Cap. 14: "Malos augurios"
POV Inuyasha
—Inuyasha…— sentí como alguien me llamaba a lo lejos.
No podía sentir nada…
Mi cuerpo estaba congelado. No podía recordar que había pasado.
—¿cree que se recupere, Hiromi-sama? —moví mis orejas en la dirección en la cual el hombre había hablado.
—es un hanyou… su cuerpo es más resistente que el de un humano —dijo la mujer. Sentí un paño mojado sobre mi frente y traté de forzarme a abrir los ojos.
—pero Kagome-sama fue quien lo lastimó… los poderes de la sacerdotisa dejaron severas marcas en su cuerpo —abrí los ojos abruptamente al escuchar el nombre de Kagome. Me levante siguiendo el impulso y solo pude soltar un gruñido de dolor al sentir mi estomago arder. Traté de mirar hacia todos lados para saber en dónde me encontraba. De di cuenta que estaba en una cabaña con la sacerdotisa Hiromi y un aldeano que hasta ahora no había visto, pero supe por el olor de hombre que él había sido quien me había cargado hasta aquí. Miré las vendas que me rodeaban el torso y recordé como me había lastimado de esa manera. En un ataque de terquedad quise levantarme otra vez y solo pude caer otra vez al futon. Cerré los ojos por un momento y varias imágenes invadieron mi mente haciéndome sufrir con el recuerdo de mi Kagome siendo manipulada por Kiyoshi. Al escuchar mis gruñidos el hombre dio una rápida reverencia y se marchó. Hiromi solo me miraba.
—"ella no está siendo manipulada… ella se entregó a Kiyoshi voluntariamente" —me dijo mi mente. Comencé a recordar lo que ese bastardo había dicho. No podía creer que ella hubiera hecho eso. Kagome era buena, ella jamás se dejaría manipular con tanta facilidad— "ella perdió un bebé…" —el simple recuerdo de aquello hizo que mi pecho se estrujara. Gemí de dolor al pensar en todo el sufrimiento por el que Kagome tuvo que haber pasado al ver que había perdido a nuestro cachorro—"ella te odia… ella pidió olvidarse de ti… te repugna como el maldito hanyou que eres"
—no te aflijas más, muchacho —me dijo Hiromi viendo mis ojos— no comiences a sacar conclusiones apresuradas…
—y… ¿y qué quieres que piense? —Le dije cerrando los ojos, dejándome llevar por el dolor— ese maldito se la llevó… ¿no es verdad?
—Kanami se la llevó —dijo la anciana mirándome fijamente. La miré extrañada al escuchar aquello—. Al parecer esa chica sirve a ese monstruo… yo lo vi… traté de acercarme a ustedes y presencie todo… Kanami sirve a ese ser y cuando este se lo pidió se la llevó…
—Esa maldita —no pude contenerme y gruñí. Recordé a la falsa Kikyo y pude atar cabos. Esa mujer había sido la que cambio su apariencia por la de Kikyo, luego se hizo pasar por una inofensiva humana, todo para estar cerca de Kagome… ¿con que fin? ¿Qué es lo que querían de ella? Kiyoshi había mencionado que Kagome liberaría sus poderes. Gruñí con más fuerza al recordar lo que había dicho: ellos estaban unidos. No podía matarlo, porque si lo hacía mataría a mi compañera. Tenía que esperar a que el muy bastardo recuperara sus poderes. En ese mismo momento me llegó un pensamiento que me hizo tensarme afligido: si él recuperaba sus poderes por medio de Kagome… eso quería decir que de todas formas ella terminaría muriendo. Kaede lo había dicho… si Kagome no controlaba sus poderes, podía morir a causa de ellos. Si Kiyoshi planeaba usar los poderes de Kagome…eso quería decir que explotaría toda la energía que ella tenía y que a fin de cuentas la terminaría matando— Kagome… ese maldito de Kiyoshi… ella— el solo pensamiento de ella perdiendo la vida era suficiente para querer que yo muriera con ella… no podía estar en un mundo donde ella no existiera más… no podía— va a morir de todos modos… él solo quiere usarla… cuando ya no la necesite… ella morirá…
—Inuyasha, hay algo que tienes que saber —la anciana me miró fijamente notando mi desesperación y no titubeo al decirme lo que pasaba por su mente—no te aflijas muchacho, es posible que ella no te haya olvidado del todo…
— ¿Qué? —le pregunté sin poder creer lo que me decía.
