado a Noatak y a su hermano a una prisión para maestros agua y al tercero, al que llamaban "El teniente" a la prisión de no maestros.

En las calles de Ciudad República se respiraba una falsa calma. Pero algo no estaba bien, y el team avatar lo sabía.

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Iroh II no había aguantado más de tres días hasta que por fin había dado su brazo a torcer, dando su palabra de que entendería y apoyaría al cien por ciento aquella faceta de Asami totalmente desconocida para él. Siempre y cuando Asami prometiera que se cuidaría en todo momento.

En cuanto al avatar, la ingeniera no había tenido tanta suerte. Asami había visto dos veces a Korra en las últimas dos semanas; La primera vez, se habían cruzado en la comisaria, donde se limitaron a saludarse, Asami había entrado a hablar con Beifong y cuando salió Korra ya no estaba. Y la segunda vez había sido en uno de esos eventos sociales donde solían coincidir todos, donde habían intercambiado un par de frases formales delante del resto de las personas presentes, y luego nada. Asami sentía que Korra ni si quiera se había tomado la molestia de mirarla en el transcurso del evento.

Se enteró por boca de Bolin que los padres del avatar tenían planeado regresar al polo sur, le habían pedido a Korra que se fuera con ellos, a lo que la maestra de los cuatro elementos había respondido: Que aun sentía que tenía que resolver lo que se había estado gestando en los últimos meses. No estaba tranquila con que la policía local casi diera por cerrado el caso, había algo más y ella lo descubriría. Que luego de darle una resolución más satisfactoria, quizás tomara la invitación de sus padres. Ellos habían respondido que la estarían esperando.

De resto, no sabía absolutamente más nada de ella. No se habían escrito, ninguna se había molestado en llamar a la otra. Era como si se hubiera marchado de nuevo, aquella idea hizo helar la sangre de la ingeniera.

Asami estaba segura que para estas alturas Bolin y Mako ya sabrían o sospecharían lo que pasaba o había pasado entre Korra y ella. Pero ninguno de los dos hermanos le había preguntado algo directamente a ella. Cosa que Asami agradecía infinitamente. Al igual que se agradecía a sí misma haber sido capaz de hablar acerca del tema con Opal y compartir con su secretaria y amiga, parte de aquel secreto que había estado guardando celosamente todos estos años.

Sin embargo, encontraba a Mako de vez en cuando mirándola con curiosidad, pero sin decir nada al respecto. Lo había notado algo distante, pero se repetía constante mente que aquel comportamiento extraño del detective tenía otra explicación.

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—¿Aun no hablas con Asami? — La mención del nombre de la ingeniera hizo que a Korra casi se le cayera la enorme jarra de vino que estaba transportando.

—No. — Respondió apenas había recuperado el equilibrio.

—Vamos Korra, tienen que hablar. — El tono infantil del maestro tierra le resultaba irritante.

—Bolin. — Korra bajo la jarra y se detuvo. — Estuviste ahí, no finjas que no escuchaste cada palabra, porque estoy muy segura de que lo hiciste. No tengo nada que hablar con ella, y si tuviera algo que hablar con ella, estoy molesta así que no quiero hablarlo con ella. —

Korra continuo su camino hasta uno de los patios más amplios de la isla del templo aire.

—No lo escuchamos todo. — Se excusaba el ojiverde. —Solo lo suficiente para encajar las piezas y…—

—Bolin. — lo cortó. —No importa ¿sí? Lo que sea que hayan oído o entendido. No importa, es algo que ya quedó en el pasado. —

El maestro tierra había sido lo más prudente que su naturaleza le había permitido ser. Pero más allá de la inmensa curiosidad que aquel tema le causaba, sabia de sobra que su amiga necesitaba hablar con alguien, así que la había invitado a un bar de la ciudad, y después de un par de rondas, le había hecho La pregunta directamente:

—Vamos, ve directo al grano. — Decía Korra. — Se porque me has invitado, así que pregunta lo que quieres saber. — Dijo por fin, resignada. Ya no había mucho que ocultar.

—¿Qué pasa entre tú y Asami? — El maestro tierra no había desaprovechado la oportunidad.

Korra le había contado gran parte, desde que estaban en el instituto hasta que se fue a entrenar, y luego de que volvió. Había omitido cosas como el beso que se dieron en el palacio de eventos, o lo que había estado a punto de pasar en su cuarto un par de noches atrás. Pero no hacía falta ser más astuto que Bolin para adivinar esas cosas.

