Hola, linduras. ¿Cómo están?, espero que bien.
Aquí les traje el capítulo 14, ojalá les guste. Ya aquí las dudas se aclaran.
¡Gracias a todos por leer!
Capítulo 14.
-Sakura-
Sangre. Había demasiada sangre esparcida por todo el cuarto que hasta hace unas horas estaba limpio. Mis cosas estaban por todos lados y algunas estaban manchadas con ese líquido rojo que tanto odiaba. Sangre.
Sangre de Sasuke.
Grité mientras corría a socorrerlo, pero papá me mantuvo encerrada en sus brazos alejándome de él.
-¡Suéltame! –Estaba pataleando con todo lo que me daban las piernas. -¿qué no lo entiendes? Él está mal y… -Me sacó del cuarto mientras seguía gritando y me sentó en una silla que usaba la recepcionista.
-Basta, Sakura, cálmate. No lo dejaremos solo, pero por Dios, cálmate. De nada serviría que a los dos los internen y tú aún estás débil, una emoción así podría tumbarte y mandarte de nuevo al infierno y nadie quiere eso. –No dije nada, tenía la mirada fija en la habitación. Estaban examinando el cuerpo de Kabuto pero yo estaba al pendiente de Sasuke, sólo quería que estuviese bien. -¿Ya estás más calmada?, bien. Ahora te dejaré aquí e iré a ayudar a tu novio, ¿está bien? –Lo miré. Y abrí la boca de la sorpresa por haber dicho que era mi novio.
-¿Qué? –susurré.
-Que has estado tan encerrada en tu misma preocupación, que no te has dado cuenta de muchas cosas. Sasuke te salvó. Y lo entiendo y ya se lo agradeceré. Pero hablaremos de esto más tarde, ahora debo ir a ver en qué puedo ayudar. –Asentí por pura inercia. Sentía ganas de llorar, pero las lágrimas no acudían a mis ojos- Todo va a estar bien, Saku, lo prometo. –Me besó en la frente.
-Gracias, papá. –Le susurré y me quedé ahí, como una piedra, tratando de analizar todo lo que había pasado en las últimas 12 horas.
Vi a nona salir de una habitación junto a mamá, que se fue al baño, y asomó su cabeza hacía el bullicio. La vi empalidecer. Iba en dirección a donde estaban todos y decidí ir a buscarla. Tenía los ojos llenos de miedo y decidí ser fuerte por las dos. La abracé.
-Nona, escúchame, todo estará bien, él estará bien. –Repetí eso en mi mente tantas veces como me fue posible. Él tenía que estar bien.
-¿Qué fue lo que pasó, exactamente, Sakura?, pensé que él no volvería, yo… -susurraba al aire con la respiración entrecortada.
-Sí, nona, él… volvió. Pero estoy bien y él también lo estará. –Traté de convencernos, a ambas.
-¿Dónde está mi nieto? –Apretó mis manos mientras veía hacia la habitación y ahogó un grito. -¿De quién es toda esa sangre? ¡Por Dios! –Tuve que retenerla entre mis brazos para que no saliera corriendo hacia allá.
-No lo sé, nona, no lo sé, pero papá prometió que estaría bien. Debemos creerle. –Le pedí silenciosamente que se quedara conmigo y decidió calmarse un poco. Me acompañó a una de las sillas y la escuché susurrar una oración.
La dejé hacer. Rezar funciona, lo sabía por experiencia.
-¡Hija! ¡Sakura! –Escuché el grito de mamá y corrí a abrazarla luego de sentar a nona en un lugar donde pueda descansar la espalda –Por el amor de Dios, hija, ¿estás bien?, casi me muero del susto. –Me examinó cada tramo de piel y luego fijó su mirada en mi rostro asustado.- ¿Dónde está Sasuke? –La vi preocupada por él.
