Cap. 14
Agua
Caminamos hacia la orilla, mi boca seca llamaba para un poco de atención; me moría de sed. Normalmente yo no pienso así pero amo la naturaleza. Con toda la necesidad que tengo de tomar agua, lo que veo al frente mío es totalmente hermoso, maravilloso, grandioso; inexplicable.
Me arrodillé lentamente a la orilla de aquel río, observando el agua correr. Visualicé su agua cristalina que reflejaba a un hombre prácticamente acabado, con ojeras inmensas debajo de esas esmeraldas que brillaban con sutileza. Sus labios secos y quebrados, la piel pálida y marfileña. Me dio pesar de aquel hombre reflejado en el agua. ¿De verdad era yo? Esto para mí era todo un sueño. Esto que era; un hombre agotado y acabado. Ese retrato que veía ante mí era de un enfermo.
Levanté la palma extendida de mi mano para quedar a poca distancia del agua para rosarla y moverla en círculos sobre ella suave y lentamente. Proseguí con la otra mano, hundiéndolas hasta mis muñecas y saco un poco de agua acumulada en mis manos. Acerqué aquel grupo de agua hacia mi rostro, mis labios, y los humedecí completamente hasta saborear el delicioso sabor del agua; un sabor totalmente puro.
Bella también se arrodilló junto a mí y tomó felizmente unos grandes sorbos de agua.
Cuando acabé de tomar y me había quedado satisfecho, me senté en la arena de la orilla del río a observar tal belleza del comienzo del atardecer. Diferentes colores de amarillo y rojos, combinados con tonos anaranjados y lilas; Era todo un espectáculo. Hacía demasiado calor y me dieron ganas de un chapuzón en ese río.
Bella se había sentado junto a mí con los pies extendidos y sosteniéndose de sus manos, ligeramente inclinada hacia atrás. Estaba observando el agua del río correr silenciosamente y con mirada pensativa y lejana.
-Bella, ¿Qué tal un chapuzón?-pregunté rompiendo el silencio que invernaba en aquel momento. Ella me miró con cara de "¿Estás loco?" y yo me reí ante esa acción.
-¿Estás loco?-exclamó y abrió los ojos desorbitadamente.- ¿Y con ropa? Debe hacer mucho frío por la noche…-comentó girando su vista hacia el agua.
-Si te sientes incomoda…
-No es eso.-me interrumpió y negó con la cabeza todavía con su vista hacia el río.-Es solo que…-dudó en decirlo. Su vista se dirigió hacia mí y luego bajó la vista hacia la arena y empezó a jugar con ella con los dedos.-No sé nadar.-confesó.
Yo esbocé una pequeña risita. Ella me miró y entrecerró los ojos observándome atentamente.
-¿Qué es tan chistoso?-preguntó un poco inquisitivamente.
-Lo siento Bella, pero eso no es un problema.-expliqué reprimiendo una sonrisa.-Te puedes poner en la orilla.-ella lo pensó por un momento, haciendo una mueca pensativa y asintió con la cabeza.-Perfecto.
Yo me paré y ayudé a Bella a pararse. Ella estaba de nuevo en su mundo, con la vista distante. Me acerqué a la orilla del río y mojé la punta de mi dedo índice para comprobar si no estuviera muy fría, perfecto.
Me empecé a quitar la camisa sucia que tenía y la colgué en una rama de un árbol cercano. Busqué a Bella con la mirada para ver si ya se había metido pero estaba vestida todavía y con los ojos en mi dirección.
-¿Pasa algo?-cuestioné acercándome a ella que todavía me observaba. Ella me miró a los ojos y negó con la cabeza.
-No, es solo que…-se calló y sus ojos miraron mi pelo moverse con la brisa.-Nada.-respondió sin darle importancia mirándome a los ojos. Ella se giró y caminó hacia el árbol donde yacía mi ropa.
Giré mi vista para darle un poco de privacidad y me quité el pantalón y los zapatos que me estaban matando, quedando en shorty descalzo.
Me dirigí al agua, metí mis pies hasta mis tobillos. Una marea de viento helado me produjo escalofríos pero no me dio frío. Continué hasta que el agua llegara a mis rodillas, podía sentir la suave arena que tenía textura a harina al fondo del agua. Mis manos jugaron con el agua, creando pequeñas olas con ella, mientras me seguía hundiendo hasta mi cadera.
El agua no era tan fría, pero era acogedora y al clima. Disfruté de ella, disfruté sentir el agua por mi cuerpo.