Así que desde esa noche Bolin se había convertido en su confidente. Y como no, su conejero. Sólo que Korra se las había arreglado para ignorar todos y cada uno de sus consejos. Era raro que la maestra de los cuatro elementos aceptara algún consejo de alguien, siempre hacia lo que le parecía mejor a ella, y eso era algo que no estaba interesada en cambiar.

—Sirve para algo útil, y ayúdame con el resto de las cosas. ¿sí? Se supone que los maestros aire me ayudarían con los preparativos, pero están en su hora de meditación. Y Tenzin me ha dejado con todo. — Decía el avatar, mientras sacaba al ojiverde de sus pensamientos.

—¿Y Asami vendrá? — Korra soltó un suspiro. Al parecer de lo único que Bolin quería hablar era, de lo único que Korra no quería.

—Supongo, todos vendrán. Es el aniversario del avatar Aang. — Ironizó.

Desde que Korra tenía memoria, todos los años en esta fecha, en la isla de los maestros aires Tenzin junto con su familia, incluyendo a la Gran Katara, Kya y Bumi, celebraban el aniversario del avatar Aang.

—Deberías hablar con ella. — Insistía Bolin, aquello ya estaba volviendo loca a Korra.

—¿Para qué? No me quiere cerca, porque "no deberíamos de…" entonces me alejo y ya, problema solucionado. No le hago daño, no me hace daño. No pasa nada que "no debería de pasar" y puede seguir fingiendo que es feliz con el intento de general— Ahora Korra acomodaba las mesas y Bolin se encargaba de las sillas.

—Es obvio que sólo dijo eso porque estaba molesta. Asami no puede vivir sin ti, y tú no puedes vivir sin Asami. Eso era obvio hasta cuando pensábamos que solo eran amigas. — Bolin volteo a mirar sobre su hombro, en donde descansaba su hurón de fuego. —¿Cierto Pabu? — El hurón de fuego asintió, con expresión de ni si quiera saber de que iba aquella conversación.

—Pues adivina: Ahora estoy molesta yo. Y yo no quiero hablar con ella, estoy en todo mi derecho de no querer hacerlo, así como ella estaba en el suyo al decirme todo lo que me dijo. — Hizo una pausa. — Y para tu información vivimos cuatro años la una sin la otra. — Cuatro años interminables. pensó — Así que ya demostramos que si podemos vivir la una sin la otra. —

Bolin suspiró resignado.

—¿Haz hablado con Mako? — El ojiverde al fin había cambiado de tema.

—¿Con respecto a qué? — Korra había alzado una ceja, con Mako si no había hablado de aquello. Aunque sabia por boca de Bolin, que además de haberse dado cuenta también, lo estaba llevando fatal.

—Había comentado antes de todo el drama, que quería traerte como su invitada… y que vinieran en pareja. —

Korra no pudo evitar reír, aunque se sentía mal por el maestro fuego. De cierta manera sabía que el detective había estado cortejándola desde que había vuelto a la ciudad, pero ella había mostrado cero interés en él.

—Pues no, supongo que después de todo el "drama" — hizo una señal de comilla con las manos. — No creo que quiera. Además…—

—Entonces puedes venir conmigo y Opal, así no te sentirás tan sola si Asami viene con el general, quiero que sepas que puedes contar conmigo. —

Korra volvió a reír, pero esta vez con más fuerza.

—Tranquilo ¿sí? Ya tengo con quien venir. — Korra le dedico una miraba cómplice a su amigo. —Soy el avatar, acompañantes me sobran— Había dicho aquello en tono de broma.

—Oh. — El maestro tierra estaba consternado. — Eso si que no me lo esperaba. —

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—El General acaba de llamar, la está esperando en el estacionamiento. — Dijo Opal al entrar a la oficina de la ingeniera.

—Sí, lo sé acabo de decirle que me diera unos minutos más para enviarle este informe de progresos a Beifong. —

Asami se había metido de lleno en el trabajo. Llegaba temprano a la oficina, se iba tarde. O se iba desde temprano al taller y se quedaba hasta tarde. Había estado así desde el incidente en casa de Bolin. No atendía llamadas, no atendió a entrevistas, ni a los socios, ni a los inversionistas, aplazaba todo lo que tuviera que ver con el contacto directo con terceros, casi parecía que se quería escudar detrás de esa nueva armadura que estaba diseñando para la policía de la ciudad.