¿Qué carajos estaba pasando?, no entendía nada, pero sea lo que sea, rogaba al cielo porque se mantuviese así. No le respondí, sólo la abracé largo y tendido hasta que escuché al doctor Hachi, por encima de los susurros de mamá, decir que uno de ellos había fallecido. Se me detuvo el corazón, cuando vi a Sasuke éste estaba lleno de sangre y había caído en la inconsciencia.
Porque se desmayó, ¿verdad? Él no podía estar muerto. No.
-¿Sakura? –Mamá seguía llamándome mientras acunaba mi cara en sus dos manos, pero yo no podía apartar la mirada y vi a papá arrugar la cara hacia algo en el suelo y giró su cabeza hacia mí un segundo, pude ver sus ojos cristalizados y una emoción turbia en sus pupilas. Ay no…
Sasuke.
Me solté de mamá y casi corrí hacia la habitación. Dos policías, que antes no estaban ahí, estaban impidiendo el paso de a cualquier persona que quisiera entrar.
-Manténgase fuera de este lugar, señorita, no debe estar aquí. –Uno de ellos me tomó de los hombros y apretó. No sabía si era para ayudarme o advertirme. Le aparté las manos y alcé un poco la voz, pero sólo un poco. No tenía las fuerzas necesarias para hacer un escándalo.
-Con un demonio, claro que tengo que estar aquí, mi novio está allá dentro, lleno de sangre y necesito saber si está bien. –Estaba desesperada, pero no me dejaron pasar, más bien me mantuvieron al margen del marco de la puerta y logré escuchar, al médico que estaba tratando a Kabuto, decir que aún no estaba muerto.
Entonces, si Kabuto no estaba muerto, eso dejaba sólo a… Me iba a desmayar. Grité su nombre tantas veces me fue posible, luchando contra esos dos cuerpos llenos de sudor y capas de ropa rustica y escuché claramente cuando el doctor Hachi le pidió a papá, con el rostro lleno de preocupación, que me sacara de ahí.
-¿Qué está pasando papá? –Le supliqué una respuesta.
-Vamos, Sakura, te pedí que te quedaras allá. – Él no estaba bien. Estaba inquieto y con la mirada oscurecida.
-No te atrevas, papá, no me hagas esto. ¡Dime cómo está! –Le grité en la cara mientras me hacía dar un paso hacia atrás, un paso más lejos de él. -¡Basta! –Papá se detuvo.
-Kabuto no está muerto, Sakura, y Sasuke ha perdido mucha sangre. Al principio pensaron que el primero estaba muerto, pero no, Sasuke le inyectó un veneno mientras que Kabuto le clavó una navaja en su hombro izquierdo. Pero los dos están vivos. –Algo no andaba bien- Ahora necesito que me dejes ayudar y te sientes en alguna parte lejos de aquí. Te juro que todo estará bien, te mantendré informada, pero hazme caso por una vez en tu vida. –Miré su determinación y el cansancio en su mirada y confié en él.
Le dije a la señora Zuly que debíamos confiar en papá y yo era la que no lo estaba haciendo.
Papá quería ayudar a Sasuke y yo debía confiar en él.
-Que hagan todo lo que sea necesario, papá, por favor. Si algo le pasa, yo… –Ahora sí sentí humedecerse mis ojos y el nudo en la garganta. Papá asintió.
-Él estará bien. –Me besó en la frente mientras lo veía avanzar, mirándome de reojo por si me daba un ataque de histeria de nuevo.
El pánico de perderlo me estaba asfixiando. Pasé de largo a mamá y a nona y me senté en el suelo con la vista fija en la puerta de la habitación, ignorando los llamados de mamá y los temblores de la señora Zuly, sólo viendo hacia la puerta. Los dos policías tapaban casi toda la visión pero aún así lograba ver la piscina de sangre que se arremolinaba en todas partes.
Papá había dicho que Sasuke le inyectó un veneno a Kabuto, pero eso no tenía sentido aún para mí. ¿De dónde lo pudo haber sacado? A menos que haya sido Kabuto el que quiso herir a Sasuke.
