Capitulo XXI

-¡INUYASHA!- grito con todas sus fuerzas.

Como pudo se sentó con el bebe en sus brazos, no paraba de llorar y de abrazar al pequeño, necesito de todo su valor para entreabrir la cobijita que lo envolvía, cuando lo hizo sintió que su corazón latía nuevamente. El pequeño Inuyasha no tenia ni el mas mínimo rasguño, es mas, el bebe sonreía alegremente ajeno a toda la situación a su alrededor.

La sangre que estaba en la cobija, ahora que lo detallaba bien, era suya, a pesar de eso se sintió sumamente feliz porque el bebe estaba en perfecto estado, pero eso no duraría mucho si seguía allí.

Sesshomaru e Inu-Taisho se habían percatado que Kagome estaba hay pero antes lo había echo el demonio y ahora dirigía parte de sus ataques a ella como lo había comprobado minutos antes y aunque Sesshomaru e Inu-Taisho intentaban protegerla ella sentía que no aguantarían mucho mas, así que como pudo se levanto y se dirigió al bosque, pero alguien la detuvo y se elevo con ella por el aire.

-Veo que les importa mucho esta mujer- Dijo el demonio con Kagome en sus brazos quien su vez abrazaba a Inuyasha para protegerlo.

-¡Suéltalos! – exigió Inu-Taisho, sus ojos empezaban a enrojecerse.

-Si te transformas la mato junto con el hibrido de tu hijo – dijo el demonio sonriendo burlonamente.

-Si te atreves a hacerle mas daño te la veras conmigo… aunque de igual manera lo harás – dijo una voz muy familiar para Kagome.

-Korumo… - susurro la joven al borde de las lágrimas.

-Ho, pero esta mujer debe ser más importante de lo que parece ya que tiene a los monarcas del Oeste y del Este protegiéndola – dijo el demonio examinando con la mirada a Kagome y luego olfateándola.

- No lo repetiré de nuevo – dijo el lord en voz baja, pero que llego a todos los presentes luego levanto su mano izquierda de la cual empezó a salir un resplandor negro.

-De verdad piensas atacarme con ellos en mis brazos…

El demonio sonrió malignamente, pero segundos después la sonrisa se borro de su rostro, y como no si Sesshomaru había ido silenciosamente hasta el demonio se había puesto detrás de el y lo había atravesado con sus garras y en un rápido movimiento había tomado a Kagome con Inuyasha en brazos.

-Lo peor que se puede hacer en una batalla es dejarse distraer por el enemigo – dijo el lord acercándose a Kagome.

-Padre…- dijo Sesshomaru poniendo a Kagome en los brazos del lord, y dirigiéndose a Inu-Taisho el cual estaba arrodillado frente al cadáver de Izayoi tomándola de las manos.

-Bájame – le susurro Kagome al lord.

-Pero estas muy herida no…

-Puedo caminar – dijo bajando cuidadosamente de los brazos del lord, y dirigiéndose a Inu-Taisho y Sesshomaru.

-Puedo traerla de vuelta- decía Sesshomaru haciendo ademán de sacar a colmillo sagrado.

-No, no puedes- susurro Inu-Taisho mirando el pálido rostro de su amada- ya use a colmillo una vez en ella… fue cuando nos conocimos…un demonio la había asesinado y yo la traje de vuelta…desde ese día me enamore de ella – soltó unas silenciosas lagrimas.

Kagome le dio el bebe al lord y con dificultad se arrodillo al lado de Inu-Taisho.

-Señor Taisho – dijo la joven abrazando al Yokai – estoy segura de que ella estaría muy feliz de ver que usted e Inuyasha se encuentran bien.

-Lo se… - Respondió Inu-taisho correspondiendo al abrazo

Sesshomaru cerró los ojos, sabia que su padre estaba destrozado por la muerte de Izayoi pero a pesar de eso no podía dejar de sentir celos de que abrazara de esa forma a Kagome.

-Gracias por salvar a Inuyasha – dijo Inu-Taisho separándose un poco de la joven.

-No tiene porque darme las gracias…

-Si, tengo que hacerlo, además mírate estas muy herida – dijo Inu-Taisho levantándose y ayudando a levantar a Kagome que no podía hacerlo por si sola.

El lord se acerco a Sesshomaru y le dio a Inuyasha (Sesshomaru parecía horrorizado), luego se acerco a Kagome y la tomo de nuevo en brazos, Inu-Taisho hizo lo mismo con el cadáver de izayoi.

-Voy… a… sepultarla… ustedes vayan al castillo – murmuro Inu-Taisho y se fue en dirección contraria a ellos.

-¿Cómo esta? – pregunto preocupado Korumo sentándose al borde de la cama donde se encontraba inconciente Kagome, se había desmayado a mitad del camino debido a la perdida de sangre.

-Igual… sigue muy delicada – respondió Kaorin quien se había encargado de cuidarla.

Korumo no dijo nada solo se limito a mirar el rostro de su '" hermanita" luego bajo la mirada a una de sus manos donde un uno de los dedos de ella estaba nuevamente el anillo que el mismo se había encargado de ponerle.