Asami le había contado todo a Opal, de principio a fin. Como una gran bomba esperando a estallar, estalló. Pero no había dejado que Opal hiciera ningún comentario al respecto, sólo la había dejado escuchar. Al día siguiente Asami actuaba como si nada, cualquier intento de mencionar el tema había sido evadido, pero Opal de vez en cuando seguía intentando. Y sentía que ese era el momento perfecto.

Cuando Asami terminó de enviar el correo, Opal seguía ahí.

—¿Qué sucede? — Preguntó la ingeniera.

—¿Has podido hablar con ella? —

—No. — Respondió enseguida Asami, con un tono que denotaba que la conversación había terminado.

—Sabes que estará allá, ¿Verdad? —

—Sí. — Utilizo el mismo tono, y comenzó a ordenar su escritorio y recoger sus cosas.

—Sin contar los años que se fue a entrenar. — Opal hizo una pausa a espera de que Asami subiera la mirada. — ¿Cuánto fue el máximo de tiempo que estuvieron sin hablarse? —

Asami suspiro.

—Nunca paso más de una semana. — Su tono había cambiado, estaba bajando la guardia. —No soporto su indiferencia. —

—En parte te lo tienes merecido. Fuiste muy dura con ella. ¿Siempre eres así con ella? Me sorprende que te haya tenido tanta paciencia. — Opal se acercó y se sentó frente a la ingeniera.

Asami frunció el ceño. Quien le hablaba ahora era su amiga, no su secretaria.

—Ella tampoco es fácil de tratar. — Se defendió la ingeniera. —Yo si que le he tenido paciencia a ella, ¿Ahora estas de su parte? — Asami alzó una ceja, desafiante.

—No estoy de parte de ninguna. A decir verdad, a ella no la conozco lo suficiente. Pero a ti sí y según lo que me contaste tú has cometido tantos errores como ella. —

—Pero eso ya no importa. — Asami había terminado de recoger sus cosas. —No importa los errores que hayamos cometido, o quien cometió más errores que la otra. Nos guste o no, ambas tenemos que seguir adelante. —

—¿De verdad crees eso? —

—Por su puesto. — Respondió sin pensarlo. Como si fuera una respuesta que llevaba meses ensayando.

Opal se levantó, y negó con la cabeza, como si aquella conversación no tuviera ningún sentido.

—He trabajado lo suficiente para usted señorita Sato. — De repente el tono de Opal volvía a ser el de su secretaria y no el de su amiga. —Como para saber cuándo dice algo con tanta convicción que intenta mentirse a usted misma.

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Aunque era el aniversario del avatar Aang, aquella reunión tenía un tono casual. Korra agradecía poder llevar jeans oscuros y su chaqueta de cuero. El cabello que ya se notaba un poco más largo que cuando llegó: suelto; Y se había saltado por completo la fase de maquillaje.

Había estado en la isla desde temprano, ayudando a Tenzin y a Pema en todo lo que podía. Después de todo la celebración giraba en torno a su vida pasada.

—Si llevaras una guitarra cualquiera creería que eres una estrella de rock. — Comentó Meelo, el tercero de los cuatro hijos de Tenzin. Y Korra se sintió alagada con aquel comentario.

—Y tú pareces todo un maestro aire de la isla. — Dijo la morena en respuesta, haciendo que Milo se sonrojara.

—Pero es que soy un maestro aire de la isla. — Se quejó.

—Exacto. — Korra sonrió

Poco a poco los invitados fueron llegando. Los primeros en aparecer habían sido la familia de Tenzin, Su madre y sus hermanos habían llegado todos juntos mucho antes que los demás invitados, y habían compartido. Korra se alegró de ver a Kya de nuevo, había sido una de las maestras más amables que había tenido en sus años de entrenamiento.

Ya entrada la noche, los primeros en aparecer fueron Bolin, Opal y Mako. La pareja parecía muy alegre y animada, todo lo contrario del maestro fuego. Lo primero que hizo Bolin después de saludarla fue mirar a todos lados, como si buscara a alguien.

—¿Y donde está? — Preguntó. Sin tomar en cuenta que su hermano acababa de soltar un bufido. —Tu acompañante misterioso, ¿Dónde está? —

Korra trato de no sonreír, más por respeto al detective que por alguna otra cosa.