Bella llegó por detrás de mí y se hundió hasta que el agua le llegara a sus hombros. El cielo estaba despejado de nubes y tenía un hermoso color a azul claro.
Yo también me hundí hasta los hombros y después me mojé el pelo totalmente. Todavía no me sentía del todo limpio pero me sentía mejor que antes, mucho mejor, y eso era agradable.
Nadé hasta quedar al frente de Bella. Ella observaba su mano por debajo del agua cristalina. Noté que se había quedado en ropa interior blanca como si fuera un vestido de baño. Reí por eso en mis adentros. Qué bien que el agua no estuviera tan honda o hubiera tenido que cargarla. También me reí de eso.
-¿Y ahora de que te ríes?-interpeló con una pequeña sonrisa en sus labios.
-De nada.-contesté encogiéndome de hombros. Ella asintió ligeramente con la cabeza y se hundió con precaución para mojarse el pelo.
Su cabello había quedado totalmente hacia atrás así que se podía observar cada detalle de su rostro. Su piel era tan blanca como el marfil y tenía unas cuantas pecas en sus hombros. Bella era más delgada de lo que pensé, creo que sería por su carrera que le exigen tener un cuerpo "perfecto".
-Extrañaba esto.-comentó en un susurro. Yo la observé mientras se mojaba la cara repetitivamente.
-Es un alivio sentir el agua.
-Edward, ¿Dónde nos refugiaremos esta noche?-preguntó rápidamente mirándome a los ojos. Yo suspiré pensativo. "¿A dónde nos refugiaremos?" repetía en mi mente sin encontrar una respuesta.
-De pronto podríamos encontrar alguna caverna o algo así.-respondí más para mí que para ella respondiéndome a la pregunta que me hice mentalmente.
-¡Aaaah!-gritó Bella acercándose a mí rápidamente, posando una mano en mí hombro y mirando hacia el fondo del agua detalladamente. Me había asustado y había quedado alarmado.
-¿Qué pasa Bella?-cuestioné mirándola interrogante.
-Algo me rosó mi tobillo y era gélido y viscoso.-se quejó con una expresión muy cómica. Yo planteé una risita y tomé su mano que estaba en mi hombro y la apreté delicadamente.
-Tranquila Bella, debió ser un pez o un alga, no te preocupes, no dejaré que nada te pase.-aseguré con una voz suave y tierna.
Ella se giró hacia mí y me miró con determinación. Pude ver una pequeña sonrisa en las comisuras de sus labios y en su mirada pude notar que ya se había tranquilizado no solo por lo que le haya rozado el tobillo sino también por el secuestro. ¿Y yo por qué estaba tan cómodo y tranquilo? Ya había visto que Bella se notaba intranquila y triste, no la culpo, pero yo me veía muy tranquilo. Bueno, en parte era bueno porque así tranquilizaba más a Bella.
Bella todavía me observaba y yo a ella. La veía con ternura para que estuviera tranquila, pero en el fondo, estaba muy preocupado por el lugar dónde nos quedaríamos esta noche. Realmente, me perdí en su mirada, ella era muy hermosa. La quería conocer más a fondo y saber cómo era su entorno, sabía que ella no era feliz. Yo quería ser su mejor amigo y apoyarla en todo. Todavía no sabía si ella confiaba plenamente en mí, y quería que lo hiciera, que nos conociéramos mejor.
Bella empezó a respirar nerviosamente mientras su vista bajaba a mi pecho. Estábamos muy cerca, a dos pequeños pasos. Su mano rosó mis clavículas suavemente mientras observaba la acción. Yo tomé su muñeca y la envolví con mi mano apretándola suavemente. Sus ojos buscaron los míos y pude ver que ya estaba más tranquila pero su rostro no marcaba ninguna emoción. Unas ganas de abrazarla y decirle que todo acabó me inundaron por completo pero estaba congelado ante esos ojos marrones.
-Creo que ya es…hora de…salir.-tartamudeo y lo ultimo lo dijo en un suspiro al mismo tiempo que su vista bajaba a mis labios.
Ella trazó una pequeña sonrisa en su rostro al quitar rápidamente sus ojos de mí. Sus manos también las retiró en un movimiento veloz y una la depositaba en su nuca y la masajeaba. No me volvió a dirigir la mirada desde entonces, solo se dispuso a arrastrarse por el agua hacia la salida.
Yo exhalé un aire que tenía retenido en mis pulmones inconscientemente y me dispuse yo también a salir del agua.