—en el último momento… cuando ese monstruo te arrojó contra el árbol… iba a matarte… estaba listo para atacar… yo vi cuando Kagome se alejó de él y te protegió… ella lo dijo… Kagome dijo que podía quedarse con sus poderes… con sus recuerdos, se los ofreció libremente… pero a cambio él no podía matarte… ella no desea tu muerte… ella aún te recuerda en alguna parte de sí misma…
—ella… —la sola idea de que ella aún pensara en mí, de que en el fondo de su corazón albergara ese amor que siempre me había profesado, dejó una sensación de calidez en mi pecho, una pequeña esperanza de poder recuperarla; sin embargo, al momento de sentir esa ilusión, sentí que era atravesado por una flecha y el dolor me consumió. A pesar de todas las veces que yo le había fallado… de todas las veces en que no había podido protegerla… ella aún así me protegía y quería que viviera— yo… yo no la merezco…
—no te preocupes por tonterías —dijo la mujer. Se puso de pie y comenzó a moverse por toda la cabaña— ya sé que cometiste errores y que estos te están matando poco a poco en este momento… pero estás tratando de redimirte y quieres recuperarla, eso es lo que cuenta ahora… cuando la tengas contigo y a salvo de ese youkai… en ese momento se verá si la mereces o no… es lo mínimo que esa chica merece… que la escuches, que te escuche y que pueda tomar una decisión, porque ya sabes…—me dijo dándome una mirada seria— ella debe ser la que decida si seguir contigo o no…
FIN DEL POV Inuyasha
Inuyasha asintió y miró agradecido a la mujer, ella le sonrió con dulzura. En ese momento Inuyasha se dio cuenta del alcance de la bondad de Kagome. Era gracias a ella que él podía ser más amable y hablar con los humanos… gracias a ella él había cambiado.
—Hiromi-sama —dijo uno de los aldeanos entrando a la cabaña. Al verlo, el hombre inclinó la cabeza respetuosamente— Natsuke llegó… trajo consigo a los compañeros de viaje de Inuyasha-sama —miró a Hiromi sorprendido por esa clase de consideración.
—Diles que vengan… —el hombre asintió y se retiró. La mujer miró fijamente a Inuyasha y suspiró— no seas malo con ellos —él la miró con el ceño fruncido y supo enseguida de lo que le hablaba.
—no me lo dijeron… y tú menos —dijo con resentimiento.
—pensamos que por el momento era lo mejor… ya estabas lo suficientemente afligido y preocupado como para que te dijéramos que… bueno… aquello —Inuyasha cerró los ojos y pensó en el dolor que Kagome tuvo que soportar sola. La mujer solo pudo guardar silencio al ver la expresión de dolor en el rostro del hanyou.
—"siempre está sola… sufriendo sola… enfrentándose a los enemigos sola… luchando contra todo sola… Kagome hace todo sola… siempre sola" —su mente repetía esas palabras a cada instante. Lo hizo sentir impotente y furioso consigo mismo. Él, que había jurado protegerla, que había jurado mantenerla a salvo y hacerla feliz, era el primero que siempre la abandonaba— "no la merezco… siempre la estoy abandonando cuando más me necesita"
—Hiromi-sama —Inuyasha levantó la vista cuando escuchó la voz de Miroku. Este solo pudo notar lo demacrado que estaba su amigo y sufrió al verlo así. Sango entró tras su esposo y solo pudo tragarse el gemido de impresión de ver a Inuyasha en esas condiciones. De todos los años que lo había ido conociendo nunca, jamás, se había visto más destruido y desolado como en ese momento. Shippo entró en la cabaña con velocidad y se arrojó a los pies de Inuyasha con lágrimas en los ojos.