La cabeza me daba vueltas y empecé a ver girar la habitación, me recosté en la pared. Era demasiado. Todo era demasiado.
El acoso de Kabuto.
El odio de mis padres hacia Sasuke.
Los conflictos.
Su regreso.
El accidente.
…Y ahora esto.
Dios… era mucho con demasiado.
No quería cerrar los ojos. Si los cerraba iba a acabar desmayada y Sasuke me necesitaba. Los abrí un poco más y mis pupilas vagaron por el suelo de la habitación. Logré mirar mi pequeño bolso negro un poco manchado y mis cholitas de dormir todas sucias. Me estaba quedando dormida. Luché conmigo misma hasta que ya no pude abrirlos más pero aún estaba consiente.
Terminé de relajarme contra la pared, estiré mis piernas y dejé de luchar con mis ojos. Me puse a recordar. Mi mente daba saltos entre mis memorias y todo giraba en torno a él. En Sasuke.
Recordé cuando llevábamos un mes saliendo y entró a esa tienda de dulces, había comprado un anillo de chocolate para pedirme matrimonio y casi lo beso, si no fuera por la intervención de un Naruto gritando como loco. Naruto. Debía estar muy preocupado e Hinata, Dios… Hinata debe estar realmente mal. ¿Dónde estará Ino? ¿Y Gaara?
Mi mente cambió la vista a otro escenario y me sobresalté. Kabuto me estaba tocando la pierna por debajo de la mesa del comedor y casi le clavo el tenedor en la mano. Me inquieté y luché por cambiar de escena.
Me vi ésta vez con Sasuke, en la misma playa donde lo besé por primera vez, sólo que ésta estábamos desnudos y acariciándonos. Me estremecí de placer al recordar la bonita escena de nuestra primera vez. La inexperiencia nos hizo reír y los nervios casi llorar, y a pesar del dolor, fue una de las mejores noches de mi vida.
Todo lo que veía en mi mente era a Sasuke. A Sasuke y nada más.
Sentí a mamá llamarme y creo que me zarandeaba, pero yo no quería despertar –o abrir los ojos- yo quería seguir viendo a Sasuke en mi mente, escuchar su risa, mirar sus hermosos ojos, su cabello… su cabello sucio de sangre. Sasuke bañado en sangre, medio sonriendo, medio jadeando del dolor. Sangre. Me sentí inquieta y abrumada. ¿Estaba soñando? Ya no distinguía nada.
Escuchaba aún más cerca los llamados de mamá mezclados con los de otras enfermeras, la señora Zuly no se escuchaba, ¿o sí? Alguien me zarandeó, abrieron mi ojo izquierdo y lo alumbraron con una luz que me cegó, hicieron lo mismo con el otro ojo. Intenté mover las manos pero me sentía pesada, probé hablando.
-Mmmhh… ¿mamá? –Pude susurrar y escuché varios suspiros de alivio y algo como un "no cayó en la inconsciencia, pero está débil, fue una emoción muy fuerte para el poco tiempo que tiene de haber recobrado la memoria" o algo así.
Alguien me cargó, caminó conmigo en brazos mientras susurraba cosas, no entendía nada, en mi mente sólo estaba la imagen de Sasuke lleno de sangre con la navaja incrustada en su hombro… y ya no sentí nada más.
Cuando abrí los ojos estaba en un cuarto diferente, éste tenía las paredes blancas pero las cosas en diferentes posiciones y algunas de mis pertenencias estaban allí.
Estaba sola. El televisor estaba apagado y todo era tan rustico que me sentí fuera de lugar. Vi el bolso de Ino en una de las esquinas del sofá beige que tenía la habitación y pude respirar un poco. Enfoqué el oído y escuché pasos dirigiéndose hacia la habitación. Se abrió la puerta y logré ver dos caras conocidas. Mamá venía entrando junto a Ino. La primera en verme fue la rubia pero Mebuki fue la primera en salir corriendo hacia donde estaba yo y abrazarme, se veía tranquila pero la preocupación era clara en sus pupilas.