-¿Dónde esta el joven Sesshomaru? – Pregunto Kaorin- me parece muy extraño que no este aquí.

Esa pregunta hizo que el rostro del lord se iluminara con una siniestra sonrisa llena de

Maldad.

-Esta acostando a Inuyasha – respondió en tono macabro – debe estarse divirtiendo de lo lindo cantando canciones de cuna para que se duerma –comenzó a reír malignamente.

"Este hombre asusta" pensó Kaorin con una gotita en su frente.

-Nunca vuelvas a darme a Inuyasha para que lo acueste… – amenazo un furioso Sesshomaru entrando a la habitación e interrumpiendo la maligna risa del lord.

-Es tu hermano no el mió- respondió el con una sonrisita, Sesshomaru parecía apunto de abalanzarse contra el lord pero su mirada se desvió a la todavía inconciente Kagome y pareció desistir de la idea.

-Todavía no me has dicho como llegaste aquí… - dijo Sesshomaru.

-Fui a buscarla a su casa, pero lo único que encontré fue el anillo, así que regrese, pero al salir del pozo estaba aquí – Respondió tranquilamente el lord

Sesshomaru se dirigió a la cama se sentó al lado de Kagome y comenzó a acariciarle el rostro (esto borro totalmente de la sonrisa del lord), se inclino y fue acercando su rostro lentamente al de ella.

-¿¡Y el Señor Taisho!- interrumpió Kaorin casi gritando.

Sesshomaru desvió un poco su rostro, el cual ya estaba a escasos centímetros del de Kagome, para mirar con una ceja alzada a Kaorin quien se había puesto totalmente rojo.

El lord Tambien miro al sonrojado yokai "le gusta kagome" pensó, "pero le tiene mucho respeto… o miedo a Sesshomaru como para decirlo abiertamente"

Sesshomaru dibujo una pequeña sonrisa sarcástica, luego dirigió su rostro nuevamente hacia Kagome, recorrió la pequeña distancia que lo separaba de los labios de ella y la beso suavemente.

Kaorin salio como un relámpago de la habitación dando un portazo.

El lord, aunque le hervía la sangre de dejar a su "hermanita" sola con Sesshomaru, tambien salio de la habitación.

-¡Espera! – dijo alcanzando a Kaorin, quien se dio la vuelta y lo miro - ¿Te gusta mi hermana cierto?

-No… ella…he… no… yo…- Kaorin estaba tan rojo que parecía una fresa viviente -¿tu hermana? – pregunto con los ojos como platos.

-Si es mi hermana, no de sangre, pero así la siento… además no cambies la conversación… ¿te gusta si o no? – dijo el lord examinando cada gesto que hacia el yokai.

-He… este… ella… Si – respondió finalmente.

-Bien entonces tu me vas a ayudar a separarla de Sesshomaru – dijo el lord sonriendo.

-¿Qué… yo? – dijo sorprendido Kaorin.

-Si, tú… ¿aceptas? – respondió el lord tendiéndole una mano a Kaorin.

"Ayudarlo aseparar a Sesshomaru de Kagome" pensó mirando la mano que le ofrecía el lord. "No, no puedo hacerlo… ¿Por qué no?... Ella me gusta mucho… pero Sesshomaru es mi amigo… y ella…" la imagen de kagome nublo sus pensamientos, su cabello negro como la noche, su piel tan blanca y suave, sus hermosos ojos cafés, sus carnosos labios…

-Acepto – dijo Kaorin estrechando la mano del lord.

El lord sonrió satisfecho, pero luego soltó la mano de Kaorin como si le hubiera dado una descarga eléctrica ya que por el pacillo venia acercándose rápidamente Inu-Taisho.

-¿¡Donde están Kagome y mi hijo! – pregunto Inu-Taisho visiblemente nervioso.

-En… la… habitación de Sesshomaru- respondió el lord "Parece que no escucho nada"

Korumo sígueme… Kaorin puedes retirarte – dijo Inu-Taisho dirigiéndose a la habitación con el lord a su lado.

Sesshomaru se encontraba acariciando el cabello de Kagome con los ojos cerrados cuando su padre y el lord entraron en la habitación, no se molesto en abrirlos ya que sabía que eran ellos, su olor los delataba.

-Es hoy… no se como pude calcular mal… ¡pero es hoy! – exclamo exaltado Inu-Taisho.

-¿Qué es hoy? – susurro Sesshomaru aun con los ojos cerrados.

-¡La noche de las tres lunas! Los tres tienen que irse hoy si no ya no podrán- dijo mirando a su hijo el cual había abierto desmesuradamente los ojos.

-¿Irnos a donde? Y ¿Qué es el bote de los tres pumas? – preguntó confundido el lord rascándose la cabeza.

-¡Dijo noche de las tres lunas no el bote de los tres pumas! – Exclamo Sesshomaru – y es lo que nos va a llevar de vuelta a nuestra época.