Inuyasha intentó parecer enfadado, intentó alejar a Shippo de él porque odiaba que sentirse vulnerable, pero no pudo hacerlo. Una gran parte de sí necesitaba el apoyo de personas que lo querían. Sonrió con tristeza ante aquello. Solo después de conocer a Kagome, él había podido mostrar su vulnerabilidad y no verla como algo malo, solamente cuando ella había aparecido en su vida había notado lo maravilloso que era tener personas que se preocuparan por él.
FLASH BACK
—¡keh! Odio esta sensación —decía el hanyou apoyado sobre el árbol sagrado. Habían salvado a un grupo de jóvenes hanyous que eran atacados por unos youkai roedores. Esos niños le recordaban mucho a su yo más joven, al niño que tuvo que enfrentarse al mundo que lo odiaba completamente solo. En ese momento se sentía muy vulnerable. Los recuerdos de las cosas que había tenido que enfrentar siendo tan pequeño todavía lo atormentaba.
—no deberías odiarla —dijo Kagome con su traje de sacerdotisa. Se sentó junto a él y le ofreció una sonrisa cariñosa— que esa situación evoque recuerdos que te hacen sentir vulnerable no es malo…
—¿cómo no va a ser malo? Detesto sentirme así… así era siempre cuando era niño… cada vez que era débil alguien me atacaba… no podía permitirme flaquear… me siento así ahora… me siento débil… odio estos sentimientos —Inuyasha gruño furioso consigo mismo al exponer sus sentimientos tan abiertamente.
—Inuyasha, mírame —estuvo muy tentado a no hacer lo que ella le pedía, pero había descubierto que no podía negarle nada a ella. Cuando la miró a los ojos sintió que se perdía— que seas vulnerable no te hace menos fuerte Inuyasha, ser vulnerable significa que estás vivo y que tienes algo que enfrentar… el no tener debilidades no quiere decir que eres fuerte, sino que estás muerto por dentro… todos nos sentimos así en algún momento… pero es esa vulnerabilidad lo que nos da fuerza… esa sensación es la que nos dice que tenemos que enfrentarnos a las cosas…
—prefiero hacerlo solo —dijo esquivando su mirada dolida.
—ya no estás solo —dijo Kagome tomando su cara entre sus pequeñas manos para que él volviera a mirarla— los muchachos, la anciana Kaede y yo estamos contigo… ya no tienes que luchar solo nunca más contra tus miedos… todos nos dimos cuenta que esos niños te afectaron y nos preocupamos por ti… te entendemos Inuyasha… no tienes que apartarnos… somos tu familia ahora y dentro de una familia todos nos cuidamos y luchamos por los que amamos. Sé que tu infancia fue muy dura y que enfrentaste todas las cosas solo… pero ya no tiene que ser así… ahora nos tienes a nosotros para apoyarte y ser más fuerte de lo que nunca has sido… si te apoyaras en nosotros te darías cuenta de lo mucho que te queremos y deseamos tu felicidad… solo mira a tu alrededor Inuyasha… ¿Cuándo pensaste en tener un amigo con el que bromear y poder ser aconsejado, hablar cosas de chicos? ¿Cuándo pensaste en terminarías aprendiendo lo que es sufrir por otra persona que quedo sin familia? ¿Cuándo pensaste que te harías cargo de un niño pequeño y que este terminaría pensando en ti como un padre?¿cuándo pensaste en pertenecer a un lugar? Míranos Inuyasha… todos pensamos en ti, nos preocupamos por ti y admiramos esa fortaleza que tienes, el que seas vulnerable solo hace que te queramos más, porque demuestra que tienes un corazón como todos. Nos muestra que a pesar de aquello, tú te levantas y no te rindes… nunca está mal sentirse así, lo que está mal es que lo niegues y te apartes de las personas que solo quieren tu felicidad…
—te amo —fue lo único que pudo decirle el hanyou al sentir un nudo en la garganta.