Al salir, Bella estaba estirada en el piso arenoso cristalino, recostada sobre su espalda, colocando sus manos sobre sus ojos como un visor. Yo la imité, pero esta vez, yo me acosté bocabajo, sosteniendo mi torso sobre mis codos. La luz del sol era ardiente y potente tras esos colores tan llamativos. Yo calculaba que eran las tres o cuatro de la tarde aproximadamente y ese sol estaba todavía muy vivo a estas horas, este sol me ayudó a relajarme y a pensar.
¿Qué acababa de pasar? Esta era unas de las pocas veces que sentía a Bella tan cerca…pero también la sentía nerviosa. ¿Sería tímida? No… no lo creo, sino no hubiera dormido en mi regazo estos últimos días. ¿Entonces que la ponía nerviosa? ¿Yo? Reí en mis adentros por tal comentario tan ilógico. ¿Cómo tal ángel tan admirable y puro puede estar nervioso de un chico ordinario y corriente?
-¿Edward?-Bella cortó mis pensamientos mirándome firmemente, recostada de lado, sosteniendo su cabeza con su brazo. Yo la miré esperando a que hablara.- ¿Podemos buscar una sombra? Es que hace mucho calor.-se explicó ventilándose con la otra mano libre.
-Claro.-respondí rápidamente sin pensarlo. De hecho, yo no tenía mucho calor. Solo nos habíamos acostado bajo el sol para secarnos. El short que traía puesto no se había secado del todo pero preferí acompañar a Bella.
Bella se paró de un salto y me tendió su mano para ayudarme a parar y yo la acepté. Nos encaminamos hacia unos grandes árboles, uno de ellos era donde estaban nuestras prendas y nos la pusimos. Aquellos arboles eran lo suficientemente grandes para que se produjera una grande sombra y nos sentamos sobre la arena fría.
-Edward. ¿Te puedo preguntar algo?-preguntó mientras veía como jugaba con una pequeña rama con sus dedos.
-Lo que quieras.-le permití. Ella dio un largo y profundo suspiro y dirigió su vista hacia mí, entrecerrando sus ojos un poco.
-¿Me podrías contar sobre ti? Quiero saber más de ti.-me tomó por sorpresa aquella pregunta. Fruncí el seño por la sorpresa.-Si no te molesta, claro.-eché una risita y negué con la cabeza.
-No me molesta. ¿Qué quieres saber?-ella arrugó sus labios pensativa, mordiendo su labio inferior.
-Lo que tú quieras.-se encogió de hombros. Yo suspiré y tomé una boconada de aire.
-Bueno, mi nombre es Edward Anthony Cullen, tengo 22 años, me graduaré de música en la UNY, aunque creo que será imposible porque, como vez, estoy en medio de la selva de no sé donde con una famosa cantante completamente perdidos.-Bella se rió ante mi comentario y yo sonreí.-Mi padre es un doctor, su nombre es Carlisle Cullen y mi madre, Esme. Tengo dos hermanos, mi hermana menor, la loca Alice, y Emmett, mi hermano mayor.-terminé.
Ella tenía una sonrisa en sus labios y me miraba como si estuviera… ¿Orgullosa? No pude descifrar esa mirada. Después Bella deshizo poco a poco la sonrisa y bajo la mirada. Cuando vi, tenía una cara de tristeza.
-¿Qué te pasa, Bella? ¿Qué? ¿Dije algo malo?-cuestioné preocupado. ¿Dije algo malo? ¿Por qué se puso así de triste? Recopilé todo lo que dije pero nada daba razones que yo supiera para que se pusiera tan triste.
Ella levantó su cara para verme y tenía un brillo de tristeza en ellos.
-No, Edward, al contrario, eres un hombre muy afortunado de tener esa clase de vida.-contestó con la voz ronca. No entendía lo que me quería decir. ¿Qué quiso decir cuando dijo clase de vida? ¿Esto que tiene que ver con ella? ¿A qué se refería? Le iba a preguntar.
-¿A qué te…-no acabé la frase porque vi una lagrima que se deslizaba por su mejilla. Yo limpié aquella lágrima y levanté su mentón para que me viera.- ¿A qué te refieres?-le pregunté.
Otras lágrimas salieron de sus ojos desorbitadamente sin parar. ¿Qué rayos le pasaba? ¿Se habrá acordado de algo? ¿Acaso algo le duele? Revisé su cuerpo con la mirada para ver si tenía sangre pero no vi nada, el dolor sería interno. ¿Pero eso era lo que en realidad le pasaba? ¿Le dolía algo?
En el momento en el que menos pensaba, Bella se abalanzó y enrolló sus brazos alrededor de mi cuello y empezó a llorar. Quedé sorprendido al principio pero después me repuse y la abracé por la espalda aferrándola a mí para consolarla.