—Aún no llega. —Fue lo único que dijo.

La gente fue llegando poco a poco, mientras se acababa la tarde para dar paso al anochecer más gente iba llegando con cada barco que iba y venía del puerto de ciudad republica a la Isla.

Y como era de esperarse Asami no tardo en aparecer. Vestida con su paleta habitual de colores, con un outfits casual, pero que seguía siendo elegante. Un vestido que no desentonaba con el tono ligero de la ocasión, el cabello suelto que caía a ambos lados sobre sus hombros, tacones no muy altos y maquillaje ligero a excepción de su boca, pintada con un rojo intenso. Venia sujetada del brazo del general, con tanta firmeza que Korra temió por el pobre brazo del general.

—Si me disculpan, iré a pasar algo de tiempo con Tenzin y su familia, hace mucho tiempo que no veía a Kya. — Se excusó Korra al momento que veía acercarse a la "encantadora pareja". — Hola, Sato. Buenas noches general. — Se limitó a decir antes de marcharse.

—¿Sucede algo con Korra? — Preguntó Iroh II desconcertado, por lo general Korra no perdía oportunidad alguna para molestarlo y sacarlo de quicio antes de retirarse, pero parecía que aquella noche seria la excepción. —Parece algo distante. — Comentó, como si aquello fuera una revelación.

Opal y Bolin se miraron intentando buscar en el otro algo con que responder. Mako miró a Asami como tratando de descubrir algo, luego a su hermano y por último soltó un suspiro. Y Asami se limitó a seguir con la mirada a la morena viendo cómo se sentaba en la mesa que compartía Kya con su madre, Ikki y Jinora. Y se unía a la conversación.

—¿Hay algo que deba saber? — Preguntó el General, sintiendo que era el único que no estaba enterado de algo.

—Quizás sólo está algo nerviosa porque no ha llegado su acompañante. — Fue lo primero que se le ocurrió decir a Bolin. Para darse cuenta tarde de que decir aquello había sido una mala idea.

Mako y Opal abrieron mucho los ojos con miradas desaprobatorias, para luego los tres voltear a mirar a Asami, en busca de alguna indició que la delatara, pero no encontraron nada, si a Asami le importaba o no, no lo había demostrado ni lo más mínimo.

—¿Puedes ir por algo de beber? — Preguntó la ingeniera a su acompañante, ignorando la mirada de sus compañeros. Mostrando una cálida sonrisa — De preferencia con Alcohol, tengo sed. — Iroh II asintió y se retiró enseguida a cumplir las demandas de su novia.

Apenas Iroh II se había alejado lo suficiente, volteo a ver a sus amigos.

—¿Podrían dejar de actuar a la expectativa? ¿Cómo si esperaran a qué el mundo explotara de un momento a otro? —

—Tsk. —Fue el único sonido que soltó Mako, quien parecía bastante incómodo. — ¿Te da miedo que Iroh se dé cuenta de algo? — Preguntó con algo de amargura impropia de él cuando se dirigía a la ingeniera.

—Mako…— Intentó cortarlo Bolin, pero el detective no se detuvo.

—Quizás deberías contarle de una vez lo qué está pasando. Créeme así no se llevaría una decepción como yo al enterarse que la chica que le gusta nunca podrá quererlo porque…—

Un fuerte sonido, y un escozor en su mejilla hicieron que el maestro fuego se detuviera. Y se diera cuenta que aparte de ser un idiota había sido un completo patán.

—No tienes derecho…— Empezaba a decir Asami. Y por el rabillo del ojo pudo ver como Korra se levantaba de nuevo de la mesa para dirigirse hacia donde ellos estaban.

—Tenía derecho a saberlo. — Comento ya en un tono más suave. Aun viendo hacia el lado al que Asami le había volteado la cara. —Sabias que me gusta Korra. Podrías al menos haberme advertido ¿no? Siempre lo supiste. Y aun dejaste que actuara como un idiota y me dejaste seguir creyendo que aún tenía oportunidad con ella. Cuando sabias de sobra que por quien babeaba era por ti. —

Korra había llegado hasta ellos.

—¿Qué demonios sucede? — Preguntó, no había escuchado nada.

Mako se levantó sin decir nada y se fue.

—¿Alguien me explica? — Volvió a preguntar la morena, dedicándole una mirada a cada uno de los presentes. Nadie dijo nada por varios segundos.