-Hijo carga a Kagome y ven hacia mi…- dijo Inu-Taisho apurándolo con un gesto de su mano- Korumo párate al lado de mi hijo… toma – agrego dándole la pluma del ángel, cuando Sesshomaru estuvo frente a el – Ya realice el hechizo, cuando sea el momento comenzara a brillar, y como la pluma la tiene Sesshomaru, tendrás que tomarlo de la mano Korumo

El lord hizo una mueca de asco.

-¿Qué harás tu todo este tiempo? – pregunto Sesshomaru mirando a su padre.

-Dejare a Inuyasha con alguien que lo cuide bien… luego fingiré mi muerte, sino lo hago cambiare demasiado la historia… - murmuro Inu-Taisho.

-¡Ya es hora! – dijo Korumo señalando la pluma y tomando la mano de Sesshomaru como si tuviera una contagiosa y mortal enfermedad.

-Cuídenla - dijo Inu-Taisho acercándose a Kagome, besándola en la frente y dando unos cuantos pasos atrás.

De repente la pluma se desintegro y en su lugar un campo de energía los rodeo la luz que desprendía era tan brillante que obligo a Inu-Taisho a cerrar los ojos cuando los abrió ya ninguno de los tres estaba.

-¡KAGOME! – Grito Inuyasha despertando a Miroku, Sango, Shippo y Kirara-
¡¿Qué le hicieron?

Se habían pasado todo el tiempo desde que Kagome desapareció cerca del pozo ya que el olfato de Inuyasha decía que lo había cruzado, pero por alguna razón el no podía pasar, y esa noche incluso se habían quedado dormidos esperándola.

-¡Respondan!- Exigió al ver que ni Sesshomaru ni El lord tenían intención de hacerlo.

Aunque no tenemos porque hacerlo diré que paso, solo porque estoy seguro que Sango, Miroku y Shippo están muy preocupados, pero primero tenemos que llevar a Kagome a la aldea… esta muy grave y no es conveniente que este en movimiento- respondió serenamente el lord

Nadie dijo nada más.

-Estoy esperando – dijo altaneramente Inuyasha después de que dejaran a Kagome al cuidado de la anciana Kaede- ¿Qué le paso a Kagome?

El y los demás se encontraban fuera de la cabaña por órdenes de la anciana.

-No deberías hablarme así – respondió el lord alzando su mano izquierda.

-Por favor Korumo... dinos… ¿que paso? – dijo Sango suavemente acercándose al lord y haciendo que este bajara su mano lentamente, se miraron a los ojos unos segundos y ambos se sonrojaron, Miroku soltó un bufido.

-Esta bien – dijo luego de unos segundos y comenzó a relatarles lo sucedido pero haciendo cambios en la historia ya que como había dicho Inu-Taisho fingiría su muerte así que nadie debía saber lo que en realidad sucedió.

-Entonces la pobre Kagome fue atacada por un misterioso monstruo – dijo Shippo mirando la puerta de la cabaña, después que el lord termino su relato, este asintió.

En ese momento la anciana Kaede salio de la cabaña.

Sesshomaru que había permanecido todo el rato sentado de espalada a la cabaña se puso de pie.

-¿Cómo esta? – preguntaron al unísono Inuyasha y el lord.

-Ya despertó…Se pondrá bien… hicieron muy buen trabajo en su herida – dijo la anciana dirigiéndose a Sesshomaru y al lord, estos asintieron aunque sabían que el trabajo lo había echo Kaorin pero no podían decirlo.

Todos suspiraron aliviados.

-Ya escuchaste, ahora te puedes largar – dijo desafiante Inuyasha a Sesshomaru.

Sesshomaru no respondió en lugar de eso entro a la cabaña dejando a inuyasha furioso.

-Cálmate Inuyasha – decía Miroku mientras sujetaba al hanyou para que no fuera tras Sesshomaru.

-Si cálmate bestia – repitió Shippo – no creo que a Kagome le haga bien escuchar sus peleas – Inuyasha dejo de forcejear y se calmo.

-Yo voy a… caminar – informo el lord alejándose de ellos.

Cuando se alejo de la vista de los demás comenzó a correr tan velozmente que las cosas a su alrededor parecían borrones de todos colores.

"¿Donde podrá estar?" pensaba el lord ya en medio de un bosque lejano a la aldea, levanto un poco la nariz y comenzó a olfatear el aire "si…es muy leve pero no hay duda, es suaroma".

Comenzó a correr nuevamente, de vez en cuando se detenía para olfatear el aire.

-¡Maldición¡ - exclamo exasperado, tenia casi media hora detrás de ese aroma pero no había podido encontrar a quien buscaba y por si fuera poco había perdido el rastro.

Olfateo nuevamente el aire "hay esta nuevamente… y esta muy cerca".

Corrió hasta llegar a un rió y hay encontró a quien tanto buscaba, estaba de espalda a el, sentado a la orilla del rió dejando que el agua mojara sus pies.

El lord dio unos pasos adelante.

-Espero que el tiempo no haya borrado de tu memoria nuestro trato… Kaorin – dijo sonriente el lord.