Ino estaba al borde de la cama y me dio un leve golpe en mis píes.
-Hasta que despiertas, nos diste un susto de muerte. –Estaba confundida
¿Qué había pasado?
-¿Te encuentras bien, Sakura? –Mamá preguntó mientras tomaba mi mano.
¿Qué había pasado ahora?
¿Dónde estaba Sasuke?
Click.
Se me nubló la vista al recordar los sucesos y casi me atropello con las palabras cuando Ino se adelantó con la respuesta que me hizo volver a respirar.
-Él está bien, Sakura. Está en la habitación de cuidados intensivos porque está en revisión, tuvieron que operarlo de urgencia por el hombro, había perdido mucha sangre, pero está bien, Saku, Sasuke está bien. –Cerré los ojos y tomé un respiro profundo. Me estaban suministrando suero por una vía y eso era lo único que me impedía levantarme de aquí e ir con él.
Una tranquilidad me invadió, hasta que la imagen de un peliblanco desmayado se me pasó por la mente.
-¿Y Kabuto? –Les pregunté. Fue mamá la que respondió.
-Él murió, Sakura. Los policías dedujeron que quería hacer daño a Sasuke con el veneno pero éste, de alguna forma u otra, logró cambiar la dirección de la inyección. De todos modos están esperando a que pueda hablar para dar su versión de los hechos ya que hubo un fallecido. Dicen que lo que había en la inyectadora era un veneno letal, que te mata lentamente hasta hacer que se te detenga el corazón. Sasuke tuvo mucha suerte. –Maternal. Mamá se estaba refiriendo a Sasuke de un modo maternal.
Y recordé a papá y su preocupación, recordé la mirada de Sasuke al sacar a Kisashi de la habitación y en, ahora, la mirada de mamá y ya no pude tragarme la pregunta.
-¿Qué pasó con ustedes?, es decir, antes lo odiabas y ahora… -Papá entró en ese momento, interrumpiendo mi pregunta. Y supe, por su cara, que llegó a escucharla.
-Me diste un susto de muerte, Sakura. ¡Por Dios! Te pedí que te quedaras tranquila, te prometí que todo iba a estar bien, pero eres tan terca que… –Se acercó y me dio un abrazo mientras trataba de sacar la tensión de su voz, se sentó al otro extremo de la cama, frente a mamá- ¿te sientes bien? –Asentí- eso está muy bien. –Volví a asentir e hizo una pausa. -¿ya te dijeron que Sasuke está bien?
-Sí, papá, gracias. –Tomé su mano y la apreté, él la besó y asintió.
Le pregunté con la mirada de qué trataba todo esto y él entendió.
-Imagino que quieres respuestas. –Suspiró y se acomodó mejor, sin soltarme- Las mereces. Todo este tiempo ha sido un desastre tratar contigo y con Sasuke. Hemos hecho las cosas mal y lo sentimos, Sakura, ambos. –Estaba apenado y recordé esas veces en que de pequeña me regañaba y luego se sentía mal consigo mismo.
-Está bien, papá, sólo explíquenme, por favor. –Les sonreír y les apreté a ambos las manos para que sepan que todo estaba bien. Los amaba, por sobre todas las cosas, los amaba. Esta ha sido una etapa muy dura para todos. Tras dar un suspiro, Mebuki quiso tomar la palabra, pero papá se adelantó.