—y yo a ti más… pero eso ya lo sabes —Kagome le sonrió y besó sus mejillas juguetonamente para sacarle una risita que le llenó el corazón de felicidad— te amo ahora y siempre…
FIN DEL FLASH BACK
— ¡perro tonto! —fue lo único que dijo Shippo abrazándose a Inuyasha. Este salió de sus pensamientos al escuchar al zorrito. Sango imitó al kitsune y abrazó a Inuyasha de manera maternal.
—oh Inuyasha… ¿que fue lo que te pasó? —le preguntó la exterminadora mirando las heridas que él tenía. Miroku se sentó al otro lado del hanyou y lo examino seriamente. Inuyasha pudo notar en la mirada del monje lo preocupado que estaba pero que trataba de disimular para no asustar a su esposa y al kitsune. Inuyasha sintió una gran calidez envolverlo cuando las palabras de Kagome tomaron sentido en ese momento: ellos eran su familia y lo querían, harían cualquier cosa por él. En ese momento olvido que ellos le habían ocultado lo de la muerte de su cachorro pues comprendió que solo intentaban protegerlo.
—un estúpido que pronto morirá —Sango soltó una pequeña risita al escuchar las palabras del hanyou. Shippo imitó a la exterminadora junto con Miroku.
—veo que ni en las peores condiciones se va ese humor tan seco —Miroku sonrió al terminar de hablar y fijo la vista en los ojos de Inuyasha —¿Kagome-sama está bien?
—se la llevaron con ellos —fue todo lo que pudo decir. Sus amigos asintieron comprendiendo.
—¿ellos? —preguntó el zorrito.
—Kiyoshi y Kanami —fue lo que dijo el hanyou— Kanami es su sirvienta… ella es la mujer que se hizo pasar por Kikyo… al parecer no la maté allá en la aldea…
—o quizás Kiyoshi es más fuerte de lo que pensamos —todos miraron a Sango— recuerdo que una vez mi abuelo me conto la historia del príncipe de los demonios… la descripción que dio de él encaja con la de Kiyoshi, además se llaman igual…
—¿eso quiere decir que Kiyoshi no es solo un simple youkai? —preguntó el monje a su esposa.
—así parece —fue lo que dijo ella mirando a todos— cuando volvimos a la aldea le pedí a Kohaku que averiguara acerca de un nuevo youkai poderoso… días después mi hermano me dijo que varios youkai estaban inquietos y que también muchos de ellos estaban apareciendo descuartizados… averiguó el nombre del responsable: era Kiyoshi… pero entre los youkai tiene mayor jerarquía… Inuyasha tengo que decirlo ahora…
—¿Qué sucede? —preguntó el hanyou inquieto por la cara preocupada de Sango.
—Kiyoshi es el regente en el mundo de la oscuridad… él es el príncipe, Inuyasha… pero no es el príncipe solo de nombre… él es más poderoso que cualquier youkai que haya existido… incluso más poderoso que tu padre y Sesshomaru —todos dentro de la cabaña quedaron petrificados al escuchar eso— dentro de la jerarquía de los youkai estaban el rey de los demonios que gobierna en el infierno, el príncipe de las tinieblas que gobierna la oscuridad y luego están los cuatro guardianes de los puntos cardinales entre los cuales estaba tu padre… si Kiyoshi muere, si es posible matarlo, estarías matando al príncipe de los demonios…
—Pero Kiyoshi dijo que todavía no recuperaba sus poderes… —Inuyasha no iba a perder la calma por aquello. No importaba lo fuerte que fuera y si era un maldito dios: él lo mataría.