—Deberías hablar con él. — Comentó el maestro tierra. Pero Korra miraba a Asami, esperando a que ella dijera algo. Veía el desconcierto en el rostro de la ingeniera, no sabía que ocurría exactamente, aunque podía imaginárselo, por un segundo pensó en decir algo más, algo que reconfortara a Asami, pero no lo hizo.

—Asami. — Dijo, en espera de que le ingeniera dijera algo.

—Cosas como esta. — Comentó por fin. — Fue el tipo de cosas que siempre trate de evitar.

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A Korra no le costó mucho trabajo encontrar a Mako. Estaba sentado detrás del templo aire, en una de las bancas que daban la vista al océano. Tenía una cerveza en la mano, se preguntó ¿de dónde la había sacado? Hasta donde sabia, en la isla sólo había vino.

—Fuiste un auténtico patán. — Comentó el avatar, cuando se había acercado lo suficiente.

—Sólo fui sincero. — Respondió a la defensiva. Tomando un trago.

—Le debes una disculpa. — El tono de Korra era mordaz. Tomó asiento al lado de su amigo.

—¿Y cuándo se disculparán conmigo, por todo el tiempo que se burlaron de mí? — Preguntó con amargura.

—¿A qué te refieres? —

—¿Qué a qué me refiero? ¡Por Raava! Korra, Deja de actuar como si no lo supieras. — Dijo alzando la voz. — Me gustas desde que estábamos en el instituto. —

—¿Hablas de cuando nos coqueteabas a ambas al mismo tiempo? — Se burlo la morena.

—No. — El maestro fuego negó con la cabeza. — Hablo de cuando maduré un poco más, y sólo me empezaste a gustar tú. — Dijo mirándola. — Y desde que llegaste, sabes que he intentado salir contigo. Hace mucho tiempo que no me interesa Asami. Si tan sólo hubiera sabido que tú… qué ustedes…— Hizo una pausa intentando buscar las palabras. — Me siento como un idiota. ¿Cómo no me di cuenta antes? — Había bajado su tono de voz.

—No podíamos decírtelo. — Dijo al fin la morena, después de un silencio qué pareció interminable. — No tratábamos de burlarnos de ti. Sólo no podíamos. — Korra hizo una pausa. — En ese entonces, cuando todo esto empezó, era algo que ni nosotras entendíamos. Incluso ahora es algo que tampoco entendemos muy bien. Y no tienes ni idea de lo difícil que fue no poder contarles. No hablar de aquello con nadie, sentir que le ocultábamos a nuestros mejores amigos una de las partes más importantes de nuestras vidas. — Korra soltó un suspiro. — Lo siento, supongo que en parte tienes razón. — Hizo una pausa, luego continuo con un tono más calmado. — Pero eso no te daba derecho a decirle lo que le dijiste.

—¿Te lo dijo? — preguntó.

—Ella no, Bolin. — Aclaró. — Ella y yo no nos decimos mucho desde aquella noche en tu casa. — Ironizó.

—Seguro que lo resolverán. — Comentó con un tono amargo.

—Me gustaría creer eso. Pero es más complicado de lo que parece. — Korra tomó aire suficiente para poder decir lo siguiente. — Ella ahora esta con Iroh. — Soltó por fin. Ganándose una mirada expectante del maestro fuego. — Así que lo que dijiste estuvo totalmente fuera de lugar. Iroh no tiene por qué saber nada de algo que pasó hace muchos años. —

—Aquella noche en mi casa, no parecía que fuera algo que había pasado hace muchos a…—

—Pero lo es. — Lo cortó Korra. — Esa noche sólo habíamos bebido de más y… —

—No tienes por qué darme explicaciones. Tampoco es como si fuera a ir corriendo a decirle algo al general. Sólo estaba molesto y dije cosas que no venían al caso. — Se excusó. — Sólo quiero estar solo un rato. —

Korra sabía que no tenia de que preocuparse con respecto a su amigo. Sólo era un hombre con el ego herido y el corazón roto, que había estado conteniéndose. Korra se preguntó si habría actuado igual en el instituto, si se hubiera enterado hace tantos años ¿También le hubiera reaccionado mal? O era el tiempo el que había empeorado todo. Independientemente de la respuesta, ya no podía cambiar el pasado.