-Cuando eras pequeña, y te encontré en ese cuarto con la cara de pánico y con Kabuto muy cerca de ti, supe que algo malo estaba pasando. Nunca llegué a pensar que algo así podría pasar, él era mi amigo y jamás pensé que tuviera ese… tipo de arranques. Porque eran arranques, Sakura. Nos enteramos luego de su juicio que no era la primera vez que algo hacía algo así, aunque eso tú ya lo sabes. Lamentablemente nosotros nos enteramos tarde de que era un pedófilo. Quiero que sepas, ante todo, que jamás lo dejé solo contigo, pese a ser eso lo que seguro te dijo. Esa noche íbamos todos a cenar y tú te quedarías con Tsunade, recuerdo que nos quedamos esperando por él mucho rato hasta que tu tía nos llamó para decirnos que le había surgido un incidente y no pudo llegar a casa y decidimos volver porque estabas sola. Haberte visto así, con él, fue lo más horrible que he visto en toda mi vida y lo siento. Yo… lo lamento mucho, tú eres… -Se le rompió la voz y apartó el rostro. Se me oprimió el corazón y caí en la cuenta de que Ino se había ido apenas papá empezó a hablar.
Habló mamá. –No quisiste hablar de nada más y nosotros estuvimos de acuerdo, recordar esas cosas con nuestra pequeña hija de 13 años no era tarea fácil y decidimos evadirlo. Tú nos lo pusiste fácil. Kabuto fue a prisión, como tenía que ser, pero antes del accidente nos enteramos por las autoridades que él había salido por buena conducta, antes de tiempo y nos pusimos en alerta. Haber visto a Sasuke con los tatuajes, nos hizo imaginar cosas. –Tomó un respiro al ver mi cara de espanto- Sí, Sakura, pensamos que quizás Sasuke tuviera algo que ver con él y el pánico nos inundó haciéndonos pensar erradamente. Después, todo lo que pasó fue muy rápido. Cuando estábamos hablando con un psicólogo nos dijo que era algo normal pero debíamos confiar y hacer una terapia familiar, nos pareció excelente idea. Y justo cuando todo iba mejor, apareció Kabuto, haciéndonos retroceder muchas veces, pagando nuestros propios miedos y nuestras propias culpas con Sasuke. Y lo sentimos. Lamentablemente no hemos podido agradecerle como es debido aún y menos darle nuestra bendición. Porque la merece, Sakura, te ama, lo ha demostrado con todo lo que tiene. –Reparé en la mirada de culpa que tenía mamá y en sus ojos llenos de lágrimas.
-Nos alejamos de ti sin ser consientes de ello, y lo lamentamos, princesa. –Papá continuó- y queremos que nos perdones, ya todo pasó y logramos entenderlo. Esperamos que tú nos perdones. –Finalizó.
Tomé una larga y profunda respiración y sentí que el peso en mis hombros descendía.
-Saben que los amo y que los perdono, todo esto ha sido muy difícil para todos nosotros y les agradezco el haberlo entendido. –No quise decir más. Aunque… -Pero creo que le deben una disculpa a Ino y otra a Sasuke. –Los miré con reproche.
-Con Ino ya nos disculpamos, justo cuando entramos estábamos hablando y todo está bien. Con Sasuke la historia ha sido diferente. Antes de que él abriera la puerta de tu habitación, tuvimos un encuentro y, después de una breve discusión, llegamos a un acuerdo. –Mamá respondió.
Papá tomó la palabra. –Es un buen chico, Saku. Y, aunque no me guste ese tatuaje suyo, no quiere decir que no tenga un buen corazón. Los prejuicios son cosa del ayer, lo juro.
Se me nubló la vista y logré pasar uno de los peores momentos de mi vida. Me abrazaron, cada uno brindando besos a mis mejillas hasta hacerme reír y salieron de la habitación tras alegar que debían hablar con el doctor.
Desplomé mi cabeza en el colchón. Las cosas estaban mejorando. Todo estaba bien. Y sería perfecto si no fuera porque Sasuke no estaba aquí. Sasuke. Sentí una punzada en el pecho y rogué al cielo que estuviera bien. Habíamos luchado mucho como para no tener un buen final.
Nos merecíamos un buen final.
A los minutos volvió a entrar Ino y ahí si corrió a abrazarme tras sonreírle.
-Sabía que todo iba a estar bien. –La abracé de vuelta mientras asentía.
-¿Dónde están los demás?