—eso fue porque Midoriko-sama, junto con dos monjes y una sacerdotisa, sellaron la mitad del alma de Kiyoshi junto con sus poderes y lo encerraron en una vasija de cristal, exiliándolo de estas tierras… han pasado muchos años de eso Inuyasha… tú padre en ese momento debió haber sido un youkai joven…
—¿eso quiere decir que no hay nada que podamos hacer para detenerlo? —preguntó Shippo mirando a los adultos y a Sango, especialmente, buscando una respuesta.
—lo único que podemos hacer es detenerlo antes de que lleve a cabo el ritual de resurrección… las fuentes de Kohaku dijeron que la ceremonia se llevara a cabo en un eclipse lunar… y que él necesita la vasija en la que estuvo encerrado, los restos de los monjes que lo encerraron y un alma poderosa para unir su propia alma…
—por eso es que tiene a Kagome… hará que ella use sus poderes espirituales hasta su limite para poder unirse… el alma de Kagome es lo que le faltaba para poder volver a este mundo…
—Inuyasha —llamó Sango seriamente. Inuyasha pudo ver una expresión de tristeza— creo que estás equivocado…
—¿a que te refieres? —preguntó Miroku a su esposa.
—¿por qué dices que me equivoco? —Inuyasha tenía la sensación de que no debía haber preguntado.
—si es la fuerza espiritual de Kagome lo que necesita para unir su alma, me temo que tendremos que apresurarnos… —todos los presentes quedaron en silencio sin entender a dónde quería llegar Sango— es un ritual de unión Inuyasha… si Kagome y Kiyoshi están unidos ahora, es decir si sus almas están conectadas ahora… quiere decir que cuando llegue el eclipse se fusionaran en uno solo… Inuyasha… Kagome deberá unirse a Kiyoshi por medio de… de… una cúpula… —dijo Sango atemorizada y asustada.
—¡qué demonios! —gritó el hanyou poniéndose de pie furioso. Las marcas morados cruzaron ambas mejillas y sus ojos comenzaron a tornarse rojos.
—por eso es que para esos rituales de fusión se utilizan a sacerdotisas… sobre todo si el que las ejecuta son hombres… lo siento mucho Inuyasha… cuando Kohaku me lo dijo supe que tenía que venir aquí de inmediato… si llega a pasar eso… Kagome… ella… morirá cuando dé a luz al hijo que tenga de él… cuando nazca ese bebé supondrá que toda la energía espiritual de Kagome y su vida se vayan con el bebé… es así como Kiyoshi nació… así es como él recuperará sus poderes… tendrá un nuevo cuerpo a través de la carne de Kagome…
—no permitiré que la toque… ¡NO DEJARE QUE ESE BASTARDO LE PONGA UN DEDO ENCIMA!
Inuyasha miró alrededor de la caballa y tomó su kosode y haori, para después irse de la cabaña a toda prisa, olvidando incluso que estaba herido. Sango miró a su esposo desesperada y Miroku comprendió que no podían dejar a su amigo en ese estado de furia.
—tenemos que impedir que eso ocurra Sango… ya sabes lo que pasa cuando toman a la compañera de un youkai…— Miroku se puso de pie y tomó a su esposa de las manos para levantarse. Ambos se apresuraron en salir de la cabaña sin percatarse de que Shippo aún estaba ahí.
—"cuando alguien toma a la compañera de un youkai emparejado… el youkai se convierte en una bestia sin control y sin alma…" —Shippo se tragó un gemido lastimero cuando recordó las palabras de su padre— oh kami-sama… por favor… no dejes que le pase nada a Kagome o Inuyasha se va a convertir en lo que más odia… por favor… no dejes que Kagome muera… sino vamos a perder a los dos…
CONTINUARA…