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Korra se había ido muy molesta justo después de que Bolin le contara lo sucedido. Pude ver en su mirada como se contenía para evitar decirme algo que me hiciera sentir mejor. Seguía molesta conmigo.

Había pasado ya un largo rato, Iroh había vuelto con dos copas de vino, al parecer era la gran atracción de la noche. El vino había sido preparado por los maestros aire. Me había quedado junto a Bolin y Opal, esperando a que Korra y Mako volviera, o al menos uno de ellos. Pero después de largo rato, aun no volvían.

Te noto algo inquieta. — Comentó el general a mi lado, mientras buscaba mi mano para sujetarla. —¿Todo esta bien? —

Por supuesto. — Sonreí para tranquilizarlo. — El vino está muy bueno. — Comente para todos, esperando que Bolin y Opal me respaldaran.

Trajeron las uvas de un viñedo en la nación del fuego. — Opal fue la primera en responder.

A mí me parece que está muy dulce. — Se quejaba Bolin, quien estaba acostumbrado a otro tipo de bebidas.

Pronto Iroh se unió a la conversación y se olvidó de que evidentemente estaba inquieta.

La gente no tardó en llegar, todo el que era alguien en ciudad república y algunas personas que eran alguien fuera de la ciudad, estaban allí. La mayoría sólo por compromiso, y la otra parte disfrutando de la cordialidad que demostraban los maestros aires. Mesas llenas de comida estrictamente vegetariana, el vino, e incluso algunos postres, todo había sido preparado por los maestros de la isla.

La música ya había empezado a sonar, era lenta e iba acorde con él ambiente de la isla, y aun Korra y Mako no aparecían.

¿Quieres bailar? — Susurró Iroh a mi oído.

Había estado muy atento desde la última pelea que tuvimos. Me había dado mi espacio, había respetado mis decisiones, e incluso se mostraba detallista y dedicado.

Claro. — Le sonreí de nuevo y lo seguí hasta la pista de baile.

Bailamos un rato. En la pista había unas cuantas parejas más, entre ellas Tenzin y Pema y Jinora con Kai, estos últimos hacían una pareja muy adorable, ambos se mostraban sonrojados y trataban de no mirarse entre ellos ni mirar alrededor. Los movimientos de ambos eran torpes, pero a pesar de todo eso, parecía que la estaban pasando genial.

Me pregunté si serian el primer amor de ambos, a juzgar por sus edades y la manera en la que actuaban, supuse que sí. Podía sentir en el ambiente esa calidez, nerviosismos, valentía y miedo que te da esa primera persona por la que se te acelera al corazón.

Me pregunto si nosotros nos veremos tan adorables. — Comentó el general, sacándome de mis pensamientos.

No creo. — Respondí sonriendo. — No tenemos esa edad. Estamos ya muy grandes para que nos suden las manos, y sintamos que el corazón se nos va a salir por la boca con solo ver a esa persona, ¿no crees? — Respondí con toda la inocencia que fui capaz.

Wow, cariño, ¿Sabes mucho de amores adolescentes? No sabía que habías tenido algún rollo en la preparatoria. — Su tono era jocoso, sólo estaba bromeando.

Oh sí, tuve muchos amores de preparatoria. — Respondí sólo para provocarlo. Pero él lo notó.

Pero supongo que ninguno fue tan buen partido como yo. — Su tono había sido el mismo, sólo estábamos bromeando. Me hubiera gustado decirle algo como "Por supuesto que no, ninguno" Pero las palabras murieron en mi boca. Me limité a sonreír, de nuevo y esconder mi rostro en su cuello.

Me pregunté si alguna vez pensé en Korra como "Un buen partido" después de todo es el avatar. Siempre tendría que estar de un lado para otro, tiene responsabilidades más grandes que cualquiera aquí. ¿hubiera tenido tiempo para mí? En la preparatoria lo tenía, pero ¿Y ahora? ¿Y yo? Que estaba tan llena de miedos y dudas aun en ese entonces, ¿Yo hubiera sido un buen partido para ella?

Sacudí la cabeza, no podía estar pensando en aquello en ese momento.

No sé cuánto tiempo estuvimos bailando. Cuando volvimos, ahí estaba Korra, junto con Bolin y Opal quienes reían. Y ella no estaba sola.


Y aquí termina el primero de este especial, espero que les haya gustado. No se olviden de comentarlo por separado y apresurarse a leer el próximo /o/