-Gaara está en la planta de Sasuke. Naruto e Hinata están enterados de todo, pero no han podido viajar hacia acá. Han estado muy preocupados.
-Me imagino. –Suspiré y la halé de nuevo hacia mí- gracias por todo, Ino.
-No me hagas llorar, Sakura. –Reímos juntas hasta que Luci entró en la habitación a cambiarme el suero.
-¿Cómo te sientes, Saku?
-Supongo que mejor, Luci, gracias. –ella asintió y siguió con lo suyo. Decidí preguntar. –Luci, ¿qué sabes de Sasuke? –Ella esperó a terminar todo lo que estaba haciendo. –Y sé sincera, por favor. –Tras tomar aire, me miró mientras respondía.
-Estuvo grave, Sakura. Ha tenido más suerte de la que pocas personas han deseado. Se desangró en un tiempo record, la herida fue tan profunda que lastimó el hueso de un modo radical. Cayó tan rápido en la inconsciencia, que pudo haber caído en coma o le pudo haber dado una hemorragia interna. –Hizo una pausa y yo intenté respirar. Escuché a Ino lanzar una maldición. -Pero él está bien. –Sonrió- luchó mucho para volver a vivir. –La detuve.
-¿volver a vivir? –Se me fue el alma del cuerpo. La vi dudar, miró a Ino y regresó su mirada a mí, con culpa y arrepentimiento, pero abrió la boca para responder.
-Sí. –hizo una pausa y sentí a Ino cambiar su peso de un píe al otro, expectante- Sasuke murió por 20 segundos, Sakura. Su corazón dejó de bombear sangre y el aire no llegaba a sus pulmones. La máquina había dejado de sonar para hacer el sonido chirriante que indica que una persona ha fallecido. –Chillé muy fuerte y sentí a Ino pegar un salto.
-Él… -Mi amiga tomó la palabra.
-Está bien, Sakura. ¿No estás escuchando?, pediste que Luci fuera sincera y lo está siendo. Ahora cálmate. –Luci prosiguió.
-Logró revivir como si de un profundo respirar se tratara, Sakura. Ahorita está bien, su operación fue un éxito, sólo hay que esperar que despierte y… -La interrumpí con calma.
-Quiero verlo.
-No puedes levantarte de aquí hasta que estés bien.
-Estoy bien, Luci, mírame, estoy realmente bien. Sólo… sólo déjame verlo. -Le rogué y la escuché suspirar mientras intercambiada una mirada con Ino.
-Me van a matar por esto. –susurró entre dientes mientras abría una pequeña puerta de la habitación y sacaba un atril de acero. Ino me ayudó a pararme murmurando un "estúpida terca" y muchas otras cosas. Luci colocó la nueva bolsita de suero en el perchero y fue a abrir la puerta. Me solté del brazo de mi amiga.
-No estoy inválida, Ino y mucho menos embarazada. Puedo caminar bien. –Lo dije todo muy calmada y me arrastré al baño para lavar mis dientes y mojar un poco mi cara.
-Yo la llevo, Luci. Ve tranquila. –Al salir escuché que Ino le dijo a la enfermera y ésta, tras darme una última mirada, asintió.
La rubia me condujo hacia un ascensor y ubicó el piso 4 mientras me lanzaba miradas furtivas.
-¿Estás bien? –Voltee y le sonreí.
-Sí, Ino, estoy bien.
Cuando se abrieron las puertas lo primero que vislumbré fue que había sillones en algunas esquinas y el lugar estaba muy limpio. En el final del pasillo logré ver la cabellera roja de Gaara y… ¿Itachi?
Abrí los ojos de la sorpresa y el alivio. Según recuerdo los papás de Sasuke deben estar fuera del país por asuntos personales y hacia meses no veía a Itachi. Cuando me vio pude ver sus ojeras y su cansancio y reparé en la hora. ¿Las 6:00pm? El encuentro fue en la madrugada, ¿entonces yo tenía todo este tiempo dormida?