Con esto, ella me demostró que si confiaba en mí, pero no sabía si confiara plenamente. ¿Qué le pasaba? No respondió a mi pregunta y siguió llorando desconsoladamente. Le sobaba la espalda para tranquilizarla y parecía que funcionaba. Poco a poco se fue calmando hasta que el llanto quedó en pequeños sollozos.
No sabía si preguntarle, la heriría más. ¿Pero si no sabía que le pasaba, como podría entenderla?
Bella se separó de mí lentamente y llevó unos mechones de pelo detrás de las orejas. Sus ojos estaba rojos e hinchados de tanto llorar, sus mejillas estaban empapadas de las lágrimas que pasaron por ahí. Yo, como era de costumbre, sequé sus lágrimas con mi dedo pulgar y palmee su espalda como signo de apoyo.
-Lo siento.-se disculpó.- Es que…mi madre murió cuando tenía diez años, todavía lo recuerdo como si fuera ayer…-gimió.
¿Su madre había muerto? No me imaginaba como se sentiría ella…sin su madre.
Sentí una gran culpa crecer dentro de mi pecho en ese momento. ¿Pero yo que iba a saber eso? No me importaba, yo le recordé la muerte de su madre, aunque fuera intencionalmente, pero lo hice. Lloró por mi culpa, sufrió por mi culpa, y me odié por eso.
Ella me miró a los ojos y me dio una sonrisa pequeña y triste. Posicionó su mano en mi hombro y la sobó dulcemente.
-Edward, eres un hombre muy afortunado por lo visto, y tienes que disfrutarlo al grande. Tienes una gran familia; una que yo nunca tuve, tienes una vida tranquila y normal, mírame a mí, tú crees que soy feliz por la vida que tengo, por eso de ser famoso y todo eso, pero no es así. Ser famoso tiene sus ventajas como igual sus desventajas. Las personas me quieren por lo que venda no por lo que soy, y eso es muy difícil. Cuanto daría por tener una vida como la tuya; una vida tranquila, sin precipitaciones, tener amigos que te quieran por lo que de verdad eres, y poder cantar libremente sin que te estén diciendo "Haga esto", "Haga lo otro". Si quieres graduarte de músico, trata de estudiar también otra profesión, así tendrías otra opción para tu futuro. La vida de cantante no es muy fácil, no muchos tienen la suerte como otros. Yo solo estudié música y aprendí la lección. No es que me baya mal ni nada, es solo que me hubiera gustado tener otra opción.-declaró soltando mi hombro.
Yo la escuché atentamente mientras hablaba. ¿No era feliz? Bueno, eso ya lo tenía claro pero no sabía que su vida era tan difícil. Aquel concejo que me dio ella, de tener otra carrera de opción, no lo había pensado.
-¿Por qué dices eso? ¿No disfrutas lo que haces?
-No, no es eso.-respondió ella rápidamente, negando con la cabeza.-Es solo que es muy dura. Yo solo soy un producto de pantalla, Edward. Me utilizan para vender. No soy solo yo y mi música, bueno, en parte, pero detrás de esa pantalla que vez día a día, hay un inmenso equipo de trabajo. Es como decir, en un libro, yo soy solo la caratula y el personaje principal, pero todas la palabras que se utilizan en ese cuento, la historia, el modelo, todo, es todo un grupo por detrás.
Había comprendido su ejemplo, lo describía a la perfección, pero yo no estaba de acuerdo. No me parecía justo que ella se subestimara como artista. ¡Si es muy talentosa!
-Bella, eso no es verdad.-no estuve de acuerdo.- Tú eres unas de las pocas artistas que he conocido en toda mi vida, que tenga talento, de verdad. Y si dices que eres solo un producto de pantalla, pues voy a tener que contradecirte.-dije firmemente. Bella tenía una sonrisa en su rostro así que la tomé de los hombros y continué.-Tienes mucho talento, Bella, y no debes dejar que nadie te subestime o te haga sentir como tal, porque esa persona está más equivocada de lo que cree.-dije con vos suave pero todavía firme.
La atraje a mí, pasando mi brazo por sus hombros y ella se aferró a mí.
Yo siempre supe que la carrera de músico era difícil, pero yo no creía que tanto. Teniendo a alguien a mi lado, que haya sido víctima de ese trato, me lo dijo en persona. Aunque no me atreví a preguntar si valía la pena o no, lo que yo suponía era que sí. No creo que sea tan malo como para quitarse la vida...