Se levantó y me abrazó apenas estuve a medio metro de él. Lo abracé a como me dejó la vía y casi me echo a llorar. Casi.
-Ni lo pienses, pelirrosa, mi hermano odia verte llorar. –Me separé de él y le sonreí entre los temblores del susto.
-Lo sé. –le susurré y abrecé a Gaara.
-¿Sigue dormido? –Les pregunté a ambos.
-Despertó hace dos horas pero estaba muy cansado. Lo primero que hizo fue preguntar por ti. –Itachi revolvió mi desordenada cabellera.
-¿Puedo pasar? –Los miré esperanzada por una respuesta afirmativa.
-No debe… -Alguien interrumpió a Gaara.
-Sólo si prometes no volver a desmayarte. –Me giré y comprobé que la voz era del doctor Hachi. Vestía la misma ropa de anoche y se notaba muy cansado. Me acerqué a él y lo abracé. Sentí su sorpresa inicial pero luego me abrazó suavemente, paternal, y me alejé de él.
-Lo juro. Déjeme pasar, por favor. –Le supliqué y él sonrió.
-Ve, antes de que me arrepienta. –Le sonreí y me solté de su brazo. Empecé a caminar arrastrando el atril y me detuvo. –Espera, ven aquí. Acompáñame primero. –Lo seguí impaciente y entró en un pequeño laboratorio. –Te quitaré la vía si prometes comer algo, ¿está bien?
-Sí, sí, claro que sí. –Me indicó que me sentara en una silla rustica y fría y, tras colocas un algodón mojado en alcohol en mi muñeca, sacó la vía y apreté los párpados.
-Es mucho más fácil hacer esto si no eres tú quien la tiene. –Estaba sonriendo- serás una excelente doctora, Sakura. –Y se levantó.
-Muchas gracias, doctor, usted es uno excelente y le agradezco todo lo que ha hecho por nosotros. –Él asintió y me indicó que me fuera.
Me devolví por donde había ido y pasé de largo a los chicos tras escuchar un "nada de ejercicios ahí dentro, pelirrosa" de Itachi.
Tomé el pomo de la puerta y lo giré.
Sasuke estaba vestido con una bata azul de clínica y tenía dos vías conectadas a su muñeca. El torso medio desnudo con unos aparatos que medían su pulso y su ritmo cardíaco, estaba dormido.
Me tapé la boca para callar mi gemido y sentí mis lágrimas rodar por mis mejillas. Me acerqué a como pude y me senté a un lado de su cama y tomé con sumo cuidado su muñeca. Le acaricié el dorso con mi pulgar y a los segundos me respondió a la caricia. Dejé de respirar.
-Deja de llorar, Sakura, te pondrás fea. –Miré su rostro y estaba sonriendo, con los ojos cerrados, pero sonriendo. –Estoy muy cansado, ¿sabes? –Me temblaban los labios. Suspiró y trató de moverse. Lanzó un gemido de dolor que me hizo reaccionar.
-No te muevas, Sasuke. –Casi chillé del susto.
-Eso está mejor. –Seguía sonriendo y me enojé. –Extrañaba tu voz.
-No vuelvas a hacer eso. –Le reproché.
-Entonces no llores. –Hizo una pausa- me cuesta abrir los ojos con la luz tan fuerte.
-¿quieres que la modere? –Ya estaba levantándome de mi sitio y caminando al moderador. La puse baja, tenue. –Ya, intenta ahora. –Volví a mi sitio y tomé su mano.
Lo vi apretar sus párpados un momento y luego abrió sus hermosos ojos y me miró.
-Eres una tramposa, te dije que no lloraras. –Intentó levantar su mano izquierda y lo detuve.
-Que dejes de hacer eso, Sasuke. ¡Te vas a lastimar! –Lo reprendí y aguanté las ganas que tenía de abrazarlo. Tenía gran parte del hombro y espalda vendada y no podía moverse mucho.
-Está bien, está bien, gruñona. ¿Cómo te sientes? –Apretó mi mano y no me dio tiempo a responder. –Dame un beso. Bésame. –Me pidió y reí al ver como preparaba los labios.
Solté su mano y me levanté, sujetándome de la cama para no hacer presión en él y lo besé. Lo sentí levantar su mano derecha hacía mi cuello y acariciarme. Lo iba a regañar, pero ya no pude despegar mis labios de los suyos.
Al poco rato estábamos jadeando por aire y me separé de él, pero sólo lo suficiente para respirar. Él no me soltó.
-Me alegra que estés bien. –Le dije.
-Y a mi me alegra que tú aún tengas fuerzas para besarme. –Respondió con una sonrisa para luego acercarme de nuevo a su boca.
Fin.
AAHHH, sí... éste es el capítulo final. ¿Pueden creerlo? ¡Terminé el fic! Mi primer fic largo, ¿les gustó?
No me vayan a lanzar tomates):
El próximo sábado subiré un epílogo como regalo.
Me gustaría que me dijeran que fue lo que más les gustó del fic en general, los personajes, que me den sus opiniones, lo que más les gustó, lo que nos les gustó, todo. Me encantan sus opiniones y me ayudan a mejorar.
Tengo un fic en mente, pero les contaré de eso en el epílogo a ver que piensan de la idea.
Ahora... ¡MUCHAS GRACIAS! A TODAS/OS AQUELLOS QUE ME MOTIVARON Y ME AYUDARON A HACER DE ESTA LOCA IDEA UN FIC. Estoy tan contenta, no saben cuanto y más que todo porque a ustedes les ha gustado. Es tan emocionante y a la vez tan triste el haberlo terminado. Pero gracias, MUCHAS GRACIAS.
¡SE MERECEN UNA AREPA GIGANTE CON MANTEQUILLA Y MUCHO QUESO!
Respondiendo a sus lindos comentarios:
GenesisSakuritax, He sido una autora muy mala dejándolas con tanta intriga, ¿verdad? jajajaja. Ojalá te haya gustado este final, el sábado subo el epílogo, esos dos se merecen un final más que feliz. ¡GRACIAS POR LEER MI HISTORIA Y COMENTARLA SIEMPRE!, te mando un abrazo enorme hasta donde sea que estés... y una arepa para que la pruebes (;
mybquest, ¡Hola! Muchas gracias por comentar y dar follow a mi historia, ¡una lectora nueva! qué emoción:3 estoy muy contenta porque te haya gustado, éste ya es el final, ojalá te haya gustado y me lo dejes saber. Tengo más historias por ahí, por si gustas leerlas, un fuerte abrazo y una arepita:3 jajajaj
reikotakashima, ¡Hola! Primero que nada muchísimas gracias por todos tus reviews y estar atenta a mi historia, eso me llena de mucha alegría, pero ya se terminó t.t Espero te haya gustado. ¡GRACIAS POR TODO!, un abrazo y una arepa para ti también jajajajaa.
Hachiko.b, ¡Que sean dos! Yo también quiero uno así t.t tan atento y taaaaan tierno. ¿Por qué no hay uno así en cada equina? ¿POR QUÉ? jajajaja, ¡GRACIAAAAS! No puedo creer que mi historia sea tu historia favorita, eso es taaaaan genial... pero ya se acabó:( jajajajaja, el sábado subiré un epílogo y les hablaré de otra historia que tengo por ahí. De nuevo, muchísimas gracias por todo, y no te preocupes, a todos nos pasa jajajajaja. Un abrazo enorme y una arepa:3
TAMBIÉN GRACIAS A TODOS LOS QUE DIERON FAV Y SIGUIERON LA HISTORIA, IGUALMENTE A LOS QUE ME PUSIERON A MÍ EN SUS FAVORITOS, MIL GRACIAS.
Nos leemos el próximo sábado.
Espero sus opiniones, críticas o tomates.
Adds.
